10417 (06-05-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

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    CAUCION JURATORIA-Procedencia  

Se ha dicho reiteradamente por esta Sala, que  la  caución  juratoria  solo  procede,  cuando  a  juicio  del  funcionario  el  procesado  carezca de recursos económicos, es decir, que se halle acreditada en  autos    su    “absoluta    insolvencia”. La prendaria, en cambio, debe ser fijada  teniendo  en  cuenta  no solamente las condiciones económicas del acusado, sino  también la gravedad del hecho imputado.   

PROCESO No. 10417  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                    Magistrado Ponente.   

                                                    Dr. DIDIMO PAEZ VELANDIA   

                                                    Aprobado Acta No. 065   

Santafé  de Bogotá D. C., seis (6) de mayo  de mil novecientos noventa y ocho (1998).   

El      procesado      GUILLERMO  CORDOBA  CARRILLO,  quien  se  halla  detenido  en  la  Penitenciaría  Nacional de Cúcuta, solicita que se le  sustituya  la  caución  prendaria fijada por la Corte para gozar de su libertad  provisional,  por  juratoria,  dado  que  carece  de recursos para satisfacer la  mencionada  obligación, en atención a su largo período de detención que hace  precaria su situación económica.   

Por  otra  parte,  el procesado JORGE  ARMANDO  TORRES VELANDIA, desde la  Cárcel  del  Distrito  Judicial  de Bucaramanga y a través del Juzgado Tercero  Penal  del Circuito de Cúcuta, solicita se le reconozca la rebaja de pena a que  tiene  derecho y, por ende, se le otorgue la libertad condicional prevista en el  artículo  72  A  del  Código  Penal  (Ley 415 de 1997), para lo cual acompaña  certificado  de  estudio  por  los  meses  de  febrero  y  marzo  del  corriente  año.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1°  Mediante  proveído  del  23  de abril  último  la  Sala  otorgó  la  libertad  provisional  al procesado GUILLERMO  CORDOBA  CARRILLO  (fl. 169 y  ss.),  por  reunir  a  cabalidad  los requisitos previstos en el numeral 2° del  artículo  55  de  la  Ley  81  de  1993,  es decir, el cumplimiento de las tres  quintas  partes  de  la  pena  impuesta en las instancias, haber observado buena  conducta  durante  el tiempo en reclusión y no existir orden de captura vigente  en su contra (artículo 72 A del Código Penal).   

Se  le  impuso como obligaciones para gozar  del  aludido  beneficio,  caución prendaria por la suma de doscientos mil pesos  ($200.000.oo)  y la suscripción de diligencia de buena conducta y compromiso al  tenor  de  lo  previsto  en  el  artículo  419  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

Se  ha  dicho reiteradamente por esta Sala,  que  la  caución  juratoria  solo  procede,  cuando a juicio del funcionario el  procesado  carezca de recursos económicos, es decir, que se halle acreditada en  autos   su   “absoluta  insolvencia”.  La  prendaria,  en  cambio, debe ser fijada teniendo en cuenta no  solamente  las  condiciones  económicas  del acusado, sino también la gravedad  del hecho imputado.   

En el presente caso, la sola manifestación  de   CORDOBA  CARRILLO  de  carecer  de  medios  para  prestar  la caución prendaria fijada por la Sala, no  resulta  suficiente  para  acceder a la sustitución pretendida, ya que el largo  tiempo   en  reclusión,  por  sí  solo  no  constituye  circunstancia  que  le  imposibilite cumplir con la obligación impuesta.   

Si  bien  es cierto que en la diligencia de  indagatoria  el  peticionario manifiesta no tener bienes de fortuna, también lo  es  que  su  condición  de  hombre  soltero y sin hijos, ninguna obligación de  orden  económico  le  asiste  para  con sus familiares cercanos pues ninguno de  ellos dependen de él (fl. 126 y ss.).   

Ninguna  constancia o certificación de las  Directivas  carcelarias  donde  cumple su condena, acompañó a su petición que  ocupa  la  atención  de la Corte, que eventualmente pudiese constituir elemento  de  juicio que permitiera la viabilidad de su pretensión, así como tampoco que  no  disponga  de  recursos  provenientes  de  sus actividades en artesanías que  cumplió  en los últimos meses, pues al tenor de lo previsto en el artículo 86  de  la  Ley  65  de  1993,  las  labores  desarrolladas  por  los reclusos, debe  reportarles  una  remuneración  equitativa, precisamente para que parte de ella  constituya  un  ahorro  para atender “además de sus propias necesidades en la  prisión,  las  de  su  familia  y  sufragar  los gastos de su nueva vida al ser  puesto en libertad” (artículo 88 ibídem).   

El monto de la caución fue determinada por  la  Sala,  precisamente  teniendo  en  cuenta la capacidad económica de CORDOBA  CARRILLO,  pero en especial por la gravedad del hecho por el cual se le declaró  responsable.   

Así las cosas se negará la sustitución de  la caución prendaria por la juratoria que se demanda.   

2° Con relación a la solicitud de libertad  que  eleva el procesado JORGE ARMANDO TORRES VELANDIA,  se  tiene  que el Juzgado Sexto Penal del Circuito de  Cúcuta,  mediante  sentencia de fecha 12 de mayo de 1994, lo condenó a la pena  privativa  de la libertad de diez (10) años de prisión, como  coautor del  delito  de  homicidio, sanción que fuera confirmada por el Tribunal Superior de  la misma ciudad en fallo del 24 de junio siguiente.   

De la revisión del proceso se tiene que el  peticionario  fue  privado  de  su  libertad  el 9 de junio de 1993 (fl. 71), es  decir,  a  la  fecha ha descontado en detención efectiva de la pena impuesta en  las   instancias,   cincuenta   y   ocho   (58)   meses   y   veintisiete   (27)  días.   

Por  trabajo  se le certifican 704 horas en  artesanías  durante  los meses de octubre de 1994 a febrero de 1995, las que de  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo  82  de  la Ley 65 de 1993, le  representan  una  redención  de  pena  equivalente  a un (1) mes y catorce (14)  días.  Por  estudio acredita 1.356 horas de febrero a septiembre de 1994, marzo  de  1996  y  febrero  y  marzo  del corriente año, que le reportan un descuento  adicional  de  tres (3) meses y veintitrés (23) días conforme a lo previsto en  el   artículo   97  de  la  citada  Ley,  para  un  acumulado  de  sesenta   y  cuatro  (64)  meses  y  cuatro  (4)  días,  insuficientes para acreditar las tres quintas (3/5) partes de la  pena  impuesta en las sentencias de instancia que equivalen a setenta y dos (72)  meses de prisión.   

Por   dicha  circunstancia  objetiva,  la  petición   de   libertad   provisional   que   demanda   el  procesado  resulta  improcedente.   

En  mérito de lo expuesto la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1°  NEGAR al  procesado  GUILLERMO  CORDOBA  CARRILLO  la  sustitución  de  la caución prendaria fijada en proveído del  23  de  abril  del corriente año, por juratoria, por las razones consignadas en  la parte motiva de esta providencia.   

2°  NEGAR  al  procesado  JORGE ARMANDO TORRES VELANDIA la        libertad        provisional        demandada.   

3°  Para  la  notificación   personal   de   los   reclusos,   líbrense  las  comunicaciones  pertinentes  a  la  Penitenciaría  Nacional  de  Cúcuta y Cárcel del Distrito  Judicial de Bucaramanga, respectivamente.   

Notifíquese y cúmplase.  

JORGE E. CORDOBA POVEDA  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                               RICARDO     CALVETE  RANGEL   

CARLOS       AUGUSTO      GALVEZ  ARGOTE                          JORGE     A.    GOMEZ  GALLEGO   

CARLOS   E.   MEJIA  ESCOBAR                                        DIDIMO PAEZ VELANDIA   

NILSON   PINILLA   PINILLA                           JUAN    MANUEL    TORRES  FRESNEDA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

                                                                                               Secretaria.     

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