38228(31-05-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº38228  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

APROBADO ACTA N°. 212-  

Bogotá,  D.C., treinta y uno (31) de mayo de  dos mil doce (2012)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  decide  si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Linda  Tatiana  Arroyave  Ortiz, contra la  sentencia  dictada  el  18  de  octubre  de  2011 por la Sala Penal del Tribunal  Superior de Medellín.   

HECHOS     Y     ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

1. En el mes de junio de 2009, la Gerencia de  Seguridad  del  Banco  Santander con sede en Medellín, detectó una falsedad en  la  base  de  datos  respecto de la cédula de ciudadanía de la señora Beatriz  Helena   García  Arboleda,  quien  realizó  cuatro  préstamos  a  la  entidad  bancaria,  uno  en  condición  de  persona  natural  y los tres restantes, como  representante   legal   de   Ecoventas   Ltda.,   con  un  saldo  a  capital  de  $347.084.557.   

Realizados  los  estudios  internos  sobre la  autenticidad  de  la  documentación presentada, se estableció que la verdadera  identidad   de   quien   realizó   los  trámites  corresponde  a  Linda  Tatiana  Arroyave Ortiz, persona que  presentó  la  documentación  adulterada  y  diligenció  los  pagarés ante la  entidad crediticia.   

2.  Con  fundamento en las previsiones de la  Ley  906  del  2004,  el  4  de  febrero  de 2011 el Juez 32 Penal Municipal con  función  de  control  de  garantías  de  Medellín, legalizó la imputación e  impuso   medida   de   aseguramiento  de  detención  preventiva  en  contra  de  Linda Tatiana Arroyave Ortiz,  como  autora  de  los  delitos de falsedad en documento público agravado por el  uso,  en  concurso  con estafa, de conformidad con lo previsto en los artículos  246,   267,   287   y   290   del   Código   Penal1,    cargos    que    fueron  aceptados.   

3.  En  virtud  de  ello, el 15 de marzo del  mismo   año,  ante  la  Juez  Tercero  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de  esa  ciudad,  se  llevó  a cabo audiencia de verificación de  allanamiento,  diligencia  en  la  que se avaló la aceptación de cargos por el  delito  de  falsedad en documento público, agravado por el uso al tiempo que se  decretó   la   ruptura   de   la   unidad   procesal  respecto  del  delito  de  estafa2  al  “no  aprobar  la  aceptación  de  cargos  efectuada  por  la  señora  Linda Tatiana en relación con el delito de  estafa  por  violación  al  debido  proceso y al principio de legalidad, por no  darse   cumplimiento  a  lo  dispuesto  en  el  artículo  349  del  código  de  Procedimiento           Penal.”          3   

La  decisión  fue  apelada  y el 30 de mayo  siguiente4,  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Medellín, revocó la  ruptura  de  la  unidad  procesal  y  declaró  la legalidad de la totalidad del  allanamiento a cargos.   

4. El 22 de julio del mismo año5,  la  juez de  conocimiento   convocó   a   audiencia   de   verificación   de  allanamiento,  individualización  de  pena  y sentencia. Le impuso 43 meses de prisión, multa  de  $22.360.500  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el lapso de 43 meses y 1 día. Le negó la condena de ejecución  condicional y la prisión domiciliaria.   

5.  El  18  de  octubre  de 20116, la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín,  al  resolver  el  recurso de apelación  interpuesto   por   la   defensa,   confirmó   la  decisión  del  a quo.   

6.    El   apoderado   de   Arroyave  Ortiz  presentó  y sustentó el  recurso extraordinario de casación que le fue concedido.   

LA  DEMANDA   

Con  fundamento  en  la  causal  primera  del  artículo  187  de  la  Ley  906 de 2004, el recurrente postuló un cargo   único  tras  considerar  que  el  Tribunal  “violó directamente la ley sustancial por  falta   de   aplicación   de   una   norma   legal  que  estaba  llamada  a  su  regulación7.”   

Luego de realizar con absoluta liberalidad un  análisis  acerca  de  los  requisitos para acceder a la prisión domiciliaria y  las  consideraciones  que  sobre  la gravedad de los delitos realizó el juez de  instancia   para   para   negar  su  reconocimiento,  afirmó  que  el  Tribunal  “[u]tilizó   dos  veces  la  misma  circunstancia  fáctica,  el  mismo  argumento,  en  una  ocasión  para  justificar  el enorme  incremento  punitivo  y  en  una  segunda  oportunidad  para  negar  la prisión  domiciliaria,  lo  que  considero  es erróneo…”8   

Considera,   que   con  este  proceder  se  incrementó       “desmesuradamente9”  el  monto  de la pena impuesta, pues  pese  a  que  se  reconoció  la  rebaja  del  50% de la sanción por virtud del  allanamiento  a  cargos,  “al  darle aplicación al  artículo  31  del  código penal por el concurso de conductas punibles fijó la  pena  por el delito de estafa en 42.66 mese, es decir que se incrementó la pena  casi  en  la  suma  aritmética, por la gravedad de la  conducta  y  la  intensidad  del  dolo.”10   

Asegura,   que  se     interpretó    erróneamente    “la   supuesta   intensidad  del  dolo,  porque  el  H.  Tribunal  desconoció  que  la  señora  LINDA  TATIANA  ARROYAVE  ORTÍZ,  no suplantó a  BEATRIZ  ELENA  GARCÍA  ARBOLEDA, sino que firmó a petición de la persona que  siempre  se  presentó  con  este  nombre  y quien a su vez era la representante  legal            de           ECOVENTAS”11.   

A  su  juicio,  el  Tribunal  no  aplicó el  artículo  31  de  la  Ley  1142  de  2007  que modificó el 38 de la Ley 599 de  200012,   lo   que   se  impone  en  aras  de  salvaguardar  los  derechos  fundamentales  a  la dignidad humana de su representada, dado que se utilizó la  gravedad  de  la  conducta  punible y la intensidad del dolo para incrementar la  pena impuesta y negar la prisión domiciliaria.   

Agrega  que  el ad  quem,  desconoció  la intachable conducta anterior de  su  representada y su comportamiento previo, pues trabajaba como secretaria para  prodigar  la  manutención  de  su  hijo,  circunstancias que ha debido tener en  cuenta  para no vulnerar el derecho a la igualdad respecto de otras personas que  en    situaciones    similares,    se    les    ha   concedido   el   mencionado  beneficio.   

La trascendencia de esta violación consiste  en  que  “de no haberse utilizado dos veces la misma  circunstancia   fáctica”  se  habría  aplicado  el  artículo  31  de  la  Ley  1142  de  2007  y reconocido en su favor la prisión  domiciliaria.   

Por  lo tanto, solicita casar parcialmente la  sentencia  de  segunda instancia para en su lugar sustituir a su representada la  prisión intramural por domiciliaria.   

CONSIDERACIONES  

Las exigencias de la casación  

Acorde con lo previsto en el artículo 181 de  la  Ley  906  de  2004,  el recurso de casación es un mecanismo de control  constitucional13  y  legal  que procede contra las sentencias proferidas en segunda instancia, y que,  de  acuerdo  con  lo señalado en el artículo 180 del mismo ordenamiento, tiene  como   finalidad   (i)  la  efectividad  del  derecho  material,  (ii)   el   respeto   de   las  garantías  fundamentales,  (iii)  la  reparación  de  los  agravios  inferidos   y   (iv)   la  unificación de la jurisprudencia.   

Por  dirigirse  a cuestionar una sentencia de  segunda  instancia  es  imprescindible  que  la  demanda  contenga  un  discurso  ordenado,  claro,  lógico  y  racional,  a  través del cual con suficiencia se  planteen  los  errores  de  juicio  o  de  procedimiento en que pudo incurrir el  fallador  y  se  resalte su trascendencia. Por manera que de no cumplir con esos  presupuestos, será inadmitida.   

La inadmisión de la demanda  

La Sala no dará curso a la demanda presentada  en  esta  ocasión porque no reúne los presupuestos exigidos, ni cumple con los  fundamentos   que   evidencien  la  necesidad  de  cumplir  con  alguna  de  las  finalidades  del  recurso de casación, al tenor de lo dispuesto en el artículo  180  de  la  Ley  906 de 2004; esto es, la efectividad  del  derecho  material,  el  respeto de las garantías de los intervinientes, la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  estos  y  la  unificación  de  la  jurisprudencia.   

1. El       libelista       presentó  el  cargo  por  violación  directa de la ley sustancial,  tras  considerar que el Tribunal dejó de aplicar el artículo 31 de la Ley 1142  de  2007,  relacionado con la autoridad encargada de vigilar la ejecución de la  sentencia    en    aquellos    eventos   en   que   se   concede   la   prisión  domiciliaria.   

2. Sobre este tipo de censura, tiene dicho la  Corte,  que  cuando  se  invoca  la  violación directa de la ley sustancial, el  libelista  no  puede  discutir  la  valoración  de  la  prueba realizada por el  sentenciador  ni  cuestionar  la  declaración  de  los  hechos consignada en el  fallo,  pues toda su actividad debe estar dirigida exclusivamente a demostrar la  equivocación  en  que  incurrió  el  juzgador  de  segundo grado al aplicar la  normatividad al caso concreto.   

3.   Se  trata,  entonces,  de  un  estudio  estrictamente  jurídico, toda vez que “cualquiera  que  sea  la modalidad de violación directa de la ley,  el  yerro  de los juzgadores recae indefectiblemente en forma inmediata sobre la  normatividad,  todo  lo  cual implica un cuestionamiento en un punto de derecho,  sea  porque  se  deja  de  lado  el precepto regulador de la situación concreta  demostrada,  porque  el hecho se adecua a un precepto estructurado con supuestos  distintos  a  los establecidos, o porque se desborda la intelección  propia de la disposición aplicable al  caso  concreto14.”   

4. El reproche por falta de aplicación de la  ley  sustancial se postula cuando a la norma llamada a  regular  el  caso  “se la excluye o inaplica, cuando  no  es seleccionada para resolver el caso, debiendo serlo, independientemente de  que   al   resultado  (inaplicación)  se  haya  llegado  porque  se  ignora  su  existencia,  porque  no  se  la considera vigente, o por un equivocado ejercicio  hermenéutico”    15;        esta  censura  exige  como  presupuesto,  el enfrentamiento entre lo  decidido  en  el  proceso  y la aplicación de la ley, y así demostrar cómo se  excluye    el    precepto    normativo   que   corresponde   aplicar   al   caso  concreto.   

5.  Tales  lineamientos  técnicos no fueron  observados  por el actor, pues si bien funda el reproche bajo la modalidad de la  falta  de  aplicación  del  artículo  31  de  la  Ley 1142 de 2007, desvió la  censura  hacia  los  linderos  de  la violación indirecta de la ley sustancial,  pues   en  espera  de  centrar  su  disertación  en  demostrar  en  el  ámbito  estrictamente  jurídico  cómo  el  juzgador  dejó  de  aplicar  la  norma que  reclama,  se  dedicó  a  afirmar  que  el  Tribunal se equivocó al interpretar  “la  supuesta  intensidad  del  dolo,  porque el H.  Tribunal  desconoció que la señora LINDA TATIANA ARROYAVE ORTÍZ, no suplantó  a  BEATRIZ ELENA GARCÍA ARBOLEDA, sino que firmó a petición de la persona que  siempre  se  presentó  como  este  nombre y quien a su vez era la representante  legal           de           ECOVENTAS.”16; y  de  otra  parte, “utilizó  dos  veces  la misma circunstancia fáctica, el mismo argumento, en una ocasión  para  justificar el enorme incremento punitivo y en una segunda oportunidad para  negar  la  prisión domiciliaria, lo que considero es erróneo…”17.   

Tal   forma   de  argumentar  demuestra  el  desacierto  de  su  censura  pues  si  el actor no compartía el resultado de la  valoración  lograda  por  los jueces, es claro entonces que tales desavenencias  recaen  sobre las pruebas y no sobre la norma, motivo por el cual el ataque deja  de  ser directo para convertirse en indirecto y, por lo mismo, debió enfocar el  reproche  en la apreciación probatoria, según la índole de los errores que en  esa materia hubiesen podido incurrir los sentenciadores.   

6.  Ahora bien, si en gracia de discusión se  aceptara  que el disenso del demandante se delineó exclusivamente en el ámbito  de  la  mencionada falta de aplicación del artículo 31 de la Ley 1142 de 2007,  de  todos  modos  el  cargo deviene infundado pues de un lado, aquella norma tan  solo   reglamentaba  la  autoridad  que  debía  ejercer  el  control  sobre  el  cumplimiento  de  la prisión domiciliaria cuando fuera reconocida, lo  que  aquí  no  aconteció, y de otro,  aquella  normatividad,  de carácter eminentemente procesal, fue derogada por el  artículo    1    de   la   Ley   1453   de   201118,   luego   su   aplicación  resulta improcedente.   

7.  Si  por  otra  parte,  su  reclamo estaba  dirigido  a  cuestionar  que  el  Tribunal no dio aplicación al instituto de la  prisión  domiciliaria  consagrada  en  el  artículo  38  del Código Penal, lo  correcto  era  acreditar  tal  omisión;  sin  embargo, su discurso lo limitó a  manifestar  que en aras de salvaguardar los derechos fundamentales a la dignidad  humana  y  la  igualdad,  se le debía conceder tal beneficio a su representada.   

8. Decir que la procesada antes de este error  observó  un comportamiento intachable y trabajaba como secretaria para prodigar  la  manutención  de  su  hijo y su madre, es brindar razones de procedencia del  mecanismo  sustitutivo de la prisión intramural, de espaldas a la demostración  del error judicial formulado.   

Confundió  el  censor  en  su desarrollo dos  supuestos  perfectamente  escindibles:  i)  el  juez  si  se  pronunció  sobre  el  instituto  de la prisión  domiciliaria    pero    lo    negó    (lo   que   sucedió)   y,   ii)   se  satisfacen  plenamente  en  el  trámite  los  presupuestos  exigidos  para  su concesión (lo alegado). Con ese  actuar  vulneró  el principio de especificidad que debe regir la interposición  del recurso extraordinario.   

9.   Dígase   además   que   frente   al  incremento  punitivo  por  “la    intensidad    del    dolo”,  es  claro que su reclamo ninguna trascendencia tiene en el sentido  de  la  decisión,  sin embargo si lo que cuestiona es que esta circunstancia se  haya  utilizado  para justificar el monto de la pena impuesta y la ejecución de  la  misma, debe recordarse al actor, que aquellos son dos aspectos distintos que  se  deben valorar al momento de realizar un juicio de responsabilidad penal, sin  que   ello  vulnere  el  principio  del  nom  bis  in  idem,   que   es   hacia   donde  parece  apuntar  su  censura.   

10.  Tampoco se advierte ningún error, en el  incremento  de  la  pena,  por  razón  del concurso, pues al no superar la suma  aritmética   de   las   dos  conductas  punibles  debidamente  dosificadas,  se  respetaron  las  directrices  impuestas por el artículo 31 del Código Penal, y  por tanto el principio de legalidad de la sanción.   

En   conclusión,   los  razonamientos  del  casacionista  resultan infundados y como quiera que el cargo quedó huérfano en  la  demostración  de  los  errores  atribuidos  en  la sentencia y la Corte, en  virtud  del  principio de limitación, no puede entrar a complementar el libelo,  se impone la inadmisión de la demanda.   

11.  Finalmente,  la  Sala  destaca  que  del  estudio  del  proceso  no  se  vislumbra  violación de derechos fundamentales o  garantías  de  algún  interviniente  que determine el ejercicio de la facultad  oficiosa  de  índole  legal que al respecto le asiste en procura de asegurar su  protección.   

El mecanismo de la insistencia  

Contra la decisión de inadmitir la demanda de  casación,   procede   el  mecanismo  de  insistencia,  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de 2004, cuyas reglas, en  ausencia  de  disposición  legal,  han  sido  definidas  por  la  Sala  en  los  siguientes                 términos19:   

(i)          La insistencia es un mecanismo especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la Sala decida  inadmitir  la demanda de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere  lo  decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo  término  por  alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal  –  siempre que el  recurso  de  casación  no  hubiera  sido interpuesto por un Procurador Judicial  –,   el   Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o suscrito la  providencia inadmisoria.   

ii)           La  solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público  a  través  de  sus  Delegados para la  Casación  Penal,  ante uno de los Magistrados que haya salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de los Magistrados  que no haya intervenido en la discusión.   

iii)          Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

iv)          El  auto a través del cual se inadmite  la  demanda  de  casación  trae como consecuencia la firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero. INADMITIR la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa de  Linda Tatiana Arroyave Ortiz.   

Segundo. Contra esta  decisión  procede  el mecanismo de insistencia, de conformidad con el artículo  184, inciso 2º, del Código de Procedimiento Penal.   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ  CAMACHO   

            

FERNANDO  ALBERTO  CASTRO CABALLERO  

SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ   

            

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ  GUZMÁN   

            

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO  

JULIO ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA   

            

JAVIER  DE JESÚS  ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios 35 y 36 id.   

2 Folio  95 id.   

3  Record 37: 30 cd apelación.   

4  Folios 126 a 139 id.   

5 Folio  183 a 193 cuaderno 1   

6  Folios 236 a 250 id.   

7 Folio  260 id.   

8 Folio  203 id.   

9 Folio  260 id.   

10  Folio 264 id.   

11  Folio 65 id.   

12  Artículo  31  Ley  1142 de 2007. El inciso 2o del artículo 38 de la Ley 599 de  2000  quedará así: El control sobre esta medida sustitutiva será ejercido por  el  juez  o  tribunal  que  conozca  del  asunto  o  vigile  la ejecución de la  sentencia,   con  apoyo  del  Instituto  Nacional  Penitenciario  y  Carcelario,  organismo  que  adoptará  mecanismos  de  vigilancia  electrónica o de visitas  periódicas  a  la  residencia  del  penado,  entre  otros,  para  verificar  el  cumplimiento   de   la   pena,  de  lo  cual  informará  al  despacho  judicial  respectivo.   

13  Articulo 235 numeral 1 de la Constitución.   

14Así  lo  ha sostenido la jurisprudencia de la Sala en radicado  14899, sentencia  del  6  de  mayo  de  2003,  Rad.  18580,  auto  del  12  de mayo de 2004, entre  otros.   

15  Sentencia   del   4   de  marzo  de  2002,  radicado  14459   

16  Folio 65 id.   

17  Folio 203 id.   

18  ARTÍCULO  1o.  VIGILANCIA  DE  LA  DETENCIÓN  DOMICILIARIA.  El  inciso 2o del  artículo  38  de la Ley 599 de 2000 quedará así: El control sobre esta medida  sustitutiva  será  ejercido  por la autoridad judicial que conozca del asunto o  vigile  la  ejecución  de  la  sentencia,  con  apoyo  del  Instituto  Nacional  Penitenciario  y  Carcelario,  organismo  que adoptará mecanismos de vigilancia  electrónica  o  de  visitas  periódicas  a la residencia del penado, según su  competencia  legal,  entre  otros,  y  que  serán  indicados  por  la autoridad  judicial,  para  verificar  el cumplimiento de la pena, de lo cual informará al  despacho judicial respectivo   

19  Auto del 12 de diciembre de 2005 (radicado 24.322).     

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