34579(01-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     n°  34579   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 188.  

Bogotá  D.C., junio primero (1º) de dos mil  once (2011)   

VISTOS  

La  Sala  emprende  el  examen  sobre  los  requisitos  de  crítica  lógica  y  suficiente  sustentación  de  la  demanda  casacional   allegada   por   la   defensora   de   la   procesada  LUZ   MARY   HINCAPIE   ARIAS,  contra  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Manizales,  a  través  de  la  cual  condenó  a  la  mencionada  ciudadana  como cómplice  penalmente   responsable  del  delito  de  homicidio  agravado  en  Josué  Acevedo Guayara, proveído por cuyo  medio  revocó  el  fallo  absolutorio  de  primer  grado dictado por el Juzgado  Séptimo  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad  el  1º  de  noviembre de  2007.   

HECHOS  

El  22  de  noviembre  de 2005, LUZ  MARY  HINCAPIE llevó a su residencia  ubicada  en  el Barrio La Playita de Manizales a Josué  Acevedo  Guayara, donde éste fue atacado con armas de  fuego  por  varias  personas  pertenecientes  a  un grupo armado de autodefensa,  según  se había acordado previamente; su cuerpo fue desmembrado y enterrado en  las  laderas del Morro Sancancio. Las razones por las cuales se causó la muerte  a  Acevedo fueron: La primera,  que  mató  a  alias  Morgan,  compañero   sentimental   de   LUZ  MARY,  y  la  segunda, que los agresores se enteraron de sus intenciones  de  matar  al  comandante  de  dicha organización en aquella zona para tomar el  mando.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En  audiencia  celebrada  ante  el  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  de  control  de  garantías  de  Manizales,  el 21 de  diciembre  de  2006  fue  declarada  la  legalidad de la captura de LUZ  MARY HINCAPIE ARIAS, oportunidad en la  cual  la  Fiscalía le imputó la comisión del concurso de delitos de homicidio  agravado,  hurto  calificado agravado y porte ilegal de arma de fuego de defensa  personal,  a la cual no se allanó. En la misma diligencia, a instancia del ente  acusador  le  fue  impuesta  medida de aseguramiento de detención preventiva en  establecimiento carcelario sin derecho a libertad personal.   

          El  2  de  febrero  de 2007 se realizó audiencia de formulación de  acusación,  en  la cual la Fiscalía acusó a HINCAPIE  ARIAS  como  coautora  del  concurso  de  delitos  que  sirvió de fundamentó a la medida de aseguramiento.   

          Surtido  el  debate oral, el Juzgado Séptimo Penal del Circuito con  funciones   de  conocimiento  de  Manizales  profirió  fallo,  por  cuyo  medio  absolvió    a    LUZ    MARY   HINCAPIE,  decisión  que  al ser impugnada por la Fiscalía y el Ministerio  Público,  fue  revocada por el Tribunal Superior de Manizales, para en su lugar  condenar  a  la procesada a dieciséis (16) años y ocho (8) meses de prisión y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el mismo lapso, como cómplice penalmente responsable del delito  de homicidio agravado.   

Contra   la   decisión  del  ad   quem   la   defensora  interpuso  en  oportunidad   recurso  extraordinario  de  casación  y  allegó  el  respectivo  libelo.   

LA DEMANDA  

Al  amparo de la causal tercera de casación  reglada  en  el  artículo 181 de la Ley 906 de 2004, la libelista afirma que el  fallo   del   Tribunal  violó  indirectamente  la  ley  sustancial,  en  cuanto  desconoció  la  presunción de inocencia y aplicó indebidamente los artículos  30, 103 y 104 numerales 6º y 7º de la Ley 599 de 2000.   

          En  el  desarrollo del cargo aduce que fue cercenado un aparte de la  entrevista   de   Edwin  Rendón  Zuluaga,  en  la  cual  refiere  que el día de los hechos se encontró con  LUZ MARY en una tienda y ella  le  preguntó  qué  ocurría,  pues  no  le gustaba la realización de negocios  ilegales  en su casa, circunstancia suficiente para acreditar el desconocimiento  previo  de  la  acusada respecto de la muerte de Josué  Acevedo, contrario a lo dicho por otros testigos y por  tanto, se crea una duda sobre tal temática.   

También considera cercenado un fragmento de  la  entrevista  de  Yari  Liseth  Ortegón  al  afirmar  que  la  acusada  no estuvo reunida previamente en la  preparación  del  homicidio, a partir de lo cual concluye que si bien el suceso  ocurrió  en  la  residencia  de  LUZ MARY, en verdad ésta no sabía acerca de su desarrollo.   

          Igualmente   encuentra  mutilado  un  aparte  de  la  entrevista  de  Edwin  Rendón  Zuluaga,  al  aseverar   que   cuando   se  causó  la  muerte  a  la  víctima,  LUZ  MARY  HINCAPIE expresó airadamente su  intención   de   irse   del  lugar,  motivo  por  el  cual  alias  More la sujetó, diciéndole que no había  visto  nada,  pues  si se ponía de “zapa”  responderían  sus  hijos;  elemento  de  juicio con el cual se  descarta  que  aquella  tuviera  conocimiento  previo  del delito cometido en su  residencia.   

          En  el mismo sentido advierte el cercenamiento de un fragmento de la  entrevista   de   Raul   Enrique  Borrero,  alias Chaki, al  señalar  que fue Josué quien  los  llevó  a donde LUZ MARY,  allí   sugirió   matar   al  negro  More,   y   fue   entonces   cuando   éste,   junto   con  Manotas  y  una persona de Cali dispararon  contra  aquél,  versión  suficiente  para  desvirtuar un supuesto conocimiento  previo   por   parte   de  HINCAPIE  ARIAS  sobre  la  comisión del homicidio finalmente perpetrado, amén de  que acentúa la duda sobre la responsabilidad de la encausada.   

La  casacionista  considera  cercenada  la  entrevista   de   Erika  Tatiana  Fandiño,  pues  afirmó  que los muchachos nunca mencionaron a LUZ   MARY,  máxime  si  el  móvil  del  homicidio   no  fue  la  muerte  del  compañero  sentimental  (a.  Morgan)  de  ésta,  sino  la  amenaza del  occiso   a   la   vida   de   alias   More,  además de que éste, como lo señalaron aquellos “le  llevaba  en  la  mala  al  man  (Josué)  y él quería hacer la  vuelta,  también  según  eso  estaba  jodiendo a la gente de la playita de las  tiendas cobrando impuesto”.   

          Acerca  de la trascendencia de los yerros denunciados, la impugnante  refiere  que  sin  tales mutilaciones de las pruebas acerca de la participación  de  LUZ  MARY y el móvil del  homicidio, el fallo habría sido absolutorio.   

          Como  normas  quebrantadas  menciona los artículos 7º  y 29º  de  la  Ley 906 de 2004 por falta de aplicación, los artículos 380 y 381 de la  Ley  906  de  2004 por aplicación indebida, los cuales aluden a la apreciación  conjunta  de  los medios de prueba y a la condena más allá de toda duda, y los  artículos 103 y 104 de la Ley 599 de 2000.   

A  partir  de  lo  anterior  la casacionista  reclama  la  aplicación  del  principio  in dubio pro  reo a favor de su representada.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Tiene  dilucidado la Sala que si bien la Ley  906  de 2004 no distingue entre recurso de casación por la vía común y por la  discrecional  en  cuanto se marginó la exigencia de la cantidad de pena máxima  del  delito  para  acceder  a  dicha  impugnación,  es claro que corresponde al  resorte   del  recurrente  demostrar  el  quebranto  de  derechos  o  garantías  fundamentales,  lo  cual  exige  contar  con interés para impugnar, señalar la  causal,  desarrollar  los  cargos  de  sustentación  del recurso y demostrar la  necesidad  del  fallo de casación para cumplir alguno de los fines establecidos  por  el  legislador  en  su  artículo  180, esto es, la efectividad del derecho  material,  el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y la unificación de la jurisprudencia, so  pena  de resultar inadmitida la demanda, según lo establece el artículo 184 de  la citada legislación adjetiva.   

         Ahora,  en  el  examen  de  los  requisitos de admisibilidad de los  libelos  casacionales,  es  deber  de  la  Sala  constatar  en la formulación y  desarrollo  de  las  censuras  el  acatamiento de las  exigencias    de    lógica    y    pertinente  demostración   definidas   por   el   legislador   y   desarrolladas   por   la  jurisprudencia,  con  el  fin  de  evitar  la  transformación  de  este recurso  extraordinario  en una instancia adicional a las ordinarias. Tales requisitos se  orientan  a  conseguir  la  presentación  de  los  libelos dentro de unos mínimos lógicos y de coherencia  en  la postulación y demostración de los cargos propuestos, en cuanto resulten  inteligibles,  esto  es,  precisos y claros, pues no corresponde a la Sala en su  función  reglada  de  orden  constitucional  y legal, develar o desentrañar el  sentido   de   confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones  de  los  impugnantes en casación.   

          Además,  de  conformidad  con  el  artículo  184  de la mencionada  normatividad  procesal  se  inadmitirá el libelo “si  el  demandante carece de interés, prescinde de señalar la causal, no  desarrolla los cargos de sustentación  o  cuando  de  su  contexto se advierta que no se precisa del fallo para cumplir  algunas  de  las  finalidades  del recurso” (subrayas  fuera de texto).   

En el reproche cuya admisibilidad se examina  encuentra  la  Corporación  que  como  la pretensión del defensor se orienta a  reclamar  la  configuración  de  duda razonable, era imprescindible señalar la  vía  de  su  impugnación,  esto  es,  si  se  trataba  de violación directa o  indirecta.  Si  postulaba la primera, le correspondía demostrar que el fallador  reconoció  en  las  consideraciones  de la providencia atacada la existencia de  dudas  trascendentes  de  imposible  eliminación  sobre  la  materialidad de la  conducta  o  la  responsabilidad  de  la  procesada  y,  pese  a ello, profirió  sentencia   de   condena  con  exclusión  evidente  de  la  disposición  legal  contentiva  del  principio,  cuando  le  correspondía  en  consonancia  con  su  exposición absolver.   

Pero si el vicio denunciado se fundaba en la  violación  indirecta  de  la ley sustancial, debía señalar si se trató de un  error  de  hecho  por  falso  juicio  de existencia, falso juicio de identidad o  falso  raciocinio,  o  de  un error de derecho por falso juicio de convicción o  falso  juicio de legalidad, acreditar su trascendencia y señalar su corrección  e injerencia en la sentencia impugnada.   

Como  evidentemente  la recurrente invoca la  violación  indirecta  de la ley sustancial por la presencia de errores de hecho  derivados  de  falsos juicios de identidad respecto de varias de las entrevistas  recaudadas,  pues las considera cercenadas en punto de acreditar que su asistida  no  sabía  previamente  sobre  la  comisión del delito de homicidio motivó de  este  diligenciamiento, oportuno se ofrece señalar que el referido equívoco en  la  apreciación judicial acontece cuando los falladores valoran la prueba, pero  al  considerarla  distorsionan  su  contenido  cercenándola,  adicionándola  o  tergiversándola.   

En  tal  caso,  corresponde  al  impugnante  identificar  mediante el cotejo objetivo de lo dicho en el medio probatorio y lo  asumido  en  el  fallo,  el  aparte  omitido o añadido a la prueba, los efectos  producidos  a  partir  de  ello y, lo más importante, cuál es la trascendencia  del   yerro  en  la  parte  resolutiva  de  la  sentencia  atacada,  tópico  de  improcedente  demostración  con  el simple planteamiento del criterio subjetivo  del  actor  sobre el medio de prueba cuya tergiversación denuncia, en cuanto es  su  obligación  acreditar  materialmente la incidencia del yerro en la falta de  aplicación  o  la  aplicación  indebida de la ley sustantiva en el fallo, esto  es,  señalar  la  modificación  sustancial  de  la  sentencia  atacada  con la  corrección  del  yerro y la debida valoración de la prueba en conjunto con las  demás,   labor   no   asumida   en   debida   forma  por  la  censora  en  este  asunto.   

En  efecto,  si bien identificó los apartes  que  en  su  criterio  fueron omitidos, no orientó su labor a denunciar de qué  manera  erró  el  Tribunal  al  ponderar las pruebas, pues resulta evidente que  este  mecanismo extraordinario no se encuentra instituido para realizar un nuevo  análisis  fragmentario  de  algunos  elementos  de  convicción, para sin más,  desvirtuar  las  argumentaciones  de  los  falladores, en cuanto un tal proceder  desconoce   la   presunción   de   acierto  y  de  legalidad  de  la  sentencia  atacada.   

Encuentra  la  Colegiatura  que  de  manera  impropia  la  casacionista  toma  fragmentos  de algunos elementos demostrativos  para  edificar  una  comprensión  diversa del suceso, pero sin acreditar que el  ad   quem   erró   en  la  ponderación  de  aquellos  con fundamento en los cuales construyó la sentencia  de condena.   

Sobre el particular impera recordar cómo de  tiempo  atrás  ha  dicho  la  jurisprudencia  que este medio de impugnación no  está  dispuesto  para  simple  y llanamente cotejar las valoraciones judiciales  con  las  apreciaciones  de  los  demandantes,  en  cuanto es menester que estos  denuncien   errores   reales   y  trascendentes  que  conduzcan  a  conclusiones  sustancialmente    diferentes    de    las    contenidas    en    la   decisión  impugnada.   

          Es  palmario  que  si  el  Tribunal  otorgó credibilidad a lo dicho  inicialmente  en su entrevista por Yari Liseth Ortegón  Castellanos,  por  considerar  que  refería  momentos  anteriores  y  posteriores  al  delito,  desde cuando los agresores cargaron sus  armas,  hasta  que celebraron el desenlace, correspondía a la actora desvirtuar  tal   apreciación  judicial,  proceder  que  no  emprendió,  pues  se  repite,  encaminó  su  esfuerzo  a ponderar otras pruebas para contrastar su percepción  con la de los falladores.   

          Para  abundar  en  lo  expuesto,  baste  señalar  que  el  Tribunal  efectuó   la   siguiente   transcripción   de  lo  expuesto  por  Yari Liseth en su entrevista:   

“… al otro día  ellos  dos (alias More y Chaki, se precisa)  en  compañía  de  una  muchacha  llamada MARY LUZ que vive en la  playita  por  la  entrada principal primera cuadra a mano izquierda planearon la  muerte  de  Josué.  Para la muerte de él se pusieron  de  acuerdo  Chaky  y  Mary  Luz  para  llevarlo  a  la casa de ella  con  el  pretexto de cuadrar la muerte de MORE; ese día compraron  municiones  para  los  revólveres  de Vico y Chaki, entonces invitaron a Josué  como  habían  quedado,  lo  llevó  Mary  Luz  a  su  casa,  Chaki  ya  estaba  en la casa de Mary Luz donde  iban  a ver películas. Pregunté que qué estaba pasando, que qué iban a hacer  y  me  respondieron  que  una vuelta, que rezara para que saliera esa vuelta que  iban  a  aprovechar que estaba lloviendo y que no había tanto sapo por ahí. Yo  me  acerqué  un  poco  y vi que entraron a la casa de  Mary  Luz  que  era  donde se encontraban Chaki, Mari Luz y Josué cuando sentí  los  tiros,  fueron  seis tiros seguidos. Al momentito  llegó  Víctor,  Diego  y el Paisa diciendo que habían coronado la vuelta y se  abrazaban  y  se  deban picos y todo” (subrayas fuera  de texto).   

En  suma,  es  claro que la impugnante no se  sujetó  a  las directrices para impugnar el fallo condenatorio proferido contra  LUZ  MARY HINCAPIE, olvidando  que  este  mecanismo  de  impugnación  no  fue dispuesto por el legislador para  prolongar  el curso de las instancias o para simplemente exponer escuetamente el  criterio  de  los  demandantes,  sino para denunciar yerros trascendentes de los  falladores  en  la  aplicación  de la ley sustancial, en la ponderación de las  pruebas  o  en  la  guarda de la legitimidad del trámite, dada la ya mencionada  presunción  de  acierto  y  legalidad  de  la  cual  se  encuentra revestida la  sentencia.   

Las  mencionadas  falencias  imposibilitan a  la   Sala   acometer   el  estudio  del  libelo,   pues   si   éste   no   corresponde   a   un   alegato  de  libre  confección,  su  presentación  con base en meros enunciados inexplicados  y  sin  atenerse  a  alguna  de  las  reglas  lógicas  y  argumentativas que lo  gobiernan,  obliga  a  la  Corporación  a  inadmitir la demanda de acuerdo con lo dispuesto en el artículo  184  de  la  Ley 906 de 2004, pues en virtud del principio de limitación propio  del  trámite casacional, la Corte no se encuentra facultada para enmendar tales  equívocos.   

          Además,  no se observa con ocasión de la  sentencia  impugnada o dentro del curso de la actuación procesal, violación de  derechos     o     garantías    de    la  acusada, como para adoptar  la  decisión  de  superar los defectos de la demanda y decidir de fondo, según  lo    dispone    el    inciso    3º    del   artículo   184   de   la   citada  legislación.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR        el        libelo  casacional presentado por la defensora de la procesada  LUZ  MARY  HINCAPIE ARIAS por  las razones expuestas en las consideraciones precedentes.   

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   es   facultad   del   demandante  elevar  petición  de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                            JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                        SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                        JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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