14072 (02-06-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

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    CASACION-Interés  para  recurrir-Apelación/  MINISTERIO PUBLICO   

Ha  sido  criterio uniforme y pacífico de la  Sala  que  quien no ha apelado la sentencia de primer grado ni ve desmejorada su  situación  como  sujeto procesal con la decisión de segunda instancia fruto de  la  impugnación  de  un homólogo suyo o por efecto del grado jurisdiccional de  la  consulta,  carece de legitimación para recurrir por la vía extraordinaria,  en  razón  a que lo atacado en esta sede es la legalidad del fallo judicial que  se  presume  con  los  atributos  de  veracidad  y acierto, de tal manera que si  habiendo  podido  impugnarlo  se  guarda  silencio  frente  al que fue objeto de  refrendación  sin reformas en la segunda instancia, es porque se está conforme  con   la   determinación   del   a   quo   -que  resulta  ser  la misma del ad  quem-,  o  por  cualquier  otro  motivo  no  se  tiene  interés    en    que   la   respectiva   actuación   sea   revisada   por   el  superior.   

Es  claro que la función que la propia Carta  Política  le  asigna  al  Ministerio  Público, para que prevalido del interés  general  que  conlleva  la representación de la sociedad procure la salvaguarda  del  orden  jurídico y de los derechos y garantías fundamentales cuando quiera  que  éstos  resulten  menoscabados,  no  puede  convertirse  en  argumento para  pretender   un   tratamiento   judicial  diferente  al  que  tienen  los  demás  intervinientes  en  la  actuación  penal,  por contera refractario a las normas  procesales.   

La  condición  de  “sujeto  procesal  imparcial”  que  se  le reconoce al  Ministerio  Público  sirve para identificar los nobles propósitos que inspiran  su  intervención en la actuación penal, pero no tiene el alcance de cambiar su  propia  naturaleza  que  es  en todo caso la de un sujeto procesal (Título III,  capítulo  II del Código de Procedimiento Penal), y por tanto obligado a asumir  sus  funciones  (derechos  y  deberes  dentro  del trámite procesal) en pié de  igualdad  con  las  demás  partes  (art.  20 Ibídem), sin otras limitaciones o  privilegios   distintos  a  los  que  expresamente  le  otorga  el  ordenamiento  jurídico.  Así  lo  advirtió  esta Sala en el fallo citado por el recurrente,  donde se dijo:    

“El   artículo  277  de  la  Constitución  Política  señala  como  función  de  este órgano de control, la de        “intervenir       en       los       procesos”,  bien  ante  las autoridades judiciales  ora  ante  las  administrativas,  “cuando  sea  necesario  en  defensa del orden  jurídico,   del   patrimonio   público,   o   de  los  derechos  y  garantías  fundamentales”  (numeral 7°).  De modo que, si en un apartado diferente de  la  norma  constitucional  aparece la facultad de ejercer la vigilancia superior  de  quienes  detentan  las funciones públicas (numeral 6°), la intervención a  que  alude  el  numeral  7°  sólo puede entenderse a  título  de  sujeto  procesal,  pues  no  habría otra  manera,  dentro  de  un  proceso  penal,  por  ejemplo,  de hacer valer el orden  jurídico  o  de implementar la defensa del patrimonio público o de procurar el  respeto  a  los derechos y garantías fundamentales.  Este modo de entender  el  precepto constitucional, se ha explicitado por el artículo 85 de la Ley 201  de  1995  (orgánica  de la Procuraduría General de la Nación), de acuerdo con  el  cual  “En  materia  penal  el Ministerio Público intervendrá, como    sujeto    procesal    cuando    sea   necesario,  en defensa del orden jurídico, del patrimonio público, o de los  derechos  y  garantías  fundamentales” (Octubre 15 de 1997. M. P. Jorge Aníbal  Gómez Gallego).   

PROCESO No. 14072  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                Magistrado Ponente:   

                                    DR.   JORGE   ANIBAL   GOMEZ  GALLEGO   

                                Aprobado Acta Nro. 77   

          Santafé  de  Bogotá  D.C., junio dos de mil novecientos noventa y  ocho.   

VISTOS  

          Conforme   a  lo  normado  en  el  artículo  209  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  se  ocupa la Sala de la solicitud del Procurador Judicial  61  en  lo  Penal, quien fungió como Ministerio Público en las dos instancias,  relacionada  con  el  asunto penal seguido en contra del procesado Marco Antonio  Ramírez  Aldana,  con  miras  a  que se le conceda el recurso extraordinario de  casación  que  interpuso  contra  la  sentencia  del Tribunal Superior de Cali,  confirmatoria  de  la  condena  impuesta  al  acusado  por el concurso de hechos  punibles  de  estafa, falsedad en documento privado y destrucción, supresión y  ocultamiento de documento privado.   

ANTECEDENTES  

          Mediante   el  prematuro  juzgamiento  estatuido  en  el  artículo 37 del Código de Procedimiento Penal, en fallo del  20  de  junio  de 1997, el Juzgado Quinto Penal del Circuito de Santiago de Cali  condenó  a  Marco  Antonio  Ramírez  Aldana  a  purgar  52 meses y 24 días de  prisión  y  a  sufragar  a  título  de multa la suma de $ 3.009.26, como autor  penalmente  responsable  del  concurso de hechos punibles de estafa, falsedad en  documento  privado  y  destrucción,  supresión  y  ocultamiento  de  documento  privado.   

          La   sentencia,   impugnada  únicamente  por  el  procesado  y  su  defensor,  fue confirmada sin ninguna modificación por el Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Cali.   

          El  señor Procurador Judicial 61 en lo Penal, interpuso el recurso  extraordinario  de  casación contra el fallo de segunda instancia habiéndosele  denegado  por  el  Tribunal  al considerar que el agente del Ministerio Público  carecía  de  interés  jurídico  para  impugnar  esta  decisión  por no haber  recurrido  contra la sentencia de primer grado, puesto que, como lo ha expresado  claramente    la    Corte,    “La    impugnación  extraordinaria   deviene   procedente   sólo   cuando  el  sujeto  procesal  ha  interpuesto  la  alzada  como  paso  previo  para  controvertir  la sentencia de  mérito,  o  cuando  sin  haber  apelado directamente, el fallo de segundo grado  afecte   su   situación   jurídica”.    

          Inconforme  con tal decisión, el Procurador Judicial solicitó las  copias  pertinentes  con  la  finalidad  de  interponer  el  recurso de hecho y,  expedidas  éstas,  cumplió su cometido presentando un escrito mediante el cual  argumenta  que  a  diferencia del criterio sostenido por el Tribunal, a él como  representante  de  la sociedad sí le asiste interés legítimo para recurrir en  casación   en   el  evento  sub  júdice  por  virtud  de  lo  dispuesto  en el artículo 277-7 de la Carta  Política,  norma  que  reseña  las funciones de la Procuraduría General de la  Nación.   

          Aduce  el impugnante que aunque no desconoce las exigencias que por  vía  de  interpretación  ha  señalado la Sala para que se tenga interés o se  esté   legitimado  para  recurrir  en  casación,  tales  como  “haber  recurrido  el  sujeto procesal el fallo de primera instancia  salvo,  que  la  sentencia  le agrave la situación jurídica, o sea consultable  (sic),   o   se   le   haya   vulnerado   el   derecho   a  recurrir”,  esa misma labor hermenéutica debe aplicarse en su caso si se  tiene  en  cuenta  que  no  es  dable  equiparar la intervención de los sujetos  procesales  en  el  trámite penal porque mientras el Ministerio Público actúa  regido   por   un   “interés  general”,  atribución  que  le  es propia cuando a sus agentes la norma  Superior       en      cita      los      faculta      para      “INTERVENIR”   en  asuntos  criminales  “CUANDO  SEA NECESARIO”  en  procura  del  restablecimiento  del  orden  jurídico  y  de  los derechos y  garantías  fundamentales  quebrantados,  los  demás  lo  hacen  guiados por un  “interés  particular”.                           

          Con  apoyo  en citas jurisprudenciales de la Corte Constitucional y  de  esta  Corporación  con ponencia de quien hoy cumple similar cometido acerca  del  interés  común que le asiste al Ministerio Público y de su condición de  sujeto  procesal  imparcial  en  el  proceso  penal, respectivamente, pregona el  libelista   que   esas   “restricciones”   que   nacen   de  un  interés  particular  y  que  la  misma  Constitución  no  fija,  no  tienen  por qué predicarse del mentado órgano de  control  puesto  que  su intervención “no puede ser  vista  de  la misma forma de los demás sujetos procesales dado que, se reitera,  su  especial  condición  lo hace ajeno a exigencias surgidas de un interés que  no  le  es propio”, situación ésta que lo legitima  para  recurrir  en casación, motivo por el cual solicita a la Corte que así lo  ordene    para    poder   “acceder   al   trámite  subsiguiente”.   

          Dispuesto  el  rito  previsto  en  el  artículo 209 del Código de  Procedimiento Penal, el interesado guardó silencio.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Aunque  el  recurrente  omitió  cumplir  con la obligación que le  impone  el  artículo  209 del Código de Procedimiento Penal de  sustentar  el  recurso  de  hecho  en  el  plazo  allí fijado, nada se opone a que la Sala  acometa  su  estudio al dar por satisfecha esta carga con el escrito mediante el  cual  exora  la  impugnación  extraordinaria  y  da  los  motivos que considera  suficientes para lograrla.   

En  punto a la cuestión debatida, encuentra  la  Corte  que  el  Tribunal  está  asistido de razón para negar el recurso de  casación  impetrado,  porque  como  bien  lo  advierte  el  recurrente  ha sido  criterio  uniforme  y  pacífico de la Sala que quien no ha apelado la sentencia  de  primer  grado  ni  ve  desmejorada su situación como sujeto procesal con la  decisión  de  segunda instancia fruto de la impugnación de un homólogo suyo o  por  efecto  del  grado  jurisdiccional  de la consulta, carece de legitimación  para  recurrir  por  la  vía extraordinaria, en razón a que lo atacado en esta  sede  es  la  legalidad  del  fallo judicial que se presume con los atributos de  veracidad  y  acierto, de tal manera que si habiendo podido impugnarlo se guarda  silencio  frente  al  que fue objeto de refrendación sin reformas en la segunda  instancia,  es  porque  se está conforme con la determinación del a  quo   -que  resulta ser la misma  del  ad  quem-,  o por cualquier otro motivo no se tiene  interés    en    que   la   respectiva   actuación   sea   revisada   por   el  superior.   

          En   el   asunto   sub  lite  es  claro  que  los  únicos sujetos procesales que impugnaron el  fallo  proferido  en  el  Juzgado  Quinto  Penal  del Circuito de Cali fueron el  procesado  y  su  defensor,  quienes  acudiendo a una de las previsiones que los  habilitaba   para  excitar  la  segunda  instancia  no  empece  tratarse  de  la  terminación  anticipada  del  proceso por la vía del artículo 37 del estatuto  procesal  penal,  interpusieron el recurso de alzada en procura del subrogado de  la condena de ejecución condicional.   

          Es  claro  que  la función que la propia Carta Política le asigna  al  Ministerio Público, para que prevalido del interés general que conlleva la  representación  de  la sociedad procure la salvaguarda del orden jurídico y de  los  derechos  y  garantías  fundamentales  cuando  quiera  que éstos resulten  menoscabados,  no  puede  convertirse en argumento para pretender un tratamiento  judicial  diferente  al  que  tienen  los demás intervinientes en la actuación  penal, por contera refractario a las normas procesales.   

          La   condición  de  “sujeto  procesal  imparcial”   que  se  le  reconoce  al  Ministerio  Público   sirve  para  identificar  los  nobles  propósitos  que  inspiran  su  intervención  en  la  actuación  penal, pero no tiene el alcance de cambiar su  propia  naturaleza  que  es  en todo caso la de un sujeto procesal (Título III,  capítulo  II del Código de Procedimiento Penal), y por tanto obligado a asumir  sus  funciones  (derechos  y  deberes  dentro  del trámite procesal) en pié de  igualdad  con  las  demás  partes  (art.  20 Ibídem), sin otras limitaciones o  privilegios   distintos  a  los  que  expresamente  le  otorga  el  ordenamiento  jurídico.  Así  lo  advirtió  esta Sala en el fallo citado por el recurrente,  donde se dijo:    

”  El  artículo  277  de la Constitución  Política   señala   como   función   de   este  órgano  de  control,  la  de  “intervenir    en    los    procesos”,   bien   ante   las   autoridades   judiciales  ora  ante  las  administrativas,  “cuando  sea  necesario  en defensa del orden jurídico, del  patrimonio  público,  o  de los derechos y garantías fundamentales” (numeral  7°).   De modo que, si en un apartado diferente de la norma constitucional  aparece  la  facultad  de ejercer la vigilancia superior de quienes detentan las  funciones  públicas  (numeral 6°), la intervención a que alude el numeral 7°  sólo   puede   entenderse   a   título  de  sujeto  procesal,  pues  no habría otra manera, dentro de un  proceso  penal,  por ejemplo, de hacer valer el orden jurídico o de implementar  la  defensa  del  patrimonio  público o de procurar el respeto a los derechos y  garantías    fundamentales.    Este   modo   de   entender   el   precepto  constitucional,  se  ha  explicitado  por  el artículo 85 de la Ley 201 de 1995  (orgánica  de  la  Procuraduría General de la Nación), de acuerdo con el cual  “En   materia   penal   el   Ministerio  Público  intervendrá,  como    sujeto    procesal    cuando    sea   necesario,  en  defensa  del  orden jurídico, del patrimonio público, o de  los  derechos  y  garantías  fundamentales”  (Octubre 15 de 1997. M. P. Jorge  Aníbal Gómez Gallego).   

         No  es  entonces  con  el  abstracto  argumento del “interés  general” ni con la escueta y  tardía        consideración        de       que       es       “necesaria”  su  intervención  en  el  asunto,  como  el  censor  debió  acreditar  su  real y legítimo interés para  atacar  por  la  vía extraordinaria un fallo que en la instancia no le mereció  el  más  mínimo  reproche,  no obstante que a diferencia del procesado y de su  defensor    ninguna    restricción   lo   ataba   para   impugnarlo   total   o  parcialmente.   

Es que si el agente del Ministerio Público  como  todos  los  demás sujetos procesales recibe notificación de la sentencia  de  primer  grado, resulta  incomprensible que decline el deber de defender  el  orden  jurídico  o  de  activar  el  interés por los derechos o garantías  fundamentales  en el momento oportuno, esto es cuando se produce la decisión de  primera  instancia  donde supuestamente se presentan las hipótesis que demandan  su  cuidado  y control, para intentar luego su rescate en la extraordinaria sede  de  casación, a donde pretende llegar trocando la paritaria condición de   sujeto  procesal -que implica el sometimiento a la regulación legal del derecho  de    postulación-    por    la   de   privilegiado   impugnante   per saltum.   

El  desatino  del  quejoso  se  hace  más  patético  si  se  repara  en que de no haber sido por la apelación interpuesta  por  el  procesado  y  su  defensor, en el presente caso la sentencia de primera  instancia  habría  alcanzado  ejecutoria  en el juzgado, sin posibilidad de ser  atacada  en casación por ningún sujeto procesal, incluido el representante del  Ministerio Público.   

Como  se  ve,  no  es  lógico  intentar el  extraordinario  recurso  contra  la  decisión  del ad  quem  que  se  ha  limitado  a  refrendar el fallo de  primera  instancia,  cuando tal impugnación proviene de quien ningún reparo ha  hecho,  habiendo  podido  hacerlo,  contra la sentencia que ha sido homologada a  expensas  de  otro  sujeto procesal o como consecuencia de la revisión por vía  de consulta.   

Como corolario de lo que viene de exponerse,  y  por carecer de interés jurídico para ello, la Sala declarará bien denegado  el  recurso  de casación interpuesto por el señor Procurador Judicial 61 en lo  Penal  contra  la  sentencia de segundo grado proferida por el Tribunal Superior  de  Cali,  por cuyo medio confirmó la condena impuesta a Marco Antonio Ramírez  Aldana.   

         En  razón  y  mérito de lo expuesto, la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

         1.-  DECLARAR  correctamente  denegado  el  recurso extraordinario de casación interpuesto por  el  Procurador  Judicial  61  en  lo Penal contra la sentencia de fecha, origen,  naturaleza   y   contenido   indicados   en   la   parte   orgánica   de   este  proveído.   

         

         2.-  De conformidad con lo previsto en el  inciso  1°  del  artículo 210 del Código Procesal Penal, se ordena remitir la  actuación al inferior para que forme parte del expediente.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JORGE ENRIQUE CÓRDOBA POVEDA  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                    RICARDO   CALVETE   RANGEL                                       

CARLOS   A.   GÁLVEZ   ARGOTE                                                JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO   

CARLOS   E.   MEJÍA   ESCOBAR                            DÍDIMO PAEZ  VELANDIA                                                  

NILSON    PINILLA    PINILLA                                                   JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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