AP7143-2014(44318)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

AP7143-2014  

Radicación No.: 44.318  

Acta No. 397  

Bogotá  D.C.,  veinte (20) de noviembre  de dos mil catorce (2014).   

VISTOS  

Vencido el término contemplado en el inciso  2º  del  artículo  500  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  se  pronuncia  la  Sala sobre la solicitud probatoria elevada por el  defensor      de      EDUARDO     RAFAEL     CAMPO  CARVAJALINO,   requerido   en  extradición  por  el  Gobierno     de     los    Estados    Unidos    de  América.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante  Nota  Verbal  No. 0504 del 7 de abril de 2014, el Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  por conducto de su Embajada en Colombia,  solicitó  al  Ministerio  de Relaciones Exteriores la detención preventiva con  fines  de extradición de EDUARDO RAFAEL CAMPO CARVAJALINO, ciudadano colombiano  requerido  para  comparecer  a  juicio por delitos federales de narcóticos y de  lavado  de  dinero,  según  la  acusación  No.  13-597 (ADC), dictada el 23 de  agosto  de 2013 en la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Sur  de  la  Florida1.   

2.  Mediante  resolución  del 11  de  abril del  año  que  avanza, el Fiscal General de la Nación decretó su captura con fines  de   extradición,   la   que   llevaron   a   cabo   integrantes   de  la  Policía Nacional el 27  de  mayo  siguiente, en la ciudad de Santa Marta.   

3.  Mediante   Nota   Verbal   No.  1367 del  25     de  julio  de  la  presente  anualidad2,      la     referida   representación  diplomática  formalizó  el  requerimiento  de extradición de CAMPO  CARVAJALINO,  aportando  la documentación pertinente  para el trámite.   

4.  El Ministerio  de   Relaciones   Exteriores   conceptuó   que   para   el   caso  «…se   encuentra   vigente  entre  la  República  de  Colombia  y los Estados Unidos de América, la “Convención de  Naciones  Unidas  contra  el  tráfico  ilícito de estupefacientes y sustancias  psicotrópicas”    suscrita    en    Viena    el    20    de    diciembre   de  1988,…»   y  además,  que  en  los  aspectos  no  regulados  por la Convención, el trámite debe regirse por los artículos 491 y  496   del   Código   de  Procedimiento  Penal  (Ley  906  de  2004)3.   

Remitió    además   la   Nota    Verbal    referida    y    los  correspondientes  anexos  al Ministerio de Justicia y del Derecho, entidad que a  su  vez  dispuso el envío  del   expediente   a  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia.   

5.  Mediante auto del 4 de agosto siguiente, se dio inicio  al trámite en esta Corporación.    

El  26  de  agosto  el  requerido  solicitó  acogerse  al  trámite  de extradición simplificada.  El 1º de septiembre  del  que  avanza,  el  defensor  de oficio designado por la Sala que en la misma  fecha tomó posesión, coadyuvó esa petición.   

El  3  siguiente, se requirió al Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal,  con  el fin de que constatara el  respeto  de  las garantías fundamentales del requerido en la manifestación que  hizo  de  acogerse  al  trámite  simplificado  de  extradición.   Empero,  advirtió   el   representante   de  la  sociedad  que  no  se  ajustaba  a  las  disposiciones   constitucionales,   por   lo   cual   no  la  avaló4.    En  consecuencia  la Sala, mediante auto del 6 de octubre de 2014, dispuso continuar  el trámite ordinario.   

En  la misma data, se reconoció personería  al   abogado   de   confianza   designado   por   el   requerido  y  se  ordenó  correr    el    traslado  contemplado  en  el  artículo 500 de la Ley 906 de 2004 para presentar pruebas,  término  dentro  del  cual,  el  Ministerio  Público  se  abstuvo  de formular  solicitudes probatorias.   

Por  su parte, el defensor de EDUARDO RAFAEL  CAMPO CARVAJALINO hizo las siguientes peticiones:   

5.1.   Que  se  establezca  las  actividades  que verdaderamente llevó a cabo su poderdante, es  decir,  cuáles  y  cuantas  fueron las transacciones financieras que hizo, pues  «no  se justifica que una persona sea extraditada de  su  País,  por  el  hecho  de  haber  recibido  dos  o tres giros»,  tópico  con  el  cual  pretende  cuestionar  la  ilicitud  de la  conducta.   

Señala   que   con   tal  medio  pretende  «comprobar  la  validez  formal de la documentación  aportada»,  pues  con  la información que obra en la  carpeta,  no  hay  certeza de que la conducta atribuida a su defendido sea la de  «transacciones       financieras», cuando no existe prueba de ello en el expediente.   

5.2. Pide además,  que  se  oficie  a Migración Colombia, para determinar si en alguna oportunidad  su  prohijado  viajó  a  Venezuela,  como  se  le  sindica  en  el indictment,  con  el  fin de «determinar   si   no   estamos  ante  un  homónimo».   

CONSIDERACIONES  

1.  De  manera  reiterada  y pacífica, la Corte ha señalado que el concepto que debe dictar al  interior  del  trámite  de  extradición,  se  contrae  a verificar  la validez formal de la documentación  presentada,  la demostración plena de la identidad del solicitado, el principio  de  la  doble  incriminación, la equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero  y  el  cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos, cuando  fuere  el  caso,  como  así  lo dispone el artículo 502 de la Ley 906 de 2004.   

Lo  anterior, significa que la  Corte   solo   está   habilitada   para  decretar  aquellas  pruebas  que  sean  conducentes,   pertinentes   y   útiles,   únicamente   en  relación  con  los  tópicos estipulados en la  normatividad citada.   

Por  lo  tanto,  otros  aspectos  ajenos al  trámite  que  se propongan acreditar los intervinientes, exceden la naturaleza,  alcances  y  limitaciones del concepto que debe rendir esta Corporación, por lo  que  las  pruebas  que  tengan  como  propósito  la verificación de cuestiones  extrañas al mismo, son impertinentes.   

2.  El  defensor  de EDUARDO RAFAEL CAMPO  CARVAJALINO   formuló  dos     solicitudes  probatorias.   

Con   ellas  pretende  demostrar  que:  i)  la  documentación  aportada  por las autoridades de los Estados Unidos, no permite tener certeza de  la   existencia   de   la   conducta   por   la  cual  es  requerido;         y        ii)  no  hay  prueba  de  que él haya  viajado  a  Venezuela,  contrario  a la sindicación que se hace en el pliego de  cargos,  razón  por  la cual podría tratarse de un homónimo frente a quien es  solicitado    por    las   autoridades   de   los   Estados   Unidos.   

No  obstante,  tales  pretensiones  resultan  extrañas  a  los  aspectos  que  debe verificar la Corte al rendir el concepto,  como  se  expuso  en  CSJ  AP,  28  de  mayo  de  2008,  Rad.  29.233,  al decir  que:   

…al  no ser fin del concepto…adelantar  estudio  sobre  la  fuerza persuasiva de los medios probatorios que se aducen en  contra  del  reclamado,  ni  la  forma  como  los  mismos  se  obtuvieron, ni la  suficiencia  o insuficiencia argumental de la acusación, en cuanto son aspectos  propios  de  la  exclusiva  soberanía  de  las autoridades judiciales del país  solicitante,  encargados,  de  acuerdo  con  sus  propias leyes, de absolver las  posiciones  de  la  defensa  en  torno  a  los  mismos,  las pruebas que busquen  discutir   tales   tópicos   u   otros   semejantes   en  esta  sede,  resultan  inconducentes».   

En el mismo sentido se pronunció la Corte  Constitucional, para decir en sentencia CC C-1106/00 lo siguiente:   

…la  Corte  Suprema  de Justicia en este  caso  no  actúa  como  juez,  en cuanto no realiza un acto jurisdiccional, como  quiera  que no le corresponde a ella en ejercicio de esta función establecer la  cuestión  fáctica  sobre  la ocurrencia o no de los hechos que se le imputan a  la  persona cuya extradición se solicita, ni las circunstancias de modo, tiempo  y  lugar  en  que  pudieron  ocurrir,  ni  tampoco la adecuación típica de esa  conducta  a la norma jurídico-penal que la define como delito, pues si la labor  de  la  Corte  fuera  esa,  sería  ella  y no el juez extranjero quien estaría  realizando la labor de juzgamiento.   

Por       esto      –y  no  por  otra razón-, es que la  intervención  de la Corte Suprema de Justicia en estos casos, se circunscribe a  emitir  un  concepto  en  relación con el cumplimiento del Estado requirente de  unos  requisitos  mínimos  que  ha  de  contener  la  solicitud,  los cuales se  señalan en el Código de Procedimiento Penal.   

Además,      en      pretérita  oportunidad,  dijo  esta  Sala  que «lo que atañe a  las  autoridades  nacionales es la determinación de la identidad personal entre  quien  es  solicitado  en  extradición  y el sujeto que para tal efecto ha sido  capturado» (Cfr. CSJ CP, 4  de   diciembre   de  2013,  Rad.  40.493),  para  lo  cual se cuenta en la carpeta  con:    i)   el   cotejo  dactiloscópico  que  llevó  a  cabo un técnico de la SIJIN, entre las huellas  plasmadas  en  la  tarjeta  preparatoria  de  la cédula de ciudadanía de CAMPO  CARVAJALINO  y  la  de  la  reseña  hecha  en  el  momento  de  la  captura del  requerido5;   y   ii)  la  identificación  que  se  hace  del  solicitado  en  las  Notas  Verbales, en el  indictment  y en la orden de  detención  emitida  por  las  autoridades norteamericanas.  Tales aspectos  serán analizados en el concepto que debe emitir la Corte.   

Igual  acontece  con  la  existencia de la  conducta  por  la cual requiere la autoridad foránea  a  CAMPO CARVAJALINO, pues  frente  a  ese  tema  la  Corte  debe  constatar  el  cumplimiento   del  principio  de  la  doble  incriminación,  que  se  presenta  cuando  el  hecho  que  es  motivo  de la extradición  está   «previsto   como   delito   en  Colombia  y  {es}   reprimido  con  una  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años»,  labor  que  se lleva a cabo a través de una  comparación     entre     las     normas     que     en     el     indictment sustentan la sindicación, con  las   de   orden  interno,  para  establecer  si  éstas  también  recogen  los  comportamientos contenidos en cada uno de los cargos.   

En  ese  orden  de ideas, como    en   últimas,   las   peticiones  probatorias  del  defensor  de  EDUARDO RAFAEL CAMPO  CARVAJALINO  buscan  que  se  acredite  si  es  o no  responsable   de   los   cargos   que   se   le   reprochan   en  la  acusación  foránea,   deberán  rechazarse       dada       su       impertinencia,       pues      –    se    insiste    –,  la  labor  de  la  Sala se contrae a valorar elementos de  convicción  que  tengan  ilación  con las exigencias que contiene el canon 502  del   Código   de   Procedimiento   Penal   para   emitir  el  concepto  de  su  competencia.   

3.  De otro lado, como quiera que la Corte  no  observa la necesidad de incorporar elemento probatorio alguno, ordenará que  una  vez  cobre  ejecutoria esta decisión, se dé traslado a los intervinientes  por  el término de cinco días, para alegar, de conformidad con lo señalado en  el inciso tercero del artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.            No acceder a la práctica de las pruebas  solicitadas  por  el defensor del reclamado EDUARDO RAFAEL CAMPO CARVAJALINO, de  conformidad    con   lo   expuesto   en   la   parte   considerativa   de   esta  providencia.   

2.             En  firme,  córrase  traslado  por  el  término   de   cinco  (5)  días  a  los  intervinientes,  para  que  presenten  alegatos.   

Contra  este  auto  procede  el  recurso  de  reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

   

    

1  Folios 31 a 36 de la carpeta.   

2  Folios 47 a 53 de la carpeta.   

3  Oficio  DIAJI  No.  1548 del 28 de julio de 2014, obrante a folios 44 y 45 de la  carpeta.   

4  Lo  anterior,  como  quiera  que mediante entrevista personal que hizo al requerido,  éste  le  informó  que  «prefiero  que  mi caso se  debata   en   Colombia   mediante   una   extradición   ordinaria».   Ver  comunicación  recibida  en esta Corporación el 2 de  octubre de 2014, obrante a folios 23 a 29 del cuaderno de la Corte.   

5 Folio  7 de la carpeta.     

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