33265(26-05-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n.º 33265  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 168  

Bogotá  D.C.,  mayo veintiséis (26) de dos  mil diez (2010)   

VISTOS  

La  Sala  emprende  el  examen  sobre  los  requisitos  de  crítica  lógica  y  suficiente  sustentación  de  la  demanda  casacional    allegada    por    el    defensor   del   procesado   OSCAR  FERNANDO  SANDOVAL  MURILLO, contra  la  sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de San Gil  el  11  de  septiembre de 2009, confirmatoria de la dictada el 31 de julio de la  misma  anualidad  por  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de  Charalá,  por  cuyo  medio  lo condenó como autor penalmente  responsable  del  concurso  homogéneo  de  delitos de acceso carnal abusivo con  menor de catorce años agravado.   

HECHOS  

Los    sucesos    que   motivaron   este  diligenciamiento  fueron  adecuadamente sintetizados en el fallo del Tribunal en  los siguientes términos:   

“A  finales de  diciembre  de  2006  y  comienzos  de  2007,  Oscar  Fernando  Sandoval Murillo,  padrastro       de       la      niña      HHH1,  de  7  años  de  edad,  la  accedió  carnalmente  varias  veces por la vía vaginal y anal, aprovechando su  estadía  en  la finca El Laguito, vereda La Palma, de Charalá, de propiedad de  los  esposos  José  María  Balaguera  y  María Antonia López, a donde había  llegado  por  esa  época  procedente  de  Bogotá  para  ayudar  en las labores  agrícolas  a  esa familia. El aquí acusado convivió con la madre de la menor,  quien  hacía  poco había fallecido, motivo por el cual se le otorgó por parte  de  la  Comisaría  de  Familia de Charalá la custodia a María Antonia López,  tía   de   la   pequeña,   quien   la   tenía   bajo  su  cuidado”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En   audiencia  celebrada  en  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  control  de  garantías  de  Coromoro,  el funcionario  impartió  legalidad  a  la  captura.  En  la  misma oportunidad la Fiscalía le  imputó  al  incriminado,  asistido  por  su defensor, la comisión del concurso  homogéneo  sucesivo  de  delitos  de  acceso  carnal con menor de catorce años  agravado  (por  la  posición  del agresor sobre la víctima y realizarse en una  niña menor de doce años de edad), la cual no aceptó.   

En  la  misma  diligencia  le fue impuesta a  instancia  del ente acusador medida de aseguramiento de detención preventiva en  establecimiento de reclusión.   

          El  2  de enero de 2009 se presentó el escrito de acusación y el 4  de  febrero  siguiente  se  llevó  a cabo la correspondiente audiencia, en cuyo  desarrollo  la  Fiscalía  acusó  a  OSCAR  FERNANDO  SANDOVAL  como  presunto autor del concurso de delitos  señalado en la audiencia de imputación.   

El  debate oral fue adelantado en el Juzgado  Promiscuo  del  Circuito con funciones de conocimiento de Charalá, despacho que  el  31  de  julio  de  2009  profirió  fallo,  por  medio  del  cual condenó a  SANDOVAL  MURILLO a la pena  principal  de  doce  (12)  años de prisión y a la accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso, como  autor  penalmente  responsable  del concurso de delitos objeto de acusación. En  el  mismo  proveído  le  fue negada tanto la condena de ejecución condicional,  como la prisión domiciliaria.   

Impugnado  el  fallo  por  el  defensor,  el  Tribunal  Superior  de  San  Gil  lo  confirmó  mediante  sentencia  del  11 de  septiembre  de  2009,  decisión  contra  la  cual  el  referido sujeto procesal  interpuso  recurso extraordinario de casación y allegó en tiempo el respectivo  libelo.   

LA DEMANDA  

El  recurrente formula tres cargos contra el  fallo   del  ad  quem,  los  cuales postula y desarrolla en los siguientes términos:   

          1.        Primer cargo: Violación directa de la ley sustantiva   

Bajo  la  égida  de  la  causal  primera de  casación,  establecida en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el impugnante  afirma  que  el  Tribunal dejó de aplicar una norma de derecho sustantivo, pues  en  la  audiencia preparatoria solicitó que se excluyera como elemento material  o  evidencia  física,  el informe pericial suscrito por el médico Edgar  Guisa,  así como el informe de la  sicóloga     del     Cuerpo    Técnico    de    Investigación    María  Leonor  Tarazona,  temática cuya  decisión  el  a quo difirió  para cuando se hubiera agotado el juicio oral.   

Precisa  que  la  solicitud  la formuló por  considerar  que se trata de elementos probatorios ilegales, en cuanto no cumplen  con    las    exigencias   dispuestas   en   la   ley   para   esta   clase   de  peritajes.   

          Añade  que  contra  la  decisión  del Juzgado interpuso recurso de  apelación  y  el  Tribunal  de  San  Gil  decidió abstenerse de resolverlo por  considerar   que   contra  tal  decisión  no  era  procedente  recurso  alguno,  desconociendo  que  según  el  artículo  29  de la Carta Política, es nula de  pleno  derecho  la  prueba  obtenida  con  violación  del debido proceso, y que  conforme  al artículo 360 de la Ley 906 de 2004 corresponde al juez excluir las  pruebas ilegales.   

          De  otra  parte  dice que solicitó se excluyera el testimonio de la  menor,  pero el Tribunal no tuvo en cuenta el texto el artículo 150 del Código  de la Infancia y la Adolescencia.   

          Finaliza   afirmando   que  si  se  hubieran  excluido  las  pruebas  solicitadas  o  se  hubiera  resuelto el recurso de alzada, el resultado habría  sido otro.   

          Con  fundamento  en lo anotado, el defensor solicita a la Sala casar  el fallo atacado, y en su lugar proferir sentencia de reemplazo.   

          2.        Segundo  cargo:  Violación  indirecta de la ley por falso juicio de  existencia por omisión   

          Considera  que  el Tribunal no tuvo en cuenta el informe pericial de  la   psiquiatra   Teresa  Pérez  Osorio,  el  cual  contrasta  con el informe de la psicóloga María  Leonor  Tarazona, pues mientras en  éste  se  expone  que  hubo  violación  y  penetración,  el  otro refiere que  únicamente se presentó tocamiento externo.   

          Asevera  que  se  pretermitieron  las  declaraciones de María  Antonia  López, tía de la menor,  Olga   Lucía   Balaguera,  María  del  Pilar  Bueno,  Personera   de   Charalá,   Jeimi  Fernanda  Moreno  Acevedo,  profesora del mismo municipio y Edwin  Aníbal  Chacón, quienes coinciden  en  afirmar  que  el  acusado  sólo  estuvo en la finca donde estaba la menor a  finales  de  enero  y  febrero,  no  en el mes de diciembre, época en la que al  parecer tuvieron lugar los hechos investigados.   

          Con  base  en  lo  anterior,  el recurrente depreca la casación del  fallo y el proferimiento de sentencia de reemplazo.   

          3.        Tercer  cargo:  Violación  indirecta  de la ley por falso juicio de  legalidad   

          Cuestiona  el  impugnante  la introducción como evidencia por parte  de   la   Fiscalía,  del  informe  pericial  suscrito  por  el  médico  perito  Edgar   Guisa,  en  cuanto  considera  que  presenta  falencias estructurales y no cumple con lo establecido  en  el  estatuto procesal penal (artículos 405, 408, 413, 415 y 250), de manera  que vulnera el debido proceso.   

          También  deplora que se haya tenido como prueba el informe suscrito  por    la    psicóloga   María   Leonor   Tarazona  Celi.   

          Sin  hacer  explícitos  los  fundamentos  de sus asertos, el censor  solicita  la  casación  de la providencia impugnada y que se profiera sentencia  de reemplazo.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Aunque en la Ley 906 de 2004 no se distingue  entre  recurso  de  casación por la vía común y por la discrecional en cuanto  se  marginó la exigencia de la cantidad de pena máxima del delito para acceder  a  dicha  impugnación,  es  claro  que  corresponde  al  resorte del recurrente  demostrar  el  quebranto  de  derechos o garantías fundamentales, lo cual exige  contar  con  interés  para impugnar, señalar la causal, desarrollar los cargos  de  sustentación  del  recurso  y demostrar la necesidad del fallo de casación  para  cumplir alguno de los fines establecidos por el legislador en su artículo  180,  esto es, la efectividad del derecho material, el respeto de las garantías  de  los  intervinientes, la reparación de los agravios sufridos por éstos y la  unificación  de  la  jurisprudencia, so pena de resultar inadmitida la demanda,  según   lo   establece   el   artículo   184   de   la   citada   legislación  adjetiva.   

          Ahora,  en  el  examen  de  los  requisitos  de admisibilidad de los  libelos  casacionales,  es  deber  de  la  Sala  constatar  en la formulación y  desarrollo  de  las censuras el acatamiento de las exigencias de lógica y   pertinente  demostración  definidas  por  el  legislador y desarrolladas por la  jurisprudencia,  con  el  fin  de  evitar  la  transformación  de  este recurso  extraordinario  en una instancia adicional a las ordinarias. Tales requisitos se  orientan  a  conseguir  el  desarrollo  de  los  libelos dentro de unos mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y demostración de los cargos  propuestos,  en  cuanto  resulten inteligibles, esto es, precisos y claros, pues  no  corresponde  a  la  Sala  en  su  función reglada de orden constitucional y  legal,   develar   o   desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias alegaciones de los impugnantes en casación.   

Efectuadas   las  anteriores  precisiones,  acomete  la  Sala  el estudio sobre la admisibilidad de los reproches planteados  por el demandante, como sigue.   

          Respecto   del   primer  cargo  se  tiene  que  la confusión del actor es mayúscula, pues pese a  postular  la  violación  directa de la ley, la cual tiene lugar cuando a partir  de  la  apreciación  de los hechos legal y oportunamente acreditados dentro del  diligenciamiento,  los falladores omiten aplicar la disposición que se ocupa de  la  situación  en  concreto, en cuanto yerran acerca de su existencia (falta de  aplicación  o  exclusión  evidente), realizan una equívoca adecuación de los  hechos   probados  a  los  supuestos  que  contempla  el  precepto  (aplicación  indebida),  o  le  atribuyen  a  la  norma  un sentido que no tiene o le asignan  efectos  diversos  o  contrarios  a  su  contenido  (interpretación  errónea),  orienta  su  esfuerzo  a  deplorar  que  no  se  aceptó  en  el  juicio oral la  exclusión  de  ciertos  medios de prueba que consideró ilegales, temática por  completo ajena al yerro postulado.   

Impera  señalar que sin importar la especie  de  violación  directa  de  la  ley  sustancial, el equívoco de los juzgadores  recae  sobre  la  normatividad,  circunstancia que ubica el debate en un ámbito  estrictamente  jurídico,  sea  porque se dejó de lado el precepto regulador de  la  situación  específica  demostrada,  ora  porque  el  hecho se adecua a una  disposición  estructurada  con  supuestos distintos a los establecidos, o bien,  porque  se  desborda  el  entendimiento  propio  de  la  norma aplicable al caso  concreto,  todo  lo  cual  exige  del casacionista la aceptación de la realidad  fáctica declarada en las instancias.   

En  consecuencia,  no  se  debate  allí  la  actividad  probatoria  ni su ulterior ponderación por parte de los funcionarios  judiciales,  pues para emprender la censura de la validez de las pruebas o de su  apreciación,  el  legislador ha establecido como causal la violación indirecta  de  la ley sustancial, en cuanto su infracción se produce de manera mediata, de  conformidad  con  las  diversas  modalidades de error en que pueden incurrir los  sentenciadores en tal materia.   

          Por  tanto,  si  la  crítica  del  defensor  apunta a cuestionar la  legalidad  de  algunos  medios de prueba, debió acudir a la referida violación  indirecta  o  mediata  de  la  ley  sustancial  y  acometer  la  correspondiente  demostración,    grave    falencia    que    impone    la    inadmisión    del  reproche.   

Con    relación    al    segundo  reparo  encuentra la Sala, que si  bien  postula  la  violación indirecta de la ley sustancial por falso juicio de  existencia  por  omisión  de las pruebas, el cual ocurre cuando pese a obrar la  prueba  en  el  diligenciamiento  no  fue  valorada,  no  cumple con los deberes  propios  de  tal alegación, esto es, indicar el medio probatorio omitido, cuál  es  la  información  objetivamente suministrada, el mérito demostrativo al que  se  hace  acreedor  y  cómo  su  estimación  conjunta  con el resto de pruebas  conduce a trastrocar las conclusiones de la sentencia censurada.   

          En  efecto,  en  manifiesto  olvido  del  carácter  rogado  de esta  impugnación  extraordinaria,  el  censor  se limita a señalar alguna pruebas y  transcribir  fragmentos  de  las  mismas,  sin detenerse a explicar a la Sala de  qué  manera  fueron  pretermitidas  y  cómo  tal  circunstancia incidió en el  sentido del fallo.   

Las  razones  expuestas son suficientes para  inadmitir el cargo.   

          En    cuanto    atañe   a   la   tercera  censura, en la cual postula la violación indirecta de  la  ley  por falso juicio de legalidad, yerro que acontece cuando los falladores  al  apreciar  alguna  prueba  la  asumieron  erradamente  como  legal  aunque no  satisfacía   las  exigencias  señaladas  por  el  legislador  para  tener  tal  condición,  o la descartaron aduciendo de manera equivocada su ilegalidad, pese  a  que  se  cumplieron  cabalmente  los  requisitos dispuestos en la ley para su  práctica  o  aducción,  caso  en  el  cual,  es  del  resorte  del  demandante  identificar  el  medio probatorio que tacha de ilegal, indicar las disposiciones  legales  o  constitucionales  cuyo quebranto determina su ilegalidad y demostrar  la  efectiva  ocurrencia  de  lo  denunciado;  ora, comprobar la legalidad de la  prueba   desechada   por   el   juzgador,   el  demandante  se  sustrae  de  sus  deberes.   

Impera  señalar  que  en  los  dos  eventos  anteriores,  también  es su obligación acreditar la trascendencia del yerro en  las  conclusiones  del  fallo,  esto es, demostrar que con la marginación de la  prueba  señalada  como  ilegal,  las restantes pruebas conducen a una decisión  sustancialmente  diversa  de  la  atacada, o bien, que con la incorporación del  medio  de  prueba  que  el actor estima legal, las conclusiones son distintas de  las  contenidas  en  la  sentencia  impugnada,  deberes  que  en  este asunto no  emprendió   el   libelista,  en  cuanto  no  suministró  las  razones  de  sus  planteamientos.   

          En consecuencia, el reproche debe ser inadmitido.   

Las mencionadas falencias en el discurrir del  censor  imposibilitan a la Sala acometer el estudio del libelo, pues si éste no  corresponde  a  un  alegato  de  libre confección, su presentación con base en  meros  enunciados  inexplicados y sin atenerse a alguna de las reglas lógicas y  argumentativas  que  lo  gobiernan,  obliga  a la Sala a inadmitir la demanda de  acuerdo  con  lo  dispuesto  en  el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, pues en  virtud  del principio de limitación propio del trámite casacional, la Corte no  se encuentra facultada para enmendar tales falencias.   

          Además,  no  se  observa  con  ocasión de la sentencia impugnada o  dentro  del curso de la actuación procesal, violación de derechos o garantías  del  acusado,  como  para  adoptar  la  decisión  de superar los defectos de la  demanda  y  decidir  de fondo, según lo dispone el inciso 3º del artículo 184  de la citada legislación.   

          Precisión final   

          Contra  la  decisión  de  inadmitir  la  demanda  presentada por la  defensa  procede  el  mecanismo de insistencia de conformidad con lo establecido  en  el artículo 186 de la Ley 906 de 2004. Como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para  aplicar  el  referido  instituto procesal, la Sala ha  definido    las   reglas   para   tal   propósito2, como sigue:   

          i)        La  insistencia  es un mecanismo especial cuyo ejercicio corresponde  al  demandante,  dentro  de los cinco (5) días siguientes a la notificación de  la  providencia  por  medio  de  la  cual la Sala decida inadmitir la demanda de  casación,  con  el  fin  de provocar la reconsideración de lo decido. También  podrá  ser ejercitado oficiosamente dentro del mismo término por alguno de los  Delegados   del   Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  –  cuando  el  recurso  de casación no  hubiera    sido    interpuesto   por   un   Procurador   Judicial   –,  el Magistrado disidente, el ausente  de los debates o quien no haya suscrito la providencia inadmisoria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio  Público  a  través  de sus Delegados para la Casación Penal o  ante  uno  de  los  Magistrados  de  la  Sala  en  las  condiciones expuestas en  precedencia.   

          iii)                      Es  potestativo  del  Magistrado  disidente,  de  quien  no  intervino  en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  el  cual se formula la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la  Sala  o  no  presentarlo  para  su  revisión.  En  éste último evento  informará   de   ello   al   peticionario   en   un   plazo   de   quince  (15)  días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia  contra  la  cual  se formuló el recurso de casación, salvo  cuando la insistencia prospere y conlleve la admisión del libelo.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          INADMITIR  el libelo casacional presentado  por  el defensor del procesado OSCAR FERNANDO SANDOVAL  MURILLO   por   las   razones   expuestas   en   las  consideraciones precedentes.   

De conformidad con el artículo 184 de la Ley  906    de    2004,    es   facultad   del   demandante   elevar   petición   de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                            AUGUSTO    J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  De  conformidad  con  lo  establecido en el numeral 8º del artículo 47 del Código  de   la   Infancia  y  la  Adolescencia,  no  se  suministra  el  nombre  de  la  niña víctima.   

2  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *