AP2454-2015(45942)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Magistrada ponente  

AP2454-2015  

Radicación n° 45942  

(Aprobado  Acta No.  171)   

Bogotá  D.C.,  trece (13) de mayo de dos mil  quince (2015).   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad de  las  demandas  de  casación  presentadas  por  los  defensores  de LICELOTH   LORENA   LUQUE   LÓPEZ,   ÁLVARO   CUMPLIDO   BENÍTEZ  y  AUGUSTO  ANTONIO  RIVAS  DÍAZ  contra la sentencia del 16 de diciembre de 2014,  a  través  de  la cual el Tribunal Superior de Sincelejo confirmó la proferida  por  el  Juzgado  Único  Penal del Circuito Especializado de la misma sede, que  condenó  a los procesados a las penas principales de 6 años de prisión, 2.000  salarios   mínimos  legales  mensuales  de  multa  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por idéntico lapso al señalado  para  la  privativa  de  la  libertad, como autores del delito de concierto para  delinquir agravado.   

HECHOS  

Los  resumió  el  Tribunal  de la siguiente  manera:   

Según  se  extrae del escrito (sic)  de  acusación,  a  raíz  de  la  información  obtenida  de  los  computadores,  memorias  USB  y  CD’S  incautados  el día 11 de marzo de  2006,  en  medio  de  diligencia de registro y allanamiento llevada a cabo en la  ciudad  de  Santa Marta, en la residencia de Édgar Fierro Flórez, alias “Don  Antonio”,  comandante  del  frente  José Pablo Díaz-Bloque Norte de las AUC,  aportada  a este proceso a través de compulsa de copias, se pudo establecer los  vínculos  entre  políticos  del  departamento  de Sucre, población civil y el  grupo  paramilitar  Héroes de los Montes de María, que operaba en esta región  del  país,  y  cuyo  comandante  era  Edwar  Cobo Téllez, alias Diego Vecino y  Rodrigo Antonio Mercado, alias Cadena.   

Los  medios magnéticos incautados, revelan  que  las elecciones de alcaldes y concejales de municipios aledaños al Golfo de  Morrosquillo,  estuvieron  influenciadas  por los paramilitares, al punto que en  algunos  lugares  se desarrollaron procesos electorales con únicos candidatos a  ocupar cargos de elección popular.   

…  

En  el  transcurso de la investigación, se  realizó  una diligencia de registro y allanamiento en la vivienda de Mary Ayala  Bertel,  compañera  sentimental  de  Rodrigo  Antonio  Mercado  Peluffo,  alias  Cadena,  en  donde  se  encontró un video correspondiente a la celebración del  cumpleaños  del  aludido  feje  paramilitar  realizada  en  el municipio de San  Antonio  de Palmito, Sucre, en el cual aparecen LICELOTH LUQUE LÓPEZ, alcaldesa  del  municipio  de  Santiago  de Tolú, y los concejales de ese ente territorial  ÁLVARO  CUMPLIDO  BENÍTEZ  y  AUGUSTO  ANTONIO  RIVAS,  en compañía de otros  políticos”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Iniciada la instrucción penal respectiva,  se    vinculó   a   la   actuación   mediante   indagatoria   a   LICELOTH   LORENA   LUQUE   LÓPEZ,   ÁLVARO   CUMPLIDO   BENÍTEZ  y  AUGUSTO  ANTONIO  RIVAS  DÍAZ,  a  quienes  en su oportunidad se les resolvió  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención preventiva por  el     delito     de     concierto     para    delinquir    agravado.   

2.  Clausurada  la  instrucción,  mediante  interlocutorio  del  4  de  marzo  de  2009  el fiscal investigador calificó el  mérito  del  sumario, profiriendo resolución de acusación contra LUQUE   LÓPEZ,   CUMPLIDO   BENÍTEZ   y  RIVAS   DÍAZ   por   el  mencionado punible.   

3.  Por  vía  de  apelación,  la Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal Superior de Bogotá impartió confirmación al pliego  acusatorio en decisión del 20 de mayo de 2009.   

4.  La  fase  del  juicio estuvo a cargo del  Juzgado  Único Penal del Circuito Especializado de Sincelejo, despacho judicial  que   en   su  momento  realizó  las  audiencias  preparatoria  y  pública  de  juzgamiento,  tras  lo  cual  puso fin a la instancia con la sentencia del 31 de  marzo de 2014.   

5.  Por  vía  de  apelación, el Tribunal  Superior  de  la  precitada  ciudad, en decisión del 16 de diciembre siguiente,  impartió confirmación al fallo de segundo grado.   

6.  Atendido  el  sentido de la decisión de  segunda  instancia,  los  defensores  de  los  procesados  acudieron  al recurso  extraordinario   de   casación,   presentando   en   tiempo   los   respectivos  libelos.   

LAS  DEMANDAS   

          LA    PRESENTADA    A    NOMBRE    DE    LICELOTH    LORENA   LUQUE  LÓPEZ:   

          Cargo único:   

          Denuncia  la  violación  indirecta de la ley sustancial proveniente  de  errores  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia  y  falso  juicio  de  identidad.   

          Según  el  actor,  el  Tribunal  dejó  de  apreciar los siguientes  medios probatorios:   

          1.   Las  pruebas  documentales  que  demuestran  la  pluralidad  de  candidatos  a  la alcaldía de Tolú para el mismo período al cual su procurada  optó.  En  su  criterio,  esa circunstancia va en contravía de la prohibición  absoluta  impuesta  por  los grupos al margen de la ley a personas ajenas a esas  organizaciones  para  aspirar  a  cargos de elección popular en las zonas donde  tenían influencia.   

          2.  Las  auditorías  realizadas  por los distintos entes de control  fiscal  en  la  alcaldía  de  Tolú durante el período en el cual la procesada  fungió  como  alcaldesa.  Esas  pruebas,  dice, no evidencian la desviación de  dineros  a  favor  de  grupos  ilegales,  lo  cual  contraviene  lo expuesto por  testigos     como     Rogelio     José    Fuentes  Urzola,  quien  manifestó  que  la  contratación del  municipio buscaba favorecer a los paramilitares.   

          3.  Las  declaraciones de quienes participaron en la campaña puerta  a  puesta  realizada  por  la  acusada  para luchar por los votos con los demás  aspirantes  a  la  alcaldía  de  Tolú. Al respecto, no encuentra razonable que  haya  adelantado  esa  campaña  si  supuestamente le bastaba el apoyo del grupo  paramilitar para lograr su objetivo.   

          4.  Las cuentas de la campaña de LICELOTH  LUQUE  LÓPEZ,  en las cuales no aparece constancia de  la    injerencia   de   grupos   al   margen   de   la   ley   patrocinando   su  aspiración.   

          Para  el  demandante,  el  falso  juicio  de  existencia  denunciado  también  se  concretó  cuando  los  sentenciadores  asumieron la existencia de  pruebas   en   los   computadores   y   en  objetos  incautados  a  “Don   Antonio”  que  demuestran  la  pertenencia  de  la  procesada  a  la organización paramilitar. Al respecto, el  actor  admite  que  los  juzgadores  no  establecieron  qué pruebas exactamente  obraban  en  esos  computadores,  por  cuya  razón  sustentaron  la condena con  fundamento     en    los    contradictorios    testimonios    de    Jacob   Silgado   Campo,   Nibaldo   Pérez   Pérez   y      Rogelio      José     Fuentes  Urzola.   

          En  su criterio, la condena también se basó en el video relativo a  la       fiesta       de       cumpleaños       de      alias      “Cadena”.  Si  bien  pone de presente  cómo  el  valor  probatorio  de  esa  prueba  fue desestimado por la Fiscalía,  sostiene  que  la  presencia  de  su  defendida el 5 de septiembre de 2004 en el  municipio  de Los Palmitos obedeció a asuntos de carácter oficial, tal como lo  demuestran   las   declaraciones   de  Eduar  Enrique  Barbosa, así como los documentos en los cuales consta  que  la aludida fue comisionada por el Concejo de Tolú para desplazarse a dicho  lugar.   

          En   relación   con  lo  anterior,  el  libelista  reprocha  a  los  falladores  por  no  valorar  el material documental que da cuenta acerca de las  verdaderas   razones   por   las   cuales  la  procesada  asistió  al  referido  sitio.   

          De  otra  parte,  estima  que  la  interpretación  asignada por los  juzgadores   a   la   afirmación   efectuada   por   el   testigo  Mario   Rafael  Samper  Márquez,  en  el  sentido  de que la administración de la acusada había estado al servicio de la  organización  paramilitar,  es  desvirtuada  por  el mismo declarante cuando en  posterior declaración negó haber hecho esa acusación.   

          De  la  misma  manera,  con  apoyo  en  los criterios de valoración  expuestos  por doctrinante nacional, considera que el testimonio de Jacob  Silgado  Campo  no es creíble por  las siguientes razones.   

En  primer  lugar,  dada la personalidad del  declarante  en  cuanto tiene en firme resolución de acusación por el delito de  injuria  y  calumnia  y,  además,  según declaraciones que cita el censor, fue  amigo  de  las AUC y se benefició políticamente de su apoyo. En segundo lugar,  por  el  cambio  sorpresivo  del  testimonio, en cuanto en una declaración dijo  haber  sido obligado por los paramilitares a apoyar económicamente a la acusada  y  en  otras  negó ese hecho. En tercer término, la deponencia de Silgado  Campo “no compagina con las otras pruebas”,    en    especial    con    la    declaración   de   “Diego  Vecino”, quien desmintió las  amenazas    referidas   por   aquél.   Y,   en   cuarto   lugar,   “su    dicho    no    fue    corroborado   por   prueba   sólida  alguna”,  y  es  así  como  el  propio “Diego  Vecino”  negó la prestación  de  apoyo  a  la candidatura de la acusada, situación confirmada por la señora  Mónica García Carmaichel y  por  los  libros  de  contabilidad  de  la  campaña.   

          Por   su   parte,   es  del  criterio  que  en  cuanto  Nibaldo    Pérez    Pérez   pretendió  corroborar    todo    lo    dicho    por    Silgado  Campo,  desvirtuado  lo  expresado por éste ocurre lo  mismo  con  lo  afirmado  por  aquél.  Más  aún, añade, sus afirmaciones son  desmentidas    por    Gloria   Sierra   y “Diego Vecino”.   

          Finalmente,  el  falso  juicio de identidad  lo  hace  consistir a partir de considerar ilógico el  “pensamiento”  de  los  sentenciadores  al  inferir  la  asociación  abstracta  propia  del  delito  de  concierto  para  delinquir  con  fundamento  en  la  constatación  de  un hecho  irrelevante  para el derecho penal, como lo es la elección de la procesada como  alcaldesa.  Carente  de lógica también le parece establecer una asociación de  carácter   permanente   con   base   en   una   concertación  limitada  en  el  tiempo.   

          En  sustento  de  su  postura cita decisión de la Sala de Casación  Civil    de    esta    Corporación   relacionada   con   la   valoración   del  indicio.   

          El   impugnante   fundamenta   la   trascendencia   de   los  yerros  denunciados,  señalando que si los falladores hubiesen valorado los testimonios  de   alias   “Diego   Vecino”,  Mónica  García  Carmaichel  y  Aleida Esther  Menco  Puertas  en conjunto con las demás pruebas, su  conclusión  habría  sido  diferente.  En  su  opinión,  la  posición  de los  juzgadores  en lo relativo a la prueba indiciaria es contraria a las leyes de la  lógica,  pues  sin ningún ejercicio argumentativo válido y a partir de hechos  indicadores  sin  relevancia  jurídica,  afirmó la demostración del delito de  concierto para delinquir.   

          De  esa manera, solicita casar la sentencia y, en su lugar, proferir  la sentencia que corresponda.   

LA  INSTAURADA A NOMBRE DE ÁLVARO CUMPLIDO  BENÍTEZ  y  AUGUSTO ANTONIO  RIVAS DÍAZ:           

          Cargo único:   

          Acusa  también  al Tribunal por incurrir en violación indirecta de  la  ley  sustancial  derivada de error de hecho, en su caso, por falso juicio de  existencia, falso juicio de identidad y falso raciocinio.   

          Acerca  del  falso  juicio  de  existencia,  considera  que  los  sentenciadores dejaron de valorar  los siguientes documentos:   

          1.  Fotocopia  del  oficio  del  25  de  agosto  de 2004 dirigido al  Concejo   Municipal   de   Tolú   en   el   cual   los   señores  Felipe   Garcés,   Antonio   Torres   y  Maritza         Cárdenas,        reconocidos   líderes  comunitarios  del  corregimiento  de  Puerto  Viejo,  plantean  un  problema  de  suministro  de  agua  potable y la propuesta  “bay pass”.   

          2.  Fotocopia  de  las  actas  49  y  52  del  27 de agosto y 1º de  septiembre  de  2004  correspondientes  a  las  sesiones  ordinarias del Concejo  municipal  de  Tolú donde se propone la visita al corregimiento de Puerto Viejo  y     al     municipio     de    San    Antonio    de    Palmito    –Sucre-,  programándose para el día 5  de septiembre del citado año.   

          3.  Fotocopia  del  oficio  del  30  de agosto de 2004 en el cual el  secretario  general  del  Concejo  comunica  a  la  alcaldesa  que  se aprobó y  conformó  una  comisión  especial  integrada  por  los concejales ÁLVARO    CUMPLIDO   BENÍTEZ,   AUGUSTO   ANTONIO   RIVAS   DÍAZ  y     Haizar    Vitola  Montes.   

          4.   Fotografías   tomadas  del  video  grabado  en  la  fiesta  de  cumpleaños    de   alias   “Cadena”,  así  como  las transcripciones de apartes del diálogo sostenido  para buscar la solución al problema encomendado.   

          Para  el  demandante,  las anteriores pruebas corroboran la versión  de  los  procesados en el sentido de que su presencia en la fiesta del municipio  de Palmito fue accidental.   

          De  otra parte, cuestiona al Tribunal por valorar los testimonios de  Jacob   Silgado   Campo  y  Nibaldo  Pérez  Pérez sin  tener  en  cuenta  la  declaración  de  Pedro Jacinto  Acosta  Osuna del 7 de abril de 2008, ni la rendida por  los   propios   Silgado  y  Pérez  el 22 de agosto y 14  de  septiembre  de  2007,  respectivamente,  de las cuales surge con claridad el  ánimo  mal  intencionado  y  de  venganza  de vincular a los procesados con las  autodefensas.   

          Para   fundamenta   el   falso  juicio  de  identidad,  reprocha  al  ad   quem   por  dar  por  acreditada  la  aprobación  por  parte  del  Concejo  Municipal de Tolú de una  adición  presupuestal  por un valor aproximado de $3.100.000.000 para favorecer  los  intereses  de las AUC, sin probar que esos dineros efectivamente llegaron a  su  destino, ni establecer si se expidió un cheque para ese fin y, en ese caso,  quién  lo firmó, quién figuró como beneficiario y quién lo cobró. Tampoco,  dice,  se  mencionaron  los  medios  probatorios  a  través  de  los  cuales se  demostró  que  ese  capital  fue  a  parar  a  manos de la organización armada  ilegal.   

            En  cuanto  al  falso  raciocinio,  estima  que  los falladores no  valoraron  de  manera  conjunta  las  pruebas, pues no integraron a esa labor la  declaración  de  descargo  rendida  por Alí Teherán  Ricardo,  persona que hizo parte de las AUC y quien en  la  audiencia pública recalcó acerca de la manipulación de funcionarios de la  Fiscalía,  al  instruirlo  a declarar en contra de determinadas personas, amén  de   que  los  señores  Jacob  Silgado  y  Nibaldo  Pérez  “siempre han estado  con  una  retaliación  de  tipo  político demostrado en la investigación, que  exigía  sumo  cuidado,  como lo hizo saber el señor Eliécer de Jesús Mercado  Burgos  (q.e.p.d.), quien era amigo de éstos y que los testigos de cargo fueron  contradictores políticos de mis representados”.   

         Sobre  la  trascendencia  de  los  errores, el actor aduce que si el  Tribunal  hubiese  valorado  las  pruebas  conforme  a  las  reglas  de  la sana  crítica,  habría concluido con sentencia absolutoria.            

         Pide  así,  igualmente,  casar  la  sentencia impugnada para, en su  lugar, absolver a sus prohijados.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         Acorde  con  lo  establecido  en  el  artículo  213  del Código de  Procedimiento  Penal  de  2000,  bajo cuyo imperio se ritúa el presente asunto,  corresponde  a  la  Corte  calificar  la demanda de casación para determinar si  reúne  o  no  los  requisitos  contemplados en la ley. Uno de esos presupuestos  está  establecido en el numeral 3º del artículo 212 ibídem, conforme al cual  en  el  libelo  se  debe  enunciar la causal y formular el cargo con indicación  clara  y  precisa  de  sus  fundamentos y de las normas que el demandante estime  infringidas.   

         Según  criterio  reiterado  de  la  Sala,  el cumplimiento de dicho  presupuesto  impone  al  actor la carga de efectuar una labor de fundamentación  lógica  y  coherente,  en tal forma que los cargos formulados correspondan a la  causal  invocada  y  se  orienten  a  demostrar que el sentenciador incurrió en  vicios   in  procedendo  o  in iudicando, de acuerdo con  el  motivo  de  casación seleccionado, para lo cual, además, se hace necesaria  la  satisfacción  de  las  pautas  de sustentación que la jurisprudencia de la  Corte  tiene  establecidas frente a la estructuración de cada uno de los yerros  demandables por la vía extraordinaria en mención.   

         Además,  en  la  postulación  de  las  censuras  al  actor  le  es  imperioso  respetar  el  principio de corrección material, conforme al cual las  razones,  fundamentos  y  contenido del ataque deben corresponder en un todo con  la realidad procesal (Cfr. CSJ AP, 2 may de 2012, Rad. 26846).   

En  el  caso  objeto de examen, advierte la  Sala  que  los demandantes no cumplen dichos requisitos de fundamentación de la  demanda, según se explica a continuación.   

         LA    PRESENTADA    A    NOMBRE    DE    LICELOTH    LORENA   LUQUE  LÓPEZ:   

         Como  se recuerda, en el único cargo formulado, la defensa atribuye  al  Tribunal la violación indirecta de la ley sustancial proveniente de errores  de    hecho    por    falso   juicio   de   existencia   y   falso   juicio   de  identidad.   

         Conforme  lo tiene dicho la Sala, el error de hecho por falso juicio  de  existencia  se  configura  cuando  el  sentenciador, al apreciar el conjunto  probatorio,  omite  valorar  algún medio de convicción obrante en el proceso o  supone otro inexistente.   

         Para  su  demostración  al  libelista le corresponde señalar si el  yerro   se   presentó  por  haberse  omitido  la  apreciación  de  una  prueba  (existencia  por omisión) o  porque  el  sentenciador  inventó  una  que no obra en el proceso (existencia  por  invención),  precisando  cuál  es  el  contenido de la prueba omitida o cuál el mérito asignado por el  juzgador  al  medio  supuesto  y, en ambos casos, indicando la trascendencia del  error.   

         En  el  presente  caso,  el  actor  inicialmente  aduce  la falta de  apreciación  de  algunas  pruebas, acudiendo así al falso juicio de existencia  por  omisión. No obstante, no cumplió a cabalidad la carga argumentativa antes  mencionada,  porque  se  abstuvo de sustentar adecuadamente la trascendencia del  yerro.   

Lo  anterior porque aun cuando al finalizar  el  desarrollo  de  la  censura sostiene que si los falladores hubiesen valorado  los  testimonios  de alias “Diego Vecino”, Mónica  García  Carmaichel  y Aleida  Esther  Menco  Puertas  en  conjunto  con  las  demás  pruebas  hubieran  proferido  sentencia  absolutoria,  es  lo  cierto  que no se  esfuerza  por  rebatir,  a  través del rigor casacional, los medios probatorios  con  los  cuales  el Tribunal sustentó la condena, entre ellos, los testimonios  de   Jacob  Silgado  Campo,  Nibaldo  Pérez  Pérez  y  Rogelio  José  Fuentes  Urzola,  así como el video donde quedó registrada la  fiesta    de    cumpleaños   realizada   en   honor   de   alias   “Cadena”.   

         Sobre  el  particular,  se  limita  a postular su particular visión  acerca  del mérito suasorio arrojado por la prueba de cargo, pretendiendo de la  Corte  acepte  su  criterio  y  rechace,  consecuentemente, el expresado por los  juzgadores,   olvidando  que  ese  tipo  de  controversias  probatorias  no  son  atendibles  en  sede  de  casación,  dada  la  doble  presunción  de acierto y  legalidad   de  que  está  revestido  el  fallo  impugnado,  a  cuyo  tenor  la  apreciación  judicial  prevalece  sobre  la de los sujetos procesales, salvo la  incursión  en  error  de  hecho  por  falso raciocinio, a cuya demostración en  manera  alguna procedió el actor, pues para ello le correspondía acreditar que  el  Tribunal  vulneró  los  principios  de la sana crítica, integrados por las  reglas  de  la  experiencia,  los postulados lógicos y las leyes de la ciencia.   

         Esa  exigencia  argumentativa  no  se  cumple  con sólo predicar en  forma  genérica  que  en el trabajo de apreciación de la prueba indiciaria los  juzgadores  desconocieron las leyes de la lógica, como lo sugiere el libelista,  pues  le  era necesario indicar exactamente cuáles postulados de esa naturaleza  se   pretermitieron  en  el  fallo  y  sustentar  la  trascendencia  del  error,  presupuestos que brillan por su ausencia en el demanda.   

         Es  de  anotar que el casacionista también atribuye al ad  quem  “asumir”  la  existencia de  pruebas    en   los   computadores   y   objetos   incautados   a   “Don   Antonio”  que  demuestran  la  pertenencia  de  la  procesada a la organización paramilitar. Pareciera, de esa  forma,  aducir la presencia de un falso juicio de existencia por suposición, en  cuanto    se    habrían    inventado    evidencias    no    obrantes    en   la  actuación.   

         La  postulación  así  vista,  sin  embargo,  se  torna  ambigua  y  contradictoria,  pues  el  propio  demandante sostiene que los falladores, al no  poder  determinar  qué  pruebas  exactamente  obraban  en  tales  computadores,  optaron  por  sustentar  la condena con apoyo en los testimonios de Jacob   Silgado   Campo,   Nibaldo   Pérez   Pérez   y      Rogelio      José     Fuentes  Urzola,  encargándose  de  esa  manera  de  dejar sin  fundamento   el   yerro   aducido  o,  al  menos,  de  evidenciar  su  falta  de  trascendencia.   

         En   cuanto  se  refiere  al  falso  juicio  de  identidad  también  planteado  por  el  impugnante,  es  necesario señalar que ese tipo de dislate,  como  lo  tiene  dicho  la  jurisprudencia  de la Corte, se estructura cuando el  fallador,  al apreciar la prueba, distorsiona su contenido fáctico para hacerle  decir  lo  que  ella no expresa, bien por agregarle aspectos ajenos a la misma o  por suprimirlos.   

Su adecuada sustentación le exige al censor  identificar  el medio sobre el cual recayó el dislate, realizar un cotejo entre  su  contenido  y aquel que le atribuye el fallador, precisando los apartes donde  se  presenta  la  distorsión  y  luego  acreditar  la  trascendencia del yerro.   

El  impugnante tampoco satisface la aludida  carga  argumentativa,  pues  no  identifica  la  prueba  y,  por lo mismo, omite  precisar  los  apartes  objeto  de distorsión, así como el fragmento del fallo  donde  se  concreta  la  deformación del medio probatorio. Es decir, en momento  alguno  efectúa  el  exigido  juicio  de  comparación  para evidenciar, de esa  manera,  la  tergiversación  de  los  medios  de  convicción con los cuales se  sustentó la sentencia.   

            

         El  actor  se  circunscribe a considerar ilógico el razonamiento de  los  sentenciadores  que  los  llevó  a inferir la existencia de la asociación  criminal,  así  como su carácter permanente, dejando entrever de esa manera la  presencia  de  un  falso  raciocinio,  con  lo  cual  termina  por desconocer el  principio  de  autonomía  que  rige  en  sede de casación, conforme al cual el  desarrollo  del  ataque  se  debe corresponder con su enunciación. Claro que la  postulación  insinuada  tampoco  la  sustenta, pues, igualmente, se abstiene de  indicar    los    criterios   de   la   sana   crítica   conculcados   por   el  Tribunal.   

LA INSTAURADA A NOMBRE DE ÁLVARO CUMPLIDO  BENÍTEZ  y  AUGUSTO ANTONIO  RIVAS DÍAZ:           

         En  el  único  cargo  que  formula,  el  actor denuncia también la  incursión  en  error de hecho, en su caso por  falso juicio de existencia,  falso juicio de identidad y falso raciocinio.   

         El  falso  juicio  de existencia lo predica respecto de elementos de  prueba  demostrativos,  en  su  sentir,  de  que  la  visita  de  los concejales  procesados  al  lugar donde se realizaba la fiesta en honor a alias “Cadena”      fue      meramente  accidental.   

         Sobre  el particular, es necesario señalar que si bien el libelista  cumple  con  el  presupuesto  de  identificar las pruebas respecto de las cuales  aduce  el yerro, es lo cierto que omite sustentar su incidencia en el sentido de  la  decisión  impugnada,  de  manera  que no demostró la forma como los demás  medios   de   convicción,   entre  ellos,  las  declaraciones  de  Jacob   Silgado   Campo,   Nibaldo   Pérez   Pérez   y      Rogelio      José     Fuentes  Urzola, no permiten mantener la condena.   

         Se   circunscribe  a  argumentar  que  en  la  apreciación  de  los  testimonios    de    Silgado   Campo   y     Pérez    Pérez    el  Tribunal  no  tuvo  en  cuenta  la  declaración de Pedro  Jacinto Acosta Osuna del 7 de abril  de  2008,  ni  la  rendida  por  los  propios  Silgado  y   Pérez   el  22  de  agosto  y  14  de  septiembre  de 2007, respectivamente,  dejando  entrever que respecto de esas pruebas se incurrió también en un falso  juicio de existencia por omisión.   

Sobre  lo  anterior, se advierte, en primer  lugar,  el  desconocimiento del principio de corrección material, al amparo del  cual,  como  quedó  dicho  en precedencia, las razones, fundamentos y contenido  del  ataque  deben corresponder en un todo con la realidad procesal. Ello porque  el  ad quem sí apreció los  testimonios    de    Acosta    Osuna   y  Pérez Pérez,  echados  de  menos, como se aprecia en las páginas 17 y 19 del fallo de segundo  grado.   

           Ahora bien, conforme a la jurisprudencia de la Corte, “el  testimonio  rendido  por  cada  persona  conforma  una  sola  prueba,  aunque su contenido total se recopile en varias sesiones, o se decreten  ampliaciones  del  mismo;  por  lo  cual,  si  los jueces de instancia omiten la  valoración  de  aspectos importantes vertidos en alguna de las ampliaciones, de  suerte  que su aporte hacia el esclarecimiento de los sucesos resulta cercenado,  alterado  o  distorsionado,  es factible la configuración un error de hecho por  falso  juicio  de  identidad”  (CSJ SP, 13 de jul. de  2005, rad. 19052).   

         En  consecuencia,  si  el  demandante  pretendía  demostrar  que el  sentenciador  cercenó  alguno  de  los  fragmentos  contentivos  de  las varias  declaraciones    de    Silgado    Campo    y    Pérez   Pérez   debió  acudió al falso juicio de identidad. Igual, es de precisar,  le   correspondía   proceder   con  relación  al  testimonio  de  Acosta  Osuna,  pues,  como  se  dijo  en  precedencia, el Tribunal sí sometió a valoración esa prueba.   

         Pero,  desde  luego,  para sustentar adecuadamente el error de hecho  en  mención  le competía identificar el aparte omitido por el juzgador y luego  acreditar    la   trascendencia   del   yerro,   labor   que   se   abstuvo   de  emprender.   

         La  carga  argumentativa  aneja al falso juicio de identidad tampoco  la  cumplió  cuando  adujo  de  manera  expresa la presencia de un error de esa  naturaleza,  pues  ni  indicó la prueba indebidamente apreciada, ni identificó  el  fragmento  de la misma objeto de distorsión; mucho menos precisó el aparte  de  la  sentencia  donde  se  materializó  ésta.  Por  lo mismo, no abordó la  fundamentación de la trascendencia del error.   

         Se  limitó  a cuestionar el alcance suasorio de las pruebas con las  cuales  el  Tribunal encontró demostrada la adición presupuestal realizada por  el  Consejo  Municipal  de  Tolú  para  favorecer  los  intereses  de  las AUC,  pretendiendo,  una vez más, se acepte su particular punto de vista al respecto,  sin  reparar  que ese tipo de controversias, como ya se dijo, no son válidas en  sede de casación.   

         El  demandante,  por  último,  denunció  la  presencia de un falso  raciocinio.  Sin  embargo,  no  se  esforzó  por  sustentarlo,  para lo cual le  correspondía  indicar  los  principios  de  la  sana crítica vulnerados por el  juzgador   y   explicar  la  trascendencia  del  yerro,  sino  que  deslizó  la  postulación  hacia  los terrenos del falso juicio de existencia, al indicar que  en  la valoración de la prueba se dejó por fuera el testimonio de Alí  Teherán Ricardo, en cuyo ataque, en  todo   caso,   pretermitió  el  principio  de  corrección  material,  pues  el  ad  quem  sí  apreció esa  declaración, como se constata al observar la página 21 del fallo.   

         Al  final, nuevamente el impugnante cae en el desacierto de postular  su  propio  enfoque  acerca  del  acervo  probatorio, buscando se desestimen los  testimonios    de    Jacob   Silgado   y     Nibaldo    Pérez    con  el argumento de haber declarado con ánimo retaliatorio de tipo  político,  a  lo  cual  habrá  de  responderse,  una  vez más, que en sede de  casación,  en  virtud de la doble presunción de acierto y legalidad del fallo,  prevalece  el  criterio  de  los  sentenciadores, quienes consideraron dignas de  crédito dichas deponencias.     

Por tanto, por su inadecuada sustentación,  que  deja al descubierto falencias de naturaleza argumental incompatibles con el  rigor    de   la   casación,   se   inadmitirán   las   demandas   objeto   de  examen.   

         Al  margen  de  lo  anotado,  la  Corte no evidencia vulneración de  garantías  fundamentales  que  le impongan intervenir oficiosamente, en orden a  preservar su intangibilidad.   

                     

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR        las  demandas  de  casación   interpuestas   por   los   defensores   de  LICELOTH   LORENA   LUQUE   LÓPEZ,   ÁLVARO   CUMPLIDO   BENÍTEZ  y  AUGUSTO  ANTONIO  RIVAS  DÍAZ.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  estatuto  procesal  penal, contra esta decisión no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *