38798(27-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

Luis Guillermo Salazar Otero  

                                     Aprobado Acta No. 060   

Bogotá, D.C., veintisiete (27) de febrero de  dos mil trece (2013).   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento del recurso de casación instaurado por el apoderado de MARTHA  RIAÑOS  y  BEATRIZ  RIAÑOS,  contra  la  sentencia  del  15 de febrero de 2012  proferida  por  el  Tribunal  Superior de Bogotá, mediante la cual confirmó la  emitida  el  3  de  febrero de 2011 por el Juzgado Catorce Penal del Circuito de  esta   ciudad,  con  la  modificación  atinente  a  la  pena  en  razón  a  la  prescripción  de  la  acción  penal dispuesta para unos delitos, fijándoles a  cada  una  prisión  de  cincuenta  y cinco (55) meses y quince (15) días, como  determinadoras   del   delito   de  falsedad  material  en  documento  público.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

En  la  sentencia  de  segunda instancia, los  hechos son narrados de la siguiente manera:   

“… el  24  de junio de 2006 en la carrera 86 No. 24-14 de esta ciudad,  fueron  capturadas cuatro mujeres que se dedicaban a la venta de chance mediante  valeras  espurias  que semejaban las correspondientes a la Lotería de Bogotá y  la    de    Cundinamarca    que    ostentaban    su  (sic) logotipos  y características aparentes, no así las cintas y sistema propio  de  seguridad  de  los  genuinos.  La investigación de la fiscalía arrojó que  Marta  Riaños  y  Beatriz  Riaño   fueron  las  personas  que  suministraron  los  talonarios falsos a las expendedoras”1.   

El  9  de  agosto de  2007    ante     el     Juez     Cuarenta   y   Dos  Penal  Municipal  de  Bogotá   con  funciones  de  control de garantías,  la  Fiscalía  le  imputó  a     las  hermanas MARTHA y BEATRIZ RIAÑOS los delitos de usurpación de  derechos  de  propiedad  industrial  y  derechos  de  obtentores  de  variedades  vegetales,   ejercicio   ilícito   de   actividad  monopolística  de  arbitrio  rentístico    y    falsedad    material   en   documento   público2.   

El  7  de  septiembre  de 2007, el Fiscal 172  Seccional  presentó  escrito  de acusación contra MARTHA y BATRIZ RIAÑOS, por  los    delitos    atribuidos   en   la   audiencia   de   formulación   de   la  imputación.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Al amparo del numeral 1º del artículo 181 de  la  ley  906  de  2004,  en  la  demanda  se propone un (1) cargo por violación  directa  de  la  ley  sustancial  por  falta de aplicación del artículo 83 del  Código Penal.   

Para  el  libelista,  como el 9 de febrero de  2012  prescribió  la  acción  penal  por  el  delito  de  falsedad material de  particular  en  documento público, a pesar que el 31 de enero del mismo año la  sentencia  había  sido  aprobada por el Tribunal, en la audiencia de lectura de  fallo  efectuada  el  día  15 de febrero, ha debido reconocer la existencia del  fenómeno extintivo y declararla oficiosamente.   

Señala que el artículo 189 de la ley 906 de  2004,  establece  que proferida la sentencia de segunda instancia el término de  prescripción  se suspende, por lo cual la fecha que debe tenerse en cuenta para  este  efecto  es  la  de  su  lectura y no la de su aprobación, al explicar que  hasta   que   no   se   produzca   aquella,  el  fallo  no  queda  en  firme  el  acto.   

CONSIDERACIONES  

La  demanda  no  será  admitida,  porque aun  cuando  el  impugnante  acierta en la escogencia de la causal y el sentido de la  violación,  el  cargo formulado no es desarrollado con la debida argumentación  lógica  y jurídica, del mismo modo que omite referirse a los fines perseguidos  con la casación.   

El   recurrente   se  queda  en  la  simple  enunciación  del  cargo, debido a que a la manera de un alegato de instancia da  por  sentado que el fenómeno de la prescripción de la acción penal aconteció  en  este  asunto,  porque a su juicio ha de entenderse proferida la sentencia de  segunda   instancia   el   día   de   su   lectura   y   no   en   el   de   su  aprobación.   

En  ese sentido, equipara el acto de proferir  el  fallo  con el de su enteramiento, sin precisar de ninguna manera cuál es la  norma  que  le  permite  arribar  a  esa conclusión, por entender que con aquel  empieza   a  correr  el  término  de  ejecutoria  para  interponer  el  recurso  extraordinario.   

Además, expresa que como en esa diligencia el  acto  se  hace  público,  es  un  deber del juez ponerlo en conocimiento de los  sujetos  procesales  y  de  la  comunidad, luego por esa vía confunde distintos  fenómenos  jurídicos, sin lograr un discurso lógico que le permita mostrar la  violación de la ley sustancial denunciada en el reparo.   

Por  consiguiente,  no  es suficiente con que  dijera  que  hasta  que no se realizara la audiencia de lectura de fallo el acto  no  quedaba  en  firme,  ya  que  con  ella  comienza  a correr el término para  impugnar,  o  que en ese momento es cuando se profiere la decisión “por   que  (sic)  el  acto  hay  que  promulgarlo”,   sin   agregar   reflexiones  o  comentarios  adicionales  a  sus  afirmaciones.   

Ahora bien, el escrito carece también de una  argumentación  a  partir  de  la  cual  sea  admisible identificar los actos de  aprobar  y proferir la sentencia de segunda instancia, los cuales corresponden a  momentos  diferentes, en razón a que no tiene en cuenta que en el sistema de la  ley   906   de   2004,   dichos  fallos  únicamente  son  dictados  por  jueces  plurales.   

Esta  circunstancia lo obligaba, a considerar  otras  normas  para  integrar la proposición jurídica completa, en especial la  relacionada  con  el  trámite del recurso de apelación contra la sentencia, es  decir  el  artículo  179  de  la  ley  906  de  2004 modificado a su vez por el  artículo  90 de la ley 1395 de 2010, en el cual se establece el procedimiento a  seguir  en  la  adopción de la decisión y su posterior lectura por el Tribunal  encargado de desatar la impugnación.   

Como  el  recurrente  desatendió la técnica  casacional,  el  cargo  no  es  distinto  a un alegato de instancia en el que de  manera  deshilvanada  y sin mayores razonamientos, pretende con fundamento en el  sentido  literal  del  artículo  189  de  la  ley  906  de  2004,  demostrar la  violación  directa  de  la  norma  sustancial  por  falta  de  aplicación  del  artículo 83 del Código Penal.   

Tampoco  se  ocupó  en  señalar cuál fin o  fines  perseguía  con  la  casación,  para  que la Corte superara los defectos  anotados  a  la  demanda,  ni la índole de la controversia planteada amerita su  selección  bajo  ese  supuesto,  debido  a  que  el  tema propuesto en ella fue  abordado  y resuelto con posterioridad por esta Sala, tal como puede verse en la  sentencia  del 24 de septiembre de 2012, radicación 38467, sin que haya lugar a  modificar lo dicho en esa oportunidad.   

Se   dijo   entonces   que   “Cuando  la  norma  aludida  señala  que  la  Sala  estudiará y  decidirá  el  recurso,  eso  ni  más ni menos significa definición del asunto  sometido  a  su  consideración,  de  modo  que  equivale  al  acto  de proferir  sentencia,  la  cual debe suscribirse por los integrantes de la Corporación que  tomaron  parte  en  la  discusión  y  aprobación.  Se  desprende  entonces con  relativa  claridad,  que  el  acto  ulterior  de  lectura  es  distinto al de la  emisión  de  la  decisión,  luego  no  es  dable  aseverar  que mientras no se  materialice el segundo no cabe hablar de proferimiento del fallo.   

Tan cierto es lo anterior que la parte final  de  la  disposición  trascrita estipula que el fallo será leído en audiencia,  de  lo cual se infiere que ya fue emitido y aprobado y como tal nació a la vida  jurídica,  pues  de  no  ser así, se habría dicho que sería proferido en una  vista pública”.   

La  Sala  tampoco dispondrá su intervención  oficiosa  en  este  asunto,  puesto  que  no  se vislumbra la afectación de los  derechos   ni   la   vulneración   de   las  garantías  fundamentales  de  los  intervinientes.   

* * * * * *  

Finalmente,  contra  la determinación que se  adoptará  procede el mecanismo de insistencia previsto en el inciso segundo del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal  es  el  señalado  por  la  Sala en el auto de diciembre 12 de 2005, radicación  25006.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.   Inadmitir  la  demanda  de  casación,  presentada    por    el    defensor   de   las   acusadas   MARTHA   y   BEATRIZ  RIAÑOS.   

2.  Contra  esta  decisión procede el mecanismo de insistencia.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                    

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO           FERNANDO  ALBERTO CASTRO  CABALLERO                    

MARIA     DEL     ROSARIO     GONZALEZ  MUÑOZ              GUSTAVO    E.    MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS        GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                    JULIO   E.  SOCHA  SALAMANCA                                                 

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

                      

                   

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Sentencia  de  15  de  febrero  de 2012, Tribunal Superior de Bogotá; folio 22,  cdno de segunda instancia.   

2  El  Tribunal  al  resolver  la  apelación  de  la  sentencia  de primera instancia,  decretó   la   prescripción   de   la   acción  penal  de  los  dos  primeros  delitos.     

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