AP3835-2015(46288)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

AP3835-2015  

Radicación Nº 46288  

Aprobado mediante Acta No. 234  

          Bogotá,   D.   C.,   ocho   (8)   de   julio   de  dos  mil  quince  (2015).   

ASUNTO  

La  Sala  se  pronuncia sobre las apelaciones  interpuestas  por la Fiscalía y la víctima contra el auto de junio 16 último,  por  medio  del  cual  una  Sala  de  Decisión  Penal  del Tribunal Superior de  Valledupar  se  negó  a  decretar  la  conexidad  de dos investigaciones que se  siguen  separadamente  contra  IVÁN  JAVIER  RODRÍGUEZ BOLAÑO, por la posible  comisión  de  los  delitos  de  prevaricato  por acción agravado y concusión,  respectivamente.   

HECHOS  

De acuerdo con el escrito de acusación, IVÁN  JAVIER  RODRÍGUEZ  BOLAÑO,  en  condición  de  Fiscal  3°  Especializado  de  Valledupar,  tramitó  la  investigación  seguida contra Yancy Bueno Contreras,  para  entonces  alcaldesa  de  Becerril,  Cesar,  por  la supuesta comisión del  delito de concierto para delinquir agravado.   

En  desarrollo  de  esa actuación y luego de  recaudar  algunos  elementos  de  prueba, el funcionario resolvió la situación  jurídica  de la indiciada mediante resolución de abril 3 de 2009, por medio de  la cual le impuso medida de aseguramiento de detención preventiva.   

Esa  decisión  fue revocada por la Fiscalía  1°  Delegada  ante  el  Tribunal  en providencia de 18 de junio de 2009, que al  resolver  la  apelación  interpuesta  por  la defensa consideró que no estaban  satisfechos  los  requisitos  legales  para  afectar  a  Bueno Contreras con una  medida de esa naturaleza.   

Devuelto el expediente al despacho de primera  instancia,   RODRÍGUEZ   BOLAÑO   acopió   algunos  medios  cognoscitivos  de  naturaleza  testimonial y documental, con fundamento en los cuales, a través de  resolución  de  16  de  julio  de  2009, resolvió nuevamente imponer medida de  aseguramiento privativa de la libertad en contra de la sindicada.   

Esta  última determinación, en criterio de  la  Fiscalía, contrarió manifiestamente lo previsto en los artículos 356, 232  y   238   de  la  Ley  600  de  2000,  pues  se  soportó  en  una  apreciación  maliciosamente sesgada de la prueba recaudada hasta entonces.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

          1.  En audiencia preliminar celebrada el 27  de  enero de 2015 ante el Juzgado 2° Penal Municipal con Función de Control de  Garantías  de  Valledupar,  la  Fiscalía  le formuló imputación a RODRÍGUEZ  BOLAÑO  como  autor del delito de prevaricato por acción agravado, definido en  los artículos 413 y 415 de la Ley 599 de 2000.   

          2.  El  24  de marzo de la misma anualidad  fue  radicado  ante la Sala Penal del Tribunal Superior de Valledupar el escrito  en  el  que la Fiscalía reiteró la imputación fáctica y jurídica presentada  contra el procesado.   

          3.   La   audiencia   prevista   para  la  formulación  de  la acusación, luego de varios aplazamientos, fue instalada el  16 de junio de 2015.   

          En  esa  oportunidad,  el Delegado pidió del Tribunal el decreto de  la  conexidad  de la presente investigación y la que se sigue contra RODRÍGUEZ  BOLAÑO  ante  esa  misma  Corporación –  no indicó el número de radicación – por el delito de concusión  (récord 43:00 y siguientes).   

          Explicó  que  el  acá  incriminado  es también investigado porque  luego  de  proferir  la  resolución de 3 de abril de 2009, por medio de la cual  afectó  por  primera  vez  a  Bueno  Contreras  con medida de aseguramiento, le  pidió  a  ésta  la  suma de $250.000.000 para proferir decisiones favorables a  sus intereses en dicha actuación.   

          Adujo  que  esa  segunda  indagación,  vinculada  con  la  conducta  punible  de  concusión,  se  adelanta  en  trámite  separado  y  se  encuentra  actualmente   en   etapa   de   juicio  oral,  concretamente,  en  práctica  de  pruebas.   

          Señaló  que  están  satisfechas  las causales de conexidad de que  tratan  los  numerales  3°  y 4° del artículo 51 de la Ley 906 de 2004.    

          La  primera,  porque  el  delito  de  prevaricato,  que  se  habría  perfeccionado  con  la  emisión  de  la resolución de 16 de julio de 2009, fue  cometido  por RODRÍGUEZ BOLAÑO con el propósito de asegurar la impunidad ante  una  posible  investigación  por  la conducta concusionaria, como quiera que al  imponer  nuevamente  medida  de  aseguramiento  contra  Bueno  Contreras podría  demostrar      «la     verticalidad     de     su  proceder».   

          En  relación  con  la  segunda,  porque es evidente que el material  probatorio  es  común,  en  buena  medida,  a  los  dos  procesos,  máxime que  «el   análisis  en  contexto  de  los  dos  delitos  facilitará  a  la  Sala  entender  que  la  conducta  prevaricadora fue la más  grosera  exhibición  de  un  acto  de  poder  ante  el  fracaso  de  la  ilegal  pretensión».   

          De  acuerdo  con  lo  expuesto,  pidió  que se decrete la conexidad  reclamada  y,  en  consecuencia,  que  se  suspenda el juicio correspondiente al  reato  de  concusión, hasta tanto la presente actuación llegue a igual estadio  procesal.   

DECISIÓN IMPUGNADA  

         

          El  Tribunal  no  accedió a la solicitud impetrada por la Fiscalía  (a partir del récord 1:00:00).   

          Consideró  que  no  es  viable  decretar  la  conexidad  de las dos  investigaciones  seguidas contra RODRÍGUEZ BOLAÑO, pues en razón de que una y  otra  se  encuentra  en  etapas diversas, ello resultaría en una afectación de  sus  derechos  y garantías fundamentales y, en todo caso, de conformidad con el  artículo  50 de la Ley 906 de 2004, «la ruptura de la  unidad procesal no genera nulidad».   

          Agregó  que el juicio que se adelanta por el reato de concusión se  ha   visto   repetidamente   dilatado   por  las  dificultades  para  lograr  la  concurrencia   de  los  testigos,  de  modo  que  suspender  la  vista  pública  implicaría  una  violación  inadmisible  del  principio  de inmediación de la  prueba.   

          Estimó  que la configuración del delito de prevaricato por acción  no  requiere  la  prueba  del  móvil  de  la  conducta,  que  de acuerdo con la  Fiscalía  sería  garantizar  la  impunidad  de  la  concusión, de modo que la  investigación  separada  de  esta conducta no supone ninguna dificultad para la  acreditación de la primera.   

          Concluyó  que la suspensión del juicio, al tenor del artículo 454  de   la   Ley   906   de   2004,  sólo  procede  por  circunstancias  graves  y  sobrevinientes,  lo cual no ocurre en el presente asunto, en el que la Fiscalía  pretende  la  pausa  de  la  vista  pública con fundamento en una circunstancia  previa,  que  conocía  de  antemano,  cual  es  la  existencia  de  una segunda  investigación seguida contra RODRÍGUEZ BOLAÑO.   

LAS IMPUGNACIONES  

         La  providencia de primera instancia fue  apelada  tanto por la Fiscalía como por la víctima, quienes por esa vía piden  su   revocatoria   y,   en   consecuencia,   que   se   decrete   la   conexidad  deprecada.   

          1.  La  Fiscalía  alega  que  el Tribunal  fundamentó  su  decisión  en la consideración por los derechos del procesado,  pero  desconoció  los  que  tiene  la  víctima  a  obtener  verdad, justicia y  reparación,   los   cuales  se  verían  claramente  menoscabados  si  las  dos  investigaciones no se tramitan conjuntamente.   

Insiste   en   que   es   posible  inferir  razonablemente   que   el  delito  de  prevaricato  se  cometió  «como  consecuencia  de  la  fallida  concusión  y  para procurar la  impunidad  de  ese  comportamiento» y, además, existe  comunidad de prueba en ambas actuaciones.   

Agrega  que  la  obligación de la Fiscalía  General  de  la  Nación de demostrar más allá de toda duda la materialidad de  los  delitos  objeto  de investigación se podría cumplir con mayor facilidad y  eficacia   si   los   dos   procesos   se   llevaran   adelante   en  un  único  trámite.   

Concluye   que,   contrariamente   a   la  intelección  del  Tribunal, el decreto de la conexidad reclamada sí constituye  una  circunstancia  sobreviniente  que  justifica  la suspensión del juicio que  actualmente  se  adelanta contra RODRÍGUEZ BOLAÑO por el delito de concusión,  máxime  que  la  Ley  600  de  2000,  aplicable  al presente asunto porque este  particular  problema  jurídico  no  tiene  regulación expresa en la Ley 906 de  2004,  dispone  que  en casos como el actual debe suspenderse la actuación más  adelantada  hasta  que ambas se encuentren en el mismo estadio procesal (récord  1:11:00 y siguientes).   

2. La víctima, por  su  parte, manifestó que Donaldo Vega, quien denunció los hechos investigados,  fue  afectado  con medida de aseguramiento de detención preventiva por el mismo  RODRÍGUEZ     BOLAÑO     «para     callar     la  verdad».   

Sostuvo que el procesado pidió repetidamente  al  Gobernador  que la suspendiera del cargo, como también que la Procuraduría  General  de  la  Nación  resolvió  a  su  favor  «el  nombramiento que (hizo) como alcaldesa».   

Concluyó que «vale  la  pena  hacer la conexidad para que se conozcan todas las partes del proceso»  (a partir del récord 1:28:40).   

NO RECURRENTES  

          1.   La  Agente  del  Ministerio  Público  solicitó   que   se   confirme   el   auto   recurrido   (récord   1:31:00   y  siguientes).   

          Alegó  que  si  bien  se  observa  que entre los dos delitos que se  investigan  separadamente  existe  conexidad,  lo  cierto  es  que no es posible  acceder  a  lo deprecado por la Fiscalía porque ni la Ley 600 de 2000 ni la 906  de  2004  regulan  la competencia por conexidad cuando ambas investigaciones son  de   conocimiento   de   una   misma  autoridad,  como  ocurre  en  el  presente  asunto.   

          Adveró   que  la  suspensión  del  juicio  sólo  procede  en  los  términos  del  artículo 454 de la última codificación aludida, los cuales no  concurren en este caso.   

          Agregó  que  el recurso interpuesto por la víctima debe declararse  desierto,    pues   no   controvirtió   los   fundamentos   de   la   decisión  atacada.   

          2.  El  defensor  de RODRÍGUEZ BOLAÑO se  opuso  a  la  pretensión  de  la  Fiscalía  y  pidió que el auto recurrido se  mantenga  en  su  integridad, no sin antes reclamar que se declare la deserción  de la apelación interpuesta por la víctima (récord 1:38:00).   

          Señaló  que  el  decreto de la conexidad de las investigaciones no  significaría  una  mayor  garantía  de los derechos de las víctimas, mientras  que  sí  comportaría  la  violación  de  los  derechos  del  procesado,  pues  «se  introducirían  elementos materiales probatorios  nuevos en la actuación por el delito de concusión».   

          Agregó  que  no  es  posible  suspender  el  juicio  oral porque no  concurre  ninguna  circunstancia  de las previstas en el artículo 454 de la Ley  906  de 2004 y finalizó indicando que no es posible sostener la conexidad entre  los  dos  delitos  investigados,  pues  no  se  ha desvirtuado la presunción de  inocencia  de  su  representado,  de  modo  que «no se  puede   dar   por   probado   que   el   prevaricato   fue  consecuencia  de  la  concusión».   

CONSIDERACIONES  

          Competencia.   

          La  Sala,  al tenor de lo dispuesto en el artículo 32, numeral 3°,  de   la   Ley   906  de  2004,  es  competente  para  resolver  las  apelaciones  interpuestas,  pues el auto recurrido fue proferido por un Tribunal Superior del  Distrito Judicial.   

          El recurso de la víctima.   

          La  Sala  tiene dicho que el objeto de los medios de impugnación y,  concretamente,  del  recurso  de apelación, es el de permitir a la parte que se  considera  perjudicada  en sus intereses por una decisión, controvertir ante el  superior   jerárquico   de   quien   la  profiere  los  fundamentos  fácticos,  probatorios   y   jurídicos   que  la  soportan,  a  efectos  de  demostrar  su  incorrección   y,   consecuentemente,   suscitar   su   revocatoria1.   

         

          En  ese  orden,   corresponde  al  recurrente  exteriorizar las  razones  del  disenso,  no  de  modo genérico o abstracto, sino a través de la  contradicción  concreta y precisa de los fundamentos de la providencia atacada,  de   manera  que  el  funcionario  competente  para  resolver  la  alzada  pueda  contrastarlos  con  las alegaciones de aquél y obtener una conclusión sobre su  acierto o desacierto.   

          Así,  la  sustentación de la impugnación, desde la perspectiva de  la  teoría  general de proceso, corresponde a una carga cuya insatisfacción da  lugar a que la misma sea declarada desierta.   

          En  efecto,  el  artículo  179A  de  la Ley 906 de 2004 dispone que  «cuando  no  se  sustente el recurso de apelación se  declarará  desierto,  mediante providencia contra la cual procede el recurso de  reposición»;  presupuesto  que se configura no sólo  ante  la  omitida presentación de la fundamentación del recurso, sino también  frente  a  la constatación de que los argumentos allí contenidos no comprenden  una  verdadera  censura  del  fallo  confutado,  o  lo  que es igual, una debida  sustentación2.   

         

          Aplicadas  las  consideraciones  precedentes  al  caso en examen, la  Sala  concluye  que  asiste  razón  a  la  Agente  del Ministerio Público y al  defensor  de  RODRÍGUEZ  BOLAÑO al sostener que el recurso impetrado por Bueno  Contreras no fue debidamente sustentado.    

         

          La   nombrada   se   abstuvo   de   controvertir  o  cuestionar  las  consideraciones  que  soportan  el  auto de primera instancia, con fundamento en  las  cuales el Tribunal a quo estimó inviable decretar la conexidad solicitada,  y  en  la  oportunidad para sustentar la inconformidad se limitó a exteriorizar  apreciaciones  atinentes  a  circunstancias  de  hecho  que  no  guardan ninguna  relación con lo que actualmente se debate.   

          En  consecuencia,  ante  la  imposibilidad de comprender las razones  del  disenso,  no  queda  solución distinta que declarar desierto el recurso de  apelación interpuesto por la víctima.   

         

          El recurso de la Fiscalía.   

          El  artículo  50  de la Ley 906 de 2004 dispone, en cuanto interesa  resaltar  para  los  actuales  fines, que «los delitos  conexos se investigarán y juzgarán conjuntamente».   

          En  ese  sentido,  la  Sala  tiene  dicho que la conexidad existente  entre  distintas  conductas punibles puede ser de índole sustancial o procesal,  al  tiempo  que  la  primera  puede  a  su  vez  clasificarse  como ideológica,  consecuencial          u          ocasional3.   

          Importa  referir  en el caso en examen a la conexidad consecuencial,  también  denominada  hipotática,  que  se verifica en aquéllos eventos en que  una  infracción  a  la  Ley  penal tiene como propósito u objeto garantizar el  provecho  alcanzado  con  la  comisión  de  un  primer  ilícito, o promover su  impunidad4.   

          Por  su  parte,  la  conexidad  procesal  es predicable de aquéllas  conductas   punibles   respecto   de   las   cuales   se   observa  «una  relación práctica que aconseja y hace conveniente adelantar  conjuntamente  las investigaciones, dada la unidad de autor(es), la homogeneidad  del  modus operandi o la comunidad de prueba, entre otros factores, todo lo cual  redunda   en   favor  de  la  economía  procesal»5.    

          De  la escasa información que se desprende de la carpeta contentiva  de  las  diligencias,  como  también  de  las  alegaciones  presentadas  por la  Fiscalía  en  la  sustentación  del  pedido,  es posible inferir que entre los  delitos   de   concusión  y  prevaricato  por  acción  agravado  atribuidos  a  RODRÍGUEZ  BOLAÑO  existe una relación de conexidad, determinada tanto por la  condición  de medio a fin entre uno y otro, como por la comunidad de la prueba,  esto  último,  porque  ambos fueron cometidos en el mismo contexto – la investigación seguida contra Bueno  Contreras  – y en perjuicio  de una misma persona.   

         

          Pero  el  apelante  pierde  de  vista  que,  de  conformidad  con lo  previsto  en  el artículo 51 de la Ley 906 de 2004, la conexidad de actuaciones  separadas  procede  en la audiencia de formulación de acusación, por solicitud  de    la   Fiscalía,   ora   en   la   preparatoria,   a   instancias   de   la  defensa.   

          En  consecuencia,  no  es  posible  unir  dos investigaciones de las  cuales  sólo  una  de  ellas  se  encuentra  en  una  de  las etapas procesales  aludidas,  mientras  que  la  otra  lo está en una posterior, concretamente, en  juicio oral.   

          Ello    supone   que   en   la   primera   actuación   –   la  correspondiente  al  delito  de  concusión  – ya fue agotada  la   audiencia  preparatoria,  se  presentaron  y  resolvieron  las  solicitudes  probatorias  de  la  Fiscalía  y  la  defensa,  incluso,  según lo admitió el  peticionario,  que se presentaron las alegaciones iniciales y algunas pruebas ya  fueron practicadas.   

          En  ese orden, no se comprende cómo podría ejecutarse la conexidad  reclamada,  ni  de qué manera beneficiaría a la Fiscalía desde la perspectiva  probatoria.  Puesto  de  otra  forma,  es  incuestionable  la  extemporaneidad o  inoportunidad de lo solicitado.   

          Tampoco  es  admisible  el argumento del opugnador según el cual la  tramitación  separada  de  las  investigaciones  promovidas  contra  RODRÍGUEZ  BOLAÑO  comportaría  la limitación o afectación de los derechos a la verdad,  la  justicia  y la reparación de la víctima de los delitos – que no superó el  simple  enunciado  –  como  quiera  que ésta que puede ejercerlos plenamente en  cada una de las actuaciones.   

          Resta  agregar  que  el  hecho de que los delitos vinculados por una  relación  de  conexidad  sean investigados y juzgados separadamente no comporta  irregularidad  alguna,  al  punto  que  el  artículo  50  de la Ley 906 de 2004  precitado  expresamente  dispone  que  ello «no genera  nulidad  siempre  que  no  afecte las garantías constitucionales» –   lo   cual   no   se   advierte   en   este  asunto  –,        pues        «el   fundamento   de   la  conexidad  procesal  es  de  carácter  práctico y no sustancial,  en  tanto  se orienta a agilizar la administración de  justicia    y    a    racionalizar    el    esfuerzo   investigativo»6.   

             

          Así  las  cosas, improcedente como es la conexidad reclamada por la  Fiscalía,   no   queda   solución  distinta  que  la  confirmación  del  auto  censurado.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.    DECLARAR   DESIERTO   el  recurso  de  apelación interpuesto por la víctima, Yancy Bueno  Contreras.   

2.  CONFIRMAR  íntegramente  el  auto  objeto  impugnación.    

Contra  esta  providencia no procede ningún  recurso.   

Cópiese y cúmplase,  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ  CARLIER   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO FERNÁNDEZ   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA    SALAZAR    CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA   YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

1 Cfr.  CSJ AP, 15 oct. 2014, rad. 43.259.   

2 CSJ  AP, 29 mar. 2012, rad. 38.287.   

3 CSJ  SP, 21 mar. 2012, rad. 33.101.   

4 CSJ  AP, 29 ago. 2012, rad. 39.105.   

5  Ibídem.   

6 CSJ  SP, 9 oct. 2013, rad. 40.980.     

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