35946(13-04-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n.º  35946   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

          Aprobado Acta N° 130.   

Bogotá D.C., abril trece (13) de dos mil once  (2011).   

VISTOS  

Correspondería a la Sala pronunciarse sobre  el   recurso   de   casación   interpuesto  por  los  defensores  de  los  de  los     procesados     RAFAEL    RICARDO    GÓMEZ  QUINTERO        y   MARÍA  GLADIS  CEBALLOS  RÍOS, contra el fallo de segunda instancia  proferido  por  el  Tribunal  Superior  de  Manizales  el    1°   de   diciembre  de  2010,   mediante   el   cual   revocó       la      absolución          proferida  por  el  Juzgado  Tercero  Penal    Municipal   de  Conocimiento  y  Depuración  de  la  misma ciudad el  15  de junio de la referida  anualidad a favor del primero en mención, para en su  lugar     condenarlo  por  el delito de lesiones  personales   culposas,  y  confirmó  la  condena  en contra de la segunda por el  mismo  punible,  de no ser porque advierte una causal  objetiva de extinción de la acción penal.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Los  primeros  fueron sintetizados de manera  adecuada  por  el  ad  quem,  así:   

“La  presente  investigación  tiene como  génesis  la  denuncia  penal instaurada por la joven Elizabeth García Uribe, a  través  de  la  cual  refiere  que el día 8 de julio de 2006, a las 9:00 a.m.,  acudió     al     consultorio    odontológico    del    doctor    RAFAEL  RICARDO  GÓMEZ  QUINTERO,  de  razón  social ‘Sonriadent’,   con   la  finalidad  de  cumplir  cita   respecto  de  su  tratamiento  de  ortodoncia  (braquets)  siendo  atendido  por  la  higienista  oral  MARÍA GLADIS     CEBALLOS     RÍOS,   quien   procedió   a   retirar  un  alambre  de  su  boca,  el  cual  saltó  a  su  ojo  derecho,  causándole una pequeña lesión y posterior  infección   que  trajo  como  consecuencia  la  pérdida  del  citado  órgano,  señalándose  por  parte  del experto una incapacidad médico legal  definitiva  de  35 días y secuelas consistentes en perturbación  funcional  del  órgano de la visión y deformidad física que afecta el rostro,  ambas de carácter  permanente”.   

Por  razón de los hechos precedentes, el 10  de  diciembre  de  2007 se llevó a cabo audiencia preliminar durante la cual se  formuló  imputación  en  contra  de  RAFAEL RICARDO  GÓMEZ  QUINTERO  y  MARÍA  GLADIS  CEBALLOS  RÍOS  por  el  delito  de  lesiones  personales culposas, quienes no se allanaron al cargo.   

Posteriormente, la Fiscalía radicó escrito  de   acusación   en   contra   de  los  mencionados,  como  autores  de la misma conducta por la cual se les  formuló  imputación,  cuyo  contenido reiteró en la audiencia de formulación  de  acusación celebrada ante el Juzgado Tercero Penal Municipal de Conocimiento  y Depuración de Manizales.       

Ante ese mismo despacho judicial se llevaron  a  cabo  las  audiencias preparatoria y del juicio oral, a cuyo término emitió  sentencia  el  15  de junio de 2010, por medio de la cual condenó a  MARÍA GLADIS CEBALLOS RÍOS a las penas  principales  de  nueve  (9) meses y dieciocho (18) días de prisión y multa por  valor  de  5.2.  salarios mínimos legales mensuales vigentes a la época de los  hechos  al encontrarla penalmente responsable del cargo por el cual fue acusada.  Así  mismo,  la  condenó  a  la  sanción  accesoria  de inhabilitación en el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo lapso de la pena  privativa  de  la  libertad  y  le  concedió  la  suspensión condicional de la  ejecución de la pena.   

En  la misma decisión, el juzgado absolvió  del   cargo   al   procesado  RAFAEL  RICARDO  GÓMEZ  QUINTERO.        

Contra  esta  determinación  interpusieron  recurso  de  apelación  la  defensa,  el  representante  de  la  Fiscalía y el  apoderado  de  la  víctima,  impugnaciones que fueron resueltas por el Tribunal  Superior  de  Manizales  mediante providencia del 1° de diciembre de 2010 en el  sentido  de  confirmarla  en  cuanto  a  la  condena a  MARÍA  GLADIS  CEBALLOS  RÍOS  y  en el de revocarla  respecto  de  la absolución a favor de RAFAEL RICARDO  GÓMEZ  QUINTERO,  para  en  su  lugar condenarlo como  autor  del delito de lesiones personales culposas a las mismas penas principales  y  accesorias  impuestas  por  el  a quo en  contra  de  la coprocesada. Además, le impuso la pena accesoria  de  inhabilitación  en  el  ejercicio  de  la profesión de odontología por un  tiempo  igual  al  de la pena principal aflictiva de la libertad, concediéndole  la suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

Inconformes  con la sentencia dictada por el  ad-quem,  los defensores de  los  procesados la recurrieron  extraordinariamente, para lo cual allegaron  sendas demandas.   

Con  posterioridad a la presentación de los  referidos  libelos  se  hizo  llegar  a  la  actuación  documento  “ACTA  DE TRANSACIÓN, suscrito entre la  víctima   Elizabeth   García   Uribe  y  los  procesados  RAFAEL RICARDO GÓMEZ  QUINTERO  y  MARÍA  GLADIS  CEBALLOS  RÍOS  el  2 de marzo del año en curso, con  reconocimiento  de  contenido  y  firmas ante el Notario Segundo del Círculo de  Manizales,  en  donde se declara “quedar satisfechas  a  plenitud  y  a  paz  y salvo por todo concepto y tiene el carácter de ser un  compromiso   que   adquiere   cada   una  de  las  partes  con  respecto  de  la  otra”.   

Junto  con  dicho  documento  se  aportaron  memoriales  independientes  suscritos por los defensores de los procesados y por  la  víctima, por medio de los cuales deprecan la extinción de la acción penal  por  indemnización integral en pro de GÓMEZ QUINTERO  y  MARÍA  GLADIS  CEBALLOS  RÍOS,     cuya     aplicación     demandan    por  favorabilidad.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Como  inicialmente  se  dijo, sería del caso que la Sala acometiera  el  estudio formal de los libelos de casación presentados por los defensores de  RAFAEL   RICARDO   GÓMEZ   QUINTERO   y      MARÍA     GLADIS     CEBALLOS  RÍOS,  de  no ser porque advierte que se presenta una  causal  objetiva  de  extinción  de  la  acción  penal,  como  acto seguido se  dilucida.   

En  efecto,  con  posterioridad  a cuando la  actuación     ingresó  al  despacho  para  resolver  el recurso  extraordinario  de  casación,  los  defensores  de los procesados y la víctima  directamente,   allegaron   sendos   memoriales,  acompañados  de  “ACTA  DE TRANSACCIÓN” suscrita entre  ésta   y  aquellos,  por  cuyo  medio  los  segundos  se  comprometen  a  pagar  solidariamente  a  la  primera  la  suma  de  ciento quince millones de pesos ($  115.000.000)   y   su   respectiva   amortización,  a  manera  de  “indemnización  integral y completa de los eventuales perjuicios  (daños  materiales  e  inmateriales  presentes, pasados y futuros) que pudieran  presuntamente    haberse    derivado    de    los    hechos    enunciados    con  anterioridad”.      

De  igual forma se consigna que “la  señora  Elizabeth  García  Uribe  y  su  núcleo familiar,  aceptan  el  pago  de  la  suma  de dinero antes mencionada, a cambio de dar por  terminados  los  procesos  civil  y penal y de renunciar expresa y libremente al  derecho  de intentar cualquier otra reclamación extrajudical presente o futura,  de  carácter  civil,  penal,  administrativa  o  ético disciplinaria en contra  de  RAFAEL  RICARDO GÓMEZ  QUINTERO  y  MARÍA  GLADIS  CEBALLOS      RÍOS,      por      los      mismos      hechos…”.   

Al  tiempo,  en  el  documento  Elizabeth   García   Uribe   asume   el  compromiso  de  “solicitar  a  la  Corte Suprema de  Justicia    –Sala   de  Casación  Penal-  se  extinga  la  acción  penal  que inició en contra de los  señores   RAFAEL   RICARDO   GÓMEZ   QUINTERO   y   MARÍA   GLADIS   CEBALLOS  RÍOS”.   

Fue así como la víctima allegó escrito en  el  cual  afirma  que  “en  consideración a que el  delito   de   lesiones   personales   culposas   es   querellable,   que  admite  desistimiento,   es   conciliable   y   por  tanto  al  haber  sido  indemnizada  integralmente  de  los  perjuicios  ocasionados  con el ilícito penal, no deseo  continuar  con  este  proceso  y  entendiendo  que  es  jurídicamente viable la  extinción  de la acción penal en donde he sido reconocida como víctima, firmo  y  elevo  esta  solicitud, libre de cualquier coacción o engaño”.   

          Previamente   a  resolver  sobre  la  petición  elevada  de  manera  conjunta  por  los  defensores  de los procesados y la víctima en el sentido de  que  se  extinga  la  acción  penal  por  indemnización  integral,  bien está  recordar  que  este  instituto no aparece expresamente regulado en la Ley 906 de  2004,  como  sí  obra  en  el artículo 42 de la Ley 600 de 2000, circunstancia  ante  la  cual los profesionales del derecho deprecan someramente su aplicación  en virtud del principio de favorabilidad de la ley penal.   

          En  efecto,  en  la  Ley  906  de  2004  se  aborda  la figura de la  indemnización  integral  como  constitutiva  de  una  causal de procedencia del  denominado  principio  de  oportunidad,  según  aparece  en  el numeral 1° del  artículo  324,  modificado por el 2° de la Ley 1312 de 2009, en los siguientes  términos:   

         “1.  Cuando  se tratare de delitos sancionados con pena privativa  de  la  libertad  cuyo máximo señalado en la Ley no exceda de seis (6) años o  con  pena  principal  de  multa,  siempre que se haya  reparado  integralmente  a  la  víctima  conocida o individualizada;  si  esto último no sucediere, el funcionario competente fijará  la  caución  pertinente a título de garantía de la reparación, una vez oído  el concepto del Ministerio Público.   

         Esta  causal  es  aplicable, igualmente, en los eventos de concurso  de  conductas  punibles siempre y cuando, de forma individual, se cumpla con los  límites  y  las  calidades  señaladas en el inciso anterior…” (subraya fuera de texto).   

          También    así   lo   ha   concebido   esta   Sala   al   subrayar  que:     

         “No  hay  duda,  entonces,  que  la  ponderación  como  criterio  auxiliar  y  a  su  vez  modulador  de  la  actividad  procesal,  impulsa  a que  prevalezcan  los  derechos  de la víctima y mucho más cuando un reconocimiento  de  este talante en nada afecta los intereses del sindicado en la medida que fue  éste  por  su  iniciativa quien abrió paso al restablecimiento del derecho. En  ello  se  explica  el  por  qué  de  la cesación de  procedimiento          por          indemnización          integral.   

         Finalmente  quiere  dejar  en  claro  la  Sala que el procedimiento  acabado  de reseñar se estructura al interior de la L 600/00, pero asimismo que  nada  impide  que  similares  consideraciones y conclusiones puedan adoptarse de  cara  al  trámite  de  una  actuación  regida por la L 906/04, en este último  evento  -claro  está-  cuando se vean enfrentadas la prescripción y  la  simultánea  aplicación  de la causal primera del artículo  324  reguladora  del principio de oportunidad en su manifestación de extinción  de  la  acción  penal”1          (subrayas fuera de texto).   

          No  obstante,  al  tenor del artículo 323 de la Ley 906, modificado  por  el  1° de la Ley 1312 de 2009, la aplicación del principio de oportunidad  es  procedente  “hasta  antes  de  la  audiencia de  juzgamiento”,  lo  cual  implica  que para el actual  momento  procesal, cuando ya se ha proferido fallo de segunda instancia, resulta  inviable.   

         En  ese  orden  de  ideas,  cabe preguntarse si, ante la ausencia de  regulación  de  un  mecanismo  de extinción a esta altura procesal, es posible  acudir,   como  lo  plantean  los  defensores,  al  instituto  de  cesación  de  procedimiento  por  indemnización integral contemplado en el artículo 42 de la  Ley 600 de 2000.   

          La  Corte encuentra atinada la petición de los defensores de acudir  al   principio   de   favorabilidad   de   la   ley   penal  para  permitir  esa  posibilidad.   

          Ciertamente,  según  el criterio reiterado de la Sala, el principio  de  favorabilidad  de  la  ley  penal  en tratándose de materias sustanciales o  procesales  con proyección sustancial es perfectamente viable no sólo frente a  la  sucesión  de leyes en el tiempo sino también cuando coexisten, como ocurre  con la simultánea vigencia de las Leyes 600 y 906.   

         Usualmente  las  situaciones  que  ha  afrontado  la Corte comportan la  aplicación  de  la Ley 906 de 2004 a asuntos tramitados bajo los parámetros de  la  Ley  600 de 2000, por lo que se ha dicho, para dar  vía   libre   a  su  aplicación,  que  se        debe        tratar   de  normas  reguladoras de institutos procesales análogos, contenidos en una u otra  legislación,  siempre  que  no hagan parte de la esencia y naturaleza jurídica  del sistema penal acusatorio.   

Sin  embargo,  así  como  es  viable     aplicar    el    principio  de   favorabilidad  para  asuntos  regidos  por  el  sistema  de  Ley  600  con  disposiciones  de  la  Ley  906, bajo la misma lógica  lo es proceder en  sentido  contrario,  esto  es,  traer  institutos  de  la Ley 600 a asuntos tramitados por la  906,   como      aquí      ocurre,    siempre    y    cuando   no  se  opongan  a  la     naturaleza    del    sistema  acusatorio2.   

          En  el caso de la especie, como ya se dijo, de lo que se trata es de  establecer  si resulta procedente acudir al instituto de la reparación integral  consagrado  en  el artículo 42 de la Ley 600 de 2000, como causal de extinción  de  la  acción penal, para momentos posteriores a la audiencia de juzgamiento o  de  juicio  oral  cuando ya ha expirado la posibilidad de tramitarlo por la vía  del  principio  de  oportunidad, esto último en la medida en que se cumplan sus  condicionamientos, según lo ya visto.   

          Para  la  Corte,  la  aplicación  de esta figura en las condiciones  reseñadas,  no  sólo  no  pervierte la naturaleza del sistema acusatorio, sino  que  político  criminalmente  se  ajusta  a sus necesidades y a la voluntad del  legislador al implementarlo.   

          Ello  se refleja porque resulta compatible con el modelo de justicia  restaurativa  inmerso  en  el sistema acusatorio, no sólo porque en el Libro VI  se  regula  un programa en tal sentido, sino porque tal propósito es latente en  las  siguientes  disposiciones de la Ley 906, con carácter de principio rector.  Así,   para   empezar,   en   el  artículo  10°,  inciso  cuarto,  según  el  cual:        

        “El   juez   podrá   autorizar  los  acuerdos  o  estipulaciones a que lleguen las partes y que versen sobre aspectos  en  los cuales no haya controversia sustantiva, sin que implique renuncia de los  derechos constitucionales…”.   

          De   la   misma   forma,  con  los  derechos  de  las  víctimas  y,  particularmente  con  el  estipulado en el literal c del artículo siguiente, en  donde se prescribe que tienen derecho:   

   “c)  A  una pronta e integral reparación de los daños sufridos, a cargo del autor o  partícipe  del  injusto o de los terceros llamados a responder en los términos  de este código”.   

          E,  igualmente,  con  el  principio  rector del restablecimiento del  derecho, previsto en el artículo 22, en donde se expresa que:   

        “Cuando  sea procedente, la Fiscalía  General  de la Nación y los jueces deberán adoptar las medidas necesarias para  hacer  cesar  los efectos producidos por el delito y las cosas vuelvan al estado  anterior,  si  ello  fuere  posible,  de  modo  que se restablezcan los derechos  quebrantados,  independientemente  de la responsabilidad penal…”.   

          De  modo  que,  ningún obstáculo encuentra la Sala para aplicar en  esta  coyuntura  procesal  la  figura  de  la extinción de la acción penal por  indemnización  integral, más aún si con la solución aparecen satisfechas las  demandas  de  justicia  y verdad de la víctima quien, precisamente, como atrás  se  reseñó,  se une a la petición de procesados y defensores en el sentido de  que  se  declare  la  extinción  de  la  acción penal en favor de RICARDO  GÓMEZ QUINTERO y MARÍA GLADIS CEBALLOS RÍOS.   

          Sin  embargo,  la  aplicación  del  figura  se  tornará procedente  siempre  y cuando se satisfagan los presupuestos establecidos en el artículo 42  de la Ley 600 de 2000.   

          En  esa  dirección  conviene  advertir  que  de  tiempo atrás esta  Corporación  ha  señalado  que  la solicitud de extinción de la acción penal  por  indemnización  integral  puede  presentarse hasta antes de que se profiera  fallo             de            casación3.   

Por ello, mientras no se dicte sentencia que  decida  sobre  el  libelo  de  casación  o  en tanto no se decida mediante auto  inadmitir   la  respectiva  demanda,  asiste  la  oportunidad  de  solicitar  la  declaración  de extinción de la acción penal por indemnización integral y la  consecuente   cesación   de   procedimiento,  en  cuanto  que  se  acredite  el  cumplimiento  de  los  requisitos  establecidos en el mencionado artículo de la  Ley  600  de  2000,  esto  es,  que  el  delito  corresponda  a  alguno  de  los  relacionados   por   el   legislador   en  tal  precepto,  que  se  ha  reparado  integralmente  el  daño  ocasionado  de  conformidad  con  el dictamen pericial  –a   menos  que  medie  acuerdo  sobre  su  valor  o  el  perjudicado manifieste expresamente haber sido  indemnizado– y que dentro  de  los  cinco años anteriores no se haya proferido en otro proceso preclusión  de  la  investigación  o  cesación  de  procedimiento en su favor por el mismo  motivo.   

          Así  las  cosas,  sin  dificultad  se observa que en este asunto se  presentan las siguientes circunstancias:   

i)            El delito objeto de acusación y fallo de  condena  en  contra de los procesados es el de lesiones personales culposas, sin  que  le  fuera deducida causal alguna de agravación punitiva específica de las  contenidas  en  el  artículo  121  del  estatuto  penal  (el  cual remite a las  previstas    en    el   110   ibídem   para  el  homicidio  culposo),  es  decir, tal conducta delictiva se  encuentra  dentro  de  aquellas  señaladas  en el artículo 42 de la Ley 600 de  2000,  frente  a  las cuales es procedente la extinción de la acción penal por  indemnización integral.   

ii)             Entre   la   víctima   Elizabeth  García  Uribe  directamente y  los   procesados   RAFAEL  RICARDO  GÓMEZ  QUINTERO  y  MARÍA  GLADIS  CEBALLOS  RÍOS,  ha  mediado  acuerdo  acerca  del  monto de la  indemnización  de perjuicios a la que aquella tiene derecho y en cuanto al pago  mediante   amortización   detallado   en   el  aludido  documento  “ACTA  DE TRANSACCIÓN” -en donde cada  cuota  está  respaldada  con  un cheque- que  acompaña  a  los  memoriales presentados por los defensores de  los  procesados  a  través  de  los cuales deprecan la extinción de la acción  penal a su favor.   

iii)          No obra en el diligenciamiento anotación  alguna  en  el  sentido  de  que  en  contra de los procesados se haya proferido  resolución  inhibitoria,  preclusión de la investigación o cesación por este  motivo, dentro de los 5 años anteriores.   

          iv)                       No  se ha proferido en este asunto auto por cuyo  medio  la  Sala  inadmita  la  demanda  de casación y tanto menos se ha dictado  fallo  que  resuelva  la  mencionada impugnación extraordinaria interpuesta por  los defensores de los incriminados.   

Así  las  cosas,  advierte la Sala que se  encuentran  cumplidas las exigencias dispuestas en el artículo 42 de la Ley 600  de  2000, aplicable por favorabilidad de la ley penal  a  este  asunto,  para  declarar  que  se  encuentra  extinta    la    acción    penal    derivada   del   delito   de   lesiones            personales              culposas  por   el   cual   fueron  acusados  RAFAEL   RICARDO   GÓMEZ  QUINTERO  y  MARÍA    GLADIS   CEBALLOS   RÍOS   y,   por  tanto,  se  impone  decretar  la  cesación  del  procedimiento adelantado en su  contra  de  conformidad  con  lo  señalado  en  el  artículo  39  ejusdem,  dado que la acción penal no  puede proseguirse por motivo de su extinción.   

          De  lo  aquí  decidido  debe  informarse  al Centro de Información  Sobre  Actividades Delictivas (CISAD) de la Fiscalía General de la Nación para  los  fines  señalados  en  el  inciso  3º  del  artículo  42 de la Ley 600 de  2000.   

Resta señalar que será del resorte del juez  de  primera  instancia  proceder a la cancelación de los compromisos adquiridos  por los incriminados en razón de este diligenciamiento.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

        1.                     DECLARAR  extinta  por   indemnización   integral   la   acción  penal  derivada  del  delito  de  lesiones    personales    culposas    por   el   cual   se   acusó   a  los  procesados  RAFAEL  RICARDO  GÓMEZ  QUINTERO  y  MARÍA    GLADIS    CEBALLOS    RÍOS,  de  conformidad  con  las  razones  consignadas  en la anterior  motivación.   

2.          DECRETAR, en  consecuencia,  la  cesación  del  procedimiento  adelantado contra los        mencionados         ciudadanos,  según  los  motivos  expuestos en  esta providencia.   

3.            REMITIR copia de  esta  providencia al Centro de Información Sobre Actividades Delictivas (CISAD)  de   la   Fiscalía  General  de  la  Nación  para  los  fines  legales  de  su  interés.   

4.             PRECISAR  que  corresponde  al  juez  de  primera  instancia  proceder a la cancelación de los  compromisos    adquiridos    por    los    procesados    en   razón   de   este  diligenciamiento.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                   JOSÉ   LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                  

                                                     Permiso   

FERNANDO          ALBERTO          CASTRO  CABALLERO           SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                      

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO                    MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ     DE     LEMOS            

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                    JULIO      E.      SOCHA     SALAMANCA          

      Comisión de servicio   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Auto  de 31 de marzo de 2009, rad. 31466.    

2 Ente  otras, sentencia de noviembre 14 de 2007, rad. 26190.   

3 Auto  del  21  de julio de 1998, rad. 9660; sentencia del 24 de febrero del 2000, rad.  13711;  sentencia  del  10  de  noviembre  de  2005, rad. 24032 y auto del 20 de  febrero de 2008, rad. 29003.     

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