32532(22-07-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 32532  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                              Magistrado Ponente:   

                                                ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                Aprobado Acta No. 230   

Bogotá, D.C., veintidós (22) de julio de dos  mil diez (2010)   

VISTOS  

En términos de lo dispuesto por el artículo  184  de  la  Ley  906  de  2.004,  decide  la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Walter   Arias,   contra   la   sentencia  proferida   por   el  Tribunal  Superior  de  Buga  el  19  de  mayo  de  2.009,  confirmatoria  de  la  emitida en primera instancia por el Juzgado Tercero Penal  del  Circuito de Tuluá el 20 de marzo del mismo año, que condenó al procesado  a  la  sanción privativa de la libertad de 16 años y 10 meses de prisión como  responsable  de  los delitos de homicidio agravado en grado de tentativa y porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

HECHOS Y ACTUACION RELEVANTE  

La  Sala  acoge  la  relación  del  episodio  fáctico   contenido   en  el  fallo  de  primera  instancia  en  los  términos  siguientes:   

“Conforme  al  relato  que  hizo  ante  la  Fiscalía  el  señor  Bernardo  Antonio  López Montoya, dando a conocer que el  día  sábado  dieciéis de junio de 2007, en horas del medio día, fue víctima  de  un  atentado  contra  su  vida, cuando venía de la plaza de mercado de esta  ciudad,  sintiendo dos impactos con arma de fuego en la espalda y que al voltear  a  mirar,  logra observar la presencia de un sujeto que continuaba disparándole  en  varias  ocasiones,  que  en  esos  precisos  momentos  su  hijo menor que lo  acompañaba,  le  manifestó  que  corriera.  Que  logró identificar al agresor  inmediatamente  la  policía  le mostró unas fotografías una vez es capturado.  Igualmente  refirió  que  meses  atrás  había  sido  objeto  de otro atentado  similar, dicha persona dijo llamarse Walter Arias.”   

El  17  de  junio  de  2007  la  Fiscalía 05  Seccional  de  la  URI  de  Tuluá  llevó  a  cabo  la  audiencia preliminar de  legalización   de   captura,   legalización   de  incautación  de  evidencia,  formulación   de   imputación  y  solicitud  de  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  por los delitos de homicidio y porte ilegal de armas de  fuego  de  defensa  personal,  ante el Juzgado Segundo Penal Municipal de Tuluá  con Funciones de Control de Garantías.   

En  desarrollo  de  la  audiencia pública de  formulación  de  acusación,  el  3 de agosto de 2007, el Juzgado Tercero Penal  del  Circuito  de  Conocimiento  decretó la nulidad a partir de la audiencia de  imputación.  Rituada  de  nuevo  la actuación, el 5 de septiembre posterior se  formuló  la  respectiva  acusación  por  los  delitos de homicidio agravado en  grado   de   tentativa   y   porte   ilegal   de   armas  de  fuego  de  defensa  personal.   

Tramitada  la  audiencia  preparatoria  y  el  juicio   oral,   se   emitieron   las   sentencias  en  los  términos  glosados  anteriormente.   

DEMANDA  

El  procurador judicial del procesado postula  un     cargo     contra    la    sentencia    objeto    de    la    impugnación  extraordinaria.   

Dice  sustentarlo  en  la  causal  tercera de  casación  “por  existencia  (sic)  de  un  error  de derecho (falso juicio de  convicción)  en  el  valor  de  la  eficacia  a  las pruebas presentadas por la  defensa  y  que  tiene que ver con los registros de urgencia del Hospital Tomás  Uribe  Uribe  los  cuales  en  sentir  de la colegiatura no tienen la suficiente  entidad  como  desconocer  (sic)  la  realidad  plasmada  con  el testimonio del  patrullero Samboni Bolaños”.   

Enfatiza el actor que no es creíbles el dicho  del  policial,  toda  vez  que  de  acuerdo  con  los  registros individuales de  asistencia  señalan  que  el ofendido fue atendido entre 11:58 y 12:05, de modo  que  dado  el  lugar  en  donde  aquél se encontraba sus dichos no son, en modo  alguno creíbles.   

Solicita,  así,  se case el fallo y dicte el  que deba sustituirlo.   

CONSIDERACIONES  

1. La Corte ha sido  prolija  e insistente en precisar que en vigencia de la Ley 906 de 2.004 y de la  consiguiente   implementación  en  Colombia  del  sistema  procesal  penal  con  tendencia  acusatoria,  en  ningún  momento el recurso de casación perdió sus  características   propias   que   lo   hacen   un   mecanismo  de  impugnación  extraordinario,  pues  si  bien  ahora  es  concebido  como  un medio de control  constitucional  protector  de  los derechos contemplados en la Carta Política y  los  tratados  de  derechos  humanos  -bloque  de constitucionalidad- de quienes  intervienen  dentro  del proceso penal, continúa siendo un medio de ataque a la  legalidad   de   la   sentencia   eminentemente   reglado,  siendo  exigible  el  cumplimiento  de  presupuestos  en la postulación de los reproches, sin que por  tanto  pueda entenderse liberado de aquellos requisitos ante cuya falencia surge  inadmisible  o  en  todo caso inepto para desvirtuar los principios de acierto y  legalidad que respaldan las sentencias judiciales.   

2.  De  ahí que se  hayan  destacado  como  supuestos  sine  qua  non:  la  concurrencia de interés  jurídico  para  recurrir  y  la  presentación  de los reproches que se enfilan  contra  el fallo con la exposición jurídica y fáctica de los fundados motivos  inherentes  a  cada  causal y con miras a la realización de alguno de los fines  consagrados  en  el  artículo 180 del C. de P.P., esto es, que del contexto del  libelo  advierta  la  Sala  que se precisa el fallo en el fondo para cumplir con  alguna  de  las finalidades del recurso, por ende, que la decisión en esta sede  conduzca  a  la efectividad del derecho material, el amparo de garantías de los  intervinientes  en  la  actuación  penal, la reparación de los agravios que se  les haya podido inferir y la unificación de la jurisprudencia.   

3. Por eso es por lo  que  en  doctrina  que  ya  es  antigua  haya  decantado  la  Corte  que resulta  insuficiente  en  orden  a  la  postulación  de  un  ataque  a la sentencia por  quebranto  indirecto  de  la  ley sustancial, afirmar la presencia de errores de  hecho  o  de  derecho  por  defectos  en la apreciación de las pruebas si no se  precisa  el  concreto  sentido  del  yerro  probatorio  y  consiguientemente  se  demuestra   el  poder  vinculante  que  el  medio  ha  tenido  en  la  decisión  cuestionada,  esto es, que el vicio recaído sobre la prueba debe estar en plena  aptitud  de  trocar  una  sentencia  condenatoria en absolutoria o en atenuar el  sentido  de  la  decisión en favor del imputado, trasunto que se ha sintetizado  al  precisar  que  el  error  acusado  debe  emerger  trascendente en su forzoso  contraste con el fallo.    

4.   Como  queda  sintetizado,  el  casacionista  dijo  acudir  a la modalidad de error de derecho  derivado  de  falso  juicio  de  convicción.  Si  bien  teóricamente  se sigue  prohijando  en  la  clasificación  de  los  yerros  jurídicos esta alternativa  posibilidad,  la  misma  ha  quedado  restringida  hasta  prácticamente hacerse  inoperante,  toda  vez que el grado de convicción de un medio no es algo que la  ley  señale por anticipado al juzgador, pues en orden a definir la credibilidad  que  una  prueba  ofrece  el  sentenciador  está sujeto a las reglas de la sana  crítica,  bajo  cuyos  principios  orientadores  somete  a estudio los diversos  elementos  probatorios  que  se  le  traen  al  juicio.  Lo  que  en  cambio  es  inadmisible  es  que  se  pretenda  atacar  una  sentencia  bajo la excusa de no  consultar  el  juzgador  el poder de convicción de una prueba, siendo que -como  sucede  con  la  documental  o  la  testimonial  a que alude el libelista-, para  éstas  la  ley  no  ha  fijado un grado o intensidad demostrativa que ate en su  juicio valorativo al fallador.   

Siendo  ello así, la ineptitud de la demanda  surge  evidente,  como  que  se  afianza en un motivo que no es viable y tomando  como  referente  un sentido de quebranto en orden al denominado error de derecho  absolutamente improcedente.   

5. Finalmente, como  contra  esta  determinación procede la insistencia prevista en el artículo 184  de  la  Ley  906  de  2004,  importa  señalar -como fuera decantado a partir de  providencia  24322  fechada el 12 de diciembre de 2005-, que ante la carencia de  regulación  en  su  trámite  la  Sala  ha  tenido  a  bien  dinamizarlo  en su  operatividad, así:   

a-  El  mecanismo  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante  dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación  de  esta providencia o provocado oficiosamente  dentro  del mismo lapso por alguno de los Delegados del Ministerio Público para  la  Casación  Penal -en tanto no sean recurrentes- el Magistrado disidente o el  Magistrado   que   no   haya   participado   en   los   debates  o  suscrito  la  inadmisión.   

b- La solicitud que  haga  el  demandante  en  ese  propósito  puede  formularse  ante el Ministerio  Público  a  través  de  sus Delegados para la Casación Penal, ante uno de los  Magistrados  que  haya  salvado voto respecto a la decisión de inadmitir o ante  uno de los Magistrados que no haya intervenido en la discusión.   

c-  Es potestad del  funcionario   ante   quien  se  formula  la  insistencia  someter  el  asunto  a  consideración  de  la  Sala  o  no presentarlo para su revisión y en este caso  así   lo   informará   al   peticionario   en   un  término  de  quince  (15)  días.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.  No  admitir  la  demanda  de  casación  presentada    en    nombre   del   procesado   Walter  Arias.   

2.  Contra  esta decisión y en los términos  antes  señalados  procede la insistencia prevista en el artículo 184 de la Ley  906 de 2004.   

3. Ejecutoriada esta providencia, devuélvanse  las diligencias al Tribunal de origen.   

Notifíquese y cúmplase,  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

                                                 Permiso   

JOSÉ       LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                 SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                               AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                            YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA          JAVIER  DE  JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

                                                                       Cita medica   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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