32094(08-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  32094   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 209.  

          Bogotá,  D.C., julio ocho (8) de dos mil  nueve (2009)   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  acerca  de los argumentos expuestos por los  Juzgados   Treinta  y  Cinco  Penal  Municipal  y  Tercero  Penal  del  Circuito  Especializado,  ambos  de la ciudad de Bogotá, los cuales rehúsan adelantar el  juicio   que  corresponde  contra  JEAN  CARLO  RUANO  ORTEGA.   

HECHOS     Y  ANTECEDENTES   

          El  5  de febrero de 2003, Álvaro Mahecha  Aguilar  recibió  una  llamada  telefónica  en la un  individuo  que dijo pertenecer a un grupo armado ilegal le manifestó que estaba  en  graves  problemas  “por  haber hecho meter a la  cárcel  a  un  compañero”  y  que  por ello debía  cancelar  la  suma  de diez millones de pesos ($10.000.00), o de lo contrario no  lo dejarían trabajar tranquilo.   

El  10  de  los  mismos  mes  y año, cuando  Wilmer    Aguilera   y   Walter   León  (ya  condenados  en  razón  de  estos  hechos)  concurrieron a la  panadería  de  propiedad  de  la  víctima,  fueron  capturados por la Policía  Nacional,  quienes a la postre señalaron a JEAN CARLO  RUANO  como  el  coordinador  de  la referida conducta  delictiva;  al momento de calificar el sumario adelantado contra los mencionados  ciudadanos,  se  dispuso  romper  la  unidad  procesal  a  fin  de  investigar a  RUANO ORTEGA.   

La  Fiscalía  Delegada  ante  los  Juzgados  Penales  del Circuito Especializado dio curso a la investigación, en desarrollo  de  la  cual  vinculo  mediante  declaración  de persona ausente a JEAN   CARLO   RUANO,  definiéndole  su  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención preventiva sin  derecho  a libertad provisional, como posible coautor del delito de tentativa de  extorsión.   

          Clausurado  el  ciclo  instructivo,  la actuación fue remitida a la  Fiscalía  Seccional  de  Bogotá,  la  que  a su vez la remitió a la Fiscalía  Local  de  la  misma  ciudad,  despecho  que  el 25 de octubre de 2007 profirió  resolución  de  acusación  en  contra  de JEAN CARLO  RUANO  ORTEGA,  como  presunto  coautor del delito que  sustentó la medida de aseguramiento.   

Enviadas las diligencias a los Jueces Penales  Municipales  de  esta  Capital, correspondieron por reparto al Juzgado Treinta y  Cinco  de  tal  especialidad,  el  cual, mediante auto del pasado 14 de mayo las  envió  a  los  Juzgados  Penales  del  Circuito  Especializado  de Bogotá, por  considerarlos  competentes  para  conocer  de este asunto, de conformidad con el  artículo 14 de la Ley 733 de 2002.   

          A  su  vez,  mediante providencia del 29 de mayo de 2009, el Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito Especializado de esta ciudad adujo que carecía de  competencia  para  conocer  el  asunto,  pues dado que la cuantía del delito de  extorsión  es  inferior  a  150  salarios  mínimos legales mensuales vigentes,  correspondía  conocer del caso al despacho remitente, al cual propuso colisión  negativa de competencia si no aceptaba sus consideraciones.   

ARGUMENTOS     PARA     DECLINAR    LA  COMPETENCIA   

          El  Juez  Treinta  y Cinco Penal Municipal de Bogotá asevera que de  conformidad  con  el artículo 14 de la Ley 733 de 2002, todos los delitos allí  señalados,  entre  los cuales se encuentra el de extorsión, son de competencia  de los Jueces Penales del Circuito Especializado.   

A  su  turno,  el  Juzgado Tercero Penal del  Circuito  Especializado  considera  que  la  normativa  citada  por  el despacho  remitente  fue  modificada  por  el  artículo  23  de  la  Ley  1121  de  2006,  disponiendo  que los jueces de su especialidad conocerán de casos cuya cuantía  fuera  superior a 150 salarios mínimos legales mensuales y que por tanto, si en  este  diligenciamiento  la  cuantía  es  inferior  a  50 de dichos salarios, de  conformidad  con  el  numeral  1º  del  artículo  78 de la Ley 600 de 2000, la  competencia radica en el Juzgado Treinta y Cinco Penal Municipal.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Inicialmente es pertinente puntualizar que no  hay  norma  alguna  que expresamente disponga a quién corresponde dilucidar las  colisiones  entre  jueces  penales del circuito especializado y jueces penales o  promiscuos  municipales.  No obstante, como ya lo ha expuesto la jurisprudencia,  la  correcta intelección derivada del artículo 18 transitorio de la Ley 600 de  2000,  permite  concluir  que “todo conflicto que en  materia   penal   se   presente  con  esta  categoría  de  jueces  –los     Penales    del    Circuito  Especializados,      se      repite–  trátese  en uno mismo o en diferentes Distritos, sea la Corte la  que    los    resuelva.    Así    dimana    de   la   expresión   ‘asuntos    de    la   jurisdicción  penal’  utilizada por el  legislador  en  el  artículo 18 transitorio en mención, sin hacer distinción,  inclusive,    del    lugar    donde    se    suscite   el   problema”1.   

          Ahora,  también  es  necesario  resaltar  que  pese a no encontrase  debidamente  trabada  la  colisión  de  competencia entre ambos despachos, como  quiera  que  el  Juzgado Treinta y Cinco Penal Municipal de Bogotá se limitó a  remitir   la   actuación   al  reparto  de  los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializado  de  la  misma ciudad, sin hacer expresa su intención de proponer  el  referido  conflicto,  lo  cierto  es  que  dada  la  decisión que habrá de  adoptarse,  esto  es,  declarar  que  la competencia radica en un Juez Penal del  Circuito  de  Bogotá,  por  razones  de  economía  procesal  y a fin de evitar  dilaciones  injustificadas,  no  se  dispondrá  el  envío  de la actuación al  despacho  penal  municipal  a  fin de que con claridad señale si acepta o no la  colisión de competencia propuesta por el juez especializado.   

Precisado  lo anterior, se observa que ambos  despachos  coinciden  en  que  la  cuantía del delito por el cual se procede es  inferior  a  cincuenta  (50)  salarios  mínimos legales mensuales. Pese a ello,  mientras  el Juzgado Especializado considera que en razón de dicha cuantía, la  competencia  radica  en  los  jueces  penales  municipales, el Juzgado Municipal  asevera  que  la  competencia de aquél deriva del artículo 14 de la Ley 733 de  2002.   

En punto de dilucidar la temática planteada,  es   oportuno   destacar  que  mediante  sentencia  C-1064  de  2002,  la  Corte  Constitucional resolvió:   

“Primero:  Declarar  EXEQUIBLE  el artículo 1 del Decreto Legislativo No. 2001 expedido el  9    de    Septiembre   de   2002,   ‘por  el  cual  se modifica la competencia de los Jueces Penales del  Circuito  Especializados’,  en  el entendido que las nuevas competencias conferidas a los Jueces Penales del  Circuito  Especializados,  dado  el  carácter más gravoso de su procedimiento,  sólo  son  aplicables  a  los  delitos cometidos a partir de la vigencia de ese  decreto,  y no a las conductas punibles realizadas con  anterioridad  a  ella, las que seguirán siendo conocidas por los Jueces Penales  del Circuito” (subrayas fuera de texto).   

La Ley 1121 de 2006 modificó expresamente el  numeral  7°  del  artículo  5°  transitorio  de  la  Ley 600 de 2000, y en el  artículo  23  asignó  a  los  jueces  penales  del  circuito especializados el  conocimiento, en primera instancia:   

“7. Del concierto  para  cometer  delitos  de  terrorismo  y  de  financiación  del  terrorismo  y  administración   de   recursos   relacionados   con   actividades  terroristas,  narcotráfico,            secuestro            extorsivo,           extorsión  o para conformar escuadrones  de  la muerte, grupo de justicia privada o bandas de sicarios, lavado de activos  u   omisión   de  control  (artículo  340  del  Código  Penal),  testaferrato  (artículo  326  del  Código  Penal);  extorsión en cuantía superior a ciento  cincuenta     (150)    salarios    mínimos    mensuales    vigentes” (subrayas fuera de texto).   

Por   tanto,  es  claro  que  el  precepto  transitorio   del   Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000  fue  modificado  tácitamente  por el legislador ordinario mediante el artículo 14 de la Ley 733  de  2002  (en  virtud  del  cual  los jueces penales del circuito especializados  conocían  del delito de extorsión sin sujeción a límite alguno por razón de  la  cuantía)  y por el extraordinario a través del artículo 1°, numeral 13°  del  Decreto Legislativo 2001 del mismo año (disponiendo que dicho funcionarios  eran  competentes  para conocer del punible de extorsión en cuantía superior a  quinientos  (500)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes), amén de que  expresamente  volvió  a  ser  modificado  por el artículo 23 de la Ley 1121 de  2006,  al  readjudicar  a  los  Jueces  Penales  del  Circuito Especializados el  conocimiento   de  las  conductas  extorsivas  en  cuantía  superior  a  ciento  cincuenta  (150)  salarios mínimos legales mensuales vigentes para la época de  su comisión.   

En  consecuencia,  como  la  suma  de dinero  exigida  el  5 de febrero de 2003 en la comisión del delito investigado en esta  actuación,  fue  de  diez millones de pesos ($10.000.000), es decir, inferior a  ciento  cincuenta  (150) salarios mínimos legales mensuales, es evidente que la  competencia  para  conocer  de tal suceso no le corresponde a los jueces penales  del  circuito  especializado,  sino a los jueces penales del circuito de acuerdo  con  la cláusula general de competencia contenida en el literal (b) del numeral  1º del artículo 77 de la Ley 600 de 2000.   

Es  pertinente  señalar  que  si  bien  el  artículo  78  de  la Ley 600 de 2000, expresamente disponía que la competencia  para  conocer  del  delito  de  extorsión en cuantía inferior a cincuenta (50)  salarios   mínimos   legales   mensuales   radicaba  en  los  juzgados  penales  municipales,  tal  disposición  fue  modificada,  como  ya se advirtió, por el  artículo  14  de  la  Ley  733  de  2002,  el  cual asignó, entre otras, dicha  competencia,  a  los  jueces penales del circuito especializados sin atención a  la  cuantía,  de  manera  que  como en la actualidad no hay precepto alguno que  señale  expresamente  a qué jerarquía de funcionarios corresponde conocer del  delito  de  extorsión  en cuantía inferior a cincuenta (50) salarios, opera la  mencionada competencia residual.   

De  otra parte se tiene, que si bien en este  asunto  no  intervino ningún juez penal del circuito, es procedente por razones  de  economía  procesal  remitir  el expediente a la oficina de reparto de tales  despachos   judiciales  en  la  ciudad  de  Bogotá2,  informando  de  ello  a  los  despachos que se declararon incompetentes.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE   

          1.        ASIGNAR  el conocimiento de este proceso a  los  Juzgados  Penales  del Circuito de Bogotá, para lo cual se dispone remitir  la actuación a la oficina de reparto de los mismos.   

2.             COMUNICAR  lo  aquí   decidido   a  los  despachos  que  declararon  carecer  de  competencia,  enviándoles copia de este proveído.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese    y  cúmplase,   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

         Permiso   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Autos  de  del  16  de  mayo  de  2007.  Rad.  27207  y  del  30 de abril de 2002. Rad.  19354.   

2  En  este  sentido  autos  del 25 de julio de 2007. Rad. 27815, 23 de agosto de 2007.  Rads 28081 y 28146.     

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