32598(06-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado    Acta  No.447   

Bogotá D.C.,  seis (06) de diciembre de  dos mil doce (2012).   

VISTOS  

Decide  la Sala el recurso extraordinario de  casación  interpuesto  por  el defensor de los procesados DAIRON ENRIQUE LAMBIS  VARGAS  y ERICK ENRIQUE LAMBIS VARGAS en contra de la sentencia de segundo grado  de  18  de diciembre de 2008, proferida por el Tribunal Superior de Barranquilla  (Sala       de       Justicia       y      Paz)1,   a   través   de  la  cual  confirmó  la emitida por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Cartagena, por  cuyo  medio los condenó como coautores de dos delitos de homicidio agravado. En  la  misma  decisión  fue  exonerado  de  responsabilidad  EDER  ENRIQUE  LAMBIS  VARGAS.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

Fueron   presentados   por   el   Tribunal  así:   

“…en horas de la noche del 8 de enero de  2006  en  el  corregimiento  de La Boquilla del Distrito de Cartagena, Bolívar,  cuando  en  la  caseta ‘El  Chinón’,   donde   se  realizaba  una  verbena…  se  presentó  un  altercado  entre  los  asistentes  Alexánder     Ríos,     alias     ‘Nenón’,  quien  estaba  acompañado  de Patricia Hernández, Yuniris Rodríguez, Humberto  Vaca,  Elson  Becerra,  Hamilton  Iriarte  y Calixto Pérez, entre otros, y EDER  LAMBIS  VARGAS,  quien  a su vez departía con sus hermanos ERICK y DAIRON, así  como  con  Karen  Margarita  de Oro, Carlos Rebolledo y Rosa Isabel Díaz, entre  otros.   

“La  bronca  de  Alexánder  Ríos  y  los  hermanos  LAMBIS  VARGAS  tuvo  origen  en  diversos motivos: (i) el que EDER le  increpara  a  Ríos  el  haber hurtado a su mujer Farley Turizo un televisor, un  DVD  y  un  equipo  de sonido, robo perpetrado un año atrás en el barrio Santa  Clara;  y  (ii)  también  en  un  incidente  ocurrido  para la misma época del  anterior  (al  parecer la madrugada del 16 de enero de 2005), en el mismo barrio  Santa  Clara, cuando la casa de Alexánder Ríos y de su mujer, Claudia Patricia  Hernández,  fue blanco de disparos por parte de los hermanos LAMBIS, hechos que  habían  precipitado enemistad, duras contradicciones y amenazas de muerte entre  el   referido   Alexánder   Ríos   (a.   “Nenón”)   y   los  hermanos  LAMBIS  VARGAS.   

“Es lo cierto que aquella noche —de  8  de  enero  de 2006—,  el  grupo  de  los hermanos LAMBIS  desde  un  comienzo  asumió  una actitud hostil contra Alexánder Ríos y éste  hizo  lo  propio  contra  aquellos, al punto que la actitud pendenciera de Ríos  llevó  a  que  sus  amigos  le  exigieran  que si quería pelear, abandonara el  lugar,  en  medio  de  esa  situación tan confusa, instantes después se oyeron  unas  detonaciones  y  recibieron mortales heridas de bala Alexánder Ríos y su  amigo  Elson  Becerra,  a consecuencia de las cuales perdieron la vida, mientras  que los homicidas huyeron del lugar”.   

La  Fiscalía  General  de la Nación abrió  investigación  penal  y  vinculó  mediante  indagatoria,  entre  otros,  a los  hermanos  ERICK  y  DAIRON  ENRIQUE  LAMBIS  VARGAS,  a quienes les resolvió la  situación  jurídica  imponiéndoles  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  como  posibles  responsables, a título de coautores, de los delitos  de homicidio agravado en concurso homogéneo.   

Clausurado  el ciclo instructivo, el mérito  probatorio  del sumario fue calificado el 23 de junio de 2006 con resolución de  acusación  por  los  referidos  delitos  previstos  en los artículos 103 y 104  numerales    4º   y   7º   del   Código   Penal2   

,  decisión  que adquirió firmeza el 14 de  julio  de  2006  al aceptar el desistimiento del recurso de apelación promovido  por el defensor de los procesados.   

La  fase del juicio correspondió al Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito de Cartagena, despacho que una vez llevó a cabo el  acto  público  de  juzgamiento,  mediante  sentencia de 19 de diciembre de 2006  condenó  a  los  hermanos  DAIRON  ENRIQUE LAMBIS VARGAS y ERICK ENRIQUE LAMBIS  VARGAS  como  coautores de los delitos objeto de acusación, a la pena principal  de   cuatrocientos  ochenta  (480)  meses  de  prisión  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  lapso  de veinte  (20) años. También los conminó a sufragar por concepto  de  perjuicios  el  equivalente  a cuatrocientos (400) salarios mínimos legales  mensuales   vigentes   en   favor  de  Evelio  Becerra  Cortés,  Ricardo  Ríos  Ballesteros, Claudia Hernández Ríos Vidas y Carmen Bustos.   

En virtud del recurso de apelación promovido  por  el  representante  del  Ministerio  Público  y  por  el  apoderado  de los  enjuiciados,  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla -Sala de Justicia y Paz-,  mediante fallo de 18 de diciembre de 2008 confirmó la condena.   

El representante judicial de los incriminados  impugnó  extraordinariamente la sentencia de segundo grado con la presentación  de  la  demanda  de  casación  que en su oportunidad se declaró ajustada a los  requisitos  de  forma,  sobre  la  cual  se  recibió el concepto del Ministerio  Público.   

LA  DEMANDA   

Al amparo de la causal primera de casación,  prevista  en  el  artículo  207  de  la Ley 600 de 2000 postula tres cargos, el  primero  como principal y los restantes subsidiarios por violación indirecta de  la  ley  sustancial,  debido  a  error  de  hecho  motivado en falsos juicios de  existencia.   

Para  todas  las censuras pone de manifiesto  que  no  fueron  valoradas las declaraciones de Hernando Enrique Urbina Sampayo,  Karen  D’oro Mena y Alberto Salgado Quintana, lo cual llevó a los juzgadores a:  i)  desconocer la legítima  defensa  como causal excluyente de responsabilidad ii)  subsidiariamente,    la    duda   respecto   de   su  configuración;  y  iii)  predicar  la  causal  de agravación para el delito de  homicidio basada en la indefensión de las víctimas.   

Aduce  que  los  juzgadores  admitieron  el  problema   generador  de  que  Alexánder  Ríos  Ballesteros  fuera  una  seria  amenazada   contra   la  vida  de  los  hermanos  LAMBIS  VARGAS,  sin  embargo,  descartaron  la  legítima  defensa  al  argumentar  que  no  había  prueba  de  ello.   

En  ese sentido, destaca que los testimonios  omitidos    denotaban    que    Alexánder    Ríos,    alias    “Nenón”   estaba   armado  en  actitud  violenta  antes  y  en  el  momento  de los disparos, pues pistola en mano iba a  iniciar  la  injusta  agresión  contra  los hermanos LAMBIS, la cual no surtió  efecto  porque,  como  lo  dice  uno  de los testimonios desdeñados, no la pudo  accionar porque se le “encasquilló”.   

El  embate  contra  la estructuración de la  circunstancia  agravante  por la indefensión de las víctimas la funda también  en  las pruebas admitidas judicialmente demostrativas que en el grupo conformado  por  Becerra  Vaca  y  Alexánder  Ríos  había sujetos armados, como cuando el  testigo  de cargo Adolfo Dominiquet Cabargas admitió que él portaba un arma de  fuego,  corrió  con  ella  en  la  mano en el mismo instante en que sonaban los  disparos y fue retenido por la Policía.   

Aduce   que  la  agresión  por  parte  de  Alexánder  Ríos  se  denota  con  las  manifestaciones  de  los  procesados al  señalar  que aquél accionó la pistola y momentos antes les profirió amenazas  de  muerte  empujando  a  Hernando  Enrique  Urbina  Sampayo,  quien  pretendía  prevenir a DAIRON del peligro que se cernía contra ellos.   

En  concepto  del censor, la declaración de  Robinson  Ríos  Galvis  acerca  de  que Alexánder Ríos, alias “Nenón”  no  se  encontraba  armado, no  merece   credibilidad  ante  las  contradicciones  en  que  incurrió,  pues  en  principio  dijo  que  por una llamada telefónica se enteró de la muerte de las  víctimas,  pero  luego  aseveró  que  efectivamente Ríos fue el provocador al  aceptar que él mismo le dijo a éste que no buscara problemas.   

Igualmente,  tras insistir en que el testigo  Dominiquet      Cabargas     “confesó”  el  porte  de  una  arma  de fuego para el momento de los hechos,  repara  en  la  credibilidad  que  se  le dio cuando afirmó que “Nenón”  se  encontraba desarmado, por lo  cual    estima    se    trata   de   un   “testigo  falso”  utilizado  para  configurar  el  estado  de  indefensión de las víctimas que jamás se dio.   

CONCEPTO DE LA PROCURADURÍA  

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal  sugiere  a la Corte no casar el fallo por razón de los cargos  formulados.   

Señala  que  si  bien  es  cierto que en la  sentencia  atacada  los  juzgadores no apreciaron expresamente las declaraciones  de  Hernando   Enrique   Urbina   Sampayo,  Karem  D’oro  Mena  y  Alberto   Salgado   Quintana,   implícitamente  fueron  consideradas  para  ser  desestimadas,   ya   que   resultaban   desvirtuadas   por  la  restante  prueba  testimonial, pericial e indiciaria.   

Asevera  que  el  argumento esgrimido por el  libelista   para   desacreditar  los  testimonios  de  cargo  por  el  grado  de  parentesco,   afinidad  o  amistad  con  las  víctimas,  también  podría  ser  utilizado  para  no  otorgarle  crédito  alguno a las declaraciones que echa en  falta ante los lazos que tienen con los procesados.   

Tilda  de  inverosímil  la  tesis defensiva  acerca  de  que  los  hermanos  LAMBIS VARGAS dispararon contra Alexánder Ríos  Ballesteros  luego  que  éste los provocara verbalmente y accionara un arma que  consiguió   prestada   dentro   del   estadero   “EI  Chinón”  de  la  Boquilla en Cartagena, al tiempo que  estima  que  las  explicaciones  de  los  acusados  resultan  contradictorias  y  desvirtuadas  por  la  prueba  pericial  de  los  protocolos  de necropsia y las  correspondientes   actas   de   levantamiento   de   los   cadáveres   de   las  víctimas.   

Que  además,  las  posibles  pruebas  que  respaldarían  los  dichos  justificantes  de los acusados se allegaron luego de  sus  capturas,  pues huyeron del lugar de los hechos en la ciudad de Cartagena y  fueron  aprehendidos días después cuando escapaban por los techos de las casas  en  la  ciudad  de  Sincelejo,  aspectos que vienen a constituirse en un indicio  incriminatorio,  pues  tal  escapatoria  y  su  renuencia  a comparecer ante las  autoridades  resultan  contrarias  a  la justificación o a la legítima defensa  pregonada.   

Destaca   también  que  los  incriminados  dispararon  no  menos  de  diez  proyectiles  de  los  cuales seis impactaron la  humanidad  de  Alexánder  Ríos  Ballesteros y cuatro la de Elson Becerra Vaca,  hecho   demostrativo   de   la   resolución   incuestionable  de  causarles  la  muerte.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El principal disenso del defensor radica en  la  declaración  de  responsabilidad  penal  de  sus  representados por los dos  homicidios  agravados,  cuando  en  su  criterio,  se  imponía reconocer que el  comportamiento desplegado por ellos estuvo ajustado a derecho.   

Para  el  fin  anterior  postula en los dos  primeros  cargos  la  violación  indirecta  de  la  ley sustancial por un yerro  fáctico   motivado   en   un   falso   juicio   de   existencia,   (en   el   primero   por   la   configuración   de  la  causal  de  justificación  de  la  defesa objetiva y el segundo, en caso de no prosperar el  anterior,   por   la   incertidumbre   de   su   estructuración),  pero   ante   la   similitud   de   los  embates,      pese     a     la     subsidiaridad  planteada, resulta aconsejable su análisis de manera  conjunta.   

El  defensor  parte de la base de que medió  una  agresión  inminente y contraria al ordenamiento jurídico por parte de una  de  las  víctimas,  Alexánder Ríos, y que los hermanos LAMBIS VARGAS debieron  intervenir en defensa de sus vidas accionando sus armas.   

No  obstante,  resulta  vano  su  esfuerzo  para  edificar  la  existencia  del ataque inminente,  pues  como  lo  señala  el Procurador en su concepto,  la  prueba obrante demuestra todo lo contrario,     quedando     infructuosa      su      búsqueda     de     otra     apreciación  probatoria.   

La causal de ausencia de responsabilidad del  numeral  6º  del artículo 32 del Código Penal, de la necesidad de defender un  derecho  propio  o  ajeno contra injusta agresión actual o inminente, permite a  la  persona proteger un bien jurídicamente tutelado sea propio o ajeno, siempre  que  medie  proporcionalidad.  Los  elementos  que la informan son: i)    una   agresión   ilegítima   o  antijurídica   que   genere   peligro  al  interés  protegido        legalmente;       ii)  el  ataque  ha  de  ser  actual  o  inminente,  esto  es,  que  se haya iniciado o sin duda alguna vaya a comenzar y  aún   haya  posibilidad  de  protegerlo;   iii)  la  defensa   ha   de  resultar  necesaria  para  impedir  que  el  ataque  se  haga  efectivo;   iv)  la  entidad  de la defensa debe ser  proporcionada  cualitativa y cuantitativamente es decir respecto de la respuesta  y  los  medios  utilizados;  v)  la  agresión no ha de  ser intencional o provocada.   

Aquí es precario  el  discurso  del  demandante  para  demostrar  la licitud del comportamiento de  sus  defendidos,  pues  se  limita    a    realzar  tres     pruebas    de    descargo    buscando  su  eficacia  para  presentar  su particular apreciación  probatoria   en  contra-  cara  de  las  tenidas  en  cuenta  por  el  fallador,  para    denotar    así  que  a  los  hermanos  LAMBIS  VARGAS  no les quedaba  más  camino  que  disparar  de  la  forma  en que lo  hicieron,  cuando es claro  que  tanto con la prueba técnica de la necropsia y de  la  inspección  de  los  cadáveres  y  de   la   escena  de  los  hechos,  como  con      los   testimonios     se     estableció    el  propósito  deliberado  de  los  incriminados por acabar con la  vida    de    Alexánder  Ríos  y  del  futbolista  Elson Becerra Vaca dado lo certero y preciso de los disparos.   

“…no   concuerda  lo  dicho  por  los  procesados,  con  lo  existente  en los cuerpos de las víctimas, porque ninguno  recibió  el  impacto  de  bala  en  forma frontal, o sea antero posterior, sino  algunos  proyectiles  ingresaron  en  forma  posterior con salida anterior, a su  vez,  los  disparos  fueron recibidos de costado, lo que debe interpretarse como  haberse  encontrado  en  tal  posición  que  no era su intención agredir a los  sujetos  procesales  hoy  cuestionados,  por lo que sus heridas fueron recibidas  cuando  estaban  en una posición que comprometía sus espaldas o su costado, lo  cual  contradice  lo  dicho  por  ERICK  E.  LAMBIS  VARGAS  Y  DAIRO  E. LAMBIS  VARGAS”.   

Las  pruebas que  echa  en  falta  el  defensor son todas de testigos con alguna relación con los  procesados:         Karen        D’oro       Mena      es    compañera   permanente         de        DAIRON ENRIQUE  LAMBIS   VARGAS  y   avala      la      tesis      de      la      agresión      de     Alexánder  Vargas, al decir que vio a  un  muchacho  que  tenía una pistola, pero que “no  los  mató  porque se le encasquilló”.  Por  su parte Hernando Enrique Urbina  Sampayo       amigo       de       DAIRON,   señala  que  escuchó       a      alguien   decir  que  le  pasaran  una  pistola  porque  iba  a  matar    a    los    LAMBIS,   pero   que  no les  alcanzó   a   avisar,   y  finalmente,  Alberto  Salgado  Quintana  no  dijo si Alexánder    había   accionado     su    arma.   

Los juzgadores destacaron esa falta    de   univocidad   en   tales  aseveraciones,  pero  además,  que no guardaban  correspondencia  con  lo  dicho  por  los  incriminados  acerca  de la agresión  inicial   por   parte   de   Alexánder  Ríos  y el intercambio de disparos que se suscitó, porque diez  proyectiles    fueron  recuperados concentrados  en    la    escena   de   los   hechos,  sin  hallar  otros  en lugar diverso  como las paredes contrarias al sitio, que permitiera  inducir     que     las     víctimas    también    dispararon,    incluso,  ni menos los procesados o sus  acompañantes resultaron lesionados.   

En  efecto,  si  DAIRON  afirmó que sintió  cuando  le  pasaron algunos disparos hechos por Alexánder Ríos, contrariamente  su compañera Karen D’   oro       Mena       dice       que       “Nenón”,  no  mató a los hermanos LAMBIS  VARGAS  ya  que  se  le  “encasquilló” la pistola.   

Además,  esta  declarante  es la única que  refiere  esa  agresión  frustrada por parte de Alexánder Ríos, ya que ningún  testigo   da  cuenta  que  se  hubiera  dañado  el  mecanismo  del  instrumento  bélico.   

Otra  razón  fundamental  para  que  judicialmente  se  descartara  la licitud del     comportamiento    de  los  hermanos  LAMBIS VARGAS fue su actitud pendenciera puesta  en   evidencia   con   lo   afirmado   por  Humberto  Vaca    al   referir   que   momentos   antes   del  incidente        DAIRON       hizo  disparos  al aire, agregando que  debió  acudir  en compañía de Calixto Pérez           Correa ante  ellos  para  que  cesaran  los  disparos  o  cualquier  acción  porque allí se  encontraba el futbolista Elson Becerra.   

De  ahí  que  con  acierto los juzgadores  estimaron      que     no     se     configuraba  la  defensa  objetiva  en  cuanto  no  se  estableció  la agresión inicial que  desencadenara  la  reacción de los hermanos LAMBIS, pues de un lado        las        declaraciones  de  Humberto  Vaca y Calixto Pérez no daban      cuenta      ni   de   la   exhibición   ni   menos   del  uso  de   arma   alguna  por  parte      de     la     víctima  Alexánder  Ríos, y de  otro no se halló tal elemento bélico.   

“Si  las cosas hubieran ocurrido como lo  aseguran  los  procesados  y de resultar cierto que alias “Nenón” fue quien  con  su  comportamiento,  de sacar el arma de fuego y apuntarla en dirección de  sus      enemigos,     legitimó     la     reacción     de     aquéllos,   otros   habrían  sido  los  resultados  de  la  pericia  médica  y  el  álbum  fotográfico obtenido en la  diligencia  de  levantamiento  de los cadáveres que dio cuenta que el cuerpo de  una  de  las  víctimas:  Elson  Becerra, presentó señal inequívoca de que el  disparo  se  hizo a corta distancia (orificio de entrada de proyectil de arma de  fuego   en  región  dorso  lumbar  izquierda,  con  zona  abrasiva  alrededor),  circunstancia  que, unida al hecho demostrativo que dicha persona estuvo siempre  sentada  junto  a  sus  amigos  y  en  compañía  de  alias  “Nenón”,  muestra  que la versión de  Humberto  Vaca y Calixto Pérez, según la cual los hermanos LAMBIS fueron hasta  el  lugar  donde  se  encontraba  alias  “Nenón” y sin darle oportunidad de  defensa  le  dispararon,  encuentra  respaldo probatorio y por ende lo dicho por  uno   y   otro   merece   la   credibilidad   que  el  juez  le  otorgó  en  la  sentencia”.   

Deviene  así  diáfano que no     se     trató     de  la  necesidad  de  defender  un  derecho propio o ajeno contra  injusta  agresión  que  legitimara  la  conducta  atentatoria  contra  el  bien  jurídico   de  la  vida  de  Alexánder   Ríos   y  Elson  Becerra,  lo  que  conlleva  la   improsperidad  del primer cargo formulado.    

Igual    sucede    con    la   segunda  censura.   El  defensor  en    la  misma  línea  de  pensamiento  niega  y  a  la  vez duda de la  ilicitud   de   la   conducta.  Si  cree  que tras  la  valoración  conjunta de las pruebas,    al  no   quedar      certidumbre     de       la      causal    de   justificación,             era  viable  la absolución de  sus   representados,  no  tiene  en  cuenta  que la  legítima  defensa  ha  de  ser  palpable, clara objetiva y subjetivamente   pues  cualquier  arista  que  la  haga  dudosa  la  hace desaparecer.   

Las  anteriores  consideraciones  también  guardan  armonía  con  el  tercer cargo        en       el  que  depreca  la  exclusión de la  circunstancia   de  agravación  para  el  delito  de  homicidio  basada  en  la  indefensión   de   las  víctimas,  porque  es  evidente  que  los interfectos carecían de medios para rechazar el injusto  acometimiento  contra  su vida  por   parte   de   los   hermanos   LAMBIS   VARGAS,  pues        contrariamente        éstos estaban en posición de ventaja  y  superioridad,  al  punto  que la trayectoria de los disparos hace conteste el  hecho  de  que  Alexánder  Ríos y Elson Becerra estaban sentados.   

La agravante en cuestión llamada homicidio  por  alevosía  se  produce  cuando la conducta se comete a traición y en forma  segura  para  el  autor,  de  tal manera que la víctima esté en condiciones de  indefensión o inferioridad:   

“Todas  las formas dolosas y cobardes de  cometer  homicidio  y  lesiones  personales  con  un  mínimo de peligro para el  agresor,  y  un máximo de indefensión para la víctima, quedan comprendidas en  la  circunstancia  calificante  de  la  alevosía.  Este vocablo tiene hoy en la  doctrina  un sentido amplísimo, equivalente a sorprender al ofendido descuidado  e  indefenso, para darle el golpe con conocimiento o apreciación, por parte del  agente,  de  esas condiciones de impotencia en que se halla el sujeto pasivo del  delito.  La  alevosía  tiene,  pues, un contenido objetivo y subjetivo, sin que  sea  de su esencia la premeditación. La dicha agravante se traduce generalmente  en  la  ocultación  moral  y  en  la ocultación física. La primera, cuando el  delincuente  le  simula  a  la  víctima sentimientos amistosos que no existen o  cuando  le disimula un estado del alma rencoroso. La ocultación física, cuando  se   esconde   a   la  vista  del  atacado,  o  se  vale  de  las  desfavorables  circunstancias   de   desprevención   en   que   se  encuentra”  3.   

Precisamente,    esa    imposibilidad  de repeler el ataque por  parte  de  Ríos  y  Becerra  ante  el  comportamiento   alevoso   de   los   procesados   hacía plenamente aplicable la causal de agravación que confuta  vanamente el libelista.   

Vista entonces la realidad contenida en el  fallo  impugnado,  ha  de  concluirse  que carecen de  razón  los  planteamientos  del  defensor,  y  por consiguiente, las          censuras           están          llamadas   a  su  desestimación.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

NO  CASAR  el  fallo      por     razón     de     los  cargos  formulados en la demanda  presentada  por el defensor de DAIRON ENRIQUE y ERICK  ENRIQUE LAMBIS VARGAS.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ            

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO                 

MARÍA  DEL  ROSARIO                       GONZÁLEZ                       MUÑOZ           GUSTAVO    ENRIQUE    MALO  FERNÁNDEZ            

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                         JULIO       ENRIQUE       SOCHA       SALAMANCA                                                             

                                              JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                        NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA   

                                                          Secretaria   

    

1  En  atención  al  programa de descongestión implementado para el Tribunal Superior  de  Cartagena,  correspondió  a  dicha Sala del Tribunal de Barranquilla emitir  fallo de segunda instancia.   

2  En  relación  con  el  comportamiento  punible de porte ilegal de armas de fuego se  precluyó  la  investigación  en  favor  de  DAIRON LAMBIS VARGAS por cuanto le  figuraba  amparado  legalmente  un  revólver marca llama, calibre 38L, en tanto  que  ERICK  LAMBIS  aceptó tal conducta en diligencia de formulación de cargos  cumplida el 25 de mayo de 2006.   

3   Cfr.  Sentencia  de  7  de  febrero  de  1955,  en  Gaceta   Judicial,  tomo  LXXIX,  pág.  581.     

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