39531(03-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 208  

Bogotá,  D.C.,  tres (3) de julio de dos mil  trece (2013).   

ASUNTO  

La Sala decide la admisibilidad de la demanda  sustento  del recurso de casación interpuesto por el apoderado de GABRIEL LEÓN  MOYANO,  contra  la  sentencia  del 27 de marzo de 2012 del Tribunal Superior de  Cundinamarca,  mediante  la  cual confirmó la emitida el 2 de junio de 2011 por  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de La Palma, que lo condenó a prisión de  cuarenta  y  ocho  (48) meses,  multa  igual  a  $10.304.100  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  período  fijado  para  la  pena  privativa de la  libertad, como autor del delito de peculado por apropiación.   

HECHOS  

La  investigación  se   origina  en  el  informe  de  auditoría  de  la  Contraloría  de  Cundinamarca, que dio traslado a la  Fiscalía    General   de   la   Nación  acerca  del  incumplimiento  del convenio interadministrativo de  cofinanciación    No.  SOP-059-2003  del  11  de  agosto  de  2003  y/o  contrato  No  003 del 30 de diciembre de 2003,  suscrito por el alcalde del  municipio  de  Caparrapí  GABRIEL LEÓN  MOYANO   y   Coopmunicol,   cuyo   objeto   era   la  construcción    de    la    red   eléctrica  de las veradas Alto y Hoya de Camachos, sector la  Fría,  por  valor de $80.000.000,  en  el   que   encontró   que  del  50%  del  anticipo,  $40.000.000,  se  había invertido en febrero de 2005  el    70%   del   mismo,  hallándose      pendiente      por      ejecutar  $12.000.000.   

ANTECEDENTES  

El  7  de  julio de  2007,    el   Fiscal   01   Seccional  dispuso  la  apertura  de  instrucción  y     ordenó     la  vinculación     de     GABRIEL    LÉON  MOYANO  exalcalde  de Caparrapí  y  de Ricardo López, en esa  época   tesorero   de   este  municipio.   

El 18 de enero de 20084, la Fiscalía declaró  persona ausente a LEÓN MOYANO.   

El   28   de  marzo  de  2008,  le  impuso  medida de aseguramiento  por  los  delitos  de  contrato  sin  cumplimiento de  requisitos      legales      y      peculado     por     apropiación1.   

El  26  de  enero de  2009,       la  Fiscalía   1ª  Seccional  acusó    a    GABRIEL  LEÓN  MOYANO  como  autor  de     los           delitos    de  peculado      por  apropiación   y   contrato   sin  cumplimiento  de  requisitos                  legales2,    resolución    confirmada   el   22   de   febrero  de  2010   por   la   Fiscalía  Sexta   Delegada   ante  el  Tribunal  Superior de Cundinamarca.   

El  2  de  junio  de  2011,  el  Juzgado  Promiscuo  del Circuito de  la   Palma  condenó  a  LEÓN   MOYANO   por  el  delito  de  peculado  por  apropiación     y    lo    absolvió   del   punible   de   contrato   sin  cumplimiento               de requisitos legales.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

En la demanda se proponen tres (3) cargos, con  sustento   en   las   causales   de   casación  previstas  en  la  ley  906  de  2004.   

1. Invoca la causal 1ª, para denunciar   la   falta   de   aplicación   de   los   artículos   6   y  29  de  la  Carta  Política.   

Tras agregar que también se desconocieron los  artículos  93, 94 y 243 de la Constitución Política, el recurrente agrega que  el  acusado  dentro  del  debido  proceso tiene derecho a que la administración  liquide el convenio como delegante y ejecutante.   

Bajo  ese entendido, considera que hubo falta  de  aplicación  del  artículo  60  de  la  ley 80 de 1993, porque “mientras   la  relación  contractual  objeto  de  revisión  o  análisis,  no  se  haya  liquidado, los informes de amortización del anticipo,  tienen   carácter   provisional”,  lo  cual  tiene  incidencia en el delito de peculado.   

Reproduce un aparte de la sentencia y lo dicho  por   una  testigo,  para  concluir  que  se  dan  los  supuestos  de  la  norma  excluida.   

2. Con sustento en la causal segunda, denuncia  la violación de la garantía debida a cualquiera de las partes.   

De  manera confusa, señala la demanda que se  desconoce  no  solo  la  garantía  de  la  norma  sino  también la valoración  subjetiva,  errónea “y diametralmente opuesta a la  proporción  matemática  en conflicto”, porque no es  lo   mismo   el   porcentaje   de   obra  ejecutada  al  del  anticipo  para  la  obra.   

Cita  lo  dicho  en  la  sentencia  sobre  la  materialidad  de  la  conducta,  para  advertir “La  sensible  vulneración  de  la  garantía de valoración objetiva”,  que  conlleva  a  una  contradicción  en  la  motivación  de la  sentencia.  Por  esa vía entiende, que no hay un faltante sino un superávit de  $16.000.000.   

Agrega  que  del  análisis  detenido  de las  cifras,    se    evidencia    la    afectación   sustancial   de   “la       garantía      de      proporcionalidad”.   

3.  Con  sustento  en la causal 3ª, aduce el  desconocimiento   de   las   reglas   de   producción  y  apreciación  de  las  pruebas.   

Después de reproducir partes de la sentencia  relacionados  con  el  delito  de peculado por apropiación, la suma apropiada y  del  testimonio  de  una  funcionaria  del  CTI,  señala  que en ausencia de un  peritazgo  contable  o de avance de obra, que era la prueba idónea, solo existe  esa declaración tenida en cuenta como fundamento de la condena.   

CONSIDERACIONES  

La demanda además de invocar las causales de  casación  de  la ley 906 de 2004 que no es aplicable a este asunto, falta a los  presupuestos  de  técnica exigidos en esta sede, dado que los cargos propuestos  contra  el  fallo  de  segunda  instancia  no son desarrollados conforme con los  requisitos  previstos  para cada uno de ellos, de acuerdo con lo dispuesto en el  numeral 3º del artículo 212 de la ley 600 de 2000.   

El  escrito  carece  de una fundamentación y  argumentación  jurídica  lógica,  en  el  que  sin precisión ni claridad son  expuestas  ideas  deshilvanadas  y confusas, las cuales no guardan relación con  las  causales  propuestas,  de  modo que el recurrente en su desarrollo incumple  los requisitos mínimos que permitan disponer su trámite.   

En el cargo primero, el discurso ininteligible  alude  a  una  falta  de  aplicación  del  artículo  60  de  la ley 80 de 1993  violatoria  del  debido proceso y del principio de legalidad, bajo la hipótesis  que  antes  de iniciarse la investigación la administración debía liquidar el  convenio que dio origen a ella.   

De  ahí que en su demostración, después de  transliteral  una parte de la sentencia resalte que en ella se diga que el valor  del  anticipo “se utilizó, pero las obras quedaron  inconclusas”, y  luego de reproducir in extenso  la  declaración  de  Mónica Ríos Quintero, concluya que el 11 de mayo de 2008  no  se  había liquidado el contrato y que como “Se  invirtió  la  totalidad  del anticipo”, no existe el  delito de peculado.   

Es  pertinente  observar  que  el  recurrente  discute  los hechos de la sentencia, lo cual riñe con la causal primera, a cuyo  propósito  basta  con recordar la necesidad de aceptar los hechos según fueron  acreditados en ella por tratarse de un juicio en puro derecho.   

A  este  dislate,  se  une  la  afirmación  incomprensible  de la violación de derechos y garantías fundamentales debido a  la   iniciación  de  la  investigación  sin  “la  rigurosa   exigencia  de  la  liquidación  del  citado  convenio”,  condición  de  procedibilidad  a  partir  de  cuya existencia se  edifica  la responsabilidad penal, sin que la norma que dice inaplicada la exija  expresa o tácitamente.   

El yerro además de confuso, no desarrolla de  manera  lógica  la  argumentación  sobre  un  tema  que no fue propuesto en la  apelación  y  que por esta razón, indicaría la conformidad del recurrente con  la  sentencia  en dicho aspecto, esto es, no hay unidad temática que le permita  impugnar la sentencia en este aspecto.   

En  punto  del cargo dos, las falencias de la  demanda  son  manifiestas.  Ininteligible  es  la  afirmación según la cual la  estructura  del debido proceso no fue garantizada, porque la sentencia desconoce  la  “garantía  de proporcionalidad”.   

Como tampoco es entendible la vulneración de  “la       garantía       de      valoración  objetiva”,  al  señalar  que  el  fallo confunde el  faltante  de  obra  con el faltante del anticipo; sin embargo, pasa por alto que  el  peculado  por  apropiación  fue  circunscrito a $10.304.100 como detrimento  patrimonial  causado,  ya  que  la  obra  se  terminó  mediante la “inversión  de  recursos  propios  del municipio” que ascendieron a esa cuantía.   

Esta confusión que para el actor conllevaría  a  mostrar  un superávit y por supuesto la inexistencia del delito de peculado,  demuestra  la  equivocación  en  la  proposición  del  reparo,  porque la vía  seleccionada  por  el  recurrente  de  prosperar implicaría la anulación de la  sentencia y no su reemplazo por una de carácter absolutorio.   

Por    lo   demás,   esas   “garantías” mencionadas en el cargo  no  dejan  de  ser  sofismas  a  los  cuales acude el casacionista, para revivir  debates  superados  en  las  instancias  y que ninguna repercusión tienen en el  debido  proceso,  ya  que  como se vio se trata de meras especulaciones sobre un  tema que la sentencia define claramente.   

En conclusión, el reproche no deja de ser un  escrito  en el que sin consistencia ni lógica el demandante elabora sus propias  tesis,  no para demostrar la  existencia  de irregularidades que afectarían la sentencia sino para invocar la  absolución  del acusado, bajo  el    pretexto    de    la    inexistencia    de   la   conducta   imputada   al  procesado.   

3. En la demanda de manera genérica, se alega  como   motivo   casacional  el  desconocimiento  manifiesto  de  las  reglas  de  producción y apreciación de las pruebas.   

En  este sentido, el recurrente no identifica  la  clase  de  vicio, esto es, si se trata de un error de hecho o de derecho, ni  mucho  menos  precisa  su  especie  dentro de cada género, lo cual en principio  denota   la   ausencia   de   toda   técnica   en   la   proposición   de   la  causal.   

Ahora bien, la transcripción que hace de dos  párrafos  de  la  sentencia de segunda instancia, es para señalar “que  lo  probado  es la realización del 70% de la obra, que es  sustancialmente  distinto  al 70% del anticipo”, pero  nada   agrega   en   orden   a   demostrar  el  error  probatorio  atribuido  al  fallo.   

Igual  ocurre con la transliteración inicial  de  la  pregunta  formulada  a la testigo Mónica Díaz Quintero, sobre la forma  como  determinó  los  porcentajes de inversión del anticipo, utilizada en este  caso  para  mostrar   que  el  Tribunal  acoge  ese  criterio que considera  equivocado,  sin  indicar  en  qué consiste el error por haber tenido en cuenta  dicha prueba testimonial.   

Luego si para el casacionista la declaración  de  la  citada  se  erige  en  el  “único soporte  probatorio  del  faltante de dinero” que configura el  peculado  por  apropiación, resulta confuso que en punto a la trascendencia del  cargo  aduzca  sin  explicarlo,  que no existe “una  sola   prueba   que   se  ajuste  a  la  ritualidad  procedimental  y  exigencia  probatoria”.   

Así  mismo,  el  recurrente considera que el  desconocimiento     “de    facto”  de  la  conducencia de las pruebas, es demostrativa de la falta de  un  peritazgo  contable  o  de  avance  de obra, el cual estima prueba idónea y  pertinente  en  este  asunto,  luego  su  planteamiento se dirige a otro motivo casacional, el de la violación  del  principio  de  investigación  integral,  que  en  nada se relaciona con el  reparo propuesto.   

En  esas  circunstancias,  surge con claridad  meridiana  la falta de técnica en el desarrollo del cargo, la cual da al traste  con la admisibilidad de la demanda.   

En   últimas,  el  escrito  no  supera  en  argumentación  lógica  y  jurídica  al  alegato de instancia, ya que olvida o  ignora  que en virtud de la doble presunción de acierto y de legalidad, en esta  sede  se  juzgan  errores  de juicio y no simples discrepancias probatorias o de  criterio   entre   el   demandante   y  lo  decidido  en  la  sentencia  por  el  Tribunal.   

En  consecuencia,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda  porque  no  reúne los presupuestos materiales para ordenar su trámite  ni  tampoco  dispondrá  su  intervención  oficiosa en este asunto, en tanto no  vislumbra   la   afectación  de  los  derechos  y  de  las  garantías  de  los  intervinientes.   

* * * * * *  

En mérito de lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por el apoderado de GABRIEL LEÓN MOYANO.   

Contra  esta  decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese  y en su oportunidad devuélvase  el expediente al tribunal de origen.   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO           ALBERTO           CASTRO  CABALLERO                

MARIA    DEL   ROSARIO   GONZALEZ   MUÑOZ                            GUSTAVO      E.      MALO     FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                                  JAVIER  DE  JESÚS  ZAPATA ORTIZ   

                          

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  Se  abstuvo  de imponerles medida a Carlos Quiroz, Ricardo López y Nelson Asdrúbal  Tolosa,  vinculado  al  proceso  mediante  indagatoria; folios 187 y ss. cdno 1.   

2 En la  misma  decisión,  dispuso  la  preclusión  de  la instrucción respecto de los  demás vinculados al proceso; folio 20 y siguientes, cdno 3.     

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