32315(03-12-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 32315  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               Magistrado Ponente:   

                                                ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                Aprobado Acta No. 374   

Bogotá,  D.C.,  tres (3) de diciembre de dos  mil nueve (2009)   

VISTOS:  

Decide  la  Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  formulada por el defensor de Ismael Celis Guevara contra  la  sentencia  de  marzo 13 de 2009 por medio de la cual el Tribunal Superior de  San  Gil  confirmó  la  dictada por el Juzgado Primero Penal del Circuito de la  misma  ciudad  en  enero  14  de  dicha  anualidad condenando al acusado en  mención  a la pena principal de 260 meses de prisión como autor de los delitos  agravados   de  acceso  carnal  violento  y  actos  sexuales  con  menor  de  14  años.   

ANTECEDENTES:  

Según  el  ad  quem  los  hechos  objeto  de  juicio   “tuvieron   ocurrencia   en   la   vereda  ‘Montecitos’  de la comprensión municipal de San  Gil.  Ismael  Celis  Guevara, abuelo paterno de la niña L.Y.C.G., en el último  trimestre  del  año  2005  abusó  sexualmente de su nieta, tocándole diversas  partes  de  su  cuerpo como su vagina, a la cual en ocasiones le introducía los  dedos,  e  incluso  llegó a accederla carnalmente contra natura, advirtiéndole  que   no   contara   nada   porque   si   no  atentaría  de  muerte  contra  su  madre”.   

Por  tales  sucesos y mediando denuncia de la  progenitora  de la menor se abrió investigación el 3 de abril de 2006 siendo a  ella  vinculado  mediante indagatoria Ismael Celis Guevara a quien se le afectó  en  resolución  de  marzo  30 de 2007 con medida de aseguramiento de detención  preventiva  por  los  punibles  agravados  de  acceso  carnal  violento  y actos  sexuales  con  menor  de 14 años, para luego acusársele en providencia de mayo  13 de 2008 como probable autor de los referidos ilícitos.   

Ejecutoriada  tal  decisión  el  10 de julio  siguiente,  se  adelantó  ante el Juzgado Primero Penal del Circuito de San Gil  el  correspondiente  juicio  que finalizó con la sentencia de primera instancia  ya  reseñada  contra  la  que  el  defensor  interpuso el recurso de apelación  dictando  el  Tribunal  de  dicha  ciudad  la  de fecha y sentido ya precisados,  interponiendo  contra esta el mismo sujeto procesal el recurso extraordinario de  casación.   

LA DEMANDA:  

Con sustento en la causal primera de casación  acusa  el defensor la sentencia impugnada de ser violatoria de la ley sustancial  por  apreciación  indebida de los medios de prueba en tanto se asignó un valor  que  no  corresponde a un dictamen forense y a una evaluación psicológica y se  otorgó    valor    pleno    a    la    declaración    contradictoria   de   la  ofendida.   

Transcribiendo   seguidamente   los  mismos  argumentos  contenidos  en  su  escrito  de  apelación  contra  la sentencia de  primera  instancia,  referidos  a  la valoración que según su perspectiva debe  hacerse  del  material probatorio, asegura el defensor que el juzgador incurrió  en  errores  de  hecho  al  apreciar  únicamente  la  declaración  de la menor  presuntamente  ofendida,  sin  tener  en  cuenta las demás pruebas aportadas al  proceso  como  los  testimonios del padre de la niña y de los hijos del acusado  donde  se  advierte de su excelente comportamiento como persona y progenitor, ni  la   posible  motivación  retaliatoria  de  la  denuncia.  Tampoco  -añade  el  demandante-  se  observó  que  la  presunta  ofendida  nunca estuvo sola con el  supuesto agresor o expuesta a ser su fácil víctima.   

“En     síntesis     -concluye- el a quo toma hechos que deben  ser  inferencia  de  las  pruebas,  las  cuales  practicadas  solo en contra del  procesado,  sin  dar  oportunidad  de  defensa,  implican  una  duda a favor del  incriminado  por  no  constituir  plena  certeza  para  tomar  una  decisión de  reproche…”.   

Solicita por tanto se case el fallo recurrido  y en su lugar se absuelva al acusado.   

CONSIDERACIONES:  

Dada  la naturaleza del recurso de casación,  la  demanda  que  lo sustenta no es un escrito de libre postulación en el que a  manera  de  alegaciones de instancia pueda exponerse cualquier inconformidad; en  ese  orden  el  libelo  es  el  que  delimita  su  alcance  y  por  ello resulta  inaceptable  la argumentación que simplemente se reduzca a la manifestación de  escuetos  disentimientos  frente  a  la  sentencia  o  a la actuación procesal,  puesto  que  eso  equivale  a  desconocer  el  carácter  rogado  propio de esta  impugnación,  en  cuyos  propósitos  referidos  a  la  efectividad del derecho  material,  la  garantía de los derechos fundamentales de los sujetos procesales  y  la  reparación  de  los agravios inferidos a éstos con el fallo atacado, la  ley  ha  establecido  unos  motivos  específicos en aras de desvirtuar la doble  presunción    de    acierto    y    legalidad   con   que   aquél   se   halla  amparado.   

La  demanda  como medio a través del cual se  exponen  los  argumentos  con  los  cuales  -según la causal que se invoque- se  pretende  obtener  el restablecimiento de la legalidad que se acusa quebrada con  el   fallo   responde  por  tanto  a  un  juicio  lógico  jurídico  sujeto  al  cumplimiento  de  una serie de requisitos formales, dentro de los que se destaca  el  deber de formularse y desarrollarse con precisión y claridad los cargos que  sustentan  la  pretensión  final  de  que  la  sentencia  sea  casada,  lo  que  obviamente  supone  el  respeto  por  los presupuestos teóricos y técnicos que  diferencian una causal de otra.   

La  ausencia  de  unas tales exigencias, así  como  la  simultánea  inclusión por una misma senda de violación de elementos  propios  de  una  u  otra  modalidad  de  error,  no  puede  sino  conducir a la  inadmisión  de  los cargos así propuestos, pues en tales casos la imprecisión  y  ambigüedad  de  las  pretensiones impide a la Corte desentrañar su sentido,  sin  que  le  sea  posible,  por  el  carácter  rogado  del  recurso  y  por la  limitación   a  la  oficiosidad,  corregir  los  planteamientos  o  develar  su  verdadero propósito.   

Así, no obstante que el casacionista formula  un  reparo con fundamento en la causal primera, sin precisar si la infracción a  la  ley  sustancial  lo fue por la senda directa o indirecta, postula errores en  la  apreciación  de  los  medios  de  prueba  con lo que diríase ubicado en el  segundo  sentido  de  violación, pero más allá de dicho planteamiento ningún  argumento   expone  en  el  propósito  de  acreditar  cómo  se  produjo  dicha  vulneración  pues  tan  solo  anuncia  la  comisión  de errores de hecho (cuyo  sentido  no  indica ni menos fundamenta), por haberse dado un valor a una prueba  pericial  del  cual  carecía  o  por haberse otorgado pleno valor a la que dice  contradictoria versión de la ofendida.   

En  vista de tal anuncio era de esperarse que  cuestionara  el  juicio  del  sentenciador  frente a la valoración de la prueba  pericial,  pero  más  allá  de  esa  mención  nada  argumenta  en  procura de  acreditar  cómo  se  incurrió en la falencia de hecho al apreciar ese medio de  convicción.   

Por  lo  mismo  también  era  predecible que  cuestionara  la  valoración del fallador respecto a la versión de la ofendida,  pero   simplemente  restringe  su  reparo  no  a  relevar  un  falso  juicio  de  existencia,  o  uno  de  identidad  o  finalmente  uno  de  raciocinio,  sino  a  manifestar  su  inconformidad  porque  se  haya  dado absoluta credibilidad a la  víctima  o  porque  se  hubiere  supuestamente  fundado  la  sentencia  de modo  exclusivo  en  esa  prueba,  lo que además pone en evidencia una contradicción  más   en   su   argumentación   por  cuanto  al  inicio  había  afirmado  una  sobrevaloración  de  la  prueba técnica, como que eso indica que el testimonio  de la menor no fue el fundamento único de la condena.   

Ahora,  a más de que ningún yerro explicita  en  la apreciación del testimonio de la ofendida, plantea a cambio una supuesta  omisión  probatoria  cuya  trascendencia bien lejos está de acreditar, máxime  cuando  previamente  ha  denotado  que  la sentencia se fundó en el dicho de la  menor  y  en  la  prueba  técnica,  medios  éstos  que  en manera alguna logra  demostrar  cómo  verían  derruido  su  mérito suasorio frente a las supuestas  pruebas   omitidas   y   cuyo   objeto   demostrado  no  iría  más  allá  del  comportamiento antecedente del procesado.   

Para  rematar  el  desconocimiento  de  los  parámetros  técnicos  que  informan  el  recurso  y  hacer  más  evidente  la  imprecisión  y  falta  de  claridad  en  la  postulación del cargo, termina el  defensor  introduciendo  elementos  argumentativos  que  hacen  relación a otra  causal,  como  la  de  nulidad,  al  cuestionar el hecho de que supuestamente el  instructor  solo  haya  practicado  pruebas  en  contra  del  acusado  y en cuyo  respecto  -dice  sin  demostración  alguna-  no  se  haya tenido oportunidad de  defensa.   

Por tanto, como en las anteriores condiciones  el  cargo  formulado  no  se  sujeta  a  las  condiciones técnicas que lo hagan  abordable  en  esta sede, la demanda que lo contiene será inadmitida, más aún  cuando   no   se   aprecia  la  existencia  de  algún  motivo  que  faculte  la  intervención  oficiosa de la Sala en términos del artículo 216 del Código de  Procedimiento Penal.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación formulada en  nombre de Ismael Celis Guevara.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ       LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                      SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO           MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO        J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

                                                                              Cita médica   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                  JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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