33363(14-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33363  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 114  

          Bogotá   D.   C.,   catorce   (14)   de   abril  de  dos  mil  diez  2010   

         

VISTOS:  

La  Sala decide la petición de práctica de  pruebas,  elevada por el defensor del señor MILCIADES CORTINA MEDINA, requerido  en extradición.   

ANTECEDENTES:  

1.  Con  Nota  Verbal  No.  3126  de  22  de  diciembre  de  2009,  la  Embajada  de los Estados Unidos de América en nuestro  país   formalizó   la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  MILCIADES  CORTINA  MEDINA,  identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía No.  73.593.715   requerido  para  comparecer  a  juicio  por  delitos  federales  de  narcóticos.   

2.  El Ministerio del Interior y de Justicia  estimó  que  el  expediente  se  encontraba  completo,  por lo cual, con oficio  OFI10-387-DVJ-0300  de  13  de  enero  de 2010, lo envió a la Sala de Casación  Penal  para lo de su competencia. Adjuntó el concepto rendido por el Jefe de la  Oficina  Jurídica  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  atinente  a la  aplicación  en  este  caso  de  lo dispuesto en el ordenamiento jurídico penal  colombiano,  por  no  existir  tratado  de  extradición  en vigor entre Estados  Unidos y Colombia.   

3.  Provista  en debida forma la defensa del  requerido  CORTINA MEDINA y surtido el traslado contemplado por el artículo 500  de  la  Ley  906  de  2004,  el  agente  del  Ministerio  Público y el defensor  solicitaron la práctica de pruebas.   

Las pruebas solicitadas  

     

1. El  Procurador  Primero Delegado para la Casación Penal:     

Solicita1,  se  oficie  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  para que informe si contra MILCIADES CORTINA MEDINA se  adelantó  o  actualmente se tramita alguna investigación o juicio penal, si ha  sido  absuelto  o  condenado  por  delitos  relacionados con los hechos a que se  refiere la petición de extradición.   

Fundamenta  su  solicitud,  en un precedente  jurisprudencial        de       esta       Sala2,   cuando  ante  “evidencia  que  apunte a demostrar la  eventual  lesión  del derecho fundamental al debido proceso por desconocimiento  del   principio   de   cosa   juzgada”,  sea procedente acceder a peticiones como la que él formula, pues  de  la  documentación  allegada  por  las autoridades norteamericanas existe la  posibilidad  de que se haya iniciado alguna investigación penal en Colombia por  los mismos hechos que motivan el requerimiento de extradición.   

Indica   que,   de   conformidad   con  la  declaración  rendida  por  el  Agente  Especial de la DEA, Michael Grainger, el  solicitado  fue  capturado  el  2  de  marzo de 2007 por autoridades colombianas  cuando  transportaba  790 kilogramos de cocaína para la organización delictiva  a  la  cual  pertenecía  y  que  estaba dedicada al tráfico de estupefacientes  hacia los Estados Unidos.   

Por  lo  tanto,  es  posible  que  por  los  acontecimientos  anteriores se haya adelantado investigación o en la actualidad  avancen  acciones  penales  en  contra  de CORTINA MEDINA, y si ello es así, se  requiere   allegar  copia  de  la  sentencia  o  de  las  decisiones  de  fondo.   

     

1. El defensor:     

Dentro  del término legal, pide3  a  la  Corte  incorporar       como       prueba      trasladada,      copia      “del   expediente,  trámite,  acervo  probatorio  y grabaciones, de ser el caso, de las audiencias surtidas dentro del  proceso  o  procesos  seguidos en contra del señor MILCIADES CORTINA MEDINA por  las   autoridades   jurisdiccionales   colombianas  con  el  fin  de  evitar  la  vulneración   de   derechos   fundamentales  originados  en  una  desafortunada  validación     frente     a     una     doble    incriminación    –  violación del principio NON BIS IN  IDEM” (sic).   

Agrega,  que  su  solicitud  se  dirige  a  “lograr  la improbación  de   la   extradición   del   señor   MILCIADES   CORTINA   MEDINA” en razón a que el requerido se halla  “subjudice (sic) por los  mismos  hechos  en  nuestro  país  a  la  espera  de  obtener debida sentencia,  situación     que     debe     ser     esperada     y    constatada”  por  la  Sala  de Casación Penal de  manera  formal  y  material, para no vulnerar los principios de dignidad humana,  presunción  de  inocencia,  debido proceso y las formas propias de cada juicio.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.  De  acuerdo  con  el  artículo 35 de la  Constitución  Política,  el  artículo  18  del  Código  Penal  (Ley  599  de  2000) y el artículo 490 del  Código   de   Procedimiento   Penal   (Ley  906  de  2004),  la  extradición de colombianos por nacimiento  se  puede  conceder,  conforme  a  los tratados públicos o en su defecto con la  ley,  por  delitos  considerados  como  tales  dentro  de  la legislación penal  interna  que hayan sido cometidos en el exterior a partir del 17 de diciembre de  1997,  fecha  en  la  que  entró  a  regir el acto legislativo que modificó la  citada norma constitucional.   

Debido   a   que  no  existe  Convenio  de  extradición  aplicable  entre  Estados Unidos y Colombia, según lo informó el  Ministerio  de Relaciones Exteriores y como los hechos que fundamentan el pedido  de  extradición  se  realizaron  entre marzo de 2007 y junio de 2009, según se  afirma  en  la  acusación, este trámite de extradición se rige por el Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley 906 de 2004),   que   empezó   a   regir   a   partir  del  1º  de  enero  de  2005.   

De conformidad con el artículo 502 de la Ley  906  de  2004,  la  Corte  Suprema  de  Justicia  debe  fundamentar  su concepto  exclusivamente  en  la  validez  formal  de  la documentación presentada, en la  demostración  plena de la identidad del solicitado, en el principio de la doble  incriminación,  en  la  equivalencia de la providencia dictada en el extranjero  y,  cuando  fuere  el  caso,  en  el cumplimiento de lo previsto en los tratados  públicos.   

2.  Lo  anterior  significa  que  para  ser  pertinentes,   las   pruebas   solicitadas   deben   corresponder  a  medios  de  conocimiento  eficaces, pertinentes, útiles, necesarios y conducentes, y tienen  que  relacionarse únicamente con los fundamentos que concierne a la Corte, pues  cualquier  otro  aspecto  que el interesado se proponga acreditar en el trámite  de  extradición  excede la naturaleza, alcances y limitaciones del concepto que  debe  emitir  la Sala y, por ende, las pruebas destinadas a verificar cuestiones  extrañas     al     pronunciamiento     conllevan    inexorablemente    a    su  rechazo.   

          3.  En  invariable  jurisprudencia  la  Corte  ha  reiterado  que la  extradición  es  un  mecanismo  de asistencia y cooperación judicial entre los  Estados,  mediante  el  cual  el país en donde se ha refugiado una persona para  eludir  la  acción  de  la  justicia,  la  entrega a otro en cuyo territorio ha  delinquido,  para que la someta a juicio o al cumplimiento de la pena impuesta y  evitar de ese modo la impunidad de la conducta delictiva.   

Las  leyes  colombianas  prevén  para  la  extradición    pasiva    un   trámite   mixto:   administrativo   –       judicial      – administrativo, que asigna a la Corte  Suprema  de  Justicia  la función de emitir un concepto destinado a examinar la  validez  formal  de  la  documentación  allegada  con  la  solicitud  del país  requirente,  esto  es,  si  se  reúnen  los elementos previstos en los tratados  internacionales   o   en   la  ley  interna;  si  ello  ocurriere,  conceptuará  favorablemente;  de lo contrario, opinará de modo adverso, hipótesis ésta que  obliga al Gobierno Nacional.   

Como   se   observa,  en  el  trámite  de  extradición  la  Corte  no  asume  una  labor  de carácter jurisdiccional. Por  tanto,  su  función  se  restringe  a  la  confrontación objetivo formal de la  documentación presentada frente a los elementos del concepto.   

No  corresponde a la Corte, en consecuencia,  realizar  juicios  sobre  la  validez  y  el  mérito  de  las  pruebas; tampoco  verificar  las circunstancias de modo, tiempo y lugar de ocurrencia y ejecución  de   los   hechos   investigados;   no   debe   decidir  sobre  la  tipicidad  o  antijuridicidad  de  la  conducta  del  requerido;  ni  debe opinar acerca de la  responsabilidad penal.   

Factores como los anteriores no pertenecen a  la  naturaleza del concepto de extradición, sino al proceso penal adelantado en  el  exterior.  Por  ello,  deben  investigarse  y  definirse por las autoridades  judiciales  del  país  requirente,  bajo el entendido que la persona solicitada  cuenta   con   todas   las   garantías   procesales   para   hacer   valer  sus  derechos.   

En síntesis, tratándose de los elementos de  la  conducta  delictiva  y  de  la  responsabilidad  penal,  la Corte Suprema de  Justicia  no  puede  interferir, a riesgo de atribuirse una jurisdicción que no  le  compete  y sustituir a las autoridades judiciales extranjeras; hipótesis en  la  cual  desbordaría  el  objeto del concepto e iría contra la soberanía del  estado solicitante.   

4.  En  este  orden de ideas, la pretensión  probatoria  del  señor  Procurador  Primero  Delegado  para  la Casación Penal  resulta   admisible,   como  lo  tiene  puntualizado4  la Sala, en tanto se parte de  una  base  racional  que permite suponer fundadamente que el ciudadano requerido  en  extradición  sí  pudo  ser  sujeto  pasivo de investigación penal por las  autoridades  judiciales  de  Colombia por hechos relacionados con el tráfico de  estupefacientes  y  por  los cuales se ha proferido acusación en el extranjero.   

En efecto, el agente del Ministerio Público  señala  que  el  solicitado fue capturado el 2 de marzo de 2007 en Colombia por  miembros  de  la  fuerza  pública,  en  desarrollo de operaciones conjuntas con  funcionarios  de la DEA relacionadas con hechos que fundamentan la solicitud del  Gobierno  extranjero,  tan  es  así,  que  desde  entonces  está privado de la  libertad  y  la  orden de detención con fines de extradición le fue notificada  en el lugar donde permanece detenido.   

Por  lo  tanto,  se  dispondrá  que  por la  Secretaría  de la Sala se oficie a la Fiscalía General de la Nación, para que  informe   a   esta  Corporación  si  el  requerido  MILCIADES  CORTINA  MEDINA,  identificado  con  cédula  de ciudadanía 73.593.715, ha sido procesado o está  siendo  investigado  por el delito de tráfico de estupefacientes, concretamente  por  los  hechos  mencionados  en  la solicitud de extradición formulada por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América. De ser positiva la respuesta, se  indicarán  los  hechos,  la  autoridad  que  ha conocido del asunto, y si ya se  profirió  sentencia  condenatoria  o absolutoria, adjuntando copia de la misma,  con la correspondiente constancia de ejecutoria.   

5.  No ocurre lo mismo frente a la solicitud  de  medios  probatorios  de la defensa, que además de ser una breve y abstracta  petición,  pues  solo  se  limita  a  señalar  que la Corte debe establecer de  manera  formal  y  material  si  los  delitos  por  los  cuales  es reclamado su  prohijado  corresponden a la descripción típica de la legislación nacional, y  para   ello   pide  se  incorpore  como  prueba  trasladada  copia  “del   expediente,  trámite,  acervo  probatorio  y grabaciones, de ser el caso, de las audiencias surtidas dentro del  proceso  o  procesos  seguidos en contra del señor MILCIADES CORTINA MEDINA por  las   autoridades   jurisdiccionales   colombianas  con  el  fin  de  evitar  la  vulneración   de   derechos   fundamentales  originados  en  una  desafortunada  validación     frente     a     una     doble    incriminación    –  violación del principio NON BIS IN  IDEM”  (sic), sin ninguna  fundamentación  o  indicación concreta acerca de investigaciones o actuaciones  judiciales  adelantadas,  supuestamente, por las autoridades de nuestro país en  contra   del  solicitado  por  los  mismos  hechos  que  motivan  el  pedido  de  extradición.   

Así  las cosas, resulta pertinente señalar  por  parte  de  la  Sala  que,  frente  a  la  comprobación  de  si los delitos  atribuidos  en  el  país  extranjero  al  requerido  corresponden  o  no  a  la  descripción  típica que de tales hechos hace la legislación patria, es decir,  si  el  principio  de  la doble incriminación tiene legal acreditación en este  asunto,  se  trata de un tema de derecho, el cual será resuelto por la Corte en  el momento de rendir el concepto respectivo.   

En segundo lugar, las pruebas pedidas por la  defensa,  resultan  del  todo inconducentes e impertinentes, según se establece  del  contexto  de  la solicitud, pues el peticionario no expone razonadamente el  fundamento  de  su  pretensión y sólo se limita a señalar la improcedencia de  la  extradición  bajo  el supuesto de que el señor MILCIADES CORTINA MEDINA se  halla  “subjudice  (sic)  por  los mismos hechos en nuestro país a la espera de obtener debida sentencia,  situación     que     debe     ser     esperada     y    constatada”, aspectos que según el apoderado, se  deben   “establecer  de  manera  formal y material”,  para  comprobar  sus  afirmaciones  y  no  violar  el principio del non  bis in ídem, entre otros, situación  que  no puede tomarse como argumento válido para la procedencia de unas pruebas  que  no  tienen  relación  con  la  naturaleza  del concepto que debe rendir la  Corte.   

Lo  anterior  entraña un incumplimiento por  parte  del apoderado, del deber de acreditar la procedencia y conducencia de las  pruebas solicitadas, por lo tanto, resulta imperiosa su negación.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  SALA  DE  CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,   

RESUELVE  

1.  Decretar  la  práctica  de las pruebas pedidas por el señor Procurador Primero Delegado para  la Casación Penal.   

En  consecuencia  se  dispone  que  por  la  Secretaría  de  la Sala se oficie a la Fiscalía General de la Nación para que  remita   la   información   señalada   en   el  ordinal  cuarto  de  la  parte  considerativa.   

2.  Negar  la  práctica  de  las  pruebas solicitadas por el defensor del requerido, MILCIADES  CORTINA MEDINA.   

Notifíquese y cúmplase  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                                                 SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO                                                                          AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS                                                                YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                            JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Folios  17 a 19 cuaderno principal.   

2 Auto  de 26 de agosto de 2009, radicación 31951.   

3 Folio  21 cuaderno principal.   

4 Autos  de  19  de  febrero,  26  de  agosto,  2 de septiembre y 3 de diciembre de 2009;  radicados 30374, 31951, 32231 y 32755, respectivamente.     

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