8802 (03-02-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESOS  ANTE  LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA/  REPOSICION   

El artículo 31 de la  Constitución  Política  establece: “Toda sentencia judicial podrá ser apelada  o consultada, salvo las excepciones que consagre la ley”.   

Esto  significa  que  por  regla  general las  sentencias  tienen  segunda  instancia,  pero la misma norma  traslada a la  ley  la  tarea  de consagrar las excepciones, lo cual indica que el principio no  es  absoluto,  y  que  el  constituyente  dejó abierta la posibilidad de que se  adelanten  procesos  de única instancia, lo cual ya fue reconocido expresamente  por  la  Corte  Constitucional  en  la  sentencia  No.  C-142  de  abril  20  de  1993.   

Con  relación  a  las  demás  providencias,  (resoluciones  y autos), la Constitución no tomó partido, de manera que la ley  se  encarga  de  determinar  cuáles  son  impugnables, qué clase de recurso es  procedente, y en qué eventos no hay lugar a ningún recurso.   

Tratándose de resoluciones y autos proferidos  por  la  Sala  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia, (siempre que no estén  expresamente   exceptuados),   solo   son   atacables  mediante  el  recurso  de  reposición.  Esto  obedece  a  que  siendo  la Corte por mandato Constitucional  “el    máximo    tribunal   de   la   jurisdicción  ordinaria”,  (art.  234), sus decisiones no pueden ser  apeladas porque no hay autoridad superior para conocer de ellas.   

El recurso de reposición procede porque es la  propia  Sala Penal que dictó la providencia la encargada de resolverlo, pero en  ningún  caso,  ni  bajo  ninguna circunstancia, una determinación suya podría  ser  revisada  por  un  inferior,  pues  ello sería abiertamente contrario a la  Constitución,  en  la medida en que se desconocería la estructura que allí se  le  dio a la Rama judicial del poder Público. (Título VIII de la Constitución  Política).     

Una decisión de la Corte Suprema de justicia,  como  máximo  tribunal  de la jurisdicción ordinaria, no puede ser revisada en  razón  de  un  recurso  por un inferior jerárquico, lo cual es muy diferente a  que  no  pueda  tener un criterio distinto cuando teniendo competencia para ello  se  deba  pronunciar.  Así  por  ejemplo,  un auto de detención dictado por la  Corte  no  implica  que  si en el futuro el proceso llega a manos de un fiscal y  sobrevienen  pruebas  que  lo desvirtúen no lo pueda revocar (art. 412 C. de P.  P.);  de  igual manera, la resolución de acusación puede haber sido obra de la  Corte,  pero eso no conlleva que si el fallo le corresponde a un juez por cambio  de  competencia  tenga  que condenar, pues como lo establece el artículo 230 de  la  Constitución  Política,  “Los  jueces,  en  sus  providencias, solo están  sometidos al imperio de la ley”.   

PROCESO No. 8802  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                   

                                  Magistrado Ponente:                         

                                      Dr.    RICARDO    CALVETE  RANGEL   

                                Aprobado Acta No. 11   

                                  Santafé de Bogotá, D.C., tres  (3) de febrero de mil novecientos noventa y ocho (1998).   

VISTOS  

                        Se  resuelve  lo  que  corresponda  respecto  a  la  competencia de la Sala para  continuar  conociendo  del  proceso que se sigue contra el Congresista ADALBERTO  JAIMES OCHOA.   

ANTECEDENTES  

                                El  Representante  a  la Cámara por el departamento de Arauca, ADALBERTO JAIMES  OCHOA,  fue vinculado mediante indagatoria a un proceso seguido en su contra por  el    delito   de   violación   del   régimen   legal   de   inhabilidades   e  incompatibilidades,  punible  por el que se le dictó medida de aseguramiento de  detención domiciliaria.   

                               Cerrada  la investigación se produjo la resolución acusatoria mediante la cual  se  le  llamó  a  juicio  por  el  delito ya mencionado, en concurso homogéneo  sucesivo,  en  calidad  de  determinador con respecto a los contratos celebrados  hasta  el  31  de diciembre de 1993, y de autor material de ahí en adelante, en  atención a la entrada en vigencia de la Ley 80 de 1993.   

                                 Estando  dentro  del  término  de  ejecutoria del pliego de cargos, el defensor  presentó  un  memorial  en  el  cual  inicialmente  manifiesta que interpone el  recurso  de  reposición,  y  luego  de explicar las razones de su inconformidad  termina el escrito diciendo:    

“No obstante que presentamos este escrito a  la  H.  Corte  Suprema  de  Justicia  por  el  actual  estadio  procesal de este  expediente,  se  impone  que  le  manifestemos  que  nuestro  mandante ADALBERTO  ENRIQUE  JAIMES  OCHOA  ha  renunciado a su dignidad pública, lo que acreditado  con  la  constancia  de  la Secretaría de la H. Cámara de Representantes y los  demás  documentos  adjuntos,  determina  que en forma subsidiaria al recurso de  reposición  incoado,  interpongamos  también el RECURSO DE APELACION contra el  proveído de 16 de diciembre.”   

Efectivamente,  tal  como  se  anuncia en el  memorial,  se  allegó  copia  de  la  carta  de  renuncia  a  la investidura, y  certificación   expedida   por   el   Secretario   General  de  la  Cámara  de  representantes,  en  la cual informa a la Corte que mediante Resolución No. MD.  0010  de  enero  22  de  1998,  la  Mesa Directiva de la Corporación aceptó la  dimisión presentada por el Representante JAIMES OCHOA.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

                                 1.  El artículo 235 numeral 3º. de la Constitución Política otorga a la Sala  Penal  de  la  Corte  competencia  para  investigar  y juzgar a los miembros del  Congreso,  por  hechos  cometidos  antes,  o mientras están en el ejercicio del  cargo.   

                                  De acuerdo con el parágrafo de  la  disposición  citada,  “Cuando  los funcionarios antes enumerados hubieren  cesado  en  el  ejercicio  de  su  cargo,  el fuero sólo se mantendrá para las  conductas     punibles     que    tengan    relación    con    las    funciones  desempeñadas”.   

                                  En  el caso concreto del señor  ADALBERTO  JAIMES  las  conductas  delictivas realizadas no tienen relación con  las  funciones  de  Congresista,  pues tanto en las imputadas como determinador,  como  en  las endilgadas a título de autor material, la violación del régimen  de  incompatibilidades  la  ejecuta  desde  su  condición  de  contratista  por  interpuesta  persona,  comportamiento  ajeno  a  las  funciones  propias  de  la  investidura de Congresista.   

                                  Como  ya lo ha dicho la Sala en  providencias  del  18 de agosto de 1.994, con ponencias de los Magistrados EDGAR  SAAVEDRA,  JORGE  ENRIQUE  VALENCIA  y  JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA, criterio  aplicable  a  éste asunto, si bien es cierto que la incompatibilidad derivó de  la  ostentación  de  la  investidura  de  Congresista,  los contratos no fueron  consecuencia    del    cumplimiento    de   las   funciones   propias   de   esa  condición.   

                                  En consecuencia, es evidente que  la  Corte  ha perdido la competencia para seguir adelantando este proceso,   por  lo  tanto  debe  determinar  a  qué  funcionario  judicial  le corresponde  continuar su trámite, lo cual se definirá en el siguiente punto.   

                                    2.  El  artículo  31  de  la  Constitución   Política  establece:  “Toda  sentencia  judicial  podrá  ser  apelada o consultada, salvo las excepciones que consagre la ley”.   

                                  Esto  significa  que  por regla  general   las  sentencias  tienen  segunda  instancia, pero la misma norma  traslada a la ley la tarea  de  consagrar las excepciones, lo cual indica que el principio no es absoluto, y  que  el  constituyente dejó abierta la posibilidad de que se adelanten procesos  de  única  instancia,  lo  cual  ya  fue  reconocido  expresamente por la Corte  Constitucional en la sentencia No. C-142 de abril 20 de 1993.   

                                   Con  relación  a  las  demás  providencias,  (resoluciones  y  autos),  la  Constitución no tomó partido, de  manera  que  la ley se encarga de determinar cuáles son impugnables, qué clase  de   recurso   es  procedente,  y  en  qué  eventos  no  hay  lugar  a  ningún  recurso.   

                                  Tratándose  de  resoluciones y  autos  proferidos  por  la  Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, (siempre  que  no estén expresamente exceptuados), solo son atacables mediante el recurso  de  reposición.  Esto  obedece a que siendo la Corte por mandato Constitucional  “el    máximo    tribunal    de   la  jurisdicción ordinaria”,  (art.  234),  sus decisiones no pueden ser apeladas porque no hay  autoridad superior para conocer de ellas.   

                                 El recurso de reposición procede  porque  es  la  propia  Sala  Penal  que  dictó  la providencia la encargada de  resolverlo,   pero   en   ningún  caso,  ni  bajo  ninguna  circunstancia,  una  determinación  suya  podría  ser  revisada  por  un inferior, pues ello sería  abiertamente  contrario a la Constitución, en la medida en que se desconocería  la  estructura  que  allí  se  le  dio  a  la Rama judicial del poder Público.  (Título VIII de la Constitución Política).     

                                  En  el  asunto que nos ocupa la  intervención  de  la  Corte  se  explica  porque  el acriminado gozaba de fuero  Constitucional  en  virtud  de  su condición de miembro del Congreso, de manera  que  toda  la  actuación  se  ha  cumplido en única instancia que es parte del  debido  proceso  que  corresponde observar en estos casos. En estas condiciones,  la  resolución de acusación dictada por la Sala Penal solo puede ser impugnada  mediante  el  recurso  de  reposición,  y  para  que  la misma autoridad que la  profirió  se  ocupe  de  resolverlo, pues como ya se dijo, se trata del máximo  tribunal de la jurisdicción ordinaria.    

                                   

                                  Así  las  cosas,  como la  renuncia  de  JAIMES  OCHOA a la investidura que le permitía gozar del fuero le  quita  la  competencia  a la Corte para seguir conociendo del proceso, lo cual a  su  vez le impide desatar el recurso interpuesto, y ninguna otra autoridad puede  atender    esa    función    por    razón   de   la   jerarquía   establecida  constitucionalmente,  hay que concluir que el pliego de cargos cobra ejecutoria,  y la etapa que sigue es la de juzgamiento.   

                                  La renuncia al cargo que otorga  el  fuero  no  puede ser convertida en un mecanismo para que el implicado escoja  qué  recursos puede interponer, y qué funcionario se los debe resolver, que es  el  propósito  que  expresa el defensor en este caso, pues el trámite procesal  no  se  puede  mezclar,  de  manera  que  ante  una decisión desfavorable de la  autoridad  superior  que  conoce por razón del fuero y que tiene establecido un  debido  proceso, se pueda lograr que un inferior la revise subvirtiendo el orden  constitucional.   

                                   

                                  Para ilustrar lo grave y absurdo  que  sería  dar al tema planteado una solución diferente, es oportuno citar el  siguiente  ejemplo: un Congresista que es investigado y juzgado por la Corte por  un  delito  que  ordinariamente es de competencia de un juez penal municipal, de  resultar  condenado  tendría la posibilidad de renunciar dentro del término de  ejecutoria  de  la sentencia a la investidura, quitando así la competencia a la  Corte,  dando  cabida al recurso de apelación, y logrando que un juez penal del  circuito  revisara  la  decisión  de  su  superior,  desconociendo lo que en la  materia tiene previsto la Carta Fundamental.   

   

                                  El  trámite  procesal no puede  entenderse  como  un  conjunto  de  actuaciones aisladas del marco de principios  fijados  por  la  Constitución,  de  manera  que  el  derecho  a  impugnar debe  ejercerse  con  sometimiento  a la organización de la Rama Judicial establecida  por nuestro Estado de Derecho.   

                                    3.   En   aras   de   evitar  interpretaciones   equivocadas   sobre   este  pronunciamiento,  es  conveniente  precisar  que  el tema aquí desarrollado se circunscribe exclusivamente  a  que  una  decisión de la Corte Suprema de justicia, como máximo tribunal de la  jurisdicción  ordinaria,  no  puede ser revisada en razón de un recurso por un  inferior  jerárquico, lo cual es muy diferente a que no pueda tener un criterio  distinto  cuando  teniendo  competencia  para  ello se deba pronunciar. Así por  ejemplo,  un  auto  de  detención  dictado por la Corte no implica que si en el  futuro  el  proceso  llega  a  manos  de  un fiscal y sobrevienen pruebas que lo  desvirtúen  no  lo  pueda  revocar  (art. 412 C. de P. P.); de igual manera, la  resolución  de  acusación  puede  haber  sido  obra  de  la Corte, pero eso no  conlleva  que  si  el  fallo  le corresponde a un juez por cambio de competencia  tenga  que condenar, pues como lo establece el artículo 230 de la Constitución  Política,  “Los jueces, en sus providencias, solo están sometidos al imperio  de la ley”.   

                                  En mérito  de lo expuesto,  la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal-.,   

                                RESUELVE:   

                                    1º.-   Declarar  que la Sala de Casación Penal ha perdido competencia para seguir  conociendo  del proceso que se sigue en contra del Ex-Representante a la Cámara  ADALBERTO JAIMES OCHOA.   

                                        2º.-     Ordenar  la  remisión del expediente al  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Arauca -Reparto-, para lo de su cargo, en  atención a que la resolución de acusación ha cobrado ejecutoria.   

                                    Cópiese,   Notifíquese   y  Cúmplase,   

JORGE    CORDOBA    POVEDA                            FERNANDO    E.   ARBOLEDA  RIPOLL   

RICARDO    CALVETE    RANGEL              CARLOS  EDUARDO MEJIA ESCOBAR   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                               JORGE       ANIBAL       GOMEZ  GALLEGO   

NILSON   PINILLA   PINILLA                                                                                               DIDIMO PAEZ VELANDIA   

JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA             PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

                                                                                     Secretaria                

   

     

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