33960(30-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33960  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                       Aprobado acta No. 206    

                                                                                     Magistrado  Ponente:   

                                       Dr.     JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ   

Bogotá  D.  C.,  treinta de junio de dos mil  diez.   

Se  pronuncia  la Corte sobre la solicitud de  pruebas   presentada   por  el    defensor  del  ciudadano  colombiano  Edwin     Arnulfo     Moreno     Ibarra,  quien se halla  pedido   en   extradición   por   el   Gobierno   de   los  Estados  Unidos  de  América.   

Antecedentes.   

1. Mediante Nota Verbal 0257 de 1° de febrero  de  2010,  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América, a través de su  Embajada   en  Colombia,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  Edwin Arnulfo  Moreno  Ibarra, para ser juzgado por delitos federales  de narcóticos.     

2.  El  5  de febrero el Fiscal General de la  Nación  dispuso  su  captura,  la  cual se hizo efectiva el 8 del mismo mes por  agentes del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).    

3.  El  5 de abril el Gobierno de los Estados  Unidos  formalizó  la  solicitud de extradición y el 8 siguiente el Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia  remitió  la actuación a la Corte, donde se dio  inicio  al  trámite  legalmente  establecido y se dispuso correr traslado a las  partes para petición de pruebas.   

Pruebas      solicitadas:   

Unicamente peticionó la defensa, que solicita  la  práctica  de  las siguientes, por considerar que guardan estrecha relación  con los cargos reseñados en el pedido de extradición:   

1.  Oficiar  a  la  Capitanía  de  Puerto de  Barranquilla   y   demás  autoridades  judiciales  de  la  ciudad,  solicitando  información  sobre  la llegada de un barco con bandera de los Estados Unidos el  día  24 de abril de 2009, y certificación sobre la incautación de 2.730 kilos  de cocaína por unidades de la policía nacional de dicha ciudad.   

Con  esta  prueba  pretende  establecer si la  condición  consistente  en que el delito haya sido cometido en el exterior, que  exige  el artículo 35 de la Constitución Nacional, se dio en el presente caso,  y si concurren o no los presupuestos para ordenar la entrega.   

2.  Oficiar  a  la  Fiscalía  General  de la  Nación  para  que  certifique  sobre  la  posible existencia de investigaciones  penales   en   contra   de   Edwin   Arnulfo   Moreno  Ibarra.   

Con esta prueba procura prevenir una eventual  violación  del  principio  non bis in ídem, pues asegura que la documentación  aportada  por  el  país requirente informa que en Colombia se realizaron varias  interceptaciones  telefónicas,  y  que  éstas sólo pudieron haberse llevado a  cabo dentro del marco de un proceso penal.   

3.  Oficiar al Departamento Administrativo de  Seguridad  (DAS)  para  que  suministre  el  perfil  migratorio  de Edwin  Arnulfo Moreno Ibarra, especialmente  el  registrado  entre enero de 2008 y enero de 2010, con el fin de establecer si  los   episodios   delictivos   que  se  le  imputan  fueron  perpetrados  en  el  exterior.   

Lo  anterior, en razón a que la conducta que  se   le   atribuye  en  los  cargos  3°,  4°  y  5°  es  la  de  distribuir  estupefacientes, y que se hace  por  tanto  necesario  determinar  si  la  acción  delictiva  se realizó en el  exterior,  o  en  Colombia,  para  los  fines indicados en el artículo 35 de la  Constitución Nacional.   

SE        CONSIDERA:   

La  Corte ha sido reiterativa en sostener que  las  pruebas  solicitadas en el trámite de extradición deben guardar relación  con  los  aspectos  sobre  los  cuales ha de versar el concepto, a saber, (i) la  validez  formal  de  la documentación presentada, (ii) el principio de la doble  incriminación,  (iii)  la  plena  identidad  de la persona requerida, y (iv) la  equivalencia  de  la  decisión  dictada  en el extranjero con la resolución de  acusación del procedimiento penal colombiano.    

También  ha aceptado su práctica cuando con  ellas  se pretende establecer que el caso ya fue juzgado en Colombia, con el fin  de  prevenir  la  violación  del  principio  non bis in ídem; o que la persona  solicitada  se  encuentra  postulada  al  proceso  de  justicia  y  paz,  con el  propósito   de   evitar   una  eventual  violación  de  los  derechos  de  las  víctimas.1  Y en general, cuando se trata de establecer aspectos estrechamente  vinculados con causas de  improcedencia.   

Además de esta condición de pertinencia, las  pruebas  cuya  admisión o práctica se demanda deben cumplir los requerimientos  de  conducencia  y  utilidad exigibles para todo tipo de prueba, lo cual implica  que  su  incorporación  debe  estar  autorizada o permitida por el ordenamiento  jurídico,  y  que  su  aducción  se presente necesaria para la comprobación o  desvirtuación  de los presupuestos requeridos para que la entrega de la persona  requerida pueda ser autorizada.   

En  el  caso analizado ninguna de las pruebas  solicitadas  por  la defensa cumple las condiciones exigidas para su ordenación  y  recaudo.  La  primera  y  la  tercera,  orientadas  a  determinar el lugar de  comisión  de  los  hechos,  resultan  inconducentes, porque la comprobación de  este  aspecto  no  corresponde  a  la  Corte,  sino  a las autoridades del país  requirente,  y  es  con  fundamento en la información fáctica suministrada por  ellas  que la Corte  establece el lugar de comisión del ilícito, la cual,  para estos fines, tiene carácter vinculante.    

Repetidos han sido los pronunciamientos de la  Sala  en  los que ha dicho que el  trámite de extradición no es escenario  para  la  práctica  de  pruebas  orientadas  a  establecer la existencia de los  hechos  que  sustentan  la pretensión de entrega, ni las circunstancias temporo  espaciales  en  que se desarrollaron, ni ningún otro aspecto relacionado con la  materialidad  del  delito imputado o la responsabilidad de la persona requerida,  por  no  corresponder  su  naturaleza a la noción de proceso penal,     

“…la  extradición  no  corresponde a la  noción  de proceso judicial en el que se juzgue la conducta de aquel a quien se  reclame  en  el  exterior,  sino  que  obedece  a un instrumento de cooperación  internacional  previsto normativamente (Convención, Tratado, Convenio, Acuerdo,  Constitución  o  Ley,  según cada caso particular), con la finalidad de evitar  la  evasión  de  la  acción  de  la  justicia  por parte de quien ha realizado  comportamientos  delictivos refugiándose en territorio sobre el cual carecen de  competencia  las  autoridades  jurisdiccionales  que  solicitan  su presencia, y  pueda  responder  personalmente  por  los  cargos que le son imputados y por los  cuales, cuando menos, haya sido convocado a juicio criminal”.   

“Por  razón  de  ello,  en su trámite no  tienen  cabida  cuestionamientos  relativos  a la validez o mérito de la prueba  recaudada  por  las  autoridades  extranjeras  sobre la ocurrencia del hecho, la  forma  de  participación  o  el  grado  de  responsabilidad  del  encausado; la  normatividad  que  prohíbe  y  sanciona la conducta delictiva; la calificación  jurídica  correspondiente;  la competencia del órgano jurisdicente; la validez  del  trámite  en  el  cual se le acusa; o la pena que le correspondería purgar  para  el  caso  de  ser  declarado  penalmente  responsable; pues tales aspectos  corresponden  a  la  órbita exclusiva y excluyente de las autoridades del país  que  eleva  la  solicitud,  y  su  postulación  debe  hacerse  al  interior del  respectivo  proceso con recurso a los instrumentos de controversia que prevea la  legislación  del  Estado  que formula el pedido” 2.    

La segunda prueba, encaminada a establecer la  posible  existencia  de   investigaciones  penales en Colombia en contra de  Edwin     Arnulfo     Moreno     Ibarra,  por los mismos  hechos,  tampoco  cumple los condicionamientos requeridos para su autorización,  pues  la  Corte  ha  explicado  una  y  otra  vez  que  estas  pruebas sólo son  procedentes  en  la  medida  que  el  peticionario  suministre,  o el expediente  contenga,   información   específica   que  permita  inferir  de  antemano  su  existencia,  y  por  ende, la eventual violación del principio non bis in idem,   

“[…]  el  imperativo  de  verificar esta  circunstancia  se presenta en situaciones en las que existe evidencia que apunte  a  demostrar  la  eventual lesión del derecho fundamental al debido proceso por  desconocimiento  del  principio  de cosa juzgada, en la medida que el afectado o  su  defensor  informen  que  el  asunto  fue investigado y juzgado en Colombia y  suministren   la   información   relacionada  con  las  autoridades  judiciales  colombianas  que  hubieren  conocido  de la actuación; o que por cualquier otro  medio  fundadamente  se  pueda suponer el ejercicio previo de jurisdicción, por  ejemplo,  porque la orden de captura con fines de extradición se cumple estando  la  persona  privada de libertad y resulte necesario establecer la razón por la  cuál  se  dispuso  la  limitación  de ese derecho al requerido”.3   

La defensa se limita a pedir,  de manera  general,  que  se  oficie  a  la  fiscalía para que certifique sobre la posible  existencia  de  procesos  que  se  estén adelantando actualmente en Colombia en  contra  de  Edwin  Arnulfo  Moreno  Ibarra,   sin   suministrar   datos   específicos  que  identifiquen  las  actuaciones   respecto   de   las   cuales  pretende  obtener  información,  ni  especificar  los hechos que le sirven de fundamento, lo cual impide acceder a su  petición.     

Pruebas de oficio.  

Revisada  la  documentación  que  sirve  de  soporte  a  la  solicitud  de  extradición,  se establece que la traducción al  español   del  CERTIFICADO  suscrito  por  Thomas  C.  Black,  Director  Asociado  de  la  Oficina de Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal  del  Departamento de Justicia de los  Estados   Unidos,  no  corresponde  al  texto  original,  pues  mientras  en  la  traducción  se  alude  a  las  declaraciones de apoyo de la fiscal Lisca  Borichewiski  y del agente especial  Robert   Nogueira,  en  el  original  se  cita  al Fiscal Stephen Sola y    al    agente    especial    Alberico  Crespo,  que  son  los  que  realmente  declaran en la  actuación.   

Con el fin de superar esta disconformidad, se  solicitará  a  la  Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica en Colombia,  por  intermedio  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, que complemente la  documentación   aportada  con  traducción  oficial fidedigna del referido  documento.     

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

1.  Negar las pruebas pedidas por el defensor  de    Edwin    Arnulfo   Moreno   Ibarra.   

2.  Solicitar  a  la  Embajada de los Estados  Unidos   de   Norteamérica  en  Colombia,  por  intermedio  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  que  suministre  una  traducción oficial fidedigna del  CERTIFICADO  sucrito  por  Thomas C. Black,  Director  Asociado  de  la  Oficina  de  Asuntos Internacionales,  División  de  lo  Penal  del  Departamento de Justicia de los Estados Unidos de  Norteamérica.    

Contra  la  decisión  del  numeral  primero  procede el recurso de reposición.   

NOTIFIQUESE    Y    CUMPLASE.   

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS   

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTINEZ            SIGIFREDO   ESPINOSA  PEREZ   

                      

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO                     AUGUSTO                                J.                                IBAÑEZ  GUZMAN                      

                                                                                         

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANES               YESID RAMIREZ BASTIDAS    

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                             

                                 

   

                                                  Teresa Ruiz Núñez   

                                                     SECRETARIA   

    

1  Extradición 30451, auto de febrero 19 de 1009, entre otras.   

2 Cfr.  Extradición  16720  de  12  de  diciembre de 2000 y 25341 de 5 de septiembre de  2006, entre otros   

3  Extradición  31951,  auto  de  26  de  agosto  de  2009.  En  el  mismo sentido  extradición 32321, auto de 14 de octubre de 2009, entre otras.     

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