18452(27-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18452  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN   

APROBADO ACTA No. 58  

Bogotá,  D. C., veintisiete (27) de mayo del  dos mil tres (2003).   

VISTOS  

          Resuelve  la  Sala  el  recurso  de  reposición  interpuesto por el  defensor   de   JORGE  ALBERTO  SANDOVAL  contra  el  auto  del  5  de  diciembre de 2002, mediante el cual se  declaró  desierto el recurso de casación discrecional que presentara contra la  sentencia  dictada  por  el  Juzgado  29  Penal del Circuito de Bogotá el 13 de  marzo de 2001.   

RAZONES    DE    LA  IMPUGNACIÓN   

          Considera  el recurrente que el criterio de la Corte, según el cual  el  derecho  a  impugnar  en  casación  surge  en  la  fecha en que se dicta la  sentencia  de  segunda  instancia,  es  equivocado porque para ese momento ni el  procesado  ni  su  abogado tienen siquiera conocimiento de que se ha expedido la  decisión.  Afirma  que  el derecho surge cuando se les notifica, oportunidad en  la    cual    pueden    examinar   la   eventual   utilización   del   recurso.  Contradictoriamente  afirma  que,  en  consecuencia, ese derecho nació el 17 de  marzo  de  2001, fecha en que no tenía noticias del fallo de segunda instancia,  pues  el  edicto  se  fijó  el  día  20, de manera que quedó notificado el 22  siguiente.  Expresa  su  extrañeza,  además,  porque  se  le  exija ejercer la  defensa  con una ley inconstitucional que para entonces había sido retirada del  ordenamiento  jurídico  y  que  resulta  desfavorable  para  los  intereses del  procesado.   Critica   que  se  invoque  como  antecedente  jurisprudencial  una  providencia  que  se  refiere  a  la Ley 553 de 2000, sin tener en cuenta que en  este  caso  es aplicable el Decreto 2.700 de 1991 y, por lo tanto, la ejecución  de la sentencia se encuentra suspendida.   

CONSIDERACIONES   

          La  Sala no comparte los planteamientos expuestos por el impugnante,  por las siguientes razones:   

          1.  Si  el  recurso  de  casación  tiene  por  objeto  enjuiciar la  legalidad  de  la  sentencia  de  segunda  instancia,  es  desde  la fecha de su  expedición   que   surge   el   derecho  a  cuestionarla,  sin  que  para la configuración de la garantía  importe  precisar  cuándo, de acuerdo con la ley procesal, se tuvo conocimiento  de  la  decisión.  Esto  último  podrá  servir  para determinar si el recurso  se interpuso en término, no  para  definir su procedencia. Lo contrario conduciría a la extraña conclusión  que  no  sería  admisible recurrir una decisión adversa cuando se expide, pues  siempre sería necesario esperar a su notificación.   

          2.  Por  lo  tanto,  el  recurso se debe regir por la ley vigente al  momento  en  que surge el derecho a interponerlo que, para el caso concreto, era  la  553  de  2000,  que  subsistió hasta la última hora del 16 de marzo de ese  año, como se dijo en el auto impugnado.   

          3.  Si,  de  acuerdo  con lo dispuesto por el artículo 45 de la Ley  270  de  1996,  “Las sentencias que profiera la Corte Constitucional sobre los  actos   sujetos  a  su  control  en  los  términos  del  artículo  241  de  la  Constitución  Política,  tienen  efectos  hacia el futuro a menos que la Corte  resuelva  lo  contrario”  y nada dijo esa Corporación sobre los efectos de la  C-252  de  febrero  28  de  2001,  que declaró inexequible la citada Ley 553 de  2000,  es  evidente que las situaciones consolidadas durante su vigencia debían  respetarse.   

          En   este  sentido,  como  al  expedirse  la  sentencia  de  segunda  instancia  se  fijó  el  procedimiento que habría de regir el eventual recurso  que  contra  ella  pudiera  interponerse  y  la  posterior decisión de la Corte  Constitucional  no tiene efectos retroactivos, resulta lógico que ese trámite,  entonces definido, deba respetarse durante toda la actuación.   

          4.  Tampoco se cumpliría la alegada favorabilidad del Decreto 2.700  de  1991  frente  a la Ley 553 de 2000 en cuanto al plazo para la interposición  del  recurso,  pues  mientras  aquél  señalaba  un  término  de 15 días para  impugnar  en  casación,  ésta  preveía  el de 30 días, sólo que en el mismo  lapso debía presentarse la demanda correspondiente.   

          No  obstante  lo  dicho,  que  conduciría  a  mantener la decisión  cuestionada  por  no  prosperar  los  reparos que en su contra se formularon, un  nuevo  examen  de la situación procesal dará lugar a reponer el auto impugnado  pero, se insiste, por razón diferente.   

          En  efecto: si se tiene en cuenta que, de acuerdo con lo normado por  el  artículo  6º.  de  la  Ley  553  de 2000, “la demanda de casación deberá  presentarse  por  escrito dentro de los treinta días siguientes a la ejecutoria  de  la  sentencia  de segunda instancia”, como ésta se produjo el 27 de marzo  de  2001,  el término se extendía hasta el 16 de mayo siguiente. Por lo tanto,  como  el  Ad quem remitió el  proceso   a   la   Corte   el   4   de  mayo,  se  le  recortó  al  demandante,  injustificadamente,  el  plazo  de  que  disponía  para  completar  su escrito,  adicionando  a  los  motivos  aducidos  para  que  el  recurso fuera admitido la  demanda  propiamente dicha, según las directrices del artículo 8º. de la ley,  como se indicó en el auto impugnado.   

          Por  lo  tanto,  se declarará la nulidad de lo actuado a partir del  auto  del  4  de  mayo  de  2001,  para  que  continúe el traslado de 30 días,  descontando  el  que  ya  transcurrió  válidamente.  Esta  solución sigue los  criterios  consignados  en  la  providencia  del  6  de agosto de 2002, radicado  18.990.  El  Ad  quem dará  cumplimiento  a  lo  previsto  en  el  artículo  7º.  de la Ley 553, si a ello  hubiere lugar.   

            En  mérito de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

          REPONER la decisión del 5 de diciembre de  2002.  En  su  lugar,  se  declara  la  nulidad  de  lo  actuado  a partir de la  providencia  dictada  por  el  Juzgado  29 Penal del Circuito de Bogotá el 4 de  mayo  de  2001,  para  que  se  proceda de acuerdo con las pautas trazadas en la  parte motiva de esta providencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                 HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                    

CARLOS      A.      GÁL­VEZ  ARGOTE                          JORGE A. GÓMEZ GALLEGO   

ÉDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                              ÁLVARO  O.  PÉREZ  PINZÓN   

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                              JORGE  L.  QUINTERO  MILANÉS   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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