13059(12-11-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 13059  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  ponente   

Dr.   EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO   

Aprobado Acta No. 118  

          Bogotá   D.C.,   doce   (12)   de   noviembre   de   dos  mil  tres  (2003).   

VISTOS  

          Se  decide el recurso extraordinario de casación interpuesto por el  defensor   del  procesado  Jhon  Jairo  Quitián  Pérez,  contra  la  sentencia  proferida  el  16  de  enero  de  1995  por  el  Tribunal Nacional que confirmó  integralmente  el  fallo  del Juzgado Regional de Medellín que lo condenó a 22  años  y  8 meses de prisión, multa de 78 salarios mínimos legales mensuales y  a  la  interdicción  de derechos y funciones públicas por un lapso igual al de  la  pena  privativa  de  la  libertad,  como coautor de los delitos de secuestro  extorsivo agravado y concierto para secuestrar.   

HECHOS  

Sucedieron  en la ciudad de Medellín el 26  de  abril  de  1994,  en momentos en que el menor  Fabio Alejandro Restrepo  Castro  salía  del colegio donde estudiaba en el sector de Conquistadores de la  ciudad  de  Medellín,  cuando  fue  abordado  por  un sujeto que le ofreció el  servicio  de  taxi,  el  que  fue aceptado por el menor. Durante el trayecto dos  individuos  que  decían  ser  del F-2 se subieron al automotor y trasladaron al  estudiante  a una casa donde lo mantuvieron cautivo. Posteriormente, en horas de  la  tarde,  realizaron  varias  llamadas  telefónicas  a  una  tía  del menor,  exigiéndole    cincuenta    millones    de    pesos    ($50.000.000)   por   su  rescate.   

         Informadas  las  autoridades  sobre  lo  ocurrido,  de inmediato el  grupo  UNASE  montó  el  correspondiente  operativo, logrando al día siguiente  localizar  el  sitio de donde hacían las llamadas extorsivas, un inmueble de la  calle  45  con  carrera  79,  donde fueron capturados José Aicardo Ortiz Cano y  Jhon  Jairo  Quitián  Pérez,  quienes  al  ser sorprendidos indicaron el sitio  donde   se   encontraba  el  menor,  obteniendo  su  liberación  así  como  la  aprehensión  de  los otros secuestradores, Norman de Jesús Muñoz y Jhon Fredy  Pulgarín Paniagua.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

          Con  fundamento en la denuncia formulada por la madre del menor y el  informe   de  la  Unidad  Investigativa  Antiextorsión  y  Secuestro  UNASE  de  Medellín,  La  Fiscalía  Regional  Delegada  de  la  misma  ciudad  ordenó la  apertura  de  instrucción el 28 de abril de 1994 y vinculó mediante diligencia  de  indagatoria  a  Jhon Jairo Quitián Pérez, José Aicardo Ortiz Cano, Norman  de  Jesús  Yépez  Muñoz  y  Jhon  Fredy Pulgarín Paniagua. Al resolverles la  situación   jurídica   les   impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  por  los  delitos  de secuestro extorsivo agravado y concierto para  secuestrar, mediante proveído de mayo 4 de 1994.   

          Los  procesados  Jhon  Jairo  Quitián  Pérez,  José Aicardo Ortiz  Cano,  Jhon  Fredy  Pulgarín  Paniagua  y  Norman  de  Jesús  Yépez Muñoz se  acogieron  a  la  sentencia  anticipada  y aceptaron los cargos que la Fiscalía  Regional  les  formuló  como  coautores  de  los  delios de secuestro extorsivo  agravado  y  concierto  para secuestrar, en las diligencias celebradas los días  24 de junio y 27 de julio de 1994.   

         El  16  de  agosto  de  1994,  un Juzgado  Regional  de  Medellín  condenó  a  Jhon  Jairo  Quitián Pérez junto con los  demás  procesados,  previo  el  reconocimiento  de  la  diminuente punitiva por  haberse  acogido  a la sentencia anticipada, a la pena principal de 272 meses de  prisión  (22  años  y  8 meses), y multa de  78 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes,  y  a  la  accesoria  de  interdicción  en el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  periodo  igual  al  de  la  sanción  principal,  al hallarlos responsables como coautores de los delitos de secuestro  extorsivo  agravado  y  concierto  para secuestrar, de que tratan los artículos  1,  3-1 y 5 de la ley 40 de 1993.   

           Al  ser  apelado  este  fallo  por  los  defensores   de  los  procesados,  el  Tribunal  Nacional  lo  confirmó  en  su  integridad, mediante sentencia de enero 16 de 1995.   

El  defensor  de  Jhon Jairo Quitián Pérez  interpuso  y  sustentó  el  recurso de casación cuyo fondo resuelve la Sala en  este proveído.   

LA  DEMANDA   

          Con  fundamento  en la causal tercera de casación, consagrada en el  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal anterior (Decreto 2700 de  1991) el casacionista formuló un sólo cargo. Lo enunció, así:   

La  sentencia  del  Tribunal  Superior  fue  dictada  en  un  juicio  viciado  de  nulidad  por  violación  del derecho a la  defensa,  en  razón  a que durante la diligencia de indagatoria el procesado no  estuvo  asistido  por  un  abogado  titulado,  pues  el  funcionario  instructor  permitió  que  en  esta  actuación  fundamental dicha función la cumpliera un  ciudadano honorable, lego en la disciplina del derecho.   

         Considera  que  por tal motivo toda la actuación cumplida a partir  de  este  momento  procesal se encuentra viciada de nulidad, pues la ausencia de  defensa  técnica  en  el  primer  y  mas  importante acto de explicación de su  conducta  ante  la  justicia  constituye  una  irregularidad  sustancial  que de  contera, vulnera el derecho a  la  defensa.   

         Señala  que  si bien el artículo 148 del Código de Procedimiento  Penal  autorizaba  que  cualquier  ciudadano  pudiera asistir al procesado en la  indagatoria  cuando  no  hubiere  abogado inscrito, esta condición no puede ser  predicable  de  la  ciudad de Medellín donde existe un alto número de abogados  titulados inscritos.   

         Cita    en    su   apoyo   la   sentencia   de  la  Corte  Constitucional  C- 049 del 8 de febrero de 1996, mediante la cual se declaró la  inexequibilidad  del  inciso 1º. del citado artículo que habilitaba a personas  que  no eran abogadas para asistir al imputado en la indagatoria, por considerar  que era contrario al artículo 29 de la Carta Política.   

Pide  se  declare  la  nulidad  de  todo lo  actuado a partir de la indagatoria de su defendido.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

         Considera  el Procurador Delegado que la pretensión del demandante  resulta  infundada  y,  por lo tanto, sugiere a la Corte la desestimación de la  censura.   

         Sostiene  que  el   artículo  148  inciso primero del Decreto  2700  de 1991 fue declarado inexequible solamente a partir de la sentencia C-049  del  8  de  febrero  1996.  En consecuencia, sólo desde este momento es posible  considerar  que una diligencia de indagatoria realizada en las condiciones allí  previstas  es contraria al régimen constitucional y concretamente del derecho a  la  defensa,  pero  no  antes,  como  lo asegura el casacionista, por cuanto los  pronunciamientos  de  la  Corte Constitucional en cumplimiento del control sobre  la  aplicabilidad de las diferentes disposiciones tienen efecto hacia el futuro,  como  quedo consignado en la sentencia C-037 del 5 de febrero de 1996 que reviso  la constitucionalidad de la Ley 270 de 1996.   

         Casación Oficiosa   

         Indica  que  no  obstante  la demanda debe ser desestimada, la  sentencia  debe  casarse  de oficio con el fin de restablecer la legalidad de la  pena  por cuanto en los fallos de instancia  se impuso al procesado la pena  accesoria  de  interdicción  de  derechos y funciones públicas por un término  igual  a  la  sanción  principal, esto es, 272 meses, con lo que se excedió el  límite   legalmente   establecido   en  el  artículo  44  del  Código  Penal,  quebrantándose  con  ello   el  principio  de  legalidad  consagrado en el  artículo  29 de la Constitución Política.  Solicita se case parcialmente  el  fallo  impugnado  y  se  fije  en  10  años el límite de la pena accesoria  impuesta.   

                    

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          Cargo único (causal tercera)   

          1.  Asegura  el  casacionista que la sentencia impugnada fue dictada  en  un juicio viciado de nulidad por haberse incurrido en violación del derecho  a  la  defensa,  debido  a  que  en  la diligencia de indagatoria rendida por el  procesado  en  la ciudad de Medellín se le designó un ciudadano honorable para  que lo asistiera en dicha actuación procesal.   

          2.  Como  lo señala el Procurador Delegado, la censura propuesta no  tiene  vocación de prosperidad. Sea lo primero recordar que dicha diligencia se  realizó  el  29 de abril de 1994, esto es, antes de que la Corte Constitucional  declarara  la  inexequibilidad  de  los preceptos que lo autorizaban (inciso 1°  artículo  148  del  Decreto  2700  de  1991  y artículo 34 del Decreto. 196 de  1971),  fecha  para  la  cual,  en  criterio  reiterado  de  la Sala1,     no  constituía  irregularidad  que  condujera  a  la invalidez de la actuación, la  designación  de  persona  honorable,  no titulada como abogada, para asistir al  sindicado  en  la  indagatoria  cuando no se podía contar en ese momento con un  profesional del derecho que asumiera la defensa.   

          En   decisión   del   7   de  diciembre  de  2000,  se  indicó  al  respecto::   

          “Unánime   y   reiterativamente   la  Corte  ha  sostenido  que  la  indagatoria   recibida   sin   abogado  titulado  como  defensor,  antes  de  la  declaratoria  de  inconstitucionalidad  de  los  artículos 148, inciso 1°, del  Código  de  Procedimiento Penal y 34 del Decreto 196 de 1971, no necesariamente  genera  nulidad  y  que  el  fallo  de la Corte Constitucional (C-049 de febrero  8/96,  M. P. Fabio Morón Díaz) que decretó tal inexequibilidad, sólo produce  efectos   hacia   el   futuro,  pues  ningún  pronunciamiento  hizo  sobre  una  hipotética  retroactividad,  por  lo  cual  no  incide  en diligencias que, con  anterioridad  a  esa  fecha,  fueron  practicadas  dentro de facultad claramente  conferida  por  expresas  disposiciones  legales,  que  todavía  regían  en el  momento   de   su   realización,   cuya   aplicación  mal  puede  tildarse  de  irregularidad.   

          En  el  mismo  sentido se pronunció en sentencia del 3 de diciembre  de 2001:   

          “Si  bien la Corte Constitucional declaró inexequible ese precepto,  mediante  fallo  C-049  del  8  de febrero de 1996, siendo ponente el Magistrado  Fabio  Morón  Díaz,  de conformidad con las previsiones del artículo 45 de la  ley  279  de  1996  (Estatutaria de la Administración de Justicia), sus efectos  rigen  hacia  el  futuro,  de  modo  que mal se puede considerar inexistente esa  diligencia,  como  pretende  el  censor,  cuando  se  recibió de acuerdo con la  preceptiva  vigente  en  su oportunidad procesal.” (Rad. No.10.356, M. P. Nilson  Pinilla Pinilla).   

          3.  Igualmente,  cabe  señalar  que,  contrario  a lo afirmado por el censor, el hecho de que la  indagatoria  se  hubiera recibido en la ciudad de Medellín, donde efectivamente  existen  numerosos  abogados inscritos, no impedía a la Fiscalía designarle al  procesado  una  persona honorable para que lo asistiera en dicha actuación ante  la  ausencia  en  ese momento de un profesional del derecho que lo hiciera. Debe  recordarse  que  la  expresión  “cuando  no  hubiere  abogado  inscrito  que  lo  asista  en  ella”, no hace  referencia  a  que  en  la localidad estén radicados profesionales del derecho,  sino  a  su  disponibilidad  en  el  momento  y  lugar  que  se  lleva a cabo la  diligencia  de  indagatoria,  de modo que bien podía darse esa circunstancia en  una  urbe  y  no  sólo en pequeñas poblaciones, conforme lo corroborado por la  Corte  en  otros  numerosos  fallos  (  entre otros, los de fecha 20 de enero de  1999,  Rad.  12.792,  M. P. Fernando Arboleda Ripoll; 2 de febrero de 2000, Rad.  11.900,  M. P. Nilson Pinilla Pinilla, y 11 de abril de 2000, Rad. 11.624, M. P.  Álvaro Orlando Pérez Pinzón.)   

         El cargo, por consiguiente, no prospera.   

         

CASACIÓN OFICIOSA.  

          Razón  le  asiste  al  representante  del  Ministerio  Público  al  solicitar  la  casación parcial y oficiosa de la sentencia recurrida, en lo que  tiene  que ver con la condena a la pena accesoria de interdicción de derechos y  funciones  públicas,  pues habiéndose fijado la privativa de la libertad en 22  años  y  8 meses, no podía imponerse aquella por el mismo lapso desbordando el  límite  legal,  si se tiene en cuenta que de conformidad con lo dispuesto en el  artículo  44  del  Código  Penal  de  1.980, la duración máxima para la pena  accesoria  en  mención  era  de  tan  solo diez (10) años. Por este motivo, la  Sala,  con  fundamento  en  las  facultades  conferidas por el artículo 216 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  casará  oficiosa  y  parcialmente  el fallo  impugnado  en  el  sentido  de  imponer  como  término definitivo de la pena de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  el señalado en el Código  Penal recientemente derogado, es decir, diez (10) años.   

         

          Prescripción  de  la  acción  penal  en  lo  atinente al delito de  concierto para secuestrar.   

         1.  El  artículo  80  del Código Penal anterior y 83 del vigente,  aluden  a  la  extinción de la acción penal por prescripción, la que opera en  un  tiempo  igual  al  máximo  de  la  pena   fijada  por la ley, si fuere  privativa  de  la  libertad,  sin  ser inferior en ningún caso a cinco años ni  exceder  de  veinte.   Para  este  efecto se deben tener en cuenta las  circunstancias  de  atenuación  y  agravación  concurrentes, además de que el  término   prescriptivo   en  los  delitos  instantáneos  se  cuenta  desde  la  consumación  del  reato  y  en  los  de  ejecución permanente desde el último  acto.   Los mismos estatutos señalan que ese término se interrumpe por la  resolución  de  acusación  o  su  equivalente,  debidamente ejecutoriada, y se  empieza  a  contar  otra vez, por un término igual a la mitad del previsto para  la  prescripción  de  la  acción  en  el  sumario,  lapso que nunca podrá ser  inferior a cinco años.   

         2.  El  término  de  prescripción  para el delito de “concierto  para  secuestrar”  debe contarse desde el 24 de junio de 1994, en razón a que  en  esa  fecha el procesado suscribió el acta que contiene los cargos aceptados  para  sentencia  anticipada,  la  cual,  de  conformidad con el artículo 40 del  Código   de   Procedimiento  penal  (antes,  artículo  37B-2)  equivale  a  la  resolución  de acusación, por lo que para el citado delito la prescripción de  la  acción quedó agotada el día 24 de junio de 1999, dado que la pena máxima  previsto  para  dicha  conducta delictiva (artículo 5º., ley 40 de 1993) es de  10  años de prisión; en consecuencia, se debe admitir que la potestad punitiva  del  Estado  se ha extinguido y se debe cesar procedimiento por prescripción de  la  acción  penal  en  favor  de  Jhon  Jairo  Quitián Pérez por el delito de  concierto para secuestrar.   

3.  Como consecuencia de tal declaración se  reajustará  la  pena  que  debe  descontar  el  procesado  Quitián Pérez, por  supuesto,  teniendo  en  cuenta los parámetros de la sentencia impugnada, en la  cual  se  determinó  que el delito de “concierto para secuestrar” aumentaba  la sanción en un año, cantidad que ya no subsiste.   

En ese orden de ideas, deberá declararse que  el  monto  de  la  pena  que  debe  purgar el condenado es la correspondiente al  delito  de  secuestro extorsivo agravado, tasada por los falladores de instancia  en  33  años  de  prisión.  Como  el  procesado  se  acogió  a  la  sentencia  anticipada,  se  le concedió una rebaja de pena equivalente a la tercera parte,  de  conformidad con el artículo 37 del Código de Procedimiento Penal anterior,  lo  que  significa  que la pena a imponer será de 22 años de prisión, esto es  33 años menos la 1/3 parte.   

4.  Teniendo   en  cuenta  que  los  otros  procesados  no  recurrentes,  José  Aicardo  Ortiz  Cano,  Jhon  Fredy  Pulgarín  Paniagua  y  Norman  de  Jesús  Yépez  Muñoz  se  encuentran  en  las  mismas  condiciones,  pues  todos  fueron condenados a las mismas penas y por los mismos  delitos,  y todos se acogieron a la sentencia anticipada (Ortiz Cano y Pulgarín  Paniagua  suscribieron el acta de formulación de cargos el 24 de junio de 1994,  mientras  que  Yépez  Muñoz  lo  hizo  el 27 de julio del mismo año, luego la  acción  penal  en  relación  con el delito de concierto para secuestrar que se  les   imputó   prescribió   el  24  de  junio  y  el  27  de  julio  de  1999,  respectivamente),  las  decisiones que se adoptaran en  relación  con  la  prescripción  de  la  acción  penal derivada del delito de  concierto  para  secuestrar,  la reducción de la pena de prisión, así como la  de  interdicción  de  derechos y funciones públicas, antes referidas, se hará  extensiva  a  los  citados  procesados,  de  conformidad con las previsiones del  artículo 229 del estatuto procedimental penal.    

         

CONSIDERACIÓN  FINAL   

          Con  la  entrada  en  vigencia  del  nuevo Código Penal, Ley 599 de  2000,  surge  la  posibilidad  de  aplicar  las  disposiciones que este régimen  contempla,  por  favorabilidad  respecto  de  las  anteriores, si a ello hubiere  lugar.  No  obstante, como el cargo no prospera, la Sala no adquiere competencia  para  decidir  al  respecto.  En cambio, al quedar ejecutoriada la sentencia, la  competencia  radica  en  el  Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad,  como  lo  dispone  el  numeral  7°  del  artículo  79  del  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley 600 de 2000), solución que se ajusta a derecho y que  garantiza el principio de la doble instancia.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

1.    DECLARAR    PRESCRITA  la  acción penal derivada del delito de concierto para secuestrar  atribuido  a  los  procesados  Jhon  Jairo  Quitián Pérez, José Aicardo Ortiz  Cano,  Norman  de  Jesús Yépez Muñoz y Jhon Fredy Pulgarín Paniagua, por las  razones  señaladas  en  la  parte  motiva  de  esta  providencia, ordenando, en  consecuencia,  la cesación del procedimiento adelantado en su contra por razón  de esta conducta punible.    

2.   REDUCIR  a  veintidós  (22)  años  la  pena  de  prisión  impuesta  a Jhon Jairo Quitián  Pérez,  José  Aicardo  Ortiz Cano, Norman de Jesús Yépez Muñoz y Jhon Fredy  Pulgarín  Paniagua,  como coautores del delito de secuestro extorsivo agravado,  sin   perjuicio   del   ajuste   que,   por   favorabilidad,  pueda  aplicar  el  correspondiente Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad.   

3.   DESESTIMAR   la demanda de casación presentada en este proceso.   

         4.     CASAR     PARCIALMENTE    Y    DE    OFICIO   la  sentencia recurrida,  en el sentido de  fijar  en    diez  (10)   años   la  pena  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y funciones  públicas  que  deben  purgar  los  sentenciados  Jhon  Jairo  Quitián Pérez, José Aicardo Ortiz Cano, Norman de Jesús Yépez Muñoz  y   Jhon   Fredy   Pulgarín   Paniagua,  en  calidad  de  coautores  del  delito  de  secuestro  extorsivo  agravado.    

Contra  la  presente  sentencia  no procede  recurso alguno.   

          Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase el expediente al Tribunal de  origen.   

         

          Cúmplase.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS                     JORGE     ANÍBAL    GÓMEZ    GALLEGO                         

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                           EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                         

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                 MARINA  PULIDO  DE  BARON            

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                    MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1   Sentencia  del  29  de  agosto  de  2002,  Rad.  12.221,  M.  P.  Nilson Pinilla  Pinilla.     

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