32391(10-09-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 32391  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

       

Magistrado Ponente  

Dr.  JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

Aprobado acta No. 289  

Bogotá,  D.C., diez de septiembre de dos mil  diez.   

La  Sala  decide  si  admite  la  demanda  de  casación   presentada  por  el  defensor  de  Claudia  Viviana   Porras   Useche,  contra  la  sentencia  del  Tribunal   Superior   del  Distrito  Judicial  de  Bogotá  que  confirmó,  con  modificaciones  en  cuanto  al  monto  de la pena, la dictada por el Juzgado 2°  Penal  Municipal  de  conocimiento  en  virtud  de la cual la condenó junto con  Víctor  Alfonso Ortiz García a la pena de 130 meses de prisión, sin derecho a  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  ni a la prisión  domiciliaria,  como  coautores  de  los  delitos  de hurto calificado agravado y  lesiones personales agravadas.   

H E C H O S  

Fueron declarados por los sentenciadores de la  siguiente manera:   

“El  28  de diciembre de 2008, a eso de las  6:15  horas,  a  la altura de la calle 114 A con carrera 7C Sur, Claudia Viviana  Porras  Useche  y  Víctor Alfonso Ortiz García, en compañía de dos personas,  interceptaron  al  ciudadano  John  Presned  Rincón  Plaza  e  intimidándolo y  amenazándolo  con  armas  cortopunzantes  que  le  colocaron  en  el cuello, le  exigieron  la  entrega de las pertenencias. Al manifestarles que no tenía nada,  lo   atacaron   a   golpes   y   le   propinaron   una   puñalada  –sic- a la altura del tercio medio de la  pierna  izquierda,  lo  esculcaron  y  despojaron  de  TRESCIENTOS MIL PESOS M/C  ($300.000  m/c),  en  efectivo,  un celular marca Sony Ericcson W580 avaluado en  SEISCIENTOS  MIL PESOS M/C ($600.000 m/c) y una chaqueta avaluada en TRESCIENTOS  MIL  PESOS  M/C ($300.000 m/c), dándose a la huída, abandonaron al ofendido en  el  suelo  sin  advertir que la esposa de éste iba metros más adelante, la que  al  darse  cuenta  de lo sucedido, lo siguió (sic). En esos momentos, efectivos  de  la  Policía  Nacional  que  patrullaban  el  sector  llegaron al lugar y al  conocer   los   hechos   emprendieron   la   búsqueda  y  persecución  de  los  delincuentes,  llegando a donde la esposa de la víctima, quien en compañía de  los  pasajeros  de un bus de transporte público, mantenía retenidos a tres (3)  de  los  criminales  que  los  habían  abordado.  Allí  los  agentes del orden  capturaron  a  Claudia Viviana Porras Useche, Víctor Alfonso Ortiz García y un  menor  de  edad,  encontrando  en  su  poder  dos  armas cortopunzantes y CIENTO  CINCUENTA MIL PESOS M/C ($150.000)…”   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Ante  el  Juzgado  55  Penal  Municipal  con  función  de  control  de  garantías, el 29 de diciembre de 2008 se adelantaron  las  audiencias de legalización de captura, de formulación de imputación y de  imposición de medida de aseguramiento.   

Posteriormente,  el  27  de  enero de 2009 la  Fiscalía   17   Local  presentó  escrito  de  acusación  y  en  la  audiencia  respectiva,  ante  el  Juez  de  conocimiento, en forma voluntaria, consciente y  libre,   debidamente informados por su defensor aceptaron los cargos que se  les había imputado.   

Verificada la audiencia de individualización  de  pena  el  Juez  2º  Penal  Municipal,  mediante sentencia del 17 de febrero  siguiente,  condenó  a  los  acusados  a la pena de 130 meses de prisión en su  condición de coautores de los delitos referidos.   

La  decisión  fue apelada por el defensor de  los  procesados  y el Tribunal Superior la modificó en el sentido de imponerles  como pena definitiva la de 126 meses y 20 días de prisión.   

Contra  el  fallo  de  segunda  instancia  el  defensor  de  Claudia Viviana Porras Useche presentó demanda de casación.   

DEMANDA DE CASACIÓN  

Cargo   primero.  ‘Falta  de aplicación de  las     normas     del     bloque     constitucional     y     legal’.   

Afirma  el  demandante  que  en  este  asunto  ‘no se protegió la honra  y     demás    derechos    y    libertades    de    la    procesada’,  pues, asegura, se desconocieron los  artículos  2,  4,  5,  6,  13,  25,  28,  33,  44,  48 y 67 de la Constitución  Política,  en  términos  generales porque se trata de una persona inocente  y  en la sentencia “Se  dejaron  a  un  lado  las  formalidades  legales,  a pesar de  no   haber prueba alguna en su contra, de no  haber participado en los  hechos,   de  no  haber  sido  coautora,  partícipe,  determinadora  y  demás,  existiendo  pruebas,  indicios,  etc.,  de  su  total irresponsabilidad ante los  hechos.”   

Cargo   segundo.  ‘Desconocimiento   del  debido  proceso’.  Según  expresa  el censor la aceptación de cargos por parte de la acusada Porras  Useche, no gozó de las condiciones  de  haber  sido  una  determinación  libre, voluntaria y debidamente informada,  sino   como   consecuencia   de   las   presiones   ejercidas  por  ‘los  familiares,  el procesado Víctor  Alfonso  Ortiz  García, el Fiscal 32 Local y el Juez 55 Municipal con funciones  de     control     de     garantías’.   

Afirma también que se desconoció el derecho  de  defensa  y  cita  diversas  normas  constitucionales  relacionadas  con  esa  garantía.   

Además,  asegura  que  en  la  actuación se  desconoció   el   principio   de  legalidad  porque  desde  el  momento  de  la  aprehensión    a    la    acusada   ‘nunca      se      le      otorgó     lo     favorable’  y  se  le  sentenció a pesar de que  no estuvo en el lugar de los hechos ni fue denunciada  por  la  víctima. “Se obró  con  gran  omisión  y  con  terrible  acción,  para  mostrar a la sociedad una  condena,    una    eficacia,    lo    que   se   podría   llamar   ‘un     falso    positivo’,  siendo Claudia Viviana PORRAS USECHE  (sic) inocente…”   

Cargo   tercero.  “…  manifiesto  desconocimiento  acerca del acervo  probatorio   y   por   la   vaga   apreciación  de  las  mismas  cuando  no  su  inexistencia.”   

En  relación  con esta censura el recurrente  sostiene   que   el   abogado   que   asistió   a   la   señora   Porras  Useche  en las instancias, omitió  apartar  las  pruebas  requeridas para fundamentar la procedencia de la prisión  domiciliaria,  y  tampoco  procuró  conciliar con la víctima la reparación de  los perjuicios.   

Señala, además, que no es cierta la versión  de  la policía en relación con la forma como se produjo la aprehensión de los  acusados.  Critica que no se hubiere procurado establecer si Jhon Anderson Rueda  Marín  era  mayor  de  edad  al momento de la ejecución de hechos pues, según  afirma,  esta persona fue quien apuñaló al señor Rincón Plaza. Cuestiona que  tampoco  se  hubieren  tenido  en  cuenta  las  condiciones  de todo orden de la  acusada  para  efectos  de  la  individualización  de la pena, e insiste en que  “… no se encontró, dentro del expediente prueba o  indicio  alguno,  que  Claudia Viviana PORRAS USECHE, se halla (sic) beneficiado  de este crimen y delito.”   

Para finalizar, el recurrente pide a la Corte  casar  la  sentencia,  reestablecer  en  sus  derechos  a  la  procesada  y  que  “…  se  le  entregue  su libertad total, al quedar  demostrado  que  no  existió  prueba  alguna  en  su  contra,  debido  más que  cualquier  asunto,  a que no estuvo en el lugar de los hechos, no cometió hecho  punible alguno, no se benefició ni lucró de la víctima…”   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  conformidad  con  el  inciso  segundo del  artículo  184 del Código de Procedimiento Penal “No  será  seleccionada,  por  auto  debidamente  motivado  que  admite  recurso  de  insistencia  presentado  por  alguno  de  los  magistrados  de  la Sala o por el  Ministerio  Público,  la  demanda  que se encuentre en alguno de los siguientes  supuestos:    Si   el   demandante   carece  de  interés,   prescinde   de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación,  o cuando de su contexto se advierta  fundadamente  que no se precisa del fallo para cumplir alguna de las finalidades  del   recurso”   –  se  destaca –   

Atendiendo  al  hecho  de  que se decidió el  fondo  de  este asunto de manera anticipada por allanamiento de los procesados a  los  cargos  imputados,  debe  hacerse  hincapié  en  el tema del interés para  recurrir,  frente  al  cual  la jurisprudencia de la Sala tiene señalado que se  vincula  con  los  conceptos  de  agravio  o perjuicio, en cuanto que solo tiene  derecho  a  impugnar  la  decisión  quien resulte afectado con ella, por ser en  todo  o  en parte desfavorable a sus pretensiones, y por el contrario, que no lo  tiene,  quien no ha recibido agravio con la decisión en cuanto coincide con sus  expectativas.   

“En  aplicación  de  estas directrices, la  doctrina  y  la jurisprudencia penal han entendido que el sujeto procesal carece  de  interés  para recurrir en casación cuando la sentencia impugnada satisface  integralmente  sus  pretensiones,  bien  porque acoge sus posturas defensivas, o  porque  se  dicta  en  total  correspondencia  con los acuerdos que ha realizado  dentro  de  los  marcos de la justicia consensuada, y que tampoco tiene interés  para  hacerlo  cuando  siendo  la  decisión  desfavorable, es consentida por el  afectado.”1   

En  este  orden de ideas, ha precisado que la  limitación  a  la  posibilidad  de  discutir  o  controvertir los términos del  allanamiento  o  de  los acuerdos, aparece regulada normativamente a través del  principio    de    irretractabilidad    (art.   293  C.P.P.)     “que  comporta,  precisamente, la prohibición de desconocer el convenio realizado, ya  en  forma  directa,  como  cuando  se hace expresa manifestación de deshacer el  convenio,  o  de  manera  indirecta,  como cuando a futuro se discuten expresa o  veladamente         sus         términos.”2   

Los  tres  cargos  que  en el presente asunto  formula  el  recurrente,  aparte  de  no consultar la lógica argumentativa y la  técnica  que  a cada uno corresponde (no se demuestra  el    yerro    correspondiente    ni    la   trascendencia   frente   al   fallo  recurrido),   comportan  en  realidad  una  franca  y  decidida  retractación  a  la  aceptación  de  cargos  avalada  por el juez de  conocimiento,  de  donde  fluye  que  el  propósito  del  censor  contraría el  contenido  del  artículo 293 del Código de Procedimiento Penal, de conformidad  con  el cual “Si el imputado, por iniciativa propia o  por  acuerdo  con  la  Fiscalía  acepta  la  imputación,  se entenderá que lo  actuado  es  suficiente como acusación… Examinado por el juez de conocimiento  el  acuerdo para determinar que es voluntario, libre y espontáneo, procederá a  aceptarlo  sin  que  a partir de entonces sea posible la retractación de alguno  de los intervinientes…”   

La  aceptación  de  cargos  por parte de los  acusados   activó   la   facultad   de   renunciar   a   los   derechos  de  no  autoincriminación  y  de  contar  con un juicio público, oral, contradictorio,  concentrado  e imparcial destinado a derruir la presunción de inocencia que los  cobijaba,  para  admitir  su  responsabilidad  en  los  hechos  a través de una  manifestación  de  voluntad  libre  e  informada,  expresada  en el curso de la  audiencia  de  formulación de acusación, a cambio de que se les reconociera el  descuento  de  la  tercera  parte  de  la  pena  impuesta  por los jueces en las  instancias.   

Esta  situación pone de presente la falta de  interés   del  demandante  para  recurrir  en  casación,  pues  las  distintas  postulaciones   que   expone   (violación  directa,  violación  indirecta  y  nulidad),  confluyen  en  la  genérica    afirmación   de   inocencia     de     Claudia    Viviana    Porras  Useche en los comportamientos ilícitos por los que se  la  acusó,  tema  cuya  discusión  declinó  cuando  voluntariamente  decidió  aceptar  los  cargos  que  en  su  momento le imputó la Fiscalía. Además, las  proposiciones   que   hace   en  torno  al  desconocimiento  de  las  garantías  fundamentales  no  exhiben soporte demostrativo de circunstancias que afecten la  estructura del proceso o los derechos de la demandada.   

En  consecuencia,  como  el  recurrente alega  específicamente  la  inocencia  de  la  procesada y no censura en forma idónea  aspectos  relacionados  con la dosificación de la pena en cuanto a sus límites  de  legalidad,  los  mecanismos  sustitutivos  de  la pena privativa de libertad  (pues   si   bien   hace   mención  a  la  prisión  domiciliaria,   no   propone   argumentos  que  develen  yerros  por  parte  del  sentenciador  al  negarlos),  defectos  de congruencia  entre  los  cargos  y la sentencia, o violación a las garantías fundamentales,  sobre  los  cuales  sí  tendría  interés  para  recurrir,  lo  procedente  es  inadmitir  la  demanda  de  casación que se examina, pues no se descubre que el  recurso  de  casación  esté  convocado  en este asunto a cumplir alguna de sus  finalidades  y tampoco la Corte echa de ver violación de derechos fundamentales  que deba proteger de manera oficiosa.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia  por  parte  del demandante, de conformidad con lo establecido en el  artículo  antes  referido,  en la oportunidad, forma y términos precisados por  la jurisprudencia de la Corte, que a continuación se indican:   

a) La insistencia es un mecanismo especial que  puede  ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días siguientes  a  la notificación de la providencia que inadmite la demanda, con el fin de que  la  Sala reconsidere su decisión. También puede ser promovido dentro del mismo  término  por  alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal   (siempre   que   el  recurso  no  haya  sido  interpuesto  por un Procurador Judicial), el Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o suscrito la  providencia inadmisoria.   

b) La solicitud de insistencia puede elevarse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  el voto en relación con la  decisión  de  inadmitir  la  demanda, o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

c)  Es  potestativo del Magistrado disidente,  del  Magistrado  que  no intervino en los debates, o del Delegado del Ministerio  Público,  ante  quien  se formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de  la  Sala,  o  no  presentarlo para su revisión, evento este  último   en  que  informará  de  ello  al  peticionario  en  un  plazo  de  15  días.   

d)  El auto que inadmite la demanda trae como  consecuencia  la  ejecutoria de la sentencia de segunda instancia contra la cual  se  formuló  el  recurso  de  casación,  salvo  que  la insistencia prospere y  determine  la  prosecución  del  trámite casacional para un pronunciamiento de  fondo.3   

En  mérito  de  lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda  presentada  por  el  defensor de Claudia Viviana Porras  Useche, por las razones consignadas en esta decisión.  Regresen las diligencias al Tribunal del origen.   

Procede      el      mecanismo     de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ    SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

Comisión de servicio  

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO            AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

Permiso                                                                               Permiso   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS     YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                   Permiso   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Así,  por ejemplo, en auto del 10 de octubre de 2007. Rad. 28161.   

2  Ib.   

3  Casación 24322. Auto de 12 de diciembre de 2005.     

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