20824(13-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  20824   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                              DR.   JORGE   ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nº: 54   

          Bogotá D.C., trece de mayo de dos mil tres.   

VISTOS  

Decide  de  plano  la  Corte la solicitud de  cambio  de  radicación  a  otro Distrito Judicial que del proceso surtido en el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Purificación,  Tolima,  contra  HÉCTOR   HELÍ  GALINDO  SERRATO  por  la  conducta punible de homicidio, ha formulado su defensor.   

FUNDAMENTOS   DE   LA  PETICIÓN   

          El  Juzgado Penal del Circuito de Purificación, Tolima, le adelanta  proceso    penal    a    HÉCTOR    HELÍ    GALINDO  SERRATO    por  haberle  causado la muerte a  John  Fredy  Ospina  Espitia con arma corto-punzante, en riña protagonizada por  ambos  el  25 de septiembre de 2000 en la vereda Montoso, comprensión municipal  de  Prado  en  jurisdicción  del  citado  Departamento, juicio que se encuentra  pendiente    de    la    celebración    de    la    diligencia   de   audiencia  pública.   

          Aduce  el  defensor  del  procesado en su escrito que por razones de  seguridad  personal,  tanto  para  sí  mismo  como  para  su  asistido, resulta  inconveniente   que  el  juicio  se  siga  adelantando  en la población de  Purificación,  no  sólo  por  la  difícil  situación  de  orden público que  afronta  todo  el Departamento del Tolima en cuya geografía operan tanto grupos  guerrilleros   como  de  las  auto-defensas  campesinas,  sino  también  porque  conforme  a  la  prueba  recaudada  en el proceso, a la víctima se le señalaba  como  miembro  activo  de  un  frente  subversivo  de  las  FARC, abriéndose la  posibilidad  de  que  se  atente  contra  la integridad física de quienes deben  intervenir  en  la  vista  pública,  ya  en  el propio acto de juzgamiento, ora  durante  el  desplazamiento  a  la  mencionada  localidad,  trayecto  en el cual  frecuentemente  se  presentan  retenes  ilegales.  Por  esos motivos, el letrado  solicita  el  cambio  de  radicación  del  proceso  a  un  Juzgado  de la misma  categoría y especialidad en la Capital del país.   

          Para  establecer la veracidad de sus afirmaciones se remite el actor  a  las  declaraciones  de  José Dídimo Tique y Magdalena Serrato, así como al  informe  del  CTI  que obra en la foliatura, en el cual se aduce “la  inminente  presencia del Frente XXV de las FARC, columna Armando  Ríos”  como circunstancia que impidió el ingreso a  la  vereda Montoso de los investigadores a cumplir con la misión de trabajo que  se  les encomendó en relación con este asunto, situación que confirma el jefe  del   puesto  de  seguridad  del  DAS  del  Guamo.        

         

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Por  tratarse  de  la petición de cambio de radicación del proceso  en  cuestión, a un Distrito Judicial diferente a aquel donde se lleva a cabo el  correspondiente  juzgamiento,  la  Corte  por  virtud de lo estatuido en el Art.  75-8  del actual C. de P. Penal Ley 600 de 2000- es competente para pronunciarse  sobre la invocación aquí hecha.   

Ahora  bien,  tiene  dicho  la  Corte que el  instituto  consagrado  en  el  Art.  85  del  C.  de  P. Penal que excepciona el  principio  general  en  virtud  del cual el funcionario judicial competente para  conocer  de  un  asunto,  es  el  del  lugar  en  donde  se  perpetró  el hecho  -competencia  territorial-,  autoriza  el  cambio  de  radicación de un proceso  cuando  en  razón de circunstancias sobrevinientes puedan resultar afectados el  orden  público,  la  imparcialidad  o  independencia  de  la administración de  justicia,  las  garantías  procesales,  la  publicidad  del  juzgamiento,  y la  seguridad del procesado o su integridad personal.   

No obstante, la solicitud debe ser motivada y  a  ella  han  de  acompañarse las pruebas en que se funda, reza el Art. 87  ibidem,  carga procesal cuyo  cumplimiento  no  puede ser soslayado por el postulante y que la Corte mal puede  suplir,  como  quiera  que  es la propia ley la que le asigna esa obligación de  demostrar los supuestos en que aquélla se finca.   

En  el  asunto  a  examen  de  la  Sala,  la  aspiración  del  libelista  está  llamada  al  fracaso,  puesto que si bien la  remoción  del  proceso  de  un  Distrito  Judicial  a  otro tiene por finalidad  contrarrestar   factores  externos  de  perturbación  en  el  ejercicio  de  la  actividad  judicial,  es  lo  cierto  que  las  condiciones  de inseguridad y de  afectación  del  orden  público  argüidas  para aquel efecto deben provenir y  tener  una  relación vinculante con los hechos objeto de juzgamiento, mas no de  la  situación  generalizada  de  deterioro  del  orden  público  que agobia al  territorio  nacional,  factores  aquellos de cuya demostración se carece en las  diligencias,  como  no sea la genérica alusión que dos declarante hacen acerca  de  la  supuesta condición de guerrillero de la víctima, y las afirmaciones de  miembros  de  los   cuerpos  de seguridad del Estado de su imposibilidad de  ingresar  al  territorio  donde se desarrollaron los hechos, mas no respecto del  sitio donde se celebra el juicio.   

La  Sala  repite  una  vez  más  que  si  “las  dificultades  de  la  actividad  judicial  se  vinculan  genéricamente  con  el  deteriorado  orden  público  reinante  en la  región,  bastaría  determinar  que el departamento de (…) fue declarado zona  especial  de  orden público, y de una vez se paralizaría la administración de  justicia  en  dicha entidad territorial, porque todos los procesos tendrían que  cambiar  de radicación por el generalizado entorpecimiento de la convivencia en  paz,  absurdo  tan  intolerante  como  saber  que,  si bien la justicia no es la  responsable  del  manejo  del  orden  público,  su ausencia, y ahora su huída,  inocultablemente   contribuyen  a  acentuar  el  deterioro  de  las  condiciones  necesarias   para   el   ejercicio   de  los  derechos  y  libertades  públicas  (…)”   

Si  de  la seguridad personal de los sujetos  procesales  se  trata,  insiste  en reiterar la Sala, amén de corresponderle al  Estado  velar por ella a través de los organismos competentes, por parte alguna  aparece  acreditada  la  conexidad  evidente  entre  los  episodios de violencia  expuestos  por  el  peticionario,  con  el  trámite  procesal  cuyo  cambio  de  radicación  se persigue, pretensión a la que mal se puede acceder cuando es el  propio  libelista  quien  admite  en  su  escrito que esas mismas condiciones de  inseguridad  se presentan en esta ciudad Capital -“La  familia   de   mi   defendido   me   ha   manifestado   que   han  observado  en  Bogotá,  personas extrañas,  averiguando   por  la  hora  y  fecha  para  la  celebración  de  la  audiencia  pública”,  aduce-,  por  lo  que  ningún  sentido  tendría  ordenarse  el  cambio  de radicación solicitado si las circunstancias  adversas  que  se  pretenden  conjurar,  igualmente  existen  en el lugar al que  aspira  se  ordene el traslado del proceso para que se prosiga con la respectiva  etapa del juicio.   

Como quiera que en contravía de lo dispuesto  en  el  Art.  87  del  nuevo  Código  de  Procedimiento Penal, los presupuestos  fácticos  en los que se sustenta el cambio de radicación impetrado no pasan de  ser  simples conjeturas o especulaciones infundadas, la pretensión del defensor  del   procesado   ha   de   ser   despachada  negativamente.                                                    

          En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  Casación  Penal,   

  RESUELVE   

          NEGAR  el cambio de radicación solicitado  por  el  defensor  del  procesado HÉCTOR HELÍ GALINDO  SERRATO, conforme con las motivaciones plasmadas en el  cuerpo de este proveído.   

Cópiese y devuélvase a  su lugar de origen. Cúmplase.   

            

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                 HERMAN      GALÁN  CASTELLANOS   

CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

ÉDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                     ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS    

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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