AP2818-2015(45637)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

AP2818-2015  

Radicación N°. 45637  

(Aprobado Acta N°. 184)  

Bogotá,  D.C.,  veinticinco (25) de mayo de  dos mil quince (2015).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Corte  examina  las  bases  jurídicas,  lógicas  y  argumentativas  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado   judicial   de   la  empresa  Transportes  Urbanos  de  Pasajeros  de  Barranquilla       Limitada       –TRANSURBAR  LTDA-  contra  la  sentencia  del  Tribunal  Superior de  Barranquilla,  que  confirmó,  con  modificación  en  cuanto  a la condena por  perjuicios,  la  dictada por el Juzgado 1° Penal del Circuito de Descongestión  de  ese  distrito  judicial,  que  halló  penalmente responsable a Andrés   Cupertino  Granados  Medina  por  homicidio  culposo,  y  dispuso  que  éste, junto con Reynel Quintero Angarita,  TRANSURBAR   LTDA.   y  la  Aseguradora  Colseguros  S.A.,  pagara  los  perjuicios causados con la conducta  punible.   

LA SITUACIÓN FÁCTICA  

El  1°  de  julio  de  2006  Andrés    Cupertino    Granados   Medina  conducía  el  bus  de  servicio  público  de placas UVN-491, de la ruta María  Modelo,    afiliado    a    la    empresa    TRANSURBAR    LTDA.   y,  cuando  se  movilizaba  por  la vía la  cordialidad   del   barrio   El   bosque,  de  Barranquilla, su ayudante, Ricardo  Manuel  Otero  Bolívar, de 15  años  de  edad,  tras ser halado por algunos transeúntes, cayó al pavimento y  fue  arrollado  por  el  automotor,  lo  que  le  produjo  la muerte.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Ese día, la Fiscalía dispuso apertura de  instrucción1   y   llamó   a  indagatoria  a  Andrés  Cupertino          Granados          Medina2.   

2.  El  18  de  mayo de 2010 la Fiscalía 32  Seccional  de  Barranquilla  profirió  resolución  de acusación en contra del  nombrado   por   el  delito  de  homicidio  culposo3,  decisión que fue confirmada  el  30  de  mayo de 2012 por la Fiscalía 8ª Delegada ante el Tribunal Superior  de        ese        distrito        judicial4.   

3.  Por virtud de la demanda de parte civil,  se  vinculó  a  la  actuación, como terceros civilmente responsables, a Reynel  Quintero  Angarita (propietario del automotor) y a TRANSURBAR LTDA (empresa a la  cual  se  encontraba  afiliado  el  rodante),  y  se  llamó  en  garantía a la  Aseguradora          Colseguros         S.A.5.   

4. Agotada la audiencia pública, el Juzgado  1°  Penal  del Circuito de Descongestión de esa ciudad, el 2 de abril de 2014,  profirió  sentencia  en  la  que  condenó  a Granados  Medina  a  34  meses de prisión, 35 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes (s.m.l.m.v.) y 70 meses de privación del derecho a  conducir  vehículos;  al  tiempo que le concedió la suspensión condicional de  la ejecución de la pena.   

Adicionalmente,  condenó  al  procesado,  a  Reynel   Quintero  Angarita,  TRANSURBAR  LTDA  y  Colseguros S.A. a pagar el equivalente a 100 s.m.l.m.v. por  perjuicios   materiales   e   igual  monto  por  perjuicios  morales6.   

5.  La apoderada de la Aseguradora interpuso  recurso de apelación.   

6.  El Tribunal Superior de Barranquilla, en  fallo   del   29   de   octubre  ulterior,   confirmó   la   providencia   de   primera   instancia,  con  la  modificación  del  numeral  cuarto  de la parte resolutiva, en el entendido que  los  perjuicios materiales se fijan en $54.017.401, los que serán cubiertos, en  relación  con  Colseguros S.A., de conformidad con el monto de lo asegurado, en  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes al momento de efectuarse el pago;  y,  respecto  de los materiales, la mencionada compañía queda exenta en virtud  de   que   no   fueron   amparados   por   la   póliza   respectiva7.   

7. El apoderado de TRANSURBAR LTDA. formuló  recurso de casación y presentó el libelo correspondiente.   

LA DEMANDA  

El jurista identifica los sujetos procesales,  sintetiza  los  hechos,  recuerda  los  argumentos  esbozados  al momento de dar  contestación  a  la  demanda  de  parte  civil,  insistiendo  en  que alegó la  indebida  representación,  la  ineptitud formal y la falta de acreditación del  parentesco,   y   destaca   algunos   apartes   de   los  fallos  de  instancia,  para,  seguidamente,  acusar  el de  segundo  grado  por  violación  directa de  la  ley sustancial, por exclusión evidente de los artículos 48  de  la  Ley  600  de 2000 y 305, inciso 3°, del Código de Procedimiento Civil.   

Fundamenta así su reproche:  

La  parte  civil  estimó  los  perjuicios  materiales  en  100  s.m.l.m.v., pero, conforme al artículo 305 citado, solo se  debió  reconocer  lo  probado  y  en el proceso aquéllos no se acreditaron. No  obstante,  el  Tribunal  confundió «el daño directo  de  la  víctima  con  el  daño  de  quien  alega recibir participación de los  ingresos     que     obtenía    la    víctima»8  y  basó su determinación en  presunciones,  pues  no  se  demostró cuál era el monto de la ayuda que el hoy  fallecido daba a su familia.   

La  certeza  del daño implica la prueba del  mismo,  y  en  este  caso ella no existe. El juzgador desconoció los argumentos  expuestos  en  la  contestación  de  la  demanda  civil  y  en  los alegatos de  conclusión.  Si  los  hubiese  considerado,  no  habría  hallado  «responsable  civilmente  por  daños materiales a los llamados en  responsabilidad        civil       solidaria»9.   

Solicita  se case la sentencia y,      en     su     lugar,   se   absuelva   a   los  «llamados  en  responsabilidad civil»10.   

LOS ALEGATOS DEL NO RECURRENTE  

El  representante  judicial de María Teresa  Otero  Rodríguez  (parte  civil)  se opone a la prosperidad de las pretensiones  del libelista.   

Asegura        que,  al  contestar  la  demanda civil, no se  propusieron  objeciones,  razón por la cual, como lo afirmó el juez de primera  instancia, no hay lugar a hacer reparos después.   

Adicionalmente,  al  plenario  se aportó el  registro  civil  de  nacimiento del occiso donde se constata que su representada  era  la madre y, en cuanto a la actividad económica de la víctima, el Tribunal  sostuvo  que  ello  se  encontraba  demostrado  y  tomó  como  base  el salario  mínimo.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  jurisprudencia  de  la  Sala ha sido  reiterativa   en  sostener  que  quien  acude  al  recurso  extraordinario  debe  acreditar  el  interés jurídico procesal,  esto  es,  la  legitimidad  para  actuar,  la  oportunidad  y  la  procedencia  del  medio  de  impugnación;  el  propósito  que le asiste con la  casación,  es  decir,  el  derecho  fundamental  que  pretende  restablecer, el  agravio  que  busca  reparar  o,  en  todo  caso, el beneficio o situación más  ventajosa   que   quiere   lograr   para   quien   representa   (el  procesado).  Adicionalmente,  se  ha  de verificar la unidad temática entre lo que el sujeto  procesal   alegó   en   las   instancias  y  lo  planteado  en  la  demanda  de  casación.   

La  consecuencia  legal  ante la ausencia de  interés,  es la inadmisión del libelo, tal como lo prevé el artículo 213 del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000. De manera que si quien acude a este  medio  extraordinario  no  hizo  reparo  alguno frente a la sentencia de segunda  instancia,  es  decir,  no  la controvirtió, estando en posibilidad de hacerlo,  carece  de  interés para interponer recurso de casación puesto que su silencio  en la instancia comporta conformidad con lo allí resuelto.   

Hay   eventos   en   los   que,  aun  de no haberse cuestionado el fallo  de  primer  grado, es posible  admitir  la  demanda.  Ello  tiene  lugar  cuando  se  constate que (i)  la  falta  de  interposición  de la  alzada      ocurrió      por      un      acto     arbitrario;     (ii)   la  sentencia  de  segundo  grado  modificó   en  forma  desfavorable  la  situación  jurídica  del  recurrente;  (iii)   se  trata  de  un  proveído  consultable  que  causó  perjuicio, y (iv)  el  soporte del reproche en esta sede es la violación  de  garantías  fundamentales  que puedan conducir a la declaratoria de nulidad.   

2.  En  el presente caso surge que el censor  carece    de   interés   jurídico   para   acudir   en   casación. Obsérvese:   

Tal   como   se   dejó  plasmado  en  los  antecedentes   de  esta  providencia,  la  determinación  adoptada  en  primera  instancia  solo  fue  apelada por la representante de Colseguros S.A., no por el  abogado de TRANSURBAR LTDA.   

En   esa   providencia,   el  a  quo  condenó  a  todos los llamados a  responder    civilmente,   entre   ellos,  TRANSURBAR  LTDA.,  a  pagar  perjuicios  materiales  -sobre    este    aspecto   recae   la  inconformidad del casacionista-.   

El Tribunal, si bien modificó la cuantía de  los  mismos,  lo  hizo  para  rebajarla,  y  confirmó  el  deber  de la empresa  trasportadora de responder por ellos.   

Así  las cosas, si el actor no discutió la  decisión  de  primer  grado,  que  le  comportó una afectación económica por  razón  de  la  condena  a  pagar  perjuicios  materiales, no está habilitado a  hacerlo  ahora  por  esta vía extraordinaria, en cuanto su silencio implica que  asintió en su tasación y condena.   

3.  Ahora,  de  aceptar,  aun  en  gracia de  discusión,  que  con la modificación hecha por el ad  quem,   consistente   en   reconocer  que,  por  perjuicios  materiales,  la  firma  llamada  en  garantía  solo  pagará  hasta  el  monto  de  lo  asegurado,  se  alteró  desfavorablemente la  situación  jurídica  de  la  compañía  recurrente,  lo que, a propósito, ni  siquiera  fue  alegado  en la demanda, tampoco es viable darle curso a ésta por  lo siguiente:   

En primer lugar, si lo buscado por el letrado  era  sustraer  a  TRANSURBAR  LTDA.  del  pago  de los perjuicios materiales, ha  debido  encaminar  su  crítica  con  fundamento  en  las causales y la cuantía  establecidas  en  las  normas  que  regulan la casación civil. No hizo mención  alguna al respecto.   

Pasó inadvertido que, atendiendo el monto de  los  perjuicios decretados por el juez plural, no se supera el valor descrito en  las    disposiciones    procesales    civiles    para   habilitar   el   recurso  extraordinario.   

En  efecto,  según  lo  dispuesto  en  el  artículo  366  del  Código de Procedimiento Civil, aquél está establecido en  425  salarios  mínimos  legales  mensuales, que se determina por el valor de la  pretensión  económica  de  cada  víctima,  cuando no fue reconocido, o por la  diferencia  entre  ese  y  el  registrado  a  su  favor  en el fallo. Y, conforme al artículo 338 del Código  General  del  Proceso,  es  necesario que la resolución desfavorable supere los  1.000  s.m.l.m.v.,  que  en  este  caso,  incluso,  implica  un tope superior al  contemplado      en      el      anterior      estatuto     procesal.   

En este evento no se cumple con tal requisito  puesto  que  el salario mínimo a regir durante el 2014 fue de $616.000 (Decreto  3068  del  30 de diciembre de 2013), cifra que, multiplicada por 425,  arroja  un  total  de  $261’800.000,  y la condena por perjuicios civiles  se estableció tan solo en $54.017.401.   

En  segundo lugar, en el cargo propuesto por  violación  directa  de  la  ley sustancial por falta de aplicación, el abogado  olvidó  que  cuando  se  alega  esta  clase  de  yerros  la  controversia  debe  restringirse  a  puntos  de  pleno  derecho,  lo  que le impedía desconocer los  hechos    consignados    en   la   sentencia   y   la   valoración   probatoria  realizada.   

Su  discurso  denota  inconformidad  con los  aspectos      fácticos      y      probatorios     del     juzgador. Es más, como su amonestación descansó  en  la  falta  de  aplicación  de unas normas, ha debido demostrar cuál fue la  situación  de  hecho  reconocida  por  la  colegiatura y cómo a la misma no le  aplicó  la  consecuencia  en  el  derecho,  esto  es, cómo dejó de imponer la  disposición  que  regula  el  caso  concreto,  ya  sea  porque  la  olvidó, la  desconoció,  estuvo  convencido  de  su  derogatoria o inexequibilidad, o no la  consideró de recibo.   

En  todo  caso,  basta  señalar  que,  en  relación  con  los  elementos necesarios para reconocer y tasar los perjuicios,  el  Tribunal  adujo  que con los testimonios allegados se pudo constatar que los  ingresos  económicos  del  occiso, recibidos por su actividad como ayudante del  bus,      «generaban      sustento      a     su  progenitora»11;  adicionalmente,  tomó  como  base  un  salario   mínimo,   dado  que  ninguna  actividad  laboral  en  Colombia,  debe  efectuarse    por    debajo    de   tal   concepto12 y, a continuación, realizó  los  cálculos  respectivos,  soportado en decisiones del Consejo de Estado y de  la  Corte  Suprema  de  Justicia, labor que no se evidencia caprichosa o alejada  del ordenamiento legal.   

Por consiguiente, la demanda se inadmitirá y  tampoco  hay  lugar  a  penetrar  oficiosamente  en  el fondo del asunto porque,  revisada  al  actuación,  no  se  observan  causales  de  nulidad ni flagrantes  violaciones de derechos fundamentales.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado de Transportes Urbanos de  Pasajeros  de  Barranquilla  Limitada  –TRANSURBAR  LTDA-  contra  la  sentencia  del  Tribunal  Superior de  Barranquilla.   En   consecuencia,   devolver   la  actuación  al  Tribunal  de  origen.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios     9     a    11    del    cuaderno    de    la    fiscalía.   

2  Folios 28 a 30 Id.   

3  Folios 199 a 207 Id.   

4  Folios 3 a 34 del cuaderno de la fiscalía de segunda instancia.   

5  Cuaderno 1 de la parte civil.   

6  Folios     232     a     267     del     cuaderno     del    juzgado.   

7  Folios 5 a 20 del cuaderno del Tribunal.   

8 Folio  43 id.   

9 Folio  45 Id.   

10  Id.   

11  Folio 15 del cuaderno del Tribunal.   

12  Id.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *