36322(28-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 36322  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado  acta Nº  351   

Bogotá,    D.C.,  septiembre veintiocho (28) de dos mil once (2011).   

V   I   S   T   O  S   

Procede  la  Corte  a resolver acerca de la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Óscar   José   González   Carranza   contra   la   sentencia   dictada   por  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  el 3 de diciembre de 2010, mediante la cual confirmó la proferida  por  el  Juzgado Octavo Penal del Circuito de Bucaramanga, el 2 de septiembre de  ese  año,  que  lo  condenó  como  autor  de la conducta punible acceso carnal  abusivo con menor de catorce años.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                                      

1.  Los primeros fueron sintetizados por el  juzgador de segundo grado de la siguiente manera:   

“S.  M.  O  denunció haber sido accedido  carnalmente  por Óscar José González Carranza, hechos que tuvieron ocurrencia  a  finales  de  octubre  de  1999, siendo él, menor de edad. S.M.O, y Óscar se  conocieron  a través de una tía del primero de los nombrados, quien al parecer  llevó  al menor a la residencia de aquél para tratar temas relacionados con la  metafísica,  toda vez que ambos tenían afinidad hacia estos temas y al parecer  Óscar  José  era  bastante  conocido  como  estudioso  de esa materia, fue esa  circunstancia   la  que  permitió  que  S.M.O  frecuentara  la  residencia  del  imputado,  lo  que  aprovechó  éste  para  estimular  en  S.M.O las relaciones  sexuales  con  él,  haciéndole  creer  que  tenía  un  alma  gemela y que era  mujer.”   

2.  Por  los anteriores hechos, el Delegado  del  Fiscal General de la Nación, el 14 de marzo de 2006, profirió resolución  de  acusación  contra Óscar José González Carranza  por  la conducta punible de acceso carnal abusivo con  menor  de  catorce  años,  providencia que al ser recurrida fue confirmada  el 7 de marzo de 2007.   

3.  El  expediente  pasó al Juzgado Octavo  Penal  del  Circuito  de  Bucaramanga, autoridad que el 2 de septiembre de 2010,  profirió  sentencia  de  primera  instancia  en  la que condenó a Óscar  José  González  Carranza  a la  pena  principal  de 5 años de prisión y a la accesoria de inhabilitación para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un periodo igual a la  sanción  privativa  de la libertad, como autor de la conducta punible de acceso  carnal abusivo con menor de catorce años.   

4.  Apelado  el  fallo  por el defensor, el  Tribunal   Superior   de   Bucaramanga,   el   3   de  diciembre  siguiente,  lo  confirmó.   

Contra  la  anterior  decisión  la defensa  técnica interpuso recurso de casación.   

L  A        D    E    M   A   N   D   A       

         Basado  en  la  causal  primera, el recurrente acusa al Tribunal de  haber  violado  indirectamente  la ley sustancial por error de hecho derivado de  falso juicio de identidad.   

         Como  normas  vulneradas  cita  los  artículos  9°,  12 y 208 del  Código Penal y 232, 233 y 237 del Código de Procedimiento Penal.   

         Afirma  que el yerro se cometió al valorarse la declaración de la  víctima,  en tanto demostró gran madurez  al  señalar cómo el acusado lo accedió carnalmente, por cuanto  el  dictamen  de medicina legal únicamente señala, después de un año, que se  encontraron  señales  de  relaciones  anales y por último, no se determinó la  credibilidad    del   menor   a   través   de   una   experticia   siquiátrica  forense.   

         Anota  que  las  pruebas allegadas al proceso no atribuyen cargos a  su  representado, todo lo contrario de ellas brilla su inocencia, puesto que son  vagas, superficiales, etc.   

         Dice    que   los   anteriores   medios   de   convicción   fueron  distorsionados,  toda vez que se otorgó un mérito suasorio que no se deriva de  ellos.   

         De  ahí  que  insista  en que de la unidad probatoria no emerge el  grado  de  conocimiento de certeza, razón por la cual solicita a la Corte casar  la  sentencia  impugnada,  reconociéndose  la  infracción  indirecta de la ley  sustancial   y  consecuentemente,  absolver  a  González  Carranza.     

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

         1.  Los hechos objeto del proceso ocurrieron en el año de 1999, es  decir,  cuando se hallaba vigente el artículo 218 del Decreto 2700 de 1991, que  establecía  la  procedencia  de la casación ordinaria por delitos que tuvieran  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  máximo sea o exceda de seis (6) años,  norma  que es aplicable en este asunto por razón del principio de favorabilidad  respecto  de  la norma procesal, toda vez que el acusado fue condenado  por  el  punible  consagrado  en el artículo 208 de la Ley 599 de 2000, que estipula  el  delito de acceso carnal abusivo con menor de catorce años con una pena de 4  a 8 años  de prisión.   

         La  Corporación  estudiará  los  principios  de  lógica y debida  fundamentación según los requisitos de la casación ordinaria.   

2.  Recuérdese  que  dado  el  carácter  extraordinario  del  recurso,  al libelista compete elaborar la demanda bajo los  estrictos   parámetros   contemplados   en   la   ley   y   decantados  por  la  jurisprudencia.   

Por  tanto,  no basta con afirmar que en la  sentencia  o  al  interior  del  proceso,  se  cometió un error de derecho o de  actividad,  dado  que  debe demostrar la existencia del vicio y su trascendencia  frente a las plurales decisiones adoptadas en el fallo.   

De acuerdo con la jurisprudencia de la Sala,  es  bien sabido que este recurso constituye el medio por el cual la Corporación  revisa  la legalidad de la providencia. De ahí que la demanda exija cumplir con  todas  las  formalidades  estatuidas  en  la  ley,  toda vez que en ella se debe  señalar,  de  manera  clara  y  precisa,  la  causal  con  la  cual pretende la  infirmación  del  fallo, argumentando cómo el vicio de derecho o de actividad,  según el caso, condujo a resquebrajar la decisión.   

         Respecto  a  la  infracción  indirecta  de la ley sustancial, como  motivo  de la causal primera de casación, destáquese inicialmente que se está  aceptando  que el yerro del juzgador ocurrió de manera mediata, es decir, en la  elaboración  del  juicio  de hecho derivado de errores en la apreciación de la  prueba,  falencia  que  se  ve  reflejada  en  la aplicación del derecho.    

En   el  plano  de  la  postulación,  el  recurrente  debe  enseñar  a  la  Corte  en  qué  consistió  el  error  en la  apreciación  de  la  prueba,  es  decir,  si  fue  de  hecho o de derecho, como  también  el  falso  juicio  que  lo  determinó, esto es, si fue de existencia,  identidad,  raciocinio,  legalidad  o convicción. Por último, evidenciar cómo  el  mencionado vicio incidió en la aplicación del derecho, en la medida en que  se  seleccionó  una  norma  que  no  era  la llamada a resolver el asunto, o se  excluyó otra que sí dirimía la relación jurídico procesal.   

Si  no  se  cumplen  con  los  anteriores  derroteros, sin duda, deviene la inadmisión del libelo.   

3.  Desde  el  punto  de vista de lógica y  debida  fundamentación,  la Sala advierte que el cargo presentado por el censor  contra  la  sentencia de segunda instancia, no reúne los requisitos de claridad  y precisión. Véanse:   

En  efecto,  el  casacionista  en  vez  de  demostrar  en  qué  consistió  la tergiversación del contenido objetivo de la  prueba,  al  punto  que se derivó una verdad que no emerge de su tenor literal,  discrepa  con  el mérito asignado por los juzgadores a las probanzas, indicando  que  de las mismas no surge el grado de conocimiento de certeza, sino el de duda  respecto   de   la   existencia   del   acontecer   y   la  responsabilidad  del  acusado.   

La  crítica  probatoria  el censor la hace  consistir  que  la  versión  del  menor agredido no emerge credibilidad, habida  cuenta  que el dictamen de Medicina Legal únicamente arrojó como resultado que  se   encontró   que   éste   había  tenido  relaciones  anales,  pero  no  se  estableció   la  verisimilitud  de  su  relato a través de una experticia  siquiátrica.   

Así las cosas, el demandante olvida que la  sentencia  llega  a  esta  sede  precedida  de la doble presunción de acierto y  legalidad,  esto  es,  los hechos y los elementos de juicio fueron correctamente  apreciados y el derecho estrictamente aplicado.   

Presunción  que  sólo puede derrumbarse a  través  de  las causales de casación, demostrando el yerro y su trascendencia,  frente a las decisiones adoptadas en la sentencia.   

Ante  esa  estimación  personal  de  las  pruebas, deviene la inadmisión de la demanda.   

Resta  señalar  que  no se observa que con  ocasión  del  fallo  impugnado o dentro de la actuación se hayan violado otros  derechos  o  garantías  de  los intervinientes, como para que tal circunstancia  imponga  superar  los defectos del libelo en orden a decidir de fondo, según lo  dispone el artículo 216 de la Ley 600 de 2000.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  por  el defensor  de Óscar José González Carranza.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Cópiese,   comuníquese   y   cúmplase.  Devuélvase al Tribunal de origen.   

                                                   JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                                 JOSÉ    LEONIDAS    BUSTOS  MARTÍNEZ           

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                   SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                 

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

Permiso  

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                                                                                     

                                           NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA   

                                                                 Secretaria   

    

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