SP10300-2014(43757)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

SP10300-2014  

Radicación N° 43757  

(Aprobado acta Nº 254)   

Bogotá,   D.C., cinco  (05)   de agosto de dos mil catorce (2014).   

La  Sala  examina,  de forma oficiosa, si se  vulneraron  garantías  fundamentales en el trámite de la referencia seguido en  contra     de     FERNÁN     ALEJANDRO    JIMÉNEZ  CASTAÑO.    

H E C H O S  

Fueron reseñados en pretérita ocasión por  la Sala, de la siguiente manera:   

“Dan   cuenta  los  registros,  que  la  Gobernación  de  Risaralda  por  intermedio  de  apoderado  judicial  presentó  denuncia   el   13   de  agosto  de  2010  en  contra  del  señor  FERNÁN   ALEJANDRO  JIMÉNEZ  CASTAÑO,  toda  vez que éste mediante documentos falsos, concretamente, con una copia del  diploma  y  del acta de grado Nº 29344 del 27 de mayo de 2007 de la Universidad  Antonio  Nariño  de  Bogotá,  al  igual  que  de  la  tarjeta  profesional Nº  25202-64642CND,  acreditó  su calidad de ingeniero civil, y con ellos indujo en  error  al  gobernador, por cuanto en virtud de los mismos fue nombrado en varios  cargos  de  esa entidad, tales como: profesional universitario código 219-22 en  la  Secretaría  de Infraestructura (decretos 0314 del 3 de marzo de 2008 y 0971  del  5 de noviembre de 2009); director técnico código 009-28 en la Secretaría  de  Infraestructura  (decreto  117  del  30  de diciembre de 2009); y secretario  encargado  de  infraestructura del departamento código 020-34 (decreto 0283 del  8 de abril de 2010).   

La  Universidad Antonio Nariño certificó:  (i)     que    JIMÉNEZ    CASTAÑO    no  aparece  registrado como ingeniero civil de esa institución, y  (ii)  que  el  acta  de  grado Nº 29344 había sido expedida a otra persona. De  igual  forma  el  Consejo Profesional Nacional de Ingeniería (COPNIA) Seccional  Risaralda,   informó   que   el  citado  no  aparece  registrado  bajo  ninguna  denominación  profesional,  razón por la cual también formuló denuncia penal  contra      FERNÁN     ALEJANDRO     como  actuación  que  se  tramitó  en  esta  misma investigación  debido a que se trataba de hechos conexos”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Culminado  el  juicio  oral  y anunciado el sentido condenatorio del  fallo  por  el Juzgado Quinto Penal del Circuito de Pereira (Risaralda), estrado  judicial  al  que  correspondieron las diligencias, se dictó sentencia el 18 de  septiembre   de   2012,   a   través  de  la  cual  se  impuso  a  JIMÉNEZ  CASTAÑO las penas principales de  prisión  por  ciento veintiún (121) meses, multa de trescientos (300) salarios  mínimos  legales  mensuales  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por sesenta y cuatro (64) meses y quince (15) días, junto  con  la  accesoria  de inhabilitación en el ejercicio de la profesión u oficio  de  la  ingeniería  civil  y  sus  profesiones auxiliares por el término de la  sanción  privativa  de  la  libertad,  como autor responsable de los delitos de  falsedad  material en documento público, falsedad en documento privado y fraude  procesal  (artículos  287,  289  y  453  del  Código  Penal).  Se  le negó la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria.1   

2.  Impugnada  esta  determinación  por  la  defensa,  fue  confirmada  por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de  Pereira  -Sala  Penal-  el  6  de  marzo  de  2014.2   

          3.  Interpuesto recurso extraordinario de casación por el apoderado  de   JIMÉNEZ  CASTAÑO  en  contra  de  esta providencia, fue inadmitido por la Corte en proveído del 25 de  junio  de 2014, en el cual se dispuso que las diligencias regresaran al despacho  del  Magistrado  Ponente  para  examinar  la probable vulneración de garantías  fundamentales,  en punto de la pena accesoria irrogada al procesado.3   

          4.  Agotado  el  trámite  de  insistencia  sin que la Procuraduría  Delegada  ante esta Corporación hubiese hecho uso de tal facultad, con ocasión  de  la  petición  que  en  ese  sentido  elevó  el  apoderado  de JIMÉNEZ             CASTAÑO4,  se  procede  a  resolver  lo  pertinente.   CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  De  acuerdo  con  lo  puntualizado en el  citado  auto  de  25  de junio, en este asunto los juzgadores, al establecer las  consecuencias   de   la   declaratoria   de   responsabilidad  por  los  delitos  contemplados  en las sentencias, impusieron la pena accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  la  profesión  u  oficio de la ingeniería civil y sus  profesiones  auxiliares  por  el  mismo  término  que la principal de prisión,  aflicción  inconsistente  con  los hechos materia de condena y transgresora del  principio  de  legalidad  al  no  ajustarse  a  los  tipos  penales  imputados y  juzgados.   

2. El principio de legalidad de las penas es  una  garantía  fundamental  que constituye un baremo al poder sancionatorio del  Estado,  en  la  medida  en  que  “Nadie podrá ser  juzgado   sino   conforme   a   las  leyes  preexistentes  al  acto  que  se  le  imputa”5.   

El  juicio  de  reproche  en este asunto, se  contrajo  a  la  falsedad  en  que  incurrió  FERNÁN  ALEJANDRO   JIMÉNEZ   CASTAÑO   para  acreditar  la  profesión  de  ingeniería  civil.   La disonancia entre la realidad y los  documentos  apócrifos  que aportó con esa finalidad, se catalogó en distintos  tipos  penales  y  dio lugar a pena de prisión en las condiciones previstas por  el  legislador.  Por  tanto, si la presentación de un rol con el que no contaba  explicó  esa  sanción, no hay cabida a que se le inhabilite para su ejercicio.  En  otras  palabras,  no  se  le  puede  limitar  al  sentenciado  la calidad de  ingeniero porque no la tiene.   

3.  La  imposición  de las penas accesorias  obedece  a  su  vínculo  directo  con  la  realización del delito y en general  suspenden  la  facultad  de  ejercer  determinadas actividades lícitas. Solo la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  en  aquellos  casos  que  no  haya  sido  prevista como principal, es la única pena  accesoria  que  en todos los casos resulta inescindible a la prisión. Así, las  demás  penas  privativas  de  otras  prerrogativas,  únicamente devienen si el  injusto  aconteció  por  su  abuso,  si facilitaron su comisión o “cuando  la  restricción del derecho contribuya a la prevención  de   conductas   similares  a  la  que  fue  objeto  de  condena”.6   

En  el  caso  bajo  estudio, la “cercanía   con   el   sector”,   la  “expectativa   riesgosa  de  continuación  de  la  actividad   ilegal   aun   estando   la   persona  en  prisión”  y    el    cuestionamiento   hacia   los  profesionales       de       esa       área”7, son  motivos  insuficientes  para  dar por sentado que la pena accesoria se compadece  con  sus fines al tratarse en la práctica de una sanción inocua por carecer de  efectos  jurídicos, y el fin de la prevención general y especial por el efecto  disuasivo  al  que  aluden  los fallos se satisface con la prisión que, por sí  misma,  subsume  el  desvalor  de  acción  causado  por  la defraudación de la  expectativa  social y retribuye las consecuencias que la suplantación causó en  la colectividad.   

4. Por lo anterior la Corte, en cumplimiento  de  los  fines  de  la  casación,  procederá  conforme a lo establecido en los  artículos  180  y 184, inciso 3°, de la Ley 906 de 2004, y oficiosamente, para  hacer   efectivo   el   derecho   material,  preservar  las  garantías  de  los  intervinientes  y  reparar  los  agravios  inferidos  a  éstos, casará de modo  parcial  la  sentencia  con  el  fin  de retirar       la       pena accesoria.   

5.    Por  último, se precisa que la  decisión  del  ad  quem en  los   demás   aspectos  que  no  fueron  objeto  de  modificación,  permanecen  incólumes.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,  administrando  justicia en nombre de la Republica y por autoridad  de la Ley,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

PRIMERO:   CASAR   PARCIALMENTE   DE   OFICIO  la  sentencia  proferida por el Tribunal Superior del  Distrito     Judicial     de    Pereira    -Sala   Penal-   el   6         de         marzo       de      2014.   

SEGUNDO:     En  consecuencia,  RETIRAR  la  pena  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  la   profesión   u   oficio   de   la   ingeniería  civil  y  sus  profesiones  auxiliares   impuesta  a  FERNÁN   ALEJANDRO   JIMÉNEZ   CASTAÑO.   

TERCERO:   PRECISAR  que  la  decisión  del  ad  quem  se  mantiene incólume en todo lo demás que no  fue objeto de modificación.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  ningún recurso   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Presidente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folio      101      y     siguientes     cuaderno  actuación   

2  Fl. 132 y s.s c.a   

3  Fl. 6 y s.s. cuaderno Corte   

4  Fl. 33 y s.s. cuaderno Corte   

5  Constitución Nacional, artículo 29 y Código Penal,  artículo 6º   

6  Código Penal, artículo 52   

7  Cfr.  Fl.  22 sentencia de primera instancia /Fl. 122  c.a     

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