32095(30-09-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32095  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

               Magistrado  Ponente   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

Aprobado Acta No. 314  

Bogotá   D.C.,  treinta   (30)   de  septiembre  de  dos  mil  nueve  (2009)   

VISTOS:  

Agotado  el trámite previsto en el artículo  500  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  rinde  la  Sala  concepto sobre la  solicitud  de  extradición  que  del  ciudadano  colombiano Carlos Iván Solano  Rivera  elevara  el  Reino  de  España  por los delitos de tráfico de drogas y  blanqueo de capitales.   

ANTECEDENTES:   

1.  Por medio de Nota Verbal No. 166 del 7 de  abril  de  2009,  el  Gobierno  de  España a través de su embajada en Colombia  solicitó  la  detención  preventiva  con  fines  de extradición del ciudadano  colombiano  Carlos  Iván  Solano Rivera y mediante Nota Verbal No. 258 del 9 de  junio  pasado  elevó  formal  pedido  de  extradición  en  su  contra para que  responda  dentro  del  proceso  que  allí  le  adelanta  el  Juzgado Central de  Instrucción  número  5  de  la  Audiencia  Nacional por delitos de tráfico de  drogas  y  blanqueo de capitales, según auto de prisión provisional dictado el  13 de septiembre de 2007.   

En  virtud de las mismas el Fiscal General de  la  Nación dispuso mediante resolución de 7 de abril la captura del requerido,  haciéndose  ella  efectiva  en  esa  misma  fecha, identificándose entonces el  aprehendido  como  Carlos  Iván  Solano  Rivera  identificado con la cédula de  ciudadanía  No.7’684.727 y  pasaporte  venezolano  No.1664107,  nacido  en Tello-Huila el 20 de diciembre de  1969.   

2.  A  dicha  solicitud  se  acompañó  la  siguiente documentación:   

2.1.   Orden  Internacional  de  Detención  expedida  por  el Juzgado Central de Instrucción No.005 de Madrid, en contra de  Carlos  Iván  Solano  Rivera  por los presuntos delitos de tráfico de drogas y  blanqueo  de  capitales  expedida el 10 de diciembre de 2008, de conformidad con  auto de la fecha que acordó prisión provisional incondicional.   

Se  sintetizan  los  hechos  objeto  de  las  diligencias  adelantadas  y  de  acuerdo con los cuales se imputa a Carlos Iván  Solano  Rivera  pertenecer  a  una  organización delictiva tendiente a efectuar  operaciones   de  introducción  de  estupefacientes  y  blanqueo  de  capitales  provenientes de dicha actividad.   

Los  delitos  objeto  de averiguación están  previstos   en   los   arts.   368,   369.2.3   y.6   y  art.  370  del  Código  Penal.   

2.2.  Orden  de  detención  europea bajo las  mismas motivaciones.   

2.3.  Copia  de  las normas pertinentes de la  legislación  española (Ley Orgánica del Poder Judicial, Ley de Enjuiciamiento  Criminal, Ley Orgánica del Código Penal).   

2.4. Mediante oficio No. OAJ.E. 1229 del 10 de  junio   de   2009   el   Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  conceptuó  que  “el  Convenio  aplicable  al  presente  caso  es la  Convención  de  Extradición  de Reos vigente entre los dos Gobiernos, suscrita  el  23  de  julio  de  1892  y  aprobada  por  Ley  35  de  1892  y el Protocolo  Modificativo  del  Convenio  de  Extradición  hecho en Madrid el 16 de marzo de  1999 y aprobado por la Ley 876 del 2 de enero de 2004”.   

3.  A  través de oficio OF109-19667-DVJ-0300  del  16  de  junio  de 2009 y por encontrar reunidos los documentos que exige el  Convenio  aplicable al caso, el Ministerio del Interior y de Justicia remitió a  la  Corte la documentación relacionada con la solicitud de extradición elevada  por  el  Gobierno  de España del nacional colombiano Carlos Iván Solano Rivera  para que se emita concepto.   

4.  Provisto el pedido en extradición de una  defensora  por  él designada, se surtió el trámite pertinente, sin que sujeto  procesal  alguno  pidiera  la  práctica  de pruebas se surtió el traslado para  alegaciones,      presentándolas     con     exclusividad     el     Ministerio  Público.   

Para  el  Procurador  Segundo  Delegado en lo  Penal,  se  encuentran  plenamente  satisfechos  los  requisitos exigidos por la  normatividad  aplicable  en este caso en orden a la extradición deprecada, toda  vez  que,  sin  duda  alguna,  la  demanda  de extradición fue elevada por vía  diplomática,  identificándose  en la respectiva orden internacional de captura  los  hechos  en  que  se  funda  y  los  fundamentos  de derecho que le asisten,  acreditándose  las  exigencias  contenidas  en  los  num.  2 y 3 del art. 8 del  Tratado aplicable.   

La  persona  requerida  se  identifica con la  Cédula  7´684.727 y de acuerdo con el cotejo cumplido por la Fiscalía General  de  la  Nación no hay duda alguna de que el individuo puesto a disposición es,  precisamente,  de  quien  dan  cuenta  las notas diplomáticas en este caso bajo  dicho documento de identidad.   

El delito de tráfico de drogas por el cual es  solicitado  Carlos Iván Solano Rivera está previsto en los artículos 368, 369  y  370  del Código Penal, a su turno regulado en nuestra legislación penal por  el  artículo  376  de  la Ley 599 de 2000, contra quien, conforme se anotó, se  impartió orden internacional de captura.   

En condiciones semejantes, para el Ministerio  Público  están  dadas las condiciones para emitir concepto favorable al pedido  de extradición en este caso.   

CONSIDERACIONES:   

1.  Como  quiera  que  de conformidad con el  artículo        35        de        la        Constitución        Política,  modificado  por  el  1º del  Acto  Legislativo  No.  01  de 1997 la extradición se solicitará, concederá u  ofrecerá  de  acuerdo  con  los tratados públicos y en su defecto con la ley y  habiendo  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  precisado que “el  Convenio  aplicable  al  presente  caso es la Convención de  Extradición  de  Reos  vigente entre los dos Gobiernos, suscrita el 23 de julio  de  1892  y aprobada por Ley 35 de 1892 y el Protocolo Modificativo del Convenio  de  Extradición  hecho  en  Madrid el 16 de marzo de 1999 y aprobado por la Ley  876  del  2  de enero de 2004”, el concepto que de la  Corte  se  demanda  en  este  asunto  ha  de  sujetarse  a las condiciones de la  precitada  normatividad  internacional vigente entre España y Colombia, bajo el  entendido  además  que  el  referido  Protocolo  Modificativo  y  la ley que lo  aprobó en nuestro país fueron declarados exequibles  por   la   Corte  Constitucional  mediante  sentencia  C-780  de  agosto  18  de  2004.   

2.  En  ese orden  se tiene que el artículo I  de  la  Convención  de Extradición celebrada entre la República de Colombia y  el    Reino    de    España   prevé   que  los  dos gobiernos “se comprometen  a  entregarse  recíprocamente  los  individuos  condenados  o  acusados por los  tribunales  o  autoridades  competentes  de uno de los dos Estados contratantes,  como  autores o cómplices de los delitos o crímenes enumerados en el Artículo  3º  y  que  se  hubieren  refugiado  en  el  territorio del otro”.   

Por     su     parte,     el  artículo  II  dispone  que “ninguna de las Partes contratantes  queda   obligada  a  entregar  sus  propios  ciudadanos  o  nacionales,  ni  los  individuos  que  en  ella se hubieren naturalizado antes de la perpetración del  crimen”.   

Que “ambas partes  se  comprometen,  sin  embargo, a perseguir y juzgar, conforme a sus respectivas  leyes,   los   crímenes   o   delitos   cometidos   por  nacionales  de  una  parte  contra las leyes de la  otra,  mediante  la oportuna demanda de esta última y contra que dichos delitos  o   crímenes   se   hallen   comprendidos  en  la  enumeración  del  Artículo  3º”   y   que   “La  solicitud   será   acompañada,  en  ese  caso,  de  los  objetos,  documentos,  antecedentes,   declaraciones   y   demás   informes  necesarios”.   

Por  su lado el artículo III -reformado por  el  1º  del Protocolo Modificatorio- con el que se pasó de un sistema de lista  cerrada  -donde  se hacía  una  relación  taxativa de delitos por los cuales era  pasible        la       extradición-,    a    uno    abierto,   prescribe  que  ésta  “procederá   con   respecto   a   las  personas  a  quienes  las  autoridades  judiciales  de la Parte requirente persiguieren por algún delito o  buscaren  para  la ejecución de una pena privativa de libertad no inferior a un  (1)  año.  A  este  efecto,  será  indiferente  que  las  leyes  de las Partes  clasifiquen  o  no  al   delito en la misma categoría de delitos o usen la  misma      o      distinta     terminología     para     designarlo”.   

Como  contrapartida al anterior el artículo  IV  de la Convención dispone que no habrá lugar a la extradición “cuando  se  pida por un crimen o delito por el cual el individuo  reclamado  sufre o ha sufrido ya la pena, o que ha sido juzgado y absuelto en el  territorio      de     la     otra     Parte     contratante”     o  “si se ha cumplido la prescripción  de  la  acción  o  de  la  pena,  según las leyes del país a quien el reo sea  reclamado”.   

Tampoco -en términos del artículo V- habrá  lugar  a  la extradición por delitos políticos o por hechos conexos con ellos,  ni  el  individuo  cuya extradición se haya concedido podrá ser perseguido, en  ningún  caso,  por  delito  político anterior a la extradición, ni -según el  artículo   VI-   por   crimen   o  delito  perpetrado  con  anterioridad  a  la  ratificación   del  convenio  o  diverso  del  que  haya  motivado  el  pedido.   

Bajo las anteriores restricciones -prescribe  el  artículo  VIII-  la solicitud de extradición ha de presentarse por la vía  diplomática  y  a  ella debe adjuntarse copia autorizada de la sentencia, si se  trata  de  un  criminal condenado y evadido; copia autorizada del mandamiento de  prisión  o  auto  de  proceder o de cualquier otro documento que tenga la misma  fuerza  de  dicho  auto  y  precise  igualmente  los  hechos  denunciados  y  la  disposición  que  les  sea aplicable, cuando se trate de un individuo acusado o  perseguido  y  las  señas  personales  del  reo  o  encausado,  hasta donde sea  posible, para facilitar su búsqueda y arresto.   

Finalmente  y  para  los  efectos  de  este  concepto  prevé  el  artículo  XV  del  Convenio  -modificado  por  el 1º del  Protocolo-   que  “cuando el delito por el que  se  solicita  la  extradición  sea punible con pena de muerte con arreglo a las  leyes  del  Estado  requirente  y  las leyes del Estado requerido no permitan la  imposición  de  tal  sanción, se rehusará la extradición, a menos que, antes  de  concederse  la  extradición, el Estado requirente garantice a satisfacción  del     Estado    requerido    que    no    impondrá    tal    pena”.   

Súmase  a  todas las anteriores condiciones  previstas  en  la  Convención  la  estipulada en el artículo 2º del Protocolo  Modificatorio,   según  la  cual  “los  documentos  presentados  con  las  solicitudes  de extradición que por vía diplomática se  tramiten,  en  virtud  de  la Convención de Extradición suscrita entre los dos  países,   estarán   exentos   del  requisito  de  legalización”.   

3.  Tomando  como  fundamento  la  anterior regulación, corresponde a la  Sala   en  procura  de  la  emisión   del   concepto  que  en  estos  asuntos  le  concierne  verificar  el  cumplimiento   de  las  anteriores  condiciones  en  torno  a  la  solicitud  de  extradición  que el reino de España hace del ciudadano colombiano Carlos     Iván     Solano    Rivera,  así:   

3.1. Documentación necesaria:   

En    primer   término,   satisfecha  se  halla  la exigencia prevista en el artículo VIII de  la  Convención  de  Extradición  suscrita entre Colombia y el Reino de España  toda  vez  que  la  solicitud  fue  presentada  por  la vía diplomática y así  formalizada  ante  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  por  parte  de la  Embajada de España en Colombia.   

Establecido en consecuencia por ese medio que  Carlos  Iván  Solano Rivera  se  encuentra sometido a proceso ante el Juzgado Central de Instrucción No. 005  de  Madrid (España), se adjuntaron por consiguiente los documentos referidos en  los  ordinales  2º y 3º del citado precepto, esto es copia auténtica del auto  de  prisión  por  los  delitos  de  tráfico  de drogas y blanqueo de capitales  dictado  por  el  juzgado  en mención el 10 de diciembre de 2008 -así como las  normas  que  del  país  requirente  resultan aplicables-, donde se precisan los  hechos  objeto  de  proceso  y  de acuerdo con los cuales se conoce que -durante  2007-  Carlos  Iván  Solano  Rivera  (a.  Carlos),  tomó  parte  activa  en la  organización  delictiva  liderada  por  Oscar  Eduardo  Salazar  Molina  y cuyo  propósito  fue  el  de  realizar  operaciones para introducir una indeterminada  cantidad  de  sustancias  estupefacientes en España procedentes de algún punto  de  Sudamérica.  Además,  que  el  imputado  fue  enviado  a  España  por  la  organización  para dar el visto bueno a la infraestructura delictiva, para ello  en  los  meses  de  septiembre  y octubre de 2007, en que estuvo en dicho país,  mantuvo  múltiples  contactos  con  miembros  de  la  organización  que fueron  capturados  por  delitos  relacionados  con  el tráfico de drogas y blanqueo de  capitales.   

Toda la anterior  documentación  presentada  por  vía  diplomática se  encuentra  exenta  del  requisito  de  legalización,  conforme  lo  dispone  el  artículo  segundo  del Protocolo Modificatorio de la  Convención  de Extradición suscrita entre la República de Colombia y el Reino  de España.   

3.2. Identificación del requerido en extradición.   

En orden a este aspecto si bien se alude a un  documento  de  identificación  de nuestro país y a un pasaporte venezolano, es  lo  cierto  que  con  la  documentación  enviada y el cotejo realizado entre la  cédula  de  ciudadanía  colombiana  7´684.727,  contraseña  colombiana de la  cédula  de  ciudadanía,  cédula  venezolana 21´759.832, pasaporte venezolano  C1664107  y  reseña  del DAS, logró concluirse que las huellas del material de  estudio  fueron  estampadas  y  pertenecen  a  Carlos Iván Solano Rivera, quien  consiguientemente       nació      en  Tello-Huila  el veinte de  diciembre de 1969, tratándose de la persona contra la cual se  dispuso    su    prisión   provisional   por   los   delitos   de   tráfico   de   drogas  –cocaína-    y    blanqueo    de  capitales,   dentro   de  las  diligencias  previas  234/2006,  de  donde no existe duda alguna acerca de la  identidad  entre  el  requerido  y  quien  se halla capturado por razón de esta  solicitud.   

3.3. Delito por el que se solicita la extradición.   

Como  quiera  que  de  conformidad  con el  Convenio  aplicable al caso -artículo III, modificado por el 1º del Protocolo-  la  extradición  solicitada  resulta  procedente cuando la persona requerida es  perseguida  por algún delito o buscada para la ejecución de una pena privativa  de   la   libertad   no  inferior  a  un  año  para  cuyo  efecto  “será  indiferente el que las leyes de las Partes clasifiquen o  no  al  delito  en  la  misma  categoría  de delitos o usen la misma o distinta  terminología  para designarlo” y los hechos que se  imputan  al requerido están referidos al tráfico de  sustancias  estupefacientes que comporta la  actualización del tipo penal sancionado en nuestra legislación  en  el  artículo  376  del  Código  Penal  bajo  la denominación de tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  con pena privativa de libertad que  oscila  entre 8 y 20 años en el artículo 376 del Código Penal (modificado por  la  Ley 890 de 2004 con una punición entre 10 años y 8 meses y 30 años), como  también  en  la  legislación colombiana se pune por el artículo 323 de la Ley  599  de  2000  (Modificado por la Ley 747 de 2002, art. 8, Modificado por la Ley  1121  de  2006,  art.17)  aquella  gama  de  conductas  orientadas  al lavado de  activos,  esto  es  de  bienes  producto  de  actividades delictivas como la del  narcotráfico,  con  una  sanción  de  ocho  (8)  a  veintidós  (22)  años de  prisión.   

Tales  punibles  además,      no  corresponden     a  delitos  políticos     o  conexos con él, tampoco  existe  constancia  en  la  actuación  de que el requerido en extradición haya  cumplido    o    esté    cumpliendo   pena   en   Colombia   por   los         delitos      que      motivan  la solicitud, o haya sido juzgado y  absuelto   en   este   país   por   dicha   conducta,   ni   en   el   caso  de  suponerse  cometido el hecho en Colombia  la  acción  penal  estaría  prescrita,  pues de acuerdo con la  legislación  colombiana  (artículo  83  del  Código  penal)  la acción penal  prescribe  en diez años y los hechos imputados datan  del  año  2007, es decir ninguna de las causales de  improcedencia  de  la  extradición  previstas  en  los  artículos IV y V de la  Convención  concurre, ni  tampoco  limitante  alguna  que pueda surgir de la interpretación del artículo  II   toda   vez   que   a   pesar   de   que   éste  señala  que  “Ninguna  de  las  Partes contratantes queda obligada a entregar  sus  propios ciudadanos o nacionales”, es lo cierto  que  el  instrumento  internacional  no  prohíbe  a  las Partes contratantes la  extradición   de   sus   propios  ciudadanos  o  nacionales,  sino  que  prevé  simplemente  la posibilidad de negarse a concederla por esta causa de manera que  cuando  ello suceda, “ambas partes, se comprometen,  sin  embargo,  a  perseguir  y  juzgar,  conforme  a  sus respectivas leyes, los  crímenes  o  delitos  cometidos por nacionales de la una Parte contra las leyes  de  la  otra, mediante la oportuna demanda de esta última, y con tal que dichos  delitos  o  crímenes   se  hallen  comprendidos  en  la  enumeración  del  Artículo 3º”.   

En las anteriores condiciones el concepto de  la  Sala  ha  de  ser favorable a la extradición del nacional colombiano Carlos  Iván  Solano  Rivera, sin dejar de advertir que atañe al Gobierno Nacional, si  en  ejercicio  de  su  competencia  lo  estima,  subordinar  la concesión de la  extradición  a  las exigencias que considere oportunas, demandando en todo caso  que  el  solicitado no vaya a ser juzgado por un hecho diverso del que motiva la  extradición,  ni  sometido a penas o tratos crueles inhumanos o degradantes, ni  a   las   penas  de  destierro,  prisión  perpetua  o  confiscación  y  si  la  legislación  del Estado requirente sanciona con la muerte el injusto que motiva  la  extradición,  la  entrega  se  hará bajo la condición de que tal pena sea  conmutada  tal  como  lo prevén los artículos 512 del Código de Procedimiento  Penal,  VI  y  XV  de la Convención de Extradición celebrada el 23 de julio de  1892  entre  la  República  de  Colombia  y  el Reino de España y el Protocolo  Modificatorio   hecho  en  Madrid  el  16  de  marzo  de  1999,  así  como  que  al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  realizar el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual incumplimiento.   

Asimismo,  el  Gobierno  Nacional  ha  de  advertir  a  su  homólogo  del  Estado requirente, que en el presente evento la  persona  solicitada  en  extradición  ha permanecido privada de la libertad por  razón de  este trámite.   

En  mérito  de  lo  expuesto,   LA  CORTE    SUPREMA    DE   JUSTICIA,   SALA   DE   CASACIÓN   PENAL,   CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  a  la  extradición  del  ciudadano  colombiano  Carlos Iván  Solano  Rivera solicitada al Gobierno de Colombia por   

el  de  España,  en virtud de los  delitos  de  tráfico  de  drogas  y  blanqueo  de capitales,  a   que   hace   relación   el  auto  de  prisión  dictado por el Juzgado Central de Instrucción No. 005  de     Madrid      el     10     de     diciembre    de    2008.   

Por la Secretaría de la Sala comunicar esta  determinación  al requerido Carlos Iván Solano Rivera  y        a       su       defensora, al Agente del Ministerio Público y  al Fiscal General de la Nación para lo de su cargo.   

Devolver  el  expediente  al  Ministerio  del  Interior y de Justicia para los trámites subsiguientes.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                             SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

    

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                    MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMUS.   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                            JORGE  LUIS QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                         JAVIER   DE  JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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