14384 (26-05-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

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    ACCION   DE   REVISION/   INVESTIGACION  DE  OFICIO   

La  remoción  de  la  cosa  juzgada sólo es  posible   cuando   frente   a   la  demostración  de  alguna  de  las  causales  taxativamente   señaladas   en  la  ley,  se  evidencia  que  se  cometió  una  injusticia.  Por  ello, la demanda habrá de confeccionarse con la más rigurosa  técnica,  encontrándose  entre  sus  requisitos, los fundamentos de hecho y de  derecho  en  que  se  apoya  la  solicitud,  para  que  la  Sala,  al momento de  estudiarla,  observe  que  la sentencia se profirió contrariando los postulados  de la justicia material.   

Nos  encontramos  en  presencia  de  punibles  investigables  de  oficio que, como tales, debían ser denunciados por cualquier  habitante  del  territorio  nacional  mayor  de  dieciocho  años,  que  tuviera  conocimiento  de  ellos  y, con mayor razón, por el servidor público. Sólo en  los  delitos  querellables  o  que  exijan petición especial, clase a la que no  pertenecen  los  mencionados,  se requiere la calidad de querellante legítimo o  de  peticionario especial como condición de procesabilidad, en forma tal que si  la  actuación se adelantó y culminó con sentencia ejecutoriada, desconociendo  tal     fenómeno     inhibitorio,    será    procedente    la    acción    de  revisión.   

PROCESO  No. 14384            

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                                 Magistrado Ponente:   

                                                   Dr.  JORGE E. CORDOBA  POVEDA   

                                                                 Aprobado      acta     N� 75   

Santafé de Bogotá, D. C., veintiséis (26)  de mayo de mil novecientos noventa y ocho (1998).   

         V I S T O S   

En Sala de Casación Penal, la Corte Suprema  de  Justicia  procede  a  decidir  sobre  la  idoneidad  de la demanda en que se  pretende  ejercer  la  acción  de  revisión  por el defensor de la sentenciada  MARIA  DEL  CARMEN ECHEVERRIA DE SANGUINO,  condenada  por  los  delitos  de  exportación  ficticia, uso de  documento público falso, falsedad en documento privado y estafa.   

         L A    D E M A N D A   

El  defensor  de la sentenciada promueve la  acción  para que se ordene la revisión del proceso penal en el cual el Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de  Cúcuta  y  el  Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  la  misma ciudad, mediante sentencias del 7 de marzo de 1996 y del  15  de  agosto  siguiente, respectivamente, condenaron a la acusada MARIA   DEL  CARMEN  ECHEVERRIA  DE  SANGUINO  y  otros  a  la  pena  principal  de  6  años y 1 día de prisión y a las  accesorias   de   rigor,   como   coautora   de   los   delitos  en  precedencia  citados.   

Las causales con las cuales pretende obtener  la  revisión  del  proceso  son  la  segunda y quinta de las contempladas en el  artículo   232   del  Código  de  Procedimiento  Penal,  fundándolas  en  los  siguientes argumentos:   

Respecto a la primera, sostiene el actor que  el  proceso adelantado contra la procesada se inició con una denuncia formulada  por  un  servidor público que no tenía la representación legal de la Nación,  ya  que  “la  titularidad  de  la  acción penal corresponde al ESTADO SOCIAL DE  DERECHO  COLOMBIANO,  a  través  de  la  Fiscalía  General de la Nación y los  jueces  competentes,  excepción  del Congreso, lo cual nos lleva a aceptar, con  buen  criterio  jurídico,  que  el Banco de la República no puede ejercer esta  función especialísima”.   

Luego de reseñar desde su personal óptica  en  quién  recae  la  representación  del  Estado  y  de citar algunas normas,  asevera  que  de  conformidad  con  el artículo 29 del Código de Procedimiento  Penal  “la  querella  y  la  petición  son  condiciones de procesabilidad de la  acción    penal.    Cuando    la    ley    exija    querella   o   petición   especial  para  iniciar  el  proceso,  bastará que quien tenga derecho a presentarlas, formule la respectiva  denuncia  ante  autoridad  competente,  con las mismas formalidades y facultades  establecidas en el artículo 27”.   

A renglón seguido afirma:  

         “Igualmente,  el  representante legal del Banco de la República no  lo  es el Subgerente de Asuntos Internos, y menos, otrora, el Dr. NILSON PINILLA  PINILLA,  para  intentar denunciar, ante la autoridad pertinente, los hechos que  aquí  estudiamos  como  delito contra el Orden Económico y Social, cuyo sujeto  pasivo es el estado colombiano, y no el Banco de la República.   

         “Primera  conclusión  inferida  de  estos  elementales  juicios de  estudio  y  convicción,  es  la  de  que el Banco de la República no tenía la  legitimación  para  formular  la  respectiva  denuncia  penal  contra  la firma  SANGUINO  HERMANOS  Y COMPAÑIA, por los presuntos hechos punibles, que culminó  con  la  sentencia  condenatoria  de  marras.  En  otra  forma,  el  Banco de la  República  no  era  el  legítimo querellante o petente especial, por no ser el  representante del ESTADO COLOMBIANO”.   

Concluye   afirmando   que   se  dan  los  presupuestos   fácticos  que  contempla  la  norma  procesal  para  ordenar  la  revisión del proceso.   

En lo que hace relación a la segunda causal  incoada,  sostiene  que  el  fallo de condena se soportó en una prueba falsa o,  mejor    aún,    en    medios    de    convicción    allegados    al   proceso  ilícitamente.   

Asevera  que las experticias técnicas, las  pruebas  trasladadas  y  las  realizadas  en  el  exterior,  se  incorporaron al  proceso,  sin  el  lleno de los requisitos legales que exigía la norma procesal  vigente para la época de los hechos.   

Posteriormente,  en acápite separado, dice  que  es  inexacto  que  tanto  la  tipicidad de las conductas imputadas, como la  antijuridicidad,  la  culpabilidad  y la causalidad, se encuentren estructuradas  en el presente caso, conforme a la prueba recaudada.   

No  es  cierto, increpa, que el Banco de la  República  hubiese  sido  el  sujeto pasivo de la conducta desarrollada por los  procesados,  por  cuanto  que  la  prueba allegada es precaria para predicar tal  aserto.   

Sin  guardar  un  orden lógico, a renglón  seguido,  manifiesta  que  la sentencia proferida contra su defendida es ilegal,  ya  que  carece  de  motivación  en  lo relacionado con su intervención en las  conductas  imputadas en la resolución de acusación, contrariando lo estipulado  en el artículo 180 del Código de Procedimiento Penal.   

Insiste que en el proceso se transgredieron  los  derechos  fundamentales  del  debido proceso y el derecho a la defensa, por  cuanto  que  la  prueba  realizada  en  el  exterior  lo  fue sin los requisitos  legales,  para  lo  cual  se permite criticar la práctica y aducción de varios  medios de convicción.   

Por  último,  se  queja  que  en la prueba  grafotécnica  allegada  al  proceso no se hubiese realizado un “cotejo técnico  para llegar a la verdad”.   

En  el  acápite  de  pruebas,  solicita la  ampliación   de   varios   testimonios   y  la  práctica  de  una  experticia.   

En   escrito   presentado  posteriormente  incorpora  plural prueba documental para que sea tenida en cuenta dentro de este  trámite.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

La  remoción  de  la cosa juzgada sólo es  posible   cuando   frente   a   la  demostración  de  alguna  de  las  causales  taxativamente   señaladas   en  la  ley,  se  evidencia  que  se  cometió  una  injusticia.  Por  ello, la demanda habrá de confeccionarse con la más rigurosa  técnica,  encontrándose  entre  sus  requisitos, los fundamentos de hecho y de  derecho  en  que  se  apoya  la  solicitud,  para  que  la  Sala,  al momento de  estudiarla,  observe  que  la sentencia se profirió contrariando los postulados  de la justicia material.   

En el presente caso, de la sola lectura del  libelo,  se  evidencia  que  el demandante desconoce los soportes filosóficos y  jurisprudenciales  en  que  se  ampara este instituto, por cuanto que a lo largo  del  escrito,  como  si se tratara de una tercera instancia, plantea situaciones  que  se  apartan,  totalmente,  de  las  causales  escogidas  para  solicitar la  revisión del proceso.   

La primera aducida por el actor consiste en  que  el  denunciante  en  este  asunto  no  estaba  investido  de la legitimidad  necesaria  para  hacerlo,  ya que de existir un lesionado, según su juicio, con  una  de  las  conductas  por las cuales fue condenada su defendida, lo sería el  Estado  Colombiano  y no el Banco de la República, afirmación ésta que coloca  de  relieve  el  poco  conocimiento  jurídico  del  demandante,  respecto a las  diferencias  que  existen  entre  la  querella  y  la  denuncia.  En efecto, nos  encontramos  en  presencia  de punibles investigables de oficio que, como tales,  debían  ser  denunciados  por cualquier habitante del territorio nacional mayor  de  dieciocho  años, que tuviera conocimiento de ellos y, con mayor razón, por  el  servidor  público. Sólo en los delitos querellables o que exijan petición  especial,  clase  a la que no pertenecen los mencionados, se requiere la calidad  de   querellante  legítimo  o  de  peticionario  especial  como  condición  de  procesabilidad,  en  forma  tal que si la actuación se adelantó y culminó con  sentencia   ejecutoriada,   desconociendo   tal   fenómeno  inhibitorio,  será  procedente la acción de revisión.   

La otra causal impetrada por el demandante  tampoco  se  ajustó  a  los  parámetros  legales,  ya  que  como lo señala el  precepto  y lo ha reiterado la Sala, cuando se trata de prueba falsa es menester  que  exista,  previamente  a  su  invocación,  decisión  judicial  debidamente  ejecutoriada  que  así  lo  declare,  la  que  se debe acompañar al escrito de  demanda,  sin  que en el caso que ocupa la atención de la Corte los fundamentos  expuestos  guarden  relación alguna con ella, en razón a que las falencias que  denuncia,  tales  como  la  ilegalidad  en la incorporación de la prueba, la no  práctica  de  la  misma, la carencia de requisitos para condenar, la violación  del  derecho  a  la  defensa  y  la inmotivación del fallo condenatorio, no son  susceptibles  de  ataque  a través de esta hipótesis revisional, ni de ninguna  otra,  sino  de  los  recursos  ordinarios  y el extraordinario de casación, en  oportunidades   que   ya   precluyeron,   al   haber   cobrado   ejecutoria   la  sentencia.   

Como de manera repetida, lo ha sostenido la  Sala:  “la revisión no corresponde a un instrumento  ordinario  que  permita  dar  cabida a particulares consideraciones tendientes a  cuestionar  los soportes de la declaración de justicia que ha hecho tránsito a  cosa   juzgada   y   amparada   por   el   doble   carácter   de  definitiva  e  inmutable.   

“Su  fundamento se halla en la posibilidad  real  de  lograr un fallo rescindente en orden a remediar la injusticia material  en  que  haya  podido  incurrir  el  órgano  juridiscente,  pero  sólo  por el  acaecimiento  de  precisos  motivos, cuya demostración corre a cargo del actor”  (M.P. Dr. Fernando Arboleda R. Rev. 13393 sep/97).   

Finalmente, el demandante tampoco cumplió,  totalmente,  con  el  requisito del numeral 4ª del artículo 234 del Código de  Procedimiento  Penal,  por  cuanto  no aportó, como era su deber, los medios de  prueba que soporten su petición de revisión.   

En las anteriores circunstancias, el actor  no   satisface   los   requisitos   de  admisibilidad  exigidos  por  la  ley  y  desarrollados  por  la  jurisprudencia, por lo que la demanda de revisión será  inadmitida.   

En  mérito  de  lo expuesto, LA  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

        R E S U E L V E   

1.- Reconocer al doctor Angel Samuel Sierra  González  como  apoderado  de la condenada MARIA DEL  CARMEN ECHEVERRIA DE SANGUINO.   

2.- INADMITIR la  demanda  de  revisión contra el fallo proferido el 15 de agosto de 1996, por el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta, mediante el cual se condenó a MARIA DEL CARMEN  ECHEVERRIA  DE  SANGUINO, como coautora de los delitos de exportación ficticia,  uso  de  documento  público  falso,  falsedad  en  documento  privado y estafa.   

Cópiese,  notifíquese y cúmplase.    

JORGE  E.  CORDOBA  POVEDA                             FERNANDO   E.   ARBOLEDA  RIPOLL   

RICARDO   CALVETE   RANGEL                           CARLOS   AUGUSTO   GALVEZ  ARGOTE           

JORGE  ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO                             CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR                                    

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                        NILSON     PINILLA     PINILLA                                           

                                                                                  impedido   

JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA                              PATRICIA     SALAZAR  CUELLAR   

                                                                                  Secretaria     

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