19778(11-09-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 19778  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 102  

          Bogotá   D.C.,   once   (11)   de   septiembre   de  dos  mil  tres  (2003).   

VISTOS  

          Decide  la Corte el recurso extraordinario de casación que por vía  excepcional  se  le  concedió  al  defensor  del  procesado  Carlos Mario Olaya  Jaramillo,  contra  la  sentencia  de  marzo  22  de  2002,  mediante la cual el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín  confirmó  el  fallo  proferido  el  25  de  mayo  de  2000  por el Juzgado 1º. Penal del Circuito de  Rionegro  que,  por un lado, absolvió a Carlos Mario Olaya Jaramillo y a María  Eugenia  Vanegas por un concurso de cinco delitos de prevaricato por acción que  se   les   había   imputado   en   las   causas   acumuladas   Nos.  1998-0013,  1998-0040,   1998-0068  y  1999-0030;  y,  de otro, condenó a Carlos Mario  Olaya  Jaramillo  a  las  penas  principales  de   44  meses  de  prisión,  interdicción  en  el  ejercicio de derechos y funciones públicas y multa de 60  salarios  mínimos  legales  mensuales,  y a la accesoria de pérdida del empleo  que  desempeñaba  como  Jefe  del  Departamento  de  Aplicación  y Control del  Departamento  Administrativo  de  Planeación  del  Municipio  de  Rionegro,  al  hallarlo  responsable  del  delito  de  prevaricato por acción, en la causa No.  1998-0067.   

HECHOS    Y   ACTUACIÓN PROCESAL   

         

          1. En la actuación procesal que convoca  la  atención  de  la  Sala se acumularon cinco (5) causas que se adelantaban en  contra  de  Carlos  Mario Olaya Jaramillo y  María Eugenia Vanegas por los  delitos  de  prevaricato por acción. En cuatro de ellas, las radicados bajo los  números   1998-0013, 1998-0040,  1998-0068 y  1999-0030,  ambos  procesados  fueron  absueltos, y en otra, seguido únicamente  contra  Olaya  Jaramillo,  radicado  bajo  el  No. 1998-0067, el incriminado fue  condenado   por  el  delito  de  prevaricato  por  acción,  mediante  sentencia  proferida  el  25  de  mayo  de  2000  por el Juzgado 1º, Penal del Circuito de  Rionegro.   

          Al  ser apelado el fallo de primer grado por la Fiscalía, el agente  del  Ministerio  Publico  y el defensor de Olaya Jaramillo, el Tribunal Superior  de Medellín lo confirmó integramente el 22 de marzo de 2002.   

          Como  quiera  que  el recurso extraordinario de casación que ahora  ocupa  la  atención  de  la  Sala  se limita a controvertir la sentencia por la  única  condena  que recayó contra el procesado Olaya Jaramillo y que comprende  la  causa  No.  1998-0067,  la Sala se limitará en la  siguiente  reseña  procesal  a los hechos y el trámite surtido con relación a  la  causa  que  interesa  a  esta  decisión y sobre la cual versa la demanda de  casación que es objeto de estudio.   

          2. Estos hechos se pueden resumir así: El  18  de  junio de 1996, el arquitecto Carlos Mario Olaya Jaramillo, en su calidad  de   Jefe  del  Departamento  de  Aplicación  y  Control  del  Departamento  de  Planeación   Municipal  de Rionegro, expidió la  Resolución No. 175  por  medio  de la cual se otorgó licencia al señor Carlos Arturo Zapata Marín  para  la  reforma  o  adición del inmueble ubicado en la carrera 48 No. 52-17 y  52-19,  consistente  en  la  división  en  18  locales  que  fueron denominados  “Centro  Comercial  el  Hueco”, no obstante  que el proyecto presentado  no  satisfacía  las  normas mínimas de tal figura arquitectónica previstas en  el  Estatuto  de  Planeación de Rionegro (Acuerdo 024 de 1993) y en el Estatuto  de  Planeación  Metropolitana  (Acuerdo 038 de 1990),  “aplicable   al   caso   por   la   integración   que   fomenta   el  Acuerdo  024”.         

         

          3. Con fundamento en la denuncia formulada  por  el  señor  Iván  Baena  Salazar  y  las  diligencias  practicadas  por la  Personería  del  Municipio  de  Rionegro, La Fiscalía 77 Seccional de Rionegro  ordenó  el  11  de junio de 1997 la apertura de investigación  respecto a  la  citada  resolución  175  y  vinculó  mediante  diligencia de indagatoria a  María   Eugenia   Vanegas,   Directora   del   Departamento  Administrativo  de  Planeación  Municipal  de  Rionegro,  y a Carlos Mario Olaya Jaramillo, Jefe de  Control  y  Aplicación  de  la  misma  entidad.  Al  definirles  la  situación  jurídica,  afectó con medida de aseguramiento de detención preventiva a Olaya  Jaramillo,  como  presunto  responsable del delito de prevaricato por acción, y  se  abstuvo  de  imponerle  medida  de  aseguramiento  a María Eugenia Vanegas,  según proveído de marzo 2 de 1998.    

          Cerrada  la etapa instructiva, la Fiscalía calificó el mérito del  sumario.  Acusó  a  Carlos  Mario  Olaya  Jaramillo  como  autor  del delito de  prevaricato  por  acción, y profirió preclusión de la instrucción a favor de  María  Eugenia  Vanegas, mediante resolución del 5 de junio de 1998, que al no  ser  objeto  del  recurso  de  apelación, quedó ejecutoriada el 16 de junio de  1998.   

          4. La etapa del juicio le correspondió al  Juzgado   Primero  Penal  del  Circuito  de  Rionegro,  despacho  que,  mediante  decisión  del  16  de  marzo  de  1999,  dispuso  la acumulación de las causas  radicadas   bajo   los   Nos.   1998-0013,  1998-0040,  1998-0067,  1998-0068  y  1999-0030-00,  seguidas  contra  María  Eugenia  Vanegas  y  Carlos Mario Olaya  Jaramillo  por  la  expedición  irregular  de  las  Resoluciones  No.  034-036,  205-225,  046-048,  y 052041, por medio de las cuales se concedió licencia para  la construcción de varias obras en el municipio de Rionegro.   

          Una   vez  celebrada  la  audiencia  pública,  el  citado  Despacho  absolvió  a  María  Eugenia  Vanegas  y  Olaya Jaramillo de los cargos que les  fueron  formulados  por  la  Fiscalía  en  las  causas  radicadas  con los Nos.  1998-0013,  1998-0040,  1998-0068 y 1999-0030-00, por los delitos de prevaricato  por acción.   

          En  la  misma  providencia condenó a Carlos Mario Olaya Jaramillo a  la  pena  principal  de  44  meses de prisión y multa equivalente a 60 salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes para la fecha de la comisión del hecho, y  a  las  accesorias  de  interdicción  de  derechos y funciones públicas por un  término  igual  al  de  la  pena  privativa  de la libertad y a la pérdida del  empleo  u  oficio  que  desempeñaba  al momento de la ejecución de la conducta  delictiva,  al  hallarlo  responsable  del  delito  de  prevaricato por acción,  según  hechos  que  fueron  objeto  de investigación y juzgamiento en la causa  radicada  bajo  el No. 1998-0067, relacionados con la expedición de la licencia  de construcción No. 175, de fecha 18 de junio de 1996.   

   Al  ser  apelado  este  fallo por la  Fiscalía  71  Seccional de Rionegro, el representante del Ministerio Público y  el  defensor del procesado Olaya Jaramillo, el Tribunal Superior de Antioquia lo  confirmó   en  todas  sus  partes,  mediante  sentencia  del  22  de  marzo  de  2002.   

          El        defensor       del       procesado       inter­puso   el  recurso  extraordinario  de  casación    por    la    vía   excepcional,   presentó   oportuna­mente       la      de­manda,      fue      ad­mitida  y  se  recibió  concepto  del  Procurador Tercero Delegado en lo Penal.   

LA DEMANDA  

          Con  apoyo  en  la  causal  primera  de  casación consagrada en el  artículo  207-1  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  el libelista acusa la  sentencia  del  Tribunal   por violación directa de la ley sustancial, por  haber  incurrido  en  un  doble error: 1- Aplicación indebida o falso juicio de  selección  de  los  Acuerdos municipales 038 de Medellín y 024 de Rionegro. 2-  Falta  de  aplicación  o  exclusión evidente del Acuerdo municipal 104 de 2000  del  municipio de Rionegro, así como de los artículos 29 de la Carta Política  sobre  aplicación  de  la  ley más favorable, los artículos 6 y 7 del Código  Penal  de  1980  referente  a  la  ley  favorable   y  a la prohibición de  analogía,   y   el   artículo   6   del   Código   penal   en   vigor   sobre  favorabilidad.   

          Como  demostración  de  la  censura señala que Carlos Mario Olaya  Jaramillo  fue  condenado  por  el delito de prevaricato por acción, porque los  jueces  de  instancia  consideran que al expedir la resolución No. 175 de junio  18  de  1996, por medio de la cual autorizó la reforma en el inmueble “Centro  Comercial  el  Hueco”,  el  procesado infringió los artículo 150 y 281, y el  capítulo  5 del Acuerdo No. 038 de 1990 del Municipio de Medellín, que estiman  aplicable  a  este evento por la integración que autoriza el Acuerdo No. 024 de  1993 del Municipio de Rionegro.   

          Asegura  que,  contrario a lo señalado en los fallos de instancia,  no  es  cierto  que  el procesado haya infringido los Acuerdos No. 038 de 1990 y  024 de 1993 antes citados, por lo siguiente:    

         

          Primero.  Porque  de conformidad con los artículos 286, 287, 311-7  y  313  de la Constitución Política, -que establecen cuáles son las entidades  territoriales,  les  asigna  autonomía  para  la  gestión de sus intereses, le  señala  al  municipio, entre otras funciones, la de ordenar el desarrollo de su  territorio  y,  a  los  concejos  municipales, la de “reglamentar los usos del  suelo  y,  dentro  de  los  límites  que  fije  la ley, vigilar y controlar las  actividades  relacionadas  con  la  construcción  y  enajenación  de inmuebles  destinados  a  vivienda” -, el Acuerdo Municipal No. 038 de 1990 de Medellín,  contentivo  del  Estatuto de Planeación Municipal de  esa ciudad, sólo es  aplicable  en Medellín, y cualquier intento de aplicarlo fuera de su territorio  afectaría la competencia de otros entes territoriales.   

          Segundo.  El  artículo  12  del Acuerdo 024 de 1993, por medio del  cual  “se  actualiza  el  Estatuto  Municipal  de Planeación, usos del suelo,  urbanismo  y  construcción   para el municipio de Rionegro”, permite que  por  integración  se apliquen “las normas generales  de   carácter   constitucional   y   legal   sobre   planeación,  urbanismo  y  construcción,   y   las   especiales  en  los  niveles  subregional,  regional,  departamental   y  nacional”.  De  lo  anterior  se  infiere  que  el citado Acuerdo 024  de manera expresa excluye la remisión  a  las  normas especiales de otros municipios, como lo es el Acuerdo 038 de 1990  del Municipio de Medellín.   

          Por  consiguiente,  al haberse invocado el Acuerdo 038 de Medellín  para  integrar  el  tipo penal, cuando no podía hacerse por su ámbito  de  validez  territorial,  se  aplicó indebidamente esta norma, con el agravante de  que  fue  precisamente esa norma la que se consideró manifiestamente violada y,  por  lo tanto, la que conforma el elemento normativo del tipo de prevaricato por  acción.  En  otras  palabras,  como  la  Resolución 175 de junio 18 de 1996 no  podía  ser  manifiestamente  contraria a una “ley” inaplicable, la conducta  entonces  deviene  necesariamente  atípica  y, en consecuencia, no podía haber  condena, ni siquiera acusación.   

          Tercero.   De   todas   maneras   la   sentencia   ha   debido  ser  absolutoria   porque  el  Acuerdo  No. 104 del 13 de enero de 2000 derogó,  antes  de  que  se  profiriera  la  sentencia  de  primera  instancia,  el   artículo  12  del  Acuerdo  024  de  1993 del Concejo Municipal de Rionegro, en  virtud  del  cual  los  falladores  de  instancia  aplicaron  el Acuerdo 038 del  Municipio  de  Medellín,  que  fue  asumido  como  la  “ley”  a la cual fue  manifiestamente   contraria   la  resolución  175  emitida  por  el  procesado.   

          En  conclusión,  como  el  Acuerdo  038  de  Medellín  no  podía  aplicarse  para estructurar la hipótesis criminosa del prevaricato por acción,  la  conducta  desplegada  por el acusado pierde el carácter delictivo y deviene  atípica.   

          Sostiene   que   los   falladores  de  instancia  desconocieron  el  principio   constitucional   y  legal   de  favorabilidad,  porque  el  Acuerdo  104  le  era  a  todas  luces  favorable al procesado; en primer lugar,  porque  subroga  el  estatuto que servía de ingrediente normativo del tipo  penal   imputado,  haciendo  desaparecer  su  carácter  delictivo;  en  segundo  término,  porque  el  Acuerdo  104 acaba con cualquier discusión en torno a la  remisión   al   Acuerdo   038   o   Estatuto   de   Planeación   Municipal  de  Medellín.   

          Pide  a  la  Corte  casar  la  sentencia  impugnada y, en su lugar,  proferir fallo absolutorio.   

    

CONCEPTO DE LA PROCURADURÍA  

          El  Procurador Delegado solicita se desestime la demanda en razón a  las  inconsistencias  técnicas de que adolece y, por lo tanto, sugiere no casar  la sentencia impugnada, por lo siguiente:   

         1.  La demanda de casación contiene dos  cargos   que   debieron   presentarse  en  forma  separada,  en  tanto  que  son  excluyentes.   

         Considera  que  en  la  primera  parte de su escrito, el recurrente  alega  violación  directa  de la ley sustancial por aplicación indebida de los  Acuerdos  024  de  1993 del Municipio de Rionegro y 038 de 1990 del Municipio de  Medellín,  normas  con  las  cuales los falladores de instancia confrontaron la  resolución   expedida   por   el   procesado   para   afirmar   su   manifiesta  contradicción,  planteamiento  que  pertenece  al ámbito de la causal primera,  cuerpo primero.   

         Pero,   en  la segunda parte, el memorialista alega violación  del  principio  de  favorabilidad  por  exclusión  evidente del Acuerdo 104 del  Concejo  del Municipio de Rionegro, que eliminaba el referente legal con el cual  se  confrontó  la  resolución  expedida  por  el  procesado.  Señala que este  reproche  ha debido proponerse con apoyo en la causal tercera, pues comporta una  irregularidad sustancial que afecta la sentencia.   

         Las  dos  proposiciones  son  contradictorias,  porque  la  primera  supone  la validez de la sentencia impugnada y, la segunda, afirma su invalidez.   

         2.  Asegura  que  la  primera  parte del  cargo  presenta  también  falencias  técnicas  graves,   que  impiden  el  análisis sustancial de la demanda, por lo siguiente:   

         Indica  que el hecho objeto de la  imputación consiste en que  el  procesado  concedió  licencia  para  la reforma del local en donde debería  funcionar  el  almacén  por departamentos denominado “El Hueco”, a pesar de  que   éste   no   se   ajustaba   a  la  definición  que  de  “almacén  por  departamentos” contenía el Acuerdo 038.   

         Según  la  tesis  del  recurrente,  el concepto de “almacén por  departamentos”  no  se  encuentra  claramente  definido  en el Acuerdo 024 del  Municipio  de Rionegro y, en consecuencia, correspondía al procesado determinar  si  era  procedente la concesión de la licencia teniendo en cuenta la finalidad  urbanística   preponderante  de  la  zona,  lo  que  le  permitía  expedir  la  resolución  175  sin  atención a las condiciones específicamente reguladas en  el  Acuerdo  038,  que  en  su opinión solamente  tenía aplicación en el  Municipio de Medellín.   

         Significa  lo  anterior,  que  el problema no está relacionado con  afirmar  la  aplicación  del  Acuerdo  038,  sino  con  la prueba de su alcance  territorial   y,  por  lo tanto, pertenece al ámbito de la causal primera,  cuerpo segundo.   

         En  el  proceso,  tanto  la  Fiscalía como los jueces de instancia  dieron  por  demostrado  el  alcance territorial del Acuerdo 038 -que discute el  demandante-  al  sostener  que  éste era de carácter metropolitano y, por  ende,   aplicable   en   todos   los   municipios   que   conforman   el   Área  Metropolitana.    

         

         En  consecuencia, lo que se ha debido argüir en la demanda, es que  las  pruebas que respaldan tal aseveración no son suficientes para llegar a esa  conclusión,  o  fueron mal apreciadas por los juzgadores. Es decir, el problema  es  de  contenido  probatorio, pues se trata de cuestionar las pruebas  que  sirvieron  de  fundamento  a  la sentencia impugnada para sostener la calidad de  “Estatuto  de Planeación Metropolitana” que se le asignó al citado Acuerdo  038 de Medellín.   

         3.   Asegura  que  de  acuerdo  con  el  artículo  1º.  de la ley  9 de 1989 y con el contenido del artículo  12  del  Acuerdo  024 de Rionegro, sí resulta posible integrar el texto de este  último  con  el  Acuerdo  038  de  Medellín  para  fijar  las  condiciones que  deberían  reunirse  antes  de  autorizar la reforma contenida en la resolución  175.   

         4.  En  relación  con  el  cargo  sobre  violación  del  principio  de  favorabilidad,  el  impugnante  no demostró los  efectos  que frente al tema debatido  podía tener la derogatoria  del  Acuerdo  024,  dado  que  en lo sustancial el Acuerdo 104 no varió el contenido  del  artículo  12 cuestionado   (que trata sobre la integración ) y,  por  consiguiente, en nada se modifica la adecuación típica de la conducta del  procesado,  pues  aún  con  la  entrada en vigencia del Acuerdo 104, las normas  sobre  usos  del  suelo  y  ordenamiento  territorial  del municipio de Rionegro  deberían  ser  integradas  con las disposiciones que al respecto rigieran en el  Área  Metropolitana  de  la  cual  formaba  parte y, por consiguiente,  es  válida  la remisión para interpretarlas con fundamento en el Acuerdo 038   denominado   Estatuto  de  Planeación  Metropolitana  y,  que   según  lo  afirmado  en  las  sentencias,  tenía  el carácter de norma integradora de las  disposiciones municipales.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Afirma  el  censor  que  los  falladores  de  instancia  violaron  de  manera directa la ley  sustancial  porque  aplicaron  indebidamente  el  Acuerdo  024   de  1993 (  Estatuto   Municipal   de   planeación,   usos  del  suelo,   urbanismo  y  construcción  para  el  municipio  de  Rionegro)  porque  bajo  el pretexto del  principio  de  integración  previsto  en su artículo 12,  aplicaron   indebidamente  el  Acuerdo  038 de 1990 del Municipio de Medellín, cuyas normas  tomaron  como  referencia  para  calificar de ilegal la resolución 175 expedida  por  el  procesado,  por no ceñirse a las exigencias arquitectónicas previstas  en dicho Acuerdo (038).   

Asegura  que  el  artículo 12  del  Acuerdo  024  remite  a  las  normas  constitucionales  y legales relativas a la  planeación,  urbanismo  y  construcción,  a  las  cuales  por  jerarquía debe  someterse  el  Acuerdo  municipal,  y  remite  también  a las normas jurídicas  especiales  de  índole  subregional,  regional,  departamental y nacional, pero  expresamente  excluye la remisión a normas especiales de otros municipios, como  es el Acuerdo 038 o Estatuto de Planeación de Medellín.   

Agrega   que   tampoco  advirtieron  los  falladores  que el principio de integración previsto en el  Acuerdo 024 de  Rionegro  había sido derogado por el Acuerdo 104 de 2000 del mismo municipio de  Rionegro,   excluyéndose  así  su aplicación con evidente violación del  principio  constitucional  de  favorabilidad.  Estima que de haberse aplicado el  Acuerdo  104,  como  legalmente correspondía,  no se habría acudido a las  previsiones  del  Acuerdo 038 y, en consecuencia,  se habría concluido que  la  conducta  desplegada  por  el  procesado  al  expedir la resolución 175 era  atípica.   

         2.  La  inconformidad  que  plantea la  censura  radica,  entonces,  en  la aplicación indebida del citado Acuerdo 038,  denominado   por   el   Tribunal   “Estatuto   de  Planeación    Metropolitana”    y   que   dicha  Corporación    consideró   “aplicable   al  caso    por   la   integración   que   fomenta   el   Acuerdo   024/93  de  Rionegro”  ( Cuaderno de sentencia, fol. 335) y en  virtud  de  cuyas  normas,  concluyeron  los  falladores  de  instancia  que las  reformas  autorizadas  en  la Resolución 175 para el Almacén por departamentos  “El   Hueco”   no  consultaban  las  exigencias  contenidas  en  el  Acuerdo  038.   

         Según   la  tesis  del  casacionista,  el  Tribunal  Superior  se  equivocó  al  aplicar el  Acuerdo 038, porque, contrario a lo afirmado por  dicha  Corporación,  el   ámbito  de  validez   espacial  del citado  Acuerdo  no  podía  trascender  el  territorio del municipio de Medellín,  por  ser  ese estatuto de carácter municipal y no regional. En consecuencia, se  equivocaron  las  instancias al aplicar el principio de integración previsto en  el  artículo  12  de  Acuerdo  024 de Rionegro, porque dicha integración sólo  procede  en  relación  con  normas  de mayor jerarquía, del orden subregional,  regional,  departamental  o  nacional.  Por  lo  tanto,  mal podía aplicarse el  Acuerdo   038   para   verificar   la   legalidad   o   no   de  la  Resolución  175.        

         3.  Planteadas así las cosas, resulta  evidente  que  el  problema  no  está   relacionado  directamente  con  la  aplicación  del Acuerdo 038 de 1990, sino con la prueba de su verdadero ámbito  de  validez  espacial, en tanto que los falladores de instancia, por un lado, le  dan  una connotación regional, haciéndola extensiva a todos los municipios que  conforman  el  Área  Metropolitana  y,  el memorialista, por otro, restringe su  alcance     territorial     exclusivamente     al     ámbito    municipal    de  Medellín.   

         En  este  orden  de  ideas,  deviene  palmario,  como  lo advierte  el   representante  del  Ministerio  Público,  que  la cuestión objeto de  debate  es  de  índole  probatoria y, por lo tanto, pertenece a la esfera de la  causal  primera  de  casación,  cuerpo  segundo,  en cuanto que con su tesis el  censor  se  aparta  de la valoración que de la prueba ha hecho el Tribunal, que  consideró  que  de  acuerdo  con  los  elementos  probatorios  obrantes  en  el  expediente  el  Acuerdo  038  tiene  un  alcance regional, que incluye todos los  municipios que conforman el área metropolitana.   

4.  Olvidó el  impugnante   que  las normas jurídicas materia de discusión, esto es, los  Acuerdos  024  de  1993 y  038 de 1990,  por  no tener un alcance  nacional  son objeto de prueba, conforme lo dispone perentoriamente el artículo  188  del Código de Procedimiento Civil,  al prescribir que “  El  texto  de normas jurídicas que no tengan alcance nacional y  el  de  las  leyes  extranjeras,  se  aducirá al proceso en copia auténtica de  oficio     o     a     solicitud    de    parte”  .       

           

Los  falladores de instancia determinaron el  ámbito  de  validez  espacial  del  Acuerdo  038,   al que calificaron, se  reitera,   como   “Estatuto  de  Planeación   Metropolitana”,  extendiendo su alcance al Municipio  de  Rionegro,  apoyándose  para  ello  no en los artículos correspondientes de  dicho  Acuerdo, pues nunca se incorporó al proceso el texto íntegro del citado  Estatuto,  sino  que  sólo  se allegaron  los artículos 281  al 299,  que  comprende  el  capítulo  5º., relativo a las “Normas Urbanísticas y de  Construcción  para  Conglomerados Comerciales” ( Cuaderno sentencia, fol. 204  al 212; Cuaderno de Audiencia, fol. 649 al 704).   

Para  hacer  dicha  valoración  se basaron,  según  se  infiere  nítidamente  de los fallos de instancia y de los elementos  probatorios  que  obran  en  el  expediente, en el oficio de fecha octubre 10 de  1996  dirigido  por  la Directora del Departamento Administrativo de Planeación  de  Rionegro  al  procesado,  en el que expresa su extrañeza por la omisión en  que  incurrió  Carlos Mario Olaya Jaramillo al no considerar los requisitos que  para  un  “almacén por departamentos” contiene el Acuerdo 038 ( que no cita  por  su  nombre  pero  sí  por  su  contenido),  así  como  en la información  suministrada  por  el  Jefe  del  Departamento de Usos y Normas del Municipio de  Medellín,  contenida  en el oficio No. 42374 del 3 de diciembre de 1997, en que  se  califica  al  Acuerdo  038  como “Estatuto de Planeación Metropolitana”  (Cuaderno   Anexo   Causa  No.  3,  fol.  19-24;  Cuaderno  Causa  No.  3,  fol.  204).   

Con  base en lo anterior, resulta evidente  que  el  memorialista  en el desarrollo de la censura que postula a la luz de la  causal  primera, cuerpo primero,  incursionó en la violación indirecta de  la  ley  sustancial,  por  cuanto  a  la  indebida  aplicación  de la norma que  describe  la  hipótesis  criminosa  del  prevaricato  por  acción,  norma  sustancial  cuya vulneración olvidó denunciar el defensor en forma expresa, se  habría  llegado  en  virtud de errores probatorios referidos a los elementos de  convicción  en  que  se apoyó el Tribunal para fijar el alcance de aplicación  territorial   o   ámbito   de  validez  espacial  del  Acuerdo  038,  por  cuya  vulneración  en  la  expedición  de la resolución 175 se enmarcó el proceder  del acusado en el tipo penal antes referido.   

5.  Como  lo  ha  reiterado  la  Sala,  cuando  el  censor  acude  al  cuerpo primero de la causal  primera  de  casación,  debe  aceptar  los  hechos y la apreciación probatoria  efectuada  en  las  instancias, en razón de que la violación directa de la ley  sustancial  no  se  produce en la actividad probatoria, sino que es el efecto de  un  error de juicio jurídico, originado en la aplicación indebida de la misma,  en su falta de aplicación o en su interpretación errónea.   

En otras palabras, cuando el cargo se formula  por  los  lineamientos de la violación directa con la pretensión de quebrar la  estructura  del fallo, en lo atinente al juicio de derecho, se deben aceptar, en  su  integridad, el desarrollo fáctico y la valoración probatoria contenidos en  la  sentencia,  al centrarse el problema en aspectos estrictamente jurídicos en  cuanto  a  la  selección  de  la norma escogida para solucionar el caso o en su  correcto entendimiento.   

         

En  el  presente  caso  para  arribar a la  constatación  acerca  de  la  violación  de la norma sustancial que postula el  censor,   indefectiblemente  debe  acreditarse  que  los falladores de  instancia  erraron  en  la  apreciación de los elementos de convicción que les  sirvieron  de soporte para determinar el ámbito de validez espacial del Acuerdo  038.   

En  tales  condiciones,  como lo indica el  Procurador  Delegado,  el  problema a dilucidar es de orden probatorio y, por lo  tanto,  ha  debido  orientarse  por  el  cuerpo  segundo de la causal primera de  casación.      

         Le   correspondía,   entonces,  al  defensor  demostrar  que  los  falladores  incurrieron  en un error de hecho por falso juicio de existencia por  suposición  de la prueba en virtud de la cual calificaron el alcance de validez  territorial   del  Acuerdo  038,  denominado  por  el  Tribunal  “Estatuto  de  Planeación  Metropolitana”  (  recuérdese  que  el  texto  completo  de este  estatuto  no  obra  en  el  expediente,  y  en  ninguno de los artículos que se  conocen  se  indica  cuál  es el ámbito de su aplicación territorial) o bien,  que  cometieron un error por falso juicio de identidad en la apreciación de los  elementos   de   prueba   en   los   que   fincaron   los  alcances  del  citado  Estatuto.   

         No  debe perderse de vista que la sentencia impugnada llega a esta  sede  de  casación precedida por la doble presunción de legalidad y acierto, y  dado  que en el expediente obra respaldo probatorio en documentos públicos para  la  conclusión  a que arribó el Tribunal, que es la misma a la que llegaron la  Fiscalía   y   el   juez  de  primer  grado,  debe  inferirse,  como  lo  anota  acertadamente  el  Procurador  Delegado,  que es posible sostener razonablemente  que  la  vigencia  espacial  del  Acuerdo  038  que  se  llamó para integrar el  elemento  normativo  del  tipo  de prevaricato corresponde a la sostenida por el  ad  quem,  y  ,  por  lo  tanto,  que  debe  mantenerse  la  presunción  de  legalidad  de  la sentencia.   

6.  Por lo  que  respecta  a  la  vulneración  de  las  normas  que  consagran la garantía  fundamental  contenida  en el principio de favorabilidad invocado por el censor,  contrario  a  lo  señalado  por  el  Procurador  Delegado,  el  memorialista no  incurrió  en  ningún  desacierto  técnico  al plantear la violación de dicho  principio  constitucional  dentro  del  marco  de  la  causal  primera,  y  como  fundamento  de  la  censura por indebida aplicación de los Acuerdos 024 y 038 y  falta de aplicación del Acuerdo 104.      

          En   efecto,   como   lo   ha  reiterado  esta  Sala  de  Casación,  el  principio  de favorabilidad , al igual que el de  legalidad  de  los  delitos  y  las  penas  y  el  de  prohibición  de  reforma  peyorativa,  son  garantías  fundamentales  que  amparan  al  procesado  en  la  declaración  o  aplicación  del  derecho  sustancial,  por lo que el error que  puede  cometerse en dicha tarea es de juicio y no de actividad, siendo la causal  primera,  que no la tercera, la vía indicada para la formulación del ataque en  sede  extraordinaria   (  Cfr.  Sentencias de casación de mayo 29/97, Rad.  9364,  M. P. Carlos E. Mejía Escobar;  diciembre 15/00, Rad. 12.397, M .P.  Fernando  E.  Arboleda  Ripoll;  septiembre  3/01,  M  P.  Jorge  Aníbal Gómez  Gallego, entre otras).   

7.   Pero  concuerda  la Sala con el criterio del representante del Ministerio Público, en  el  sentido  de  que   este reproche debía haberse presentado en capítulo  separado,  por cuanto entraña una contradicción  afirmar inicialmente que  se  aplicó  indebidamente  el  Acuerdo  038 de Medellín, en razón a que no es  cierto  que  el  Acuerdo 024 de Rionegro permitiera esa remisión, y, a renglón  seguido,  asegurar  que esa indebida aplicación del Acuerdo 038 obedeció a que  el  Tribunal  omitió aplicar el Acuerdo 104 de Rionegro, que había derogado el  principio  de integración contenido en el Acuerdo 024 del mismo municipio. Ello  significaría  que  de  no haberse expedido el Acuerdo 104, sí resultaba viable  acudir   al   principio  de  integración,  cuando  inicialmente  se  afirma  lo  contrario.    

         8.  Debe señalarse por último, que le  asiste  razón  al  Procurador  Delegado  al  asegurar  que  no es cierto que el  Acuerdo  No.  104  de  2000 del municipio de Rionegro  hubiera eliminado el  principio   de   integración   previsto   en   el   Acuerdo   024   del   mismo  municipio.   

En  efecto,  el  artículo 2 ordinal 3 del  Acuerdo  104  prescribe  que “la interpretación de  las  normas  no  podrá  contradecir  o desconocer los objetivos y políticas de  desarrollo  consagradas  en  este  plan,  así  como los principios del régimen  normativo  establecidos  en  el artículo 100 de la Ley 388 de 1997, como son la  concordancia,    neutralidad,    simplicidad    y   transparencia”.   

         El  principio  de concordancia al que alude el Acuerdo No. 104, lo  define la Ley 388,  artículo 100-1, así:   

         “Por  concordancia  se entiende que las normas urbanísticas que  se  expidan  para  una  determinada  área  o zona del municipio, deben estar en  armonía   con   las   determinaciones   del  Plan   del  Ordenamiento  Territorial,  de  acuerdo  con  los  niveles  de  prevalencia  señalados  en la  presente ley”.   

         Uno  de  estos  niveles,  de  acuerdo  con   el  artículo  6  –3,  inciso  2  ,  de  la     Ley   388   es   el   de   las   áreas  metropolitanas.      La     norma     citada  establece:   

         “El   ordenamiento  del territorio municipal y distrital se  hará    tomando   en   consideración   las  relaciones  intermunicipales,  metropolitanas    y  regionales…”   

         Significa  lo  anterior  que  aún  con la entrada en vigencia del  Acuerdo  No.  104, las normas sobre uso del suelo y ordenamiento territorial del  municipio  de  Rionegro  deberían  ser  integradas con las disposiciones que al  respecto  estuvieran vigentes en el área metropolitana de la cual formara parte  y,  por  lo tanto,  es válida la remisión para interpretarlas con base en  el  Acuerdo  No.  038,  denominado  por el Tribunal Superior como “Estatuto de  Planeación Metropolitana”.   

El   cargo,   por   lo   tanto,   debe  desestimarse   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

        RESUELVE   

NO  CASAR  el  fallo motivo del recurso extraordinario.   

Contra  la  presente  sentencia no procede  recurso alguno.   

         

        Cópiese,  notifíquese y devuélvase el expediente al Tribunal de  origen.   

         

        Cúmplase.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS                   CARLOS   A.  GÁLVEZ  ARGOTE                       

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                 EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                        

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                                MARINA  PULIDO  DE  BARON            

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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