20416(08-07-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 20416  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  078  

         

Bogotá, D. C., ocho (8) de julio de dos mil  tres (2003).   

V   I   S   T   O  S   

Se pronuncia la Corte sobre la petición de  revisión     elevada     por     JOSÉ    OTONIEL  ESPITIA,  quien  actúa  en  nombre propio, contra la  sentencia  proferida,  el  30  de  enero de 2002, por el Juzgado Sexto Penal del  Circuito  de  Pereira,  mediante  la  cual lo condenó a la pena principal de 48  meses  de  prisión  por el delito de tráfico de estupefacientes, decisión que  fue  confirmada,  el  23 de abril del mismo año,  por el Tribunal Superior  de dicha ciudad.   

  E L   E S C R I  T O   

El  citado  sentenciado, quien se encuentra  privado  de  la  libertad  en  la Cárcel del Circuito Judicial de Santa Rosa de  Cabal,  actuando  en  su  propio  nombre,  solicita  a  la Corte la revisión de  proceso  penal  adelantado  en  su  contra,  toda  vez  que,  a su juicio, en el  transcurso  del  mismo  se cometieron múltiples irregularidades, además de que  se  le  desconocieron  los  derechos  relacionados con la reducción de la pena,  según  lo  previsto  en  los  artículos  280,  281, 282 y 283 de la Ley 600 de  2000.   

Dice que la indagatoria por él rendida fue  una  prueba  sólida  que  sirvió para proferir la sentencia condenatoria en su  contra,  como  así  lo  admitieron  los  juzgadores  de  instancia.  Por  ello,  considera  que  si colaboró con las autoridades al decirles que en la maleta se  hallaba  la  droga,  no  es  justo que se le haya impuesto una pena de multa tan  alta,  máxime cuando su situación económica es muy precaria y se trató de un  delito   tentado  y  no  consumado,  como  equivocadamente  lo  concluyeron  los  sentenciadores.   

Así  mismo,  considera un atropello de las  instancias  el  no haber ordenado “la devolución de  los  dineros  por  mi  depositados en guarda al momento de la captura, así como  los  pasajes…,  toda  vez que el suscrito los adquirió con dineros legalmente  habidos de mi trabajo”.   

En consecuencia, solicita la “desestimación”   de   los   fallos.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

De  conformidad  con  el  artículo 221 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la acción de revisión podrá ser promovida  por  cualquiera de los sujetos procesales que tengan interés jurídico y que se  encuentren   reconocidos  dentro  de  la  actuación  penal.  No  obstante,  tal  normativa  no  descarta que la demanda que pretende derrumbar la inmutabilidad y  firmeza  del  fallo  debe  presentarse  a través de un profesional del derecho,  toda  vez  que  la  misma  debe contener y respetar las exigencias técnicas que  establece  el  artículo  222  del mismo estatuto, lo que requiere de especiales  conocimientos jurídicos.   

Por  ello, de acuerdo con lo preceptuado en  el  artículo  127,  ibidem, el procesado sólo podrá ejercer su propia defensa  sin  necesidad  de  apoderado,  cuando  ostente la calidad de abogado titulado y  estuviere   autorizado  legalmente  para  ejercer  la  profesión,  conocimiento  jurídico   que   le   permite   afrontar   acciones   como   la  que  aquí  se  intenta.   

Así,  entonces,  como  el  condenado José  Otoniel  Espitia  no  ostenta  la  calidad  de  abogado,  no puede ejercer dicha  titularidad,  la  que está facultado para adelantar pero con la representación  de  un  defensor,  quien  podrá  presentar  la  respectiva  demanda,  previo el  otorgamiento de poder para tal efecto.   

En dicho sentido y de manera reiterada se ha  pronunciado la Sala, así:   

“Ha  dejado  sentado  la  jurisprudencia  de  esta Corte que el sentenciado tiene legitimidad  para  promover  la acción de revisión contra un fallo adverso a sus intereses,  pues  el  hecho  de que no aparezca señalado en el artículo 233 del Código de  procedimiento  penal  entre  sus titulares, en modo alguno significa que carezca  de   ella   para   el   ejercicio  de  tan  excepcional  instrumento.   

“No  obstante  esto,  también  ha  dejado  en  claro  que  la única limitante prevista por el  ordenamiento  consiste en que la demanda se presente por un abogado titulado que  tenga  poder  especial para hacerlo, así sea el mismo profesional que intervino  en  el  trámite  ordinario,  o  de  un  defensor distinto, pues se trata de una  actividad   posterior   a   la   culminación  del  proceso,  que  comprende  la  elaboración  del  libelo según precisos requisitos formales, la invocación de  concretas  causales  legales,  el  correcto  señalamiento  de  los  fundamentos  jurídicos  y  fácticos,  la  relación  de  las  pruebas  que  se aportan para  demostrar   los   hechos   básicos   de  la  petición,   y  una  adecuada  sustentación  compatible  con la naturaleza de la causal que se invoca, todo lo  cual     es,     evidentemente,     materia    de    especiales    conocimientos  jurídicos.   

“Por manera que  si  en el sentenciado concurre la calidad de profesional del derecho, bien puede  actuar  como  demandante  en  revisión bajo la condición de que se identifique  como  tal,  legitimidad  que  no resulta acreditada en el evento contrario, dado  que  la  presentación  de  la  demanda está reservada por la ley procesal a un  abogado  titulado  como  acto  de  postulación,  precisamente  por el carácter  eminentemente   técnico   y   rogado  que  el  instrumento  ostenta”.    1   

Dichas  razones  se reflejan en el presente  caso,  pues  sin acreditar que es abogado, el sentenciado presentó un escrito a  manera de demanda de revisión.   

En  esas  condiciones,  lo  procedente  es  devolver  al condenado José Otoniel Espitia el escrito mediante el cual intenta  interponer acción de revisión.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

DEVOLVER   al  condenado    JOSÉ    OTONIEL   ESPITIA  el escrito mediante el cual dice interponer acción de revisión,  por los motivos expuestos en la parte motiva de esta decisión.   

Cópiese y cúmplase.  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                 EDGAR LOMBANA  TRUJILLO   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ  PINZÓN                       MARINA PULIDO  DE BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                MAURO SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1  Radicación 18270, auto del 1° de noviembre de 2001,  M.P.  Dr.  Fernando  Arboleda Ripoll. Ver, entre otros, auto del 20 de agosto de  2002,  M.P.  Dr. Fernando Arboleda Ripoll. Radicados 20443, 20801 y 20714, autos  del  11  de  marzo y 27 de mayo de 2003, M.P. Drs. Jorge Aníbal Gómez Gallego,  Carlos     Augusto    Gálvez    Argote    y    Herman    Galán    Castellanos,  respectivamente.     

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