40048(17-10-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Aprobado Acta No. 382  

Bogotá D.C., Bogotá D.C., octubre diecisiete  (17) de dos mil doce (2012).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  en  torno  al  incidente  de definición de  competencia   planteado   por  el  Juez  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Barranquilla,  quien  invocó  el  contenido de la Ley 975 de 2005 para declarar  que   el   conocimiento   del   juzgamiento  anticipado  contra  los  postulados  YONIS   RAFAEL   ACOSTA   GARIZÁBALO   y    JUAN    CARLOS    RODRÍGUEZ    DE  LEÓN  corresponde  a  la  Sala  de Justicia y Paz del  Tribunal Superior del mismo lugar.   

HECHOS     Y  ANTECEDENTES   

          1.  Por  hechos  ocurridos en las horas de la noche del 2 de octubre  de  2004  en  el  barrio  Simón  Bolívar  de  Barranquilla, en cuyo desarrollo  sujetos  armados  pertenecientes  a  las AUC dieron muerte al joven Harold   Javier   Pardo  Patiño  por  su  presunta  militancia  en  el  ELN,  la  Fiscalía  17  de  la Unidad Nacional de  Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario,  los días 18 y 19 de  agosto  de  2011  formuló  cargos  con  fines  de  sentencia  anticipada contra  YONIS   RAFAEL   ACOSTA   GARIZÁBALO   y   JUAN  CARLOS  RODRÍGUEZ  DE  LEÓN,  por  los delitos de homicidio agravado y fabricación,  tráfico y porte de armas de fuego de defensa personal.   

2. Aceptados los cargos por los prenombrados,  correspondió  el  proferimiento de la sentencia anticipada al Juzgado Penal del  Circuito   Especializado   de  Barranquilla,  cuyo  titular  dispuso  declararse  incompetente  para  conocer  del  asunto mediante proveído del 25 de septiembre  último,  previa  invocación  de  los artículos 54 y 32, numeral 4° de la Ley  906  de 2004. En consecuencia, remitió las diligencias a esta Corporación para  la decisión correspondiente.   

En sustento de la determinación, indicó, el  funcionario  judicial  llamado  a  conocer  del  asunto  es  el  Magistrado  con  Funciones  de  Control  de  Garantías de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  pues  consideró que si los hechos atribuidos a los  postulados  fueron  cometidos  en razón de su vinculación y con ocasión de la  permanencia  al  grupo  armado  ilegal  el  2  de  octubre de 2004, esto es, con  antelación  al  límite  temporal de aplicación del artículo 72 de la Ley 975  de  2005  – 25 de julio de  2005    –,   y   fueron  presentados  por  el  Gobierno Nacional a los beneficios de la Ley de Justicia y  Paz,   es   a  esa  jurisdicción  creada  para  el  ejercicio  de  la  justicia  transicional,  y  no  a  otra,  a quien concierne el adelantamiento del trámite  acorde con los postulados de dicha normatividad.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Se  abstendrá  la  Corte  de emitir pronunciamiento de fondo acerca  del  asunto  puesto  a  consideración,  al  advertir  que  el Juzgado Penal del  Circuito  Especializado  de  Barranquilla  le  imprimió un trámite equivocado,  pues  a  pesar  de  tratarse de diligencias adelantadas bajo la égida de la Ley  600  de  2000,  se  apartó del mecanismo dispuesto en el artículo 96 ibídem y  adoptó el procedimiento establecido en la Ley 906 de 2004.   

En efecto, de conformidad con lo establecido  en  el  artículo  93  de  la  Ley 600 de 2000, “hay  colisión  de  competencias cuando dos o más funcionarios judiciales consideran  que  a cada uno de ellos corresponde adelantar la actuación, o cuando se niegan  a   conocerla   por   estimar   que   no   es   de  competencia  de  ninguno  de  ellos”.   

   

          Por   su  parte,  el  artículo   96   ibídem   prevé   que   “cualquiera   de   los   sujetos  procesales  puede  suscitar  la  colisión  de  competencias  por  medio  de  memorial  dirigido  al  funcionario  judicial  que  esté  conociendo  de  la  actuación procesal o al que considere  competente  para  dicho  conocimiento.  Si el funcionario judicial ante quien se  formula   la   solicitud   la   hallare  fundada,  provocará  la  colisión  de  competencias”.   

De  las normas transcritas se infiere que el  legislador  del  2000  consagró un trámite específico para los eventos en que  exista   disputa  sobre  la  competencia  para  asumir  el  conocimiento  de  la  actuación,  bien  porque 2 o más funcionarios simultáneamente se atribuyen la  competencia, ora porque ninguno la acepta.   

También definió que los sujetos procesales  están  habilitados  para  suscitar  la  colisión  de  competencia e igualmente  estableció  que  el  funcionario  judicial solamente la provocará si encuentra  fundada  la  respectiva  solicitud.  Consecuencialmente,  en  caso  de  hallarla  infundada,  el  juez  se  abstendrá  de  hacerlo,  concluyendo de esa manera el  incidente,  pues en tal evento habrá desaparecido uno de los presupuestos de la  colisión  negativa,  esto  es,  el  rechazo  por  parte  del  funcionario de la  competencia.   

Si así ocurre, como lo autoriza el artículo  96  antes  citado,  podrá  el  sujeto procesal interesado acudir al funcionario  judicial   que   considera  competente,  a  efectos  de  solicitarle  asumir  el  conocimiento  del  asunto,  suscitando  de  esa  manera  una  nueva colisión de  competencias,  esta  vez  de  carácter  positiva,  la que dicho juez provocará  sólo  si encuentra fundada la petición, pues en caso negativo allí culminará  este nuevo incidente.   

Desde luego, el anterior procedimiento no se  aplica  en  las actuaciones regidas bajo la Ley 906 de 2004, pues de acuerdo con  sus  artículos 54 y 341, cuestionada la competencia por el juez de conocimiento  o   impugnada   por  alguno  de  los  sujetos  procesales,  la  actuación  debe  inmediatamente  remitirse al superior llamado a definir el incidente, sin que se  requiera  la  intervención  del  juez  a  quien  se defiere el conocimiento del  asunto.   

Como  se  advirtió en un principio, el Juez  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Barranquilla dio aplicación al último  trámite  mencionado, pasando por alto que la presente actuación se rige por el  procedimiento   previsto  en  la  Ley  600  de  2000.  En  tal  virtud,  no debió remitir la actuación a la  Corte,  como  lo  ordenó  en  la  providencia  suscrita  el  25  de  septiembre  pasado.   

No hay duda que dicha hermenéutica encontró  soporte  en  el  entendimiento profesado por la Sala1,  según  el  cual  cuando  un  funcionario  atribuye  la competencia a la Sala de Justicia y Paz de un Tribunal  Superior  para  el  adelantamiento de la actuación correspondiente de acuerdo a  los  lineamientos  de  la  Ley  975 de 2005, tratándose de delitos atribuidos a  postulados   por  el  Gobierno  Nacional  a  los  beneficios  de  la  mencionada  normatividad  de justicia transicional, cometidos en razón de su vinculación y  con  ocasión  de  la  permanencia  al  grupo  armado  ilegal con antelación al  límite  temporal  de  aplicación  de  la  ley,  la  pugna y decisión sobre la  competencia  seguiría  el curso establecido en los artículos 32, numeral 4° y  54  de  la  Ley  906 de 2004, con independencia de si el asunto venía tramitado  por Ley 600 de 2000 o Ley 906 de 2004.   

            

Se  arguyó específicamente, en una de esas  oportunidades  que “en la definición de competencia  que  ahora  se  resuelve, es imperativa la aplicación de las normas pertinentes  de  la  Ley 906 de 2004, pues no en vano el artículo 62 de la Ley de Justicia y  Paz   señala   como   normatividad   de  aplicación  residual  el  Código  de  Procedimiento  Penal,  sin  precisar  cuál  exactamente, aunque luego de manera  expresa el artículo 2º del Decreto 4760  de 2005 prescribe:   

         

“En  lo no previsto de manera específica  por  la  ley  975  de  2005  se  aplicarán  las  normas  de procedimiento penal  contenidas  en  la  ley  906  de  2004 y, en lo compatible con la estructura del  proceso  regulado por aquella, lo dispuesto por la ley 600 de 2000, así como la  ley  793  de  2002  y  las  normas civiles en lo que corresponda.”2    

No  obstante, tanto pertinente como oportuno  es  señalar  que  la  Sala  en  forma expresa recoge aquí la postura jurídica  sostenida  en  los  precedentes  citados,  para declarar en garantía del debido  proceso  y  el  respeto  por  las  formas  propias de cada asunto, que cuando se  suscite  un  debate  sobre la competencia en un proceso tramitado por la Ley 600  de  2000 deberá dirimirse, en cualquier caso, conforme el trámite de colisión  de   competencias,   con   prescindencia   de  la  consideración  sobre  si  el  conocimiento  del  asunto debe ser asumido por el respectivo Tribunal en Sala de  Justicia y Paz, dentro del marco de la justicia transicional.   

Esta  postura  ahora  acogida  obedece a una  nueva  ponderación  de  dicha  temática,  pues  si  la  razón para aplicar lo  dispuesto  en  la Ley 906 de 2004 tratándose de las controversias suscitadas en  torno  a  la  competencia  para  conocer  de  un  asunto  pendiente  de proferir  sentencia  anticipada,  posee  fundamento  en  la  remisión  residual  a  dicha  normatividad   efectuada  por  el  artículo  2°  del  Decreto  4760  de  2005,  reglamentario  de  la  Ley de Justicia y Paz, una nueva lectura de dicha premisa  normativa conduce a variar el criterio expuesto.   

En  efecto,  pregona  la  norma  en cita que  “en lo no previsto de manera específica por la Ley  975  de  2005  se  aplicarán las normas de procedimiento penal contenidas en la  Ley  906 de 2004 y, en lo compatible con la estructura  del   proceso   regulado   por   aquella,   lo  dispuesto  por  la  Ley  600  de  2000,  así  como  la  Ley  793  de 2002 y las normas  civiles  en  lo que corresponda”. (Negrillas fuera de  texto).   

   

Entonces, si la Ley 600 de 2000 establece el  trámite  de  colisión  de  competencias  y el asunto sometido a consideración  también   se   tramita   por   dicha  normatividad,  en  tanto  los  postulados  YONIS   RAFAEL   ACOSTA   GARIZÁBALO   y   JUAN   CARLOS   RODRÍGUEZ  DE  LEÓN  suscribieron  diligencia  de aceptación de cargos con  fines  de  sentencia anticipada, nada obsta para que sea este trámite el que se  promueva  y  no  otro,  pues  no resulta incompatible con el proceso establecido  dentro del marco de la justicia transicional.   

Lo  anterior, además, por cuanto es claro y  se  reitera  ahora, tan inapropiado es “permitir que  distintos  procesos adelantados por delitos relacionados con el conflicto armado  interno  contra  desmovilizados que se encuentren en calidad de postulados a ser  beneficiados  con  la  pena alternativa dentro del proceso transicional regulado  por  la  Ley  975  de 2005, continúen su trámite como si se tratara de delitos  comunes,  en  los  cuales  se  aceptan  los  cargos  omitiendo  enfrentar  a las  víctimas,  en  el mejor de los casos relatando una verdad más cómoda frente a  la  opción  de  la  reducción  de pena por sentencia anticipada”3, como remitir  a  la  Corte un asunto como el actual para la definición de la competencia, por  cuanto  ello  supone  la  aplicación de normas procesales que sin razón alguna  desconocen   el   vigente   procedimiento   establecido   en   la   Ley  600  de  2000.   

En conclusión, como ya se anticipó, la Sala  se  abstendrá de conocer de fondo sobre la definición de competencia planteada  y  ordenará  la  devolución  inmediata  del  expediente  al  Juzgado Penal del  Circuito   Especializado de Barranquilla,  a fin de que prosiga con el  trámite correspondiente a la colisión de competencias.   

         En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACION PENAL,   

RESUELVE   

1.           ABSTENERSE  de  decidir  el  incidente  de  definición  de  competencia objeto de examen, por las razones consignadas en la  parte motiva de este auto.   

2.   DEVOLVER  el proceso al Juzgado Penal del Circuito Especializado  de Barranquilla, para lo de su cargo.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese    y  cúmplase,   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO         FERNANDO         ALBERTO        CASTRO        CABALLERO            

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ          LUIS           GUILLERMO          SALAZAR          OTERO               

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Auto  del  14  de abril de 2010. Rad.  33.718; Auto del 17 de julio de 2012. Rad.  39.398   

2 Rad.  33.718 citado ut supra.   

3  C.S.J.  Providencia  del 1° de agosto de 2012. Rad. 39.454. En esta oportunidad  se  consigno  que  “el legislador le advirtió a la  judicatura  que  una  vez que el desmovilizado se encuentre bajo los parámetros  del  proceso  regido  por la Ley 975/2005, sólo se pueden realizar aceptaciones  de  cargos  por  los  delitos  cometidos  durante  y  con ocasión del conflicto  armado,  al  interior  del proceso transicional, sin que pueda aceptarse que las  sentencias  anticipadas  realizadas  en  los  procesos  ordinarios,  con simples  aceptaciones  de  cargos  efectuadas a espaldas de las víctimas y por fuera del  contexto  procesal,  tengan  valor  de  cosa  juzgada  y  sin  más  proceda  su  acumulación   con   las   penas   impuestas   en  el  proceso  transicional”.     

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