13003 (10-02-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

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    SANA CRITICA/ ERROR DE HECHO/ FALSO JUICIO DE  IDENTIDAD   

Como  de  manera  reiterada  lo  ha  sostenido  la  Sala,  el error de derecho por falso juicio de  convicción  se  refiere  a  pruebas  tarifadas  y  se comete cuando el juzgador  desconoce   las   disposiciones   legales  que  señalan  su  valor  o  eficacia  probatoria.   

En nuestro sistema procesal penal, como norma  general,  no  opera  el  método  de la tarifa legal sino el de la sana critica,  donde  el  fallador goza de libertad para apreciar los elementos de convicción,  sólo  limitada  por  las  reglas de la experiencia, la ciencia, la lógica y la  racionalidad.  Si  tales  parámetros se vulneran, el ataque debe orientarse por  la vía del error de hecho por falso juicio de identidad.   

Proceso No. 13003  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado Ponente:   

          Dr. JORGE E. CORDOBA POVEDA   

         Aprobado      acta     N� 12   

         (febrero 4 de 1998)   

Santafé  de  Bogotá, D.C., febrero (10) de  febrero de mil novecientos noventa y siete (1997).   

         V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  JOVINO FLOREZ SANABRIA.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.-   El  juzgador de primera instancia  sintetizó los hechos así:   

         “Se  sabe  de  autos  que en horas de la noche del 17 de octubre de  1993,  en las Canchas de Tejo denominadas “El Porvenir”, establecimiento situado  en  la  calle  4a.  número  11-46  de  esta  ciudad,  se hallaban dos grupos de  contertulios  dedicados al esparcimiento. Uno de éstos formado por CARLOS JULIO  GALEANO,  su  compañera  permanente  INES  ACEVEDO  MEDINA  y  también EULISES  GALEANO,  YERMI  RINCON  ALZA, FULBER RINCON GALEANO y ESPERANZA RINCON. En otra  mesa  departían  JOSE  IVAN  FRANCO, su concubina URSULA ACEVEDO, JOVINO FLOREZ  SANABRIA, JACQUELINE GORDILLO y YOLANDA ACEVEDO.   

         “En   determinado  momento  YERMI  RINCON  ALZA  vio  a  JACQUELINE  GORDILLO,  que  según  parece  era  su  novia,  que  estaba bailando con JOVINO  FLOREZ.  Por este motivo se acercó a la pareja, la separó, increpó a la mujer  por  su  comportamiento  y cuando ésta y sus acompañantes decidieron retirarse  del  lugar,  la  asió  por el cabello para impedirle la salida. Con ocasión de  esta  conducta del celoso pretendiente, se trenzaron en riña en el umbral mismo  del establecimiento los nombrados FLOREZ SANABRIA y RINCON ALZA.   

         “Y  ocurrió  acto  seguido  que cuando CARLOS JULIO GALEANO, quien  para  nada intervino en los hechos y se hallaba totalmente inerme, al percatarse  de  la  trifulca que se había desatado, salió del interior de la cantina. Esto  solo  bastó  para  que  JOVINO  FLOREZ  al notar su presencia y sin que mediara  ninguna  agresión de parte de aquél, desenfundó el revólver que portaba y lo  disparó  por tres veces consecutivas contra la humanidad del infortunado CARLOS  JULIO  GALEANO,  quien se desplomó mortalmente herido. Hallándose así, caído  en  el  piso,  JOSE  IVAN  FRANCO  CONTRERAS,  amigo y compañero de FLOREZ para  rematar  a la víctima, le asestó cuatro (4) puñaladas en distintas partes del  cuerpo.  Llevado  de urgencia al Hospital San Juan de Dios, se produjo su deceso  a  consecuencia de las graves heridas por arma de fuego y corto-punzantes que le  propinaron  la  noche de autos los mencionados individuos JOVINO FLOREZ SANABRIA  y JOSE IVAN FRANCO”.   

2.-   El Juzgado Cincuenta y Ocho Penal  del  Circuito  de  Santafé  de  Bogotá, mediante sentencia del 20 de agosto de  1996,    condenó   al   procesado   JOVINO   FLOREZ  SANABRIA  a la pena principal de 27 años de prisión  y a las accesorias de rigor, como coautor del delito de homicidio.   

Inconforme  con  la  anterior  decisión, el  defensor  interpuso  el  recurso  de  apelación, el cual al ser desatado por el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de la misma ciudad, el 11 de octubre  del  mismo  año,  la  confirmó  en  lo  fundamental,  fallo  contra el cual se  interpuso el recurso extraordinario de casación.   

         LA DEMANDA DE CASACION   

El  defensor del procesado formula un único  cargo  al  amparo  de  la  causal  primera  de  casación, por considerar que el  sentenciador   incurrió   en   un  “error  generado  por  un  falso  juicio  de  convicción”.   

Luego  de  resaltar  los  alcances  de  los  artículos  247  y  254 del C. de P.P. y de hacer énfasis en la responsabilidad  que  tiene  el  juez  frente  a  la valoración de la prueba, conforme a la sana  crítica,  señala  que  dentro del proceso existen dos grupos de testimonios, a  saber:  el  primero,  conformado  por aquellos que se encontraban en el lugar de  los  hechos;  y el segundo, por las personas que llegaron posteriormente a dicho  sitio.   

Expuestas  así  las  cosas, a continuación  señala  que  al  segundo  grupo de declarantes el juzgado les otorgó “un mayor  valor”  frente  a  la  verdad  acontecida.  Como  sustento  de esta afirmación,  procedió  a  analizar y criticar, desde su personal punto de vista, cada uno de  los  referidos  testimonios, para colegir que de allí surgen incongruencias que  los  demeritan  como  prueba  de  cargo  y  que, por lo mismo, hacen que pierdan  solidez     las     conclusiones     del     fallador     en    torno    a    la  responsabilidad.   

Reconoce que la causal invocada es una de las  más  difíciles  para que la Sala la acepte, “por cuanto que se interpreta como  un  cuestionamiento  que  busca  cambiar  el  razonamiento  del  juez por el del  recurrente en casación”.   

         “Sin  embargo,  la  pretensión  de  la  defensa no es sustituir el  razonamiento  judicial  para  imponer  el  propio,  sino  mostrar  cómo  en  el  contenido  mismo  de  las  declaraciones testimoniales que se convirtieron en el  soporte  de  la  sentencia,  se  encuentran  serias y profundas divergencias que  impiden  darles  la  credibilidad  plena  y  por  ésta  no  llegar a la certeza  judicial”.   

Por lo tanto, basado en las contradicciones y  vacíos  que  arroja  dicho  bloque testimonial, dice, surge una duda insalvable  acerca  de  lo  percibido,  pues hay evidencia de la presencia de un tercero que  sí  portaba  arma  de  fuego  “y  que  está en la calle o vía pública y cuya  identidad     corresponde     y     se    encuentra  probada por las mismas declaraciones de los presentes  en  el  establecimiento  y  cuyo  nombre  corresponde  al de Ramiro Cruz Acevedo  cuya   tarjeta   decadactilar   obrante   a   folio  573  demuestra  su  real existencia y que también es  paisano  campesino  y  contemporáneo de todos los integrantes de los dos grupos  de visitantes al establecimiento la noche del insuceso”.   

Así, luego de citar y analizar otro grupo de  declarantes,  solicita  a  la  Sala  casar  la  sentencia  para que se proceda a  revocar la condena impuesta a su defendido.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Aunque  la demanda de casación presentada a  nombre  del  procesado,  pareciera  ajustarse,  en principio, a los cánones del  artículo  225 del Código de Procedimiento Penal, realmente no es así, pues el  cargo  que  se  enuncia  y  desarrolla  es  el  de haberse incurrido en error de  derecho  por  falso  juicio de convicción, que no es procedente cuando se trata  de  pruebas  no  sometidas  al  sistema  de  la  tarifa legal sino al de la sana  critica.   

En efecto, basado en el cuerpo segundo de la  causal  primera  del  extraordinario  recurso, el actor acusa al sentenciador de  haber  incurrido  en  esa  especie de desacierto, generado en la apreciación de  las pruebas, en especial la testimonial.   

Sin  embargo, sin distinguir entre tal clase  de   yerro  y  el  de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad,  manifiesta,  a  continuación, que se desconocieron las reglas de la sana critica.   

Como  de manera reiterada lo ha sostenido la  Sala,  el  error de derecho por falso juicio de convicción se refiere a pruebas  tarifadas  y  se  comete  cuando el juzgador desconoce las disposiciones legales  que señalan su valor o eficacia probatoria.   

En nuestro sistema procesal penal, como norma  general,  no  opera  el  método  de la tarifa legal sino el de la sana critica,  donde  el  fallador goza de libertad para apreciar los elementos de convicción,  sólo  limitada  por  las  reglas de la experiencia, la ciencia, la lógica y la  racionalidad.  Si  tales  parámetros se vulneran, el ataque debe orientarse por  la vía del error de hecho por falso juicio de identidad.   

En  el  evento  que ocupa la atención de la  Sala,  haciendo caso omiso de la manera como se enunció el reproche, la demanda  sería   admisible   y,   por  ende,  en  la  oportunidad  procesal  pertinente,  permitiría  un  estudio  de  fondo,  si  se  hubiese  desarrollado  la  censura  consistente  en  haberse  desconocido los principios de la sana critica. Pero no  fue   así,  sino  que  el  libelista  se  limitó  a  oponer  sus  conclusiones  probatorias  a las del fallador sobre la evaluación de medios no sometidos a la  tarifa   legal,  desconociendo  que  la  simple  discrepancia  de  criterios  no  configura   desacierto   demandable   en   casación,   prevaleciendo   el   del  sentenciador,  por  venir  la  sentencia  amparada  por  la doble presunción de  acierto y legalidad.   

En consecuencia, el libelista denuncia que la  sentencia  es  ilegal  por haberse incurrido en error de derecho por falso   juicio  de  convicción,  que,  por  regla  general  no  tiene cabida en sede de  casación,  y  aunque  afirma  que en la valoración probatoria se desconocieron  las  reglas  de  la  sana  critica,  se  queda,  en  este  aspecto, en el simple  enunciado.   

Ante la falta de claridad y precisión, es la  inadmisión  la decisión a tomar por la Sala, de conformidad con lo ordenado en  el artículo 226 del Código de Procedimiento Penal.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

        R E S U E L V E   

RECHAZAR     IN    LIMINE  la demanda de casación presentada por el defensor del procesado  JOVINO  FLOREZ  SANABRIA.  En  consecuencia,  se  declara  desierto  el recurso extraordinario de casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno (art. 197 del C. de P.P.).   

Devuélvase     al     Tribunal    de  origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

JORGE  E.  CORDOBA  POVEDA                             FERNANDO   E.   ARBOLEDA  RIPOLL   

RICARDO   CALVETE   RANGEL                                        CARLOS   AUGUSTO   GALVEZ  ARGOTE           

JORGE  ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO                             CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR                                    

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                        NILSON     PINILLA     PINILLA                                           

JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA                              PATRICIA     SALAZAR  CUELLAR   

                                                                                  Secretaria   

            

   

    

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