31925(31-08-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     No  31925   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                                                

Magistrado Ponente:  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Aprobado Acta No. 272  

Bogotá, D.C., treinta y uno de agosto de dos  mil nueve (2009)   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Corte en relación con la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  instaurada  por  el  defensor  de  ADELA  MOJICA DE VEGA, contra  la  sentencia del seis (06) de noviembre de dos mil ocho (2008) proferida por el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Santa Rosa de Viterbo (Boy.), que  confirmó  el  fallo proferido en primera instancia el 26 de octubre de 2007 por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Duitama,  en  virtud del cual la  sentenció  a las penas de cuarenta (40) meses de prisión, inhabilitación para  el  ejercicio de derechos y de funciones públicas por el término de cuarenta y  cinco  (45) meses, por hallarla  responsable en condición de determinadora  del delito de falsedad material en documento público.   

En la misma sentencia declaró responsable a  Yolanda  Teresa  Velandia  Iguavita  (no recurrente en casación), también como  determinadora  de  la  falsedad  material  en  documento  público, a la pena de  treinta  y  ocho  (38)  meses  de  prisión  e  interdicción  de  derechos y de  funciones públicas por término de cuarenta y dos (42) meses.   

El  Juzgado les concedió la sustitución de  la pena de prisión por prisión domiciliaria.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

La  Señora  Deisy Andrea González Becerra,  funcionaria  de la Tesorería municipal de Duitama, denunció que el paz y salvo  por  concepto  de  pago  del  impuesto predial unificado número 36060 del 19 de  julio  de 2001 fue falsificado y que la firma que allí aparecía no es la suya,  ni  la  de  Olga María Cely, quienes son las encargadas de recibir el recaudo y  expedir la certificación respectiva.   

Indicó la denunciante que en el consecutivo  de  la oficina aparece el verdadero recibo que corresponde a un predio diferente  y  que  la  certificación  falsa,  que  respalda  un pago por valor superior al  millón  de  pesos,  corresponde  a un predio que aparece en mora en el pago del  impuesto predial.   

Con el paz y salvo falsificado se realizó la  transacción  sobre  el  predio en la Notaría Primera del Círculo de Duitama y  se  corrió  la  escritura  pública  número  1634  del 25 de julio de 2001, de  dación  en  pago  de  YOLANDA  TERESA  VELANDIA  IGUAVITA a Nava Santos (véase  formulario    de    calificación    –   constancia   de  inscripción  en  el  registro  de  instrumentos  públicos, folio 24 / 1).   

La denunciante informó que a los documentos  de    la    tesorería   municipal   tuvo   acceso   la   señora   ADELA   MOJICA   DE   VEGA,   funcionaria  encargada del archivo.   

La  Fiscalía  Octava  de la Unidad Delegada  ante  los  Jueces  Penales  del  Circuito  de  Duitama  profirió resolución de  acusación  el  15  de  octubre  de  2004  contra ADELA  MOJICA  DE  VEGA y YOLANDA TERESA VELANDIA IGUAVITA por  falsedad  material en documento público, prevista en el artículo 287 de la Ley  599  de  2000  (Folios 97 –  102  /  1),  confirmada  en  segunda  instancia  el  12  de enero de 2005 por la  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Santa  Rosa  de  Viterbo  (Folios  3  –     9     segunda  instancia).   

El  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de  Duitama  profirió  sentencia  condenatoria por la misma conducta (artículo 287  del   C.   P.),   el   26   de   octubre   de   2007  (Folios  168  – 185 / 1).   

La  condena fue confirmada el 6 de noviembre  de  2008  por  el  Tribunal  Superior  de Santa Rosa de Viterbo (Boyacá);   (folios   6   –   22  /  2).   

LA DEMANDA  

El  defensor  de  la  señora  ADELA   MOJICA   DE   VEGA  presentó  la  impugnación  por  el  trámite  de la casación excepcional;  alegó que a  pesar  de  que  los  límites  de  la pena van de 3 a 6  años  (inc.  1  del  artículo 287 del C.P.) y que es  procedente  la  impugnación  en  salvaguarda  de  la  garantía de los derechos  fundamentales   de   la   procesada,   del   debido   proceso   y   –de  manera  prioritaria-  a  favor del  principio  de legalidad de la conducta punible (Artículo 205 inc. tercero de la  Ley 600 de 2000).   

La  disposición  que  regula la conducta de  falsedad  material  en  documento  público  prevista  en  la Ley 599 de 2000 se  aplicó  de  manera  indebida,  porque  el  código  fue promulgado en el diario  oficial  número  44  097  del  24  de  julio  de  2000 y, de conformidad con el  artículo   476  ib.,  entró  en  vigencia  un  año  después,  es  decir,  el  25  de  julio  de  2001 (Cfr.  Corte  Suprema  de  Justicia, sentencia del 12 de diciembre de 2002, radicación  número 16837)   

La  falsificación  en  la  que incurrió la  procesada   –dice-   es  anterior  a la entrada en vigencia del código penal (ley 599 de 2000) porque el  documento  falso (paz y salvo número 36060) tiene fecha del 19 de julio de 2001  (Cfr.  folio  8  /  1)  y  fue  presentado  para suscribir la escritura pública  número  1634  ante  la Notaría de Duitama el 25 de julio de 2001.  Lo que  significa  que  la  falsificación es anterior a la fecha en la que se presentó  para suscribir la escritura.   

ADELA   MOJICA   DE   VEGA   fue  procesada  por  determinar  la  elaboración  de  un  documento  público  falso,  conducta  que  culminó  el  19  de  julio  de 2001, fecha del  documento falsificado.   

Luego,  la  norma  aplicable  –por favorabilidad- es el artículo 220  del  Decreto  100  de  1980  que  establece  unos  límites punitivos que van de  2  a  8  años,  teniendo en  cuenta  que  era  la  disposición  vigente  al  momento  en  que  la  procesada  determinó la falsificación del paz y salvo.   

El  juzgado partió de mínimos establecidos  en   la   ley   para  fijar  la  pena  y  condenó  a  la  señora  ADELA  MOJICA  a  cuarenta  (40)  meses de  prisión  (tres  años  y cuatro meses), aplicando la norma restrictiva (Ley 599  de  2000,  artículo  287)  que no había entrado en vigencia para el momento en  que la procesada determinó la falsificación del paz y salvo.   

Cargo  primero.   Violación  directa,  aplicación  indebida  del  artículo  287  del  C.P.  y exclusión evidente del  artículo 220 del Decreto 100 de 1980   

Alega el libelista que la falsedad del paz y  salvo  número  36060  del 19 de julio de 2001 sucedió antes del 25 de julio de  2001,   fecha   en   que   se   presentó   ante   la  notaría  para  hacer  la  transacción    

sobre el inmueble.  

Como  el Código Penal entró en vigencia el  25  de  julio  de  2001  y la falsedad del paz y salvo es anterior, entonces, el  juzgado  impuso la condena con desconocimiento del principio de legalidad porque  aplicó  la  norma  restrictiva  y  desfavorable,  si  se tiene en cuenta que el  documento   se  presentó  el  día  25,  ante  la  notaría  de  Duitama,  para  protocolizar  la  escritura  pública  de  dación  en  pago  de  Yolanda Teresa  Velandia Iguavita a Santos Nava.   

Por ello, la Sala debe casar parcialmente la  sentencia  y  condenar por el tipo previsto en el Decreto 100 de 1980, artículo  220, a una pena de veintiocho (28) meses de prisión.   

Nulidad   por   violación   del   debido  proceso   

Con  la  misma  argumentación de la primera  censura,  recordó  el  censor  que  a su defendida se le imputó la falsedad en  documento  público por el artículo 287 de la Ley 599 de 2000 (vigente a partir  del  25 de julio de 2001) y que esa disposición no estaba vigente al momento de  la ocurrencia de los hechos (19 de julio de 2001).   

De  manera  que  se debe declarar la nulidad  desde  la diligencia de indagatoria, puesto  que  la  adecuación  típica  no  tenía  vigencia   

para  la  época  en  que  ocurrieron  los  hechos.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  demanda  de  casación que presentó el  defensor   de   ADELA  MOJICA  DE  VEGA  se  INADMITIRÁ  por las siguientes razones:   

1.   Si bien  es  cierto que el libelista propuso el recurso extraordinario de manera acertada  –por   el   trámite  discrecional-  por  tratarse  de una conducta cuyo límite máximo no supera los  ocho  años de prisión (artículo 205 inc. 1 de la Ley 600 de 200), y denunció  una   falta   que   –de  presentarse-  comprometería  de  manera  ostensible  el  principio de legalidad  porque  se  aplicó  una  norma no vigente para el momento en que se cometió la  conducta  de  falsedad  material en documento público, encuentra la Sala que no  asiste  razón  alguna  al  demandante porque, aunque el documento espurio tenga  una  fecha  anterior  (falsa),  lo evidente es que la  falsificación  se realizó el mismo día 25 de julio de 2001, cuando se corrió  la  escritura  pública en la Notaría de Duitama, tal  como lo reseñó el Juzgado:   

“La gran discusión a lo largo del proceso  se   ha  centrado  en  desvirtuar  el  argumento  conforme  al  cual  Yolanda  y  ADELA  en  ningún momento  tuvieron  contacto  alguno para realizar el trámite del paz y salvo de impuesto  predial  en  la  tesorería  de  la  Alcaldía;   pero,  para este juzgador  resulta  determinante y creíble que el señor Santos Nava, en su injurada vista  a  folio  79,  manifestara que para la realización de  la  escritura  se presentó demora por parte de la vendedora para la entrega del  recibo  de paz y salvo, toda vez que no lo tenía en el momento y tuvo que salir  a  buscarlo  y  entregarlo  en  la  Notaría, aspecto  respecto   del  cual  ningún  interés  tendría  el  mencionado  señor,  para  informarlo  contrario a la verdad…”  (Página  12, segundo párrafo de la sentencia del Juzgado).   

Al   respecto,   el  señor  Santos  Nava  dijo:   

“CONTESTO:  Llegamos y Yolanda llevó  su  escritura  antigua  y  se  empezó a hacer la escritura, la doctora Sandra y  ella  estábamos  los  tres, Yolanda iba con un hermano de ella, se llama Carlos  Velandia,  el  tiene  en  el  mismo  lote unas canchas de tejo, se terminó y se  firmó,  ella  pagó  sus  impuestos  y sacó su paz y salvo y lo presentó a la  notaría,  salió  la  escritura y ese mismo día se firmó la escritura por los  dos  en  el  mismo  momento me parece, hubo un rato de  demora  por  el  paz y salvo y Yolanda y el hermano salieron por allá y decían  que   era   que   no   querían  despachárselo  que  había  demora,  yo únicamente hice fue el favor para que no les remataran eso y  me  salen  con  esto  a  mí,  se  pagaron  los  derechos de escritura lo que me  correspondía  a  mí  y  me  dijeron  que  volviera por la escritura y ya me la  entregaron  y  yo saqué la boleta fiscal y la pasé al registro”.  (Fl. 79).   

La  Sala encuentra correcta la apreciación  que  hizo  el  juzgado  de  la declaración del señor Santos Nava, porque dicha  versión  permite  inferir sin equívoco alguno que la  falsificación   ocurrió   el  mismo  día  en  que  se  corrió  la  escritura  pública;   de la versión del testigo se colige  que  la  señora  Velandia Iguavita estaba gestionando la elaboración del falso  paz  y salvo con la señora MOJICA DE VEGA  y  de  manera  simultánea  haciendo las diligencias de escritura  ante  la  notaría,  fecha que coincide con la vigencia de la ley 599 de 2000 (a  partir del 25 de julio de 2001).   

2.    Es  preciso  aclarar que el código penal de 2000 no creó un tipo penal novedoso de  falsedad  material  en  documento  público,  simplemente modificó los límites  punitivos previstos en el artículo 220 del Decreto 100 de 1980.   

Desde esa perspectiva, la Sala encuentra que  la  tasación de la pena de conformidad con los parámetros del artículo 287 de  la  ley 599 de 2000 fue acertada, sencillamente porque para el día 25  de julio de 2001 ya había entrado en  vigencia la ley 599 de 2000.   

3.   Finalmente,   al  revisar  el  escrito  desde  la  óptica  de  la  finalidad        del       recurso  extraordinario,  la  Sala no encuentra la necesidad de  casar  de  oficio  el  fallo  por no advertir hipótesis alguna de compromiso de  garantías  fundamentales,  ningún agravio inferido a las partes intervinientes  en   el  proceso,  ningún  criterio  que  devele  la  necesidad  de  variar  la  jurisprudencia  según  lo previsto en los artículos 206 y 216 de la Ley 600 de  2000.   

En virtud de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1)     INADMITIR    la  demanda  de casación presentada por el defensor de  ADELA MOJICA DE VEGA, contra la sentencia  del  6  de  noviembre  de  2008, proferida por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Santa Rosa de Viterbo.   

Contra  este auto no procede recurso alguno,  en  virtud  a  lo  dispuesto  en  los Arts. 213 y 187, inc. 2º de la Ley 600 de  2000.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                 SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

             

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO      MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS    

AUGUSTO   J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                               JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                             JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

   

                                               

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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