32716(11-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 32716  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 353.   

Bogotá,  D.C.,  once de noviembre de dos mil  nueve.   

V    I   S   T   O  S   

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  la representante del tercero civilmente  responsable,  empresa GREEN CARGO DE COLOMBIA S.A.,  contra la sentencia de  segunda  instancia  proferida  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bogotá,  el  19  de  junio  de  2009,  confirmatoria, con modificaciones, de la  emitida  el  10 de diciembre de 2008, por el juzgado Sexto Penal del Circuito de  Descongestión  con  Funciones  de  Conocimiento  de  esta ciudad, en la cual se  condenó,  dentro del trámite abreviado de allanamiento a cargos,  a JOSÉ  JAVIER  GONZÁLEZ SILVA y CARLOS ALBERTO GONZÁLEZ SILVA, a la pena principal de  72  meses  de  prisión,  como  coautores  del  delito  de  hurto  calificado  y  agravado.    Allí   mismo   se   decretó   la   sanción   accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas, por un  lapso  igual  al  de la privación de la libertad, se dispuso el pago, a título  de  perjuicios  materiales,  de  la  suma de $2.226.915.485,52, y se negó a los  procesados  el  subrogado  de  la suspensión condicional de la ejecución de la  pena.   

La modificación introducida por el Tribunal  consistió  en  reducir  el  monto  de  los  perjuicios materiales, a la suma de  $1.598.419.885,34.    

HECHOS  

En  el fallo atacado, se narró lo ocurrido,  de la siguiente forma:   

“El  30  de  enero  de 2008, la empresa de  depósito  aduanero  GREEN CARGO DE COLOMBIA S.A., destacada en la calle 17 # 84  -65  de  esta  Ciudad,  recibió  6  bolsas  con  64 kilogramos de joyas en oro,  avaluadas  en  $1.000.000.000=  que  llegaron  de la ciudad de Miami para que se  efectuara  el  respectivo  trámite  de  intermediación  aduanera, y la entrega  posterior    a    la    firma    KEVIN’S  JOYEROS  en  su calidad de propietaria.  Este cargamento fue  guardado  en  una  caja  fuerte  ubicada  en las instalaciones de GREEN CARGO DE  COLOMBIA      S.A.,      por      dos     empleados     de     KEVIN’S  JOYEROS  que se hicieron presentes y  que  tenían  la  clave  de  la  caja  en  cita.  El  04 de febrero de 2008, los  funcionarios   de  KEVIN’S  JOYEROS  llegaron  a GREEN CARGO DE COLOMBIA S.A. para inspeccionar las joyas en  mención,  encontrando  que  el contenido de las bolsas que estaban resguardadas  en  la  referida  caja  fuerte,  había sido cambiado por pedazos de hierro para  simular   su  peso,  descubriendo  el  hurto  del  que  había  sido  objeto.”   

DECURSO  PROCESAL   

El  doce  de  marzo de 2008, ante el Juzgado  Quinto  penal  Municipal  con Funciones de Control de Garantías, se celebró la  audiencia  de formulación de imputación, en la cual los imputados JOSÉ JAVIER  Y  CARLOS  ALBERTO  GONZÁLEZ SILVA, se allanaron a los cargos que por el delito  de hurto calificado agravado, presentó la Fiscalía.   

En  consecuencia  de  ello,  se  celebró un  preacuerdo  con la Fiscalía, avalado por el Juzgado Sexto Penal del Circuito de  descongestión  con  Funciones de Conocimiento de Bogotá, despacho judicial que  en  audiencia  celebrada  el  1  de  diciembre  de  2008,  anunció  el  sentido  condenatorio  del  fallo,  dando  paso  al  incidente  de  reparación  integral  solicitado por la representación judicial de la víctima.   

Los  días  10,  15, 18 y 22 de diciembre de  2008,  se  efectuaron  las  distintas  audiencias  del  incidente de reparación  integral.   

El  fallo de primer grado se profirió el 29  de  diciembre  de 2008, y notificado en estrados, fue apelado allí mismo por la  representación   de   la   víctima  y  el  apoderado  del  tercero  civilmente  responsable.   

Por   último,  la  sentencia  de  segunda  instancia  fue  emitida  el  19  de  junio  de  2009  y contra ella interpuso el  extraordinario   recurso  de  casación  que  ahora  se  estudia  en  su  debida  argumentación  y  fundamentación,  la  representación  del tercero civilmente  responsable.   

SÍNTESIS  DE LA DEMANDA   

1. Cargo Primero  

Anuncia  la  recurrente  que  acude  a  la  “causal  tercera  de  casación  penal”,  pese  a lo cual depreca la nulidad de lo actuado, por falta de  defensa técnica.   

En  desarrollo  del  cargo  la  impugnante  advierte   que   a   pesar   de  corresponder  el  recurso  a  una  “CASACIÓN    DISCRECIONAL”,   debe  examinarse   el   asunto   dado  que  la  sentencia  transgredió  los  derechos  fundamentales de su representado legal.   

Advierte  la  demandante  que  si  bien,  el  tercero  civilmente responsable fue llamado al incidente de reparación integral  y  contó con un profesional del derecho que asistiese sus intereses, el abogado  debió  adelantar  una  tarea dirigida “a desvirtuar  la  presunción  de  culpa”  que se alza sobre quien  tiene responsabilidad patrimonial por el hecho de otro.   

Luego cita jurisprudencia de la Corte acerca  de  los  intereses  judiciales  que  asisten  al tercero civilmente responsable,  agregando  que  se  requiere desarrollo jurisprudencial de la Sala respecto a la  modificación  sustancial  que  esa  figura  ha  tenido  en  la Ley 906 de 2004,  particularmente,  porque ahora sólo se le permite intervenir en el incidente de  reparación  integral,  partiendo  de  la demostración de responsabilidad penal  del acusado.   

Cita, a continuación, apartados pertinentes  de  varias  sentencias, emanadas de la Corte Constitucional, donde se detalla la  naturaleza  y  actuaciones que dentro del sistema acusatorio competen al tercero  civilmente responsable.   

Ya  en  concreto,  manifiesta que el abogado  encargado  de representar al tercero civilmente responsable durante el incidente  de  reparación  integral, estuvo inactivo “frente a  la    obligación    y    necesariedad   de   desvirtuar   la   presunción   de  culpa”, criticando que sólo haya pedido una prueba,  declaración   del   representante  legal  de  la  empresa,  quien  “evidentemente  no tiene conocimientos específicos, especiales y  exigibles   frente  a  la  condición  en  que  se  vincula  la  compañía  que  representa”.   

Reconoce  que  su  poderdante contó con dos  abogados    designados   por   él   –principal  y  suplente-  ,  agregando  que  su  presencia  fue,  sin  embargo,  pasiva,  ya  que  “no se ejerció ninguna  actividad     positiva     para     la     consecución     de     los    medios  probatorios”,  aunque  destaca  cómo  los  abogados  participaron  en  los  interrogatorios  y  contrainterrogatorios.  Y  añade que  “su intervención se vio sensiblemente limitada por  la  objeción  que  sobre los hechos que ya estaban comprobados en materia penal  interpusieron    varios    sujetos    procesales    y    avaló   la   Juez   de  Conocimiento”.   

Critica,  entonces, que ante la objeción de  la  Fiscalía  y la representación de la víctima respecto a que se interrogase  a  los  testigos  sobre hechos y responsabilidad penal, el apoderado del tercero  civilmente  responsable  “nada  controvirtió sobre  este  tema”,  a pesar de que algunos hechos podrían  influir  en el tema de la responsabilidad patrimonial atribuida a GREEN CARGO DE  COLOMBIA S.A.   

Culmina aseverando la casacionista que no es  justo  ni  equitativo  el  tratamiento  desventajoso  que  recibe quien responde  patrimonialmente  por el hecho de un tercero, quien se apoderó ilícitamente de  unos  recursos,  razón  por  la  cual  debe protegerse el debido proceso de ese  tercero.   

2. Cargo Segundo  

Significa la recurrente que acude a la causal  primera  de  casación  consignada  en  el  artículo 181 de la Ley 906 de 2004,  rotulándola  como  “VIOLACIÓN DE NORMAS DE DERECHO  SUSTANCIAL”.   

En primer lugar, señala la demandante que le  asiste  plena  legitimidad  para  intervenir  en casación, dado el monto de los  perjuicios  ordenados,  más  de  mil  quinientos  millones  de  pesos,  lo  que  ampliamente  cubre  la  exigencia  contemplada  por  el  artículo  366 del  Código  de  Procedimiento  Civil, norma que posibilita recurrir a ese mecanismo  extraordinario  cuando  el  interés  supere  los  425 salarios mínimos legales  mensuales.   

Ya  en  el aspecto específico de su disenso  con  lo  decidido  por las instancias, la impugnante recurre a lo contemplado en  el  Decreto  2685  de  1999,  que  regula  las  diferentes  obligaciones  de los  Depósitos  Aduaneros  Privados,  añadiendo que “en  virtud  de  dicha  normatividad  es  evidente  que GREEN CARGO DE COLOMBIA   tenía  la  obligación  no solo de mantener  en su depósito los elementos  recibidos  sino  de  garantizar que sobre los mismos se efectuaran los trámites  de nacionalización…”.   

Empero,  anota  la  recurrente,  la  parte  depositaria  tiene  la obligación de “verificación  de  la  existencia  cierta  de la mercancía”, asunto  que,  estima,  no  se pudo concretar en el caso examinado, ya que únicamente la  sociedad  ORAFA  S.A.,  depositante,  conocía  a  ciencia  cierta  que  era  lo  contenido   en   los   sacos   guardados   en   la  caja  fuerte  y  sabían  su  combinación.   

En  esas  condiciones,  no  puede exigirse a  GREEN  CARGO  que  pague  lo  que  nunca  conoció que existía o recibió, y ni  siquiera  se  sabe  si  efectivamente  corresponde al valor de lo denunciado. En  consecuencia,  por combinación de los artículos 2254 del Código Civil, y 1031  del   Código   de  Comercio,  “se  colige  que  la  responsabilidad  de  la civilmente responsable debe ser limitada por lo menos en  materia   de   su   cuantía   a  lo  que  allí  aparece  referido.”   

En contrario, agrega, la sentencia del A quo  se  basa  en  lo narrado por la accionante y en una carta de embarque, sin tener  en  cuenta que la sociedad depositaria nunca conoció el contenido de los fardos  guardados  en  la  caja  fuerte.  De  ello  se  sigue  que el tercero civilmente  responsable  jamás  fue  consciente  de  que  su conducta fue dañosa, elemento  estructural  de la responsabilidad patrimonial, con lo cual debe asumirse que la  buena  fe  y conducta exenta de culpa de su poderdante no han sido desvirtuadas,  entre  otras  cosas  porque “bien pudo ser que nunca  llegaron  joyas  sino  solo las rocas con que se dice, los confesos llenaron los  fardos”.   

Finalmente, en sentido general la impugnante  solicita   que  se  case  la  sentencia “en los  términos       expuestos      en      la      presente      demanda”   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Previo a examinar los cargos presentados por  el  impugnante  en  contra  de  la  sentencia  objeto de censura, debe relevarse  cómo,  con  el  advenimiento  de  la Ley 906 de 2004, se ha buscado resaltar la  naturaleza  de  la  casación  en cuanto medio de control constitucional y legal  habilitado  ya  de  manera  general  contra  todas  las  sentencias  de  segunda  instancia       proferidas       por       los      Tribunales      –es  por  ello  que carece de objeto la  argumentación  de  la  recurrente  encaminada  a  justificar  que  por  la vía  discrecional  se admita su libelo o el cumplimiento de requisitos de cuantía en  el  cargo  encaminado  a  controvertir  el  monto  de  lo  ordenado  pagar  como  perjuicios-  , cuando quiera que se adviertan violaciones que afectan garantías  de  las  partes,  en seguimiento de lo consagrado por el artículo 180 de la Ley  906 de 2004, así redactado:   

“Finalidad.  El  recurso  pretende  la  efectividad  del  derecho  material,  el  respeto  de las  garantías  de  los  intervinientes,  la reparación de los agravios inferidos a  estos, y la unificación de la jurisprudencia”   

          Precisamente,  en  aras  de  materializar  el  cumplimiento  de  tan  específicos  intereses,  la  Ley  906  de  2004, faculta a la Sala de Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia, entre otros, para superar los defectos  de   que   pueda   adolecer   la  demanda,  a  efectos  de  que  pueda  emitirse  pronunciamiento     de     fondo    –art. 184, inciso 3°-.   

          Es  necesario, sin embargo, inadmitir la demanda si, como postula el  inciso  segundo  de  la norma citada: “el demandante  carece  de  interés,  prescinde de señalar la causal, no desarrolla los cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su contexto se advierta fundadamente que no se  precisa    del    fallo   para   cumplir   alguna   de   las   finalidades   del  recurso”.   

Atendidos  estos  criterios, ha señalado la  Corte1:   

“De  allí  que  bajo la óptica del nuevo  sistema  procesal  penal, el libelo impugnatorio tampoco puede ser un escrito de  libre  elaboración,  en cuanto mediante su postulación el recurrente concita a  la  Corte  a  la  revisión del fallo de segunda instancia para verificar si fue  proferido o no conforme a la constitución y a la ley.   

“Por lo tanto, sin perjuicio de la facultad  oficiosa  de  la  Corte  para prescindir de los defectos formales de una demanda  cuando  advierta la posible violación de garantías de los sujetos procesales o  de  los  intervinientes, de manera general, frente a las condiciones mínimas de  admisibilidad, se pueden deducir las siguientes:   

“1.  Acreditación  del  agravio  a  los  derechos    o    garantías    fundamentales    producido   con   la   sentencia  demandada;   

“2.   Señalamiento   de  la  causal  de  casación,  a  través  de  la  cual  se  deja  evidente tal afectación, con la  consiguiente   observancia  de  los  parámetros  lógicos,  argumentales  y  de  postulación propios del motivo casacional postulado;   

“3.  Determinación de la necesariedad del  fallo  de  casación  para alcanzar alguna de las finalidades señaladas para el  recurso en el ya citado artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

“De  otro  lado,  con  referencia  a  las  taxativas  causales  de  casación  señaladas  en  el  artículo  181 del nuevo  Código, se tiene dicho que:   

“a)  La  de  su  numeral  1º –falta  de  aplicación, interpretación  errónea,  o aplicación indebida de una norma del bloque de constitucionalidad,  constitucional  o  legal, llamada a regular el caso-, recoge los supuestos de la  que  se  ha  llamado  a  lo  largo  de  la  doctrina  de  esta Corporación como  violación directa de la ley material.   

“b)  La  del  numeral  2º  consagra  el  tradicional  motivo  de  nulidad por errores in iudicando, por cuanto permite el  ataque  si  se  desconoce  el  debido  proceso  por afectación sustancial de su  estructura  (yerro  de  estructura) o de la garantía debida a cualquiera de las  partes (yerro de garantía).   

“En  tal  caso, debe tenerse en cuenta que  las  causales  de  nulidad  son  taxativas  y  que  la  denuncia  bien sea de la  vulneración  del  debido  proceso  o  de las garantías, exige clara y precisas  pautas                 demostrativas2.   

“Del  mismo  modo, bajo la orientación de  tal  causal  puede  postularse  el  desconocimiento del principio de congruencia  entre       acusación       y       sentencia3.   

“c) Finalmente, la del numeral 3º se ocupa  de  la  denominada  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  –manifiesto   desconocimiento   de  las  reglas  de  producción  y apreciación de la prueba sobre la cual se ha fundado  la  sentencia-;  desconocer  las  reglas  de  producción alude a los errores de  derecho  que  se  manifiestan  por  los falsos juicios de legalidad –práctica   o  incorporación  de  las  pruebas   sin  observancia  de  los  requisitos  contemplados  en  la  ley-,  o,  excepcionalmente  por  falso  juicio  de convicción4,     mientras     que    el  desconocimiento  de  las reglas de apreciación hace referencia a los errores de  hecho   que  surgen  a  través  del  falso  juicio  de  identidad  –distorsión   o   alteración   de  la  expresión  fáctica  del  elemento  probatorio-, del falso juicio de existencia  –declarar un hecho probado  con  base  en una prueba inexistente u omitir la apreciación de una allegada de  manera    válida    al   proceso-   y   del   falso   raciocinio   –fijación   de  premisas  ilógicas  o  irrazonables    por    desconocimiento    de    las    pautas    de    la   sana  crítica-.   

“La  invocación  de  cualquiera  de estos  errores  exige  que  el  cargo  se  desarrolle conforme a las directrices que de  antaño  ha desarrollado la Sala, en especial, aquella que hace relación con la  trascendencia  del  error,  es  decir,  que  el mismo fue determinante del fallo  censurado.”   

Establecidas   las  premisas  básicas  de  evaluación,  abordará  la Sala la demanda de casación, de conformidad con los  cargos planteados por la casacionista.   

    

1. Cargo primero.     

         

Ya  de  manera  amplia  la Corte ha referido  cómo  debe  argumentarse  en  sede  de casación cuando lo pretendido es que se  decrete  la  nulidad  por  la  presunta  violación  que  deviene de la falta de  defensa técnica.   

A  ese  efecto,  como premisa fundamental se  tiene  expresado  que en razón de la condición de obligación de medio y no de  fin  que  se  predica del ejercicio de la profesión liberal de la abogacía, la  demostración  de que efectivamente se vulneró el derecho en cuestión no puede  partir    de    valoraciones   ex   post  referidas  al  hecho  objetivo de que se condenó o afectó con la  decisión  a  la  parte,  pues,  siempre será posible, en el campo de la simple  especulación,  advertir  que  una  distinta  estrategia  pudo  redituar mejores  frutos.   

Por lo demás, el silencio por sí mismo o la  limitación  en  solicitudes  o impugnaciones, no advierte del incumplimiento de  los  deberes del profesional del derecho, ni mucho menos, de vulneración de las  garantías  de  la  parte  o  interviniente en cuyo favor interviene, constatado  como  se  halla  que  no  siempre   la  profusión  argumental  o constante  intervención  ante  el  funcionario  judicial define adecuada la actuación del  abogado.   

Así  mismo,  se  tiene  establecido que esa  omisión  predicada  del  defensor  debe ser de tanta magnitud que finalmente se  entienda  abandonada la misión y, por ende, huérfano de soporte profesional al  poderdante.   

Y, si se trata de señalar el desconocimiento  del  profesional  del  derecho de los rudimentos mínimos que signan su misión,  la  labor del recurrente se hace más procelosa, pues, no basta con remitir a la  decisión  adversa,  sino  que  es  menester  delimitar  objetivamente  cómo se  materializó  en  la  práctica  esa  ignorancia supina y después establecer la  trascendencia   que   ello   tuvo  sobre  la  suerte  procesal  de  la  parte  o  interviniente.   

Contrariando  esos que se entienden mínimos  soportes  de  fundamentación  cuando  se discute la vulneración del derecho de  defensa  técnica,  la  demandante recurre a la vía especulativa, evidentemente  artificiosa,  para  demostrar  que  a  pesar de contar con dos profesionales del  derecho  directamente  designados  por  ese  interviniente,  uno  titular y otro  suplente,  que  siempre  acompañaron  en  las  correspondientes  audiencias  al  tercero  civilmente  responsable e incluso solicitaron pruebas y argumentaron en  su  favor,  pudo  haber  sido mucho más lo que se hiciera para beneficiar a ese  tercero.   

  Incluso, la posición de la demandante  se  ofrece  contradictoria,  pues, si al comienzo de su crítica reconoce que en  tratándose  del  tercero  civilmente responsable, su intervención se encuentre  bastante  limitada,  cuando  ya  no  puede discutir la responsabilidad penal del  acusado  y  llamado  únicamente  dentro  del incidente de reparación integral,  después  no  puede  reclamar  de  su  antecesor en el cargo que hubiese omitido  controvertir  la  posición  de  la  defensa, la Fiscalía y la víctima, que se  opusieron   a   cualquier   interrogatorio   o   prueba   relacionado   con   la  responsabilidad penal del procesado.   

Significa ello, entonces, que los apoderados  del  tercero  civilmente  responsable sí intentaron verificar esos aspectos que  ahora  reclama  la  casacionista,  pero  se  les  impidió  adelantar  una dicha  estrategia.  No  dice  la  recurrente,  sin  embargo, cómo pudo, legalmente, el  abogado  controvertir  esa  oposición  de  las  demás partes e intervinientes,  aceptada por el juez.    

Dice también la impugnante que si bien, los  abogados  del  tercero  civilmente  responsable  intervinieron activamente en el  incidente,   vale   decir,  contrainterrogaron  al  representante  legal  de  la  víctima,  interrogaron al representante del tercero incidental y discutieron la  validez   de  las facturas, no pidieron pruebas encaminadas a desvirtuar la  presunción  de  culpa  con  la  cual  inicia ese interviniente su intervención  procesal.   

Empero,  nunca  señala,  siquiera  por vía  aproximativa,  cuáles  son  esos medios suasorios que debieron ser solicitados,  ni  mucho  menos  el  efecto  concreto que los mismos tendrían sobre el cúmulo  probatorio,  al  punto  de  morigerar  o eliminar la responsabilidad patrimonial  deducida en contra de la empresa GREEN CARGO DE COLOMBIA S.A.   

Ello, por sí mismo, hace ver la impropiedad  de  lo  alegado por la demandante, cuyo único fundamento, finalmente, es que se  condenó a su representada legal.   

En consecuencia, debe inadmitirse el primer  cargo postulado contra el fallo emitido por el Tribunal.   

2. Cargo segundo  

Si  se  acude  a  la  causal  primera  de  casación,  contemplada en el numeral primero del artículo 181 de la Ley 906 de  2004,  por  violación  directa  de la ley sustancial, como se anotó en la cita  jurisprudencia  arriba  transcrita,  es  necesario  cumplir  con  unos  mínimos  rigores  de  fundamentación,  que  para  el caso implican realizar una crítica  puramente  jurídica  aceptando  los  hechos  y  las  pruebas  tal  cual  fueron  asimilados por el Tribunal.   

Es  esa,  no sobra recordar, la esencia del  camino  directo  de  impugnación,  pues,  ha de partirse de la base de que esos  hechos  y  pruebas, que no se controvierten, obligan la aplicación de una norma  distinta  a  la  tomada  en  consideración  por  el fallador, o demandan de una  correcta    intelección    de   la   misma,   dada   la   tergiversación   del  funcionario.   

Por  ello  se  anota  que  el  examen  es  eminentemente  jurídico, dado que si, por ejemplo, la controversia reposa en la  validez,  lectura  objetiva  o  valoración  de los medios suasorios recogidos o  utilizados  para  fundar la sentencia, el asunto deriva hacia la vía indirecta,  como  quiera  que la falta de aplicación o indebida utilización de la norma no  surge  del  errado  análisis de la misma, sino de la forma en que se asumió la  prueba.   

Hecha la precisión, lo que de entrada asoma  en  la  lectura  del  cargo  desarrollado  por  la  demandante,  es  su absoluta  impertinencia  argumentativa  de frente a la causal propuesta, pues,  parte  de  hechos  distintos  a  los  estimados  probados por el Tribunal, desviando el  propósito  hacia  el  error de hecho, aunque jamás se precisa si corresponde a  un  falso  juicio de existencia, falso juicio de identidad o errada valoración,  ni  mucho  menos se establecen las pautas precisas de cada forma de vulneración  y  los  efectos  sobre el acervo probatorio que obliguen modificar la condena al  pago    de    perjuicios    decretada   en   contra   del   tercero   civilmente  responsable.   

Al  efecto,  para  sustentar  su  tesis  de  inexistencia   de   responsabilidad   del  tercero  civilmente  responsable,  la  recurrente  asevera  que  la compañía GREEN CARGO DE COLOMBIA S.A., nunca tuvo  la  oportunidad  de  conocer la naturaleza, cantidad o valor de lo depositado en  su caja fuerte.   

Empero, el fallo de segundo grado claramente  asume  como  hecho  cierto  que  la empresa en cuestión sí tuvo oportunidad de  conocer  esos aspectos, particularmente, a través de las planillas de envió de  las  joyas  y  la de recibo firmada por la compañía, junto con los manifiestos  de  carga  de  la  empresa  de  seguridad encargada del transporte de los bienes  preciosos.   

Ahora,  si como lo señala la recurrente en  su  libelo,  esos  elementos  de  juicio  tomados en cuenta por el Tribunal para  deducir  el conocimiento previo de la empresa, no son suficientes para demostrar  el  tópico,  era  necesario  que  desarrollara  la  crítica  dentro de su sede  natural:  el error de hecho, precisando en qué consiste el yerro de valoración  objetiva o subjetiva atribuido al Ad quem.   

Algo  similar  cabe  decir  respecto  a  la  afirmación  de  que  “No  existe  certeza sobre la  concreción  de  la cuantía del lucro cesante y menos aún del daño emergente.  No  hay  una  prueba  fehaciente  que  de  por sentado el hecho de que las joyas  echadas  de  menso,  fueron efectivamente depositadas en las instalaciones de mi  cliente   y   este   ha  sido  condenado  a  una  suma  inverosímil”,  dado  que ello, evidentemente, no solo controvierte los hechos  y  pruebas  tomados  en consideración por el fallador colegiado, con lo cual se  desvanece  la posibilidad de fundamentar el cargo en la causal primera, sino que  obvia   sustentar   su   crítica,   si  se  dijera  que  postula  un  error  de  hecho.   

En  suma,  inconcuso aprecia la Sala que lo  pretendido  por  la  casacionista  es  apenas  controvertir  desde su particular  óptica  interpretativa,  desde  luego  interesada,  la  valoración jurídica y  probatoria  efectuada  por el Tribunal, en típico alegato de instancia que pasa  por  alto considerar cómo ese fallo de segundo grado llega a la sede casacional  provisto  de  una doble connotación de acierto y legalidad, a cuyo amparo sólo  con  la  demostración  fehaciente  de que se incurrió en errores ostensibles y  trascendentes, es posible derrumbar sus efectos.   

Se  inadmitirá también, huelga anotar, el  segundo cargo de la demanda.   

Finalmente, atendido que la Corte no observa  en  el  trámite  del  asunto o lo consignado en el fallo atacado, violación de  garantías  fundamentales  que  haga  necesaria  la  intervención  oficiosa, se  inadmitirá  la  demanda  de  casación  presentada por la apoderada del tercero  civilmente responsable.   

Cuestión       final.   

Habida cuenta de que contra la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  procede  el  mecanismo  de insistencia de  conformidad  con lo establecido en el Art. 186 de la Ley 906/04, impera precisar  que  como  dicha legislación no regula el trámite a seguir para que se aplique  el  referido  instituto  procesal, la Sala ha definido las reglas que habrán de  seguirse       para       su       aplicación5 como sigue:   

         

         a)  La  insistencia  es  un  mecanismo  especial que sólo puede ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de la providencia por cuyo medio la Sala decida no seleccionar la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  por alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  -siempre  que  el  recurso  de  casación   no   hubiera  sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial-,  el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates y  suscrito la providencia inadmisoria.   

         b)  La  solicitud  de  insistencia puede elevarse ante el Ministerio  Público  a  través de sus Delegados para la Casación Penal, o ante uno de los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a la decisión mayoritaria de  inadmitir  la  demanda  o ante uno de los Magistrados que no haya intervenido en  la discusión.   

         c)  Es potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino en  los  debates  o  del  Delegado  del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

         

         d)  El  auto  a  través  del  cual  no  se selecciona la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de casación, salvo que la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la  demanda de casación presentada a  nombre del  tercero  civilmente  responsable,  GREEN  CARGO  DE  COLOMBIA  S.A.,    en   seguimiento  de   las  motivaciones plasmadas en el cuerpo del presente proveído.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es facultad de la demandante elevar  petición de insistencia en relación con el punto.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

           Licencia no  remunerada   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARIA  DEL  ROSARIOGONZÁLEZ DE  L.   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                        JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Auto  del 2 de noviembre de 2006, Radicado 26089.   

2 Cfr.  auto de casación del 24 de noviembre de 2005, radicación 24.323.   

3 Cfr.  auto de casación del 24 de noviembre de 2005, radicación 24.530.   

4 ib.  radicación 24.530   

5  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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