9664 (18-09-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

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    PERITO/  NARCOTRAFICO   

Tesis:  

La   jurisprudencia   de  la  Corte  tiene  establecido  que  si bien es cierto, el dictamen de Medicina Legal  goza de  preferencia  para  comprobar  la materialidad de un atentado contra la Ley 30 de  1986,  no  lo  es  menos que este no es el único medio a través del cual pueda  obtenerse una tal demostración.   

PROCESO                              : 9664   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

   Magistrado Ponente :  

                                   Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

Aprobado acta No. 135  

         Santafé  de  Bogotá,  D.C.  Septiembre  dieciocho de mil novecientos noventa y  seis.   

VISTOS  

          Decide  la Corte el recurso extraordinario de casación interpuesto  por  el  abogado  defensor  del  procesado  LUIS FRANCISO ABRIL TAFUR, contra la  sentencia  del  catorce  (14)  de  febrero  de  mil novecientos noventa y cuatro  (1994),  mediante la cual el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali, al  confirmar  la  de  primera  instancia  proferida por el Juzgado Cuarto Penal del  Circuito  de  Palmira  (Valle),  condenó  a  su asistido a la pena principal de  cuatro  (4)  años de prisión y multa de diez (10) salarios mínimos como autor  penalmente  responsable  del  delito de VIOLACION A LA LEY 30 DE 1986, artítulo  33, inciso I, Capítulo V.    

HECHOS  

          Son resumidos por el Tribunal Superior de Cali así :   

         

“ La Policía Aeroportuaria de esta ciudad  en  agosto  27  de 1991, a eso de las 10:30 horas, detuvieron (sic) en la Puerta  No.  2  del  Aeropuerto  ALFONSO  BONILLA  ARAGON a LUIS FRANCISCO ABRIL TAFUR y  ESPERANZA   LUQUE   RUSINQUE,   por   encontrarse  en  el  equipaje  del  varon,  estupefaciente de Cocaina.   

         

“  Sobre  la captura de estas dos personas  hay  que  anotar  que  los Agentes AFRANIO SILVA CARLOSAMA, ERLY PATIÑO VARGAS,  ANTONIO  CAÑAVERAL  BECERRA  y  PEDRO  HERNANDEZ  VALDERRAMA,  en desarrollo de  registro  de los pasajeros del vuelo No. 960 de “AIRLINES” (sic) con destino  MIAMI-NEWYORK,  retuvieron  a  LUIS FRANCISCO ABRIL TAFUR por intentar sacar del  país  en  sus  dos  maletas  de viaje, sustancia que al ser examinada presentó  coloración  azulosa  en señal positiva de estar en presencia de estupefaciente  de cocaína.   

“En el informe policivo los representantes  del   Orden   consignaron   que   la  aprehensión  tuvo  lugar  por  causa  del  comportamiento  nervioso  de ABRIL TAFUR, pues cuando se le demandó formalmente  la  revisión  de  sus  pertenencias,  alegó tener afán, comportamiento que se  sumó  al hecho sospechoso de que el peso de equipaje no correspondía con el de  las  prendas  de  vestir  que  llevaba  en  las  dos maletas, por esa razón los  uniformados  procedieron a chuzar con una lezna las dos valijas, con la sorpresa  de  que al ser extraída salió untada de material pulverulento que minutos más  tarde  se  logró  demostrar correspondía a sustancia sicotrópica. En cuanto a  la  mujer  detenida  (sic)  la Policía estableció que ESPERANZA LUQUE RUSINQUE  –es  abogada  de  profesión  y  amante  de  ABRIL  TAFUR– y que aquel día lo  acompañaba, pues había ido a despedirlo ”.   

ACTUACION PROCESAL  

          El  entonces  Juzgado  Quince  de  Instrucción  Criminal  de Cali,  escuchó  en  indagatoria  a  LUIS  FRANCISCO  ABRIL  TAFUR  y a ESPERANZA LUQUE  RUSINQUE.  Su  situación  jurídica fue definida por un Juzgado de Instrucción  de   Orden   Público,  imponiéndose  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  al  primero  de  los  nombrados  y  absteniéndose  de  hacerlo a la  segunda.   

         

          Por  competencia  asumió  la  dirección  del  proceso  el  otrora  Juzgado  24 de Inscriminal de Palmira, despacho judicial que declaró la nulidad  de  la  providencia  por  medio  de  la  cual  se  había resuelto la situación  jurídica  de  los  imputados,  pues,  “ no sólo por la cantidad de sustancia  incautada  a  LUIS  FRANCISCO  ABRIL  TAFUR, sino también por la manera como se  realizó   su   aprehensión   material  ”  (fl.  211)  correspondía  a  esta  jurisdicción  y  no a la de Orden Púbico adoptar tal determinación ; decretó  la  detención  preventiva  de  ABRIL  TAFUR, cesó el procedimiento en favor de  LUQUE RUSINQUE y fijó como procedimiento a seguir el abreviado.   

          El  Juzgado Cuarto Penal del Circuito de la misma ciudad, al avocar  la  etapa  del  juicio, dispuso que de conformidad con lo previsto por el inciso  2o.   del   artículo  9  de  las  normas  transitorias  del  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal,  las  diligencias debían remitirse a la Fiscalía General  de la Nación.   

          Perfeccionada  la investigación , la Fiscalía 141 Seccional   ordenó  su  clausura  y  por  providencia del 13 de abril de 1993, calificó su  mérito  acusando  formalmente  a  ABRIL  TAFUR  como  “autor  de  la conducta  sancionada   en   el  Capítulo  V.  DE  LOS  DELITOS  de  la  Ley  30  de  1986  ”.   

          Refiere  el Instructor que al momento de producirse la revisión de  las   maletas   del  procesado  y  efectuarles  una  perforación,  se  hallaron  partículas  de sustancia al parecer estupefaciente lo que motivó su traslado a  las  dependencias  de  la  Policía  Judicial  en  donde con la intervención de  técnico  en  la  materia,  se  detectó entre el forro de seda y el hule de las  valijas  (ver albun fotográfico folios 67 a 71), sustancia de color gris que al  aplicarle  el  reactivo correspondiente fue positiva para cocaína clorhidrato ;  así  mismo,  destaca  que  el  Jefe  de  la  Unidad  de Investigación de Orden  Público  en  presencia  del  Ministerio  Público,  llevó a cabo diligencia de  reconocimiento  y  pesaje de la sustancia  incautada, remitió al Instituto  de  Medicina  Legal  las muestras respectivas produciédose así el dictamen No.  05395  en  el cual se advierte presencia de estupefaciente cocaína, conclusión  idéntica  a  la  cual llegó el laboratorio de la Dijin. Finalmente, reseña el  dictamen  obrante  a  folios  193-194, en el cual se hace la descripción de las  dos  maletas  de color negro con doble fondo, se  determina el peso bruto y  neto  de  la  sustancia,  arrojando  las  muestras 1 y 2 : 1.232 y 553.5 gramos,  respectivamente, y positivo para cocaína.   

          Nuevamente  arribaron  las  diligencias al Juzgado Cuarto Penal del  Circuito  de  Palmira  a  fin de adelantar la fase del juzgamiento y, agotada la  audiencia pública, se produjo la sentencia en la cual se   

tomaron las determinaciones arriba aludidas.  Apelada  esta  decisión,  el Tribunal Superior de Cali le impartió aprobación  integral  mediante  la sentencia que es recurrida ahora en sede de casación por  el defensor del procesado.   

LA DEMANDA  

          Invoca   el   defensor   la   causal  tercera  de  casación,  pues  estima:     

“  …LA  SENTENCIA  ACUSADA  FUE DICTADA  DENTRO  DE  UN  PROCESO  VICIADO  DE  NULIDAD  POR DESCONOCIMIENTO DE LAS FORMAS  PROPIAS  DEL  JUICIO.  ES  DECIR  QUE  SE TRATA DE UNO DE LOS LLAMADOS VICIOS IN  PROCEDENDO,  A  TRAVES  DEL  CUAL  SE  HA  MENOSCABADO LA ESTRUCTURA MISMA DE LA  ACTUACION PROCESAL… ”.   

         

          Afirma   que   la  sentencia  de  segundo  grado  “  desestima  con  notoria  frialdad ” sus  apreciaciones    con    “…argumentaciones   que  verdaderamente  no  conducen a la aplicación de normas sustantivas y adjetivas,  puesto  que  por la ausencia de determinadas pruebas hacen que sin la certeza, y  la  convicción que se exige al momento de dictar sentencia se impone unas penas  enlistadas  en  ciertas  normas  que  por la ausencia de la prueba no es posible  dicha aplicación…”.   

         

          Dice  que  por  no  existir  en el proceso la prueba que constituye  “el  cuerpo  del delito ” , esto es, la técnico-científica a través de la  cual  se  conozca  con  exactitud  la  cantidad  y  peso neto del estupefaciente  hallado  en  poder de su favorecido, no puede determinarse ni su responsabilidad  ni la tasación de la pena.   

         

          Como  normas  violadas  señala los artículos 33,78 y 79 de la Ley  30  de 1986 ; 11 del C.P. ; 1, 247 y 250 del C. de P.P. y 29 de la Constitución  Nacional.  Lo  anterior  “…en  virtud  a  que  el  reproche  lo  he  formulado  por  la  causal  3a.  en  cuanto a que ese vicio In  Procedendo  menoscaba  la  estructura  del  proceso,  pues  es de anotar que las  alegaciones  de  la  existencia  de motivos de nulidad, lo es por la omisión de  pruebas  que  se  han  debido practicar, circunstancia esta propia de la nulidad  por  violación  de  las  normas propias del juicio o del derecho a la defensa ;  pues  vemos  que  esta omisión en la práctica de prueba no puedo alegarla como  una  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  sino como posible motivo de  anulación  del proceso, pues evidentemente no se lesiona con este motivo la ley  que  se  aplicó  para  resolver  el  caso,  sino que se trataría de uno de los  llamados  vicios  in  procedendo,  a  través de los cuales se ha menoscabado la  estructura misma de la actuación procesal…”.   

         

          Del   siguiente   tenor   se  muestra  el  capítulo  que  denomina  “conclusiones”   :   “  Con  el  mayor  respeto  solicito  a  la  Honorable  Corte  Suprema  de  Justicia,  case la sentencia que  impugno  en  esta sede, y en su lugar ordene su revocatoria para que en su lugar  se  de  aplicación  al  art. 445 del C.P.P. y en cumplimiento al art. 229 de la  misma  obra  citada causal 1a., le ruego se sirva atendiendo que la nulidad solo  afecta  exclusivamente  la sentencia impugnada casará (sic) el fallo y dictará  el que deba reemplazarlo ”.   

ALEGATO    DE    SUJETO    PROCESAL   NO  RECURRENTE   

          El  señor  Procurador  66  en  lo  Judicial  Asuntos Penales de la  ciudad  de  Cali,  solicita a esta Sala de Casación Penal la no prosperidad del  cargo presentado.   

         

          Dice  que  no  obstante enunciar el recurrente  que acude a la  causal  tercera  de casación, al entrar a desarrollar el cargo propuesto, “ a  cada  paso  se duele de haberse omitido la practica (sic) de la prueba tendiente  a  demostrar  la  calidad  y  cantidad de la sustancia decomisada en poder de su  patrocinado…”.  Por  tal  motivo,  concluye  que  el recurrente equivocó la  escogencia  de  la  causal  a  invocar,  pues  “a  no dudarlo debió acusar la  sentencia,  según  sus  argumentos  con fundamento en la causal primera de este  extraordinario   recurso,   por  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  situación  esta  que  tiene  suficientemente  dilucidada la Jurisprudencia y la  Doctrina”.   

          Además,  se limita el libelista a enumerar como violadas una serie  de   normas   sin   precisar  su  transgresión  o  su  relación  entre  ellas,  refiriéndose a las mismas de una manera generalizada o global.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PUBLICO  

          El  Procurador  Primero  Delegado  en  lo  Penal es del criterio de  desestimar  la  censura en razón de que no “resultan ciertos los supuestos en  que   el   actor   fundamenta   la  impugnación  de  la  sentencia  de  segunda  instancia”,  ya  que  siendo  básicamente  dos  los aspectos en los cuales se  apoya  la  causal  invocada,  a  saber,  la  inexistencia de prueba técnica que  determine  la  cantidad de estupefaciente incautado al procesado, y,  el no  cumplimiento  de  los  requisitos legales en el dictamen rendido por el químico  Omar  Alberto Durán, la información que sobre el particular ofrecen los autos,  tiende a desmentir la acusación.   

         

          Del  examen  del  expediente  –  agrega la Delegada – se oberva que  “en  realidad existe doble prueba respecto del peso  de  la cocaína, por una parte la adelantada por el profesional Durán Vargas y,  por   otra,   la   confirmación   efectuada   por  la  Jefatura  de  la  Unidad  Investigativa,  al  cabo  de la cual fuera destruída. Elementos probatorios que  no   presentan   ningún   tipo   de   irregularidad   en   su   producción   y  aducción”   

         

          Seguidamente  explica  que  la  pericia  efectuada por el precitado  profesional  cumple  con los parámetros establecidos por la ley para esta clase  de  actuaciones,  pues,  debidamente  posesionado  como auxiliar de la justicia,  procedió  a absolver el interrogatorio que le fuera propuesto ; y que la misma,  así  no  provenga  del  Instituto de Medicina Legal, resulta plenamente válida  tanto  en  cuanto  es  desarrollada  por quien cumple con todos los requisitos y  calidades legalmente exigidos.   

         

          Finaliza   el   Ministerio  Público  aludiendo  a  la  impropiedad  técnica  en  que  incurre  el  censor al encauzar su reproche por la vía de la  nulidad  y ocuparse en su desarrollo conceptual de la demostración de supuestos  errores  de  hecho  y  de  derecho  propios de la causal primera, por violación  indirecta de la ley sustancial.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Como  bien  lo  ha puntualizado el señor Procurador Delegado en lo  Penal,  la  demanda  debe  ser  desestimada  no  sólo  por  las deficiencias de  técnica  de que adolece, sino, además, por no asistirle razón al casacionista  en ninguno de sus reproches.   

         

          No  puede tener vocación de prosperidad una demanda que adolece de  notorias  deficiencias  técnicas  en  su presentación, pues de una parte aduce  “  que  al  no  haberse  allegado  la  prueba legal e idónea para proferir la  sentencia  que es objeto del presente recurso extraordinario de casación ” se  violaron  una  serie  de  normas  sustanciales y procesales, las cuales cita sin  determinar  en  qué  consistió su transgresión y cuál la relación existente  entre  ellas, no permitiéndole a la Corte entender qué es lo pretendido con su  libelo;  y  de  otra, aunque advierte que por tratarse de un vicio in procedendo  que  menoscaba la estructura del proceso – razón por la cual formula la censura  por  la causal tercera y no por la primera – al ocuparse de su sustentación, no  logra   cumplir   el  cometido  como  quiera  que  su  ataque  lo  dirige  a  la  demostración   de   fenómenos   que   tocan,   justamente,  con  la  vía  que  desestima.           

          En   efecto,   constituye  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia,  sostener  que el juzgador supuso una prueba no incorporada, léase,  la  relativa a la cantidad de sicotrópico ; y de derecho, por la hipótesis del  falso  juicio  de  legalidad,  si lo que aduce es que el fallador consideró una  prueba   irregularmente   aportada   al   proceso,  esto  es,  la  pericial  que  supuestamente  se  produjo  sin  el  cumplimiento de los requisitos legales. Con  todo,  lo  que  persigue  el  casacionista  so  pretexto de la afectación de la  estructura  básica  del  proceso  y  del derecho de defensa, es revivir debates  probatorios  ya  superados  en  las  instancias  y  enfrentar  a la sentencia de  segundo  grado  su  muy  particular  criterio,  dando  al  traste  con  la doble  presunción de acierto y legalidad con que está amparada.   

         

          Pero  al margen de los vicios formales de la demanda, de la lectura  de  los  infolios  procesales, asoma palmar que las aseveraciones formuladas por  el  actor  en  punto  a  la falta de prueba que hubiera cuantificado la cocaína  incautada,  o a la supuesta ausencia de los requisitos legales en la producción  del  dictamen  pericial,  no se corresponden con la realidad en ellos advertida.  Es  que  por  haberse  practicado y allegado en una avanzada etapa del sumario o  por  haberla  llevado  a  efecto  este y no aquel organismo del Estado, no puede  considerarse  inexistente  o  carente de validez un determinado medio probatorio  obtenido con plena observancia del debido proceso.   

          En  el  caso  presente  resulta  inocultable que el peso neto de la  droga  vino  a  establecerse por el químico forense mucho tiempo después de su  incautación   ;  empero  lo  determinante  es  que  en  cuanto  se  produjo  la  aprehensión  de  quien  consigo  la  portaba,  se  diagnosticó por la Policía  Judicial  y  en presencia de un Agente del Ministerio Público, su naturaleza de  alcaloide,  por  lo  que  la  explicable  tardanza  para  establecer su cantidad  exacta,  debido  a  la  dificultad  que  representó  su  desprendimiento de las  paredes  de las maletas donde se había mimetizado, en nada – se repite – afecta  su  existencia,  pues  finalmente  el  pesaje  se llevó a cabo y a través suyo  logró establecerse el aspecto cuantitativo (1.785.5 gr.).   

          Como  quiera  que  el casacionista ha venido insistiendo en que por  ser  el  Instituto  de Medicina Legal la autoridad idónea y competente “ para  determinar  con claridad, en forma fehaciente y concreta de la determinación de  qué  clase  de  estupefaciente  es,  e  igualmente  será  quien  determina los  aspectos  cualitativos y cuantitativos ” , la pericia obrante a folios 193-194  carece  de  validez por no provenir de aquella Institución, es bueno recordarle  que  la  jurisprudencia  de la Corte tiene establecido que si bien es cierto, el  dictamen   de  Medicina  Legal   goza  de  preferencia  para  comprobar  la  materialidad  de  un  atentado contra la Ley 30 de 1986, no lo es menos que este  no  es el único medio a través del cual pueda obtenerse una tal demostración.  Esta  Sala  de  Casación  Penal,  aludiendo  a  la  importancia del dictamen de  Medicina  Legal,  en  sentencia  de  mayo  5 de 1994, con ponencia del Dr.   Gustavo Gómez Velásquez puntualizó :   

“  …Cierto  que  la pericia requerida y  exigible  del Instituto de Medicina Legal, sobre la naturaleza de la sustancia y  pureza  no obra en autos. Esta situación, contra lo que afirma la memorialista,  no  constituye  un  elemento  de convicción de tan imprescindible verificación  que,  de  no  obrar  en  los  autos,  no  sea factible proferir una sentencia de  condena  por  conducta contemplada en la citada Ley 30/86. Ese medio probatorio,  innegablemente,  constituye  una pieza fundamental y de notoria conveniencia, al  punto  de  ser  la  prueba por excelencia para ciertos aspectos técnicos que el  comentado  comportamiento  genera. Pero de ahí a reconocer que la comprobación  de  la  materialidad del ilícito sólo (demostración excluyente) pueda hacerse  a  expensas  del  dictamen,  comporta  la aserción un mayúsculo desacierto. En  efecto,   dicha  actividad  científica  tiene  el  carácter  de  demostración  preferente,  pero no única. Existen, por las varias circunstancias en que puede  desenvolverse  una  averiguación  y  por  el  principio de libertad probatoria,  plurales  factores  que con sobrado mérito llegan a reemplazar la intervención  o  ausencia  del  Instituto de Medicina Legal, logrando llevar convencimiento al  funcionario  sobre  los  tópicos  de los cuales se ocuparía esa entidad, entre  los  cuales  importa  advertir,  no  está el determinar la total cantidad de la  sustancia,  porque  al  referido  organismo  no  suele  enviarse  el total de lo  decomisado sino muestras de ese material…”.   

          Con  todo,  en  el caso que se estudia, el análisis cualitativo de  la  droga  también  lo hizo el Instituto de Medicina Legal, cuyo laboratorio de  estupefacientes,   mediante   los   procedimientos   de   espectrofotometría  y  cromatografía   en   capa  fina,  concluyó  que  la  sustancia  incautada  era  “estupefaciente  cocaína  positivo”  (fl.251).  Ahora bien, si el análisis  cuantitativo  no  es obra de esta oficina sino de la Policía Judicial es porque  la  Ley  30 de 1986 así lo determina, al señalar que compete a los autores del  decomiso  precisar  su  cantidad  y  peso  (artículo  78),  luego de lo cual el  instructor  debe  tomar “una muestra” (  no  todo  lo  incautado) para remitirla al Instituto de Medicina  Legal  “a  fin  de  que  se haga una nueva peritación” (artículo 79)   todo lo cual se cumplió aquí al pie de la letra.   

          Basta  agregar a lo dicho, que escapa a todo buen sentido jurídico  hacer  depender  la  responsabilidad  del  procesado de la cantidad de sustancia  hallada  en  su  poder  ;  y  si  tal  circunstancia  incide en el quantun de la  punibilidad,  hay  que convenir en que es asunto superado merced al resultado de  la  pericia  técnica, que permitió la selección del tipo penal por el cual se  le  investigó y juzgó. De todas maneras, como anota la Procuraduría Delegada,  ningún  reproche  puede  hacerse  a la producción y aducción de los elementos  probatorios  referidos a establecer que a ABRIL TAFUR a la hora de las 10:30 del  27  de  agosto  de  1991,  en  la  puerta  No.  2 del Aeropuerto Alfonso Bonilla  Aragón,   se   le   capturó   por  llevar  consigo  clorhidrato  de  cocaína,  comportamiento  que se subsume dentro de la descripción normativa del artículo  33, inciso 1o. de la Ley 30 de 1986.   

          La demanda no prospera.   

         

         

          En  mérito  a  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación  Penal,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE  

          NO      CASAR      la      sentencia  impugnada.   

COPIESE Y DEVUELVASE  

                     

FERNANDO E.  ARBOLEDA RIPOLL  

RICARDO    CALVETE    RANGEL                                          JORGE CORDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                                        JORGE ANIBALGOMEZ GALLEGO   

CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                                          DIDIMO                   PAEZ  VELANDIA                                                  

NILSON   PINILLA   PINILLA                                             JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

     

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