40078(21-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE   CASACIÓN PENAL  

                         Magistrado   Ponente   

                         EUGENIO   FERNÁNDEZ CARLIER   

                         Aprobado   Acta No.353   

Bogotá, D. C., veintiuno (21) de octubre de dos mil trece (2013)   

VISTOS  

Procede la Sala a emitir concepto respecto de la solicitud de extradición del   ciudadano colombiano Gabriel Martínez Pacheco, efectuada a través de vía   diplomática por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

ANTECEDENTES  

1.    Mediante Nota Verbal No. 1342 de 8 de junio de 2012, la Embajada de los Estados   Unidos de América en Colombia solicitó la detención provisional con fines de   extradición de Gabriel Martínez Pacheco, la cual fue ordenada por el señor   Fiscal General de la Nación mediante resolución del 19 siguiente.   

Dicho   mandato fue materializado el 30 de julio del mismo año en la ciudad de Cartagena   por miembros de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol, quienes le   pusieron de presente sus derechos y le efectuaron cotejo dactiloscópico1.   

2.    De igual manera, mediante Nota Verbal No. 2282 de 27 de septiembre de 2012, la   Embajada de los Estados Unidos formalizó la solicitud de extradición de Gabriel   Martínez Pacheco, para que comparezca a juicio por los delitos federales de   narcóticos, por ser el sujeto de la acusación sustitutiva No. 1:12-CR00078   (BAH), proferida el 17 de agosto de 2012 en la Corte de los Estados Unidos para   el Distrito de Columbia.   

Se   acompañó a la petición la declaración rendida por Meredith A. Mills2, Fiscal Litigante de la Unidad   Antinarcóticos y Drogas Peligrosas de la División Penal del Departamento de   Justicia de los Estados Unidos, quien manifestó que en cumplimiento de sus   deberes se familiarizó con la causa titulado Estados Unidos contra Varón Castro   y otros, conocida con el No. 1:12-CR-00078 (BAH), la cual surgió de una   investigación de un concierto para delinquir con fines de poseer con intención   de distribuir cocaína en Estados Unidos.   

Luego   de acreditarse como testigo y señalar el procedimiento que se debe observar para   proferir una acusación conforme a las leyes de los Estados Unidos, manifestó que   en la causa citada, el 17 de agosto de 2012, un jurado indagatorio federal   convocado en el Distrito de Columbia fundó una acusación sustitutiva de tres   cargos, dentro de la cual Gabriel Martínez Pacheco es acusado de:  

    

“…Cargo Uno, concierto para delinquir con fines de distribuir  y poseer con   intención de distribuir cinco kilogramos o más de cocaína, una sustancia de la   Lista II, a bordo de una nave sujeta a jurisdicción de Estados Unidos, y   auxiliar e incitar dicho delito, en violación a las secciones 70503(a), 70506   (a) y (b) del Título 46 del Código de los Estados Unidos, la Sección   960(b)(1)(B) del Título 21 de (sic) Código de Estados Unidos y la Sección 2 del   Título 18 del Código de Estados Unidos; en el Cargo Dos, se les imputa a los   acusados distribución y posesión con intención de distribuir, de cinco   kilogramos o más de cocaína a bordo de una nave sujeta a la jurisdicción de los   Estados Unidos, y auxiliar e incitar dicho delito, en violación de la Sección   70503(a) y 70506(a) del Título 46 del Código de Estados Unidos y la Sección 2   del Título 18 del Código de Estados Unidos; y en el Cargo Tres, se le imputa a   los acusados distribución y posesión con intención de distribuir cinco   kilogramos o más de cocaína a bordo de una nave sujeta a la jurisdicción de   Estados Unidos, y auxiliar e incitar a dicho delito, en violación a las   secciones 70503(a) y 70506(a) del Título 46 del Código de Estados Unidos, la   Sección 960(b)(1)(B) del Título 21 del Código de Estados Unidos y la Sección 2   del Título 18 del Código de Estados Unidos. También son de aplicación las   alegaciones de extinción del derecho de dominio en lo penal, citando la Sección   70507 del Título 46 del Código de Estados Unidos, la Sección 2461 del Título 28   del Código de Estados Unidos, y la Sección 853 del Título 21 del Código de   Estados Unidos, provenientes de cada uno de los cargos anteriores.”   

Por   otro lado, refirió que conforme a las leyes de los Estados Unidos, un concierto   para delinquir es simplemente un acuerdo para violar otra norma penal. Así, en   el Cargo Uno del caso bajo examen, legalmente se encuentra prohibida la   distribución y posesión con intención de distribuir sustancias controladas a   bordo de una nave sujeta a la jurisdicción de los Estados Unidos. Esto es que,   con fundamento en la legislación de éste país, el acto de asociarse con otra   persona o más para infringir su normatividad se considera por sí mismo un   delito. Convenio que puede ser un simple entendimiento verbal.  

    

También precisó que un concierto para delinquir es una sociedad con fines   delictivos, en la que cada uno de sus participes se convierte en el agente o   socio de todos, sin necesidad de conocer todos los detalles del plan ilícito o   los nombres de cada uno de los demás integrantes. Aparte de lo anterior, se le   permite al jurado inferir que una persona ha aceptado unirse a un concierto para   delinquir cuando realiza un acto que avanza hacia los fines de la empresa   criminal. Por esta razón, si un acusado tiene conocimiento de la naturaleza   ilícita del plan y se une al mismo de manera consciente y voluntaria en al menos   una ocasión, tal circunstancia es suficiente para proferir una sentencia de   condena en su contra por concierto para delinquir, aunque no haya participado   antes y su intervención sea menor.   

Agregó que para condenar a Gabriel Martínez Pacheco por el Cargo Uno de   concierto para delinquir alegado en la acusación sustitutiva, Estados Unidos   deberá probar en el juicio que el acusado llegó a un acuerdo con una o más   personas para lograr un plan común e ilícito y que se unió al complot consciente   y voluntariamente.   

Así   mismo, para condenarlo por los Cargos Dos y Tres deberá demostrar que distribuyó   o poseyó con la intención de distribuir cinco kilogramos o más de cocaína   mientras se encontraba a bordo de una nave sujeta a la jurisdicción de Estados   Unidos, de manera consciente, voluntaria e intencionada.   

Además de lo anterior, indicó que la pena máxima para los delitos atribuidos en   los cargos de la acusación formal es cadena perpetua de privación de libertad,   un plazo de libertad supervisada de un mínimo de cinco años, una multa de   $10.000.000 de dólares y una multa especial de $100.   

En   relación con los hechos del caso, hizo referencia a lo declarado por José   Mantilla, Agente Especial de la Agencia de Control de Drogas (DEA), quien   proporciona información adicional sobre las actividades e identificación del   acusado.   

3.  Se  acompañó  copia de la Acusación  sustitutiva  No.  1:12-CR00078  (BAH), proferida el 17  de   agosto   de   2012  por  un  Jurado  Indagatorio  juramentado  el 16 de mayo de 2011, en la Corte de los  Estados   Unidos   para  el  Distrito  de  Columbia3   y  de  la  orden  de  captura  expedida  a  su nombre4.   

4.     Se  aportó  la  declaración  rendida    por    José  Mantilla5,  Agente  Especial  de  la  Agencia  de  Control   de   Drogas   de   Estados   Unidos  (DEA)  quien,   luego  de  acreditarse    como   testigo,   relató    que    en    el    año   2009  las  autoridades  colombianas  empezaron    a   interceptar   legalmente   las   llamadas   telefónicas       de       Ángel    Varón   Castro,   Luis   Delio  Herrera   Astudillo,  Hugo      Hernán  Ramírez   Galvis   (sic),   Eusebio  David  Webster  Archbold,   Numan  Andrés  Hoyos  Millán  y  Gabriel  Martínez    Pacheco,  actividad    a    través    de    la    cual    se  estableció    los    acusados   conspiraron   para  transportar,  como  efectivamente lo hicieron, grandes cantidades de  cocaína  en  lanchas  rápidas        no        matriculadas,       la       “Rilax”  y la  “Antonella”,  las  cuales  fueron  detenidas  en su camino por Guardacostas de  Estados  Unidos (USCG). Así  mismo,    se    estableció   a   través   de   las   comunicaciones   intervenidas   que   los   acusados  desempeñaron  un  papel  importante  en  la  coordinación  del transporte del  estupefaciente  dentro  de  Colombia  y  su  envío a  Estados  Unidos, previo paso  por países centroamericanos.   

En relación con la  participación  de  Gabriel  Martínez             Pacheco,            señaló que éste  ayudaba    a    Varón  Castro  con  el  movimiento  de los motores fuera de  borda       de       la       Rilax,  cuando  en  esta se transportaba el  narcótico.   También  coordinaba  el  pago de dinero a funcionarios corruptos del Gobierno de Colombia  y  a  miembros  del  crimen  organizado  colombianos  dentro  de Cartagena para  proteger       la       embarcación  de  la  interceptación.  Existen  al  menos  diez  escuchas  telefónicas     en    las    que    Martínez    Pacheco    conspiró  con  otros  miembros  de la  organización      de      narcotráfico  para  facilitar  el transporte de  cocaína    a    bordo    la   referida lancha.   

Por  otra  parte,  puntualizó       que       las       pruebas       contra       Martínez      Pacheco  consisten  en, pero no se limitan a,  testimonios,     interceptaciones     telefónicas  legalmente  autorizadas y  pruebas  físicas,  inclusive  de cocaína incautada.   

5.    Se  acompañó        la       transcripción    de    las   disposiciones  normativas   del   país  requirente,  supuestamente  vulneradas      por      el      solicitado      en      extradición.   

6.    El  Viceministro de Política  Criminal  y  Justicia Restaurativa del Ministerio del  Justicia   y  del  Derecho  consideró  completo  el  expediente  y lo remitió  a  esta  Sala,  mediante  oficio       No.       OFI12-0017463-DVC-3000     de     1º         de        octubre  de  2012,  transcribiendo  el  concepto  emitido  por  su  homólogo  de Relaciones  Exteriores   a   través  de  oficio  No.  DIAJI/GCE  N°   2433  de  28 de  septiembre   de  2012,  en        el        cual        señaló:   

“que el tratado  aplicable  al  presente  caso  es  la ‘Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra      el      tráfico     ilícito   de   estupefacientes   y  sustancias  psicotrópicas’,  suscrita en Viena el 20 de diciembre de 1998.   

Sin   perjuicio  de  lo  anterior,  y  de  conformidad    con    lo    establecido    en   el  artículo  6,  numerales  4  y  5  de  la  precitada  Convención, así como en  el   artículo  496  de  la  Ley  906  de  2004,  es  procedente    obrar    de    conformidad    con    el    ordenamiento   procesal  colombiano…”   

7.    El  9   de   julio  de  2012 se ordenó  correr  el traslado común    para    que    las    partes    presentaran    sus   alegatos  conclusivos.   

7.1    La  Procuradora   Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal6   luego   de   hacer   referencia   a   la  actuación   procesal   y   a   la   normatividad   aplicable  en      el     presente     asunto,  manifestó   que   la  documentación  presentada  por  el  Gobierno de los  Estados    Unidos    de    América   goza     de     plena     validez     formal     y    satisface    los   requisitos   exigidos   por   el   ordenamiento  jurídico,   contiene   la  información   legal   requerida   y   sobre   ella   se   agotó   el  procedimiento  inherente  a  su  legalidad,  además demuestra la plena identidad del  ciudadano requerido.   

Asimismo, luego  de  recordar  los  cargos  por  los  cuales el Gobierno de los Estados Unidos de  América   solicita   la   extradición   de   Gabriel   Martínez   Pacheco,   expresó   que   al   confrontar  las  disposiciones  citadas en cada uno  de  ellos,  cuyo  texto  obra  en el expediente, los  delitos   por   los   cuales   se   acusó   tienen  correspondencia  en  la  legislación interna con los  de   concierto   para   delinquir   y   tráfico  de  estupefacientes,  previstos  en los artículos  340  y  376  del  Código Penal,  sancionados  con  pena  superior  a  cuatro  años de  prisión.   

De  igual  modo,  la  acusación  No.  1:12 CR-00078(BAH) proferida el 17 de agosto de 2012 en la  Corte   de   los   Estados   Unidos  para  el  Distrito  de  Columbia,  la  cual  sustenta  la  solicitud  de  extradición,  es  equivalente  a  “la         resolución        de  acusación”  en     el     ordenamiento     jurídico   colombiano,   pues   se   trata   de   piezas   de  similar  contenido.   

No     obstante     lo     anterior,  consideró   que   en  este  caso  se  verifica  la  existencia  de  la cosa juzgada penal en Colombia. En  tal  sentido, rememoró lo  decidido  por  la  Corte en el radicación  No.  30.374  el  19  de  febrero de  2009,         donde         señaló   que   en   tratándose    de    la   extradición   de  colombianos  por  nacimiento su función no se limita  a    la    verificación    del    cumplimiento  de  los  requisitos  formales  establecidos  en  la ley  aplicable,  sino que, de acuerdo con los fines del Estado, le corresponde por la  efectividad    de   los   derechos   y   garantías  fundamentales   contempladas   en  la  Constitución  Política.   

La     anterior    postura,  manifestó,  fue  reiterada por la  Sala  en  conceptos de extradición posteriores, como  el  de  3 de febrero de 2010 (radicación 32.770), en  donde  determinó  que  el principio de cosa juzgada  opera  en  los  siguientes  supuestos:  “(i)  cuando  existe  sentencia  en  firme  o  providencia  que  tenga  su  misma  fuerza  vinculante,   también  en  firme,  (ii)  cuando  la  persona  contra  la  cual se adelantó el proceso sea  la  misma  que es solicitada en extradición, y (iii)  cuando    el    hecho    objeto   de   juzgamiento   sea   naturalísticamente     el    mismo    que   motiva   la   solicitud   de   extradición”.   

En   el   caso   bajo  examen,  Gabriel  Martínez  Pacheco  fue  condenado  a  11 años de  prisión  por el Juzgado  Penal     del     Circuito     Especializado    de  Cartagena  el  15  de  julio  de  2011,  como autor  de   los   delitos   de  tráfico,  fabricación  y  porte  de estupefacientes  agravado,  hechos por los  cuales  el  gobierno  estadounidense  lo  reclama en  extradición,  fallo       que  quedó    en   firme   el   10   de   octubre   de  2012.   

En  consecuencia,  en  este caso debe tener  prevalencia       el      principio      de      la      prohibición  de  doble incriminación,  consagrado  en diferentes convenios y tratados internacionales  que  vinculan al Estado Colombiano, los cuales reconocen la garantía  mínima fundamental a no ser juzgado  ni  sancionado  por  un  hecho respecto del que se ha dictado sentencia  dentro  de  los  cánones legalmente establecidos.   

En   consecuencia,  solicitó  a  la  Corte  emitir  concepto  desfavorable  a  la solicitud de  extradición.   

7.2  El  defensor  efectuó  idéntica  petición,  bajo la consideración de que Gabriel Martínez  Pacheco  fue  condenado  por  la  justicia  colombiana  a  11 años de prisión,  mediante  sentencia  de 15 de julio de 2011, proferida por el Juzgado [Penal del  Circuito  Especializado] Adjunto de Cartagena, es decir, antes del 8 de junio de  2012,    cuando    el    Gobierno    de    los    Estados   Unidos   pidió   la  extradición.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  el  artículo    35    de   la   Constitución  Política (modificado por el Acto Legislativo No. 01  de  1997),  y  el  artículo 490 del Código    de   Procedimiento   Penal   (Ley   906   de   2004),   la  extradición       se      concederá,       solicitará   u  ofrecerá  de  acuerdo  con  los  tratados   públicos   y,   a   falta   de   estos,  conforme    a    las  disposiciones legales.    

Según   lo  manifestado  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  en  este  caso es  procedente     obrar    de    acuerdo  con  la Convención de las       Naciones      Unidas      contra      el      Tráfico        Ilícito     de    Estupefacientes    y    Sustancias    Psicotrópicas,     suscrita     en  Viena  el  20  de  diciembre  de  1998 y,  conforme  con los artículos  4  y  5 de la misma,   dar  aplicación     al  ordenamiento procesal penal colombiano.   

El         artículo 502 de  la  Ley  906  de 2004 dispone que la Corte Suprema de  Justicia  fundamentará  su  concepto  en la validez  formal   de  la  documentación  presentada,  en  la  demostración  plena de la identidad del solicitado,  en  el  principio  de  la doble incriminación, en la  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  exterior  y,  cuando  fuere  el  caso,  en el cumplimiento de lo previsto en los  tratados públicos.   

Todos  estos  elementos  convergen  en  el  expediente,      como      se      señala     a  continuación:   

1.     Validez    formal    de    la  documentación presentada   

De   acuerdo   con  lo  previsto  por  el  artículo 495 de la Ley 906 de 2004 (Código     de     Procedimiento     Penal),    la    solicitud    de  extradición  debe  efectuarse  por  vía  diplomática y de manera excepcional  por  la consular o de gobierno a gobierno, adjuntando  copia    auténtica    del    fallo    o   de   la  acusación   proferida   en   el   extranjero,  con  indicación   de   los   actos  que  determinan  la  petición,  así como el  lugar  y  fecha  en  que  fueron  ejecutados, los datos que permitan identificar  plenamente  al reclamado y copia auténtica   de   las  disposiciones  penales  aplicables  al  caso, las cuales deben ser expedidas en la forma establecida por  la  legislación  del Estado reclamante y traducidas  al castellano, si a ello hubiere lugar.   

El artículo 259  del  Código de Procedimiento Civil, modificado  por  el  1º, numeral 118, del  Decreto   2282   de   1989,   establece   que   los   documentos   públicos  otorgados   en   territorio   extranjero   por  funcionarios  de  éste  o  con su intervención, deben ser  presentados  y  autenticados  por el cónsul o agente  diplomático       de      la      República  o  en su defecto por el de  una  nación  amiga,  lo  cual  hace presumir que se  expidieron  conforme  a  la ley del respectivo país.  La   firma   de   aquél   se  abonará  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, y si se  trata    de    servidores    consulares  de  un  Estado amigo, se autenticará  previamente  por  el  empleado  competente  del  mismo  y  los de éste       con      el      cónsul  colombiano.   

En  este  caso,  fueron  observadas  tales  exigencias   por   el   Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  al  presentar  la  petición  de  extradición    por  vía  diplomática, esto  es,  por  medio  de  su  Embajada  en  nuestro país,  acompañando    copia    de    la    acusación       sustitutiva   No.   1:12-CR00078   (BAH)  proferida  el  17  de  agosto  de 2012 en la Corte de los Estados Unidos para el  Distrito   de   Columbia   contra  el  ciudadano     requerido,  por  los  cargos  de: (i)  distribución y posesión     con     la    intención    de  distribuir   cinco   kilogramos  o  más  de  una  sustancia que contenía una  cantidad    detectable    de   cocaína,  desde septiembre de 2009 y de manera continua hasta la fecha de  la        segunda        acusación;  (ii)   distribución  y  posesión     con     la    intención    de    distribuir    cinco    kilogramos   o   más   de   una   mezcla   y   sustancia   que   contenía    una   cantidad   detectable   de  cocaína, a bordo de una  nave   sujeta   a   la   jurisdicción  de  Estados  Unidos,    comenzando  el  22  de  febrero  de  2010;  y  (iii)  distribución y posesión  con  la  intención  de  distribuir   cinco (5)  kilogramos  o más de una mezcla y sustancia y mezcla  que    contenía   una   cantidad   detectable   de  cocaína,   a   bordo  de  una  nave  sujeta  a  la  jurisdicción    de    Estados    Unidos,      a      partir  del 12 de  abril    de    2010,   aproximadamente.    Con   la   anotación  común en  todos  de que   los  hechos  referidos,  en  uno  y  otro,  se  realizaron  en  Colombia  y  otros  lugares fuera de la jurisdicción  de   cualquiera  de  los  estados  o  distritos  de  Estados  Unidos,   pero   dentro   de  su    jurisdicción   extraterritorial;  así   mismo,   que  el  narcótico  aludido se  encuentra  controlado  por  la  Lista II,      del      Título  21, Sección 812 del Código de dicho país.   

Con   las   notas   diplomáticas  a  través  de  las  cuales  se  solicitó       la       detención  provisional  y  posteriormente  se  formalizó   el   requerimiento,   así  como  con  las  declaraciones  de  apoyo  rendidas  por   Meredith   A.   Mills,   Fiscal  Litigante  de  la  Unidad  Antinarcóticos  y Drogas  Peligrosas  de la División Penal del Departamento de  Justicia     de     Estados    Unidos,  y  José  Mantilla,   Agente   Especial  de  la  Agencia  de  Control de Drogas de Estados Unidos (DEA),    se    determinan    las    conductas   que   fundamentan   la  reclamación,  especificando  las  circunstancias de  tiempo   y   modo   en  que  pudieron  haber  sucedido  los  diversos  actos  que integran la ejecución de  cada uno de los delitos.   

La  información               suministrada        pone  en  evidencia  la  exactitud  de las conductas imputadas, el  lugar   y  la  fecha  de  su  ejecución.             Así  mismo,                  demuestra     que     los    hechos  sucedieron   dentro  de  la  jurisdicción   extraterritorial   del   país  requirente,  pues el  estupefaciente  tenía  como  destino  final Estados  Unidos.  Cumpliendo  de esta manera la exigencia del  artículo   35   de   la   Constitución  Política,  consistente  en  que la  extradición   de   colombianos   por   nacimiento  se concederá por delitos  cometidos en el exterior.   

Todos  los  documentos  fueron autenticados  acorde  con  las  previsiones  del  artículo 259 del  Código  de  Procedimiento  Civil, por lo cual deben  ser   considerados  otorgados  con  arreglo  al  ordenamiento  jurídico      del     país requirente.   

En   efecto,   Magdalena    Boynton,  Directora   Asociada   de   la   Oficina   de  Asuntos  Internacionales,  de  la  División  de lo Penal, del Departamento de Justicia  de    los    Estados   Unidos   de   Norteamérica,  certificó  que  copias  fieles  de  los testimonios  rendidos    por   la  abogada   Meredith  A.  Mills,                  División de lo Penal, Departamento de  Justicia  de  los  Estados  Unidos, así    como    por    José  Mantilla  de  la  Administración de  Control  de  Drogas,  se  mantienen  en los archivos  oficiales  del Departamento de Justicia en Washington  D.   C.   7   

A  su turno Erick H. Holder Jr., Procurador  de  los  Estados  Unidos,  hizo  constar  que  para  ese  entonces, Magdalena A.  Boynton,  desempeñaba el cargo de Directora Asociada  de  la  Oficina de Asuntos Internacionales, División  de  lo  Penal del Departamento de Justicia, quien con  ese    fin    ordenó    estampar   el   sello   y  solicitó  al  Director  Adjunto  de  la  Oficina de  Asuntos  Internacionales  dar  fe  de  su  firma, lo cual aconteció8.   

El 13    de    septiembre   de   2012,  Libia  Mosquera  Viveros,  Cónsul  de  Colombia  en Washington D.C.,  autenticó     la     firma    de    Patrick   O.   Hatchet,   a  su  vez,  ésta  fue abonada por el Jefe de Legalizaciones del  Ministerio  de Relaciones Exteriores el 28     de     septiembre      de      2012      siguiente9.   

La  Secretaria  de  Estado,  Hillary Rodham  Clinton,  acreditó que al  documento  anexo  se  le fijó sello del Departamento  de  Justicia  de  los  Estados Unidos cuya impresión  merece  plena  fe  y crédito, su firma igualmente es  autenticada   por   Patrick  O.  Hatchett,       funcionario    auxiliar    de    autenticaciones    del    Departamento    de  Estado10.   

En las citadas condiciones, se concluye, los  requerimientos   formales  de  legalización  de  la  documentación anexa a la  solicitud  de extradición  exigidos  por  las normas del Estado requirente y el colombiano, se cumplieron a  cabalidad        en        el        presente       caso,       perspectiva   desde  la  cual  los  aportados con ese fin se tornan aptos para ser considerados  por  la  Corte  en  el  estudio que debe preceder al concepto, según  las previsiones del artículo 495 de  la Ley 906 de 2004.   

2. Plena Identidad del requerido  

La  valoración  conjunta     de     la    información  suministrada por el país reclamante  en   las   notas   diplomáticas  allegadas  y  los  testimonios  rendidos  en apoyo de la solicitud, así  como  los  datos  conocidos  en  la  captura,  permiten  a  la Sala concluir que  Gabriel    Martínez  Pacheco,  privado  de la  libertad  con  fines  de  extradición,  es la misma  persona  requerida  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América.   

Igualmente, en la Nota Verbal No. 1724 de 30  de  julio  de  2012,  se formalizó el requerimiento,  las    declaraciones    rendidas   en   apoyo,   la  resolución  de  orden  de  captura  emitida  por el  Despacho   del   Fiscal   General   de  la  Nación,  reiteró  y  ratificó la  información  relativa a la identidad del requerido,  datos  que  fueron  corroborados  al  momento  de  notificarle los motivos de su  aprehensión,              donde  en  las  respectivas actas, hizo  saber  que  su  nombre  corresponde  al  de  Gabriel  Martínez    Pacheco,  es   ciudadano colombiano, nacido el 28 de abril  de   1959   y   titular   de   la   cédula  de  ciudadanía  número       73.081.711.   

Estos datos coinciden con los suministrados  por  el requerido cuando se materializó  la  orden  de captura, lo cual consta  en    el    acta    de    notificación    de   la  resolución    que    con    dicho   fin   y   con  ocasión de este trámite  expidió      el  señor  Fiscal General de  la  Nación.   

Así, se advierte  que   Gabriel  Martínez  Pacheco,  quien  en  la  actualidad    permanece    recluido   con   fines   de   extradición,  es  la  persona  reclamada  por el  Gobierno de los Estados Unidos.   

3.    Principio    de    la    doble  incriminación   

De  acuerdo  al  numeral  1º  del  artículo  493 de la Ley 906 de  2004,    para   poder   ofrecer   o   conceder   la  extradición  es  necesario  demostrar  que el hecho  motivo  de  la  misma  esté previsto como delito en  Colombia  y  sea  reprimido con sanción privativa de  la  libertad  cuyo  mínimo no sea inferior a cuatro  años.   

Los        comportamientos    con    base    en    los  cuales  las  autoridades  judiciales  de los Estados  Unidos   llamaron   a   Gabriel  Martínez    Pacheco    a   responder   en  juicio  son  relatados  en  la acusación  sustitutiva  No.  1:12-CR00078 (BAH), proferida el 17 de agosto  de  2012  en  la  Corte  de  los  Estados Unidos para  el   Distrito   de   Columbia,   de   la  siguiente  manera:   

“CARGO UNO  

Desde  aproximadamente septiembre de 2009 y  de  manera  continúa  desde esa fecha hasta la fecha de esta Segunda Acusación  Sustitutiva,  inclusive,  las  fechas  exactas  siendo  desconocidas  al  Jurado  Indagatorio,   en   Colombia  y  en  otros  lugares,  que  quedan  fuera  de  la  jurisdicción  de  cualquier  estado  o  distrito específico de Estados Unidos,  pero  dentro  de  la  jurisdicción  extraterritorial  de  Estados  Unidos;  los  acusados.  ÁNGEL  JAVIER  VARÓN  CASTRO, alias “Gordo”. LUIS DELIO HERRERA  ASTUDILLO,  alias  “Lucho”.  HUGO HERNÁN RAMÍREZ GALVIS, EUSEBIO DAVID WEBSTER  ARCHBOLD.  alias “June”. NUMAR ANDRÉS HOYOS MILLÁN,  GABRIEL  MARTÍNEZ  PACHECO,  alias “Zapata”, y otros  desconocidos   al   Jurado  Indagatorio,  de  manera  consciente,  voluntaria  e  intencionada,   se   combinaron,  concertaron,  confederaron  y  acordaron  para  distribuir   y   poseer   con   la   intención   de   distribuir  consciente  e  intencionadamente,  cinco  (5)  kilogramos  o más de una mezcla y sustancia que  contenía  una  cantidad  detectable de cocaína, una sustancia controlada de la  Lista  II,  a  bordo de una nave sujeta a la jurisdicción de Estados Unidos, en  violación  a  las  secciones  70503(a) y 70506(b) del Título 46 del Código de  Estados  Unidos,  y  la  Sección  2  del  Título  18  del  Código  de Estados  Unidos.   

(Concierto  para  Delinquir  con  Fines  de  Distribuir  y  Poseer  con  Intención  de Distribuir Cinco Kilogramos o Más de  Cocaína  a  Bordo  de  una  Nave Sujeta a la Jurisdicción de Estados Unidos en  violación  de  las  Secciones 70503(a), 70506(a), y 70506(b) del Título 46 del  Código  de Estados Unidos, la Sección 960(b)(l)(B) y la Sección 2 del Título  18 del Código de Estados Unidos).   

CARGO DOS  

Desde  aproximadamente  el 22 de febrero de  2010,  en  Colombia  y  otros  lugares,  que quedan fuera de la jurisdicción de  cualquier  estado  o  distrito  específico de Estados Unidos, pero dentro de la  jurisdicción  extraterritorial  de  Estados Unidos; los acusados, ÁNGEL JAVIER  VARÓN  CASTRO, alias “Gordo”. LUIS DELIO HERRERA ASTUDILLO, alias “Lucho”. HUGO  HERNÁN  RAMÍREZ  GALVIS,  EUSEBIO  DAVID WEBSTER ARCHBOLD. alias “June”. NUMAR  ANDRÉS  HOYOS  MILLÁN,  GABRIEL MARTÍNEZ PACHECO, alias “Zapata”, y otros  desconocidos  al  Jurado  Indagatorio,  de  manera  consciente  e  intencionada,  distribuyeron  y poseyeron con la intención de distribuir, cinco (5) kilogramos  o  más  de  una  mezcla  y  sustancia  que contenía una cantidad detectable de  cocaína,  una sustancia controlada de la Lista II, a bordo de una nave sujeta a  la  jurisdicción  de Estados Unidos, en violación a las secciones 70503(a) del  Título  46  del  Código  de  Estados Unidos, y la Sección 2 del Titulo 18 del  Código de Estados Unidos.   

(Distribuir  y  Poseer  con  Intención  de  Distribuir  Cinco  Kilogramos o Más de Cocaína a Bordo de una Nave Sujeta a la  Jurisdicción  de  Estados  Unidos  en  violación  a  las  Secciones 70503(a) y  70506(a)  del  Título  46  del  Código de Estados Unidos, la Sección 960(b)(l  )(B)  del  Título 21 del Código de Estados Unidos, y la Sección 2 del Título  18 del Código de Estados Unidos).   

CARGO TRES  

Desde  aproximadamente  el  12  de abril de  2010,  en  Colombia  y en otros lugares, que quedan fuera de la jurisdicción de  cualquier  estado  o  distrito  específico de Estados Unidos, pero dentro de la  jurisdicción  extraterritorial  de  Estados Unidos; los acusados, ÁNGEL JAVIER  VARÓN  CASTRO, alias “Gordo”, LUIS DELIO HERRERA ASTUDILLO, alias “Lucho”, HUGO  HERNÁN  RAMÍREZ  GALVIS, EUSEBIO WEBSTER ARCHBOLD, alias “June”, NUMAR ANDRÉS  HOYOS  MILLÁN,  GABRIEL MARTÍNEZ PACHECO, alias “Zapata”, y otros desconocidos  al  Jurado Indagatorio, consciente e intencionadamente distribuyeron y poseyeron  con  intención  de  distribuir  cinco  (5)  kilogramos  o  más de una mezcla y  sustancia  que  contenía  una  cantidad  detectable  de cocaína, una sustancia  controlada  de  la  Lista  II,  a bordo de una nave sujeta a la jurisdicción de  Estados  Unidos, en violación a la Sección 70503(a) del Título 46 del Código  de  Estados  Unidos,  y  la  Sección  2  del  Título 18 del Código de Estados  Unidos.   

(Distribuir  y  Poseer  con  Intención  de  Distribuir  Cinco  Kilogramos o Más de Cocaína a Bordo de una Nave Sujeta a la  Jurisdicción  de  Estados  Unidos  en  violación  a  las  Secciones 70503(a) y  70506(a)  del Título 46 del Código de Estados Unidos, la Sección 960(b)(l)(B)  del  Título  21  del  Código de Estados Unidos, y la Sección 2 del Título 18  del Código de Estados Unidos).”   

Al  confrontar  las normas invocadas por el  país  requirente  con  la  legislación  colombiana,  se  advierte  que  la  conducta  de concierto para  delinquir,  agravada por la naturaleza de los actos, en cuanto está   relacionado   con  el  tráfico  de  narcóticos, se encuentra  penalizada en uno y otro Estado.   

En   Colombia,   es  sancionada  bajo  la  denominación  típica de  concierto  para  delinquir  en el artículo 340 de la  Ley  599 de 2000 (modificado por el artículo  8º de la Ley 733 de 2002 y 19 de  Ley     1121     de     2006),    entendido  como  el acuerdo de voluntades entre varias personas con el  fin    de   cometer   delitos,   y   cuando   la   especie   de   éstos    se    concreta    al   delito   de   narcotráfico,   la   pena   es   de   8  a  18  años  y  multa  de  2.700  hasta  30.000  salarios  mínimos   legales   mensuales  vigentes,   acorde  con  las  modificaciones  introducidas  por  la  Ley 1121 de 2006, las cuales, antes de entrar a regir las  Leyes   890   y   906  de  2004,  eran  de  6  a  12  años de prisión y multa  de  2000  hasta  20.000  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes.   

Así mismo,   el  artículo  376  modificado  por  el  artículo  11  de  la  Ley 1453 de 2011, sanciona al que sin permiso de autoridad  competente,  introduzca  al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,  financie  o  suministre a cualquier título sustancia estupefaciente,  sicotrópica  o drogas sintéticas que se encuentren contempladas en los cuadros  uno,  dos,  tres  y  cuatro del Convenio de las Naciones Unidas sobre sustancias  sicotrópicas,  incurrirá  en prisión de ciento veintiocho (128) a trescientos  sesenta  (360)  meses  y  multa  de  mil  trescientos treinta y cuatro (1.334) a  cincuenta   mil   (50.000)   salarios   mínimos   legales  mensuales  vigentes.   

Por  otra parte, el artículo 377 sanciona al  que  destine  ilícitamente  bien  mueble o inmueble para que en él se elabore,  almacene  o  transporte,  venda o use alguna de las drogas a que se refieren los  artículos  375  a  376,  o  autorice  o  tolere  en ellos tal destinación, con  prisión  de  seis  (6) a doce (12) años y multa de mil (1.000) a cincuenta mil  (50.000)  salarios mínimos legales mensuales vigentes. Disposición que recoge,  dentro  de  la  acepción  de  mueble,  el  empleo  de  lanchas rápidas con una  cualquiera de de las conductas alternativas aludidas.   

Los    hechos    atribuidos,    entonces,    además   de   ser  típicos     en     nuestro     país    y  predicándose   de   ellas  consumación  hasta  la  fecha  de  la  acusación  dictada       por       la      justicia      estadounidense,      están       sancionadas       con  prisión   no   inferior   de   4   años,  agotándose  en consecuencia este  elemento.   

Ahora,  como  la  acusación sustitutiva No.  1:12-CR00078  (BAH),  proferida  el  17  de  agosto  de  2012 en la Corte de los  Estados  Unidos para el Distrito de Columbia, también incluye la extinción del  derecho  de  dominio  sobre  toda  propiedad  que  se  hayan  usado  o tenido la  intención  de  usar  para  cometer  o  facilitar  la  ejecución de los delitos  atribuidos,  así  como  sobre aquellos que constituyan o deriven de cualesquier  ganancia  obtenida  como  resultado de la comisión de los ilícitos, es preciso  señalar  que tal afirmación no puede ser entendida en estricto sentido como un  cargo.   

En  efecto,  la  extinción  del  dominio no  comporta  imputación  alguna,  sino  el anuncio de una consecuencia patrimonial  que   la   declaratoria  de  responsabilidad  acarrea  respecto  de  los  bienes  involucrados  en  los  delitos  por cuya comisión se acusa al requerido, por lo  que  se  trata  de  un  tema ajeno a la solicitud de extradición, razón por la  cual,  no  se encuentra comprendido dentro de los aspectos que se deben analizar  en el concepto a emitir por parte de la Sala.   

4.  Equivalencia de la providencia dictada  en el exterior   

Con   arreglo   a  lo  estipulado  en  el  artículo  493  de  la  Ley  906 de 2004, es preciso  haberse      proferido     resolución  de  acusación o su equivalente por  parte   del   país   requirente   en   contra  del  solicitado.   

Este presupuesto fue cumplido por el Gobierno  norteamericano,   pues   la   acusación  sustitutiva  No.  1:12-CR00078  (BAH),  proferida  el  17  de  agosto  de 2012 en la Corte de los Estados Unidos para el  Distrito  de  Columbia,  es  equivalente  al  escrito acusatorio que presenta el  fiscal  ante  el  juez  competente  para  adelantar  el  juicio estatuido en los  artículos  336  y 337 de la Ley 906 de 2004, por contener la individualización  de   la   persona  acusada,  una  relación  circunstanciada  de  las  conductas  endilgadas  junto  con  su  calificación  jurídica  y la transcripción de las  normas  penales sustantivas supuestamente violadas; además constituye el inicio  de  la  fase  en  donde  el enjuiciado tiene la oportunidad de defenderse de los  cargos   a   él   imputados  y  culmina  con  la  sentencia  que  pone  fin  al  proceso.   

5. Causas de improcedencia  

La   Constitución  Nacional  prohíbe  la  extradición  cuando: (i) el delito objeto de investigación o juzgamiento es de  naturaleza  política, (ii) los hechos que motivan la solicitud fueron cometidos  con  anterioridad  al  17 de diciembre de 1997, y (iii) el solicitado es natural  colombiano  y  el  delito  que  se  le  imputa  ha  sido  cometido en territorio  nacional11.  La Corte ha dicho también que no procede cuando el hecho ha sido  juzgado  en  Colombia  mediante  decisión  que  haya  hecho  tránsito  a  cosa  juzgada.   

Los  delitos  atribuidos  por  la  justicia  estadounidense  a  Gabriel Martínez Pacheco no son de naturaleza política. Los  hechos   que  sustentan  los  cargos  que  le  atribuyen  fueron  cometidos  con  posterioridad  al 17 de diciembre de 1997, como se establece del contenido de la  acusación y las declaraciones suministradas en su apoyo.   

En  lo  que  concierne  al  principio de cosa  juzgada,  la causal de improcedencia parcialmente se materializa en este caso en  particular,  pues  en el expediente obra la sentencia condenatoria dictada el 15  de           julio          de          201112  por el Juzgado Único Penal  del  Circuito  Especializado  Adjunto  de  Cartagena,  contra  Gabriel Martínez  Pacheco,  imponiéndole  11  años  de  prisión  como  coautor  del  delito  de  concierto  para  delinquir  agravado  en  concurso  con tráfico, fabricación o  porte  de  estupefacientes  agravado,  por  hechos  que  fueron relacionados del  siguiente modo:   

“el  día 23 de febrero de 2010, se dio a  conocer  a  este  despacho  la  información suministrada por una fuente humana,  entrevistada   por   la   DEA,   quien  denuncio  (sic)  la  existencia  de  una  organización  criminal  dedicada al trafico (sic) de estupefacientes, siendo su  centro  de  operaciones  la  zona  norte del país, con asentamiento en el (sic)  departamento  de  Bolívar,  Cundinamarca,  Meta, Valle del Cauca, Antioquia, la  Isla  de  San Andres, (sic) dicha organización se estaría dedicando al proceso  de  fabricación  y trafico (sic) de sustancias alucinógenas, con destino a los  mercados  internacionales  mediante  transporte  terrestre  y  marítimo.  Dicha  organización  estaría  conformada  por  alias  ALEX, alias GABI, alias ICO, se  procede  entonces  a iniciar formalmente la investigación  por parte de la  fiscalía  (sic)  14  Especializada  UNAIM,  la  cual  previa  verificación  de  información   suministrada   por   (sic)   fuente;    autorizo   (sic)  la  interceptación  de  abonados  celulares  que  se  relacionaban  en  el  informe  soportado   por   información   suministrada   por  la  fuente  que  ponía  en  conocimiento  la  existencia  de  dicha  organización;  en  donde igualmente se  indicaba  que  estos  sujetos se dedicaban entre otros delitos al narcotráfico,  interceptaciones   que   arrojaron   resultados  positivos  que  confirmaron  la  actividad  delictiva que se indicaba por el denunciante; es así como se empezó  a  identificar  las  personas  involucradas  en actividades delincuenciales como  trafico  (sic)  y  fabricación de estupefacientes, concierto para delinquir con  fines de narcotráfico, entre otros.”   

         

En  este  sentido  téngase en cuenta que los  sucesos  que  fundamentan la solicitud en extradición tuvieron ocurrencia desde  septiembre  de 2009 hasta la fecha de la acusación sustitutiva (17 de agosto de  2012),  según el cargo uno; desde el 22 de febrero y el 12 de abril de 2010, de  acuerdo  con los cargos dos y tres, épocas desde las cuales las autoridades del  país  requirente establecieron que los miembros de la organización criminal de  la  cual  hacía parte Gabriel Martínez Pacheco, habían convenido el envío de  cocaína hacia su territorio.   

Los acontecimientos relatados en la sentencia  emitida  por  el  Juzgado  Único  Especializado  Adjunto  de Cartagena, guardan  relación  con  los  descritos  en  los  anexos  que  acompañan la solicitud de  extradición,  pues  la  actuación  se  inició  con  base  en  la información  suministrada  por una fuente humana entrevistada por la DEA, la confirmación de  su  relato  y escuchas legalmente ordenadas, la cuales permitieron establecer la  existencia  de  la  organización  criminal dedicada al delito de narcotráfico,  entre  otros, y comenzar las actividades de individualización e identificación  de quienes la integraban.   

El 4 de abril de 2011, ante el Jugado Décimo  Penal  Municipal  con  Función de Control de Garantías de Cartagena, el Fiscal  Seccional  6, comisionado por la Fiscalía Especializada 14 de UNAIM de Bogotá,  formuló  imputación  a  Gabriel Martínez Pacheco por los delitos de concierto  para  delinquir  agravado  y  tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes  agravado,   cargos   a   los   cuales   se   allanó13.   

En consecuencia, los hechos que fundamentan la  solicitud   en   extradición   del   ciudadano   colombiano  Gabriel  Martínez  Pacheco,   se  corresponden  parcialmente  con  aquellos  por  los  cuales  fue  juzgado  y  condenado por la  justicia de nuestro país.   

Situación  frente  a  la  cual necesario es  recordar  lo  precisado  por  la  Sala  acerca  de  la cosa juzgada:14   

Así,   la   aplicación  del  principio  non  bis  ídem  se torna  necesaria   en   casos   como   este,   en  orden  a  cumplir  con  los  deberes  internacionales  del  Estado,  pues  se  armonizan las normas de la legislación  nacional  con  las  de  derecho  internacional  acordadas  de  una  manera  más  eficiente,   y   a  su  vez,  se  avanza  en  la  protección  de  los  derechos  fundamentales,  como  desarrollo  del  principio de supremacía constitucional y  primacía del derecho internacional.   

Así  lo  entendió  la  Corte  al  emitir  concepto  desfavorable  en  otro  asunto  relacionado  con  este  que  ahora  se  decide:   

“En   la   Ley   906  de  2004,  nueva  codificación  procesal penal para nuestro país, sin embargo nada se reguló en  dicha  específica materia, lo que no significa en manera alguna que al respecto  exista  un  vacío normativo cuando desde el punto de vista constitucional entre  las  garantías  de los asociados a un debido proceso se incluyen las de la cosa  juzgada  y  la  del  non bis in idem pues, como se dijo en la sentencia C-622 de  1999  al  estudiar la exequibilidad del referido artículo 565 del Decreto 2700,  “en  virtud de una interpretación sistemática con  las  garantías consagradas en el artículo 29 y en los tratados internacionales  sobre  derechos humanos,  esta Corte estima necesario advertir –lo   que  resulta  aplicable  a  la  interpretación  y ejecución de la norma objeto de demanda- que tampoco cabe la  extradición  cuando la persona solicitada por las autoridades de otro Estado es  procesada  o  cumple  pena por los mismos hechos delictivos a los que se refiere  la solicitud”.   

“Por  tanto entiende la Sala que aún en  ausencia  de regulación expresa en dicha temática al interior de la Ley 906 de  2004,  los principios rectores y garantías procesales que la misma prevé en su  Título  I,  las normas rectoras de la ley penal colombiana que determina la Ley  599  de  2000  también en su Titulo I y los axiomas que orientan nuestro Estado  de  Derecho  señalados  en  el  Título  I de la Constitución y las garantías  previstas  en  el  artículo  29  de  la  Carta  impiden que cuando por nuestras  autoridades  se esté ejerciendo o se haya ejercido jurisdicción sobre un hecho  punible,  proceda  por él la extradición que solicite otro Estado, pues de esa  manera  se  efectiviza  no  solo  la autonomía y soberanía nacionales sino que  además   se   procura  la  observación  de  garantías  fundamentales  de  los  procesados   como   la   de   no   ser   juzgado   dos   veces   por   el  mismo  hecho”.15   

La  cosa juzgada es un atributo reconocido  por  la  ley  a  las  sentencias declaradas en firme, que las torna inmutables e  irrefragables,  en aras de la garantía de la seguridad jurídica. Por virtud de  ella,  se  declara  cerrado  el caso y se generan ciertos efectos jurídicos, de  obligatorio  cumplimiento,  siendo  uno de ellos el llamado por la doctrina y la  jurisprudencia  efecto  negativo  o  excluyente de la  cosa  juzgada,  que  impide que respecto de la misma  persona  pueda  dictarse  una  segunda  sentencia  por los mismos hechos por los  cuales ya fue juzgada.       

Esta   prohibición,  condensada  en  el  principio  non bis in idem,  se   encuentra   garantizada   en  la  legislación  colombiana  por  la  propia  Constitución  Nacional,  en  su  artículo  29,  como  integrante  del  derecho  fundamental  del debido proceso, y complementariamente por el artículo 21 de la  Ley 906 de 2004, en los siguientes términos:   

Artículo     29     Constitución  Nacional:   

“Nadie podrá ser juzgado sino conforme a  leyes  preexistente al acto que se le imputa, ante el juez o tribunal competente  y   con   observancia   de   la   plenitud   de   las  formas  propias  de  cada  juicio.   

“En  materia  penal,  la ley permisiva o  favorable,  aún  cuando  sea  posterior,  se  aplicará  de  preferencia  a  la  restrictiva o desfavorable.   

“Toda   persona  se  presume  inocente  mientras  no se haya declarado judicialmente culpable. Quien sea sindicado tiene  derecho  a  la  defensa  y  a la asistencia de un abogado escogido por él, o de  oficio,  durante  la  investigación  y  el  juzgamiento;  a  un  debido proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas;  a presentar pruebas y a controvertir  las  que  se  alleguen  en  su  contra;  a  impugnar  la sentencia condenatoria,  y   a  no  ser  juzgado  dos  veces  por  el  mismo  hecho”.   

Artículo   21   de   la   Ley   906  de  2004:   

“Cosa juzgada.  La  persona  cuya  situación  jurídica  haya  sido  definida  por  sentencia  ejecutoriada  o  providencia que tenga la misma fuerza  vinculante,  no será sometida a nueva investigación  o  juzgamiento  por  los  mismos hechos, salvo que la  decisión  haya  sido  obtenida  mediante  fraude  o  violencia,  o  en casos de  violaciones   a   los   derechos   humanos  o  infracciones  graves  al  derecho  internacional  humanitario,  que  se  establezcan  mediante  decisiones  de  una  instancia  internacional de supervisión y control de derechos humanos, respecto  de  la  cual  el  Estado  Colombiano  ha aceptado formalmente la competencia”.   

También  se  encuentra  prevista  en  el  artículo  8° numeral 4° de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, y  en  el  7°  del  Pacto  Internacional  de Derechos Civiles y Políticos, de los  cuales Colombia es Estado Parte,   

Artículo   4°   de   la   Convención  Americana,   

“El inculpado absuelto por una sentencia  en   firme   no   podrá   ser   sometido   a   nuevo   juicio  por  los  mismos  hechos”.   

Artículo  15  del  Pacto  Internacional,   

“Nadie  podrá ser juzgado ni sancionado  por  un  delito  por el cual haya sido ya condenado o absuelto por una sentencia  firme   de   acuerdo   con   la   ley   y   el   procedimiento   penal  de  cada  país”.   

Entre  los  Estados  Unidos  de América y  Colombia  no  existe  en  la  actualidad  tratado  de  extradición vigente, que  consagre   excepciones  o  condiciones  distintas  de  las  establecidas  en  la  normatividad  nacional y en los convenios multilaterales suscritos por Colombia,  siendo  por tanto, conforme a estas disposiciones que debe procederse, según lo  previsto  en el artículo 490 de la Ley 906 de 2004 y lo indicado por la Oficina  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores en oficio OAJ.E.1592 de 4 de  agosto de 2008:   

“En atención a lo establecido en nuestra  legislación  procesal penal interna, me permito manifestarle que por no existir  Convenio   aplicable   al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  el  ordenamiento procesal penal colombiano”.     

Esto  significa  que  si la persona que es  solicitada  en extradición ya ha sido juzgada por los mismos hechos que motivan  la  petición,  se impone dar aplicación al principio de cosa juzgada penal, en  su  sentido  negativo  o  excluyente,  conforme  a  las  previsiones  normativas  contenidas  en  las  disposiciones  citadas, que prohíben que una misma persona  pueda ser enjuiciada dos veces por el mismo hecho.   

Tal prohibición sólo opera, desde luego,  cuando  se cumplen todos los presupuestos para declarar la existencia de la cosa  juzgada  penal, es decir, (i) cuando exista sentencia en firme o providencia que  tenga  su  misma  fuerza  vinculante,  también en firme, (ii) cuando la persona  contra  la  cual  se  adelantó  el  proceso  sea  la misma que es solicitada en  extradición,  y  (iii)  cuando  el hecho objeto de juzgamiento sea el mismo que  motiva la solicitud de extradición.   

En los demás casos, verbigracia, cuando no  se  ha iniciado proceso, o cuando habiéndose iniciado no ha concluido, o cuando  la  persona  solicitada no es la misma, o cuando no existe correspondencia entre  los  hechos  de  la  extradición  y  los  de la decisión en firme, el Gobierno  Nacional  goza  de  total  libertad  para  tomar la decisión que considere más  acertada,   en   aplicación   de  los  criterios  de  conveniencia  nacional  y  cooperación internacional.”   

Sin embargo, como en la acusación proferida  en  la  Corte de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia en el Cargo Uno  se  afirma  que “desde aproximadamente septiembre de  2009   y  de  manera  continua desde esa fecha hasta la fecha de la Segunda  Acusación   Sustitutiva”   (17   de   agosto  de  2012)   los  acusados  se  concertaron  con  el  fin  de  poseer  con la intención de distribuir cinco (5)  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  que  contenía  una cantidad detectable de  cocaína,  contexto  que  se  repite en los Cargos Dos y Tres, en cuanto refiere  que  desde  el 22 de febrero y desde el 12 de abril de 2010, respectivamente, el  acusado  acordó  con  otras  personas  poseer  con  la intención de distribuir  similar   cantidad   de  estupefaciente,  a  bordo  de  una  nave  sujeta  a  la  jurisdicción  de  los  Estados  Unidos;  circunstancia  a  partir de la cual se  desprende   las  actividades  delictivas  que  le  atribuyen  ante  la  justicia  estadounidense   continuaron   incluso  después  de  la  sentencia  de  condena  proferida en Colombia.   

Acontecimientos  respecto  de los cuales, de  acuerdo  con  la  declaración  de  la  Fiscal de la Unidad de Antinarcóticos y  Drogas  Peligrosas  del  la  División  Penal  del  Departamento  de Justicia de  Estados  Unidos,  es  obligación demostrar en juicio que el acusado acordó con  una  o más personas para lograr un plan común ilícito, como se describe en el  Cargo    Uno,    así   mismo   que   se   unió   al   complot   consciente   y  voluntariamente16,    por    lo    que,   se  deduce,   posee  pruebas  con  tal  finalidad,  aspectos por lo que resulta  procedente la extradición solicitada.   

6. Concepto  

En  vista de que los hechos que sustentan la  solicitud  de extradición del ciudadano colombiano Gabriel Martínez Pacheco se  corresponden  parcialmente  con  aquellos  por  los  cuales fue condenado por el  Juzgado  Único  Penal  del Circuito Especializado Adjunto de Cartagena el 15 de  julio  de  2011,  la  Corte  emitirá  concepto  favorable  para que en el país  requirente  sea  juzgado exclusivamente por los constitutivos de los delitos que  fundamentan   la  solicitud  del  gobierno  extranjero,  pero  por  los  sucesos  cometidos  después  del  4  de  abril de 2011 y hasta la fecha de la acusación  sustitutiva  1:12-CR00078  (BAH),  proferida el 17 de agosto de 2012 en la Corte  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  de  Columbia;  es  decir,  por los  realizados  con  posterioridad  a  la formulación de imputación que en nuestro  país  le hizo la Fiscalía General de la Nación por los ilícitos de concierto  para  delinquir  agravado  y  tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes  agravado, respecto de los que, se itera, se encuentra condenado.   

Por   lo   tanto  la  Corte  exigirá  al Ejecutivo, que de acoger esta opinión,    convenga    en    la      entrega      de     GABRIEL  MARTÍNEZ  PACHECO que no  será   sometido   a  pena  de  muerte,  destierro,  prisión   perpetua   o   confiscación,  ni  desaparición  forzada  por el  país  solicitante,  de conformidad con lo dispuesto  por   los   artículos   12   y   34  de  la  Carta  Política.   

El  Gobierno  Nacional  deberá  condicionar  la  entrega  de  GABRIEL  MARTÍNEZ  PACHECO, a que  se   le   respeten   -como   a   cualquier   otro   nacional   en   las   mismas  circunstancias-   todas   las  garantías  debidas a su estado de justiciable, en particular a que:   1)   tenga   acceso  a  un proceso público  sin  dilaciones  injustificadas,  2) se presuma su inocencia, 3) cuente con  un  intérprete, 4) sea representado por un defensor  designado     por  él  o  por  el Estado, 5) se le conceda el tiempo y  los  medios  adecuados  para  preparar  la defensa, 6) pueda presentar pruebas y  controvertir   las   aducidas   en   su   contra,  7)  su  situación  de  privación  de  la  libertad se  desarrolle  en condiciones dignas, 8) la eventual  pena  a  imponer  no  trascienda  de  su  persona, 9) la  sanción   pueda   ser  apelada  ante  un  tribunal  superior,  10)  la  pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma  y  readaptación  social (artículos    29   de   la   Constitución  Política;          9          y  10  de  la  Declaración       Universal       de      Derechos      Humanos;      5-3.6,  7-2.5,8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,   9   de   la  Convención  Americana  de  Derechos Humanos; 9-2.3, 10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y  15   del   Pacto   Internacional   de   Derechos   Civiles  y  Políticos).   

Igualmente,  el  Gobierno  debe  limitar  la  entrega  a  que el país  reclamante,  conforme a sus políticas internas sobre  la   materia,   le  ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para  que  el  extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más   cercanos,   esto,  por     cuanto     la     Constitución  Política en su artículo  42,  reconoce  a  la familia como núcleo esencial de  la  sociedad,  garantiza  su  protección, su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con el amparo adicional otorgado a  éste  por la Convención  Americana  sobre Derechos  Humanos  (artículo  17) y el Pacto Internacional de  Derechos  Civiles  y  Políticos  (artículo 23).   

En   cumplimiento   de   su   deber   de  protección     a     las    garantías    y    derechos   del   nacional   colombiano   entregado   en  extradición,  es misión  del    Estado,   por   medio   del   ámbito  de  competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en el país reclamante se  respeten  las  mencionadas condiciones (artículo 9 y  226   de   la  Carta).  Así,  en  primer  orden,  a  través     del    cuerpo    diplomático,    en    concreto,   por   las   diferentes   oficinas  consulares,  con  apoyo  de la  Procuraduría   General  de  la  Nación     (artículo    277    de    la  Constitución)   y   de  la  Defensoría    del    Pueblo   (artículo   282  ibídem),    de    lo   cual,   además,    habrá   de   darse   informes  periódicos  a  la Corte, en virtud del principio de  colaboración   armónica  entre  los  diferentes  Poderes       Públicos      (artículo  113 de la Carta), con el fin de que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema tengan elementos de juicio para sopesar la conveniencia  de  privilegiar  jurisdicciones foráneas frente a la  interna.   

Del mismo modo, el Gobierno Nacional, si lo  considera  pertinente,  exigirá al Estado requirente  que   responda  por  la  permanencia  del  extraditado  en  el  país  extranjero  y  el  retorno  al  de  origen,  en  condiciones de  dignidad  y  respeto  por  la  persona humana, cuando  aquél   llegare   a   ser   sobreseído,  absuelto,  declarado no culpable o eventos similares, incluso  después     de     su     liberación  por  haber  cumplido  la  pena  que  le  fuere  impuesta  en la  sentencia  de  condena,  en  razón de los cargos que  motivaron  la solicitud de  extradición   y   por  los  cuales  ésta hubiese sido concedida.   

Finalmente, en el evento de que GABRIEL  MARTÍNEZ PACHECO sea    condenado    por    los    delitos    que   originaron   su  reclamación,     se    le    deberá  tener  en  cuenta  el  tiempo  que  ha permanecido privado de la  libertad  a  disposición  de   este   trámite   como  parte  de  la  pena  a  cumplir.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   emite  CONCEPTO  FAVORABLE  a  la  extradición  del  ciudadano de  nacionalidad     colombiana     Gabriel    Martínez  Pacheco,    solicitada  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de América a  través  de  su  embajada en Colombia, por los cargos imputados en la acusación  sustitutiva  No.  1:12-CR00078  (BAH),  proferida  el 17 de agosto de 2012 en la  Corte  de  los  Estados Unidos para el Distrito de Columbia, pero por los hechos  acaecidos con posterioridad al 4 de abril de 2011.   

Por  la Secretaría de la Sala, comuníquese  esta    decisión   al   señor   Gabriel   Martínez  Pacheco,   a   su   defensor,  al  representante  del  Ministerio  Público  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación,  para  los  fines  pertinentes.   

Devuélvase al expediente  al Ministerio de Justicia y del Derecho   

Comuníquese y cúmplase  

JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                           FERNANDO       ALBERTO  CASTRO CABALLERO   

EUGENIO      FERNÁNDEZ  CARLIER                                       MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ              MUÑOZ                             

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO FERNÁNDEZ                                             LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

1 Folios  18 a 37 de la carpeta anexa.   

2 Folio  124      –     132  Ibíd.   

3 Fol.  146 y ss. carpeta anexa   

4 Fol.  151 Ib.   

5 Fol.  153 y ss. Ib.   

6 Fol.  81 y ss del cuaderno de la Corte   

7 Folio  123 de la carpeta anexa.   

8 Folio  95 ibídem   

9 Folio  73 Ib.   

10 Folio  74 Ib.   

11  Artículo  35  de la Constitución Nacional, modificado por el artículo 1° del  Acto Legislativo 01 de 1997, y 18 del Código Penal.   

12  Folio 67 y siguientes, cuaderno de la Corte.   

13  Folio 60 Ib.   

14  Concepto desfavorable de extradición, de 14 de agosto de 2013.   

15  Concepto  desfavorable  de  extradición,  de 19 de febrero de 2009, radicación  30374.   

16  Folios  129  – 130 de la  carpeta anexa.     

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