12451 (22-11-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    COLISION DE COMPETENCIA/ JUEZ DE EJECUCION DE  PENAS   

PROCESO                                    : 12451   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JUAN     MANUEL     TORRES  FRESNEDA   

                              Aprobado   Acta   No.  164  (noviembre  20/96)   

Santafé de Bogotá D.C., noviembre veintidós  (22) de mil novecientos noventa y seis (1996).   

VISTOS  

                     Se decide el  conflicto  negativo  de  competencia  que  se  suscitó entre el Juzgado 2º. De  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Tunja y el Juzgado 2º. De  ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad radicado en Santafé de Bogotá D.  C.  respecto del conocimiento de la aplicación del instituto de la acumulación  de penas impetró la sentenciada Martha Brigitte Florido Vega.   

ANTECEDENTES  

                        Mediante  sentencia  que  lleva  fecha del 13 de abril de 1994, el Juzgado Sexto Penal del  Circuito  de  Tunja  condenó a Martha Brigitte Florido Vega a la pena principal  de  42  meses de prisión como autora del delito de hurto calificado y agravado,  a  la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas por ese mismo  lapso  y  al  pago  de  la  indemnización  de  perjuicios  materiales y morales  causados con la infracción, tasados en gramos oro.   

                     Ejecutoriada  la  sentencia, el Juzgado Sexto Penal del Circuito de Tunja remitió el cuaderno  de  copias del proceso al reparto de  los Juzgados de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  dicha ciudad, habiendo sido asignado al 2º. de esos  despachos.   

                         De  las  decisiones  judiciales  que  obran  en  la  foliatura  parecía desprenderse que  Martha  Brigitte  Florido Vega se encontraba en la cárcel nacional del Espinal,  descontando  la  pena  impuesta  por  el  Juzgado  Tercero Penal de ese Circuito  Judicial  y,  a  la  espera  del  cumplimiento  de las condenas impuestas por el  Juzgado  Sexto  Penal  Circuito  de  Tunja  y  Primero  Penal  del  Circuito  de  Zipaquirá.   

                   No obstante lo  anterior,  la  sentenciada  envió  desde  la  Penitenciaría  Nacional del Buen  Pastor  de  la  ciudad de Santafé de Bogotá, un memorial otorgando poder a una  abogada    para   que   a   su   nombre   solicitara   la  acumulación  de  penas.   

                      En efecto,  habida  cuenta  que el Juzgado Sexto Penal del Circuito de Tunja fue el despacho  que   primero  profirió  sentencia  condenatoria  contra  su  representada,  la  mandataria  judicial  se  dirigió  al Juzgado Segundo de Ejecución de Penas de  dicha ciudad, impetrando la acumulación de las penas.   

                      La Asesora  jurídica  de  la  Reclusión  Nacional  de Mujeres el Buen Pastor, informó que  Martha  Brigitte  Florido Vega esta descontando la pena de seis (6) años y seis  (6)  meses  de  prisión  impuesta por el Juzgado Tercero Penal del Circuito del  Espinal  y se encuentran pendientes las condenas de cuarenta y dos (42) meses de  prisión  impuesta  por  el  Juzgado  Sexto  Penal  del  Circuito  de  Tunja y a  dieciocho  (18)  meses  de prisión determinada por el Juzgado Primero Penal del  Circuito de Zipaquirá.   

                   Con base en el  informe  anterior  y en lo dispuesto por el artículo primero del Acuerdo 54 del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  el Juez Segundo de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de Tunja ordenó remitir el expediente al reparto de los  Jueces   de   Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Santafé  de  Bogotá.   

EL  CONFLICTO  

                      Recibido el  expediente,  el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Santafé  de  Bogotá, se negó a asumir el conocimiento del asunto, por cuanto,  según  criterio  jurisprudencial ( 26 de julio de 1993 M.P. Dr. Páez Velandia)  la  acumulación jurídica de penas la debe resolver el juez a quien corresponda  ejecutar  la  sentencia  de  fecha  posterior  “situación  en la cual ninguna  injerencia  tiene  el que la persona se halle o no privada de la libertad, ni el  Juzgado  en  disenso  a  cuyas  órdenes se hallare, en caso positivo, porque la  acumulación   jurídica   de   penas  no  está  sujeta  a  requisitos  de  tal  naturaleza…”   

                      Así mismo,  interpreta  que  según  el  Acuerdo  54  del Consejo Superior de la Judicatura,  cuando  no  se  trata  de  sentencias  proferidas por Juez de su territorio, los  Juzgados  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad solo asumen competencia  por  razón  del  proceso  en  que se haya condenado la persona que se encuentra  recluida  en  la  cárcel  o penitenciaría de su sede, mas no de otros procesos  adelantados   en  otros  lugares  salvo  que  “se  produzca  una  acumulación  jurídica de penas que le corresponda ejecutar”.   

                     Advierte que  Martha  Brigitte  Florido Vega está privada de la libertad, descontando la pena  que  le  impuso  el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  del Espinal y no la  contenida  en  la sentencia proferida por el Juzgado Sexto Penal del Circuito de  Tunja,  a  la  cual  se  refiere  este proceso. Por ello, estima que es el J7uez  Segundo  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Tunja, quien debe  establecer  cuál  fue  el  último  fallo  proferido y remitir la actuación al  funcionario  que  deba  ejecutar  el  último  fallo,  para  que decida sobre la  acumulación jurídica de penas.   

                      Consecuente  con   lo  anterior,  ordenó  devolver  el  expediente  al  Juzgado  Segundo  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de la ciudad de Tunja, proponiendo  la    colisión    negativa    de   competencia,   si   su   criterio   no   era  acogido.   

                   El colisionado  trabó  el conflicto propuesto por su colega de Santafé de Bogotá al negarse a  asumir  el  conocimiento  para decidir la petición de acumulación jurídica de  las  penas  impuestas  por  diferentes  autoridades judiciales a Martha Brigitte  Florido Vega.   

                           Para  fundamentar  su  determinación,  el  Juzgado  Segundo  de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de Tunja le resta validez a la jurisprudencia citada por  su  similar  capitalino por el hecho de que para la fecha de su proferimiento no  existía  esa  categoría  de Jueces y,  por entonces, surgían diferencias  entre  los  jueces  falladores  sobre  cuál  de  ellos  debía  proceder  a  la  acumulación.   

                    Considera que  como  la  sentenciada está descontando la pena en la cárcel del Buen Pastor de  la  ciudad de Santafé de Bogotá y por ello se encuentra por cuenta del Juzgado  de  Ejecución  de  penas de esta misma ciudad, es al despacho citado a quien le  corresponde  decidir  sobre  la acumulación jurídica de penas y no al que haya  dictado  el  último  fallo,  como  lo  expresa  el colisionante, deducción que  obtiene  del contenido del artículo 75 del Código de Procedimiento Penal y del  Acuerdo  54  del  Consejo  Superior  de  la Judicatura, en cuanto dispone que el  traslado  de Penitenciaria de un condenado implica el traslado a ese lugar de la  respectiva  causa,  sea  al  Juez de Penas o en su defecto al Juez que dictó la  sentencia.   

                             En  consecuencia,  el  Juez Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Tunja,  aceptó el conflicto y dispuso remitir la actuación a la Sala Penal del  Tribunal    Superior     de   Tunja,   en   su   condición   de   superior  jerárquico   del  Juez  Sexto  Penal  del  Circuito  de  Tunja,  para  que  dirimiera  el incidente. No obstante, esa Corporación se inhibió de intervenir  en    el    incidente    y    remitió   la   actuación   a   esta   Sala   por  competencia.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   SALA   

                     1. En primer  lugar,  es  de  advertir  que  a  la  Corte le corresponde resolver el conflicto  negativo  de  competencia  que  se  suscitó entre dos Juzgados de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad,  uno  radicado  en Tunja y otro en Santafé de  Bogotá,  por  cuanto  el  asunto  cuyo  conocimiento simultáneamente rechazan,  parte  de  la  ejecución  de  tres  condenas,  decretada  cada  una por un juez  perteneciente  a  diferente  distrito  judicial, lo que al tenor de lo dispuesto  por  el  artículo 76 del Código de Procedimiento Penal, hace que en este caso,  los  jueces  colisionados  tengan  como superiores jerárquicos inmediatos a los  Tribunales  de  Tunja,  Cundinamarca e Ibagué; situación que le da cabida a la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia para ejercer la  atribución  del  artículo  68.5  de  la  codificación citada, que consiste en  resolver  los  conflictos  de  competencia  que  se  susciten entre tribunales o  juzgados de dos o más distritos judiciales.   

                       2.  Ahora  bien,   la  confrontación judicial surgió, por su base, del entendimiento  que  cada  uno  de  los  jueces  le  ha dado al artículo primero del Acuerdo 54  emitido  por  el  Consejo Superior de la Judicatura, por ello, conviene recordar  su texto:   

“Los jueces de ejecución de penas y medidas  de  seguridad,  conocen  de  todas las cuestiones relacionadas con la ejecución  punitiva  de  los  condenados  que se encuentren en las cárceles del respectivo  circuito  donde  estuvieren  radicados,  sin  consideración  al  lugar donde se  hubiere proferido la respectiva sentencia.   

Así mismo conocerán del cumplimiento de las  sentencias  condenatorias donde no se hubiere dispuesto el descuento efectivo de  la  pena, siempre y cuando que el fallo de primera o única instancia se hubiere  proferido en el lugar de su sede.   

En los sitios en donde no exista aún un juez  de  ejecución de penas y medidas de seguridad continuará dándose cumplimiento  a  lo  dispuesto  en  el  artículo  15 transitorio del Código de Procedimiento  Penal .   

PARAGRAFO.  Cuando  algún  condenado  sea  trasladado   de   penitenciaría   o  pabellón  siquiátrico,  aprehenderá  el  conocimiento,  el  juez  de ejecución de penas respectivo, a quien se remitirá  la  documentación  correspondiente.  Si no hubiere juez de ejecución de penas,  reasumirá  la  competencia  el  juez  que  dictó  el fallo de primera o única  instancia”.   

                      El precepto  anterior  es  claro  en  establecer  para  los  jueces  de ejecución de penas y  medidas  de  seguridad un factor de competencia distinto a los establecidos para  los  restantes despachos de la jurisdicción ordinaria. Se trata de un factor de  índole  personal,  de tal manera que la competencia para asumir el conocimiento  de  la  ejecución punitiva, depende de que el respectivo condenado se encuentre  recluido  en  uno  de  los  establecimientos  carcelarios  del circuito sede del  funcionario;  y  hasta tal punto se mantiene ese factor de competencia que sigue  al  convicto al lugar donde fuere, pues, de ser trasladado de penitenciaría, su  expediente  debe  ser  enviado al juez de ejecución de penas que esté radicado  en  el  lugar de ubicación del centro de reclusión, o, en su defecto, al   juez que hubiere dictado el fallo de primera o única instancia.   

                        También  refulge  que  el artículo 15 transitorio del estatuto de procedimiento penal es  de  aplicación residual, esto es, que mantiene la función de ejecutar la pena,  en  los  jueces que hubieren dictado la sentencia de primera o única instancia,  solo  para  los  casos  en  que  el  condenado  se  halle  recluido en un centro  penitenciario  localizado  por  fuera del circuito sede de un juez de ejecución  de penas.   

                       En  estas  condiciones,  carece  de  trascendencia  determinar  cuál  fue  el primer fallo  ejecutoriado  o  cuál  el último, ni el número de condenas, ni cuál de ellas  se  encuentra  descontando  el  sentenciado, porque solo dos elementos juegan en  la   determinación  del  funcionario  competente  para resolver cuestiones  derivadas  del  cumplimiento de la pena: la ubicación del condenado y si en ese  lugar   existe   o   no   un   juez   de   ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad.   

                     En el asunto  que  contempla  la  Sala,  Martha Brigitte Florido Vega se encuentra purgando la  condena  que le irrogó el Juzgado Tercero Penal del Circuito del Espinal, en la  Reclusión  Nacional  de  Mujeres del Buen Pastor de la ciudad capital, sede del  Juzgado  Segundo  de  Ejecución de Penas de Santafé de Bogotá, por tanto es a  ese   preciso   despacho  judicial  al  que  le  corresponde  decidir  sobre  la  acumulación  de penas impetrada a nombre de la sentenciada, según lo establece  el  artículo  75.3 del estatuto de procedimiento penal y sobre todos los puntos  que  involucren  el  cumplimiento de las penas a ella impuestas, a condición de  que  permanezca  recluida  dentro  del Circuito de Santafé de Bogotá.  En  esos términos se decidirá este incidente.   

                       Antes  de  concluir  el  pronunciamiento,  conviene advertir que en el auto del 26 de julio  de  1993, citado por el funcionario colisionante, se decidió una situación que  surgió  frente  a  la  ausencia  de  jueces de ejecución de penas y medidas de  seguridad, por lo que no es aplicable al evento aquí considerado.   

                    En mérito de  lo   expuesto,   la   CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA   en   SALA   DE  CASACION  PENAL,   

RESUELVE  

                                              ASIGNAR  al Juzgado Segundo de Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de Santafé de Bogotá D. C. la competencia  para  decidir sobre la petición de acumulación de penas presentada a nombre de  la condenada Martha Brigitte Florido Vega.   

                                              ORDENAR  que  el  expediente se remita al  Juez a quien se atribuyó la competencia.   

                                              COMUNICAR  esta  determinación  al  Juez  Segundo  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad, remitiéndole copia de  este proveído.   

                       Cópiese,  comuníquese y cúmplase.   

FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL  

RICARDO    CALVETE    RANGEL                                                        JORGE CORDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                             JORGE    ANIBAL    GOMEZ  GALLEGO   

CARLOS  EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR                                          DIDIMO PAEZ VELANDIA   

NILSON    PINILLA    PINILLA                                          JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *