40090(10-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

          Aprobado Acta N° 454.   

Bogotá  D.C., diciembre diez (10) de dos mil  doce (2012).   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala sobre la admisión de la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de la procesada ADNERIS  ISABEL  BARRAZA  CADENA contra la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Juzgado  Sexto  Penal del  Circuito  de  Barranquilla  de fecha febrero 22 del año en curso, confirmatoria  de  la  dictada por el Juzgado Cuarto Penal Municipal Adjunto de la misma ciudad  el  19  de  agosto  anterior,  mediante  la cual condenó a la mencionada por el  delito de estafa.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Los  primeros  fueron  sintetizados  por  el  a  quo,  de  la  siguiente  forma:   

“Refieren   las  señoras  Tita  Barros  Méndez,  Duvis  Barros  Arzuza  y Ligia Flórez, que a fin de tomar vacaciones,  para  lo  cual habían hecho algunos ahorros, se pusieron en contacto con ISABEL  BARRAZA,  quien  se  les  identificó  como  asesora  de turismo y les prometió  organizarles  una excursión cuyo itinerario sería Barranquilla-Maracaibo-Islas  Margaritas     (sic)-  Caracas-Barranquilla,  para  realizarse en los primeros días de julio, ello por  un valor de $ 6.100.000, que podía ser cancelado en cuotas.   

A  partir del 30 de noviembre de 2006 hasta  el  mes  de  abril  de  2007  las  dos  primeras  habían cancelado la suma de $  2.000.000 y la última $ 2.100.000.   

Que llegado el día en que debía hacerse la  excursión,  ésta  no  se realizó, alegando la señora BARRAZA que se debía a  que  algunos clientes no habían cancelado y al requerirle la devolución de las  sumas  canceladas,  se  limitó  a manifestar que no podía entregarlas y pese a  los    continuos    requerimientos    para   el   reembolso   no   fue   posible  obtenerlo”.       

El acontecer fáctico relatado en precedencia  determinó  el  inicio  de  la  investigación penal, en cuyo marco se vinculó,  mediante  diligencia  de indagatoria, a ADNERIS ISABEL  BARRAZA  CADENA, en contra de quien, el 12 de enero de  2011,  se  profirió resolución de acusación como posible autora del delito de  estafa.   

Ejecutoriado  el  calificatorio, la fase del  juicio  la  asumió  el  Juzgado Cuarto Penal Municipal Adjunto de Barranquilla,  ante  el  cual se surtieron las audiencias preparatoria y de juzgamiento, a cuyo  término  profirió  sentencia de primer grado el 19 de agosto de 2011 a través  de  la  cual  condenó  a BARRAZA CADENA por  el  mismo  delito  que  sustentó  la  acusación  a  la  penas  principales  de  treinta  (30) meses de prisión y multa por valor equivalente a  cien   (100)   salarios   mínimos   legales  mensuales  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo lapso de la sanción privativa de la libertad.   

Así mismo, la condenó al pago de perjuicios  por  las  sumas  estipuladas  y  le  otorgó  el  subrogado  de  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena.   

Contra  la  decisión  anterior  la  defensa  interpuso  recurso  de  apelación,  el  cual  fue resuelto por el Juzgado Sexto  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad  el 22 de febrero de la anualidad en  curso, impartiéndole confirmación.   

Esta  última determinación es ahora objeto  de  impugnación  extraordinaria  nuevamente promovida por la defensa, a través  de  demanda,  sobre cuyos presupuestos exigidos para admitirla se ocupa la Sala.   

LA DEMANDA  

Luego   de   los   acápites  “identificación       de      los      sugetos      (sic)      procesales”,  “sentencia  impugnada”,  “hechos  materia  de  juzgamiento” y  “hechos   procesales”,   en  el  de  “petición”,  se limita a señalar lo  siguiente:   

“…respetuosamente  solicito  al  señor  Magistrado  de  la  Sala  Penal de la Corte Suprema de Justicia, sea revisada la  sentencia  y  se conceda una pena mínima, teniendo en cuenta que las demandadas  firmaron  un  recibo  donde  recibieron la suma de $ 3.000.000 de pesos y que no  eran  desconocidas  de  mi  defendida sino lo contrario desde hacia (sic)  mucho  tiempo  atrás  y con otras  compañeras   maestras   pensionadas,  utilizaban  los  servicios  de  viajes  a  distintas     partes    de    Colombia    y    fuera    de    el    (sic)”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         

          De  conformidad  con  el  artículo  205  de  la Ley 600 de 2000, el  recurso     extraordinario     de     casación     es    viable    “contra  las  sentencias proferidas en  segunda  instancia  por  los Tribunales Superiores de Distrito Judicial y por el  Tribunal  Penal  Militar,  en  los  procesos  que  se  hubieran  adelantado  por  los delitos que tengan señalada pena privativa de la  libertad  cuyo máximo exceda de ocho años” (subraya  fuera de texto).   

Al  tenor  del  inciso  tercero  de la misma  preceptiva  cuando el fallo de segundo grado no es proferido por los mencionados  Tribunales,  o  si el delito por el cual se procede tiene pena máxima privativa  de  la  libertad  inferior  al  quantum  señalado  en  precedencia o sanción no restrictiva de la libertad,  se  faculta a esta Sala para admitir discrecionalmente las demandas de casación  presentadas,  “cuando lo considere necesario para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre  que  reúna  los  demás  requisitos  exigidos  por  la ley”.   

          Al  amparo  de  lo  estatuido  en  esta  preceptiva  de orden legal,  deviene  diáfano  que  el  presente  asunto  sometido  a análisis en punto del  cumplimiento   de   los  presupuestos  previstos  para  su  admisibilidad  sólo  permitía   el   acceso  al  medio  extraordinario  de  casación  por  la  vía  excepcional   o   discrecional,   tal   como   lo   consignó   el  ad   quem  en  el  auto  de  mayo  15  de  20121  por  medio  del  cual concedió la impugnación interpuesta por el  defensor    de   ADNERIS   ISABEL   BARRAZA   CADENA  contra el fallo de segundo grado.   

A  tal  conclusión  se  arriba  porque  la  sentencia  contra  la  cual  se  promueve  la  impugnación  fue  proferida  por  autoridad  judicial  distinta  de  aquellas  que  permiten acudir a la casación  tradicional   de   acuerdo   con  el  precepto  legal  aludido,  en  este  caso,  específicamente,    por    el    Juzgado    Sexto   Penal   del   Circuito   de  Barranquilla.   

          En  consecuencia,  se  reitera, el demandante sólo podía acudir al  recurso  extraordinario  de casación conforme a la posibilidad dispuesta por la  denominada  casación discrecional o excepcional, viable única y exclusivamente  a  condición de que la Sala “lo considere necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los derechos  fundamentales”.   

En  tal  sentido, se ha dicho reiteradamente  por   la   Sala,   compete   al  demandante  expresar  con  claridad  y precisión los motivos por los cuales  debe  intervenir  la  Corte,  ya  sea  (i)  para  dictar  un pronunciamiento con  criterio  de  autoridad  respecto  de un tema jurídico especial o para unificar  posturas  conceptuales,  en  tanto  resulta necesario abordar un tópico aún no  desarrollado  o  respecto  del cual existen posturas antagónicas o, (ii) con el  fin  de  asegurar la garantía de derechos fundamentales, en cuyo caso el censor  tiene   la   obligación  de  demostrar  la  violación  e  indicar  las  normas  constitucionales  que protegen el derecho invocado, así como su desconocimiento  en  el  fallo  recurrido,  debiendo siempre mediar un vínculo entre los motivos  pretextados y el desarrollo de los cargos.   

Sin  embargo, ocurre aquí que el demandante  se  sustrajo absolutamente a tales exigencias, pues en momento alguno refirió a  los  motivos  que  dan lugar a la impugnación excepcional y tampoco se infieren  del  libelo,  en  donde,  además, también se abstiene del deber de invocar una  causal  de  casación  a  cuyo  amparo  persiga  el  derrumbamiento  del  fallo,  presupuesto  esencial  para  la  admisibilidad  de la demanda con sujeción a lo  normado  en  el numeral 3° del artículo 212 del estatuto procesal penal, amén  de  que,  menos  aún,  como  lo  exige la misma preceptiva, indica “en   forma   clara   y   precisa  su  fundamentos”.   

Sobre  esto  último  dígase que el escueto  planteamiento      expuesto      en      el     apartado     de     “petición” del libelo lejos está de  contener  una  argumentación  suficiente  que pueda sustentar la invocación de  algún  motivo  de  casación,  pues  se  limita  a señalar que se considere un  documento  sucrito por las denunciantes conforme al cual recibieron la suma de $  3.000.000,  sin establecer el fundamento jurídico para que esa circunstancia, o  la  expresada  a  la par en el sentido de que las denunciantes eran conocidas de  tiempo    atrás    por    su   prohijada,   determinen   imponer   “una  pena  mínima”  a su prohijada,  expresión   cuyo   alcance,   adviértase   igualmente,   tampoco  aclara.   

Por  consiguiente,  surge inevitable colegir  que  la demanda presentada por el impugnante se ofrece inepta y hace inviable el  recurso  extraordinario;  de una parte, en cuanto no cumple con los presupuestos  exigidos  para  franquear el acceso a la casación discrecional o excepcional y,  de  otra,  dado  que  la  argumentación  expuesta  no  colma  los requisitos de  suficiencia  y  claridad  establecidos  en el referido numeral 3° del artículo  212 de la Ley 600 de 2000.   

          En  virtud  de  lo expuesto, de acuerdo con la consecuencia procesal  señalada  en el artículo siguiente de la misma codificación procesal, la Sala  inadmitirá  la  demanda.   Adicionalmente,  por  no  advertir  dentro  del  presente  trámite  o  en  la sentencia vulneración de garantías fundamentales  remediables a través del instituto de la casación oficiosa.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el defensor de la procesada  ADNERIS  ISABEL  BARRAZA CADENA, por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  de  la Ley 600 de 2000, contra este proveído no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                  FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ    MUÑOZ                     GUSTAVO           ENRIQUE           MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO SALAZAR  OTERO                      JULIO     E.    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

1 Cfr.  Fol. 19 del cuaderno de segunda instancia.     

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