32258(21-10-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32258  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 331   

Bogotá  D.C., veintiuno (21) de octubre de  dos mil nueve (2009).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación  presentada  por el apoderado de NESTOR SILVA DELGADO, contra el fallo  de  1°  de  abril de 2009, mediante el cual el Tribunal Superior de Bucaramanga  confirmó  la sentencia condenatoria de primera instancia dictada el 26 de enero  del  mismo  año  por el Juzgado Décimo Penal del Circuito de esa ciudad que lo  condenó  como  autor  responsable del delito de actos  sexuales  con  menor  de 14 años agravado en concurso  homogéneo y sucesivo.   

HECHOS  

El  16  de  marzo  de 2008, en la ciudad de  Bucaramanga,  cuando Jorge Eliécer Meneses Velasco conducía el bus de servicio  público  urbano  de  la  empresa Transcolombia acompañado de sus menores hijos  C.C.   y   S.Y1  de  3 y 12 años de edad, respectivamente, quienes se encontraban  sentados  al  lado  izquierdo  y  atrás  de  la silla, recogió como pasajero a  NESTOR  SILVA  DELGADO  en  el  barrio  Colseguros,  para momentos después, ser  jalonado  de  la  camisa  por su menor hija quien le manifestó al oído, estaba  siendo  objeto de tocamientos en el área genital y sus piernas, al igual que su  hermanito.   

Por  tal  motivo detuvo el automotor en las  instalaciones  del  CAI  Los  Colorados,  donde  los  policiales aprehendieron e  identificaron a SILVA DELGADO como el agresor.   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.  El  17  de  marzo  de 2008, luego de la  legalización  de  la  captura,  la Fiscalía formuló imputación contra NESTOR  SILVA  DELGADO2,   como   autor  del  delito  de  actos  sexuales  con  menor  de 14 años agravado en concurso  homogéneo  y  sucesivo, cargos rechazados por el incriminado.   

2.  El  16  de  abril de 2008 se radicó el  escrito    de    formulación    de    acusación3, el 30 de mayo se celebró la  vista  pública4,   el   24   de   julio   la   audiencia  preparatoria5  y  el 31 de  octubre         el         juicio        oral6,  fechas  todas  del año que  transcurría,  al  cabo del cual se anuncia el sentido  del  fallo condenatorio y ante la manifestación sobre  la  ausencia  de  interés  en  el  adelantamiento  de  incidente de reparación  integral,  el  15 de enero de 2009, el Juzgado Décimo Penal del Circuito expide  la  sentencia  donde condenó a NESTOR SILVA DELGADO7  como  autor  del  delito  de  actos  sexuales  con  menor  de  14  años  agravado  en concurso homogéneo y sucesivo a la pena principal  de  setenta  y  siete (77) meses de prisión; a la inhabilidad para el ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  período  igual  al  de  la pena  principal;  y, le negó la suspensión condicional de la ejecución de la pena y  la prisión domiciliaria.   

3. Inconforme con la decisión, el defensor  de  NESTOR  SILVA  DELGADO  la  apeló  y  el  1° de abril de 2009, el Tribunal  Superior     de    Bucaramanga    la    confirmó8.   

4.- En desacuerdo con el fallo, el apoderado  de   NESTOR   SILVA   DELGADO    interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación.   

LA  DEMANDA   

Se  formulan  dos censuras soportadas en la  causal  tercera  del  artículo  181  de la Ley 906 de 2004, bajo los siguientes  argumentos:   

Primer    cargo:    Falso   juicio   de  existencia.   

El  Tribunal  aplicó  indebidamente la ley  sustancial,  al  incurrir  en  un  flagrante  error de apreciación de la prueba  cuando omitió valorar las existentes en el proceso.   

Considera   como   normas   violadas,  el  desconocimiento  de los artículos 7° (presunción de  inocencia    e    indubio    pro    reo),        380        (criterios    de    valoración),   381  (conocimiento      para     condenar),        382       (medios       de  conocimiento),         404        (aplicación   del   testimonio),   420  (apreciación  de  la  prueba  pericial)   del   Código   de   Procedimiento   Penal,   6°   (legalidad)  del  Código  Penal  y  29  (debido  proceso)  de  la  Constitución   Política;   la  aplicación  indebida  de  los  artículos  209  (actos    sexuales    con    menor    de    catorce  años)        y        211        (circunstancias  de  agravación) numeral  4°  (con  persona  menor  de  12  años) del Código Penal   

-.  Se  desconocieron normas del Código de  Procedimiento  Penal  al  no  dárseles  la  aplicación reclamada por el debido  proceso.  La sentencia se produjo con base en pruebas que no fueron valoradas en  su  conjunto,  conforme  a lo rituado por la sana crítica, al carecer de fuerza  de certeza sobre la autoría por parte del acusado.   

.-  En  el  fallo se inaplicó el artículo  381,  al  estar  edificado  en  inferencias  lógicas  producto de errores en el  proceso  deductivo, al aplicar el artículo 404 sobre los testimonios y al darle  plena credibilidad al dictamen sicológico.   

.-   Ante  la  existencia  de  pluralidad  indiciaria,  el  Tribunal  escogió  los desfavorables al procesado en atropello  del principio de presunción de inocencia.   

Evoca  apartes  de  la decisión de segundo  grado,  para  luego  expresar  que  los falladores no valoraron el testimonio de  Nelson  Navas  Esparza,  pero a su vez afirma, lo distorsionaron al omitir tener  en  cuenta,  era  uno  de  los pasajeros del bus, quien en el juicio manifestó,  estaba  acompañado  de  15  o  20  personas más y que el hecho nunca existió,  donde  al  ser interpretado correctamente, resultaría favorable a los intereses  de su poderdante.   

.- Se valoró erróneamente la declaración  del  denunciante  Jorge  Eliecer  Meneses  Velasco,  al  darle un alcance que no  tenía,  pues  refiere  que  al  ser  informado  por  sus  dos  hijos  sobre los  tocamientos,  procedió  a  regañar  e  insultar al presunto agresor a quien le  pidió  se  quedara  en la parte trasera del bus, hasta cuando llegaron donde la  policía,  hecho  respecto  del  cual  no  dan  razón  ninguno  de los testigos  ocupantes   del   automotor   “¿ACASO  IBAN  TODOS  DORMIDOS  O  ERAN  SORDOS O CIEGOS?.”, quienes no se  “percataron”  de  los  gritos referidos de la menor.   

Con  base  en  la  sana  crítica,  con los  testimonios  de  Navas  Esparza  y Meneses Velasco se desvirtúa el dicho de los  dos  menores,  como  se  advierte  de  las contradicciones de los infantes en el  relato       realizado       a      su      padre,      cuando      “S.Y.”  le dijo en baja voz, pues su  hermanito  “C.C.” no le  podía dar aviso por encontrase atrás de la registradora.   

“Dice    la    menor    ‘Y’, que un señor que estaba atrás, le  estaba  diciendo que no lo hiciera; pero este imaginario señor nunca apareció,  es    más,    es    el   mismo   denunciante   que   manifiesta:   ‘Que  no  escuchó a los pasajeros del  bus  decir  nada’. Ahora,  frente    al    testimonio    del    menor    CC,    Manifiesta:    ‘Que el señor estaba parado cuando le  tocó  la  cola,  luego  le  abrió  la  correa y le tocó. Que no se ha sentado  persona    al   lado’.  Seguidamente     el     menor     CC     continúa    relatando.    ‘Que  el  señor que pasó le tocó la  cola   y   el   pipí’.  Continúa  relatando: ‘Que  lo   tocó   un   poquito   y   que  tocó  primero  a  la  hermana  y  luego  a  él.”   

Las  mismas contradicciones se presentaron,  cuando  los  menores  fueron  entrevistados  por  la sicóloga del CTI, pero los  falladores  le  asignaron  valor probatorio a estos tres y al denunciante, donde  al  no  haber incurrido en ese error, la sentencia habría sido absolutoria, con  lo   cual  se  desconoció  el  contenido  del  artículo  7°  del  Código  de  Procedimiento  Penal  sobre  la  presunción de inocencia y la duda aplicable en  favor del reo.   

Segundo cargo: falso raciocinio.  

El  reparo  se  sustenta  en  la violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  “por  falta  de  credibilidad  en  el  testigo  al  rendir  testimonio,  a  decir de NELSON NAVAS  ESPARZA, desconociendo las reglas de la experiencia.”   

Transcribe apartes del fallo donde se valora  el  testimonio  de  Navas  Esparza,  para afirmar de un lado, que el Tribunal se  equivocó  en  la aplicación de las reglas de la experiencia y la lógica; y de  otro,   otorgó   “otra   interpretación   a   la  declaración  del  testigo”, sin tener en cuenta que  era  el  único  presencial,  “pues el Tribunal, dio  plena  credibilidad  a  la  manifestación a la personalidad (sic) fantasiosa de  los    menores    para    restarle    credibilidad    a    este    testigo    de  descargo.”   

De  este modo, el conocimiento de la verdad  quedó  en  probabilidades,  por  tanto, debió declararse la existencia de duda  probatoria y la consecuente sentencia en su favor.   

Solicita  se  case  la sentencia de segundo  grado  y  en  su  lugar  se  absuelva  a  NELSON  SILVA  DELGADO  de  los cargos  formulados.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1. El libelo presentado por el apoderado de  NESTOR  SILVA  DELGADO,  será  inadmitido  por  las  siguientes  razones: i) no  satisface  los  requisitos formales ni materiales establecidos en los artículos  183  y  184  del  Código de Procedimiento Penal, (Ley  906  de 2004); ii) la Sala no advierte vulneración de  alguna  garantía  fundamental  de  los  intervinientes  que  la  Corte  debiera  proteger,   así  fuere  oficiosamente,  en  los  términos  del  artículo  180  (fines  de  la  casación)  ibídem9,   y   del   artículo   29  (debido  proceso)  de  la  Constitución  Política;  y  iii)  no  se precisa emitir una nueva decisión de  fondo,  por  lo  cual  no  es  necesario  superar  los defectos de la demanda en  atención  a  los  fines  de  la casación, la fundamentación de los cargos, la  posición  de  los  recurrentes  dentro  del  proceso,  ni  por la índole de la  controversia planteada.   

2.  Si  bien el nuevo ordenamiento procesal  (Ley   906  de  2004)  no  enlista  de  manera  rigurosa  los  requisitos  que  debe  cumplir el escrito de  impugnación,  como  lo  hacía  el  artículo  212  de la anterior legislación  (Ley  600  de  2000),  del  contenido  de  los  artículos  183  y 184 (Ley 906 de  2004) se deducen los siguientes:   

(i)  El  señalamiento  de manera precisa y  concisa de las causales invocadas,   

(ii) el desarrollo de los cargos, es decir,  que     se    expresen    sus    fundamentos    y10,   

(iii)  la demostración de la necesidad del  fallo   en   casación,   para   cumplir   algunas   de   las   finalidades  del  recurso11.   

3.  Dos cargos propone el recurrente contra  el  fallo  del  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  fundados  en  la violación  indirecta  de la ley sustancial contenida en la causal tercera del artículo 181  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  por  falso juicio de existencia y falso  raciocinio,  con  ocasión  a los cuales, de manera común plantea bajo la misma  línea  argumentativa la ocurrencia de duda probatoria en favor del acusado, sin  que   se   hubiera  aplicado  el  artículo  7°  del  estatuto  instrumental  y  consecuentemente proferir en su beneficio un fallo absolutorio.   

En la presentación de las censuras es usual  la  incursión  del  demandante en variados errores argumentativos, denotados en  la  carencia  de  claridad,  precisión  e  inobservancia  de  los principios de  autonomía,  trascendencia,  no contradicción y razón suficiente en casación,  que imposibilitan la admisión en camino a su estudio.   

Considera   la   Sala  y  en  un  sentido  pedagógico  hacer  la  precisión consistente en que si el deseo del demandante  era  atacar  el  fallo por yerros en la valoración probatoria, una vez escogida  la  vía  indirecta  de  violación  a  la  ley  sustancial, debió proponerle y  demostrarle  a  la  Corte,  alguna de las clases de error de hecho en las formas  del  falso  juicio de existencia, falso juicio de identidad y falso raciocinio o  de  derecho  por  los  motivos del falso juicio de convicción o falso juicio de  legalidad.   

En ese orden, el falso juicio de existencia  ocurre  cuando  el  juez  omite  apreciar  una  prueba  legalmente  producida  e  incorporada  al  proceso,  o  infiere  consecuencias  valorativas a partir de un  medio  de  convicción que no forma parte del mismo por no haber sido recogido o  agregado a la foliatura.   

A su turno, el falso juicio de identidad se  presenta  cuando  el  fallador  tiene  en  cuenta  el  medio  probatorio legal y  oportunamente  recaudado  o  allegado; sin embargo, al estimarlo lo distorsiona,  tergiversa,  recorta  o  adiciona  en  su  contenido  literal,  hasta  llegar  a  conclusiones  distintas  a las que habría obtenido si lo hubiese considerado en  su integridad.   

En esa hipótesis, el censor tiene la carga  de  confrontar  por  separado el tenor literal de cada prueba sobre la cual hace  recaer  el  yerro,  con  lo que el ad quem  pensó  ellas  decían;  y  una  vez  demostrado el desfase, debe  continuar hacia la trascendencia de aquella impropiedad.   

En  otras  palabras,  quien así alega debe  comparar  puntualmente  lo dicho por los testigos, o lo indicado por las pruebas  de  otra  índole,  con  lo leído por el Tribunal Superior en esas específicas  versiones  testimoniales,  o  con  lo  que  entendió  indicaban  los  restantes  elementos  de  persuasión;  todo con el fin de acreditar el distanciamiento del  fallo,  con  la  realidad  objetivamente declarada por el acopio probatorio, por  distorsión, recorte o adición en su contenido material.   

El    falso    raciocinio  tiene  presencia  cuando  a una prueba que existe legalmente y es  valorada  en  su  integridad,  el  juzgador  le  asigna  un  mérito o fuerza de  convicción  con  transgresión de los postulados de la sana crítica; es decir,  los  principios  de  la lógica, las reglas de la experiencia común y las leyes  de la  ciencia.   

Esta  especie  de error exige al demandante  indicar  cuál postulado científico, principio de la  lógica  o  máxima de la experiencia fue desconocido o aplicado incorrectamente  por  el  juez; además, demostrar la trascendencia de ese yerro, de modo que sin  él,  el  fallo hubiera sido diferente; y concomitantemente indicar cuál era el  aporte   científico  correcto,  el  raciocinio  lógico  o  la  deducción  por  experiencia     que    debió    aplicarse    para    esclarecer    el    asunto  debatido.   

De   otra  parte,  el  falso  juicio  de  convicción  tiene  cabida,  cuando  el  juzgador  no le otorga a un determinado  medio  de  prueba el valor asignado por el legislador. Esta clase de dislate, en  el  sistema  de apreciación probatoria de persuasión racional o sana crítica,  rector  del  proceso  penal  nacional, no tiene lugar al carecer el ordenamiento  instrumental  de  norma  encargada  en  asignar  atributo suasorio a determinado  elemento  de  convicción,  donde  la  única  posibilidad  de afectación de la  tarifa  legal  y, por ende, de ocurrencia de esta clase de yerro, corresponde al  evento  en el cual el Juez resuelve una cuestión extrapenal y no le atribuye al  dispositivo     de     conocimiento,     el     importe    asignado    por    la  legislación.   

Por  último, el falso juicio de legalidad  atiende  al proceso de formación de la prueba, las normas que regulan la manera  legítima  de  producirla  e  incorporarla  al  proceso,  con  el  principio  de  legalidad  en  materia  probatoria  y  la  observancia de los presupuestos y las  formalidades exigidas para cada medio.   

Esta  especie  de desatino “gira  alrededor  de  la validez jurídica de la prueba, o lo que es  igual,  de  su  existencia jurídica (concepto que no debe ser equiparado con el  de  existencia  material),  y  suele  manifestarse  de dos maneras: a) cuando el  juzgador,  al  apreciar  una  determinada  prueba,  le  otorga validez jurídica  porque  considera  que  cumple  las  exigencias  formales  de  producción,  sin  llenarlas  (aspecto positivo); y, b) cuando se la niega, porque considera que no  las  reúne,  cumpliéndolas  (aspecto  negativo).”  12   

Por   tanto,   quien   así   lo   alega  reconoce   la existencia material del medio de prueba, pero controvierte el  desconocimiento  del debido proceso y su legalidad en las etapas de formación e  incorporación al asunto.   

3.1. La primera falencia se evidencia en el  libelo,  cuando  el  demandante  omite  en  el contexto del escrito, expresar de  manera  fundada,  la  necesidad  de la impugnación extraordinaria en camino del  cumplimiento  de  alguna  de  sus  finalidades, como lo exige la parte final del  inciso  segundo del artículo 184 del ordenamiento procesal, pues vale recordar,  que  esta  clase  de  alzada  pretende  la  efectividad del derecho material, el  respeto  a  las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  inferidos  a éstos, o la unificación de la jurisprudencia, carga argumentativa  que debe asumir el recurrente.   

La  segunda glosa merecida, se halla en la  mixtura  abigarrada  de  diferentes  formas  de  dislate propuestos dentro de un  mismo  cargo,  como se evidencia cuando al iniciar la propuesta por falso juicio  de  existencia  soportada  en la omisión de la valoración por demás genérica  de  los  medios  de prueba, se esboza un aparente falso raciocinio cimentado por  errores  en  el  proceso deductivo de los falladores al edificar las inferencias  lógicas.   

Este aspecto, se repite, discordante con el  planteamiento  inicial -falso juicio de existencia por  omisión-,  como  si se tratara de la mejor paradoja,  expone   que,   ante  la  existencia  de  pluralidad  indiciaria,   producto  de  errores  en  el  proceso  deductivo,    el    Tribunal   escogió  los  que  le  eran  desfavorables  al  procesado  y  le dio plena  credibilidad  a  los  testimonios  y al dictamen sicológico, en desconocimiento  del principio de presunción de inocencia.   

Lo  anterior  transgrede los principios de  claridad,  precisión, autonomía, no contradicción e identidad al entremezclar  diferentes  motivos  de  casación  al  interior  de  un  mismo ataque y exponer  premisas  excluyentes  entre sí, pues no se puede bajo el mismo surco temático  proponer  la  omisión en la valoración probatoria de todos o algunos elementos  de  convicción,  para de inmediato, controvertir el ejercicio lógico deductivo  en  el  proceso de persuasión respecto de los mismos, pues una premisa descarta  la   otra,   dicho  de  otra  manera,  no  se  puede  ser  y  no  ser  al  mismo  tiempo.   

   

Tales  desatinos  se  hacen más evidentes  cuando    expresa:    (i)    los    falladores    no  valoraron el testimonio de Nelson Navas Esparza, pero  de  inmediato manifiesta, fue distorsionado en su contenido al omitirse tener en  cuenta,  era  uno  de los pasajeros del bus; y, (ii) se valoró erróneamente la  atestación  del  denunciante Jorge Eliecer Meneses Velasco, al darle un alcance  que  no  tenía.  Ataques  en  los  cuales  parecería  querer  ubicarse en otra  modalidad  de  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial a las inicialmente  propuestas  de  falso juicio de existencia y falso raciocinio, para ahora fincar  la   controversia   en   un   falso   juicio   de  identidad,  el  cual  tampoco  desarrolla.   

Pero sus desaciertos no sólo quedan aquí,  pues  luego  abre  una  polémica  sobre  el  valor  suasorio  otorgado  por las  instancias  a  los  testimonios  de  los  dos menores víctimas, cimentado en la  percepción  de  dichos contradictorios, a la mejor manera de un escueto alegato  de  instancia,  al  pretender  imponer su libre parecer por sobre el criterio de  los  jueces,  olvidando  el  rigor  propio  del  recurso extraordinario donde un  reparo  de tal naturaleza no resulta viable, en claro desconocimiento de que los  fallos  se encuentran revestidos de la doble presunción de acierto y legalidad,  susceptible  de  ser  removida,  sólo  a  través  de  las  clases  de error en  casación,    establecidas    en    la    ley    y    desarrolladas    por    la  jurisprudencia.   

Por  último y ante la mención de errores  por  falso  raciocinio,  el  libelista  deja  de soslayo la necesidad básica de  expresar  en  la  construcción  del  reparo,  cuál  o  cuáles  reglas  de  la  experiencia,  principios de la lógica o leyes de la ciencia fueron desconocidos  o  aplicados  indebidamente  por  los  falladores,  en desacato del principio de  debida  argumentación,  con  base  en el cual, quien plantea premisas, las debe  desarrollar  una  a  una  para  que  el  escrito de sustentación se baste a sí  mismo.    

4.  Como  en  la demanda se persiste en la  vulneración  del  principio  de autonomía, resulta oportuno precisar su razón  de   ser,   como  la  prohibición  al  interior  de  una  misma  censura,  para  entremezclar   ataques  propios  de  causales  diferentes,  al  tener  cada  una  distintas  características y parámetros lógicos de demostración con diversas  consecuencias               jurídicas13.  Es  que  la  decisión  a  adoptar  por  la  Corte  en caso de prosperidad del reproche formulado contra la  sentencia,    debe    compaginar   con   el   motivo   invocado   y   el   error  aducido14.   

5.  Ante tales carencias y en cumplimiento  del     principio     de    limitación  en  el  recurso extraordinario, no le es dable a la Corte, suplir  las  omisiones  argumentativas  del infolio de impugnación. Por tanto, no puede  corregir,  complementar  o  de cualquier otra forma suplantar al libelista en la  construcción  de  la  demanda.  No  obstante, cuando atendiendo los fines de la  casación  y  en  procura  de  la  defensa  de las garantías fundamentales deba  hacerlo,  evento  que aquí no acontece, motivo por el cual  se inadmitirá  el libelo.   

EL MECANISMO DE INSISTENCIA  

De  conformidad con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   contra   el   presente  auto  procede  el  mecanismo  especial  de insistencia, cuyo  trámite  no  fue desarrollado en la legislación procesal penal. No obstante la  Sala   ha   definido   las  reglas  a  seguir  para  su  aplicación15,  como  a  continuación se precisa:   

1. La insistencia es un mecanismo especial  de  exclusiva  promoción  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación  de la providencia por medio de la cual la Sala  decide  inadmitir o no seleccionar la demanda de casación, con el fin de lograr  se  reconsidere  lo decidido. También podrá ser provocado oficiosamente, en el  mismo  término,  por  alguno  de  los Delegados del Ministerio Público para la  Casación  Penal,  a  menos  que  el  recurso no hubiera sido interpuesto por el  Procurador  Judicial,  el  Magistrado  disidente o el que no haya participado en  los debates y suscrito la providencia inadmisoria.   

2.  La  solicitud  puede  elevarse ante el  Ministerio  Público,  a través de sus Delegados para la Casación Penal, salvo  que  el  Procurador  Judicial  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  fuese  el  casacionista;  o  ante uno de los Magistrados que hayan salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la  demanda  o  ante otro que no haya  intervenido en la discusión.   

3. Es potestativo del disidente, del que no  intervino  en  los  debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la Sala  o  no  presentarlo  para su revisión. En este último evento informará de ello  al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

4.  El auto a través del cual se inadmite  el  libelo  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de casación, salvo que la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de éste.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1. Inadmitir   la   demanda  de  casación  presentada   por   el   defensor   de   NESTOR  SILVA  DELGADO,  conforme  a  lo  expuesto en precedencia.   

        2.     De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo 184 de la Ley 906 de 2004, es  facultad  de los demandantes elevar petición de insistencia, según lo indicado  en la parte motiva de este auto.   

                    Cópiese,  notifíquese,     cúmplase     y     devuélvase al Tribunal de origen.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                 SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

                                           Impedido   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                                           JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                     JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.     

1  En  aplicación  al  numeral  8°  del  artículo  47  de  la  Ley 1098 “Por   el  cual  se  expide  el  Código  de  la  Infancia  y  la  Adolescencia”,  se  prescinde  del nombre del menor  afectado, debido a que esta providencia puede ser publicada.   

2 Folio  7 de la carpeta   

3 Folio  13 de la carpeta   

4 Folio  25 de la carpeta   

5 Folio  51 de la carpeta   

6 Folio  92 de la carpeta   

7 Folio  100 de la carpeta.   

8 Folio  170 de la carpeta.   

9  El  artículo  180  del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, señala que  la  casación  tiene  por  finalidades  la  efectividad del derecho material, el  respeto  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  inferidos a éstos, y la unificación de la jurisprudencia.   

10  “Artículo  183.-  El  recurso  se  interpondrá ante el tribunal dentro de un  término  común  de sesenta (60) días siguientes a la última notificación de  la  sentencia,  mediante demanda que de manera precisa  y   concisa   señale  las  causales  invocadas  y  sus  fundamentos.”             (negrillas fuera de texto).   

11  “Artículo  184.- …No será seleccionada por auto  debidamente  motivado que admite recurso de insistencia presentado por alguno de  los  Magistrados  de  la  Sala  o  por el Ministerio Público, la demanda que se  encuentre  en cualquiera de los siguientes supuestos: si el demandante carece de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su contexto se advierta  fundadamente  que  no  se  precisa   del  fallo para cumplir algunas de las  finalidades     del     recurso.”    (negrillas fuera de texto).   

12  Sentencia  de 27 de febrero de 2001, radicación No. 15042, auto de casación de  15 de mayo de 2008, radicación No. 28559.   

13  Sentencia   de   casación   de   22   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  11963.   

14  Sentencia   de   casación   de   11   de   julio   de   2002,  radicación  No.  13988.   

15  Auto   de   casación   de   15   de   diciembre   de   2005,   radicación  No.  24322.     

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