32310(03-12-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 32310  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.     JOSÉ     LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado  acta No.  374           

Bogotá, D.C., tres  de diciembre de dos mil nueve   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal    de    la    demanda   de   revisión   presentada   por   la          defensora     del     sentenciado  ORLANDO  SALAZAR  ÁLVAREZ,  contra  el  fallo de segunda instancia  proferido  el 5         de         junio       de       2008 por una Sala  de  decisión  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Cali,  mediante  el  cual  se  condenó  al    accionante  a  177     meses  de  prisión como consecuencia de  hallarlo   penalmente  responsable  del  concurso  de  delitos   de  homicidio  y  porte      ilegal      de      armas     de     defensa     personal.   

HECHOS  

La  cuestión  fáctica  fue  declarada  por  el  ad  quem  de la manera  siguiente:   

“Ocurrieron en la  noche  del  18  de  octubre  del  año  2005, en inmediaciones de la calle 5 con  carrera  61  de  esta ciudad, cuando ORLANDO SALAZAR ÁLVAREZ encontrándose con  un   amigo   en  el  establecimiento  ‘El     Barrilito    Paisa’  y  luego  de recibir una golpiza de  parte  de  varias  personas  producto de una reyerta, se retira del lugar con su  compañero,  recoge  un  arma  de  fuego  en  la  casa de este último y regresa  adolorido  por  los  golpes  recibidos  y dispara indiscriminadamente contra las  personas  que  allí  departían,  cegándole  (sic)  la  vida a los estudiantes  Carolina Bulla Cruz y Andrey Medranda Yasquen”.   

          La demanda.   

Con    apoyo    en    la    sexta,            la          defensora    del    sentenciado   ORLANDO  SALAZAR  ÁLVAREZ  solicita  la  revisión de la sentencia proferida por el Tribunal.   

Pretende    fundamentar    su  petición  en  sugerir  -pues     no     es     clara      ni      expresa        en       ello-,  que  el  Tribunal se equivocó en la  deteminación  de la pena al tener en cuenta los incrementos punitivos previstos  en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004.   

Esta inconformidad contra el fallo de segunda  instancia  se  colige  del  énfasis  que la libelista  hace  al  traer  a  colación  la  consideración del  sentenciador  de  alzada, en el sentido de que “para  determinar  la  sanción,  el Juez de instancia inició fijando la pena para uno  de  los  delitos  de HOMICIDIO teniendo como límites punitivos los establecidos  en  el  artículo 103 sin las modificaciones introducidas por el artículo 14 de  la  Ley  890  de 2004 (folio 529 y ss. C.O: 3), por el cual para la fecha de los  hechos  octubre de 2005, ya estaba en plena vigencia, tal como lo establecía la  misma ley en el artículo 15”.   

Agregó   el   fallo   que   “por  esta  razón y como quiera que en el presente no aplica la  prohibición  de la reformatio in pejus, como antes se señaló, la Sala fijará  la  pena  entre  trece  (13)  años aumentados en la tercera parte y veinticinco  (25)  años  aumentados  en  al  mitad,  conforme lo establece la ley, es decir,  entre 208 meses y 450 meses”.   

Indicó   asimismo   que   “este  ámbito de 242 meses dividido  en  cuatro   cuartos arroja un primer cuarto de 208 meses a 268.5 meses; un  primer  cuarto  medio de 268.5 meses y un día a 329  meses;  un  segundo  cuarto  medio  de  329  meses y un día a 389.5 meses; y un  cuarto    máximo    de    389.5   y   1   día   a   450   meses”.   

Anotó    además    que   “como  quiera que el Juez de instancia determinó la pena dentro  del  primer  cuarto  de  punibilidad pero en un quantum mayor al límite mínimo  (Folio  533 C.O. 3), igual  lo  hará  la  Sala conservando los 28 meses que le fijó el Juez por encima del  mínimo  para  un  total  de 236 meses (Folio ibídem), el cual se aumentará en  otro   tanto  por  el  concurso  con  el  otro  HOMICIDIO  SIMPLE  pero  sin  la  circunstancia  de  atenuación  que si tuvo el Juez para el segundo HOMICIDIO al  dosificar  la  pena  por  el  concurso,  a esto se le sumará el PORTE ILEGAL DE  ARMAS  todo  lo  cual arrojará un gran total de 118 meses, para un total de una  pena a imponer de 354 meses”.   

Precisó   finalmente   que  “este  quantum se disminuirá en la mitad siguiendo también los  parámetros  del  Juez  de  primera  instancia  que por favorabilidad aplicó el  artículo  351  de  la Ley 906 de 2004 (Folio 537 C.O. 3), para un gran total de  177 meses de prisión”.   

Como  fundamento  de derecho, la demandante  menciona  lo  siguiente: “Fundo la presente acción  en  el  artículo  15 de la ley 890 de 2004 que modificó y adicionó el Código  Penal,  disposición  que manda: ARTÍCULO 15. La presente ley rige a partir del  1º  de  enero de 2005, con excepción de los artículos 7 a 13 que entrarán en  vigencia en forma inmediata”.   

         

Adjunta   el   poder  en  cuyo  ejercicio  actúa, fotocopia de los  fallos        de       primera       y       segunda       instancia      con     constancia    de  ejecutoria.   

                        SE  CONSIDERA:   

Como  quiera  que  la  acción de revisión  ostenta  el  carácter  de  instrumento  extraordinario  a  través  del cual se  pretende  remover  los  efectos de la cosa juzgada judicial, resulta consecuente  con  tal finalidad la exigencia de que la demanda a través de la cual se ejerce  reúna  estrictamente  los  presupuestos  de  admisibilidad  establecidos por el  artículo  222 del Código de Procedimiento Penal de 2000, por el que se rige el  presente  asunto.  De no cumplirse esta carga por el accionante, inexorablemente  conduce a la inadmisión del libelo.     

En    este    sentido    la     jurisprudencia     ha    establecido    que    el   actor   no   solamente   tiene   el   deber   de  seleccionar  cuidadosamente  el  motivo que pretenda invocar en apoyo de su pretensión y las  pruebas  en  que  se  funde,  sino que, además, dado el carácter eminentemente  técnico  y  rogado  que  la revisión ostenta, es su obligación indicarle a la  Corte,  mediante la presentación de una exposición lógica y racional, de qué  manera  se  demuestra  la  configuración  de  la  causal  escogida, y cómo los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos que presenta, dan lugar a derruir el fallo  cuya remoción persigue.   

Si la acción se apoya en la causal sexta de  las  previstas por el artículo 220 del Código de procedimiento penal, esto es,  en  razón de haber variado favorablemente la Corte el criterio jurídico en que  se  soportó la decisión de condena, es indispensable que el actor no solamente  demuestre  cómo  el  fundamento  de  la sentencia cuya remoción se persigue es  entendido  por  la  jurisprudencia  de  modo diferente, sino que, de mantenerse,  comportaría  una  clara  situación  de  injusticia,  pues  la  nueva solución  ofrecida  por  la  doctrina  de  la  Corte  conduciría  a  la  sustitución del  fallo.   

Conforme ha sido repetidamente sostenido por  esta   Sala,  en  relación  con  esta  causal  no  resulta  suficiente  invocar  abstractamente    la    existencia    de   un   pronunciamiento   de              la             Corte, o de señalar uno concreto pero  desconectado  de la solución del caso, sino que resulta indispensable, además,  demostrar  cómo  de  haberse conocido oportunamente por los juzgadores la nueva  doctrina  sobre  el  punto,  el  fallo  cuya rescisión se persigue habría sido  distinto1.   

La  Sala  ha  precisado  asimismo,  que en  cuanto  concierne  al  motivo sexto de revisión, el pronunciamiento judicial en  que  se  apoya  la solicitud sólo debe provenir de la jurisprudencia emanada de  la  Corte Suprema de Justicia, en razón a que es ella el Máximo Tribunal de la  Jurisdicción  Ordinaria,  atendiendo  la  función  que  cumple  de unificar la  jurisprudencia  nacional  como  tribunal  de  casación (art. 206 del Código de  Procedimiento                 Penal)2   

.  

En  este  caso la demandante incurre en el  desacierto  de  invocar  un pronunciamiento jurisprudencial que no precisa y que  ni  siquiera  adjunta  a su libelo, lo que se traduce en el incumplimiento de la  carga  procesal  prevista  en  el  artículo  222-4 del Código de Procedimiento  Penal.   

Sucede además, que la demandante no se da  a  la  tarea  de  indicarle  a  la  Corte  cuál habría de ser el sentido de su  decisión,  ni  porqué  éste  favorecería  los  intereses  de  la  parte  que  representa.  Enfatiza tan sólo que la Ley 890 de 2004 comenzó a regir a partir  del  1º  de  enero de 2005. Así resulta evidente que la alusión que hace es a  una  circunstancia derivada de una modificación legislativa, en manera alguna a  un  cambio  de  doctrina  de esta Corte en que se pueda sustentar la pretensión  que aduce, lo que deja sin sustento el motivo que invoca.   

No  se percata la demandante, que la causal  sexta  de  revisión  “dice  relación  con  aquellos  casos  en los cuales un  fenómeno  jurídico sustancialmente igual por razón de una nueva postura de la  Sala  al  someterlo  a estudio, ha sido contemplado y definido de manera diversa  por  ella,  pero  no tiene que ver con los efectos de favorabilidad  que se  puedan    entender    derivados    de    tránsito    legislativo”3.   

Entonces, ante el manifiesto incumplimiento  de  los presupuestos de admisibilidad legalmente establecidos, pues la demandante no logra denotar clara y  precisamente  los fundamentos fácticos y jurídicos del motivo de revisión que  invoca, la Sala no tiene más alternativa que inadmitir el libelo.   

   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

        R E S U E L V E:   

PRIMERO.         Reconocer     como     defensora    del    sentenciado    ORLANDO   SALAZAR   ÁLVAREZ,   a  la  doctora  Alba Lucía  Rodríguez    Coral,    en    los    términos    y    condiciones   del   poder  conferido.   

        

SEGUNDO.    INADMITIR    la   demanda   de   revisión  presentada  por  la  defensora  del  sentenciado   ORLANDO  SALAZAR ÁLVAREZ.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese   y  cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ            LEONIDAS           BUSTOS  MARTÍNEZ           SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO              MARÍA    DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                         JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

Cita medica  

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                              JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Cfr.  auto  de  revisión  de  11  marzo  de  2003.  Radicación 19252.   

2   Cfr.  auto  de  revisión  de  5  de  diciembre  de  2002.  Radicación 18572.   

3  Cfr.   Auto   revisión   de    6   de   diciembre   de  2001.  Radicación  18331.     

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