21863(12-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 21863  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

                                                   SALA DE CASACIÓN PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta Nro. 040  

Bogotá,  D.C., doce (12) de mayo de dos mil  cuatro (2004).   

VISTOS:  

Mediante sentencia del 5 de febrero de 2003,  el  Juzgado  Penal del Circuito de La Unión (Nariño) condenó a JAVIER BECERRA  MORENO  y  a  JUAN ELIAS CABRERA MONTERO, a las penas principales de 24 meses de  prisión  y  multa  por  valor  de  $  4’918.593,50,  a  la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de  la  sanción  restrictiva de la  libertad  y  al  pago de la suma de $ 36’513.000  a  favor del municipio de San Lorenzo; cada uno, en calidad  de  autores  del delito de peculado por apropiación. Igualmente, a favor de los  sentenciados    se    suspendió    condicionalmente   la   ejecución   de   la  sentencia.   

Contra la anterior decisión, el defensor de  JAVIER  BECERRA  MORENO  interpuso recurso de apelación que fue desatado por el  Tribunal  en  sentencia  del  13  de  mayo  de 2003, en el sentido de revocar la  condena  impuesta  a  dicho  procesado, para en su lugar absolverlo “del  cargo  de omisión del agente recaudador o retenedor, por el  cual  fuera  acusado  por la Fiscalía”, al igual que  de  la  sanción  accesoria  y el pago de los perjuicios ordenado en el fallo de  primer grado.   

El  apoderado  de  la  parte civil interpuso  contra  tal  determinación  el  recurso  extraordinario  de  casación,  en  la  modalidad  discrecional.  Por tanto, procede ahora la Corte a pronunciarse sobre  su admisibilidad.   

HECHOS:  

Fueron así resumidos por el Juez de primera  instancia:   

“Para  regir  los  destinos  del  vecino  Municipio  de  San  Lorenzo   (Nariño), durante el período constitucional  comprendido  entre  los años de 1995 y 1997, fueron designados por el pueblo el  Alcalde  JAVIER  BECERRA  MORENO,  y  por  éste  último el tesorero JUAN ELIAS  CABRERA  MONTERO.  Conformado  el  binomio  en esta forma, comenzó su actividad  administrativa, cumpliendo su  misión  con  laudable empeño y naturalmente, orientados hacia el bien común y  al  beneficio  de  la pujante región, pues, desde hace algunos años, recibían  el  beneficio  electoral  de sus habitantes quienes puntualmente asistían a las  urnas  favorecidos  con  su  voto  y  por  ello se encontraban comprometidos con  muchas causas de carácter social.   

No  obstante,  al término de su mandato, la  justicia   tuvo   conocimiento   de   unos   hechos   anómalos   que   ejecutó  arbitrariamente  la administración pública representada por los dos ciudadanos  antes  mencionados,  actos  que  consistieron  en  la  omisión de consignar los  dineros  correspondientes  a la retención en la fuente durante el año gravable  de  1997.  Así  lo  puso  en alerta el alcalde sucesor FRANCISCO JAVIER GÓMEZ,  quien  a  través  de denuncia formulada ante la Fiscalía General de la Nación  dio  a  conocer  que  sus  antecesores  en  la  administración municipal de San  Lorenzo,  incumplieron  la  obligación de pagar a la DIAN los valores retenidos  en  la  fuente,  por  los  pagos  efectuados  al  municipio en el año de 1997 a  personas  naturales  y  jurídicas,  por  un monto calculado en $ 39’348.748,  dineros que a pesar de haber  sido   retenidos   jamás  fueron  transferidos  a  la  entidad  recaudadora  de  impuestos”.   

                            ACTUACIÓN PROCESAL:   

         

1.  La  denuncia  presentada  por  Francisco  Javier  Gómez  ante  la  Fiscalía  General  de la Nación sirvió de base para  abrir   la   presente  investigación,  a  la  que  fueron  vinculados  mediante  indagatoria,  JAVIER  BECERRA  MORENO  y JUAN ELIAS CABRERA, Alcalde y Tesorero,  respectivamente,  del municipio de San Lorenzo (Nariño), respecto de quienes el  instructor se abstuvo de imponerles medida de aseguramiento.   

2. Perfeccionada la investigación, el 22 de  febrero  de  2000 se calificó el mérito probatorio del sumario con resolución  acusatoria  en  contra  de  los  dos  vinculados, a quienes llamó a juicio como  autores   de   un  delito  de  peculado  por  apropiación,  en  cuantía  de  $  39’3348.748.  En ese mismo  proveído se admitió como parte civil al Municipio de San Lorenzo.   

3. Contra la anterior decisión la defensa de  los  procesados  interpuso  recurso  de  apelación,  que  fue desatado el 17 de  agosto  de  2000  por una Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Pasto,  en  el  sentido de confirmar la acusación y adicionarla con relación a los dos  sindicados,  con  medida  de aseguramiento consistente en detención preventiva,  por el ilícito contra la administración pública.   

4. Iniciada la etapa del juicio, a petición  de  la  defensa  de  los sindicados, en auto del 7 de diciembre de 2000, el Juez  Penal   del  Circuito  de  La  Unión  decretó  la  nulidad  de  la  medida  de  aseguramiento  que  en  contra  de  aquellos  profiriera  el  Fiscal  de segunda  instancia.   

5.  En  auto  del  19  de  junio de 2002, se  reconoció también como parte civil a la DIAN.   

6.  Surtida  la  audiencia pública, el 5 de  febrero  de  2003 el Juzgado Penal del Circuito de La Unión profirió sentencia  de  primera  instancia.  Dicho  fallo  precisó que la Fiscalía incurrió en un  equívoco  al  llamar  a juicio a los sindicados por un solo delito de peculado,  cuando  lo  que se presenta es un concurso de hechos punibles, por apropiaciones  inferiores  a  50  salarios  mínimos. Asimismo, en aplicación del principio de  favorabilidad,  tuvo  en  cuenta para la individualización de la pena privativa  de  la libertad lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 19 de la Ley 190  de  1995;  excluyó  la  principal de interdicción o inhabilidad con base en lo  dispuesto  en  el artículo 402 de la Ley 599 de 2000, que tipifica el delito de  omisión del agente retenedor.   

Así,  profirió  sentencia  de  condena  en  contra  de  los  dos  procesados, imponiéndoles como pena principal 24 meses de  prisión    y    multa    de    $    4’918.593  y  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo tiempo de la sanción restrictiva  de   la   libertad.  Igualmente  tasó  los  perjuicios  en  cuantía  señalada  anteriormente.   

7.  Apelado el fallo anterior por la defensa  de  JAVIER BECERRA MORENO, el 13 de mayo de 2003 fue revocado por el Tribunal en  lo    que    concierne    a   la   condena   proferida   en   contra   de   este  sindicado.   

8. Contra la anterior sentencia, el apoderado  de  la  parte  civil,  en representación del municipio de San Lorenzo interpuso  recurso   de  casación  que  le  fue  negado  por  el  Tribunal.  Recurrida  en  reposición  esa  determinación,  se  decidió  adversamente  al  tiempo que se  concedió  el  recurso  de queja que resolvió la Corte en auto del 27 de agosto  del  año  anterior, en el sentido de conceder la impugnación extraordinaria en  la modalidad excepcional.   

LA DEMANDA :  

    

1. Interés para recurrir     

Precisa  en  primer lugar el apoderado de la  parte  civil,  que  le asiste interés para recurrir en este asunto por tratarse  de  un  sujeto  procesal,  pues  en  su  condición,  y conforme a los fines que  orientan  la casación, pretende un fallo de reemplazo en el que se determine la  responsabilidad penal y civil de uno de los procesados.   

    

1. De la casación excepcional     

En este acápite, expone el demandante que a  través  de  este  recurso  pretende garantizar los derechos fundamentales de la  parte  civil  –Municipio de  San  Lorenzo-,  además  de  perseguir  un pronunciamiento “que verse sobre la  tipicidad específica y su modificación normativa”.   

A  partir  del  contenido  sustancial  del  artículo  29 de la Carta Política en relación con el principio de legalidad y  su  desarrollo  en  el  228  y  230 ibídem,  relativos a la prevalencia del derecho sustancial y el imperio de  la  ley en el ejercicio judicial, sostiene el casacionista que en este evento se  desconoció  el debido proceso al absolver a uno de los sindicados, en perjuicio  de  los  intereses  de  la  parte  civil,  pues en la actualidad, las rentas del  Municipio  afectado  se  encuentran  embargadas  y secuestradas por una suma que  asciende     a     los     $     207’000.000  por  parte  de  la  Administración  de Impuestos y Aduanas  Nacionales,   “con   el   consecuente  agravio  para  las  finanzas  públicas  municipales  y el cumplimiento de los cometidos estatales en inversión social y  demás obligaciones”.   

    

1. Causal Invocada     

Cargo  principal   

Con  sustento  en  la  causal  primera  del  artículo  207  del  Código de Procedimiento Penal, el censor acusa el fallo de  segundo  grado  de  violar  directamente  la  ley  sustancial  ,  por  falta  de  aplicación  de  los  artículos  368,  375,  376,  382,  571 y 572 del Estatuto  Tributario  y  los  artículos  314  y 315-1-3-10 de la Carta Política, 131 del  Decreto  1333  de  1986  y  84  y  91  de  la Ley 136 de 1994, que contienen los  elementos  normativos  del tipo extrapenal descrito en el artículo 22 de la Ley  383  de  1997,  “figura punible hoy tipificada en el  art.  402  del  Código  Penal  bajo  la  denominación  de  Omisión  de Agente  Retenedor o Recaudador”.   

En  este  caso, sobre la base de la  inexistencia   de   norma  que  le  asigne competencia al Alcalde para  la   percepción,   declaración  y giro por concepto de retención en  la  fuente  el  Tribunal “se aproximó”  a  una conclusión sobre incompetencia de dicho funcionario en tal  sentido.   Por  el contrario, estimó el fallador que esa labor corresponde  de manera exclusiva y excluyente al Tesorero Municipal.   

Al   respecto,  destaca  el  libelista  el  contenido  del  artículo 665 del Estatuto Tributario, subrogado por el 22 de la  Ley  383 de 1997, según el cual “El Agente retenedor  que  no  consigne  las  sumas retenidas dentro de los dos (2) meses siguientes a  aquél  en que se efectuó la respectiva retención, queda sometido a las mismas  sanciones  previstas  en la ley para los servidores públicos que incurran en el  delito  de  peculado  por  apropiación”  …., “Tratándose de sociedades u  otras   entidades,  quedan  sometidas  a  esas  mismas  sanciones  las  personas  naturales  encargadas  en  cada entidad del cumplimiento de dichas obligaciones.  Para  tal efecto, las empresas deberán informar a la administración de la cual  es  contribuyente,  con anterioridad al ejercicio de sus funciones, la identidad  de  la  persona  que tiene la autonomía suficiente para realizar tal cargo y la  constancia  de  su  aceptación.  De  no hacerlo las sanciones previstas en este  artículo, recaerán sobre el representante legal”.   

El  artículo  402  de  la  Ley 599 de 2000,  modificó  parcialmente  el  último  párrafo de la norma transcrita, establece  que  “Tratándose  de  sociedades u otras entidades,  quedan  sometidas  a  esas mismas sanciones las personas naturales encargadas en  cada entidad del cumplimiento de dichas obligaciones”.   

Por tal razón, no es correcta la conclusión  del  fallador sobre la incompetencia total del Alcade Municipal en esta materia.  Al  respecto, existe abundante legislación que sustenta lo contrario. El delito  en  comento se refiere a un sujeto activo cualificado, el agente retendor, y esa  condición  en  el  marco  legal  está atribuida al Alcalde. En este sentido el  artículo  368 del Estatuto Tributario específica que son agentes de retención  o    percepción   “LAS   ENTIDADES   DE   DERECHO  PÚBLICO,  los  fondos  de  inversión,  los fondos de  valores,  los fondos de pensión de jubilación e invalidez, los consorcios, las  comunidades  organizadas, las uniones temporales y las demás personas naturales  o  jurídicas,  sucesiones  ilíquidas  y  sociedades  de  hecho,  que  por  sus  funciones  intervengan  en  actos u operaciones en los cuales deben, por expresa  disposición   legal,   efectuar   la   retención  o  percepción  del  tributo  correspondiente”          (subraya         el  demandante).   

Así   las   cosas,  estando  asignada  la  condición  de  agente  retenedor  a  los  entes  de  derecho  público, ante la  improcedencia  del procesamiento penal de esta clase de personas jurídicas, esa  responsabilidad,   para   efectos   penales,  recae  en  la  persona  natural  a  cargo.   

De  igual  manera, los artículos 375, 571 y  572  del  Estatuto  Tributario, que regulan quiénes deben hacer la retención o  percepción;  quiénes  están  obligados  a  cumplir  los  deberes  formales; y  cuáles  son  los  representantes  que  deben  cumplir los deberes formales, son  claros  en  señalar  a  los  representantes  legales  o  quiénes  por  expresa  disposición  legal  tengan  competencia  funcional  en  materia tributaria para  retener, declarar y pagar.   

En este orden de ideas, de conformidad con lo  dispuesto  en  los artículos 314 de la Carta Política, 131 del Decreto 1333 de  1986,  91 y 94 de la Ley 136 de 1994, el representante legal del municipio es su  Alcalde.  En  estas  condiciones,  al  no  existir  delegación  o  designación  especial  con  el  lleno  de  los  requisitos  legales,  ante  la  Dirección de  Impuestos  y  Aduanas  Nacionales,  y la aceptación de esta última entidad, no  puede  desconocerse que conforme a las obligaciones formales de los retenedores,  es   el  Alcalde  quien  tiene  la  obligación  de  presentar  la  declaración  tributaria  y  consignar  o girar el respectivo título valor para su pago. Eso,  sin  embargo,  no  desconoce  que  se trate de una labor conjunta que se lleva a  cabo entre el burgomaestre y el Tesorero.   

Adicionalmente,       “debe  añadirse  que también es equívoco el entendiemiento dado  a   la   función   del   Tesorero   Municipal  alusiva  a  la  realización  de  trasnferencias  y aportes, en tanto esta modalidad de giros atañe; la primera a  la  remisión  de  determinadas  sumas que por mandato legal se deben realizar a  ciertos  entes  descentralizados  (Vgr.  Institutos  de vivienda municipal) y la  segunda   a   las  cotizaciones  de  índole  parafiscal  (SENA,  I.C.B.F.).  La  retención  en  la fuente no es una transferencia, menos un aporte y por ende la  existencia  de  una  asignación  funcional  sobre  estas materias en cabeza del  Tesorero  Municipal  no  exonera de la responsabilidad tributaria que torna a un  alcalde  municipal  como el sujeto activo calificado de la figura de omisión de  agente  retenedor  o recaudador, máxime en consideración a la imposibilidad de  reformar  un régimen de rango legal por vía de un acto administrativo de orden  municipal”.   

En  este caso, la desatención de las normas  citadas  se  originó  a  la vez en un yerro de interpretación. No obstante, lo  adecuado  técnicamente  es  aducir su falta de aplicación que fue el resultado  efectivo  y  por  ese  motivo se absolvió indebidamente a JAVIER BECERRA MORENO  por  el  delito de omisión de agente retenedor, y con ello, se atentó también  contra  los  principios  de  legalidad, derecho penal de acto, y efectividad del  derecho sustancial.   

Demanda  de  la  Corte,  se  case  el  fallo  impugnado  y  en  su  lugar  se dicte sentencia condenatoria en contra de JAVIER  BECERRA  MORENO,  y  se  le  impongan  las  penas  principales  y accesorias que  corresponden, además de la responsabilidad civil a que haya lugar.   

         

                                              CONSIDERACIONES DE LA CORTE:   

1.  Lo  primero  que corresponde precisar en  este  asunto  es  el  interés  que  le asiste a la parte civil para recurrir en  casación.  No  solo  se  trata  de un sujeto procesal legitimado para acceder a  esta  sede  extraordinaria  de conformidad con lo dispuesto en el inciso tercero  del  artículo 205 del Código de Procedimiento Penal en concordancia con el 208  ibídem, sino que, pese a no  haber  apelado el fallo de primer grado, la absolución con la que se favoreció  a  uno  de los procesados lo habilita para demandar extraordinariamente el fallo  de  segundo  grado  en  ese aspecto. De la misma manera, el recurso se interpuso  oportunamente y la demanda se presentó en tiempo.   

2.  Ahora  bien,  en  este caso, no obstante  haberse   proferido  resolución  acusatoria  por  un  delito  de  peculado  por  apropiación   en   cuantía  de  $  39’348.748,  lo  cual,  en  relación  con los efectos punitivos haría  viable  la  casación  ordinaria,  es  lo  cierto que el Juez de primer grado se  apartó  de esa apreciación y entendió que no se trata de un solo delito, sino  de  un  concurso  de  peculados  en cuantías inferiores a 50 salarios mínimos,  como se precisó en precedencia.   

2.  Desde  esta  perspectiva,  hechas  las  operaciones  pertinentes  de  conformidad  con lo dispuesto en el inciso segundo  del  artículo  19  de  la  ley 190 de 1995 que sirvió de soporte legal para la  condena,  la  pena  se  reduce  a  18 meses el mínimo y 90 el máximo, límite,  desde  luego,  inferior a 8 años. No cabe duda, entonces, que es lo regulado en  el  inciso  tercero del artículo 205, la normatividad que se impone observar en  este  caso con miras al recurso extraordinario en la modalidad de excepcional, y  es  el  cumplimiento  de tales requisitos los que examinará la Corte con el fin  de pronunciarse sobre la admisión de la demanda.   

3.  El  libelo  examinado  se  allana  los  requisitos  reseñados,  no  sólo por razón de la naturaleza de la providencia  impugnada  y el delito objeto de la condena, sino por el interés jurídico para  impugnar  y  porque el demandante cumplió debidamente con el deber de exponer a  la  Corte  las  razones en que funda la viabilidad de la casación discrecional.  Adujo  que  pretende,  en  representación  de  los  intereses de la parte civil  –Municipio de San Lorenzo-  que  se  restaure  el principio de legalidad, que en este caso estima conculcado  con  la  decisión del Tribunal de absolver a JAVIER BECERRA MORENO, a partir de  una  serie  de  interpretaciones equívocas que dejaron por fuera la aplicación  de  la  normatividad  llamada  a  complementar  el  tipo  penal  regulado  en el  artículo    402    del   Código   Penal,   sobre   la   omisión   de   agente  retenedor.   

                     

4.  De  la misma manera, el único cargo que  postula  con  sustento  en  el cuerpo primero de la causal primera de casación,  por  violación  directa  de  la  ley  sustancial  en  el sentido de la falta de  aplicación  desarrolla  coherentemente  los  propósitos  los  que invocó para  justificar el ejercicio de la impugnación extraordinaria.   

5.  La  demanda,  entonces,  satisface  el  presupuesto  referido  en  el  inciso  tercero  del  artículo  205 del Estatuto  Procedimental,  además  de  los  exigidos  en  el  artículo  212  ibídem  y por ende, la Sala la admitirá,  ordenando  correr  traslado  al  Ministerio  Público para que emita el concepto  previo a la emisión del fallo de fondo.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

                              

1.   Admitir   la   demanda  de  casación  discrecional  presentada  por el apoderado de la parte civil, en representación  del  municipio de San Lorenzo (Nariño) contra la sentencia proferida en segunda  instancia por el Tribunal Superior de Pasto.   

2.  Por  el  término  de 20 días, córrase  traslado    al    Procurador    Delegado    en   lo   Penal   para   que   emita  concepto.   

                                           Cópiese, notifíquese  y cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

Comisión de servicio  

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                          ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                

ÉDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                                                      ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN            

                                                      

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                          JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

                                  

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                            MAURO SOLARTE PORTILLA   

                                                                                       Impedido   

                   Teresa Ruiz  Nuñez   

                         Secretaria     

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