STP17355-2019

2019

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

STP17355-2019  

Radicación  No. 108180  

Acta n.° 330  

Bogotá  D.C., diez (10) de diciembre de dos mil diecinueve (2019)  

Decide  la Sala el recurso de impugnación interpuesto por el  Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Villavicencio (Meta)  contra el fallo de tutela proferido por la Sala Penal del Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga el 31 de octubre de  2019,  que  negó por improcedente el amparo constitucional invocado por  Ubaldo  Quintero Garcés contra  el Juzgado  Tercero Penal del Circuito de Barrancabermeja,  por la presunta vulneración de los derechos fundamentales al  debido proceso y petición.  

A  la presente actuación se vinculó de oficio al Juzgado  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad y al Centro de  Servicios Administrativos de los Juzgados de Ejecución de  Acacías, al Juzgado Primero de Ejecución de Penas y  Medidas de Seguridad y al Centro de Servicios de tales dependencias  judiciales, ambos de la ciudad de Villavicencio, y a la Registraduría  Nacional del Estado Civil.  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

Así  fueron sintetizados en el fallo constitucional de primera instancia1:  

Ubaldo Quintero  Garcés refiere que en julio 2 de 2019 solicitó al  Juzgado 3° Penal del Circuito de Barrancabermeja que comunicara o  emitiera orden a la Registraduría Nacional del Estado Civil  para que se permitiera el ejercicio de los derechos y funciones  públicas, debido a que culminó el cumplimiento de la  condena que fuera emitida por dicho despacho y en su disfavor no  existen medidas cautelares.  

Por  lo que además la requirió para que fueran actualizadas  las bases de datos en tal sentido, sin que al día de hoy  hubiese obtenido respuesta alguna, por ello considera que se han  vulnerado sus derechos fundamentales al debido proceso y petición.  

Por ello  depreca su amparo porque conforme a la consulta que elevó a la  Registraduría Nacional del Estado Civil no tiene asignado  lugar de votación para las próximas elecciones pues  allí aparece vigente la pérdida o suspensión de  sus derechos políticos, por ello depreca su amparo y como  consecuencia de ello se ordene a la accionada se emita la  comunicación respectiva a la Registraduría Nacional del  Estado Civil para que se le permita ejercer sus derechos como  ciudadano como quiera que ya culminó el cumplimiento de sus  sentencia, siendo necesario además que se actualicen las bases  de datos en tal sentido.  

EL  FALLO IMPUGNADO    

La  Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bucaramanga, mediante decisión adoptada el 31 de octubre del  año en curso, negó por improcedente el amparo  constitucional por la configuración de carencia actual de  objeto. Sin embargo, requirió al juzgado accionado para que  remitiera i) a este trámite constitucional la constancia de  comunicación que se hiciera del oficio 10618 al accionante y,  ii) con destino al Juzgado Primero de Ejecución de Penas y  Medidas de Seguridad de Villavicencio la solicitud elevada por la  parte actora y los soportes necesarios para adoptar la decisión  de fondo en los términos de Ley, que para el efecto recae en  dicho juez de penas.  

Para  arribar a tal decisión, el juez colegiado constitucional de  primer grado, luego de hacer un recuento procesal de lo acontecido  con posterioridad a la sentencia penal condenatoria impuesta al  accionante en 1994, concluyó que al momento de la  interposición del amparo no se había emitido respuesta  ni impartido trámite alguno a la solicitud elevada el 2 de  julio de 2019, empero, el 24 de octubre del año en curso se  adoptaron los correctivos pertinentes, en la medida que se libró  oficio No. 10618 con destino a la parte actora con explicación  de lo sucedido y la remisión de la petición al  funcionario competente, situación que dio lugar a la figura de  hecho superado.  

No  obstante, indicó el a  quo que dentro del  trámite constitucional no se acreditó la comunicación  de la respuesta reseñada al promotor de la súplica.  

Sumado  a lo anterior, expuso el juez colegiado de primera instancia que  existió un error en el trámite emprendido por la  autoridad judicial accionada, toda vez que la postulación  impetrada por el actor se remitió al juzgado de penas de  Acacías, cuando en la actualidad dicha función de  ejecución penal gravita en el Juzgado Primero de Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Villavicencio.  

LA IMPUGNACIÓN  

Inconforme  con la anterior determinación, el  Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Villavicencio (Meta) la  impugnó con la  finalidad que sea revocado el numeral 2°, pues si bien, la  solicitud de amparo fue negada, el requerimiento del cual es  destinatario equivale a una orden que debe ser cumplida.  

Como  argumentos de la alzada, el opugnador señaló que ese  despacho judicial carece de competencia para emitir algún tipo  de pronunciamiento en relación con la extinción de la  pena del actor, a razón que dicha sanción fue proferida  por un juzgado que no pertenece al Distrito Judicial de  Villavicencio.  

Lo  anterior obedece a que en virtud del artículo 1° del  Acuerdo 54 de 1994, una vez ordenada la libertad condicional del  accionante el 29 de diciembre de 1994, por ese estrado judicial, el  competente para continuar la vigilancia de la condena y emitir  decisión en torno a la extinción de la pena era el  juzgado fallador, para este asunto es el Juzgado  Tercero Penal del Circuito de Barrancabermeja. Ahora,  en caso que dicha autoridad judicial haya omitido proferir la  determinación al respecto, debió haber remitido la  actuación a los jueces que vigilan la pena en el distrito  judicial de Bucaramanga, conforme lo normado en el Acuerdo  PSAA07-3913 de 2007.  

CONSIDERACIONES  DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo previsto en el artículo 32 del Decreto          2591 de 1991, esta Sala es competente para resolver el recurso de          impugnación interpuesto por la parte accionante contra la          decisión proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior          del Distrito Judicial de Bucaramanga.  

            

2. Al          respecto, el problema jurídico que convoca a la Sala consiste          en establecer          si se afectó la garantía fundamental del debido          proceso de la parte actora,          con la respuesta emitida por el juzgado accionado el 24 de octubre          de esta anualidad, al remitir por carecer de competencia la          solicitud elevada el 2 de julio del presente año, tendiente a          que se emita la respectiva comunicación con destino a la          Registraduría Nacional del Estado Civil para efectos de          rehabilitación de sus derechos por cumplimiento de condena          penal, al Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de          Seguridad de Acacías (Meta) y por tanto, debe revocarse el          fallo de primera instancia para en su lugar concederse el amparo          constitucional invocado.  

            

3. El artículo          86 de la Constitución Política establece que toda          persona tiene derecho a promover acción de tutela ante los          jueces con miras a obtener la protección inmediata de sus          derechos constitucionales fundamentales cuando por acción u          omisión le sean vulnerados o amenazados por cualquier          autoridad pública o por particulares en los casos previstos          de manera expresa en la ley, siempre que no exista otro medio de          defensa judicial o, existiendo, cuando la tutela se utilice como          mecanismo transitorio para evitar un perjuicio de carácter          irremediable.  

Para  su procedencia se requiere el cumplimiento de algunos requisitos,  siendo uno de ellos y quizás el primero y más  elemental, la existencia cierta del agravio, lesión o amenaza  a uno o varios derechos fundamentales que demande la inmediata  intervención del juez de tutela en orden a hacerla cesar,  motivo por el cual la solicitud de amparo debe contener un mínimo  de demostración en cuanto a la vulneración que afecta  los derechos que se quieren proteger, pues si no son objeto de ataque  o amenaza carece de sentido hablar de la necesidad de amparo (Cfr.  C.C.S.T-864/1999).  

            

4. Si          bien la parte actora denuncia la vulneración a su derecho          fundamental de petición, deviene necesario para la Sala          distinguir dos situaciones: la          primera se presenta cuando en ejercicio del derecho de petición          se requieren asuntos que están vinculados de manera estricta          a la función judicial, la segunda, cuando ella versa sobre          aspectos de carácter meramente administrativo.  

En el primer  evento, estas solicitudes encuentran sus límites en las reglas  de las formas propias de cada juicio y, por tanto las solicitudes  deben ser examinadas de manera minuciosa, ya que la efectividad de la  petición tendrá un vínculo estrecho con el  debido proceso y el acceso a la administración de justicia.  

En  el segundo caso, los parámetros que deben guiar al trámite,  son los consagrados en las disposiciones de la Ley Estatutaria 1755  de 2015. En sentencia T-920 de 2008, la Corte Constitucional dijo:  

   

“Puede  concluirse que cuando se trate de solicitudes de las partes de un  proceso judicial en el curso, ambas tienen el carácter de  derecho fundamental; pero para distinguir si se hacen en uso del  derecho de petición (artículo 23 C.P.) o en el de  postulación (artículo 29 ibídem), y por tanto,  cuál sería el derecho esencial afectado con su  desatención, es necesario establecer la esencia de la  petición, y a ello se llega por la naturaleza de la respuesta;  donde  se debe identificar si ésta implica decisión judicial  sobre algún asunto relacionado con la litis o con el  procedimiento; pues en este caso, la contestación equivaldría  a un acto expedido en función jurisdiccional, que por tanto,  está reglado para el proceso que debe seguirse en la actuación  y así, el juez, por más que lo invoque el petente, no  está obligado a responder bajo las previsiones normativas del  derecho de petición,  sino que, en acatamiento al debido proceso, deberá dar  prevalencia a las reglas propias del juicio que establecen los  términos, procedimiento y contenido de las actuaciones que  correspondan a la situación, a las cuales deben sujetarse  tanto él como las partes”.  (Negrillas fuera de texto).  

En  ese orden de ideas, sin importar el escenario donde se eleve la  solicitud, jurisdiccional o administrativo, la naturaleza de los  presupuestos que integran el núcleo esencial del derecho  fundamental involucrado serán los mismos, y por ello, la  respuesta que se brinde al respecto debe comportar los siguientes  elementos:  

[…] ii)  Pronta  Resolución. Los  asuntos que, a través de solicitudes respetuosas y dentro del  marco de regulación del artículo 23 de la Constitución,  se ponen en conocimiento de las autoridades públicas o de los  particulares, requieren de una respuesta oportuna, esto es, dentro de  un término razonable, de manera que la dilación en la  respuesta vulnera el derecho fundamental de petición.  

En relación  con la oportunidad de la respuesta, se acude por regla general al  término de 15 días contenido en el artículo 6º  del Código Contencioso Administrativo, sin perjuicio de que  existan reglas especiales para determinadas peticiones. Ahora bien,  si la autoridad no puede dar respuesta de fondo, dentro del término  legal, deberá informar esto al peticionario, explicando los  motivos que le impiden dar respuesta y estableciendo el término  en el cual se realizará la contestación.  

            

iii. Respuesta          de Fondo.          La jurisprudencia constitucional ha sido consistente en señalar          que la respuesta que satisface el núcleo esencial del derecho          de petición es aquélla que resuelve de fondo lo          pedido, en forma clara, precisa y congruente. Así, la          respuesta que se ofrece al peticionario debe consistir en una          decisión que defina de fondo –positiva o negativamente-          lo solicitado.  

La  respuesta que la Administración o el particular ofrezca al  peticionario debe ser (i) clara, esto es, inteligible y contentiva de  argumentos de fácil comprensión; (ii) precisa, de  manera que atienda directamente lo pedido sin reparar en información  impertinente y sin incurrir en fórmulas evasivas o elusivas;  (iii) congruente, de suerte que abarque la materia objeto de la  petición y sea conforme con lo solicitado; y (iv) consecuente  con el trámite que se ha surtido, de manera que, si la  respuesta se produce con motivo de un derecho de petición  elevado dentro de un procedimiento del que conoce la autoridad de la  cual el interesado requiere la información, no basta con  ofrecer una respuesta como si se tratara de una petición  aislada o ex novo, sino que, si resulta relevante, debe darse cuenta  del trámite que se ha surtido y de las razones por las cuales  la petición resulta o no procedente.  

            

iii. Notificación          al Peticionario. Las          autoridades tienen el deber de poner en conocimiento del interesado          la decisión que, con motivo de su solicitud, se ha producido.          Esta Corporación ha establecido, en relación con este          presupuesto, que el ámbito de la respuesta que se brinda          trasciende el escenario de la simple adopción de la decisión          y se proyecta a la necesidad de llevarla al conocimiento del          solicitante.” (CC T – 610 de 2008).  

Lo  anterior, sin olvidar que el contenido del derecho de petición  no involucra el sentido de la respuesta, como quiera que aquel es  diferente de lo pedido. Por lo tanto, el juez constitucional que  analiza la vulneración de la prerrogativa en cita simplemente  debe examinar si hay resolución o no de la solicitud  respetuosamente presentada, pero no puede entrar a determinar el  sentido de una respuesta, pues de hacerlo, estaría  reemplazando a la administración y de contera, desconocería  la discrecionalidad que le es propia al funcionario competente para  resolver de fondo el asunto.  

Al respecto, la  Corte Constitucional, en sentencia CC T-146/12, señaló:  

(…) El  derecho de petición no implica una prerrogativa en virtud de  la cual, el agente que recibe la petición se vea obligado a  definir favorablemente las pretensiones del solicitante, razón  por la cual no se debe entender conculcado este derecho cuando la  autoridad responde oportunamente al peticionario, aunque la respuesta  sea negativa. Esto quiere decir que la resolución a la  petición, “(…) producida y comunicada dentro de  los términos que la ley señala, representa la  satisfacción del derecho de petición, de tal manera que  si la autoridad ha dejado transcurrir los términos  contemplados en la ley sin dar respuesta al peticionario, es forzoso  concluir que vulneró el derecho pues la respuesta tardía,  al igual que la falta de respuesta, quebranta, en perjuicio del  administrado, el mandato constitucional».  

            

5. Análisis          del caso concreto  

                              

1. Como                  precisión inicial, debe advertir la Sala que en el presente                  asunto no se trata de definir la afectación del derecho                  fundamental de petición, al tratarse de una solicitud cuya                  naturaleza surge desde el ejercicio del derecho de postulación,                  siendo éste el                  que tiene cabida dentro de la garantía del debido proceso y,                  por lo tanto, su activación está regulada por las                  normas procesales que determinan la oportunidad de su ejercicio y                  de la respuesta que es dable en cada caso en particular.    

                              

2. Vistas                  así las cosas, en lo atinente al objeto principal que                  concita este pronunciamiento, revisado el acervo probatorio que                  obra en el cartulario, se tiene por probado lo siguiente:    

                                                        

1. Mediante                          sentencia del 4 de febrero de 1994, el Juzgado Séptimo                          Penal del Circuito de Barrancabermeja condenó a Ubaldo                          Quintero Garcés a                          la pena de 36 meses de prisión, a título de autor                          del delito de hurto calificado y agravado y uso de documento                          público falso; a la sanción accesoria de                          interdicción de derechos y funciones públicas por                          igual tiempo que la principal; negó cualquier subrogado                          penal2.                          Determinación que fue confirmada el 21 de abril del mismo                          año por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito                          Judicial de Bucaramanga.              

                                                        

2. Para el 28 de                          julio de 1994, el aquí accionante descontaba la sanción                          privativa de la libertad en la Cárcel del Circuito de                          Barrancabermeja, cuya función de vigilancia recaía                          en el juez fallador, en virtud de lo previsto en el artículo                          15 transitorio del Decreto 2700 de 19913.              

                                                        

3. El                          9 de agosto de 1994, el Director del centro carcelario de                          Barrancabermeja comunicó al Juzgado Séptimo Penal                          del Circuito del mismo ente territorial que Quintero Garcés                          fue trasladado a la colonia penal de oriente Acacías,                          conforme los ordenado en Resolución No. 4809 del 11 de                          julio de la misma anualidad4,                          motivo por el cual, el órgano judicial por auto del 28 de                          noviembre de 1994 ordenó reproducir el proceso penal, que                          fue remitido al Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de                          Seguridad del departamento del Meta por oficio No. 863 del 6 de                          diciembre de ese año5.              

                                                        

4. Por                          proveído del 29 de diciembre de 1994, el juez vigilante de                          la pena concedió la libertad condicional a Ubaldo                          Quintero Garcés6.              

                                                        

5. El                          juzgado ejecutor de Acacías solicitó al funcionario                          judicial fallador «recibir                          presentaciones señores Carlos Molina Lizarazo y Ubaldo                          Quintero Garcés…cada treinta días por 14                          meses»7,                          que en caso del aquí accionante tal obligación                          finalizó el 7 de febrero de 19968.              

                                                        

6. El                          30 de mayo de 1996, el Juzgado Séptimo Penal del Circuito                          de Barrancabermeja dejó constancia que el proceso queda                          pendiente de archivo por no existir pronunciamiento en torno a la                          extinción de la sanción penal respecto de la parte                          actora9.              

                                                        

7. Por                          auto del 25 de febrero de 1997 el despacho judicial en cita                          remitió las diligencias a reparto por haberse cambiado su                          especialidad10,                          competencia que finalmente correspondió al Juzgado                          Tercero Penal del Circuito de Barrancabermeja que                          por oficio No. 551 del 8 de septiembre de 1998 requirió al                          juez vigía de Acacías sobre la extinción de                          la sanción penal de Quintero Garcés11.              

                                                        

8. El                          2 de julio de 2019, el                          ciudadano Ubaldo                          Quintero Garcés                          en efecto elevó petición judicial ante el                          Juzgado                          Tercero Penal del Circuito de Barrancabermeja,                          con la finalidad de                          «…solicitar                          a quien corresponda emanar la orden a la Registraduría                          Nacional del Estado Civil, en la cual manifieste que el suscrito                          se encuentra acto para ejercer sus derechos como ciudadano, por                          haber culminado su condena…a su vez se actualice la base de                          datos debido a que me encuentro inhabilitado para ejercer mis                          derechos.»12.              

                                                        

9. Asimismo, el 24                          de octubre del presente año, el órgano judicial                          accionado emitió respuesta a la solicitud impetrada por la                          parte actora, indicándole que su petición será                          remitida al Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de                          Seguridad de Acacías (Meta), por cuanto, aquel ejerció                          la vigilancia de la condena por haber sido trasladados a la                          colonia penal de ese municipio y, además, dentro de la                          causa penal no obra pronunciamiento alguno respecto de la                          extinción de la sanción penal13.                          Sin embargo, de tal determinación no existe constancia de                          enteramiento al petente.              

                                                        

10. De                          la anterior pieza documental, el Centro de Servicios                          Administrativos de los Juzgados de Ejecución de Penas y                          Medidas de Seguridad de Acacías por oficio No. 10770 del 29                          de octubre del presente año la envió al Juzgado                          Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de                          Villavicencio, toda vez que dicho despacho judicial asumió                          la carga laboral de los procesos de las personas privadas de la                          libertad en los centros carcelarios de esa municipalidad con                          anterioridad al año 200714.              

                              

3. Ante                  ese panorama factual, resulta dable concluir que a fecha actual no                  se ha adoptado la decisión respecto de la extinción                  de la sanción penal de Ubaldo                  Quintero Garcés,                  fase de ejecución punitiva que si bien inició en la                  década de los noventa, en el presente no ha culminado                  jurídicamente.    

                              

4. Vista                  así la situación, si bien es cierto la autoridad                  judicial accionada en su momento dio respuesta a la solicitud                  presentada por la accionante, a criterio de la Sala aquella no                  contiene una respuesta precisa y congruente, con los presupuestos                  fácticos y normativos que rigen la materia respecto de la                  autoridad judicial encargada de declarar la finalización de                  la pena y librar las comunicaciones correspondientes a las                  autoridades pertinentes para efectos de la rehabilitación de                  los derechos restringidos por decisión judicial, por las                  razones que se consignan a continuación.    

                                                        

1. La                          Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,                          respecto de la competencia de los Juzgados de Ejecución de                          Penas cuando el condenado se encuentra en libertad, por                          beneficiarse de un subrogado penal, ha dicho lo siguiente:              

i)  Cuando el sentenciado se halla privado de la libertad, la vigilancia  de la ejecución de la sanción que le haya sido impuesta  corresponderá al Juez de Ejecución de Penas y Medidas  de Seguridad del lugar donde se encuentra ubicado el centro  penitenciario en el que descuenta la misma, al margen de que  confluyan simultáneamente otros fallos condenatorios en su  contra en los que se haya ordenado su cumplimiento intramural o  concedido un subrogado penal, lo cual también aplica si el  condenado está en prisión domiciliaria (CSJ AP  4738-2016).  

ii)  Si  el sentenciado se ha hecho acreedor  de un subrogado penal, o sea, se encuentra en libertad, la vigilancia  del periodo de prueba será del Juez de Ejecución de  Penas y Medidas de Seguridad de la circunscripción territorial  del despacho que profirió el fallo condenatorio  y en el evento de que en esta aún no hayan sido creados dichos  despachos, la competencia recaerá en un funcionario de la  misma categoría y especialidad con sede en la ciudad cabecera  del respectivo Circuito Penitenciario y Carcelario  (CSJ AP 6971-2016), incluido el departamento de Cundinamarca (CSJ AP  6972-2016).  

Desde  esta perspectiva, se afianza la tesis referida con antelación  respecto a que han de ser los funcionarios en cuestión, no los  juzgadores de primera instancia, los convocados a asumir la  vigilancia de la ejecución de la condena. (CSJ AP2426-2019, 18  jun. 2019, rad. 55552)  

            

6. Con          fundamento en la anterior premisa jurídica y los hechos          probados, descritos en párrafos anteriores, en efecto nótese          que la respuesta brindada y el trámite dado por el          Juzgado          Tercero Penal del Circuito de Barrancabermeja          a la solicitud presentada por la accionante, además de          contrariar la posición adoptada por esta Corporación          en sede de Casación Penal, en lo que respecta a la          competencia del juez de ejecución de penas y medidas de          seguridad cuando el condenado se halle en libertad, no incluyó          un análisis profundo y detallado de los supuestos fácticos          y normativos que rigen el tema en comento, por cuanto desconoció          que el hoy accionante se encuentra en libertad desde el 29          de diciembre de 1994, por concesión del subrogado reseñado,          lo que indudablemente varía el factor territorial, por tanto,          resultó errado remitir la postulación bajo el único          argumento que el juez ejecutor de Acacías conoció de          la ejecución de la sentencia penal y, además, que          dicho órgano judicial ya no existe, pues sus funciones fueron          trasladadas al Juzgado Primero de Ejecución de Penas y          Medidas de Seguridad de Villavicencio.  

            

7. Por          consiguiente, ante ese panorama, esta Sala discurre del criterio          jurídico del Tribunal de primera instancia de negar por          improcedente el amparo constitucional por la configuración de          la carencia actual de objeto por hecho superado, toda vez que la          determinación emitida por el órgano accionado carece          de un contenido preciso y congruente respecto de la situación          jurídica de Quintero Garcés y, aunado a ello, tampoco          se demostró que se hubiese materializado el acto de          enteramiento al interesado de lo decidido.  

De ahí que,  la situación considerada por el accionante como vulneradora de  la prerrogativa fundamental al debido proceso, no cesó en el  curso procesal de la acción de tutela, antes bien, aún  es de ocurrencia actual.            

8. En          esas condiciones, al no compartir la Sala la posición asumida          por el fallador de primera instancia,          se revocará el fallo impugnado y en su lugar se tutelará          el derecho al debido proceso en cabeza de Ubaldo          Quintero Garcés.          En consecuencia, se le ordenará al Juzgado          Tercero Penal del Circuito de Barrancabermeja          que dentro de las cuarenta y ocho (48) horas siguientes a la          notificación del presente proveído, proceda          a emitir un pronunciamiento de quien es la autoridad judicial          competente encargada de resolver de fondo, completa y congruente la          petición elevada por la parte activa el día 2 de julio          de 2019, y          remita la actuación procesal que corresponda para efectos de          decidir el objeto de la petición.  

La  anterior determinación deberá ser notificada o puesta  en conocimiento por el medio más eficaz a la parte interesada,  dejando las constancias que acrediten el acto de comunicación,  sin que esto signifique  que la orden aquí dictada imponga el sentido de la  determinación judicial a adoptarse, esto es, la autoridad de  ejecución de penas y medidas de seguridad competente.  

Lo  precedente impone la carga y deber a la accionada de realizar un  proceso analítico y detallado, que incluya una verificación  de los hechos, enunciación del marco jurídico reglante  para la situación, para luego, y una vez confrontados estos  aspectos, se concluya con un trámite pleno que asegure y  respete el núcleo esencial del derecho amparado.  

Por  lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º  REVOCAR la  sentencia de tutela proferida el 31  de octubre de 2019 por  la Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga,  en el sentido de, CONCEDER  el amparo constitucional al derecho fundamental al debido proceso  vulnerado por parte del  Juzgado  Tercero Penal del Circuito de Barrancabermeja,  conforme quedó consignado en la parte considerativa de esta  decisión.  

2º  ORDENAR al  Juzgado  Tercero Penal del Circuito de Barrancabermeja  para que dentro de las cuarenta y ocho (48) horas siguientes a la  notificación de esta providencia, proceda  a emitir un pronunciamiento de quien es la autoridad judicial  competente encargada de resolver de fondo, completa y congruente la  petición elevada por la parte activa el día 2 de julio  de 2019, y  remita la actuación procesal que corresponda para efectos de  decidir el objeto de la petición, debiendo para ello, realizar  un proceso analítico y detallado, que incluya una verificación  de los hechos, enunciación del marco jurídico reglante  para la situación, para luego, y una vez confrontados estos  aspectos, se concluya con un trámite pleno que asegure y  respete el núcleo esencial del derecho amparado.  

La  anterior determinación deberá ser notificada o puesta  en conocimiento por el medio más eficaz a la parte interesada,  dejando las constancias que acrediten el acto de comunicación,  sin que esto signifique  que la orden aquí dictada imponga el sentido de la  determinación judicial a adoptarse, esto es, la autoridad de  ejecución de penas y medidas de seguridad competente.  

3º  NOTIFICAR esta  providencia de conformidad con lo dispuesto en el artículo 30  del Decreto 2591 de 1991.  

4º  REMITIR el proceso a  la Corte Constitucional para su eventual revisión, de  conformidad con lo previsto en el artículo 32 ibídem.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Folios          220 y 221, cuaderno de primera instancia.  

2          Folio          49 a 108, cuaderno de primera instancia.  

3          Jueces          de ejecución de penas. Mientras          el Consejo Superior de la Judicatura crea los cargos de jueces de          ejecución de penas, las atribuciones que este código          les confiere serán ejercidas por el juez que dictó la          sentencia en primera instancia.  

4          Folio          163, expediente de primera instancia.  

5          Folio          148, cuaderno de primera instancia.  

6          Folio          216, expediente.  

7          Folio          160, cuaderno de primera instancia.  

8          Folio          161, ib.  

9          Folio          168 anverso, cuaderno de primera instancia.  

10          Folio          170, expediente.  

11          Folio          199, ibídem.  

12          Folio          4, cuaderno de primera instancia.  

13          Folio          23 y 24, cuaderno de primera instancia.  

14          Folio          206 y 207, cuaderno de primera instancia.  

      

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