10679 (13-07-95)

1995

Asistente Jurídico Inteligente

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    COLISION    DE   COMPETENCIA/ CONSULTA/ JUSTICIA REGIONAL   

El Código Penal y el de Procedimiento Penal  eran  aplicables  solo  en  aquellas  materias  no  reguladas  por disposiciones  especiales.  El  principio  pues  de la especialidad es aquí el imperante y por  tanto  no  había  lugar  a  la  consulta  pues ésta solo operaba en eventos de  sentencias absolutorias.   

En   la   hora  de  ahora,  una  sentencia  condenatoria  que  no sea anticipada sería consultable.       

Proceso No. 10679  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA.- SALA DE CASACION  PENAL.-  Santa Fe de Bogotá, D.C. julio trece (13) de  mil novecientos noventa y cinco (5).   

Magistrado   Ponente  Doctor  Jorge Enrique Valencia M.   

Aprobado      Acta     No             96    

VISTOS  

Se  pronuncia la Corte sobre la colisión de  competencias  trabada  entre el Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas  de  Seguridad   de  Santa  Fe  de Bogotá y un Juzgado Regional de la misma  ciudad.   

ANTECEDENTES  

1.                      Dentro   del   presente  proceso,  adelantado  contra  ROSELINO  MORA  ROA por infracción a la  Ley  30  de 1986, el Juzgado Regional que de él ha conocido, el 17 de noviembre  de   mil  novecientos  noventa  y  dos  (1992),  atendiendo  una  solicitud  del  procesado,    ordenó    concederle    la   libertad  provisional,  mediante  caución,  al  considerar que  había  cumplido  en  detención  preventiva el tiempo necesario para obtener la  libertad  condicional, a más de la satisfacción de los requisitos de carácter  subjetivo  a  que alude el artículo 72 del Código Penal (art. 59, num. 1o. del  Decreto 2790 de 1990).   

2.              El  veinte (20) de abril de mil  novecientos  noventa  y  tres  (1993),  se  profirió sentencia contra  MORENO ROA, condenándosele  a  la  pena  principal  de  cuatro  (4)  años  de prisión y multa de diez (10)  salarios  mínimos  mensuales.  Se declaró que el condenado “no tiene derecho  al  subrogado  de  la condena de ejecución condicional, pero sí a que se tenga  como  parte cumplida de la pena el tiempo que permaneció privado de la libertad  por    razón    de    este    proceso”    y    se   ordenó   “Mantener  la  excarcelación  caucionada  concedida  de  manera  provisional  al  condenado MORA  ROA.  En  firme  y  ejecutoriado  el fallo retorne el  expediente   al   despacho   para  determinar  la  procedencia  de  la  libertad  condicional.”   

         El  once  (11) de mayo de mil novecientos noventa y tres (1993), el  Juzgado  Regional,  mediante  auto interlocutorio, efectivamente se pronunció y  de  manera  afirmativa  sobre  la  procedencia  de  la  libertad condicional. Y,  estándose  en  las diligencias propias a la notificación de esta providencia y  en  la  suscripción  de  la  diligencia de compromiso, se presentó prueba  referente   a  que  ROSELINO  MORA  ROA  había   muerto,  razón  por  la  cual,  el  veintinueve  -29-  de  noviembre  de  mil  novecientos  noventa  y  cuatro  (1994), el Juzgado Regional  emitió el siguiente auto:   

         “Con  fundamento  en  el inciso 2o. del artículo 1o. del Acuerdo  No.  54  de  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la Judicatura  REMITANSE  los  cuadernos  copia  del  expediente  debidamente  complementados al Sr. Juez de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  -Reparto-  de  esta ciudad, a quien le compete  decidir   en   su  oportunidad  sobre  la  LIBERACION  DEFINITIVA     (art.     75    del    C.P.)    del  condenado.”.   

         Y   el  Juzgado  Tercero  de  Ejecución  de  Penas,  al   que  correspondió  el  asunto,  el  dieciséis  (16)  de  febrero de mil novecientos  noventa  y  cinco  -1995-,  profirió  un auto en el que le provoca colisión de  competencias  al  Juzgado  Regional,  para  el  supuesto  de que no le sean  aceptados sus argumentos,  los que concreta así:   

         La  sentencia  no  fue  consultada -como debía serlo- al tenor del  numeral  1o.  del  artículo  210 del Decreto Ley 2700 de 1991, subrogado por el  art.  29  de  la  Ley  81/93.  Y al no estar en firme el fallo, el Juzgado no ha  adquirido competencia.   

         ”Por  otro  lado,  sea  esta la oportunidad para expresar nuestra  perplejidad    por  la  ostensible  y  garrafal  contradicción  entre  los  numerales  4o. y 5o. de la parte dispositiva de la sentencia  antedicha. En  efecto,  mientras  en  el  ordinal  4o.  se  niega el subrogado de la condena de  ejecución  condicional  (lo  que  conlleva  ipso  jure  a  la revocatoria de la  libertad  provisional y la  subsiguiente  expedición de las órdenes de captura respectivas), en el ordinal  5o.       se       dispone       ‘MANTENER  la  excarcelación  caucionada  concedida  de  manera  provisional  al  condenado MORA  ROSA…’.   Al  respecto  este  despacho se pregunta: Se concede, si o  no,  el  subrogado  de la condena de ejecución condicional?; Se ejecuta o no la  pena  de  prisión  a que fue condenado el señor MORA  ROSA?; Es incompatible o no la negativa de concesión  de  la condena de ejecución condicional con la libertad provisional que durante  el  período  instructivo  se concedió al hoy condenado?; El Juez de Ejecución  de   Penas   y   Medidas   de   Seguridad,  mantiene  la  libertad  provisional o la revoca ante la negativa  de   concesión   del   subrogado  previsto  en  el  artículo  68  del  Código  Penal?.     Es  obvio  que  mientras  estos  interrogantes  no se  respondan,  este  despacho  ni  ha  adquirido competencia ni podrá ejecutar una  sentencia    cuya    parte    dispositiva    es   evidentemente   anfibológica.  …”.   

         A  estos razonamientos respondió el Juzgado Regional, haciendo ver  que  el fallo por él proferido se encontraba en firme y que no existía ninguna  contradicción  en  lo  señalado  en  los  numerales  4o.  y  5o.  de  la parte  resolutiva  del  mismo.  Y  como  los  argumentos  que  él  refiere  para darle  sustentación  a  su  posición,  en  buena parte son también los de la Sala en  orden  a  la  decisión  del  caso,  sobra  aludir  a ellos en este acápite del  proveído.   

LA CORTE  

1.           El  interrogante  que,  primeramente,  importa  aquí  descifrar está referido a si la sentencia de autos se encuentra  o  no  en  firme,  pues  de  ello  se  sigue si el Juez de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  es  o  no  competente para entrar a conocer del presente  asunto,  a términos del artículo 75 del C. De P.P y 51 de la Ley 65 de 1993. Y  la  solución  en  tal  sentido  está  dada en la clarificación de si el fallo  condenatorio  emitido el  veinte (20) de abril de mil novecientos noventa y  tres (1993) era o no consultable en el momento de su emisión.   

         Sobre  el  señalado  particular  se tiene que el artículo 5o. del  Decreto  2790  de noviembre 20 de 1990, que el artículo 1o. del 2271 de octubre  4 de 1991, convirtió en legislación permanente, dispone:   

         “El  Tribunal  Superior de Orden Público conoce: …4. Del grado  jurisdiccional   de   consulta   en   relación   con   todas  las  sentencias      absolutorias,     las  providencias  que disponen cesación de procedimiento o la devolución de bienes  a   particulares   y   los  autos  inhibitorios  que  impliquen  devolución  de  bienes…”   

         A  su turno, el artículo 206 del C. de P.P. (Decreto 2700 de 1991,  cuya  operancia  empezó  el  1o.  de  julio  de 1992), antes de la subrogación  dispuesta  por  el  artículo  29  de  la  ley  81 de noviembre 2 de 1993, en lo  pertinente, rezaba:   

         “Providencias       consultables.  En  los  delitos  de  conocimiento  de los fiscales y  jueces  regionales,  son consultables cuando no se interponga recurso alguno, el  auto  de cesación de procedimiento, el auto de preclusión de la investigación  la  providencia que ordena la devolución a particulares de bienes presuntamente  provenientes  de  la ejecución del hecho punible o que sean objeto material del  mismo     y     las     sentencias    También  son  consultables  las sentencias absolutorias proferidas  por  cualquier  juez  cuando  no  haya  habido parte civil reconocida dentro del  proceso”   

         Por  esta última norma el Juez de Ejecución de Penas entiende que  la  sentencia  condenatoria  de  autos  aún no está en firme. Pero la pregunta  atinada   es,   de  estas  dos  disposiciones,  cuál  la  aplicable  al  evento  sub-exámine?.  Y la respuesta ya la dio la Corte en jurisprudencia que remembra  el  Juez  Regional de julio 22 de 1992 y en el sentido de que el Código Penal y  el  de  Procedimiento  Penal  eran  aplicables  solo  en  aquellas  materias  no  reguladas  por  disposiciones  especiales.  El principio pues de la especialidad es aquí el imperante y por  tanto  no  había  lugar  a  la  consulta  pues ésta solo operaba en eventos de  sentencias absolutorias, que no es desde luego el caso.   

         Y  la  Corte Constitucional, en la sentencia C-093/93 de febrero 27  de   1993,   donde   fueron   Magistrados   Ponentes   los   Drs.   Morón  Díaz  y  Martínez Caballero, en  la revisión del Decreto 2271 de 1991, señaló:   

         “Téngase   en   cuenta  que  aun  cuando  el  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal  regule  en  forma  sistemática las actuaciones procesales  ordinarias,  en  ningún momento puede entenderse que por su entrada en vigencia  se  haya  producido  el fenómeno de la derogatoria de las normas especiales que  se examinan en esta providencia.   

         “….las  normas  del  Código de Procedimiento Penal como las de  la  legislación  especial para los delitos de que conocen los Fiscales y Jueces  Regionales  conservan  su  vigencia cada una en sus ámbitos propios: más bien,  dado  el  carácter  especial  de  estos  últimos, el Código en mención   resulta   aplicable   en   defecto   de   las   normas  especiales  cuando   no  hubiere  regla  prevista  para  el  caso  …”.   

         Corolario  ineludible  de  lo  anterior es la competencia del   Juzgado  Tercero  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, comoquiera que  la sentencia se encuentra en firme.   

         Como  apuntamiento relativamente al margen dígase que la ley 81 de  1993,  en  su  artículo  29  que  subrogó  el  206  del  Decreto 2700 de 1991,  dispone:   

         ”PROVIDENCIAS  CONSULTABLES.  En  los  delitos de conocimiento de  los  fiscales  y los jueces regionales, son consultables cuando no se interponga  recurso   alguno…las   sentencias   que   no  sean  anticipadas”.   

         

         En  la  hora  de ahora, entonces, una sentencia condenatoria que no  sea  anticipada  sería consultable, pero desde luego no la de autos que sufrió  todo  su desarrollo  y el carácter de res iudicata antes de la vigencia de  la Ley 81 de 1993.   

2.              Quiere  la  Corte  añadir  lo  que  sigue:   

         La  anfibología en la sentencia  a que alude  el Juez de  Ejecución  de  Penas  en  rigor  jurídico  no  existe.  O, mejor, es más  aparente  que  real.  Quedó  visto que el Juzgado Regional, con anterioridad al  fallo,  concedió  la  libertad provisional caucionada  al  procesado ROSELINO MORA  ROA,  con  fundamento en el numeral 1o. del artículo  59  del Decreto 2790 de 1990, en correspondencia con el artículo 72 del Código  Penal   y  al  considerar  que  había pagado las dos terceras partes de la  pena  que  pudiera  corresponderle,  esto  es,  que había purgado en detención  preventiva  el  tiempo  necesario  para  disfrutar  de  la libertad condicional,  satisfaciendo  así el requisito objetivo que la normatividad exigía y, de otra  parte,  hallando  a MORA ROA  readaptado   socialmente   entendió   cumplida   la   exigencia   de  carácter  subjetivo.   

         Y,  al  llegar  el  momento de la sentencia, se pronunció sobre el  subrogado  de  la  condena de ejecución condicional, el que negó por cuanto la  pena  a  imponer excedía los límites previstos por el artículo 68 del Código  Penal para la procedencia del mismo.   

         Ha  debido  en sentir de la Corte manifestarse allí mismo sobre la  pertinencia  de la libertad condicional, pero no lo hizo en el convencimiento de  que  este  aspecto  no  podía  resolverse  sino  con  posterioridad, estando ya  ejecutoriada  la  sentencia. Allí estuvo su equivocación y lo que dio ocasión  a  cierta  confusión,  pues  al  hacerlo  por  auto  separado, dejó vigente la  libertad  provisional por el cumplimiento de las 2/3 partes de la pena a imponer  y  al  propio  tiempo  dispuso  no conceder la condena de ejecución condicional  que,  en  circunstancias normales, comportaría la privación de la libertad. Si  hubiera  hecho  las cosas en el mismo fallo como es lo de rigor, habría quedado  explicado   porqué  pese  a  la  improcedencia  de  la  condena  de  ejecución  condicional,    el    procesado   sí   tenía   derecho   a   la   libertad  condicional  de  que  trata el  artículo 72 del Código Penal.   

         Pero  ya clarificadas las cosas -y al mismo esclarecimiento habría  llegado  el Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad si hubiera leído  integralmente  el  expediente-,  nada se opone a que este funcionario cumpla con  su  deber, más cuando de lo que se trata es de pronunciarse sobre la extinción  de  la  pena  por  muerte  del procesado (artículo 75, ordinal 1 del C. de P.P.  ).   

          Por  lo  expuesto,  la  CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, -SALA DE CASACION PENAL-,   

RESUELVE  

1.           Atribuir  el  conocimiento del presente  asunto  al  Juzgado  Tercero  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de  Santa  Fe  de  Bogotá,  al  que,  la  SECRETARIA DE LA SALA,  remitirá de  inmediato el expediente; y,   

2.           La misma SECRETARIA, expedirá copia de  la  presente  providencia  y  la hará llegar al Juzgado Regional de Santa Fe de  Bogotá, aquí colisionante para los fines de ley.   

Notifíquese y cúmplase.  

Devuélvase     al     Tribunal    de  origen.   

NILSON PINILLA PINILLA, FERNANDO E. ARBOLEDA  RIPOLL,  RICARDO  CALVETE  RANGEL, CARLOS E. MEJIA ESCOBAR, DIDIMO PAEZ VELANDIA  no  firmo,  EDGAR SAAVEDRA  ROJAS,JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA, JORGE ENRIQUE VALENCIA M.   

CARLOS  A.  GORDILLO  LOMBANA,                                   Secretario   

     

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