AP5726-2016(48474)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado ponente  

AP5726-2016  

Radicación N° 48474.  

Aprobado acta No. 274.  

Bogotá,  D.C., treinta y uno (31) de agosto  de dos mil dieciséis (2016).   

V I S T O S  

Se decide sobre la  admisibilidad   de   la   demanda   de  casación  instaurada  por  el  defensor  del   patrullero  RAMIRO  LÓPEZ,  en  contra  de  la  sentencia   proferida   el   29  de  marzo  de  2016  por     el    Tribunal    Superior    Militar,  que  confirmó    la    que    a    su    vez    había   dictado   el   Juzgado  de  Primera  Instancia  de  la  Policía  Metropolitana  de  Santiago  de  Cali,  en  el  sentido de condenar al  procesado   como   autor   del   delito  de  lesiones  personales.   

A N T E C E D E N T E S  

    

1. Fácticos     

En la sentencia impugnada se describen como  hechos jurídicamente relevantes los siguientes:   

En la ciudad de Santiago de Cali (Valle), el  día  primero  de  mayo  del año 2009 hacia el mediodía, el menor DFRA,  quien  había  participado en las  marchas  en  compañía  de  su  padre  y  su hermana, se desplazaba por el lado  oriental  del  estadio Pascual Guerrero cuando aparecieron varios uniformados en  motos  lo  que  generó  la  reacción  de  varias  personas en contra de lo que  consideraron  actitud  agresiva de los policías, allí fue subido a una moto el  menor  RA  y  llevado a la  estación   el   Lido   en  donde  permaneció  hasta  que   llegó  el  papá  para  recibirlo,  en  estos  hechos  resulta  lesionado  dicho  menor  y  se  acusa a los policías de haberle causado dichas lesiones y  en particular al patrullero RAMIRO LOPEZ.   

    

1. Procesales     

El  18  de  mayo de 2009, el Juzgado 156 de  Instrucción  Penal Militar ordenó la apertura de una indagación preliminar y,  luego,  la  de  una  investigación  formal  en contra de los patrulleros RAMIRO  LÓPEZ,  Jaime  Alberto  Franco  Agudelo,  Lewinton  López  y del agente Duviel  Darío  Tapasco Rentería, quienes fueron vinculados mediante sendas diligencias  de indagatoria.   

El  16  de septiembre de 2014, la Fiscalía  149  Penal  Militar  declaró la clausura de la investigación y el 2 de octubre  siguiente  calificó  el  mérito  del  sumario con resolución de acusación en  contra  de  los  procesados  por el delito de lesiones  personales.   Ante   el   recurso   de   reposición  interpuesto  por  la defensa, se revocó la decisión decretándose cesación de  procedimiento  en  relación  con los patrulleros Jaime Franco Agudelo, Lewinton  López y con el agente Duviel Darío Tapasco Rentería.   

Una  vez ejecutoriado el pliego acusatorio,  el  8  de  mayo  de  2015  tuvo lugar la Corte Marcial y el día 28 de  ese  mismo  mes el Juzgado de Primera  Instancia  de la Policía Metropolitana de Santiago de  Cali  dictó  sentencia  mediante la cual condenó al  patrullero  RAMIRO  LÓPEZ  a  la  pena  principal  de 6 meses de arresto por el  delito     de    lesiones    personales.  Esta  decisión  fue  confirmada  el  29 de marzo de 2016 por el  Tribunal   Superior   Militar   al  resolver  la  apelación  promovida  por  el  defensor.   

El  mismo sujeto procesal interpuso recurso  extraordinario  de  casación,  el  cual  sustentó  oportunamente  mediante  la  presentación de la correspondiente demanda.   

L A   D E M A N D A  

Una  vez identifica los sujetos procesales,  la  sentencia  impugnada  incluyendo  un  resumen  de  su  contenido, los hechos  materia   de   juzgamiento   y   la   actuación,   formula   una   «petición  especial» de admisión del  recurso  en  atención  a  la  necesidad  de  desarrollar  la  jurisprudencia  y  garantizar   los   derechos   fundamentales   que  fueron  vulnerados  con  «la  errada  apreciación  y  análisis  de  la  prueba».  Luego,  afirma  que  la  legitimidad para el recurso deviene de su condición de  defensor  y  que  invoca  la  causal  de  casación  consistente en «el  manifiesto  desconocimiento  de  las  reglas de producción y  apreciación    de    la    prueba    sobre   la   cual   se   ha   fundado   la  sentencia».   

Al    inicio    de   los   «fundamentos  del recurso» advierte que  sus  reparos en torno a la apreciación errónea de la prueba son los mismos que  expresó           al           sustentar  la  apelación    contra    el    fallo    de   primera  instancia,  los cuales habrían originado una condena  existiendo  dudas  sobre  la  responsabilidad  del patrullero que defiende. Así  mismo,   indica   que   María   Cristina   Paz,   Diego   Alfonso  R  Otálvaro,  Fabio Alfonso González y  DFRA  incriminaron  a  los  policías  que usaban los chalecos No 27-0142, 27-0232 y 27-0095, ninguno de los  cuales  correspondía  al  de  RAMIRO  LÓPEZ,  quien  en  la  indagatoria  dijo  identificarse con el No 24-1754.   

Afirma  que  el acusado se encontraba en la  estación  de  policía  de  Junín presentando a otro  retenido  cuando  ocurrían los acontecimientos en la  de      Lido,      lo      cual      constaría en  el  acta  correspondiente,  en la anotación en el libro oficial y en el informe  suscrito  por  el  mayor Oscar Andrés Lamprea Pinzón, documentos éstos que no  habrían  sido  referidos en la sentencia. Seguidamente, propone un ejercicio de  valoración  probatoria  para  determinar  el supuesto  lugar   donde   el  patrullero  habría  causado   las   lesiones   concluyendo:  (i) que era imposible en  los  alrededores  del  estadio  porque los testigos lo habrían reconocido; (ii)  que  en  el  trayecto  hasta  la  estación  de  Lido tampoco era posible porque  el   policía  se  movilizaba  en  una  motocicleta  distinta    a    aquélla    en    que    era   transportada   la   víctima;       y,       (iii)      que      en      la  oficina  de  destino, RAMIRO LÓPEZ  no   pudo   causar  las  lesiones   porque  se  encontraba  en  otra    distante   y,   además, habría sido señalado por el  abogado  -«Dr.     Verutti»-     que presenció los vejámenes.   

Se  muestra  extrañeza  por  la decisión  condenatoria  porque  a RAMIRO LÓPEZ no lo señalaron los testigos de los actos  de  agresión  sino  los  integrantes de la policía que sí fueron incriminados  por  aquéllos,  es  decir, López Lewinton, Tapasco Rentería y Franco Agudelo,  lo   que   significa  que  se  le  dio  más  valor  al  dicho  de  «terceros»  que al de los agredidos,  sin  que  esa  decisión  cuente  con  respaldo  en  las pruebas incorporadas al  proceso.  De  esa  manera,  la  conclusión según la cual el acusado golpeó al  menor  en  la  estación  El Lido es contraevidente, pues la prueba documental y  testimonial           atrás          referenciada          acreditaría  la  presencia  de aquél en otro  lugar.   

Por último, se  reprocha   que   la   prueba   haya   sido        examinada  con  detenimiento  y  que,  por esa  vía,  se  haya  violado  el  principio de  la  resolución  de  la duda a favor del reo. En consecuencia,  solicita  casar  la  sentencia  condenatoria  y,  en  su  lugar,  se  dicte  una  absolutoria.   

CONSIDERACIONES  

I.    De  conformidad  con  lo  previsto  en el artículo 213 del Código de Procedimiento  Penal  de 2000, el cual es aplicable por la remisión  dispuesta   en   el   artículo   372   de  la  Ley  522  de  1999  –Código  Penal  Militar- que rigió  el  proceso; la Corte pasa  a  examinar  la  demanda de casación instaurada      por     el defensor  de  RAMIRO LÓPEZ, patrullero de la Policía Nacional;  con   el   objeto   de  determinar   si   es   admisible   o   no,  lo  cual  dependerá  de    la  legitimidad  del recurrente y del cumplimiento de los  demás    requisitos  exigidos  por  la  ley  procesal,  entre  los que se  destacan     “la  enunciación  de la causal y la formulación del cargo, indicando en forma clara  y   precisa   sus   fundamentos   y   las   normas   que  el  demandante  estime  infringidas”.   

II.  En primer  lugar,    resulta   evidente   que   el  demandante  se encuentra plenamente  legitimado  para  recurrir  en  casación  conforme lo establece el artículo         209        del  C.P.P./2000,   el  cual  coincide  en lo esencial con el artículo 369 del Código Penal Militar, pues se  trata  del  sujeto  procesal  titular de la defensa técnica. Además, le asiste  interés  jurídico  porque  la providencia judicial  impugnada  (sentencia  condenatoria) produce consecuencias notoriamente adversas  al     procesado,  por vía de la imposición de sanciones penales cuya  naturaleza  es  la  de  privar  o  limitar el ejercicio de derechos y libertades  fundamentales.    Por  último,  es de advertir que ya antes, en sede de la apelación propuesta contra  el  fallo  de  primera  instancia, la defensa había expresado los argumentos de  inconformidad    que   ahora   reitera.     

III. En segundo lugar, debe recordarse que,  según  lo  dispone  el  artículo  205,  inciso  1, del C.P.P./2000, el recurso  extraordinario  de  casación  es procedente contra las sentencias proferidas en  segunda  instancia  por  los tribunales superiores de distrito judicial y por el  Tribunal  Penal  Militar,  en  los  procesos  adelantados por delitos que tengan  señalada  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  máximo  exceda  de 8 años.   

En  el  caso  bajo  examen,  si  bien  la  sentencia  fue  proferida  por  el  tribunal  castrense al desatar el recurso de  apelación  interpuesto  por  el  defensor,  también lo es que versó sobre una  conducta  punible  de lesiones personales  que,  según  lo  establece  el  artículo 188 del Código Penal  Militar  de  1999,  apareja  una  pena  máxima  de  arresto  de  18 meses, dato  cuantitativo  éste que incumple el parámetro legal indicado, inclusive el más  atenuado  que  fija  este  último  estatuto  que  es  de  6 años mínimo (art.  368).   

IV.   No   obstante   lo   anterior,  la  legislación  procesal,  tanto  la ordinaria (art. 205, inc. 3) como la especial  de  los  militares  (art.  368,  inc.  3),  prevé  la  admisión discrecional y  excepcional  del recurso de casación dirigido contra una sentencia que, como la  aquí  impugnada,  no  reúne  las condiciones antes enunciadas, siempre que tal  medida  se  considere  necesaria  para  el  desarrollo de la jurisprudencia o la  garantía  de  los  derechos  fundamentales  y  se cumplan los demás requisitos  exigidos.   

Sobre  tal  necesidad,  el  demandante  se  limitó  a  afirmar  que  la valoración errada de la  prueba     vulneró  el  «debido  proceso,  favorabilidad  y  derecho de  defensa», siendo esa una  simple   petición  de  principio   porque   no  demuestra  la  premisa  que  justifica     la  conclusión.  Ahora,  si  es que pretendía utilizar  como   razones   de  la  aseveración  las      mismas      que     desarrollan     sus     críticas,   confunde   los  distintos  planos  de  argumentación  en que uno y otro aspecto se desenvuelven, más aún  cuando  estas  últimas  buscan  demostrar  el  desconocimiento  de        reglas        de       apreciación       probatoria       y       no      la  vulneración,   por   lo   menos   no   de   manera  inmediata, de garantías fundamentales. En  todo  caso,  como  se verá, jamás  acredita el supuesto de hecho de su conclusión.   

V.  Aun  cuando  se  obviara  la  falencia  expuesta,  de  por sí suficiente para inadmitir la demanda, a igual conclusión  se  arriba  si  se  tiene  en  cuenta  que la Corte, de manera oficiosa, tampoco  observa  la  necesidad de estudiar el caso para desarrollar la jurisprudencia ni  para  garantizar los derechos fundamentales. Por si fuera poco, el impugnante no  sustenta   un   cargo  atendible  en  esta  sede  procesal  extraordinaria  como  sucintamente se pasa a explicar.   

El  demandante  indicó  que  acudía a la  causal  de  casación  consistente en «el manifiesto  desconocimiento  de  las reglas de producción y apreciación de la prueba sobre  la  cual  se  ha  fundado la sentencia»,   literalidad   ésta  que  si  bien  corresponde  a la descrita en la Ley 906 de 2004 (art. 181-3) que, en principio,  no  sería  aplicable  a  un  proceso  penal  militar surtido con las reglas del  código  de  1999,  lo  cierto  es  que  alude  inequívocamente a la violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  que  es  una  categoría del instituto de la  casación que trasciende la forma legal de su redacción.   

Esa hipótesis genérica de infracción de  la   ley   sustancial   mediada  por  la  desatención  de  reglas  probatorias,  recuérdese,    puede  concretarse  por  dos  tipos  de  errores:  (i)  de  hecho,  que recaen sobre la  existencia, la identidad  o    la    apreciación    racional   de  los  medios  de conocimiento (falsos juicios de existencia, de  identidad  y  falso  raciocinio),  y  (ii)  de  derecho, que consisten en falsos  juicios  sobre  la  legalidad  o  la  convicción  de  las  pruebas. Son éstos,  entonces,   los  cargos  que  pueden  proponerse  en  desarrollo  de  la  causal  seleccionada.   

Pues bien, ninguno de los errores de hecho  o  de  derecho enunciados,  ni  siquiera  de  manera  nominal, identifica el censor. En lugar de ello, aduce  que  la  sentencia  debió  absolver  a  RAMIRO LÓPEZ al existir dudas sobre su  responsabilidad,  básicamente,  por  cuanto:  (i)  María  Cristina  Paz, Diego  Alfonso   R  Otálvaro,  Fabio    Alfonso   González   y   DFRA,  entre  los  policías  agresores a quienes identificaron por el  número  de  sus  chalecos,  no  señalaron  al acusado; (ii) existen documentos  (una  acta,  una  anotación  en  libro oficial y un  informe  del mayor Oscar Andrés Lamprea Pinzón) que  demuestran  que  aquél  se  encontraba  en  una  estación de policía distinta  (Junín)  a  aquélla  en  que  ocurrió  la  agresión (Lido); (iii) quienes lo  inculpan  son  los  patrulleros  que  señalaron  los  denunciantes  de  ser los  agresores;  y,  (iv)  era  imposible  que  montado en una motocicleta distinta a  aquélla  en  la cual trasladaban a la víctima, el acusado le propinara golpes.   

Es decir, según  la   propia   demanda,  existirían  en  el  proceso  unas  pruebas  que incriminan al patrullero RAMIRO  LÓPEZ   como  el  autor  del  delito  por  el  cual  fue  condenado      (testimonio     de     otros  policías),  y otras que  le  serían  favorables  a su pretensión absolutoria  (las   documentales   antes   referidas   y  el  no  señalamiento     de     su    chaleco    por    los    denunciantes),     por    lo    que,   estimando  más  creíbles  estas  últimas,        concluye,        debió  reconocerse  la  duda  en  favor de aquél. De esa manera,  propone  el  impugnante  simplemente una revaloración probatoria general que se  acomode  a  sus  parcializados  intereses  defensivos, olvidando que la misma es  viable  en casación solo si se acredita la existencia de un error de hecho o de  derecho  en  la  actividad  valorativa  plasmada  en  la sentencia. Como  ya  se  dijo,  ninguno  de tales  vicios  denunció  ni  siquiera  de manera implícita, limitándose a manifestar  las  razones  por las cuales rechaza la apreciación que de las pruebas realizó  el    Tribunal,   a   manera   del   ejercicio   dialéctico   propio   de   las  instancias.       

En      efecto,      véase     que    los    argumentos         de  impugnación  señalados  con  los numerales (i), (iii) y (iv)  constituyen    solo  una  opinión valorativa divergente a la expuesta en  la sentencia que a continuación se trascribe:   

La prueba de cargo está conformada por: El  denunciante   DARO,  la  víctima   DFRA,   los  testigos  FABIO ALFONSO GONZÁLEZ y MARIA CRISTINA PAZ, quienes en sus distintas  entradas   al   proceso   manifiestas   que   fueron   los   policías  los  que  causaron   lesiones  al  menor  DF, señalando unos  números   de   chalecos,   como  lo  narra  el  apelante:  27-0142,  27-0232  y  27-0095.   

Pese a que ninguna de esas personas afirma  haber  visto  los  rostros  o  apellidos  de los policías que atacaron al joven  RA,   sus  dichos  son  contestes  y  coherentes  con  los  testimonios  de  los  policiales  que fueron  vinculados  al  proceso  por estos hechos, pero en sus injuradas hicieron cargos  bajo  juramento  en  contra  del  patrullero  LÓPEZ RAMIRO, donde describen los  momentos  en  que  se  dirigían  hacia  la  Estación  de Policía de Lido y el  patrullero  FRANCO  trasladaba al menor R  y  en  otra  motocicleta  se  movilizaban  el  patrullero LÓPEZ  RAMIRO,  y  éste  estiraba  el  brazo  y  con  el  bastón  de  mando golpea al  retenido,…1   

A más de lo anterior, el demandante falta  al  principio  de  corrección material cuando afirma  que  en  la  sentencia  no se valoraron los  documentos  en que demostrarían que el acusado se encontraba  en  un  lugar  diferente  al de la ocurrencia de los hechos y que, por tanto, no  podía  haber  participado  en  éstos. Esa  aseveración  que,  en principio,  pudiera  configurar  un  falso  juicio  de existencia por omisión, es   falsa   tal  y  como  lo  devela  una  lectura  desprevenida  del  fallo  de  primera  instancia  que,  como  antes se indicó,     fue     ratificado  en su integridad por el Tribunal, por  lo             que            conforman  una   unidad   inescindible.  Obsérvese  la  siguiente  cita en la que, además, queda claro que  los  juzgadores  examinaron en su  integridad  la  tesis  defensiva  en  los siguientes  términos:   

Frente  a estos  dos   relatos   de   lo   ocurrido   –el   de  la   defensa  y  el  de  la  acusación-,  totalmente opuestos entre sí, considera el despacho que existe  prueba   suficiente  para  dar  crédito  a  la  segunda  versión  que  señala  que  el  Patrullero RAMIRO LOPEZ en efecto estuvo en  la  estación  el  Lido  y  fue  el causante de las lesiones en la humanidad del  joven    R.A.;    tal  afirmación  se  sustenta  en  varios  hechos  y  el  primero de ellos es que la  exculpación  del  Patrullero  RAMIRO  LOPEZ  no  encuentra otras pruebas que la  respalden,  y  nada  impide que en realidad hubiera estado en las dos estaciones  pero  es  obvio  no  a  la misma hora, nótese que él menciona que estuvo en la  estación  Junín haciendo el informe con el cual se  le  entraba  al  comandante  de esa estación otro de  los  conducidos  desde el estadio, pero al mirar los registros se observa que la  persona  que  fue conducida a la estación Junín ingresó a las 13:10 según el  libro  de  control  retenidos siendo llevado allí por el Mayor LAMPREA, como el  mismo  lo  relató  en  su  testimonio,  en  tanto que el joven R.A. llegó a la  estación  el Lido también alrededor de las 13:00 cuando se realizaba el relevo  del  turno  tal  como  lo  relata  Patrullero  LUIS  ALEXANDER  NARVAEZ CARDENAS  comandante  de  guardia  de  la  estación  el Lido en testimonio…,  en  igual sentido copia de anotación realizada por Subteniente  MARTINEZ  PORTILLA  VICTOR, y su posterior testimonio, luego entonces si las dos  personas  llegan  aproximadamente  a  las  13:00  horas  a diferentes estaciones  procedentes  del  sector del estadio, LOPEZ RAMIRO no estuvo en los dos sitios a  la  misma  hora,  pero  si  se  puede establecer en donde estuvo inicialmente de  acuerdo  a  los testimonios del Agente DUVIEL DARIO TAPASCO RENTERIA, Patrullero  JAIME  ALBERTO FRANCO AGUDELO y Patrullero LEWINTON LOPEZ, esto es que en efecto  acompañó  el  traslado  del  menor  RA  hasta  la  estación  el  Lido,  pero  allí no se quedó, luego  entonces  resulta  evidente  que él se dirigió a la estación Junín, en donde  estaba  su  comandante  el  Mayor LAMPREA después de este momento para hacer el  informe  con el cual se dejó a la otra persona a disposición del comandante de  estación.2     

Conforme    a    lo    anterior,    es  claro  que  en la demanda  no  se  formula  y  menos  se  sustenta  un  cargo que habilite la sede procesal  extraordinaria.   Por  el  contrario,  en  ella  se  exponen  los  argumentos  de  inconformidad  con  la  apreciación  probatoria contenida en la sentencia, a  partir  del  criterio  personal  del  defensor.  En  consecuencia,  el  escrito es un alegato propio de las  instancias  y  no  la  sustentación de censuras que  puedan     estudiarse     por     el    tribunal    de    casación.    

VI. Conclusión.  En     virtud     de    lo    expuesto,    la    Corte    inadmitirá   la  demanda  presentada  por  el    defensor  del  patrullero RAMIRO LOPEZ,  teniendo  en  cuenta  que (i) la sentencia que impugna no reúne las condiciones  legales  para  ser  pasible  del  recurso de casación; (ii) no se justificó la  necesidad  de  la  admisión discrecional de aquélla  ni  la  Corte  la  observa; y (iii) en todo caso, no  desarrolló un cargo que legitime la sede procesal extraordinaria.   

D E C I S I Ó N  

En  mérito  de  lo expuesto, la    Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala   de   Casación  Penal,   

R E S U E L V E  

Inadmitir  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del patrullero RAMIRO LÓPEZ.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Folio 1195 del cuaderno del Tribunal Superior Militar   

2  Folio 1155 y 1156 ibídem     

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