AP640-2014(43092)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado ponente  

AP 640-2014  

Radicación n° 43092  

(Aprobado  Acta No.  46)   

Bogotá D.C., diecinueve de febrero de dos mil  catorce (2014).   

La  Sala  se  ocupa de resolver el recurso de  apelación  interpuesto  por  el  defensor  de JOHAY CONTRERAS AGUDELO contra la  decisión  adoptada  en el curso de la audiencia preparatoria del proceso que se  le  adelanta  por el posible delito de concusión,  mediante la cual le fue  negado  su  pedido  de  exclusión  de algunos medios de prueba que la Fiscalía  General de la Nación pretende hacer valer en su contra.   

I.ANTECEDENTES  

Los hechos materia de acusación se originaron  en  la  información  suministrada  por  una  víctima  del  delito  de abuso de  confianza  cuya  investigación adelantaba CONTRERAS AGUDELO en su condición de  fiscal  local  34  de  esta ciudad, quien relató que a principios de febrero de  2008,   le  solicitó  la  suma  de cinco millones de pesos como condición  para  entregarle  el  vehículo  objeto  de  la apropiación indebida, el que ya  había  sido  recuperado  por  las  autoridades  policivas;  de lo cual, el 5 de  febrero  le entregó en su oficina la suma de dos millones de pesos, y respaldó  el  resto  del  dinero  con dos cheques posfechados; dinero faltante del cual le  fueron  consignados  un  millón  de pesos a una cuenta del acusado el día 5 de  marzo  siguiente;  sin  que el resto le fuera pagado, y en cambio se formuló la  denuncia en contra del servidor público.   

En   medio   de  labores  de  vigilancia  y  seguimiento  pasivo, el entonces fiscal local CONTRERAS AGUDELO fue capturado el  13  de  noviembre  cuando,  según  se  dice,  recibía los dos millones de  pesos   que  hacían  falta  para  el  pago  total  de  la  exigencia  dineraria  supuestamente  realizada  a  la  víctima;  luego  de lo cual le fue imputado el  delito  de  concusión  en audiencias preliminares celebradas el 14 de noviembre  en  las  que  se  declaró  legal  la captura y se  le imputó el delito de  concusión por el que soporta detención domiciliaria.   

Una  vez  radicada la  acusación en su  contra  por  el  referido  delito y de tramitada la audiencia de su formulación  oral,  se  instaló  la audiencia preparatoria la que se ha extendido por varias  sesiones,   en  una  de  las  cuales  –la   del   25   de   abril   de   2011-   las  partes  hicieron  sus  correspondientes  solicitudes  probatorias  y  la defensa, además, presentó su  petición  de  inadmisión  de  algunas  de  las  probanzas  solicitadas  por la  Fiscalía y la exclusión de otras.   

Mediante  auto  de  9  de  mayo siguiente el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Bogotá atendió la mayor cantidad  de  dichas   peticiones  y  dejó  sin  resolver  lo  relacionado  con  las  exclusiones  probatorias  del  resultado  de  las  actividades investigativas de  interceptaciones  telefónicas  y  de vigilancia y seguimiento pasivo; decisión  contra la cual  la defensa interpuso recurso de apelación.   

Por medio de proveído de 13 de junio de 2012  –dentro   del  radicado  36562-   esta   Corporación  desató  la  alzada  confirmando  parcialmente  la  providencia  cuestionada,  ordenando  un  testimonio cuya práctica se le había  negado  a  la defensa, y anulando parcialmente la decisión de primera instancia  en  lo relacionado, únicamente, con la negativa de exclusión de lo relacionado  con  las  interceptaciones  telefónicas  y vigilancia y seguimiento pasivo, por  falta  de  respuesta  en  la  decisión  de  primera  instancia; y en ese orden,  disponiendo   la   continuación  de  la  audiencia  preparatoria  para  que  se  resolviera sobre dicho tópico.   

Tras el regreso de la actuación al Tribunal,  fue  convocada  la  continuación  de  la  audiencia  preparatoria  a fin de dar  cumplimiento  a la decisión mencionada, y en sesión del 25 de enero de 2013 se  ordenó  a  la Fiscalía descubrir todo lo relacionado con la interceptación de  comunicaciones  y  vigilancia  y seguimiento pasivo, y luego de suspendida se le  dio  continuidad  el  19  de  diciembre del mismo año, oportunidad en la que el  Tribunal  denegó  las  solicitudes de exclusión presentadas por la Fiscalía y  en  consecuencia  decretó  como  prueba  para hacer valer en el juicio, todo lo  relacionado con dichas labores de investigación y sus resultados.   

II.    LA    DECISIÓN    MATERIA    DE  IMPUGNACIÓN   

Se  trata  de  la  emitida el 19 de diciembre  de  2013  por  una Sala de  Decisión    Penal    del   Tribunal   Superior   del   Distrito   Judicial   de  Bogotá,    mediante    la    cual    fueron   denegadas  las  solicitudes  de  exclusión  elevadas por la defensa, y en consecuencia  se   decretaron,   con  el  propósito  de  que  fueran  incorporados en el  juicio,  todos  los  actos  de  investigación  y sus  hallazgos  relacionados  con  la  interceptación  de  comunicaciones       y       de      vigilancia       y       seguimiento  pasivo.   

En  relación  con  la  interceptación  de  comunicaciones  el Tribunal  decretó  las  siguientes conversaciones, todas ellas  para  ser  incorporadas  por  el  testigo  de  acreditación  Gerardo  Caballero  Hernández:   

    

1. Conversación  de  19 de agosto de 2008, hora 12:01, en el CD marca  memorex con número en su anillo central LH3104K12210712S2.   

2. Conversación  de  25  de  agosto de 2008, hora 4:01 en el CD marca  memorex con número en su anillo central LH104K12210494S5.   

3. Conversación  de  25 de agosto de 2008, hora 16:13, en el CD marca  memorex con número en su anillo central LH3104K12210781S1.   

4. Conversaciones  de  10  de  noviembre de 2008, hora: 9:07, en el CD  marca pleomax con número en su anillo central 6086G3322122.   

5. Audio  y  trasliteración de la conversación de 13 de noviembre de  2008,    hora   8:58,   17:40,   17:41,   17:42,   18:50   y   19:23,   CD   No.  B3124KL2030514LH.   

6. DISKETTE,  color  negro,  sin  marca,  con  rótulo de papel No. de  identificación   GLD250708-021350CCTW  y  CD  marca  memorex No. 7192105rc16373, contiene análisis LINK.     

El   argumento   central  para  negar  la  exclusión  y  proceder  al  decreto  correspondiente  se  fundamenta en que las  interceptaciones   fueron  debidamente  controladas  por  distintos  jueces  con  funciones  de  control  de garantías y que, si bien, en algunas ocasiones no se  les  puso a disposición el contenido total de las conversaciones y que no está  perfecto  el formato de cadena de custodia, el control judicial versaba sobre la  actividad  de investigación con independencia del resultado mismo de lo hallado  y   por   tanto,   dicho  acto    investigativo  estuvo    ajustado   al  ordenamiento    jurídico,   conforme   con  lo dispuesto en los artículos 235 y  237 del C. de P.P..   

Frente  a  las  labores  de  vigilancia  y  seguimiento pasivo, fueron  decretados   como  prueba  para       ser  valorados en el juicio, los  siguientes   elementos,   los   cuales  serían  incorporados  también  con  el  investigador Gerardo Hernández:   

    

1. CD   marca  memorex  serie  LH3116KL211526904,  contiene  audio  de  vigilancia y seguimiento pasivo.   

2. CD  formato  DVD,  marca  Verbatin,  No MAPN32LG162153674, contiene  video de vigilancia y seguimiento.     

La    decisión    de    declarar  legal todo aquello relacionado  con  la  vigilancia  y  seguimiento  pasivo,  surge de  constatar,  según  lo  concluye el Tribunal, que para su decreto y práctica se  tuvieron  en  cuenta  todas  las  exigencias  legales, amén que dicha actividad  investigativa  estuvo controlada judicialmente por el  juez  con  funciones de control de garantías de acuerdo con lo ordenado para el  efecto    por    el    Código    de    Procedimiento   Penal.     

III. EL RECURSO DE  APELACIÓN   

El defensor, antes  de  exponer las razones de  su   inconformidad,   plantea   que  la  Fiscalía  no  cumplió  de  manera  oportuna  con  la  carga  argumentativa  relacionada con la pertinencia, conducencia y admisibilidad   de   todos   y   cada   uno  de  los  elementos  cuyo  decreto  solicitaba  como  prueba,   y, que, de manera inapropiada el Tribunal  le rehabilitó una nueva oportunidad para ello.   

En  relación con la exclusión denegada en  la  decisión  objeto del recurso, el defensor insiste en su ilegalidad, dada la  adulteración   total  de  los  formatos  de  cadena  de  custodia  de  los  cds  contentivos   de   las   conversaciones   realizadas   en   las   comunicaciones  interceptadas,  y  que  si  bien la Sala ha mantenido un criterio según el cual  los  inconvenientes  en  cadena  de  custodia  no  motivan  automáticamente  su  inadmisión,    bien  se  debe  negar su  decreto  dado  el  dudoso  valor  probatorio que por tal razón aportan al juez,  ampliando  su  discurso en relación con la importancia de la cadena de custodia  de  acuerdo con lo aclarado por la Corte Constitucional en la Sentencia C-334 de  2010.   

Otro  argumento esgrimido por el  censor   hace relación a que  al  momento  del  control  judicial  posterior  de  la  labor  investigativa  de  interceptación  de  comunicaciones,  no  se  puso  a  disposición del juez con  funciones  de control de garantías las conversaciones obtenidas en la  pesquisa;  y, que por tanto, dicho  control       es       ilegal.      Insiste  el apelante en la necesidad de  que  la fiscalía hubiera  puesto    materialmente    tales    hallazgos    a  disposición del funcionario judicial, so pena de su  ilegalidad;       invocando       como  sustento  de  su  reflexión  el  contenido   de   la  providencia  emitida  por  esta  Corporación  el 4 de febrero de 2009 -Radicado        30363-,  y  la  sentencia     C-334    de    2010  emitida  por la Corte Constitucional,  en  el  sentido de que, lo que es materia     del    control    judicial    es    lo    hallado    en    la  interceptación.   

De    lo    contrario,    cuestiona,        cómo    podría   la   defensa      o     la     Sala   saber   si  el  elemento  hallado  es  el  mismo   que   se  le  presenta,  si  no  hay  forma  de individualizarlo,  y  por  tanto  no se  tiene    claridad    respecto    de   cuáles        de       los  cientos  de  llamadas que   fueron  objeto  de  interceptación            y            de            control   judicial  son  las  que  se  pretenden  hacer valer en el juicio; además que, en esas condiciones, no sería  necesaria   la   cadena   de   custodia  para  garantizar  la  mismidad  de  las  conversaciones   interceptadas   y  grabadas.   

La  inconformidad de la decisión mediante  la  cual se negó la exclusión de las actividades de  vigilancia   y  seguimiento  pasivo  así  como  sus  resultados,  la funda el  apelante     en    que    su    ilegalidad  es  derivada  de  las conversaciones telefónicas de la cual  surge  la  información  de  la reunión que sostendrían CONTRERAS AGUDELO y la  víctima,  en la cual se activaría dicho medio de investigación; toda vez que,  en  el  informe  de  27 de agosto, presentado por el  investigador   Gerardo  caballero,      no       se     relacionan  razones ni elementos que aconsejaran la vigilancia y  seguimiento  pasivo;  además  que  en  ninguna   de   las   audiencias     de    control    judicial  -de    28  de  agosto  ni de 21 de octubre de  2008-  se habló de  un  control posterior de aquella interceptación que dio lugar a la vigilancia y  seguimiento pasivo.   

Así, el impugnante solicita a la Sala, en  primer  término  decretar  nuevamente  la  nulidad  para  que  el  a   quo   se  ocupe    del  incumplimiento  de  la  carga  argumentativa    de    la   fiscalía   en   relación   con   la   pertinencia    de   todos   los  elementos   materiales  probatorios  cuyo  decreto  solicitó  en  la  audiencia  preparatoria;            subsidiariamente   que   se  excluyan  por ilegales los referidos actos de investigación y  sus resultados.   

En    los  traslados   a   los   no   recurrentes    la  fiscalía solicitó   confirmar  integralmente  la  decisión  apelada,  argumentando que los actos de  investigación   cuya   exclusión   persigue   la   defensa,   fueron  legales,  proporcionados  y  sometidos  a  los  controles  ordenados  por  el  legislador;  posición   compartida   por   el  representante  de  la víctima.   

En   lo   relacionado  con  la  queja  formulada  por  el apelante relacionada con la supuesta  nueva         oportunidad        otorgada    por    el   Tribunal   a   la   Fiscalía   para   que  argumentara     la  pertinencia  de  sus  solicitudes probatorias, afirma  que  tal  situación  se  realizó  en  el  espacio  que  la  ley  procesal  concede  para la adición  y aclaración de la           acusación;  y concluye que en ello no hubo  irregularidad alguna.   

IV. CONSIDERACIONES  

La  Sala  es  competente  para resolver este  asunto   de conformidad con lo dispuesto en el artículo 32.3 de la Ley 906  de  2004,   por tratarse de la impugnación de una decisión adoptada en el  curso   de   un   proceso   presidido  por  un  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial.   

         Corresponde  en  primer  término afrontar la solicitud de nulidad  parcial  formulada por el impugnante vinculada a la supuesta violación   del  debido  proceso,   la   cual,  desde  ya  se  advierte,  no  tiene  vocación  de  prosperidad   y   por   tanto  será  denegada.   

         Esto  por  cuanto  en la decisión proferida por esta Corporación  el    13   de   junio   de   2012   –dentro  del  Radicado  36562-  se  decretó la nulidad para que se  analizara    y    resolviera    únicamente   lo   relacionado   con   la  supuesta  ilegalidad  de  las  actividades  de  interceptación  de  comunicaciones  y vigilancia y seguimiento  pasivo,    y    su   consecuente   exclusión,   quedando   superada   cualquier  discusión     sobre     pertinencia     de    la  prueba.   

         Así,  se  equivoca  el  impugnante  cuando afirma que la Corte le  ordenó  al  Tribunal  resolver  todas  las  peticiones  hechas por dicho sujeto  procesal          en         una         audiencia         anterior,   dado  que esta Corporación en  tal auto estaba  limitada  a resolver sólo aquello  que fue materia de inconformidad.   

         Y,  en  ese  orden,  en  la sesión en que se dio continuidad a la  audiencia  preparatoria  en la cual se adoptó la decisión apelada, se analizó  la  legalidad  de  las  referidas  labores  de investigación, cumpliendo con el  propósito  previsto  en la providencia que decretaba la nulidad en la decisión  anteriormente  mencionada;  y  por  tanto no se observa la afectación al debido  proceso que la defensa denuncia.   

Entrando  en  materia   y   en   lo   relacionado   con  la  supuesta  ilegalidad  de  las  interceptaciones    de   comunicaciones  que  se realizaron a dos abonados telefónicos, precisamente los  usados  por  CONTRERAS  AGUDELO  y  la  supuesta  víctima,  la  Sala  encuentra  infundados  los  argumentos  del  defensor  y  por tanto negará su petición de  exclusión.   

Tal  como  lo  advierte  el  a  quo,  en  la  labor de    interceptación        de       comunicaciones       cuyo       decreto   se  ordenó  en  la  providencia     apelada  se  cumplieron  todas las exigencias  contenidas  en los artículos 235 y 237 de la Ley 906  de  2004,   respecto  de  lo  cual  el  apelante  sólo  se  ocupa  de  dos  cuestionamientos:  que  las  conversaciones  producto  de  la interceptación no  fueron  puestas  a  disposición del juez con funciones de control de garantías  en    el    control   de   legalidad   posterior,  y  que,  dado  el  deficiente  proceso  de  cadena  de  custodia,  dichos resultados ofrecen un escaso valor  probatorio.   

En  la  misma  decisión adoptada por esta  Corporación  el  13 de julio de 2012 con el radicado 36562, se advirtió que lo  que  se  ponía  a  disposición del juez con funciones de control de garantías  era  la  labor  investigativa para efectos de que se verificara la legalidad del  procedimiento y la proporcionalidad de tal medida.   

En    efecto,    el    artículo  237  de  la  Ley  906  de 2004  al  precisar  lo  que  ha  de ser objeto    del    control    judicial,    señala    que:    “Dentro  de  las  veinticuatro  (24)   horas  siguientes al  cumplimiento   de   las   órdenes  de  registro  y  allanamiento,   retención   de   correspondencia,  interceptación  de  comunicaciones  o  recuperación  de información dejada al  navegar  por  internet  u otros medios similares, el fiscal comparecerá ante el  juez  de  control  de  garantías,  para  que  realice la audiencia de revisión de legalidad sobre lo  actuado,    incluida    la    orden.”    

De suerte que, lo que el juez con funciones  de    control    de   garantías   debe         preguntarse  en  la  audiencia de control posterior, es si fue legal  la  forma  en que se intervino la  intimidad,  para  lo cual no es necesario que se le ponga a disposición aquello  que  fue  materia  de  hallazgo;  siendo sí lo deseable, pero la omisión de su  presentación  no  genera,  como  lo  pretende el apelante, la ilegalidad de las  labores   de   investigación   mencionadas,   dado  que el juez que preside las audiencias preliminares,  en   principio,    ningún  interés  tendría  de  conocer  las       conversaciones     grabadas,    tratándose    de  interceptación de comunicaciones.   

Más        aún,      cuando     la     fiscalía  determina  para  efectos  de  su  teoría  del  caso,  si utiliza el material  encontrado  en  las  labores  de  interceptación,  o  sólo  parte  de  él; el  interés   sobre   su   contenido    solo   se   activa   a  partir  de  su  presentación  por parte  del fiscal, en el escrito de acusación.   

En consecuencia,  la  omisión de haber dejado a disposición del juez con funciones de control de  garantías    las   conversaciones   obtenidas   con   la   interceptación   de  comunicaciones,  no convierte en ilegal dicha labor investigativa y por tanto se  hace improcedente su exclusión con fundamento en ello.   

Pero además, resulta oportuno advertir que  la  providencia  que  el apelante cita como precedente en que funda su posición  jurídica  –AP de 4 de  febrero  de  2009  Radicado  30363-  no  se  ocupa  de  dicho problema de manera  particular  sino  que se  dedica  sólo  a  realizar  unas  consideraciones  generales en relación con la  labor   del   juez   con   funciones  de  control  de  garantías,  en  la  cual  incluso  se  advierte,  contrario     a     lo     indicado     por     el  recurrente,  que  el  control  judicial  es sobre lo  actuado:   

“El  propio  artículo  237,  antes  y  después  de  la  modificación  introducida  por  el  artículo  16  de  la Ley 1142 de 2007, es claro en ordenar que la comparecencia  del  fiscal  ante el juez de control de garantías para que realice la audiencia  de  legalidad  sobre  lo  actuado  debe  hacerse dentro de las veinticuatro (24)  horas  siguientes  al  cumplimiento  de  las  órdenes, expresión que no admite  discusiones  en torno a que el cómputo debe hacerse a partir de la terminación  de   la  diligencia”1.   

En el mismo sentido la Corte Constitucional  en      la     sentencia     citada     por     el     apelante     –C-334  de  2010-, cuando define los  alcances  de  los  controles previo y posterior por parte del juez con funciones  de  control  de garantías, concluye que tampoco  se  incorpora como parte de lo  evaluado     el    resultado    de    la    labor  investigativa.   

“Respecto  de la oportunidad del control  judicial  sobre  las  actuaciones  de  la  Fiscalía  y  de la policía judicial  existen  diferencias  entre  el  que  opera  de  modo previo y el que ocurre con  posterioridad.  En  el  caso del control previo, procede una actuación judicial  que  pondera  entre  los  intereses  de  la investigación, las razones aducidas  por   la  Fiscalía,  el  delito investigado y las condiciones del sujeto sobre  quien  o  sobre  cuyos  intereses se practicaría la actuación, a fin de evitar  una  restricción  excesiva, innecesaria o afrentosa, que en poco o nada asegure  verdad  al  proceso  y al contrario, afecte desproporcionadamente ámbitos de la  intimidad  y privacidad de la persona implicada. Lo que hace el juez es proteger  los  derechos  del  sujeto investigado, impedir que las prerrogativas del Estado  asignadas  a  la  Fiscalía  y  a  su  aparato  técnico,  se usen sin finalidad  concreta,   sin   justificación,   inútilmente  y  de  modo  desproporcionado,  desconociendo  el  carácter  iusfundamental  y  especialmente  protegido de los  bienes  jurídicos  reconocidos  en  los  derechos individuales sobre los que la  actuación  investigativa  opera. En tanto que en el control judicial posterior,  que  es  excepcional y procedente para las medidas que de modo taxativo señaló  la  Constitución  en  el  numeral  2º  del artículo 250, se atienden no sólo  aspectos  formales  sino  materiales y por tanto relacionados con los derechos y  garantías  fundamentales  en juego, y se produce sobre una diligencia que ya se  ha  ejecutado  y  en  la  que  ya se han afectado derechos fundamentales. En tal  sentido,  la  actuación  judicial  no  previene  la injerencia ilegítima sobre  éstos,  como  sucede  en  el  control  previo,  y  en  caso  de  encontrar  que  efectivamente   la   Fiscalía   y/o   la  policía  judicial  han  actuado  con  desconocimiento   de   las  reglas  y  principios  normativos  que  regulan  las  actuaciones  correspondientes,  la  garantía judicial sirve es para reparar los  derechos  limitados en exceso pero en términos procesales, es decir, excluyendo  del  expediente  la  evidencia  recaudada  con  violación  de  los  protocolos,  garantías y procedimientos.”   

También  en la sentencia C-025 de 2009 la  Corte     Constitucional     advierte,   que  el alcance del control judicial posterior versa sobre  los procedimientos utilizados en la intervención de la intimidad:   

“La  audiencia de control o revisión de  legalidad  posterior  que  se cumple por parte del Juez de Control de Garantías  sobre   la   práctica  de  ciertas  diligencias  realizadas,  bien  durante  la  indagación  previa  o  bien durante la etapa de investigación, por parte de la  Fiscalía  General  de la Nación y los órganos de Policía Judicial sin previa  autorización  judicial  para  su  realización,  comprende  las medidas de: (i)  registro  y  allanamiento,  retención  de  correspondencia,  interceptación de  comunicaciones  o recuperación de información dejada al navegar por internet u  otros  medios  similares;  (ii) actuación de agentes encubiertos; (iii) entrega  vigilada  de  objetos; (iv) búsqueda selectiva en base de datos y (v) práctica  de   exámenes  de  ADN,  y  tiene  como  propósito  especifico  llevar  a  cabo  la  revisión formal y sustancial del procedimiento  utilizado    en    la   práctica   de   las   citadas   diligencias,  esto  es,  verificar  que  se  hayan  respetado los parámetros  constitucionales  y legales establecidos para su autorización y realización, e  igualmente,  que  la  medida  de  intervención  no  haya desconocido garantías  fundamentales.”   

En síntesis, la  omisión  que el apelante denuncia, no tiene la capacidad para excluir los actos  de investigación y sus resultados del proceso penal.   

Por otra parte,  en  lo  relacionado  con  la  cadena  de custodia a la que debían someterse las  grabaciones  encontradas  siendo  de  interés  para la posición procesal de la  defensa,  es  claro para la Sala que la omisión de tal procedimiento  o su  alteración,  en  principio,  no  tiene  como consecuencia la exclusión de los hallazgos con la labor de  investigación,  sino  el  cuestionamiento  de su mismidad; de suerte que, en la  audiencia  preparatoria  bien  podría la defensa solicitar pruebas orientadas a  probar  la  falta de autenticidad del contenido de las grabaciones, para el caso  en cuestión.   

Si  hay duda de que las voces pertenecen a  las  personas de que dicen originarse, o que lo allí  expresado    no   son   los   contenidos   de   las  conversaciones       interceptadas,  o  que se produjeron en otro momento diferente al señalado por  la  fiscalía,  entre otras situaciones que pudieran  generar  duda respecto de su autenticidad; bien puede  el  defensor solicitar las  pruebas  orientadas     a  cuestionar o desacreditar los elementos de prueba de  la  fiscalía;  siendo,  ciertamente  la  cadena  de  custodia,  un  elemento  para  proteger  de dudas dichas probanzas, pero en todo  caso, es problema de la parte determinar dicha protección.   

Ya la Corte ha manifestado sobre la cadena  de  custodia que (AP de 27  de   junio   de  2012,  RADICADO              34867):   

“La Corte ha venido sosteniendo en forma  reiterada  que  la  inobservancia  de los protocolos de la cadena de custodia no  afecta  la  legalidad  de  los  elementos  materiales probatorios o la evidencia  física,    sino   eventualmente   su   autenticidad,   que   es   un   concepto  distinto.   

El  principio  de  legalidad  de la prueba  tiene  que  ver  con el acatamiento de las condiciones que la ley ordena cumplir  en  el  proceso  de formación, producción o incorporación del medio, para que  adquiera  validez  jurídica,  mientras que la autenticidad guarda relación con  el   cumplimiento   de   los  procedimientos  legalmente  establecidos  para  su  protección    o    conservación    a    partir    de   su   descubrimiento   o  recaudo.2     

Las  consecuencias  de la inobservancia de  estos  protocolos   son  diferentes.  Si las condiciones de legalidad de la  prueba  se incumplen, la ley ordena dar aplicación a la regla de exclusión, lo  cual  implica su separación del debate, pero si los procedimientos que dejan de  acatarse  son  los  referidos  a la cadena de custodia, esta inconsistencia solo  podría eventualmente afectar la aptitud probatoria del medio.   

Lo  anterior, porque la cadena de custodia  es  solo  un medio a través del cual se demuestra la autenticidad, no siendo el  único,  en  cuanto  la  propia ley establece la posibilidad de hacerlo en forma  distinta  cuando  no  se  ha  cumplido,  o  cuando  lo  ha  sido irregularmente,  alternativa  que  impide  albergar  como  opción  la aplicación de la regla de  exclusión cuando la cadena de custodia no se cumple,   

“ARTÍCULO    277.    Autenticidad.  Los elementos materiales  probatorios  y  la evidencia física son auténticos cuando han sido detectados,  fijados,  recogidos  y  embalados  técnicamente,  y  sometidos  a las reglas de  cadena de custodia”.    

“La  demostración de la autenticidad de  los  elementos  materiales probatorios y evidencia física no sometidos a cadena  de custodia, estará a cargo de la parte que los presente”.   

    

La  ventaja que se deriva del cumplimiento  del  protocolo  de  cadena  de custodia es que releva a la parte que presenta el  elemento   probatorio   o  la  evidencia  física  del  deber  de  demostrar  su  autenticidad,  pues  cuando ello ocurre la ley presume que son auténticos. Y la  desventaja  de  no  hacerlo  es  que traslada la carga de la acreditación de la  indemnidad  del  elemento  probatorio  o  de  la  evidencia  física  a quien la  presente.                                       

Las  precisiones  que  vienen  de  hacerse  encuentran  también  sustento  en  el  artículo  273 ejusdem, que consagra los  criterios  que  deben  tenerse  en  cuenta  en  la  valoración de los elementos  materiales  probatorios  y  la  evidencia física, de cuyo contenido surge claro  que   los   juicios   de  legalidad  y  de  autenticidad  responden  a  momentos  distintos,     

“ARTÍCULO    273.    Criterios    de    valoración.    La  valoración  de  los  elementos  materiales  probatorios  y evidencia física se  hará  teniendo  en  cuenta su legalidad, autenticidad, sometimiento a cadena de  custodia  y  grado  actual  de aceptación científica, técnica o artística de  los principios en que se funda el informe”.   

Es por esto que la Corte ha sido insistente  en  sostener  que  la  inobservancia  del  protocolo de la cadena de custodia no  presupone  la inadmisión ni la exclusión del elemento material probatorio o la  evidencia   física,   y   que   lo   correcto,   cuando   se   presentan  estas  inconsistencias,  no  es  proponer  un  error  de  derecho  por  falso juicio de  legalidad,  ni  pedir la exclusión de la prueba, sino atacar la valoración que  los  juzgadores  hicieron  de  su aptitud probatoria o de su mérito, dentro del  ámbito   de   la   especie  de  error  de  hecho  correspondiente,  según  las  argumentaciones   en   las   que   hayan   fundado  su  conclusión.3”      

Es  el  mismo  apelante  el  que resta trascendencia a los aspectos relacionados con la posible  deficiencia  de  la cadena de custodia, limitándose a colocar como consecuencia  de    tales   supuestos   defectos,   el   escaso  valor  probatorio  de  la  prueba     así    recaudada,    para    solicitar    como    consecuencia    su  exclusión.   

Sin      embargo,     como  quiera  que  el  tema  que se aborda es únicamente el de la  exclusión  de  la  prueba  ilegal,  el escaso valor  probatorio    de    un    elemento    material    probatorio   no   genera  como efecto la exclusión, sino  que  es  un  aspecto  de  la  admisibilidad, lo cual  escapa  al problema que se  enfrenta.   

En      efecto,      cuando   una   prueba   tiene   escaso   valor   probatorio,  puede  inadmitirse,  según  lo que dispone el literal b del  artículo  376; pero dicha  situación     no     constituye      causal  para            su            exclusión,       porque   es   un   problema   de  eficacia  demostrativa,   y   no  propiamente      consiste     en     un  cuestionamiento  a  la legalidad de  dicho     elemento,     que     sería  lo  que  conduciría  a  la  pretendida  exclusión;   por   lo   que   dicho   argumento  tampoco  está  llamado  a  prosperar.     

         La       misma      suerte      se  extiende  a  la  impugnación  de la decisión de no  excluir   lo   relacionado   con   la  vigilancia  y  seguimiento pasivo.   

         El  primer  fundamento de la petición  de   su   exclusión  está  referido  a  que  del  informe  presentado  por  el  investigador    Gerardo    Caballero    el    27    de    agosto    no     se   incluyen  razones  ni  elementos que aconsejen la vigilancia y seguimiento  pasivo;  lo  cual  no  coincide  con  la  realidad  puesto que en el texto de la  solicitud  de  la  autorización  se  dice  que “se  infiere  razonablemente que el indiciado nos conducirá a conseguir información  útil    para    la  investigación   que   se   adelanta,  por   lo  que  se  hace  necesario  efectuar  VIGILANCIA  PASIVA  Y  SEGUIMIENTO  DE  CONTRERAS  AGUDELO”; razón que si  bien  no  detalla  con  desmedida  precisión  el  objetivo  de la medida que se  solicita, si permite inferir su utilidad para la investigación.   

El  otro  cuestionamiento  que  motiva  la  solicitud  de  exclusión,  se  sustenta  en  que el  origen  de  la  información  referida  a la programación de una reunión entre  CONTRERAS  AGUDELO y la víctima, surgió de una llamada telefónica que no tuvo  control  material,  y  que  por  tanto  la  ilegalidad de dicha comunicación se  refleja   en   todo   aquello   que   de   ella  se  desprendió,         como        fue   la  actividad  de  vigilancia  y seguimiento pasivo; tampoco coincide con la realidad  procesal.   

Esto por cuanto, con la sola lectura de los  hechos  contenidos en el escrito de acusación se puede advertir que    la   señora   Ibeth    Gutiérrez   Oviedo   estaba   en  conversaciones   con   la  fiscalía  a  raíz  de  su  denuncia,  y  por  tanto  los  investigadores   sabían   por   su   relato,   de  la  reunión  programada  entre  ella y  CONTRERAS   AGUDELO;  y  dentro  de  la solicitud de la autorización de seguimiento y vigilancia pasiva,  así   como   tampoco   en   su  decreto,   se   menciona   una  conversación  telefónica   interceptada   como   origen   de  la  información    de    que    dicha   reunión   se  realizaría.   

         Pero  aún, si así fuera, esto es, que además de la información  de       la       denunciante,       también      existiese      como   fuente   del   conocimiento  una  conversación  interceptada; la vigilancia y seguimiento pasivo y sus resultados  no  tendrían el carácter  de  ilegal por efecto de la excepción de la fuente independiente prevista en el  artículo    455  de  la  Ley  906 de 2004.   

         Frente  a dicho instituto esta Corporación ha precisado (AP de 25  de mayo de 2009 Rad. 30711):   

“Al  respecto  conviene  recordar que el  artículo  29  de  la  Constitución  Política señala que “Es nula, de pleno  derecho,  la  prueba obtenida con violación del debido proceso”, mandato que,  en  sede  del sistema adversarial, es desarrollado en los artículos 23 y 455 de  la Ley 906 de 2004, que señalan:   

“Artículo     23.    Cláusula  de  exclusión.   Toda  prueba  obtenida  con  violación  de las garantías fundamentales será nula de  pleno    derecho,    por   la   que   deberá   excluirse   de   la   actuación  procesal.   

Igual  tratamiento  recibirán las pruebas  que  sean  consecuencia  de  las  pruebas  excluidas,  o  las  que  solo  puedan  explicarse en razón de su existencia.”   

“Artículo    455.    Nulidad    derivada    de    la    prueba    ilícita.  Para  los  efectos  del  artículo  23  se  deben considerar, al  respecto,   los   siguientes   criterios:   el   vínculo  atenuado,  la  fuente  independiente,  el  descubrimiento  inevitable  y  los  demás que establezca la  ley.”   

Este  contexto normativo otorga al juez la  posibilidad  de  ponderar  a  la  hora de decidir sobre la exclusión de pruebas  obtenidas  como consecuencia de procedimientos ilegales, tal como lo admitió la  Corte                Constitucional.4   

En materia probatoria, la iniciativa queda  en  manos  de  las  partes  y  se  aplica la regla de  exclusión  entendida como la inadmisibilidad, en la  etapa  de juicioi[xxii],  de  evidencia  obtenida en el  curso  de un registro o detención contrarias a las garantías constitucionales,  extendiéndose  a  aquella  cuyo origen está vinculado estrechamente con ésta,  conocida,  a  partir  del  asunto Silverthorne Lumbre Co. vs. United States como  doctrina  del árbol envenenado o “fruits of the poisonous tree”, la cual ha  venido    siendo    atenuada   en   casos   de   vínculo   atenuadoii[xxiii],             fuente  independienteiii[xxiv]      y      descubrimiento  inevitableiv[xxv].   

Al  respecto  de  la disposición acusada,  considera  la  Corte  que  el  legislador,  actuando  dentro  de  su  margen  de  configuración  normativa,  reguló un conjunto de criterios que le servirán al  juez  para  realizar  una  ponderación  cuando  deba  proceder  a excluir de la  actuación  procesal  pruebas  derivadas,  es decir, las que son consecuencia de  las  pruebas  excluidas o que solo puedan explicarse en razón de su existencia.  Para  tales  efectos,  el  juez  deberá adelantar una valoración acerca de los  hechos;  examinar la incidencia, relación y dependencia existentes entre unos y  otros;  y además, determinar si el supuesto fáctico se tipifica o no en alguna  de  las reglas legales dispuestas con el propósito de determinar si el vínculo  causal se rompió en el caso concreto.”   

De        manera, que no siendo la llamada telefónica  cuya  ilegalidad  formula  el apelante, la fuente de la información a partir de  la   cual   se  conoció  de  la  reunión  programada  entre  CONTRERAS  AGUDELO  y Gutiérrez Oviedo, se  despachará adversamente la petición de exclusión.   

En  todo  caso, la Sala no pierde de vista  que  entre  los  argumentos  con  los  cuales  el  apelante  sustentó  la  solicitud de exclusión de las  llamadas  telefónicas  interceptadas,  no  incluyó  la falta de control judicial, sino la deficiencia en  la  cadena  de  custodia  y  la  omisión  de  haber  puesto  a disposición del  juez  con  funciones  de  control  de garantías, el  contenido   material   de   las   conversaciones   obtenidas   en   dicha  labor  investigativa.   

En  suma,  la  decisión      apelada      será      confirmada  integralmente.   

V.  DECISIÓN   

En  mérito  de  lo  expuesto, la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Negar   la  nulidad  solicitada,  y  en  consecuencia      confirmar     la     decisión  apelada.   

Contra  esta  providencia  no  procede  recurso alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Sentencia del 9 de abril de 2008. Rad. 28535.   

2  Artículos 276 y 277 de la Ley 906 de 2004.   

3  C.S.J.,  Casación  25920,  sentencia  de  21  de  febrero  de 2007. En el mismo  sentido,  Casación  28282,  auto  de 12 de septiembre de 2007; Casación 30598,  sentencia  de  19  de  febrero  de 2009; Casación 31898, auto de 5 de agosto de  209;  Casación  32361,  auto de 15 de septiembre de 2010; Casación 35133, auto  de  21  de septiembre de 2011; Casación 37298, auto de 30 de noviembre de 2011,  entre otras.   

4 En  sentencia C-591 de 2005.        

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