41103(04-12-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JOSÉ  LUIS      BARCELÓ  CAMACHO   

Aprobado  acta N°  403   

Bogotá,     D.    C.,    cuatro            (04)        de        diciembre  de  dos  mil  trece             (2013).   

V   I   S   T   O  S   

La  Sala se pronuncia sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda de revisión presentada por la apoderada de VIOLETA   GUILLERMINA   BROWN   SMIT   DE   ALEGRÍA   en  contra  de  la  sentencia  emitida  por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de Bogotá que, el 27 de abril de 2007, la declaró coautora  penalmente   responsable   de   las  conductas  punibles  de  hurto  agravado  y  usurpación de marcas y patentes.   

  H   E   C   H   O  S   

Fueron   expuestos   por  el  ad     quem     en    los    siguientes  términos:   

“El  13 de diciembre de 1996, Orlando  Caballero Gerardino se      presentó      ante      la      Fiscalía     –Unidad   de   Delitos   contra   el  Patrimonio  Económico– en  calidad  de  Socio  y Gerente Suplente de Sistemas Integrados Automotrices Ltda.  para  poner  en  conocimiento  diferentes  situaciones,  las  cuales  se relatan  así:   

Con  su hermano GERMÁN CABALLERO, posee el  60%  de  las  acciones en que se divide el capital social de Sistemas Integrados  Automotrices Ltda.   

Con   diferencias   sustanciales   en  el  direccionamiento  y  administración  de  la  Empresa, el manejo administrativo,  bancario  y legal se realiza, unilateralmente, por el otro socio y representante  legal,  Julio  César  Alegría  Erazo,  quien  no  ha  consultado los estatutos  sociales   ni   ha   respetado   las   prácticas   administrativas  comúnmente  aceptadas.   

En  abril  de  1996,  UCONAL  aprobó  a la  empresa  créditos  por valor de $476.304.000, recibiendo como garantía toda la  maquinaria  de  la  Compañía  mediante  el contrato de prenda sin tenencia N°  10727  registrado en la Cámara de Comercio de Facatativá el 19 de abril de ese  año;  contrato  que al estipular $1.190.000.000 por concepto de seguros, supone  avalúo  comercial  de  por  lo  menos  ese  monto.1   

El  19  de  julio  de  1996,  Julio  César  Alegría  Erazo  solicitó  a  varios  clientes  de la empresa, cambio de razón  social  en  las órdenes de compra, oficializándose en ese momento la creación  de una nueva empresa paralela.   

El  31 de julio del mismo año, la Junta de  Socios  de  Sistemas Integrados Automotrices Ltda. designó como nuevo Gerente y  Representante  Legal  a  Hernán  Cortés  Olivera,  inscrito  en  la Cámara de  Comercio     de    Bogotá    el    siguiente    1°    de    agosto.   

El 20 de agosto se anotó en el Certificado  de  Existencia  y  Representación  Legal recurso interpuesto al nombramiento de  Cortés  Olivera  por  el  antiguo  representante  legal  Julio César Alegría,  titular del 40% de las acciones.   

El  28  de  agosto un acreedor los ilustró  sobre  la  existencia  de  deudas bancarias a cargo de la empresa, identificando  las  de  UCONAL  en suma de imposible amortización; entonces, como Suplente del  Gerente  y  Socio,  peticionó  información  bancaria  del crédito.   

El  3  de  septiembre  se  inscribió en la  Cámara  de  Comercio  de  Bogotá la Sociedad Anónima Terminales Automotrices,  S.A.,   constituida  por  empleados   de   Sistemas   Integrados   Automotrices   Ltda.   y   –según        creen–   por   testaferros   de  Alegría,  incluido  su  conductor  personal,  con  capital  pagado de $5.000.000 y, aunque  Alegría  no  aparece  en  la  escritura,  se sabe que se ha presentado ante los  clientes  de  Sistemas  Integrados  agenciando  la  nueva empresa para continuar  suministrando las órdenes de compra.   

Mientras  tanto,  a  pesar de sus “ires y  venires”,  UCONAL  no  respondía;  finalmente  le  fue  entregado  un pagaré  cancelado  y  copia  de  un pagaré con su contragarantía firmados por Alegría  con  espacios  en  blanco; misma fecha en que se enteraron que el 31 de julio de  1996  se  había firmado contrato de dación en pago de la maquinaria, sin poder  obtener tal documento.   

Mientras   la   dilación   seguía  para  defenderse  de  las  acciones  irregulares  de  Alegría,  retiraron,  el  11 de  septiembre,  la  maquinaria  de las instalaciones de la empresa y licenciaron la  mayor parte del personal.   

UCONAL  procedió  a  vender la maquinaria,  suponen  que  a testaferros de Alegría, en menos del 50% de su valor comercial,  constituyéndose  lesión  enorme;  la maquinaria es tan especializada que no es  factible  venderla a ninguno de los países del Pacto Andino y menos en Colombia  en  el  tiempo  en  que se hizo; como Gerente Alegría no tenía facultades para  realizar  contratos de dación en pago, pues al quedar la empresa sin maquinaria  no  podía ejercer su objeto social; para ello requería Acta de Junta de Socios  que   no  existe  y  si  está  es  falsa.   

Además,  el  Banco  tomó  la decisión de  hacer  efectiva  la prenda por 12 días de mora en situación inusual en nuestro  medio.   

Entonces,      concluye:   

“…desde  el  mismo  momento  en  que se  otorgaron  los  créditos  en  el  mes  de  abril,  hubo pacto de recompra de la  maquinaria  por  parte  del  Sr.  Alegría,  y  el  Banco UCONAL se prestó para  realizar  esta  operación  por  intermedio  de  algunos  funcionarios que luego  obstaculizaron  la  entrega  de  la  información  solicitada  (…) mientras se  “perfeccionaba”  el  ilícito.  El  Sr.  Alegría  constituyó  una  Empresa  paralela  y  de fachada, exactamente de la misma actividad técnica y comercial,  contraviniendo   sus  responsabilidades  como  Gerente  de  Sistemas  Integrados  Automotrices   Ltda.   y   haciendo  partícipes  también  a  empleados  de  la  Empresa”.   

Situación   que,   agrega,   configuró  ilicitudes  por más de cinco mil millones de pesos ($5.000.000.000)”.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

Luego de reseñar los hechos y la actuación  procesal  surtida,  la  accionante  solicita  la  revisión  de la sentencia con  fundamento  en  las  causales  contempladas en el artículo 220, numerales 2° y  3°, de la Ley 600 de 2000.   

Asegura, en su orden, que: i) en este asunto  el  auto  por  medio  del  cual  se inadmitieron las demandas de casación no se  notificó  personalmente  al  sentenciado  Alegría  Erazo,  pese  a encontrarse  privado  de  la libertad, lo que, en su criterio, deriva en que los términos de  prescripción  continuaron su curso verificándose, a la fecha, la extinción de  la  acción  penal, fenómeno extensivo a los otros procesados en el trámite, y  ii)  respecto  de  la  señora  BROWN SMIT       DE       ALEGRÍA,  la sentencia  carece  de fundamentación, “pues en parte alguna se  indica  cuál  fue  el  bien  mueble  ajeno  hurtado,  ni  cuál fue la conducta  desarrollada  en  el  grado  de  participación  de  coautoría, ni en que forma  prestó   contribución   objetiva   a   la  consecución  del  resultado  a  la  consecución   del   resultado,  como  tampoco  enuncia  en  parte  alguna  para  establecer  el  grado  de  confianza,  cuál  fue  el dominio funcional sobre la  presunta conducta punible”.   

Ante  estas  circunstancias,  pide, en ambos  casos,  declarar  fundadas  las  causales  de revisión invocadas y se ordene la  cesación  de  procedimiento,  con  el  consecuente  archivo  de  la actuación.   

Aportó con la demanda, poder conferido para  actuar,  copia  de las sentencias proferidas en las diligencias, advirtiendo que  no  son  auténticas “en razón a que nos informaron  que  el  Juzgado  Treinta  y  Ocho Penal del Circuito de Bogotá no existe y que  habían   enviado   el  expediente  al  archivo  central,  que  físicamente  el  expediente  está  en  el  paquete  53  al  57 que se encuentra en la bodega del  edificio  Kaisser  y  que como no fue asignado a ningún juzgado, por ese motivo  no   había   quién   diera   dicha   constancia  secretarial”,  y  copia  del cuaderno de la actuación tramitada en la Corte con el  radicado 31222.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.  La  acción de revisión es un mecanismo  judicial  especial  que  constituye  una  excepción  al  principio  de  la cosa  juzgada,   en  tanto  que  por  su  conducto  se  busca  dejar  sin  efectos  la  intangibilidad  de  la  declaración  contenida  en sentencia ejecutoriada si se  demuestra  la  configuración de cualquiera de las causales previstas para ello,  en este caso, en el artículo 220 de la Ley 600 de 2000.   

El   carácter   inmutable  del  instituto  jurídico  que  se  pretende  remover  implica  una serie de exigencias que debe  cumplir  la demanda de revisión, previstas en el artículo 222 ibídem, que han  de  acatarse  so  pena  ineludible  de  su  inadmisión. Y uno de los requisitos  formales  establecido  en  el  último  inciso  del canon en cita, es que con el  libelo  se  debe  aportar  copia  o  fotocopia de las decisiones de primera y de  segunda  instancia,  así  como  la constancia de su ejecutoria, omisión que de  verificarse  no  es  posible  a la Corte enmendar dado el carácter rogado de la  acción.   

2. En  este  asunto,  en   cuanto   al   aspecto   formal, la demandante solo aportó copias  de  los  fallos  de  instancia  y  obvió  anexar  su  constancia de ejecutoria,  falencia  que,  de  acuerdo  con lo que preceptúa la disposición mencionada en  precedencia,       conlleva      necesariamente      a      la      inadmisión   del  libelo.  Y  no  puede  asumirse  que estos requerimientos se satisfacen con las explicaciones brindadas  con  respecto  a  la ubicación del expediente contentivo de la actuación o con  el  aporte de las diligencias adelantadas por la Corte con posterioridad al auto  de  1°  de  abril  de  2009, por medio del cual se inadmitieron los recursos de  casación,  y  que  hacen  referencia  a  la  firmeza  de ese proveído, pues la  teleología  de  la revisión, se repite, acarrea un carácter rogado que impone  ciertas  cargas  al  demandante  y,  en  ese  orden,  es al libelista a quien le  corresponde  acreditar  a  través  de la respectiva constancia la condición de  cosa  juzgada  tratándose  de  las  sentencias atacadas por vía de la acción.   

3.  Ahora  bien,  aun  aceptando en gracia a  discusión,  que  no  se  le  puede  imponer  a la accionante una obligación de  incierto  cumplimiento  si  se  repara  en las aclaraciones que brindó sobre la  actual  imposibilidad  de  aportar  la  constancia  de ejecutoria en comento, de  todas   formas   no   expuso  parámetros  jurídicos  claros  y  concretos  que  trascendieran  a  la mera invocación abstracta y conjunta de varias causales de  revisión,  limitándose  a  la  cita  de  su  consagración legal sin presentar  ningún   desarrollo  conceptual  consistente  que  permita  vislumbrar  que  la  declaración  de  justicia  efectuada  en  el  trámite  penal  tiene un defecto  material  de  tal  entidad que demande ser rectificado. Por tanto, debe anotarse  que  no  basta  con  allegar  los pronunciamientos judiciales y su constancia de  ejecutoria  para  confrontar  la  magnitud  y  asidero  que  podría ostentar la  petición  de rescisión elevada, sino que, además, también se requiere agotar  una  carga  argumentativa  idónea  y adecuada, se reitera, que ponga de relieve  los  fundamentos  de  hecho  y  de derecho que lleven a concluir la necesidad de  intervención  de la Corte, ya que la naturaleza de este mecanismo procesal así  lo    exige.2   

De  otra  parte,  debe  recalcarse  que  la  revisión  no  es  un  escenario  propicio  para continuar el debate sustancial,  probatorio  o  procesal  que finiquitó con la sentencia, como se percibe de las  elucubraciones    plasmadas    por   la   accionante  en  su  misiva, toda  vez  que el trámite se dirige, una vez admitida la demanda si  es  presentada  en  debida  forma,  a  la corroboración de la procedencia de la  causal  invocada,  conforme  el  caso,  y  a  la  declaratoria de sus efectos de  prosperar  esta, al tenor del artículo 227 de la Ley 600 de 2000, por lo que es  refractario  en  esta sede que depreque, por ejemplo, que se ordene la cesación  de  procedimiento  a  favor  de su prohijada “por no  haber incurrido en conducta punible alguna”.   

4. Por ende, ante el evidente incumplimiento  de  los  presupuestos  de  admisibilidad legalmente establecidos y la defectuosa  postulación  de  la demanda de revisión, la decisión que se impone, según se  anticipó, es la de inadmitir el libelo.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

INADMITIR   la  demanda  de revisión allegada por VIOLETA GUILLERMINA  BROWN SMIT DE ALEGRÍA.   

Contra  la  presente  decisión  procede  el  recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

EUGENIO  FERNÁNDEZ  CARLIER                                                                                   GUSTAVO    ENRIQUE    MALO  FERNÁNDEZ           

EYDER PATIÑO CABRERA                                                         LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

LUIS  BERNARDO  ÁLZATE  GÓMEZ                                     ABEL  DARÍO  GONZÁLEZ  SALAZAR                                         Conjuez                                                                                                                     Conjuez   

RAMIRO ALONSO MARÍN VÁSQUEZ  

Conjuez  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  “Indica   que   no  se  entiende  cómo  UCONAL  presta  ese  monto  a  una  empresa tan endeudada y con  problemas  financieros  tan  delicados; situación corroborable a través de los  informes  de  la  Asociación  Bancaria,  la  banca  en general y de los estados  financieros    que    reposan    en    otras   entidades   bancarias”.   

2  Cfr.  Rad.  23838,  auto  de  6  de  julio  de  2005     

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