AP927-2015(44897)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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                                            República de Colombia      

Corte Suprema de Justicia  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MAGISTRADO PONENTE  

AP927-2015  

Radicación nº 44897  

(Aprobado acta nº 77)  

Bogotá. D.C, veinticinco (25) de febrero de  dos mil quince (2015).   

         Decide  la Corte si es admisible la demanda de casación presentada  por     el     defensor     de    JCGHH,  contra  la  sentencia  del  2  de  julio  de  2014  proferida  por  la Sala de Decisión del  Tribunal  Superior de Cali, mediante la cual confirmó la emitida por el Juzgado  12  Penal del Circuito de la misma ciudad, que lo condenó como autor del delito  de acceso carnal abusivo con menor de catorce años.   

HECHOS  

         Así    fueron    narrados    en    la    sentencia    de   segunda  instancia:   

         “De  acuerdo  con  la denuncia, el menor JSGGHB, en el año 2004,  fue   sometido   a   abuso   sexual   por   parte   de   su  padre  JCGHH,    el    cual   consistió   en  penetraciones  anales  con objetos tales como al parecer un palo de un árbol de  navidad,  y una espada plástica pequeña de juguete, evento que al parecer tuvo  ocurrencia  en  varias  ocasiones  cuando lo visitaba en su casa de habitación,  precisando  que  en  dos  ocasiones  el  pequeño  había hecho deposiciones con  sangre.   

“Así  se  refiere  la madre que el 23 de  diciembre  de  2004,  cuando  llegó  su  menor  hijo de visitar a su padre para  compartir  la  navidad  se  quejaba  de ardor y dolor en la colita, la misma que  observó  lacerada,  razón  por  la  cual  lo llevó a la EPS y seguidamente al  Instituto  de  Medicina  Legal,  donde  se  estableció  que presentaba señales  externas     compatibles     con     maniobras     sexuales     de     carácter  crónico.”   

ACTUACION PROCESAL  

         1.-   El  1  de  febrero  de  2005,  la  Fiscalía  39  Seccional de Cali abrió investigación penal contra JCGHH,  por  la  presunta  comisión del  delito   de   acceso   carnal   abusivo  con  menor  de  14  años  (artículo  208 de la Ley 599 de 2000), y  el   7   de   marzo   del   mismo   año,   lo   escuchó   en   diligencia   de  indagatoria.           

2.- El 23 de mayo  de  2008,  la  Fiscalía  le  resolvió  la  situación jurídica, imponiéndole  medida  de  aseguramiento de detención preventiva por la probable comisión del  delito por el cual fue escuchado en diligencia de indagatoria.   

3.-  El  15  de  noviembre   de  2010  la  Fiscalía  acusó  a  JCGHH  por la presunta comisión del delito de acceso carnal  abusivo  con  menor  de  14 años (artículo 208 de la  Ley  599  de 2000), decisión que quedó en firme el 7  de  diciembre  de 2010, fecha en la cual se aceptó el desistimiento del recurso  de apelación interpuesto por la defensa.   

         4.-    El   juicio   le   correspondió  inicialmente  al  Juzgado 17 Penal del Circuito, el cual lo concluyó el Juzgado  12  Penal  de  la misma especialidad el día 26 de abril de 2013, al proferir la  sentencia  mediante la que condenó al procesado a la pena principal de 75 meses  de  prisión como autor del delito por el cual fue acusado, en concurso sucesivo  y homogéneo.   

5.- El 2 de julio  de  2014,  la Sala Penal de Decisión del Tribunal Superior de Cali confirmó la  decisión  que  fue  apelada  por  la  defensa, y la cual dentro de la instancia  legal, el defensor recurre en casación.   

DEMANDA DE CASACIÓN  

         Con   fundamento   en   el   cuerpo   segundo  de  la  causal  primera  de  casación,  formula  tres   cargos  contra  la  sentencia   de   segunda  instancia  (numeral  1  del  artículo 207 de la Ley 600 de 2000).   

           Primer cargo:  Violación indirecta de la ley por error de hecho por  falso juicio de identidad.   

         Luego  de  transcribir la declaración que el niño rindió ante la  Fiscalía  –  en la cual  manifestó  que su padre lo maltrató varias veces con un palo que le metió por  el  ano  – , y lo que dijo  el  Juzgado  de  ella,  concluye  que  pese  a la importancia de dicho medio, el  Tribunal  elaboró  su  decisión  únicamente con base en la entrevista rendida  por  el  menor ante el sicólogo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar,  cercenando  su  contenido  al  no  valorar la declaración jurada que junto a la  entrevista   integra   un   solo   testimonio.   Por   lo   tanto,  –        dice       –     se    produjo    “una  grave  afectación a la valoración integral de esta prueba  testifical,  que  aunada  con  la  versión  entregada al psicólogo adscrito al  ICBF,   otro   alcance   se   habría   reflejado   en   la   sentencia  del  Ad  quem”.    

         En   seguida   se  refiere  a  la  dogmática  del  recurso  en  lo  concerniente  al  error de hecho por falso juico de identidad, y concluye que el  yerro  fue determinante en la conclusión del Tribunal, pues estima que de haber  apreciado  el  testimonio  que  el  menor  entregó  a la Fiscalía –  como  si  lo  hizo  el  Juzgado  de  primera   instancia   –,  conjuntamente  con  la  entrevista  que  el  niño  rindió  ante sicólogos del  Instituto  de  Bienestar  Familiar, habría encontrado profusas contradicciones,  toda  vez que en la entrevista el menor no hizo alusiones a maltratos sexuales y  a  abusos  de  la  magnitud  que  refirió  en  la  declaración rendida ante el  investigador,  generando  una  total  incertidumbre que no se reconoció a favor  del procesado.   

         De  ese  modo,  sostiene,  se  dejaron  de  aplicar  las normas que  definen  el  principio  de  in  dubio  pro  reo,  cuya  vigencia pide a la Corte  reconocer.   

         Segundo      cargo      subsidiario:         Violación  indirecta de la ley por error de hecho por falso juicio  de identidad.   

En  orden  a sustentar el cargo, transcribe  apartes  de  la entrevista del menor ante sicólogos del Instituto Colombiano de  Bienestar  Familiar,  destacando  que  al  ser  interrogado  acerca  del posible  maltrato  sexual,  el  niño  respondió  que no le había sucedido nada, que si  acaso  alguna  vez  su  padre le había “pegado unos  correazos”,  pero sin abusar de él y que la única  persona  que tocó su cuerpo fue el urólogo en una cita médica, por lo cual el  afecto  hacia  su  padre  se  mantiene, pues “fue mi  papá   y   siempre   seguirá   siéndolo   aunque   no  lo  vea”.   

         Luego  se  refiere  a lo que el Tribunal expresó en la decisión y  reproduce  apartes  del  interrogatorio  del menor destacados en la sentencia de  segunda  instancia,  y en especial segmentos en donde luego de negar que hubiese  sido abusado, reconoce que si lo fue en los siguientes términos:   

         Pregunta:        ¿S…, G… te hizo algo?   

         Contestó:   Si.   

         Pregunta:  Qué te hizo?   

         Contestó:   Lo que dije en la Fiscalía   

         Pregunta:  Qué te hizo?   

         Contestó.    Lo  de  la  espada  y lo del palo que me lo  metió por la colita.   

         Pregunta:   Cuántas veces?   

         Contestó:   Una vez, dos veces, 4 o 5 o 6, no me acuerdo, eso  fue varias veces.   

         De  lo  expuesto  concluye  que  el  Tribunal  mutiló  la  prueba,  incorporando  únicamente  las respuestas que se acomodaban a su argumentación,  dejando  de  lado  aquello que evidenciaba la inexistencia de la conducta. En su  criterio,  el  error  en  que  incurrió  el  Tribunal al apreciar apartes de la  prueba  y  no el todo es trascendente, pues de haber apreciado íntegramente ese  medio  habría  tenido  que  optar  por  la  duda  en  favor de su representado.   

         Tercer  cargo  subsidiario: Violación  indirecta  de  la  ley  por  error  de  hecho por falso  raciocinio, que condujo a la aplicación indebida del  artículo  208 de la Ley 599 de 2000 y a la falta de aplicación del artículo 7  de la Ley 600 de 2000.   

         En  orden  a  indicar  el  error,  el  demandante  se refiere a los  conceptos  médicos practicados por médicos del Seguro Social y por expertos de  Medicina  Legal,  en los cuales se concluyó, sobre todo en la aclaración del 6  de  noviembre  de  2007,  que  los  trazos  de violencia sexual correspondían a  maniobras  sexuales  de  carácter  crónico, conclusión de la cual el Tribunal  infirió  que  los conceptos se complementaban, pese a que en el primer dictamen  no se hicieron las precisiones que refiere el segundo examen.   

         Según   el   censor,  al  apreciar  la  aclaración  del  dictamen  pericial,  el  Tribunal incurrió en una profusa contradicción al desatender el  tenor  literal  del  concepto  y  las consideraciones plasmadas en los numerales  primero  y segundo del experticio. Advierte que en el primero se mencionaron las  diferencias  entre  el eritema al cual hizo alusión el médico el Seguro Social  en  su concepto del 5 de enero y la lesión tipo fisura que encontró el médico  legista  en  la  evaluación  del 14 de enero, por lo cual, en la aclaración se  indicó  que  se  trata  de  dos  conceptos  distintos,  dado que las fisuras se  determinan  como lesiones a nivel anal que se observan con posterioridad al 8 de  enero de 2005.     

         Con  base  en  ello sostiene que si las lesiones compatibles con un  abuso  sexual  se  constataron con posterioridad al 8 de enero de 2005, el autor  no  pudo  ser el procesado, toda vez que la última visita a su hijo ocurrió el  23  de  diciembre  del  año  anterior,  lo cual significa que el autor de dicho  comportamiento fue otra persona y no el sindicado.   

         Por  lo  mismo, el Tribunal ha debido reconocer la duda a favor del  sindicado  y  aplicar  el  principio de in dubio pro reo, en lugar de aplicar el  artículo  208  de  la  Ley 599 de 2000.            

         Solicita,  en  consecuencia,  casar  la  sentencia,  bien  sea  con  fundamento  en  los cargos formulados por infracción indirecta de la ley debido  a  errores  por  falso  juicio  de  identidad  o  por  el  subsidiario  de falso  raciocinio.   

         No Recurrentes.   

         La  apoderada  de la parte civil solita que se inadmita la demanda.  Considera  que  los cargos son confusos, reiterativos infundados, por lo cual no  se  denuncia errores trascendentes, sino apreciaciones que de la prueba hicieron  las instancias.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Primero.   La  casación,  según  lo  tiene  establecido la Sala, es un recurso extraordinario  que  procede  contra  las sentencias de segunda instancia proferidas en procesos  adelantados  por delitos sancionados con pena de prisión cuyo máximo excede de  ocho  años,  aun cuando la sanción impuesta haya sido una medida de seguridad,  e  incluso  por  conductas  punibles  que  tienen  asignada una pena inferior, a  condición  de  que  el recurso propicie el desarrollo de la jurisprudencia o la  defensa  de garantías fundamentales (artículo 205 de  la Ley 600 de 2000).   

         Segundo.  Por  la  pena asignada para el  delito     por     el     cual     se     procede1,   según  lo  establece  el  artículo  205  de  la  Ley  600  de  2000,  se  requería  cumplir formalidades  adicionales  a  las que se exigen para la demanda normal, de manera que el actor  estaba  en el deber, tratándose de la procedencia de la casación discrecional,  de  persuadir  a  la  Corte  acerca de (i)  la  necesidad  de  asumir  su  estudio  en orden a desarrollar la  jurisprudencia   sobre   un   específico   tema   de  derecho,  o  (ii)  preservar  derechos  y  garantías  fundamentales comprometidas con la actuación.   

         En  ese orden, de acuerdo con la primera alternativa, si  lo perseguido es un pronunciamiento con criterio de autoridad en  relación  con  determinado  punto  jurídico    que   por   oscuro   merezca   ser   clarificado,   resulta  indispensable   que  ello  se  diga  en  el  escrito  respectivo.   Debe   indicarse,   igualmente,   si   lo   que   se  pide  es  la  unificación  de  posiciones  encontradas  sobre  el  particular,  la actualización de la doctrina hasta el  momento   imperante   o   el   pronunciamiento  sobre  un  tema  aún         no         desarrollado.     También    ha    de  señalarse  de  qué manera  la  decisión  demandada  de la Corte presta el doble  servicio  de  solucionar  adecuadamente  el  caso  y  servir de guía como criterio auxiliar de la actividad judicial.   

         Por   supuesto   que   además  de  ello,  el  censor debe cumplir con  los  requisitos establecidos en el artículo 212 de la  ley  600 de 2000, entre los que se incluye la necesidad de enunciar el motivo de  casación    en    que  se  apoya  la demanda, e indicar clara y precisamente  los   fundamentos   fácticos   y  jurídicos   del   cargo  o  cargos  que  se  formulen,         los         cuales         inexorablemente        deben  guardar  coherencia  con  las  razones  en  que  se  funda  la  solicitud   de   admisión   de  la  vía discrecional.   

         En  ese  orden,  es   evidente   que   el  demandante     incumplió     con     la     carga  adicional  que el impone el  artículo 205 de la Ley 600 de 2000, de manera que el  proceso  de  argumentación carece de la indispensable  articulación  entre  la  causal,  los  cargos  formulados  y  la  necesidad de  desarrollar   jurisprudencialmente  los  temas  propuestos.  Esa  injustificable  omisión    conlleva    a    que    la   misma   se  inadmita    por   no   ofrecer   una   hilvanada    sustentación   de  los  cargos     propuestos    en    relación    con    las   finalidades   de   la  casación discrecional.   

         Tercero.  Pero   los  defectos  en  la  confección     de    la    demanda    no    terminan   allí.   En   el  primer  cargo  denuncia  un  error  de  hecho  por  falso  juicio  de identidad  por  haber  ignorado  el  testimonio     judicial    del    niño,   con  lo  cual  a  su  juicio,  el  Tribunal  sustentó        su       decisión   en  la  entrevista  que  el  infante entregó  a  funcionarios  del Instituto de Bienestar Familiar, siendo que  una  y  otra,  en  un  sistema  que  se apoya en el sistema de permanencia de la  prueba,  constituyen una sola declaración.   

        Pues  bien,  aparta    del    discutible    interés  en  el  tema,  al  cual  luego la Sala se referirá,         de        verificarse        la   omisión  denunciada,    en    orden   a   acreditar   la  trascendencia        del        error,        le        correspondía     al     demandante   señalar   lo   que  dice   la  totalidad  del medio, y no  solo  apartes del mismo,  con  el  fin de demostrar  mediante      una  apreciación               sistemática   de  las  pruebas,  incluyendo lo  que echa  de   menos,   cómo  de  haberse  valorado  en la  forma     que    se    propone,    la    decisión  habría                 sustancialmente      diversa        a        la        que        el        Tribunal     profirió.        En        ese        sentido        la        elaboración    se    queda    a    medio   camino,   pues   el   demandante,   al   no   realizar   la  apreciación     en  conjunto   de  los  medios  de  prueba,   no  logra  desacreditar  la  compatibilidad  que  el  Tribunal  encontró  entre  el  abuso  sexual  crónico  que  fue constatado mediante los     exámenes    médicos legales y le versión  del  menor,  que  encontró, en ese  contexto, coherente y admisible.   

        Además,   si   el   menor   en   la  declaración     judicial    aseveró    que   su   padre   lo   maltrató  sexualmente,  y  en  la  entrevista  dijo  lo mismo,  cuál    sería   la  trascendencia     de    no    apreciar   pruebas  que  en  contenido  y  alcance  expresan lo mismo,  y  cuál el interés para  reivindicar   en   favor  del  procesado  que  se  tenga  en  cuenta  aquella  en  la  cual  el  menor  lo  compromete  de  manera directa y reafirma lo dicho en  la  entrevista ante funcionarios del Bienestar Familiar que lo entrevistaron con  fines similares.     

       Para  culminar,  la  unidad  inescindible  entre las sentencias de  primer   y   segundo   grado,  aspecto  al     cual    tangencialmente    se  alude  en  la  demanda,  al  aceptar  que  el  testimonio del menor que  rindió ante el fiscal fue apreciado por el Juzgado,  lo    lleva    a   omitir   que   en   el  recurso  contra  dicha decisión le  solicitó          al          Tribunal  que  se  pronunciara  acerca  del  mérito  de  la  entrevista  del menor, con lo  cual el cargo       propuesto      queda  en  entredicho,  al constatarse  que el testimonio como unidad si fue analizado en las instancias.   

       En  esa  medida,  el cargo no se puede afrontar, por fuera de que,  como   se   indicó,  la  propuesta  carece  de  los  contenidos   que   exige   la  casación discrecional.   

       El     segundo    cargo     por     infracción  indirecta  por falso juicio de identidad es un apéndice  del  primero  y  no  propiamente un cargo autónomo  ya  que  recae sobre el mismo medio de prueba: la entrevista  practicada  al  niño, en  la   cual   aparte   de   reconocer   que  fue  abusado  sexualmente    por    su   padre,   “tal como lo dijo en la Fiscalía”,            según    la   expresión  empleada por el infante,           también    en  principio   se   rehusó  a     admitir     dicha     situación,  aspecto  que        el  juzgador   consideró  explicable por los trazos  de  afecto hacia su progenitor y por las secuelas que causa dicho comportamiento  en una persona que es objeto de tal conducta.   

       En      ese     margen,  el  actor  insiste  en  parcelar  la prueba y sus conclusiones para tomar apartes de ella y  no         el        todo,        cuestión  que                   precisamente       censura  a  las  instancias, y en tal virtud no contextualiza la  entrevista    con    los   restantes   medios  de  prueba,  de manera que por  esa     razón    su  afirmación     se  convierte     en    un    argumento    indefinido  según   el   cual   la   verdad  está  en  los  apartes de la entrevista en  los  cuales  el  menor es relativamente indiferente frente a la conducta y no en  los      que      compromete      a      su      padre,     que     fueron           exactamente    los   que      el      Tribunal   estimó  que  de  mejor  manera se  articulaban  sistemáticamente con los  signos  de  abuso  sexual  que  el  médico legista  constató.   

       Eso    demuestra    que  aunque  se  orienta  por  la  causal  primera,  cuerpo segundo de casación, para denunciar  violación  indirecta  de  disposiciones  de derecho  sustancial  originadas en  un     presunto    error    de    hecho  por falso juicio de identidad en la  apreciación  de las pruebas, pierde de vista que el  objeto y fin de la causal  aludida    es    la  demostración    de    la    violación  de  la  ley  por  el  fallo, no terciar en discrepancias de las  partes  con  el  juzgador  de  segunda instancia, tan  sólo    porque   el  Tribunal  no   comparte   los  planteamientos  de  aquellas.   

       En     consecuencia,    por  las razones anteriores, los cargos  examinados        no        pueden             admitirse     a    trámite.   

       Cuarto.  El enunciado y desarrollo  del     tercer     cargo     no     son     menos  defectuosos. En efecto: al  sustentar  el cargo por infracción indirecta de la ley por error de raciocinio,  incurre  en  los  mismos  defectos,  pues  obstinadamente  insiste  en referirse  parcialmente  a  los  medios  de  prueba  sin  consideración  a  lo  que  ellos  integralmente enseñan.   

        Al   parecer,   aun  cuando  no  lo  menciona,  parecería  que  el  demandante,  al  denunciar  la incorrección en la apreciación de los conceptos  médico  legales,  se  apoya en una infracción a las reglas de la lógica, pues  según  advierte,  si  en la aclaración del dictamen pericial se afirmó que el  día  5  de  enero  de  2005 el niño presentaba eritemas o cambios agudos en la  piel  del  ano, y sólo el 15 del mismo mes y año se constató la existencia de  fisuras  compatibles  con  abuso sexual, entonces, en su opinión, estas no pudo  causarlas  su  padre,  con quien sostuvo su último encuentro el 23 de diciembre  del año anterior.   

        Empero,  además  de  que no concreta cuáles principios de la sana  crítica  que  el  Tribunal  desatendió  al  apreciar  los medios de prueba, no  advirtió  que  el legista también concluyó que este tipo de cambios crónicos  no  se manifiestan en un tiempo de evolución reciente, por lo cual precisó que  era  perfectamente válido que ese tipo de abusos se presentaran desde antes del  5  de  enero  de 2005, fecha en la cual el niño fue evaluado por el Médico del  Seguro   Social   (fs.  265  cuaderno  2),  de  tal  modo  que  la  infracción  a los principios de la sana  crítica  carece  de  la  seriedad  que  en  principio parecería denotar, al no  ofrecer  una  información  completa y exacta de las premisas y conclusiones del  perito.   

        En  todo ello, no se puede olvidar que cuando se trata de denunciar  la  infracción  indirecta  de la ley por errores de hecho por falso raciocinio,  se  debe partir de la premisa de que el juzgador fue fiel a la expresión de los  medios  de  prueba  y que el yerro radica en el desconocimiento de las reglas de  la  sana  crítica  al  apreciarlos,  sea  porque  no  atendió las reglas de la  experiencia,  los  postulados de la lógica, o las leyes de la ciencia, cometido  que  no se logra cuando se ofrece una visión sesgada de lo que la prueba indica  y no se ofrece una exposición exacta de lo que dice y expresa.   

Así   las   cosas,   la   ausencia   de  sustentación  en  cuanto  a  los  fines  de  la  casación  discrecional  y  su  inexcusable  relación con los cargos propuestos, y los insuperables defectos de  técnica  y  argumentación  de  los  mismos,  conducen  a  la inadmisión de la  demanda.  De otra parte, no se observa con ocasión del fallo impugnado o dentro  de  la  actuación  violación  de  derechos o garantías que la Sala este en el  deber de preservar de oficio.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la  demanda   de   casación   presentada   en  nombre  del  procesado  JCGH   contra   el   fallo  de  segunda  instancia indicado en esta decisión.   

Contra esta decisión no proceden recursos.  En firme vuélvase al Tribunal de origen   

Notifíquese y Cúmplase  

JOSE LUIS BARCELO CAMACHO  

JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO       FERNÁNDEZ CARLIER   

MARÍA  DEL  ROSARIO        GONZÁLEZ       MUÑOZ   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA    SALAZAR   CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia  Yolanda  Nova  García   

Secretaria  

    

1 Para  la  época  de  los  hechos,  el  delito  de  acceso carnal abusivo con menor de  catorce  años,  era  sancionado  con pena de prisión de entre cuatro (4) y (8)  años de prisión.     

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