23145(04-05-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23145  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado  Acta   034      

Bogotá,  D.  C.,  cuatro de mayo de dos mil  cinco   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor del procesado DAVID  SAGANOME RIPE.   

1.         ANTECEDENTES   

     

1. Mediante  sentencia  proferida  el  9  de  septiembre  de 2.002, el  Juzgado  Doce  Penal  del Circuito de Bogotá condenó al señor SAGANOME RIPE a  la  pena  principal de 22 años, 6 meses y 1 día de prisión e inhabilidad para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por un término igual, en razón  de  haber  sido  encontrado  responsable,  a título de autor, de un concurso de  conductas  punibles  de  homicidio  y  tráfico, fabricación y porte de armas o  municiones,  por unos hechos ocurridos el 16 de septiembre de 2.001 (Fol. 158 C-2).     

     

1. La  sentencia  fue  apelada  y  el recurso de alzada lo conoció el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Bogotá, profiriendo fallo el 23 de  septiembre  de  2.003,  dentro  del cual se dispuso: modificar la pena impuesta,  fijándola  en  14  años  y  8  meses  de  prisión;  abstenerse de condenar en  perjuicios;  compulsar  copia  para  que  se  investigue la conducta de GIOVANNI  ALVAREZ  MOLINA  y  confirmar  en  lo  demás (Fol. 4  C-3).     

     

1. El  15  de junio de 2.004, el Tribunal observó que la decisión de  segunda  instancia  no  se  notificó  en  debida  forma,  por lo que dispuso la  nulidad  de  lo  actuado  a  partir  de ese momento, a fin de que se surtiera en  debida  forma  el  acto  de  notificación  (Fol.  41  C-3).     

     

1. Cumplido   lo   anterior   se   presentó   demanda   de  casación  (Fol.  69  C-3), de la cual  se ocupa ahora la Corte.     

2.     LA  DEMANDA   

Con  apoyo en la causal primera de casación  (art.  207 del C. de P.P.), el censor formuló cuatro cargos contra la sentencia  de  segundo  grado,  en  unidad  con  la  de  primera instancia, todos ellos por  errores  de  hecho que consolidaron, en su criterio, una violación indirecta de  la ley sustancial.   

El   primer   cargo   lo   planteó   por  desfiguración  del  sentido  objetivo  de  la  prueba lo que condujo a un falso  juicio  de  identidad con respecto a las dos declaraciones rendidas por GEOVANNI  ALVAREZ  MOLINA;  el  segundo cargo por los mismos aspectos enunciados, pero con  relación  al  hallazgo  de  una  munición  calibre  7,65  mm  encontrada en la  residencia  del  procesado; el tercero por incorrecta apreciación de la prueba,  lo  que  conllevó  a  un  falso  juicio  de  existencia  referida  a las mismas  declaraciones  rendidas  por  ALVAREZ  MOLINA; y el cuarto por distorsión de la  prueba,  que también condujo a un falso juicio de identidad, relacionada con la  prueba de absorción atómica realizada sobre el procesado.   

En cada uno de los cargos planteó que si los  jueces  de  instancia  hubiesen  valorado  las  pruebas en debida forma el fallo  hubiese sido absolutorio.    

3. CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El  art.  207 del C. de P.P. es muy claro en  establecer  que  la  casación  es  un  recurso extraordinario y que su objetivo  central  es  hacer  un  juicio  de  legalidad  sobre  las  sentencias de segunda  instancia   proferidas  por  los  tribunales  superiores  de  distrito  judicial  (y    el    tribunal   penal   militar).  Por  lo  mismo,  el  recurso no puede convertirse en una tercera  instancia,  en  el  cual se sigan discutiendo los mismos aspectos dilucidados en  detalle dentro de las fases normales del proceso.   

Y  es  esto  último lo que en la demanda de  casación  presentada  por  el  actor  ha  ocurrido.  En  primer  lugar,  en una  cuestionable  técnica,  el  casacionista hace una trascripción extensa  y  abrumadora  de  piezas  procesales  (testimonios  y  providencias)  que  en nada  contribuyen  al  esclarecimiento de sus peticiones. Y, en segundo lugar, propone  unos  cargos  que  no  son  más  que  la visión personal y subjetiva que tiene  frente  a  tres elementos probatorios,  en contraposición a la valoración  que con respecto a los mismos se hizo en la sentencia.   

Obsérvese que en últimas lo que propone el  demandante  es  que  se  tome en cuenta sólo la ampliación de declaración que  hizo  el  testigo  presencial  GIOVANNI  ALVAREZ  MOLINA,  en  tanto  que  en la  sentencia  materia  de  cuestionamiento,  con  argumentaciones  suficientes, dio  mayor  credibilidad  a  su primera exposición, descartando la segunda, al punto  de  disponer  compulsación  de  copias  para  que  se  le  investigue por falso  testimonio    con    relación    a    lo   que   expresó   en   la   anunciada  ampliación.   

De   igual   manera,  entrando  en  franca  contradicción  en los cargos,  sobre la misma prueba formuló falso juicio  de  identidad (primer cargo) y falso juicio de existencia (tercer cargo), cuando  lo  uno  no  puede  concurrir con lo otro. El falso juicio de existencia implica  que  el  fallador ignora, desconoce u omite el reconocimiento de la presencia de  una  prueba  o supone o imagina un hecho por que cree que la prueba obra en  el  proceso;  en  tanto que el falso juicio de identidad, parte de que la prueba  se  la reconoce por el juez, pero éste la tergiversa, la distorsiona, desdibuja  o desfigura, dándole entonces un alcance que no tiene.   

Con ésta contradicción de no saberse si el  actor  ataca  la  sentencia  por  lo  uno  o  por  lo  otro, y siendo el recurso  extraordinario  de  carácter  rogado,  la  Corte  no puede entrar a corregir la  contradicción  para  quedarse  con  uno  u  otro  evento,  pues la carga de tal  identificación recae en forma exclusiva sobre el libelista.   

El principio de no contradicción orienta la  presentación  de  la  demanda  tal  como  de  manera  pacífica  lo  ha  venido  sosteniendo la Corte:   

El   principio  de  contradicción  sigue  rigiendo  el  recurso,  en  cuanto  no es permitido que dentro de un mismo cargo  existan  planteamientos  incompatibles,  ya  que  esto impide tener la necesaria  claridad     y    precisión    sobre    la    verdadera    inconformidad    del  recurrente.   

Ante  el  desarrollo  de  un  cargo con los  planteamientos  contradictorios,  la  Corte  no  puede  entrar a perfeccionar la  demanda  ni  realizar  una  labor de selección, razón por la cual la decisión  que   debe   tomar   es   desestimar   la   censura1.   

En la demanda bajo análisis, lo que hizo el  censor  fue  formular  en  apariencia  dos cargos separados, cuando en verdad el  ataque  era  el  mismo: causal primera de casación por error de hecho en razón  de  una  supuesta  violación indirecta de la ley sustancial, frente a una misma  prueba,  solo  que  en el primer cargo argumentó sobre ésta un falso juicio de  identidad  y en el tercero un falso juicio de existencia, siendo las dos razones  incompatibles o contradictorias.   

Insistiendo  en  el  punto,  recuérdese que  sobre el falso juicio de existencia, la Corte ha manifestado:   

El  denominado  error  de  hecho  por falso  juicio  de existencia, no puede adoptar sino dos características: suposición u  omisión;  y,  es  de  naturaleza  puramente  objetiva,  pues ocurre en el plano  lógico  de  la  aprehensión  material  de  la  prueba  durante  el  proceso de  construcción  de  la sentencia, escenario supuesto en el cual el Juez olvidando  las  reglas  legales,  omite  considerar  una  que  está  dentro del plenario o  incluye  en  sus  consideraciones  una que no fue nunca recaudada, esto es, hace  uso      de      su     conocimiento     privado2   

.  

Y  sobre  el  falso  juicio  de identidad ha  detallado:   

El  error  de  hecho  por  falso  juicio de  identidad,  se presenta cuando el juzgador al apreciar la prueba, distorsiona su  contenido   fáctico   por   una   cualquiera   de   las   siguientes   razones:  “(1) porque le hace agregados que no corresponden a  su  texto  (distorsión por adición), (2) porque omite tener en cuenta aspectos  importantes  del  mismo  (distorsión por cercenamiento), y (3) porque altera su  texto  (distorsión por trasmutación).”3  Este  es un  yerro  de  carácter  objetivo contemplativo, el cual recae sobre el contenido o  expresión fáctica de la prueba.   

En  tal  supuesto,  el  casacionista  debe  acreditar  mediante  la  comparación  de  lo  que dice el medio probatorio y la  concreción  que  de  su  texto  hiciera  la  sentencia,  en  qué consistió el  desacierto  de  los  juzgadores  de  instancia  y  cómo éste repercutió en el  sentido  del  fallo,  esto es, deberá acreditar que sin la existencia del yerro  denunciado,  la  situación jurídica del procesado hubiese sido sustancialmente  opuesta4.   

Nótese  que  son  contextos  diferentes  e  incompatibles  por  lo  que  sobre  una  misma prueba, pese a que se separen los  cargos  formalmente, no puede decirse que no se la tuvo en cuenta y a la vez que  sí  para  distorsionarla,  tergiversarla o cercenarla. La técnica de casación  exige,  al  tenor  del  inciso  final  del art. 212 del C. de P.P. que cuando se  trate  de cargos excluyentes se formulen de manera subsidiaria, y eso no hizo el  demandante.   

En  cuanto  a  los  otros  dos  elementos  probatorios  (el  hallazgo  de  munición, en la residencia del procesado, de un  calibre  similar  al  que  se utilizó para ultimar a la víctima y la prueba de  absorción  atómica),  se  insiste,  el  actor  lo que hizo fue concluir que el  hallazgo  comentado  no  demostraba  de manera inexorable que su cliente hubiese  tenido  arma  de  fuego  que  permitiera  utilizar  tal  munición;  y  sobre la  absorción  atómica,  al  resultar  negativa,  concluyó  que comprobaba que el  procesado  no  disparó  arma  de  fuego  alguna para la fecha de los hechos. La  valoración  en  conjunto  que  el  fallador  hizo  de  la  prueba, le permitió  concluir  que  lo  de  la  munición  era  un indicio que se sumaba a los demás  elementos  probatorios  y que la absorción atómica con resultados negativos no  era  determinante,  pues  el  perito  explicó  que un lavado de las manos o una  limpieza  con  alguna  prenda, permitía deshacerse de los residuos de pólvora,  dando al traste con un resultado positivo.   

Este panorama refuerza el pensamiento de la  Sala,  en  el sentido de que el casacionista para atacar la doble presunción de  acierto  y  legalidad  que  envuelve  al fallo de segunda instancia 5, lo único  que  hizo  fue  formular  la  postura que venía sosteniendo dentro del trámite  normal  de la instrucción y del juicio, sin caer en cuenta que el proceso penal  en  sí  se  agotó  con  esas  fases  y  que  cualquier  ataque posterior a los  resultados  del  mismo,  solo podría encajarse en una demanda que cumpliera con  la    técnica    especial   que   envuelve   el   recurso   EXTRAORDINARIO   de  casación.   

Siendo así las cosas, de conformidad con el  art.  213 del C. de P.P. se inadmitirá la demanda, toda vez que no se reunieron  los  requisitos  necesarios  que  la  técnica  exige (art. 212 ibídem, num.3 y  4).   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

        R E S U E L V E   

    

1. INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  señor  DAVID  SAGANOME  RIPE,  por lo anotado en la  motivación    de    este    proveído.    En   consecuencia   se   DECLARA        DESIERTO       el  recurso.       

    

1. Contra  este  auto  no  procede recurso  alguno.     

    

1. Devuélvase  al  Tribunal  de  origen.     

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ     HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                      EDGAR                  LOMBANA  TRUJILLO           

ALVARO O. PÉREZ PINZÓN                                          JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS             MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1                     CSJ  Sala  de  Casación  Penal,  Sent.  del  29 de junio de 1.992,  Radicado 6538, M.P. RICARDO CALVETE RANGEL.   

2                     CSJ  Sala de Casación Penal, Auto del 6 de mayo de 2.004, Radicado  15754, M.P. YESID RAMIREZ BASTIDAS.   

3                     CSJ,  Sala  de Casación Penal, Auto del 27 de mayo  de 2.003,  Rad. 19.812, M. P. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL.   

4                     CSJ,  Sala  de  Casación  Penal,  Sentencia  del  11 de febrero de  2.004, Rad. 19.768, M. P. MARINA PULIDO DE BARON.   

5                     “En  semejante  escenario,  es  antecedente reiterado de la Sala,  siempre   ha   de  preferirse  el  resultado  del  estudio  verificado  por  los  Juzgadores,  habida  cuenta  de  la  naturaleza  extraordinaria  del  recurso de  casación  que  únicamente  procede  cuando  se  ha  agotado el trámite en las  instancias  con  la  emisión de la sentencia, que por eso está amparada de las  presunciones  de  legalidad  y  acierto,  desvirtuables  únicamente mediante la  evidencia  de  haberse incurrido en su producción o fundamentación, fáctica o  jurídica, en errores trascendentes” Prov. Cit. 2.     

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