AP6522-2016(45715)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

AP6522-2016  

Radicación N° 45715  

(Aprobado Acta Nº 298)  

Bogotá D.C., veinte (20) de septiembre de dos  mil dieciséis   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Corte  sobre el recurso de apelación interpuesto  mediante   apoderado   por   RRGM   -quien  adujo  la  condición  de  víctima-, en contra del auto proferido  el  19  de febrero de 2015 por la Sala Única del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Yopal,  por cuyo medio fue decretada, a solicitud de la Fiscalía,  la    preclusión    de    la    indagación    adelantada    por   prevaricato  por  acción contra CONSTANZA  MESA   CEPEDA  en  su calidad de Juez Segundo Promiscuo  de Familia de la misma ciudad.   

I.   DESCRIPCIÓN   FÁCTICA   OBJETO   DE  INDAGACIÓN   

1.1.  La  madre  de  tres de los cuatro hijos  menores  de  RRGM,  promovió  en  contra  de éste proceso de reajuste de cuota  alimentaria,  el  cual  concluyó mediante sentencia proferida el 20 de abril de  2010  por  la  Juez  Segundo  Promiscuo  de  Familia  de  Yopal,  CONSTANZA MESA  CEPEDA.   

          En  la  precitada providencia, la funcionaria tras considerar que el  demandado  autorizó  la deducción por nómina del 50% de sus primas y salario,  señaló  que en esa misma proporción continuaría el descuento en beneficio de  sus   cuatro   hijos.   No   obstante,  en  la  parte  resolutiva  consignó  lo  siguiente:   

“PRIMERO: FIJAR COMO CUOTA ALIMENTARIA para  los  menores  J  (…),  M  (…) y Y (…) el 38% del  50%   del   sueldo   mensual   y   el   38%  del  50% de las primas que devengue  por todo concepto el demandado. (…).   

“SEGUNDO:  FIJAR  COMO  CUOTA ALIMENTARIA  para  el  menor Johan (…) el 12% del 50%   del  sueldo  mensual  y  el  12%  del  50%  de  las primas que devengue por todo concepto el  demandado.   (…)”.    (Subrayado  fuera  de  texto).   

En vista que el demandado adquirió status de  pensionado,  la  sentencia también dispuso “oficiar  al  tesorero  o  pagador  de  la Oficina o Fondo correspondiente de pensiones”  para  que realice el descuento por nómina con destino  a la cuenta bancaria dispuesta para las asignaciones de alimentos.   

La   entidad  pagadora  en  acatamiento  de  la decisión comenzó a  descontar  por  concepto  de cuotas alimentarias el 50% de los ingresos de RRGM.  Después,  a  petición  de  éste  y de acuerdo con la redacción literal de la  parte  resolutiva  de  la sentencia, aquélla continuó liquidando para el mismo  efecto  sólo  el  25%  y  solicitó  al Juzgado Segundo Promiscuo de Familia de  Yopal  autorización  para  reintegrar  al  pensionado  la  porción que estimó  haberle retenido en exceso inicialmente.   

          Frente  al  anterior requerimiento de la pagadora, la Juez CONSTANZA  MESA  CEPEDA  en  auto  del  14 de octubre de 2011aclaró la sentencia del 20 de  abril  de  2010,  en el sentido de que: (i) la cuota alimentaria cuantificada en  el  párrafo  primero de la parte resolutiva a favor de los menores Y, M y J, es  del  “38%  de  la  totalidad  del  salario,  primas  legales,     extralegales     y     todo     emolumento    que    devengue    el  demandado”  y  (ii)  la  cuota tasada en el párrafo  segundo  a favor de Yohan, es la equivalente al “12%  de  la totalidad del salario, primas legales, extralegales y todo emolumento que  devengue el demandado”.   

1.2  La  denuncia  se centró en que la juez  indiciada  con  la última de las decisiones mencionadas, violó el ordenamiento  jurídico   por   haber   reformado   la   sentencia  extemporáneamente  y  sin  intervención de la parte demandada.   

II. ACTUACIÓN RELEVANTE   

En   consideración   de  la  notitia  críminis la Fiscalía adelantó  indagación    contra   CONSTANZA   MESA   CEPEDA   por  posible    prevaricato    por   acción  y,  concluida  esta fase preprocesal, solicitó la preclusión por  “atipicidad  del  hecho  investigado” en audiencia llevada a cabo el 22 de enero de 2015.   

El  apoderado  de  RRGM  en su intervención  pidió  la  denegación  de  la  solicitud  de  preclusión,  por cuanto: (i) el  artículo  309 del Código de Procedimiento Civil dispone que la sentencia no es  revocable,  ni  modificable por el juez que la profirió y (ii) la decisión del  20  de  abril  de  2010  no  contiene  error aritmético, es decir, fue clara en  señalar  como  cuota  de  alimentos  el  38%  del 50% del ingreso mensual de su  representado. Además la actuación no le fue notificada.   

   

El  Tribunal  Superior  de Yopal decretó la  preclusión el 19 de febrero de 2015.   

Contra ese auto el  apoderado  de  quien  intervino como víctima interpuso  recurso  de apelación, el cual, una vez concedido, el expediente fue remitido a  la Corte Suprema de Justicia para su resolución.   

III. DECISIÓN APELADA  

El  Tribunal  Superior de Yopal precluyó la  indagación   adelantada  contra  CONSTANZA  MESA  CEPEDA  por  prevaricato  por  acción,  por  cuanto  consideró demostrada la causal invocada por la Fiscalía  –atipicidad  del  hecho  investigado-,  toda  vez  que  el  auto  objeto  de la  denuncia    formulada   por   Gil   Moreno   no   es  manifiestamente ilegal.   

En  apoyo  de  esta  última proposición el  a    quo   señaló   lo  siguiente:   

3.1.  Si bien la sentencia no es susceptible  de  ser  revocada  ni  reformada por el juez que la profirió, y su aclaración,  corrección  o  adición  opera  de  oficio  o  a  solicitud de parte dentro del  término  de  ejecutoria; en los casos en los cuales la imprecisión es de orden  matemático  y  lo que debe determinarse obedece a un error por omisión, cambio  o  alteración  de  palabras,  lo procedente es la aplicación del artículo 310  del  Código  de  Procedimiento  Civil, que permite en cualquier tiempo efectuar  mediante  auto  la  correspondiente  corrección, para que la decisión judicial  surta todos sus efectos sin lugar a ningún reparo.   

         

Frente  a  (i)  las peticiones de RRGM en la  entidad  pagadora,  por  las  cuales  logró  que el descuento para alimentos se  aplicara  sólo  en el 25% de sus ingresos y (ii) las consecuentes reclamaciones  de  la  demandante que percibió irrisorio ese pago; la juez indiciada profirió  el  auto del 14 de octubre de 2011 para “corregir el  cambio  de  palabras  que  pudiera  haber  generado al leer desprevenidamente la  parte  resolutiva  de la sentencia, pero sobre todo para que la entidad pagadora  no  tuviera duda alguna sobre el descuento a aplicar en la nómina pensional que  mensualmente    se   debía   afectar   para   pago   de   alimentos.    

En   este  orden  de  ideas,  -continuó   el   a   quo-  la  indiciada  “no   reformó   su   decisión,  ni  la  alteró,  sencillamente  clarificó  cualquier motivo de duda o confusión relacionado con  el  porcentaje  de descuento a aplicar sobre el total devengado por el demandado  para  pagar  la  cuota  de  alimentos  para  los  niños  beneficiarios  de  ese  derecho”.   

Explicó que “al  hablar  del  38% y del 12% del 50% del salario y demás asignaciones, dentro del  contexto  de  la obligación impuesta al padre de los niños en la sentencia, se  refería  al  50%  como  monto  máximo  embargable  o asignable como cuota para  cubrir  alimentos  sobre  el  100%,  es  decir que ese porcentaje máximo era la  totalidad   o   el   ciento   por   ciento   asignable   a   los   cuatro  hijos  alimentantes”.   Por  tanto   la   rectificación   consistió   en  “una  precisión  de  orden  matemático, porque se trataba de concretar y precisar un  error  aritmético  generado  por  alteración  de  las  palabras con que quedó  redactada     la     parte    resolutiva    de    la    sentencia”.   

3.2. De otra parte, puntualizó el Tribunal,  el  demandado  sí  conoció que al interior del proceso de alimentos y después  de  la  sentencia  se  adelantaban  actuaciones  precisamente para responder las  inquietudes  de  la  madre demandante que vio ostensiblemente reducida la mesada  de  sus  tres  hijos,  así  como  los  requerimientos de  la  entidad  pagadora para la devolución de descuentos.   

Esto   lo   evidenció   el   a  quo al advertir que Gil Moreno, además  de  haber propiciado las mencionadas solicitudes, por memorial radicado el 25 de  marzo  de  2011 -obrante a folio 331 del cuaderno del  expediente  contentivo  del  proceso  de familia-pidió  copia  de  la  actuación  surtida, especialmente del oficio mediante el cual el  juzgado  dio  respuesta a la entidad pagadora, en relación con el descuento por  nómina que debía realizar.    

IV. LA APELACIÓN  

El apoderado de RRGM señaló que si bien el  Tribunal  consideró  la  providencia  denunciada  de  prevaricadora  debidamente  ajustada  al artículo 310  del  Código de Procedimiento Civil, no se percató lo indicado en el inciso 2º  de  la  misma  normativa,  el  cual  señala que si la  corrección  se hiciere luego de terminado el proceso, el auto se notificará en  la  forma  indicada  en los numerales 1 y 2 del artículo 320,   lo  cual  no  hizo  la  funcionaria  indiciada,  y  “no  existe un elemento material probatorio ni evidencia que así  lo demuestre, que ella lo haya notificado.   

V.     INTERVENCIÓN    DE    LOS    NO  RECURRENTES   

Sólo   se   pronunció   el  delegado  de  la     Fiscalía,    la  que    indicó   que   la  sustentación  no  es  idónea  para  derruir  el  fallo apelado, pues lo que se  debatió  es  si  el auto proferido el 14 de octubre de 2011 por la indiciada es  manifiestamente ilegal, no si el mismo fue o no notificado.   

VI. CONSIDERACIONES  

6.1. La Sala es competente para resolver este  asunto  de  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 32-3 de la Ley 906 de  2004,  por  tratarse  de  la  apelación  contra  la  decisión  adoptada por un  Tribunal   Superior   de  Distrito  Judicial  en  el  curso  de  una  actuación  penal.   

6.2.  La  Constitución Política radicó la  disposición  del  ejercicio  de  la  acción  penal  en  cabeza de la Fiscalía  General     de     la    Nación    –art.  250-, siendo por tanto el órgano encargado de calificar cuál  es  el  tipo  penal  que  se  adecúa  al  hecho  investigado y consecuentemente  formular  la  acusación,  así  como  establecer  los  asuntos  y  delitos  que  someterá  al  principio  de oportunidad, y determinar cuáles investigaciones o  indagaciones   se   subsumen   en  las  causales  de  preclusión,  entre  otras  actividades.   

El  instituto  de  la  preclusión  de  la  investigación  está consagrado en el artículo 331 de la Ley 906 de 2004 y las  causales      para     su     invocación     en     el     332     ídem, así:    

El   fiscal  solicitará la preclusión en los siguientes casos:   

1.  Imposibilidad de iniciar o continuar el  ejercicio de la acción penal.   

2.  Existencia de una causal que excluya la  responsabilidad, de acuerdo con el Código Penal.   

3.     Inexistencia     del     hecho  investigado.   

4. Atipicidad del  hecho investigado.   

5. Ausencia de intervención del imputado en  el hecho investigado.   

6.   Imposibilidad   de   desvirtuar   la  presunción de inocencia.   

7. Vencimiento del término máximo previsto  en     el     inciso    segundo    del    artículo    294   de   este   código.  –Subrayado fuera de texto-.   

Respecto  de las mismas, esta Corporación ha  señalado1   

:  

1.  De  acuerdo  con  el sistema acusatorio  colombiano  (artículos 250 de la Constitución Política y 200 de la Ley 906 de  2004),  corresponde  a  la  Fiscalía  General  de la Nación el ejercicio de la  acción  penal  y  realizar  la  indagación  e investigación de los hechos que  revistan  las  características  de  una  conducta  punible  que  lleguen  a  su  conocimiento,  siempre  y  cuando  medien  suficientes  motivos y circunstancias  fácticas  que  indiquen la posible existencia de la misma. Despojada, por regla  general   de   funciones   jurisdiccionales,   deberá   solicitar  al  juez  de  conocimiento  la  preclusión de la investigación cuando según lo dispuesto en  la ley no hubiere mérito para acusar.   

         

(…)  

La  preclusión también se debe adoptar en  cualquier  etapa  del trámite una vez comprobada la existencia de cualquiera de  las  causales  de  extinción  de  la acción penal del artículo 77 del Código  Penal,  como  son:  muerte  del  imputado  o  acusado, prescripción, amnistía,  oblación, caducidad de la querella y desistimiento.   

Bajo  este  contexto,  la preclusión de la  investigación  sólo  podrá  ser  decretada  por  el  juez  de  conocimiento a  petición  de  la  Fiscalía de comprobarse alguna de las causales previstas por  el  artículo  332  del Código de Procedimiento Penal de 2004, y en tratándose  de   la   segunda,   a   las   que  se  refiere  el  artículo  32  del  Código  Penal.   

6.3.  Del  tipo  objetivo  de “prevaricato por acción”.   

El   artículo   413  del  Código  Penal,  señala:   

“El   servidor  público  que  profiera  resolución,  dictamen o concepto manifiestamente contrario a la ley, incurrirá  en prisión (…)”.   

El presupuesto fáctico objetivo de la norma  transcrita,  como  se  ve, se encuentra constituido por tres elementos, a saber:  (i)  un  sujeto  activo calificado, es decir, que se trate de servidor público;  (ii)  que el mismo profiera resolución, dictamen o concepto; y (iii) que alguno  de  estos  pronunciamientos  sea manifiestamente contrario a la ley, esto es, no  basta  que  la  providencia  sea  ilegal  -por razón  sustancial  (directa  o  indirecta) o de procedimiento-  sino  que  la  disparidad  del  acto respecto de la comprensión de los textos o  enunciados  contentivos  del  derecho  positivo  llamado  a  imperar  no  admite  justificación  razonable  alguna.  (CSJ  AP  29 Jul.  2015,  Rad.  44131;  AP 9 Sep. 2015, Rad. 44686; SP 16 Dic. 2015, Rad. 44178; AP  20   Ene.   2016,   Rad.   46806;   AP   23   Jul.   2016,   Rad.  47806,  entre  otros).   

Ciertamente  en  torno  a  la  contrariedad  manifiesta  de  una  decisión  con  la  ley,  la  Corte  Suprema de Justicia en  sentencia  proferida  el  13  de  agosto  de  2003,  radicado  193032  consideró:   

Esta     última    expresión,   constituye   un elemento normativo del tipo penal al cual la jurisprudencia  de  la  Corte  se  ha  referido  en  forma amplia para concluir, que para que la  actuación  pueda  ser  considerada como prevaricadora, debe ser “ostensible y  manifiestamente  ilegal,”  es  decir, “violentar  de  manera   inequívoca  el  texto  y  el sentido de la norma”3  ,  dependiendo  siempre  de  su  grado  de  complejidad,  pues  resulta  comprensible  que  del  grado de  dificultad  para  la  interpretación  de  su  sentido  o  para  su  aplicación  dependerá   la   valoración  de  lo  manifiestamente  ilegal,  de  allí  que,  ciertamente,   no   puedan   ser  tenidas  como  prevaricadoras  todas  aquellas  decisiones  que  se  tilden  de  desacertadas  cuando quiera que estén fundadas  “en  un concienzudo examen del material probatorio y en el análisis jurídico  de    las    normas    aplicables    al    caso”4.   

En  similar  sentido se pronunció la Sala en  sentencia  del  23  de  febrero  de 2006, Rad. 239015:   

La  conceptualización  de  la contrariedad  manifiesta  de  la  resolución  con  la  ley  hace  relación  entonces  a  las  decisiones  que sin ninguna reflexión o con ellas ofrecen conclusiones opuestas  a  lo  que  muestran  las  pruebas  o al derecho bajo el cual debe resolverse el  asunto,  de  tal  suerte  que el reconocimiento que se haga resulta arbitrario y  caprichoso  al  provenir  de  una  deliberada  y  mal  intencionada voluntad del  servidor   público   por   contravenir  el  ordenamiento  jurídico.   

En  consecuencia,  no  caben  en  ella  las  simples  diferencias  de  criterios respecto de un determinado punto de derecho,  especialmente  frente  a  materias  que por su enorme complejidad o por su misma  ambigüedad  admiten  diversas  interpretaciones  u  opiniones,  pues  no  puede  ignorarse  que  en  el  universo  jurídico suelen ser comunes las discrepancias  aún  en  temas  que  aparentemente  no  ofrecerían  dificultad  alguna  en  su  resolución.   

Como tampoco la disparidad o controversia en  la  apreciación  de  los  medios  de convicción puede ser erigida en motivo de  contrariedad,   mientras   su  valoración  no  desconozca  de  manera  grave  y  manifiesta  las  reglas  que nutren la sana crítica, pues no debe olvidarse que  la  persuasión  racional,  elemento  esencial  de ella, permite al juzgador una  libertad  relativa en esa labor, contraria e inexistente en un sistema de tarifa  legal.   

Sin embargo, riñen con la libertad relativa  la  apreciación  torcida  y parcializada de los medios probatorios, su falta de  valoración  o  la  omisión  de  los  oportuna  y legalmente incorporados a una  actuación,   en   consideración   a   que   por   su   importancia  probatoria  justificarían  o  acreditarían la decisión en uno u otro sentido a partir del  mérito    suasorio    que    se    les    diera    o    que    hubiera   podido  otorgárseles.   

6.4. Análisis del  caso concreto.   

6.4.1.  El  motivo  de  inconformidad  del  apelante  se centró en que la decisión de preclusión no tuvo en cuenta que la  juez  indiciada  quebrantó  el  inciso  2º  del  artículo  310 del Código de  Procedimiento  Civil,  el  cual  impone  notificar la  decisión  de  corrección aritmética o error por omisión o cambio de palabras  o  alteración  de éstas, cuando es proferida luego de  terminado el proceso.    

6.4.2.  Ciertamente,  como  lo  indicó  el  impugnante,  la  ley  exige  la notificación del proveído por el cual el juez,  ejecutoriada  la  sentencia,  corrige  alguno  de  los  defectos previstos en el  artículo 310 del Código de Procedimiento Civil.   

Textualmente       señala      la  disposición:   

“Toda providencia en que se haya incurrido  en  error  puramente  aritmético,  es  corregible por el juez que la dictó, en  cualquier  tiempo,  de  oficio o a solicitud de parte, mediante auto susceptible  de  los  mismos  recursos  que  procedían contra ella, salvo los de casación y  revisión.   

“Si   la  corrección   se   hiciere   luego   de   terminado   el  proceso,  el  auto  se  notificará  en  la  forma  indicada  en  los  numerales  1.  y  2.  del  artículo  320”.   

“Lo dispuesto en los incisos anteriores se  aplica  a  los casos de error por omisión o cambio de palabras o alteración de  éstas,  siempre  que  estén  contenidas  en  la parte resolutiva o influyan en  ella”.   

En   este  orden  de  ideas,  el  eventual  desconocimiento  de  la  notificación podrá esbozarse ante el juez que emitió  la  decisión,  con el fin de discutir su ejecutoria y procurar la habilitación  de los recursos que contra el mismo haya lugar en el Ordenamiento.   

Sin  embargo,  en  lo  que  interesa  a este  asunto,  esa  discusión resulta irrelevante para derruir la premisa por la cual  el   Tribunal  Superior  de  Yopal  consideró  atípico  el  hecho  investigado  –  consistente en que el  auto  denunciado no es manifiestamente ilegal-, pues la  ausencia  o  no del enteramiento de la decisión de corrección aritmética nada  dice      sobre     si     fue     “proferida”  con  fundamento ajustado al  Derecho,  pues  el deber de  notificarla,  lógicamente,  sólo  puede  tener  lugar  después  de haber sido  emitida.   

Recuérdese  que  para  la  configuración  objetiva   de   la   conducta   de   prevaricato  por  acción,   se   requiere  que  el  servidor  público  “profiera”    (i)  “resolución”,   (ii)  dictamen  o  (iii) concepto manifiestamente ilegal. Es decir, lo que se sanciona  como   delito   en   el   artículo   413  del  Código  Penal  es  el  palpable  desconocimiento  o  quebrantamiento  de  alguno  de  los presupuestos jurídicos  sustanciales  o procesales a los cuales debe sujetarse la creación de alguno de  los  actos  mencionados;  no al de los requisitos para su ejecutoria o eficacia,  entre los cuales se cuenta la notificación.    

En este punto, es preciso llamar la atención  al  recurrente,  en  el sentido de que la actuación penal por prevaricato no es  el  mecanismo idóneo para debatir sus inconformidades procesales en el trámite  civil  de  familia, como tampoco es el medio adecuado para lograr el decaimiento  de providencias que le resulten adversas.   

6.4.3.   En  este  caso,  la  “resolución”  o  decisión señalada  de  prevaricadora  fue  la  proferida  el  14  de  octubre  de  2011 por la juez  CONSTANZA   MESA   CEPEDA,  por  cuyo  medio  corrigió  defectos  -de  la  sentencia  dictada  el  20  de  abril de 2010 en proceso de  reajuste  de  cuota  alimentaria-, relacionados con el  porcentaje   del   ingreso   de  RRGM,  que  sería  aplicado  para  las  cuotas  alimentarias  destinadas a sus cuatro hijos menores de edad, beneficiados con la  providencia.   

El  Tribunal, se reitera, consideró que esa  determinación  no  es  manifiestamente  contraria  a  la  ley,  basada  en  los  siguientes  fundamentos de hecho y de derecho: (i) la sentencia dictada el 20 de  abril  de  2010  por  el Juzgado Promiscuo de Familia de Yopal presentó errores  aritméticos  que  debían ser rectificados para la claridad y efectividad de la  decisión;  (ii)  tales defectos fueron corregidos mediante auto proferido el 14  de  octubre  de  2011 por la funcionaria indiciada; (iii) esta última decisión  tuvo  fundamento  razonable  en  el  artículo  310 del Código de Procedimiento  Civil,   el  cual  faculta  al  funcionario  a  corregir  en  cualquier  tiempo,  oficiosamente  o  a  solicitud  de  parte,  errores -de la naturaleza precitada-  contenidos  en  las  providencias;  por  tanto (iv) la sentencia, diferente a lo  indicado en la denuncia, no fue modificada.    

No  obstante,  la apelación no discute esas  premisas  ni  el  proceso  inferencial  por  el  que,  a  partir  de  ellas,  el  a  quo concluyó demostrada  la  causal  de  preclusión  establecida en el numeral 4º del artículo 332 del  Código  de  Procedimiento  Penal; por tanto quedaron sin cuestionamiento alguno  los   fundamentos   de  la  decisión  impugnada  y,  por  lo  mismo,  permanece  inalterada.   

6.4.4.  Ahora, si lo que quiso manifestar el  opugnador  es  que  la  funcionaria en el auto denunciado de prevaricador debió  ordenar  su notificación, no sobra aclarar que, pese a que su eventual omisión  no  tornaría  ilegal  la decisión, revisado el auto se observa que sí dispuso  esa  diligencia6,  cuyo  trámite,  contrario  a lo que sugiere la sustentación, no  corresponde al juez.    

Consecuencia de lo anterior la decisión que  se  impone  es  la  confirmación  de  la  preclusión decretada por el Tribunal  Superior de Yopal a favor de CONSTANZA MESA CEPEDA.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Confirmar   la  decisión  apelada.   

Comuníquese y cúmplase.  

Contra   este  auto no procede recurso alguno.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1Auto  de  8  de  febrero  de  2008, radicado 28908, reiterado en AP 17 nov. 2010, rad.  35109;  AP  7 de noviembre de 2011, rad. 37613; AP 11 de diciembre de 2012, rad.  42043.   

2  Pronunciamiento  reiterado  en  SP  3 jul. 2013, rad.  40226   

3  Decisión del 24 de junio de 1986.   

4  Providencia del 24 de junio de 1986.   

5  Pronunciamiento  reiterado  por  la  Sala  en SP 28 feb. 2007, rad. 22185; SP 18  jun.  2008, rad. 29382; SP 22 ago. 2008, rad. 29913; SP 3 jun. 2009, rad. 31118;  SP  26 may. 2010, rad. 32363; SP 31 ago. 2012, rad. 35153; SP 10 abr. 2013, rad.  39456;  SP  26  feb.  2014, rad. 42775. SP 21 may. 2014, rad. 42275, entre otras  providencias.   

6  Folio  354  del  cuaderno  original  contentivo  del  proceso   de  reajuste  de  cuota  alimentaria.      

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