13049(23-05-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso Nº 13049  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACIÓN PENAL   

                                                             Magistrado  Ponente:   

                                                              Dr. CARLOS  AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE   

                                                              Aprobado  Acta No. 74   

Bogotá,  D.C.,  veintitrés (23) de mayo de  dos mil uno (2001).   

          VISTOS:   

En  cumplimiento  a  la  decisión de tutela  dictada  por  la  Sección  Segunda,  Subsección  ‘B’,  Sala  de lo Contencioso  Administrativo   del   H.   Consejo  de  Estado,  confirmada  por  la  H.  Corte  Constitucional  el pasado 12 de diciembre, procede esta Sala a proferir el fallo  de  casación  dentro del presente asunto, en relación con la demanda formulada  por     el     defensor    de    GIOVANY    RONDÓN  FERNÁNDEZ, contra la sentencia del Tribunal Nacional  fechada  el  19  de marzo de 1.996 que al confirmar la condenatoria proferida en  primera  instancia  por un Juzgado Regional de esta capital, en contra de aquél  y  de  Silvano  Martín Parra Parra y Rafael Orlando Marín González, en virtud  del  grado  jurisdiccional de consulta, incrementó la sanción de 17 a 36 años  de  prisión,  bajo  la  consideración de que la resolución acusatoria habría  imputado  la  conducta  típica  de  secuestro  extorsivo  de conformidad con lo  normado  en  la  Ley 40 de 1.993 y no acorde con el texto original del artículo  268 del Estatuto Penal.   

          HECHOS Y ACTUACION PROCESAL:   

Estos sucedieron el 30 de diciembre de 1.993,  cuando  el  menor  de  edad  Jaime Andrés Montoya Amaya salía de su residencia  ubicada  en  la  Diagonal  108 No. 53-17 de esta ciudad, se  dirigió a él  GIOVANY  RENDÓN FERNÁNDEZ, quien mentirosamente le hizo saber que un vehículo  de  servicio  público propiedad de su hermano  Alexander había sufrido un  accidente,  razón  por  la cual debía acompañarlo. Abordaron entonces un taxi  que  se  encontraba  parqueado  en  el  lugar, recibiendo la compañía de otros  tres   hombres  algunas  cuadras  adelante, quienes después de intimidar a  Jaime  Andrés con armas de fuego le manifestaron que se encontraba secuestrado,  llevándolo  a  una  vivienda del sur de la ciudad en donde permaneció cautivo,  poniéndose  de  inmediato en contacto con su familia a la que exigieron la suma  de 100 millones de pesos si querían volver a verlo con vida.   

Denunciados  estos  hechos  ante  la  Unidad  Investigativa  de Policía Judicial de esta capital por Alexander Montoya Amaya,  después  de  cumplirse labores de inteligencia por algunos días y aprovechando  la  comunicación  de  los  plagiarios,  logró  establecerse  la ubicación del  abonado  telefónico  empleado  para  la  misma,  capturándose  así  a GIOVANY  RONDÓN  FERNÁNDEZ  cuando  reiteraba las exigencias patrimoniales a la familia  de  la  víctima, quien portaba una pistola Browning calibre 3.80 y un proveedor  para  la misma, el cual condujo a los policiales hasta el inmueble ubicado en la  calle  22A  sur No.10A-34, en donde se produjo el rescate sano y salvo del menor  secuestrado,  realizándose  al propio tiempo la aprehensión de Silvano Martín  Parra Parra y Rafael Orlando Marín González.   

Con  base  en  el  acta  de  allanamiento  y  registro  practicada  en  la  referida  vivienda, los informes de procedimiento,  incautación  de  un  arma y captura de RONDÓN FERNÁNDEZ, Parra Parra y Marín  González,  se  decretó la apertura instructiva, disponiéndose por parte de un  Fiscal  Regional  la vinculación mediante indagatoria de los tres sindicados, a  quienes  un  Fiscal  Regional  adscrito  a  la  Unidad  Especial  de Secuestro y  Extorsión  que  fuera asignado, resolvió su situación jurídica con medida de  aseguramiento  consistente en detención preventiva por los delitos de secuestro  extorsivo  en  concurso  con porte ilegal de armas de fuego de defensa personal,  mediante resolución fechada el 17 de enero de 1.994.    

Una vez escuchados los testimonios del joven  Jaime  Andrés  Montoya  Amaya y de los agentes de la DIJIN que intervinieron en  el  operativo  que  condujo  a su rescate, el 18 de agosto posterior se declaró  cerrada  la  investigación,  siendo  esta  decisión  revocada el 20 de octubre  siguiente  con  miras  a diligenciar la solicitud de terminación anticipada del  proceso  elevada  por  los  implicados,  trámite  que  al  no arrojar positivos  resultados  ameritó  nueva  clausura  instructiva, calificándose el mérito de  las  pruebas  mediante  proveído del 11 de enero de 1.995, con el proferimiento  de  resolución  acusatoria  contra  los  tres  imputados,  por  los  delitos de  secuestro  extorsivo  (artículo  1o. de la Ley 40 de 1.993), agravado en razón  de  ser  la  víctima menor de 18 años y presionarse la entrega o verificación  de  lo  exigido con amenaza de muerte (artículo 3o. num. 1o. y 7o. ibídem), en  concurso  con  el  de  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa personal  (artículo  202  del  Código  Penal,  Modificado  por el art. 1o. del  Decreto   3664   de  1.986),  calificatorio  integralmente  confirmado  por  una  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  Nacional  el  7  de marzo siguiente, al  desatar el recurso de apelación propuesto.   

Abierto  el  juicio  a pruebas acorde con lo  dispuesto  por  el  artículo  42  del  Decreto  2790  de  1.990, se escuchó en  ampliación  de indagatoria a los tres acusados, citándose a continuación para  sentencia,  siendo  proferidos los fallos de primera y segunda instancias en los  términos que se dejaron consignados en precedencia.   

         LA DEMANDA:   

Un  sólo  cargo  presenta  el  defensor  de  GIOVANY  RONDÓN  FERNÁNDEZ  contra  la  sentencia  impugnada, con amparo en la  causal  tercera  del  artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, en tanto  estima  que  al  momento  de desatar el recurso de apelación interpuesto por el  procesado  como  único apelante contra la decisión de primer grado, le agravó  la  pena  aflictiva con evidente desconocimiento del principio prohibitivo de la  reformatio  in pejus estatuído por los artículos 17, 206 y 217 ibídem y 31 de  la  Carta  Política,  vulnerándose  así  el  debido  proceso  conforme  a  lo  dispuesto por el artículo 304.2 del mismo ordenamiento procesal.   

Para demostrar la censura, recuerda cómo la  sanción  privativa de la libertad impuesta en primera instancia fue de 17 años  y  que  no  obstante haber apelado en forma exclusiva el procesado, aduciendo la  procedencia  de la consulta, el Tribunal la incrementó a 36 años de prisión y  multa   de   200   salarios   mínimos   mensuales,  cuando  definitivamente  la  concurrencia  entre  la  impugnación vertical y este grado jurisdiccional no ha  sido  estatuída  en  la  ley.  Entiende  el demandante que, además, este es el  claro  sentido  que  se  deriva  de lo dispuesto por los artículos 206 y 217 en  referencia,  siendo  esta  la  interpretación  que  les fuera dada por la Corte  Constitucional en sentencia del 27 de julio de 1.995.   

En   síntesis,   el  superior  no  podía  pretextando  que el juzgador de primera instancia había violado el principio de  legalidad  de  la pena, o que el fallo impugnado era consultable, agravarle  al  procesado  la  sanción privativa de la libertad, toda vez que se trataba de  un  único  apelante,  máxime  cuando  tanto  el  Ministerio  Público  como la  Fiscalía habrían guardado absoluto silencio sobre el particular.   

Solicita así, casar la sentencia y dictar la  que deba reemplazarla.   

         CONCEPTO  DEL  PROCURADOR  PRIMERO DELEGADO EN LO PENAL:   

Para   el   representante  del  Ministerio  Público,  sin  desconocer  el  criterio  de la Sala de  conformidad con el  cual  en  casos como el presente, esto es, cuando impera la legalidad de la pena  no  hay  lugar  a  predicar  desconocimiento al principio de la no reformatio in  pejus  y   antes  advirtiendo  tener  un  pensamiento contrario a éste, el  reproche  formulado  en  esta  oportunidad  con  sustento  en  la  tesis opuesta  estaría llamado a prosperar.   

Recuerda   que  la  no  agravación  tiene  categoría   de   derecho   fundamental,   según   definición   de   la  Corte  Constitucional  en  fallo  del 25 de julio de 1.995, precisándose en esta misma  decisión   que  el  superior  no  puede  agravar  la  pena,  así  pretexte  su  ilegalidad,  toda  vez  que  en  el  sistema  acusatorio  que nos rige cualquier  inconformidad  al  respecto  debe  ser  puesta  de  presente  por  el Ministerio  Público  o  la  Fiscalía  mediante  la interposición de los recursos. Es que,  además,  “el  principio de la ‘non reformatio’ se aplica sin tener en cuenta el  principio  de  legalidad  cuando los condicionamientos para aplicar éste no los  ha  cumplido  el  Estado:  permitir,  como  aquí  sucede,  que el procesado sea  apelante único”.   

Ahora, en relación con sentencias sometidas  a  consulta,  resulta  claro  para  el  Delegado  que ésta no procede cuando el  procesado  ha  interpuesto apelación. En esta materia, acota, dista su opinión  de  la  jurisprudencia  penal  y  en  cambio  se  muestra  coincidente  con  los  pronunciamientos  que  sobre  esta  materia ha proferido la Corte Constitucional  (sentencias  del  6  de  marzo y 13 de noviembre de 1.997), que reproduce en los  apartes que estima pertinentes.   

En   consecuencia,  concluye,  “cuando  el  procesado   apela   contraresta   la  facultad  del  superior  de  resolver  sin  limitación  y particularmente en peor respecto de sus intereses”, razón por la  cual  solicita se declare la nulidad del fallo impugnado y se dicte el fallo que  deba reemplazarlo.   

         CONSIDERACIONES:   

1.  Si  bien,  como  ya  se anunciara, se ve  avocada  la  Corte a proferir el fallo que en este asunto le impone la decisión  de  tutela  dictada  por  la  Sección  Segunda,  Subsección  ‘B’,  Sala  de lo  Contencioso  Administrativo  del  H.  Consejo de Estado, confirmada por la Corte  Constitucional,  no  obsta ello para advertir la encrucijada frente a la cual se  encuentra  esta  Sala  de  Casación, dada la tendencia desbordante que el nuevo  constitucionalismo  en  materia penal ha propuesto, en una manifiesta expresión  más  del excesivo ámbito que se ha dado a la tutela, como un mecanismo que mas  allá  de propugnar por la protección real de los derechos fundamentales de los  ciudadanos,  ha  servido,  entre  otros  muchos  fines,   para  imponer  no  precisamente  que la actuación de las autoridades públicas y la aplicación de  la  ley  estén  condicionadas por los valores superiores de la Carta Política,  sino  para  introducir un elemento extraño al sistema penal, que ha generado la  más  absoluta  inseguridad  jurídica  a  nivel  de  toda la administración de  justicia,  creando  a  través  de  esa  especial  jurisdicción un sui géneris  paralelismo  frente  a  la  ordinaria, cuyos efectos nocivos permanecen latentes  frente  a  la  firmeza  de  las decisiones judiciales, en el entendido de que el  nuevo  constitucionalismo  así aplicado, abre paso a un aparato de justicia que  va  imponiendo en unos casos criterios de interpretación tan distantes frente a  otros,  que  solamente  podrían  explicarse  a partir de un marcado relativismo  axiológico.   

2.  Hecha  una  tal  precisión  y  para los  efectos  ya  advertidos, tiénese que el defensor  de  GIOVANY RONDÓN  FERNÁNDEZ  propuso  un  único  cargo  sustentado  en  la  tercera  causal  del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  el  cual  divide en dos  argumentos  respaldados  por  el  Delegado  del  Ministerio Público, los que en  concreto  están referidos al hecho de que no obstante existir limitación legal  y  constitucional  (la no reformatio in pejus), el fallador de segunda instancia  incrementó la pena privativa de la libertad del procesado.   

3. Dentro de ese contexto, la Sala resolvió  negativamente  las  pretensiones  casacionales,  destacando  en detalle no sólo  desaciertos  en  el orden a la técnica que rige la extraordinaria impugnación,  lo  que  de  por  sí ameritaba desechar la censura, sino además, reiterando su  consolidada  posición  jurídica en torno a esta materia, de conformidad con la  cual  mediando  el  grado  jurisdiccional  de  consulta la prohibición de la no  reformatio   in   pejus  no  tiene  aplicación  por  ministerio  de  la  propia  ley.   

4.  Sin  embargo  y dado que a través de la  referida  sentencia de tutela se ampara el derecho fundamental al debido proceso  y  en  concreto  el principio de la no Reformatio in Pejus, sobre la base de que  “a  juicio  de  la  Corte,  el  principio de la no reformatio in pejus, no puede  condicionarse  bajo  la  idea  de  que el grado jurisdiccional de la consulta lo  desplaza,  pues  si  bien  es cierto, el legislador cuenta con un amplio espacio  para  regular  el  debido  proceso,  en  el  caso  que nos ocupa, su intención,  conforme  quedó   consagrado   en los artículos 206, 217 y 227 el C.  de  P.P.  transcritos   anteriormente,  fue  la  de  hacer  operante  dicha  garantía,  al  disponer  que  la  consulta  tiene  un  alcance subsidiario”, en  la    medida  en  que  “admitir  que  por el grado de consulta, cuando  concurre  con  la apelación, que es automático y no provocado, pueda favorecer  un  aumento  en  la  condena  del  procesado,  resta  toda eficacia al principio  constitucional,   como  que  comienzan  a  serle  introducidas  excepciones  que  repugnan  con  el  contenido  mismo de dicha garantía”, debe proceder la Sala a  dictar el fallo correspondiente de acuerdo con estas directrices.   

5. Así, debe la Sala, obrando estrictamente  en  obedecimiento  a  los  términos  del  fallo  de tutela en comento, casar la  sentencia,  disponiendo  que, en principio, la sanción privativa de la libertad  sea  aquella  impuesta  en  primera  instancia  al procesado. No obstante y como  quiera  que  también  por efecto del proveído de amparo, a esta fecha habrían  transcurrido  más  de  cinco  años  desde el  momento  en que cobró  firmeza  la resolución acusatoria (7 de marzo de 1.995) y que en dicho término  prescribe  el  delito  de porte ilegal de armas de fuego de defensa personal que  también     le    fuera    imputado    a    RONDON  FERNANDEZ,   corresponde   a   la  Sala  hacer  esta  declaración,  debiendo  por lo tanto ajustar el cuantum punitivo, deduciendo de  la   condena   el   incremento   que   por   este   punible   se  impuso  en  la  sentencia.   

Dado, entonces, que el Juzgado Regional tomó  como  delito  base  el  de  secuestro extorsivo agravado, con una sanción de 15  años  de  prisión,  incrementándola  en razón del porte ilegal de armas en 2  años,  la  Sala reducirá en este monto la misma, quedando por consiguiente, en  definitiva,  la  pena principal de prisión para RONDON FERNANDEZ en quince (15)  años.   

Por  último  y  no obstante que el fallo de  tutela  se  profirió  únicamente  a  favor  de  RONDON FERNANDEZ, quien fue el  único  recurrente  en  casación,  lo  que  en  principio conllevaría a que la  situación  de  los  demás coprocesados, Silvano Martín Parra y Rafael Orlando  Marín  González, permaneciera inmodificable, por virtud del art. 243 del C. de  P.P.,   los   efectos   de   esta   sentencia   de   casación   se   les  hacen  extensivos.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA  en  SALA DE CASACION PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

         RESUELVE:   

1. CASAR la sentencia impugnada.  

2.  DECLARAR  la prescripción de la acción  penal  por  el  delito  de  porte  ilegal  de  armas atribuído a GIOVANY RONDON  FERNANDEZ,  Silvano  Martín Parra y Rafael Orlando Marín González, de acuerdo  con  lo  precisado  en  la  parte  motiva,  disponiéndose  la cesación de todo  procedimiento en su favor y en relación con dicho punible.   

3.  Imponer  a  GIOVANY  RONDON  FERNANDEZ,  Silvano  Martín  Parra  y  Rafael Orlando Marín González la pena principal de  quince  (15)  años  de  prisión,  como  coautores  del  punible  de  secuestro  extorsivo agravado.   

4.  En  todo  lo  demás queda incólume el  fallo impugnado.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  y  cúmplase.   

        CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR   

No hay firma  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                     JORGE ENRIQUE CÓRDOBA POVEDA   

Salvamento  parcial  de  voto                                        Salvamento parcial de voto   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS                    CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE   

Aclaración de voto  

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                   EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN               NILSON PINILLA PINILLA   

                                                                                   No hay firma   

        Teresa Ruiz Núñez   

        Secretaria     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *