33056(09-12-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 33056  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 382  

Bogotá, D. C., nueve (9) de diciembre de dos  mil nueve (2009).   

V I S T O S  

La Corte decide sobre el cumplimiento de los  presupuestos  de  logicidad  y  debida argumentación de la demanda de casación  presentada   por   el   defensor   de   ERMIDES  ROJAS  VERA.   

A N T E C E D E N T E S  

1.   Los hechos fueron sintetizados por  el sentenciador de segundo grado de la siguiente manera:   

“El 31 de octubre  de  2005, en la finca ‘San  Rafael’,  ubicada  en el  corregimiento  San  Alfonso  del municipio de Villavieja, fue plagiado el señor  JUAN  CARLOS  SÁNCHEZ  PERDOMO  por parte de un grupo de sujetos armados que se  identificaban   como   miembros   de   las   autodenominadas   Fuerzas   Armadas  Revolucionarias             –FARC–,  retención  que  se  prolongó  hasta  el 25 de febrero de 2006, fecha en la que  recobró  su  libertad  luego  de haber cancelado una suma de dinero.   

“El   10  de  noviembre  de  2005,  se  capturó  al  señor ERMIDES  ROJAS  VERA cuando se transportaba en un vehículo de  servicio        público        –taxi– en la  vía    que    de    Neiva    condúcela   municipio   de   Tello   –Huila–,  después  de  que  se le incautara  armas  de  fuego de uso privativo de las Fuerzas Armadas y documentos personales  de  SÁNCHEZ  PERDOMO, como  su  carné de la EPS, tarjetas de crédito, entre otros documentos, así como el  manuscrito  firmado  por  el  secuestrado,  fechado  el  9  de  noviembre de ese  año”.   

2.   El  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Neiva, mediante sentencia fechada el 18 de junio de  2008,   condenó   al   acusado   Ermides  Rojas Vera a las  penas  principales  de  216 meses de prisión y multa de 2.650 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes,  a  la  accesoria  de  interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  término  de  la  sanción privativa de la  libertad  y  al  pago  de los perjuicios, como cómplice del delito de secuestro  extorsivo  agravado y autor de la conducta punible de rebelión, imputados en la  resolución   de   acusación,  la  cual  quedó  ejecutoriada  el  28 de febrero de 2006.   

Cabe  agregar  que  el  citado procesado fue  absuelto  por  el  delito de  fabricación,  tráfico  y porte de armas de fuego y municiones de uso privativo  de las Fuerzas Armadas.   

3.  Apelado el fallo por el defensor de  Rojas   Vera,  el  Tribunal  Superior  de  Neiva,  el  8  de  julio  de  2009, lo confirmó en su integridad.   

El   mencionado  profesional  del  derecho  interpuso   contra  esta  decisión  el  recurso  extraordinario  de  casación,  presentando la correspondiente demanda dentro del término legal.   

LA      DEMANDA     DE   CASACIÓN   

El   defensor   del   acusado  Ermides  Rojas Vera, con fundamento en la  causal  primera  de  casación y a través de un único  cargo,   acusa  al  Tribunal  de  haber  “violado    directamente    la    ley  sustancial”,  por  haber  incurrido  en  “error  de  hecho     en     la     apreciación     de    determinada    prueba”.   

Luego de hacer referencia conceptual sobre el  alcance  del “derecho penal  liberal”  y  de hacer unos  comentarios     relativos     al     “principio  del  acto  o derecho, de la objetividad material o de la  materialidad     de     la    acción”,  afirma  que  los  juzgadores  de  instancia  aseguraron que en el  proceso  no  existe prueba que indique de manera incuestionable que su defendido  fue autor responsable del secuestro por el cual fue acusado   

Por  ello,  asevera  que  si el “juez  tenía  el convencimiento por la  prueba   recaudada   de  que  Rojas  vera  no  había  sido  el  sujeto activo de la retención ilegal de la  víctima,  sino  un  simple emisario o estafeta, no podía emitir veredictos sin  que    se    hubiese    investigado    comportamientos    prohibidos”.   

Considera  que  en  el  proceso “no   hay   pruebas   que  señalen  a  Rojas  Vera”  como  partícipe  del secuestro del ciudadano Juan Carlos Sánchez  Perdomo,   siendo,   por   ello,   evidente   que  los  juzgadores  “se  remitieron a efectuar valoraciones  subjetivas”.   

Agrega  que el estudio del expediente indica  que  las  FARC  fue la organización que privó de la libertad al ingeniero Juan  Carlos  Sánchez Perdomo “y  que  el  aquí  condenado  fue  la  persona  encargada de llevar unas pruebas de  supervivencia,  pero  jamás  se  estableció  un  nexo  causal  entre  el hecho  delictuoso  del  secuestro  y  la  misión de estafeta del implicado”.      

En    consecuencia,   como   no    se   encuentra   demostrada   la   participación  de    su   defendido   en   el   delito   de   secuestro   extorsivo,  termina  solicitándole  a  la Corte casar el fallo  impugnado  y,  en  su  lugar,  absolver a Ermides Rojas  Vera.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

Se  advierte  que  la  demanda  de casación  presentada   a  nombre  del  procesado  Ermides  Rojas  Vera  no  reúne  los  requisitos  de  claridad,   precisión    y   coherencia,   razón   por   la   cual   se   inadmitirá,   de  acuerdo  con  lo  estatuido  en el  artículo 213 del Código de Procedimiento Penal.   

En  primer término, desconoce el censor que  el  recurso  de casación, dado su carácter de extraordinario, es de naturaleza  rogada,  siendo  del  resorte  del  libelista  enunciar  la  clase  de yerro (in  iudicando  o  in  procedendo), al tenor de las causales estrictamente señaladas  en  la  ley, y demostrar su trascendencia frente a las conclusiones adoptadas en  el  fallo  impugnado,  pues, en evento contrario, la Corte no puede suplantar al  libelista en virtud del principio de limitación.   

En  segundo  lugar, vale igualmente recordar  que  la sentencia llega a este sede amparada por la doble presunción de acierto  y  legalidad,  es  decir,  que  los  hechos  y  las pruebas fueron correctamente  valoradas  y  el derecho estrictamente discernido y aplicado, motivo por el cual  no  resulta  atinado discutir el grado de estimación que el juzgador le otorgó  a  los elementos de juicio, salvo que se hubiesen violentado, de manera grosera,  los  postulados  que  integran la sana crítica, caso en el cual así lo deberá  plantear  y demostrar el demandante, conforme a los lineamientos que la ley y la  jurisprudencia establecen para dicha hipótesis.   

En   ese   orden   de   ideas,    en    el   caso   que   ocupa   la   atención   de   la   Sala,  se  observa que el actor no obstante  fundar  el reproche en la causal primera de casación, no indicó cuáles fueron  las  normas  sustanciales  presuntamente  violadas  y,  menos,  el  sentido  del  quebrantamiento  de las mismas, es decir, si lo fueron por falta de aplicación,  o por aplicación indebida o por interpretación errónea.   

Así  mismo,  si bien es cierto que acusa al  Tribunal  Superior  de  Neiva  de haber “violado    directamente   de   la   ley  sustancial”,  a  renglón  seguido   sostiene   que   dicha   trasgresión   obedeció  a  un  “error     de     hecho”,  contraposición  argumentativa  que  permite  deducir, sin duda, que no distingue el actor entre violación directa e  indirecta   de   la   ley   sustancial,   pues    denuncia    la   primera   y   posteriormente   dedica   toda   la   disertación   a   atacar   la   prueba  sobre  la  cual  el juzgador sustentó el juicio de reproche, siendo necesario reiterar que  cuando  se  selecciona  el  camino de la violación directa se deben aceptar los  hechos  tal  como  fueron plasmados y las pruebas tal como fueron apreciadas por  el   Tribunal,   siendo   el   cuestionamiento   estrictamente  jurídico,   además      que      el      quebrantamiento      del   precepto,     en    el    primer    evento,    es   inmediato,   en  tanto  que  en  el segundo es mediato,  ya  que  se  llega a él como consecuencia del yerro cometido en la apreciación  probatoria.   

Ahora  bien,  si  en gracia de discusión se  aceptara  que  quiso  orientar  la  censura  por  la  vía  indirecta y bajo los  postulados  del error de hecho anunciado,  de  todos  modos   su    desarrollo    tampoco    fue    consecuente  con   dicha   fórmula,   pues   lejos   de   demostrar   la   existencia  de  falsos juicios  de  existencia por  omisión  o  suposición,  de  identidad  o  de raciocinio,  sentidos   propios     del     error     de     hecho,    se   dedicó   a   edificar un ataque sustentado en críticas generalizadas  y  apreciaciones  personales sobre la manera como el Tribunal valoró los medios  de  prueba  allegados  al  proceso,  y las conclusiones que de ellos obtuvo para  decidir  la  responsabilidad  penal  del  procesado  a  través de una sentencia  condenatoria   por   los  delitos  de  secuestro  extorsivo,  en  condición  de  cómplice, y rebelión, a título de autor.   

En  fin,  reduce  su  disertación  a  hacer  afirmaciones  tales  como  que los juzgadores afirmaron que no existe prueba que  señale  a  su  procurado  como autor del multicitado secuestro, o que la propia  víctima   y   su   esposa   admitieron   que   nunca   vieron   a  Ermides  Rojas Vera en el lugar del plagio,  o  que en el proceso no existe prueba que indique a su defendido como partícipe  de  dicha conducta punible, o  que “no  se  puede  por ósmosis realizar valoraciones probatorias sobre  el   comportamiento   de   una  persona”  o que “jamás  se  estableció  un  nexo  causal  entre  el hecho delictuoso del secuestro y la  misión   de   estafeta  del  implicado”,  etcétera,  aseveraciones  todas  que  así expuestas, como ya se  indicó,   no   hacen   más   que   oponerse   a  las   conclusiones   probatorias   del   sentenciador   y  al  mérito   que    le   otorgó    al    conjunto    de   los   medios   de   convicción,   sin  percatarse   que esa   discrepancia   no  configura,  per  se,  desatino   demandable   en  casación, pues el juzgador goza de libertad para apreciar  las  pruebas,  dentro del método de la persuasión racional, sólo limitada por  los postulados de la sana crítica.    

Y  si  se  entendiese  que  el  reproche fue  formulado  bajo  los  parámetros del error de hecho por falso raciocinio, cómo  así  lo deja entrever cuando afirma que el Tribunal atentó contra “la  sana  crítica al emitir criterios  subjetivos”,   de  todos  modos,   como   era   su   deber,   no   enseñó   cuál   fue   la  regla  de  la lógica,  de   la  ciencia   o   de   la   máxima   de  la   experiencia   vulnerada,   de   qué   manera  lo   fue    y   su   incidencia   en   la   parte   dispositiva     del     fallo,    falencia    que    la  Corte,     en    virtud    del    principio    de   limitación,       no       puede       entrar       a   suplir.   

Por consiguiente, al no reunir la demanda los  presupuestos    de    logicidad,    claridad   y   precisión,   la   Corte   la  inadmitirá.   

Por  último,  cabe  señalar que el estudio  detenido  del  expediente permite a la Sala concluir que no procede la casación  oficiosa  por  cuanto no se percibe ninguna causal de nulidad ni vulneración de  derechos fundamentales.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de ERMIDES  ROJAS VERA.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO                                  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                          MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS            

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                            JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS                                                                                 

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                    

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

    Secretaria    

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